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sábado, 13 de octubre de 2018

De la bulería festera a la bulería para escuchar

Por Ramón Soler



Nota de LRI: Carlos Martín Ballester es un pedazo de aficionado al que no tengo la fortuna de conocer. Uno de esos lunáticos que se obsesionan con el flamenco y dedican buena parte de su tiempo y sus energías a disfrutar y difundir nuestra cultura. Carlos ha iniciado una colección de libros que va a hacer historia pues cada título, que está dedicado a uno de los grandes del flamenco, incluye unos textos de lujo (José Manuel Gamboa, Norberto Torres y Ramón Soler junto a Carlos componen el elenco habitual, a los que hay que añadir los prologuistas de cada tomo que, en las dos primeras entregas, han sido Manuel Ríos Ruíz y José Manuel Caballero Bonald. Lo dicho, de lujo). El añadido o la base, según se mire, es la recopilación de toda o casi toda la discografía (de pizarra) del cantaor al que va dedicado libro pues Carlos es, además coleccionista de tronío. Van dos tomos, el primero dedicado a don Antonio Chacón y el segundo al Majareta o sea, a Manuel Torres. Para este trimestre ha anunciado la publicación del tercer tomo dedicado a Tomás (Tomás en el flamenco solo puede ser Tomás Pavón).

Las grabaciones históricas son la base pero los textos merecen muy mucho la pena. Por ejemplo, en el tomo dedicado a Manuel Torres, el análisis que Ramón Soler dedica a uno de los cantes es un verdadero tratado sobre la creación de uno de los palos de más enjundia flamenca: la bulería por soleá a partir de las bulerías.

Según Ramón, fue Pastora Pavón la primera que grabó -por dos veces- las bulerías por soleá en 1914, pero todavía a ritmo de bulerías. También fue Pastora la primera en grabar una bulería por soleá propiamente dicha en 1917. Luego llegaría la versión de Manuel Torres en 1928, el Majareta le dio a ese cante toda la enjundia y jondura propias de los cantes del genial jerezano. Merece la pena conocer ese proceso (y leer el libro entero, por supuesto, del que este extracto puede y debe servirnos de aperitivo)

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Las bulerías por soleá aparecen en la discografía poco después que su pariente cercana la bulería. Como indica su nombre, integran una va­riedad de estilos de bulerías en compás de soleá. Del mismo modo que hay fandangos por soleá hay bulerías por soleá, solo que la confusión en este último caso es mayor dado que el compás —no el tempo— de la soleá y la bulería es el mismo. Quizás sea esa la causa de que las denominaciones que se usan sean diversas.

El primer registro que conocemos de una bulería por soleá es de la Niña de los Peines, aunque el título es «Bulería Pastora» . Lo impresionó en 1917 con la guitarra de Currito el de la Jeroma. Ahí interpreta el estilo con el que abre Manuel Torres su grabación, con la letra «Tú no digas que me has dejao». Es muy posible que Pastora aprendiera esa bulería de La Pompi, siete años mayor que ella.

Estas bu­lerías lentas son las que se han cantado tradicionalmente en los tabancos de Je­rez al son de nudillos, por eso también se les conoce como bulerías pa' escuchar, para diferenciarlas de las bulerías para bailar, habituales en las fiestas. Si bien las bulerías pa' escuchar son muy populares en Jerez y de raíz eminentemente tra­dicional, también se les atribuyen al jerezano Antonio la Peña y al Sordo la Luz —nacido en 1854—, sobrino que era de Paco la Luz y abuelo de Manuel Soto ‘Sordera’.



Pastora es la primera que graba una bulería por soleá con esa misma música de inicio, pero a ritmo de bulería. La impresiona en 1914 con la guitarra de Luis Mo­lina, para la casa Odeón. Aparece en dos grabaciones que titula apropiadamente «Bulerías nuevas n.º 1» y «Bulerías nuevas n.º 2».

Debió de ser todo un hallazgo expresivo para la sevillana, pues en ambos registros repite varias veces la misma melodía en letras como «No seas loca y ten talento», «Lo que me pasa contigo», «Por tu causa yo me veo», «A voces te estoy llamando» y «Quisiera ser como el aire», todas de sabor netamente jerezano. Además, duplica versos e intercala un verso tópicoMare de mi alma») para darle mayor amplitud al cante, aspectos cruciales en el paso de la bulería festera a la bulería por soleá. No es hasta 1923 cuando ya aparece la denominación «Bulerías por soleá» en un disco de La Anda­lucita, que es la denominación que nos parece más apropiada para estos cantes.


La grabación de bulerías por soleá que tenemos de Manuel Torres es extraordi­naria, más que por su variedad estilística —que en esa época estaba por desarro­llar bastante— por su expresividad. Tras un flamenquísimo temple, caracterizado por la peculiar dicción nasal de Manuel, interpreta primeramente el cante atribui­do al ya citado Antonio la Peña. Lo ejecuta con tercios cortos, alejado de la esté­tica sevillana, que tiende a más adornos, como hicieron los Pavón, Marchena y Carbonerillo a partir de los años 20. Esa brevedad en el decir de Manuel casa bien con el título de «Bulerías cortas», una forma que ha defendido en los últimos tiempos el gran Manuel Moneo, recientemente desaparecido.

El paso de coplas de tres versos, como la primera, hasta llegar a componer un cante de ocho tercios cantados es de gran importancia para la consolidación de la bulería por soleá como estilo autónomo alejado de la bulería festera. Los versos aña­didos le dan mayor contenido a la copla y a la expresión musical. Destacamos el modo con que pronuncia las palabras «buscarme» y «veas».

Le sigue el mismo estilo, pero sin repetir la parte final del cante. Como en el an­terior, el modo de alargar la palabra «brazos» de forma compungida está cargado de emotividad. Sin que transcurra un compás con la guitarra sola —lo que incremen­ta el pathos— cierra Manuel con una bulería corta, un estilo que ya le escuchamos a la Niña de los Peines en su primera grabación de bulerías festera, de 1909, con las letras «Yo tengo mu mala nota» y «Mujer qué quieres de mí». Al cantar Manuel To­rres dicha bulería a ritmo de soleá gana en intensidad emocional.




SOLER, Ramón en  el libro-CD "Manuel Torres-Colección Carlos Martín Ballester
(1ª ed., s.l., 2018, págs. 318-320)


sábado, 11 de agosto de 2018

Tragarse el cante

Por Jose Morente

Antonio Mairena. Su interpretación de la seguiriya de Joaquín Lacherna es sencillamente, antológica.

¿Qué será eso de "tragarse el cante"?

Busco la definición y no la encuentro. Ni en el "Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco" de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz, ni en el más reciente "Flamenco de la A a la Z" de José Manuel Gamboa y Faustino Núñez se explica que es eso de tragarse el cante.

Y, sin embargo, se trata de una expresión relativamente habitual entre aficionados y cantaores. A eso de tragarse el cante se refieren, por ejemplo, Luis y Ramón Soler en su imprescindible "Antonio Mairena en el mundo de la seguiriya y la soleá" (1992) cuando hablan de la seguiriya de Joaquín Lacherna.


La seguiriya de Joaquín Lacherna


A Joaquín Lacherna (o la Serna) se le atribuye un estilo de seguiriya que es, en realidad, una variante de la seguiriya del Viejo de la Isla. Es casi seguro que ese cante se difundiera gracias a su sobrino Manuel Torres que, no obstante conseguir una lograda versión, no fue el primero en grabarlo. Antes que él, lo hicieron Pastora ("Que alegría más grande" en 1918 y "No llamarme al meico" en 1929); Tomás (su genial "Apregonao me tienes" de 1928) y Cepero ("Qué doló de mi mare" en 1928 y "Rabiando te mueres" en 1930). Manuel Torres, la grabó dos veces ("Contemplarme a mi mare" y "El alma se me había arrancado") en 1929. Junto a la de Tomás y la de Manuel, los Soler destacan la versión de Antonio Mairena ("A la muerte yo llamo" de 1972), otra cumbre de este estilo. 

Como dicen estos autores, la seguiriya de Joaquín Lacherna destaca por "su rajo, del mejor cuño jerezano" lo que la sitúa entre "las más acabadas y sublimes modalidades de todo el tronco siguiriyero". Según ellos, esta seguiriya "se hace en los tonos medios, con tercios muy modulados, quejumbrosos y muy ligados". Pierre Lefranc (2000) matiza que "en el repertorio moderno de Jerez es la seguiriya más altiva, aquella que transmite más rechazo y que llora menos"

Los Soler añaden -y eso es lo que nos trae aquí- que "en la exposición de los primeros tercios de muchas versiones se puede apreciar como el cantaor se traga el cante, cobrando en ellos toda sus sustancia".


Tragarse el cante

Hay muchas maneras de cantar pero, simplificando, pudiéramos decir que hay dos formas básicas y enfrentadas de enfrentarse al acto de cantar. Una, sería aquella del cante entendido como espectaculo, cante grandilocuente y efectista, del que canta por lucimiento, buscando la admiración del oyente y demostrando su capacidad de afinación, de compás, de modulación, de alcanzar notas imposibles. Otra, sería aquella de quien canta para el mismo o para un grupo muy reducido de cabales. Cante intimista, que sale de las entrañas, que se da pero no se vende. Es el cante de quien busca y rebusca dentro de sí sus emociones más hondas para así emocionar también hondamente a aquel que le escucha. 

En esa pelea emocional y emocionante, tragarse el cante es retenerlo un momento en la garganta para luego dejarlo salir, libre y espléndido cuando y como conviene. Tragarse el cante es cantar hacia adentro para acrecentar la emoción. Es un no-cantar temporal, una pausa con sabor de siglos que denota sabiduría, conocimiento e introspección pero que, sobre todo, al atemperarlas busca transmitir de manera más potente esas sensaciones fuertes que vienen de las entrañas y pugnan por salir de la garganta del que canta.

Cuando canto bien me sabe la boca a sangre, decía la Piriñaca. Pues eso.


A título de ejemplo

Las primeras versiones que Pastora y Cepero grabaron del cante de Lacherna, se encuentran todavía vinculadas al estilo matriz del Viejo de la Isla o al más moderno de Paco La Luz, pero luego tras la publicación de la versión de Manuel Torre, ambos incorporarán en sus cantes  esos matices e incidencias que estamos comentando.

Tomás en su "apregonao" introduce también esos matices de forma sutil y elegante a lo largo de los diferentes tercios pero será en el último donde se trague de verdad el cante. Pastora y Cepero, con el estilo ya más definido, harán lo mismo desde los primeros tercios, tal y como explicaban los Soler.

Pero quien de verdad da una lección de este cante, es Antonio Mairena. Su versión de la seguiriya de Joaquín Lacherna es paradigmática, ejemplar y... emocionante. Tanto que consigue arrancar el sentido olé de quien le jalea (¿Quizás Pepe Torres?) cuando se traga el cante.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Cuaderno de notas flamenco (V) Opiniones sobre Pepe Marchena

Pepe Marchena. El gachonsito de la voz de miel, según Pastora.



"En el Niño de Marchena se marca la cumbre indiscutible del cante"
La Argentinita


"De los de ahora, Pepe Marchena, el más completo de todos y el que conoce más que nadie los cantes flamenco en todos los estilos"
Ramón Montoya


"Marchena era un ruiseñor cuando cantaba poemas. Lo quieran o no quieran reconocer, como él no ha habido ninguno"
El Pali


"Cuando Dios creó el cielo tiró la sal y toda le cayó al Niño de Marchena, porque sólo andando tiene más arte que todo el mundo"
Tomás Pavón


¡Como canta este ángel caído del cielo!
Manuel Torre


"Marchena, Faraón del cante, merecería ser gitano"
Carmen Amaya



(Opiniones sobre Marchena recogidas en el libro de Eugenio Cobo "Vida y cante del Niño de Marchena".1ª ed. Córdoba: Virgilio Márquez editor, 1990)


viernes, 1 de enero de 2016

El acento personal (II) Manuel Agujetas-La Niña de la Puebla

Por José Morente


Manuel Agujetas y la Niña de la Puebla. Dos formas tan diferentes como interesantes de sentir y expresar el cante


Ha muerto Manuel Agujetas

Primitivo, desgarrado, salvaje, rancio, racial, tremendo, gutural, etcétera, adjetivos que podrían todos ellos aplicarse al cantaor jerezano afincado en Rota y fallecido el pasado día de Navidad a la edad de ¿76 años?, serían recibidos con recelo en cualquier actividad cultural. En flamenco, no. Pues el flamenco es otra cosa.

De su discografía destacan su colaboración en la "Magna Antología del Cante Flamenco" que dirigiera José Blas Vega o el histórico "Agujetas en París", de 1996,. También destacan "Agujetas en La Soleá", un disco grabado en directo en ese local madrileño y su primera grabación (producida por Manuel Ríos Ruiz) que es de principios de los 70 "Viejo cante jondo"

Precisamente, el primer corte de ese LP es una versión tremenda y rota de los Campanilleros de Manuel Torre, un cante por la temática muy apropiado para estas fechas.



La dulzura de la Niña de la Puebla

Pero como de verdad se entiende el estilo, el acento personal de un artista, de un torero, de un cantaor, es, poniéndole su arte en contraposición al de otro artista, torero o cantaor. El contraste de estilos es, seguro, el mejor modo de entender cabalmente las diferencias interpretativas entre diversos artistas, sus estilos o acentos personales.

Así en las antípodas del grito desgarrado de Manuel Agujetas, se encuentra el cante, todo dulzura, de la Niña de la Puebla. Un cante -el de esta cantaora- hecho de primorosa delicadeza, de melancolía, de pena contenida. Un cante que no grita pero que  no por eso deja de transmitir emociones muy "jondas".

Vamos a escuchar la versión que, de los Campanilleros del Torre, hizo la cantaora nacida en la Puebla de Cazalla. Es la suya una interpretación tan personal, tan propia que hizo suyo el estilo, se lo apropió y lo convirtió en distintivo de su arte, llegando a constituir "los campanilleros de la Niña de la Puebla" marca propia, la marca de la casa.

Portada de uno de los primeros vinilos de la Niña de la Puebla (del blog Remniscencias de la copla)

En los pueblos de mi Andalucía (Campanilleros)-Niña de la Puebla
Guitarra; Luis Yance
Columbia (1959)


Dolores Jimenez Alcántara tomó su nombre artístico de su ciudad natal, la Puebla de Cazalla, la misma Puebla donde nació ese otro cantaor tan diferente a ella que escuchábamos la semana pasada, Pepe Menese cuyo concepto del cante se sitúa en las antípodas del de su paisana.

La Niña de la Puebla que había nacido en 1908 y moriría en Málaga, donde vivía, en 1999, se hizo profesional, según propia confesión, alentada por el ejemplo de Pepe Marchena. Debutó tarde pero su éxito popular (que le llegó en los años 30, la época de la Ópera flamenca en tiempos de la República y que continuaría después de la Guerra Civil) fue imparable. Y aunque la conocemos por sus campanilleros, colombianas y fandangos, tocó también los palos "mayores" del flamenco con absoluta dignidad, entrega y profesionalidad.

No obstante, es su versión de los Campanilleros de Manuel Torre, cante que le dio la popularidad y la fama, la que mejor refleja las características de su estilo personal, elegante, delicado, melodioso y equilibrado. Pura música flamenca.

Ay, en los pueblos
En los pueblos de mi Andalucía
los campanilleros en la madrugá
me dispiertan con sus campanillas
y con las guitarras me hacen llorar

Y empiezo a cantar
y al sentirme to's los pajarillos
cantan en la rama y se echan a volar

[Voz de la Niña de la Puebla: ¡Ole! ¡Viva el compás! ¡Ole!]
To'as las flores
To'as las flores del campo andaluz
al rayar el día llenas 'e rocío
lloran penas que yo estoy pasando
desde el primer día que te he conocío

Porque en tu querer
tengo puestos los cinco sentíos
y me vuelvo loca sin poderte ver

[Voz de la Niña de la Puebla: ¡Ole, gitano! ¡Ole!]
Pajarillos
Pajarillos que estáis en el campo 
buscando el amor y la libertad
recordarle al hombre que quiero
que venga a mi reja por la madrugá

Que mi corazón
se lo entrego al momento que llegue
cantando las penas que he pasao yo

[Voz de la Niña de la Puebla:¡Ole!]

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Viejos cantes Campanilleros-Manuel Agujetas
Guitarra; Manolo Sanlúcar
"Viejo Cante Jondo" (LP-1970)



Unos impresionantes campanilleros abrían el primer e impresionante LP que Manuel Agujas grabó en la casa Columbia en 1970. Tanto impactó esa magistral y sentida versión de los campanilleros de Manuel Torre que el disco era conocido entre los aficionados de la época como "el disco de los Campanilleros".

He procurado transcribir el cante de Agujetas, con la máxima fidelidad posible. Y es que, aunque en este cante de los Campanilleros, Agujetas no llega al desideratum de otras grabaciones posteriores, tiene mucho interés detenerse en las matices y variantes de lo que canta el jerezano-roteño y los cambios que introduce respecto a las letras originales. Y es que, en eso, Agujetas, era también genial pues "trastocaba" las letras que interpretaba letras que, a veces, adquirían un sentido opuesto o, al menos, distinto al que tenían en inicio. Algo que no se debía a un simple prurito reformista sinoa la importancia que, en mi opinión. este cantaor le concedía a la música y al grito pelado frente al escueto mensaje de las letras. Por decirlo de alguna forma, su mensaje estaba en su personal manera de decir el cante.

A la puerta
y a la puerta de un rico avariento
llegó Jesucristo y limosna pidió
y en de vez darle una limosna
los perros que había fue y se los achuchó

Y Dios "primitió"
que los perros murieran de rabia
y el rico avariento pobre se quedó

Y para demostrar
que tan sólo las puertas del cielo
tan sólo las abría la Santa Humildad

Pastores
los pastores corrían pa' un arbol
en ver de una nube que se alevantó
y nos cayó un rayo, a nosotros nos libre,
y a uno de ellos los carbonizó

Pero al otro no
porque llevaba la estampa en "relica"
de la Virgen Pura de la Concepción
Pastores


Entrada anterior de esta serie: El acento personal (I) Bernardo el de los Lobitos-José Menese

lunes, 23 de diciembre de 2013

Villancicos flamencos (XVI) Los campanilleros de Manuel Torre

Por Jose Morente

 

1928-00-00 Manuel Torre 01 (Copia)

Manuel Torre. Chacón le llamaba –cariñosamente- mi majareta por sus rarezas y extravagancias.

 

El “majareta” un cantaor genial

Si ha habido un cantaor genial en la historia del Flamenco, ese es Manuel Soto Loreto (o Leyton) “Manuel Torre”, jerezano del barrio de San Miguel. Dato nada banal pues en Jerez ser de San Miguel o de Santiago (el otro barrio flamenco por excelencia) imprime carácter.

El Torre fue el arquetipo de cantaor enduendado, carismático, imprevisible y genial (Ya he utilizado el adjetivo genial 3 veces y lo utilizaré alguna más antes de acabar la entrada, por si quedara alguna duda). Algo así como un Rafael el Gallo del flamenco, capaz de pasar, en un momento,  de las mayores chapucerías a las notas más altas del sentimiento. Y viceversa.

 

Lo cuenta el Niño Ricardo

Una de esos notas altas, se produjo una mañana en Las Siete Puertas de Sevilla, al salir de una juerga flamenca en la que estaban con el Niño de la Palma, el padre de Antonio Ordoñez, artistas de la talla del Gloria, Rebollo

 

Cayetano con Malena 002

Imagen de otra fiesta (esta vez en el sevillano Pasaje del Duque) en la que también se reunieron Cayetano Ordoñez “Niño de la Palma”, El niño Gloria y Manuel Torre. 

Entonces mandaron a llamar a Manuel Torre que vivía en el Fontanal. Llegó Manuel y le dijo al Niño Ricardo que le pusiera la guitarra en el tres…

“…y escuchamos aquellos campanilleros, inspiración de su genio, que ponían los vellos de punta”.

Y añadía Ricardo:

“Lo mismo hubiera podido pasar lo contrario, que nos hubiéramos pasado la noche esperando un cante bueno, mientras Manuel no hacía más que mirar el mechero el reloj, que eran dos de sus manías…”

 

 

Sonifolk Manuel Torre frontal (Copia)

 

A la puerta de un rico avariento (Campanilleros

Manuel Torre – Guit.: Miguel Borrull hijo

Gramófono, 1929 (reeditado Sonifolk, 2000)

 

En 1929, Manuel Torre grabó para la casa Gramófono y con la guitarra de Miguel Borrull hijo estos campanilleros fruto de su inspiración. Aunque la grabación conserva algo del ruido de fritura, propio de las placas de pizarra, el resultado final (gracias a la limpieza digital del técnico Andrew Walker para Sonifolk) es de lujo.

 

Voz: ¡Anda Manuel canta los campanilleros que yo no te lo he escuchao!

 

A la puerta

a la puerta de un rico avariento

llegó Jesucristo y limosna pidió

y al igual que darle la limosna

los perros que había se los azuzó

Y Dios permitió

que los perros al pronto murieran

y el rico avariento pobre se quedó

 

Dos pastores

Dos pastores corrían p’a un árbol

huyendo de una nube que se “alevantó”

cayó un rayo. A nosotros nos libre

y a uno de ellos lo “acarbonizó”

Pero al otro no

que llevaba la estampa y reliquia

de la Virgen pura de la Concepción

 

Si supieras

Si supieras la entrada que tuvo

el Rey de los Cielos en Jerusalén

que no quiso coche ni calesa

sino un jumentito que “alquilao” fue

Quiso demostrar

que tan sólo las Puertas del Cielo

Divinas las abre la Santa Humildad

martes, 20 de septiembre de 2011

Manuel Torre. Siempre por los rincones

 

Capuletti Manuel Torre 001

Manuel Torre, por Capuletti

 

Por los rincones

Comentaba en anterior entrada de este blog, la importancia de las seguiriyas de Manuel Torre y el impacto que causó su interpretación de la seguiriya de inicio de Manuel Molina “A clavito y canela” cuando se publicó en disco de pizarra.

Hace unos años, Luís Soler le dedicó a Manuel Torre (“el cantaor con más cultura en la sangre”, que diría Federico García Lorca) un sentido Soneto. Escrito, precisamente el 21 de julio de 2003 (día del setenta aniversario de la muerte del jerezano) en homenaje a su caudal seguiriyero.

 

A MANUEL TORRE

por LUÍS SOLER

El milagro de tu cante hecho duende

depositaste en muchos corazones,

con tus siguiriyas, por los rincones,

grito enrabiado que tu pecho pende.

 

En ese Jerez, donde bien se aprende,

desgranaste los más profundos sones,

contagiaste un mundo de sensaciones

resplandor de fuego que al alma prende.

 

Cantaste a la pena con sentimiento,

fundiste la copla con tus latíos,

tu cante hecho trozo del sufrimiento.

 

Tu eco rancio, tu singular quejío,

tu temple amargo, con tu agrio lamento,

jamás se borrarán de mi sentío

 

Son muy interesantes estos magníficos versos. Sobre todo, por la multitud de alusiones que contiene como, por ejemplo, esa cita de “por los rincones” que hace referencia a otra de las seguiriyas emblemáticas de Manuel (quizás la que podemos considerar más emblemática de todas) y que es el cante de “Siempre por los rincones”.

Verdadero buque insignia del cante de Manuel y del flamenco todo, como con acierto señalaba también Luís en otra ocasión.

Palma_Plata_2009

En 2009, la Palma de Plata de Algeciras de ese año tuvo como objeto un merecido homenaje a Luís Soler por su total dedicación al Flamenco.

 

La letra del “Siempre por los rincones”

La letra más usual de este impresionante cante seguiriyero (hay pequeñas variantes) es la siguiente:

“Siempre por lo rincones

te encuentro llorando

que yo no tenga libertad en mi vida

si te doy mal pago”

 

“Por los rincones”

Lo que está claro es que  esa letra es “por antonomasia, la letra más grabada en un mismo palo”, como dice Luís Soler, quien añade que cree que no hay otra que la supere en número de grabaciones.

Manuel Torre la grabó varias veces. Concretamente en los años 1922, 1928 y 1930.

Luego la grabaron multitud de cantaores “casi siempre –según Luís- en los estilos de Manuel Torre, menos en las formas de Manuel Molina y muy pocas en los aires del Loco Mateo”.

La lista impresionante de los cantaores que grabaron esta letra, facilitada también por Luís Soler,  es la siguiente:

El Diana (1907); Niña de los Peines (1912 y 1914); Don Antonio Chacón (1913); Niño de Cabra (1913); Niño Medina (1914); Niño de Marchena (1928 y 1929); Niño Gloria (1929); Curro la Nora (1930); Niño de la Huerta (1932); Valderrama (1946); Pepe de la Matrona (1947); Rafael Farina (1954) y Antonio Mairena (1966, 1970 y 1972).

También la grabaron (aunque no tenemos las fechas a mano):

Carlos Cruz, Jarrito, Niño de Utrera, José de la Tomasa, Pepa de Benito, El Funi, El Boquerón, Mayte Martín, Tomás Torre, El Cabrero, El Chocolate (creo que dos veces), Sordera de Jerez, Morente, Bernarda de Utrera, Manuel Agujetas, Fernando Terremoto y Agustín Flores.

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Enrique Morente también grabó esta letra. Este cantaor es el mejor ejemplo de como para innovar hay antes que conocer muy bien la tradición.

La música

Este cante parece ser que le llegó a Manuel Torre a través de su tío Joaquín Lacherna (ó La Serna) y, por tanto, antiguamente se le atribuía a este cantaor (Así hicieron Ricardo Molina y Antonio Mairena en Mundos y Formas del Cante Flamenco, un libro primordial en la historia de la Flamencología).

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La música de esta seguiriya es, en realidad, un arreglo del “A clavito y canela” de Manuel Molina, que Joaquín Lacherna transmite y enseña a su sobrino Manuel Torre y que éste, al pasarla por su propio tamiz, engrandece, reelabora y recrea dándole un nuevo cuño y haciéndolo suyo. Por eso, hoy día, la opinión más extendida corrige la anterior y atribuye este cante al propio Manuel.

La mejor descripción es la que hacen Molina y Mairena  quienes dicen, en el libro citado, que este cante:

“pudiera asumir muy bien la representación clásica de la seguiriya, porque es, sin lugar a dudas, la que canta la mayoría de los aficionados. Su desarrollo es horizontal; es un cante plañidero con dejos de llanto y dolor de herida que, irrestañable, se desangra…”

Sin embargo, para Blas Vega, lo que hizo Manuel Torre fue “empequeñecer las seguiriyas, cantándolas más sencillas, lentas, con descansos, sin incidencias ni riesgos”.

chacon

José Blas Vega defiende, en Vida y Cante de Don Antonio Chacón (otro jerezano genial), el genio de este cantaor contraponiéndolo a Manuel Torre. Nunca he acabado de entender porque es necesario denigrar a nadie para ensalzar a quien nos gusta.

Opinión que no podemos compartir porque la versión de Manuel puede perder en complejidad, pero gana en rajo y profundidad. En fuerza expresiva (como señalan Luís y Ramón Soler).

Pero que más da. Sobre el cante de Manuel Torre, uno de los más grandes seguiriyeros de la historia, no hace falta  hablar. Lo verdaderamente interesante es escucharle. Lo hacemos

 

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AUDICIONES

Escuchamos este cante (el cante de inicio de Manuel Torre con la letra “Siempre por los rincones”) en la primera grabación de Manuel en 1922 con Salvador, hijo del ciego. Luego repite el mismo estilo pero con otra letra (“Grandes eran mis penas”).

También oímos la versión del Gloria (1929) que hace después el cante del Marrurro (“Siéntate tú a mi vera”) y la de Antonio Mairena (1970) que lo completa con los cantes de Francisco la Perla (“Que latío más grande”) y con el “Santiago y Santa Ana” del mismo Manuel pero con una letra propia (“Era una noche de invierno oscura”)

He aquí tres versiones de la misma seguiriya, cantadas por tres seguiriyeros de tronío.

 

Audición 1.

1997 Manuel Torre grabaciones historicas (Portada) 001

 

Siempre por los rincones- Seguiriyas (1922)

Manuel Torre-Guitarra: Salvador, hijo del ciego

 

Siempre por los rincones

te veo llorando

que yo no tenga libertad en mi vida

si te doy mal pago

 

Grandes eran mis penas

que no caben más

que yo me muero sin calor de nadie

en el hospital

estoy muriendo sin calor de nadie

en el hospital

 

Audición 2.

14- Cátedra Niño de Gloria- frontal

 

Por los rincones- Seguiriyas (1929)

El Niño Gloria-Guitarra: Manolo de Badajoz

Por los rincones, madre

te encuentro llorando

que yo no tenga libertad en mi vida

si te doy mal pago

 

Ay, siéntate tú a mi vera

ay, siéntate a mi vera

hermano de mi alma

siéntate tú a mi vera

que con tu aliento, hermano de mi alma, ay

quizás yo no muera

que con tu aliento, hermano de mi alma, ay

quizás yo no muera

 

Audición 3.

1970.Mis recuerdos de Manuel Torre

 

Madre no llores-Seguiriyas (LP-Mis recuerdos de Manuel Torre-1970)

Antonio Mairena-Guitarra: Melchor de Marchena

 

Tiritiritiri, ayyyyyy

 

Por los rincones, madre

te encuentro llorando

Que libertad no tenga yo en mi vida

si te doy mal pago

 

Que latío más grande

da mi corazón

Que latío más grande

da mi corazón

Porque yo veo que se muere mi mare

de mi corazón

Que latío más grande

da mi corazón

 

Era una noche

de invierno oscura ayyyyyyyyyy

oscura y de invierno ayyyyyyyyyyyyyyy

Los campanilleros con el ruido de sus campanillitas

me quitan el sueño

sábado, 17 de septiembre de 2011

De Jerez a Tokyo pasando por Rota

 

mapamundi

De Jerez a Tokyo pasando por Rota.

 

Muchas cosas se han dicho de las grabaciones discográficas de Manuel Torre (que no Torres) y no todas buenas. Que si estaba borracho cuando grabó, que si tal, que si cual.

Manuel Torre 002

Manuel Torre, genio del cante

Desde luego, lo seguro es que, en estos cantes, Manuel no estuvo todo lo brillante que se espera de él. De hecho era un cantaor irregular por lo cual no es tan extraño que tuviera altibajos importantes al grabar.

El “A clavito y canela”, una de sus más emblemáticas seguiriyas  fue la bomba cuando llegó el disco a Sevilla. Tomás Pavón que tenía un gramófono de su hermana dicen que se encerraba en su cuarto a escucharlo una y otra vez hasta el cansancio.

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Tomás Pavón. Otro genio. Para muchos aficionados, el mejor cantaor de la historia.

Cuestión distinta fueron sus alegrías que a muchos de sus seguidores no acabaron de gustarles. Sin embargo, a otros les entusiasmaron, como a los Agujetas que han hecho de este modo de cantarlas (sincopado y desgarrado) emblema familiar.

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Familia Agujetas (O parte de ella)

Vamos a escuchar, por tanto las alegrías de Manuel Torre que, con todos los reparos que se pongan han creado escuela. Y aunque de muestra vale un botón, también incluimos (de esa escuela) dos. Las alegrías de Manuel Agujetas (De su disco “Viejo cante jondo”, que también armó un revuelo cuando se editó en LP y que bebe de varias fuentes no solo del Torre) y las alegrías de su epígono, el Agujetas japonés.

Manuel Agujetas

Manuel Agujetas, excéntrico y genial

Este último es una rareza más del cante flamenco. Se llama Chiaki Horikoshi. Es artista plástico (se puede visitar su página web) y devoto seguidor de la familia Agujetas (más de Diego y Paco que de Manuel, todo hay que decirlo) y por tanto de rebote, de Manuel Torre.

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Por si no se han dado cuenta, de los tres simpáticos japoneses de la foto, Chiaki es el de la derecha.

 

Los oímos a los tres. Al original y al discípulo (los dos Manueles) y a la réplica japonesa de los Agujetas (Chiaki). Este último hace a su estilo el inconfundible Agujeta´s song.

 

 

Audición 1. Zambra (Son alegrías) (1929)

Manuel Torre-Guitarra: Manuel Borrull.

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 Portada del CD editado por sonifolk con los cantes de Manuel Torre.

Yo le di un duro al barquero

por pasar el Ebro a verte

Un duro le di al barquero

Los amores de Navarra

Son caros pero son buenos

 

Que me lo tienes que dar

que me lo tienes que dar

Y el tacón de la bota

para taconear

 

Que le llaman relicario

a Cádiz no le llamaban Cádiz

que le llaman relicario

por Patrona le han puesto

a la Virgen Santa del Rosario

 

Que me lo tienes que dar

que me lo tienes que dar

Y el tacón de la bota

para taconear

 

Audición 2. Alegrías de la Independencia (1970)

Manuel Agujetas-Guitarra: Manolo Sanlúcar

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Viejo Cante Jondo. el Primer LP (1970) de Manuel Agujetas. Una bomba flamenca.

Ayyyyyy

Pregúntale a Zaragoza

lo que Zaragoza sabe

pregúntale a Zaragoza

como un puñao de valientes

hicieron en Zaragoza

retroceder a los Franceses

hicieron en Zaragoza

retroceder a los Franceses

 

Que me la tienes que dar

me la tienes que dar

con el tacón de la bota

y para taconear

 

Penita era muy grande

que me iba a costar la vía

mi pena era mu grande

publico yo mis penas

se muere la mare mía

 

Se sacúe y luego canta

el que duerme en cama ajena

de madrugá se alevanta

 

Navarrico, Navarrico

que bien te pega la gorra

Navarrico, Navarrico

de que regimiento eres

de Navarrica soy señora

 

Con el mandilón, mandilón

con el mandilón, mandilón

y eso que me da mi mare

y eso me lo pongo yo

 

Audición 3. Alegrías (2003)

Chiaki Horikoshi.- Guitarra: “Ramón” (Eizo Tawara)

Los Agujetas en Japón - Frontal_thumb[7]

 

Fueron a coger coquinas

los voluntarios de Cádiz

fueron a coger coquinas

y en la primera descarga

disparaban las carabinas

 

Eres bonita

no te has casao

alguna falta

te han encontrao

 

Un duro le di al barquero

pa pasar el Ebro a verte

Un duro le di al barquero

Que los amores de Navarra

Que son caros pero muy buenos

 

Eres bonita

no te has casao

alguna falta

te han encontrao

 

Que le llaman relicario

A Cádiz no le llaman Cádiz

que le llaman relicario

porque tiene por Patrona

a la Virgen Santa del Rosario

 

Tienes los dientes

tiene los dientes

como granitos

de arroz con leche.

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Chioki con su guitarrista japonés.

jueves, 21 de abril de 2011

Una saeta de Manuel Torre detiene la Semana Santa sevillana

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Manuel Torre, la pena sonora que dijera Juan de la Plata
 
Manuel Torre (Jerez, 1878-Sevilla, 1933) ha sido posiblemente el cantaor de la historia del flamenco que más dependía de su estado de ánimo para poder cantar.
 
Las noches negras.
 
Decía Fernando el de Triana, en su libro “Arte y artistas flamencos” que aunque Chacón era mejor cantaor:
“Quien más gañafones le tiraba a uno al alma era Manuel Torres”
Pero eso era cuando le cogía bien, porque cuando le cogía mal….
 
Cuando le cogía mal, Manuel era un desastre y cantaba peor que un “fandanguero de perra chica”. La gente gritaba pidiendo que le metieran preso. A su irregularidad se unían sus extravagancias, sus “rarezas”. Era aficionado a los galgos, a los gallos de pelea y a los relojes. Y por cualquiera de estas aficiones se podía olvidar de sus compromisos para cantar.
 
Manuel Torre Retrato años 20 001
Manuel Torre en su juventud
 
Capacidad de transmisión.
 
Pero cuando Manuel Torre quería y podía cantaba no bien, sino excepcionalmente bien. Entonces, emocionaba hasta extremos insospechados, incluso a aquellos que no les gustaba o conocían el flamenco.
 
Según Juan Talega, su voz tenía un “sonío” que se metía en la cabeza y su eco te duraba tres días. Con él en vena, la reacciones de los que tenían la suerte de oírle hacían buenos todos los tópicos: “No se puede aguantar”, “Es para romperse la camisa”, etc., llegando, en el colmo del paroxismo y la fiesta,  a romperse la camisa o, peor aún, una botella en la cabeza o bien querer tirarse por un balcón. Lo que es indudable es que, como mínimo, conseguía que quien le escuchaba acabara llorando a moco tendido.
 
Fiesta flamenca (Oleo Jose Garcia Ramos)
Fiesta flamenca (Óleo de José García Ramos). Un ambiente luminoso muy alejado de la densidad del cante que imaginamos en Manuel Torre.
 
Las saetas de Manuel
 
A tal punto llegaba su poder de transmisión, de comunicación de emociones que, lo cuenta su hijo Tomás y lo transcribe Manuel Barrios, estando Manuel en el balcón de la casa de Don Eduardo Miura una mañana de Viernes Santo,  al aparecer en la calle la Sentencia empezó a cantar Manuel con su voz densa y nasal una saeta, con tal enjundia que cuando acabó, la multitud congregada en la plaza de la Encarnación no sabiendo como expresar sus emociones y no pudiendo (estamos en Semana Santa) aplaudir ni vitorear, empezó a agitar pañuelos blancos en emotivo y silencioso homenaje al cantaor.
 
La Sentencia a finales del XVIII
El paso de la Sentencia de la Macarena a finales del 800 en fotografía de la época.
Un gitanillo que le acompañaba, le dijo a Manuel señalándole a Eduardo Miura:
“Fíjate, primo, con la “malage” que gasta criando toros y ahí lo tienes que lo has hecho llorar
Eduardo Miura Fernandez 1909
Don Eduardo Miura Fernández. El ganadero de los toros “malages” según el gitanillo amigo de Manuel.
 
Ricardo Molina completa el cuadro y comentaba que a Manuel se le  atribuye ser el causante de la costumbre sevillana y andaluza de mecer los pasos de la Semana Santa.  Dicen que en una ocasión cuando el Torre cantaba una de sus estremecedoras saetas y el capataz dio orden de iniciar la marcha, los costaleros levantaron el paso, pero sin avanzar y lo siguieron moviendo a ritmo, en el mismo sitio, para poder escuchar bien la saeta del cantaor jerezano. Añadía Ricardo Molina que la historia le parecía verosímil y le daba todo el crédito.
 
Saeta a pie de paso
Las saetas se cantan desde los balcones (como lo hiciera Manuel Torre en casa de Eduardo Miura en la plaza de la Encarnación) pero también de forma espontánea a pie del paso. En la imagen, un aficionado le canta a la Virgen de la Esperanza Macarena, cuyo paso acompaña a Jesús de la Sentencia.
Audición
 
Vamos a escuchar a Manuel Torre en las 4 saetas por seguiriyas al estilo de jerez que grabó en el año 1929 (Antes ya había grabado otra saeta en 1909).
 
Según Eusebio Rioja (Historia del Flamenco. Tomo IV. Editorial Tartessos. pág. 343) las saetas que canta corresponden a la forma ya perfeccionada de la flamenca saeta por seguiriyas que resulta de la evolución de la primitiva que había grabado la Niña de los Peines a principios de siglo.
 
Según el magnífico tratadista, se trata de unas saetas “desnudas de todo recurso ornamental, con estructura tan sobria y arcaizante”, pero (añadimos nosotros) con un alto contenido emocional.
 
Al son de roncas trompetas-Saeta (1929-Gramófono)
Manuel Torre-Banda de cornetas y tambores
Al son de roncas trompetas, ayyyy
a la voz del pregonero
y el pueblo se escandaliza
el pueblo se alborotaba
y es de la muerte amarga del Nazareno
El pueblo se escandaliza
y es de la muerte amarga del Nazareno
 
Y en el rostro le escupían-Saeta (1929-Gramófono)
Manuel Torre-Banda de cornetas y tambores
De sus barbas
de sus barbas blancas le jalaban
ay, ay y en el rostro le escupían
y los pícaros malvados
esos pícaros tiranos por la rampa lo herían
que de las barbitas santas le jalaban
y en el rostro le escupían
 
Lo pasean por el pueblo-Saeta (1929-Odeón)
Manuel Torre-Banda de cornetas y tambores
 
Lo pasean por el pueblo, ayyy
como si fuera un ladrón
delante lleva un pregonera
que le pregona en alta voz
la muerte amarga del Nazareno
delante lleva un pregonero
que le pregona en alta voz
 
Los cielos se oscurecieron-Saeta (1929-Odeón)
Manuel Torre-Banda de cornetas y tambores
Se oscurecieron
los cielos se oscurecieron ayyy
se eclipsó el sol y la luna
porque lo ponen encueros
y le dan azotes crueles
y amarraíto a una columna
ay, azotes crueles le dieron
y amarraíto a una columna
 
1997 2CD. Manuel Torre-Grabaciones Históricas
La obra completa de Manuel Torre fue editada por la Junta de Andalucía en su colección de Grabaciones Históricas, en 1997 aunque todavía se encuentran a la venta estas grabaciones.