martes, 2 de mayo de 2017

El Juli. La mano que sujeta... al toro huido

Por Jose Morente
La clave de la Tauromaquia de Juan Belmonte estaba en llevar la contraria al toro. Lo opuesto a lo que hacía, por ejemplo, Antoñete. Por eso, según Juan, al toro huído hay que sujetarlo haciéndolo doblar (Imagen del libro de Luís Bollaín)
Uno de los primeros libros de toros que cayó en mis manos fue "La Tauromaquia de Juan Belmonte" escrita por Luís Bollaín, un libro que me leí de cabo a rabo y que me lo aprendí casi de memoria.

Uno de las partes que más me llamó la atención fue aquella en las que Bollaín recogía las opiniones del Pasmo de Triana sobre lo que era lidiar a un toro. Reproducimos a continuación lo que decía Juan Belmonte al respecto:
"No admito que pueda hacerse nada meritorio con una muleta o un capote en las manos, sino a base de que el torero sea siempre el supremo dictador. Torear es llevar la contraria al toro, obligarle... a lo que el no "quiere": 
Si es huido, a que doble; si es tardo, a que embista; si se resiste a pasar, a que pase; si se cuela, a que acometa derecho; si derrota alto a que humille; si se revuelve pronto, a que vaya lejos; si acomete recto hacia el torero porque este "se cruzó" con él, a que quiebre la derechura del viaje; y si embiste fuerte y rápido, a que pase suave y lento.
Entre todos esos matices y recursos, entre todas esas recetas, la de la mano que sujeta y hace doblar al toro huído, siempre me ha fascinado. Esa capacidad de someter al toro a la voluntad del torero me parecía y me sigue pareciendo lo más grande del toreo, pura magia, algo inimaginable y es que, tarde tras tarde, sólo he visto sujetar los toros que se dejaban sujetar. Cuando el morito decía que no, no había nadie que pudiese impedir su huida a los tableros.

Sin embargo, ayer en la Maestranza surgió, si no el milagro, si la sorpresa y la confirmación de las tesis de Belmonte.

Ocurrió en el segundo toro de la corrida de despedida de Rivera Ordóñez en esta feria de abril. El Juli con un manso rajado de Daniel Ruiz, puso en practica lo que decía Belmonte.

Lo vemos



Para calibrar el mérito de lo hecho por el Juli,nada mejor que releer este texto de una crónica de Gregorio Corrochano de 1927:
"Dejar pasar al toro y dejarle ir donde su instinto o su querencia le guíe, es un matiz del toreo; pero obligar al toro a que haga lo que quiere el torero, llevarle la cabeza como atada a la tela y colocarla en el sitio preciso, eso sí que es torear, y de más mérito cuanto más rebelde es el toro a que le dominen".
Y remachaba Corrochano, de forma inapelable:
"Eso lo saborean los buenos aficionados, aunque los modernistas se aburran
Por eso, porque el gusto por la vieja lidia ha sido siempre gusto exclusivo de pocos, muy pocos, aficionados, es por lo que, a estos detalles, se les suele dar hoy mucha menos importancia de la que realmente tienen. Eso, sí no se le da ninguna.

Es una lástima.

La mano que sujeta... al toro huído (Fotografía del Juli el lunes en Sevilla con su primer toro de Daniel Ruiz-Maestranza Pagés)

domingo, 30 de abril de 2017

Ferrera sienta cátedra con Platino

Por Jose Morente

Ferrera cita a Platino con la muleta a la altura del cuerpo. Un detalle técnico en una faena plagada de detalles técnicos aunque no exenta de pinturería de la buena (Fotografía de Carlos Núñez para Cuadernos de Tauromaquia)

Muchos y variados matices tuvo la emocionante corrida que Victorino Martín envió ayer a Sevilla, tanto por el comportamiento de los toros como por la apuesta de los toreros (Ferrera, Escribano y Ureña).

Una corrida con mucho que comentar y analizar y de la que me interesa destacar la magistral lección lidiadora que dio Antonio Ferrera a lo largo de toda la tarde y, en especial, su forma de meter en la canasta al fiero toro cuarto, "Platino" de nombre, un nombre de toro de hondas e importantes resonancias manoleteras en tierras mexicanas pues Platino se llamaba aquel toro de Coaxamalucan al que el diestro de Córdoba hizo faena histórica, en la plaza el Toreo de la Condesa, allá por febrero de 1946.

Fiereza de un toro fiero en el caballo. Platino (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Al inicio de la faena de muleta, traía Platino una arrancada probona, amagando mucho, midiendo mucho al torero en el cite. Luego, sin embargo y una vez pasado el embroque, la embestida se resolvía con un tranco si no excepcionalmente largo, si suficientemente hondo y emotivo. El toro, además, se revolvía rápido en el remate. Reponiendo. Un interesante problema lidiador para que lo resolviese un lidiador de fuste.

Hemos nombrado a Manolete y, no sé si acordándose o no del diestro de Córdoba, Ferrera tiró de técnica manoletista y retrasó la muleta, colocando el cáncamo a la altura del cuerpo en el cite.

Aquello fue como un bálsamo para la complicada embestida del toro que dejó de dudar y probar y salvado el cuerpo, acometía ya con franqueza, humillación y hondura en unos muletazos que llegaron mucho al público.

Resuelto el problema planteado, los muletazos se sucedieron largos y enjundiosos (Fotografía de Arjona-Aplausos)
Un detalle, el de Ferrera, de gran inteligencia lidiadora. Uno más en una tarde plagada de ellos. La tarde de su reencuentro con los grises en la Maestranza. La tarde en la que este torero volvía a poner su nombre en lo alto junto a un toro de la ganadería de la A coronada, como ya hiciera en 2015 con Mecanizado. Esta vez el toro se llamaba Platino. Ferrera con Platino dirán los libros de historia del toreo.

Ambos, Ferrera y Platino, nos hicieron ayer evocar en la Maestranza el toreo de Manolete y su faena a ese otro Platino de Coaxamalucan en tierras mexicanas.

70 años después de aquello, Ferrera sentaba cátedra con este otro Platino y, lo mejor, es que nos volvía a traer el recuerdo de aquel genio del toreo que se llamó Manuel Rodríguez "Manolete", en el año en el que se conmemora el centenario de su nacimiento.

1946. Plaza del Toreo de la Condesa-México. Manolete citando a Platino de Coaxamalucan

viernes, 28 de abril de 2017

Palomo

Por Jose Morente


Palomo la tarde de su confirmación de alternativa en Madrid


Pedimos diversidad y renegamos de la monotonía pero, al final, resulta que queremos que todos los toreros toreen igual y que todos los toros embistan igual. A esas exigencias de nuestro particular (e indefendible) punto de vista se une un prurito de resaltar lo negativo, de buscar solo los defectos y obviar las virtudes. 

Si un torero tiene estilo, destacamos su falta de valor pero si tiene valor ponemos en evidencia su falta de estilo. Es un planteamiento absurdo y negativo ese del "si pero..." tan característico del aficionado a los toros.

Palomo Linares saltó a los ruedos a través de esas novilladas de la oportunidad que organizaron en Vista-Alegre los hermanos Lozano. Palomo tenía desparpajo juvenil, ambición y casta. mucha casta. Además de torear con soltura y jugársela en las estocadas que, en esos tiempos iniciales, resolvía con un encontronazo a cara de perro ("O tu o yo"parecía decirle a los novillos). De rodillas toreaba también con mucho temple.

Palomo no era un estilista pero su entrega le valió hacerse un hueco no menor en el toreo de los 60 tan cuajado de grandes toreros. Los críticos y ciertos aficionados cursis no se lo perdonaron como no le perdonaron que cortara un rabo en las Ventas en 1972 ni su alianza con el Cordobés en su particular y peculiar guerra de guerrillas contra el trust empresarial.

Palomo, ese chaval de Linares al que llamaban en su pueblo "el Rata" por su vivacidad y desparpajo, sobrado siempre de casta y ambición, falleció en Madrid el pasado día 25.

El toreo está de luto otra vez.


Tauroteca

Palomo protagonizó dos películas de cine: Nuevo en esta plaza (1966) una especie de biografía y Solos los dos (1968), con Marisol.

De la primera de ellas, entresacamos este track con imágenes de Palomo toreando en las plazas. De fondo, suena su pasodoble "Palomo Linares" interpretado por Marifé de Triana. Es muy llamativa su forma de entrar a matar con la que se remata ese pasodoble.

domingo, 23 de abril de 2017

Olor, color y sabor en el toreo de Saúl Jiménez Fortes

Por Jose Morente

La faena de Fortes el pasado Sábado de Gloria en la plaza de toros de Málaga tuvo el olor, color y sabor de las cosas buenas de esta tierra. En la imagen, vista de la Malagueta en  la pasada feria de agosto.
La corrida del pasado Sábado de Gloria en la Malagueta, dejó un cierto regusto salobre en el paladar del aficionado por el pobre juego de las reses de Torrehandilla/Torrehebreros. Algo que al parecer viene siendo la tónica este principio de temporada.

Sin embargo, la tarde la salvaron la alegría a caballo de Diego Ventura, el buen oficio y buen hacer de Antonio Ferrera y, sobre todo, el gran toreo del que hizo gala Saúl Jimenez Fortes.

No pudo coger la faena la altura y grandiosidad de aquella otra del pasado agosto que le valió el premio del capote de paseo que otorga el Ayuntamiento a la mejor faena de la feria pues este toro no fue como el de entonces, pero si tuvo su trasteo de muleta el "olor, color y sabor" de las cosas buenas de esta tierra.

Y es que Saúl deslizó sobre la arena de la Malagueta, en una faena medida y enjundiosa, ese toreo desde arriba y con los vuelos que poco a poco empieza a ganar la partida al toreo encajado tan en boga en los últimos tiempos. Saúl lo hizo todo con suavidad y valentía

Pero no con la valentía del alarde sino con esa, menos evidente pero más torera, que se necesita para torear tan despacio y dando tantas ventajas a los toros.

Ese es el Saúl valiente que más me emociona,

¡Torear! ¡Sólo eso, torear!

Tauroteca.
A la faena de Fortes en la Malagueta le he puesto la música de "Lagrimas Negras" versión Diego el Cigala porque la letra refleja muy bien el reproche que este gran torero podría hacer (y que el nunca hará pero yo sí) a los aficionados y taurinos por no darle el sitio que, en mi opinión, merece.

Aunque tú me has echado en el abandono,
aunque tú has muerto todas mis ilusiones,
en vez de maldecirte con justo encono
y en mis sueños te colmo, 
y en mis sueños te colmo
de bendiciones.

Sufro la inmensa pena de tu extravío,
siento el dolor profundo de tu partida
y lloro sin que sepas que el llanto mío
tiene lágrimas negras,
tiene lágrimas negras
como mi vida.


Postales taurinas (XX) Ni de izquierdas ni de derechas

Por Jose Morente

Agosto de 1936, muy pocos días después del inicio de la Guerra Civil, la plaza de las Ventas aparece abarrotada de público para un festival republicano donde toreaban El Niño de la Palma, Cagancho, el Estudiante, Maravilla, Chiquito de la Audiencia y Félix Colomo (Fotografía publicada en Mundo Gráfico)

Que el toreo no es de izquierdas ni de derechas sino algo de todos o sea, verdaderamente  popular, me parece evidente aunque hoy día son demasiados los que andan empeñados en hacernos creer lo contrario.

Pero lo que no se puede -ni debe- es cambiar o reescribir la historia que es lo que algunos pretenden. Es una sencilla cuestión de ética.

Una ética de la que, lisa y llanamente, carecen quienes quieren que demos la espalda a la verdad.

viernes, 21 de abril de 2017

La genial aportación de Juan Belmonte

Por Jose Morente

Belmonte en todos los lances se metía en el terreno del toro.

Pienso que la gran aportación de Juan Belmonte al toreo fue la de meterse decidida e implacablemente en el terreno del toro.

Llevaba la Tauromaquia más de un siglo y nadie se había atrevido hasta entonces a hacerlo con el descaro y la valentía con la que lo hizo el trianero nacido en la calle Feria. Algunos (Espartero, Montes) lo habían intentado pero no lo consiguieron.

Belmonte entraba, en ese terreno, lance a lance. En todos los lances. Su técnica se basaba en el recorte (por eso sus lances emblemáticos fueron dos recortes: la media verónica y el molinete) pero era un recorte sublimado, tenso, tremendo, abismal.


La media verónica y el molinete son las señas de identidad del toreo de Juan Belmonte

Era necesariamente un momento, un instante, casi como un remate (de otro modo no hubiera sido posible) pero, en ese momento, en ese instante fugaz, Juan además de estar ahí, se estiraba y componía la figura con la gallardía y estética de los toreros más valientes

Y es que hay que ser muy valiente o muy loco para hacer eso. Por eso, el nombre de Belmonte perdura y se mantendrá en el recuerdo de los buenos aficionados mientras exista el toreo.

Se mantendrá en el recuerdo de los buenos aficionados y en el toreo de los buenos toreros.


Morante belmonteando (Foto de Federico Henriques)

Este post va dedicado a mi amigo Jesús Triana, belmontista fetén e infatigable

jueves, 20 de abril de 2017

Injusta historia

Por José Morente

Cuando las innovaciones se presentan envueltas en un ropaje tradicionalista, tienen que pasar muchos años para que críticos e historiadores se percaten (si es que se percatan) de la importancia de las aportaciones de algunos diestros (En la imagen, Joselito y su cuadrilla)

Son demasiadas las veces que la historia ha sido injusta con algunos grandes toreros. 

Velados por los típicos clichés, los ojos de los aficionados de sus respectivas épocas no fueron capaces de ver realmente lo que representaban y suponían esos diestros, pues sus novedosas aportaciones sólo podían llegar a comprenderse cabalmente con el transcurso del tiempo y es que al verdadero innovador le está vedado el reconocimiento de sus contemporáneos.

Valorados por su valor, por su repertorio o por su arte, casi nadie supo ver en su momento (ni aún pasado el tiempo) lo que realmente aportaban todos estos diestros a la fiesta de los toros. Sencillamente, su especial visión de futuro.

Una lista de los toreros, grandes toreros, más injustamente tratados por la historia, podría ser la siguiente:


PEPE-HILLO


CÚCHARES


EL GORDITO


LAGARTIJO


GUERRITA

JOSELITO EL GALLO


CHICUELO 


MANOLETE


Aunque la lista podría seguir, me parece oportuno dejarla ahí. Que cada cual la complete con los nombres que estime oportunos.