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jueves, 10 de agosto de 2017

El pase de costadillo de Chicuelo (I)

Por Jose Morente

El pase de costadillo de Chicuelo. Un pase a media altura con los pies juntos y citando de costado. Un pase al que (según Robert Ryan en su libro"El toreo de muleta" del que está sacada la foto) llaman en México el pase sevillano. 
En la Edad de Plata del toreo y tras la revolución gallista, empieza a salir a las plazas un toro más y mejor seleccionado para el toreo. La herencia de Lagartijo encuentra por fin el campo abonado y el ejemplo, bien qué irregular y esporádico, de un torero como Rafael el Gallo comienza a dar sus frutos. La estética, el toreo entendido como arte, tendrá ya un sitio importante en las plazas. Un sitio en el que la aportación de Chicuelo, un gran torero irregular pero muy hondo, será clave. 

Con Chicuelo se inicia la conocida como escuela sevillana cuya influencia en los demás toreros de su ciudad será tremenda. Empero, su aportación no se agota ni mucho menos en el adorno y la pinturería y, aunque tiempo habrá de hablar de su legado, adelantemos que, como ha ocurrido tantas veces, Chicuelo tendrá más caché entre los toreros y los aficionados de élite que entre los críticos y los historiadores, confundidos y perdidos estos últimos en lo aparente de su toreo, en sus formas y en sus gestos, en sus desplantes y en su garbo, en su estilismo preciosista en suma. Chicuelo es eso pero también es más, mucho más, que todo eso.


El tradicional pase de costadillo.

Su nieto Manolo, que es quien me ha puesto sobre la pista de este muletazo, me comentaba hace unos días que, uno de los pases de adorno que aportó Chicuelo a la Tauromaquia, además de la sempiterna chicuelina, fue "su" pase de costadillo que es el que aparece en la fotografía que encabeza esta entrada del blog: un pase con los pies juntos y cite de costado y con la muleta a media altura. Subrayemos lo de "su" pase pues Chicuelo le dio un sello propio -como me explicaba Manolo- y porque además conviene evitar confusiones que quizás convendría intentar aclarar.

Y es que, tradicionalmente, se ha venido llamando pase de costadillo a otro pase diferente ejecutado también con los pies juntos y citando de costado pero con remate por alto.

En el imprescindible libro de José Luis Ramón, "Todas las suertes por sus maestros", es Mario Carrión, otro torero sevillano quien habla del tradicional pase de costadillo. Insertamos a continuación la foto de ese pase que se inserta en ese libro.

El pase de costadillo en la airosa versión de Mario Carrión (Fotografía del libro de José Luís Ramón). Un muletazo muy diferente al de Chicuelo.
Mario nos comentaba que aprendió ese pase por ósmosis toreando de salón con su primo Pepín, pero que este nunca mencionó el nombre de esa suerte. Según Mario, Pepín ejecutaba ese pase "no en series, como por ejemplo las manoletinas o los estatuarios, sino uno a uno, como complemento para cerrar una faena, junto a otros inspirados pases de adornos como molinetes o recortes".

Es ese un pase que hemos localizado en las crónicas y las revistas de las Hemerotecas de mediados de los años veinte del siglo pasado.

El tradicional pase de costadillo (Fotografía publicada en la Revista El Clarín en 1929)

Lo que es evidente es que ambos muletazos son diferentes pues, aunque en ambos se cita de costado y con los pies juntos, en el pase de costadillo de Chicuelo la muleta se lleva a media altura. Valga de ejemplo, además de la fotografía que encabeza el post, esta otra que insertamos a continuación y que corresponde a un muletazo dado en Madrid de 1934.

Pase de costadillo de Chicuelo (Fotografía publicada en Mundo Gráfico el 16 de mayo de 1934)

Chicuelo también ejecutaba el otro pase de costadillo, el tradicional, el que se da por alto como vemos también en esta otra foto de su histórica faena al toro Corchaíto de Graciliano Pérez Tabernero en Madrid, el 24 de mayo de 1928.

Chicuelo. Pase de costado al toro Corchaíto (Fotografía publicada en la revista Nuevo Mundo el 1 de junio de 1928)
Robert Ryan para distinguirlos reserva el nombre de pase de costadillo al que daba Chicuelo a media altura y llama pase de costado por alto al otro. Entendemos que se puede mantener la nomenclatura tradicional llamando pase de costadillo a ambos muletazos pero adjetivando o identificando (como pase de costadillo de Chicuelo o pase sevillano) al que era exclusivo del torero de la Alameda. 


Un pase con gracia que no le hacía gracia a los críticos

Chicuelo que toreaba -y muy bien- con el compás abierto, gustaba de juntar los pies en algunos adornos, como en esos pases de costadillo que acabamos de ver.

Lo cierto es que esos adornos (por alto o a media altura), entusiasmaban a los públicos de la época, pero -por lo leído- no les hacían ninguna gracia a alguno de los adustos críticos de la época (puntualicemos que a otros, sí). Eso de citar con los pies juntos y, sobre todo, eso de citar de costado, era demasiado rompedor para los tópicos que ya entonces empezaban a imponerse.

Una reacción desproporcionada y absurda pues estamos hablando de dos lances menores. Sin embargo, los calificativos utilizados por algunos revisteros rayan en el insulto.


En sendos números de la Lidia, A. Durá calificaba de estúpido el pase de costadillo (amén de menospreciar a su inventor y al público que lo aplaude) y Resinés lo calificaba de idiota . Personalmente, lo que me parece estúpido e idiota es el comentario, no el pase (La Lidia 9 de diciembre de 1927)
La crítica al chicuelista pase de costadillo tiene uno de sus principales valedores en César Jalón Clarito (Articulo publicado en KChT, el 26 de abril de 1925)
Estos prejuicios, influirían también en José María de Cossío quien, en Los Toros, define el costadillo como "manera viciosa de torear sin dar frente al toro y preparado el diestro a la huida". Para esa tendenciosa definición, Cossío se apoya en un viejo texto de la Lidia de 1895 ("Torea de muleta de costadillo y engendrando la huída y mata al azar y volviendo la cara").

Como bien explica Raúl Galindo en su libro "El toreo, en teoría", ese reproche injusto al cite de costado proviene de la época en que el mero hecho de citar de frente se consideraba una osadía y (como recoge Cossío) una aparente renuncia del torero a rectificar o huir. Hoy, aunque algunos siguen pensando lo mismo, sabemos que no es así.

El caso es que, mientras en la verónica, la colocación de costado en el cite, había sido ya admitida y aceptada por todo el mundo, por el contrario, en la muleta, el cite de costado o de perfil, aún no se aceptaba y todavía sigue sin aceptarse por los aficionados más arcaizantes.


Origen de un muletazo

Con independencia de lo anterior, una cuestión que no está clara es el origen de ese pase de costadillo a media altura que daba Chicuelo (pues el que se hace por alto parece una clara variante del pase de pecho). El proverbial tradicionalismo de la crítica taurina más atenta a denunciar desviaciones de la norma que a testificar sobre la lógica evolución del toreo, nos ha hurtado la información de primera mano que sería necesaria para conocer cuando y como se inician este y otros lances.

Joselito el Gallo en un pase de tirón por la espalda. En algún muletazo por la espalda de Gallito o de Rafael el Gallo o de Cayetano Sanz puede estar -según Robert Ryan- el origen del pase cambiado por la espalda de Granero y, por tanto, el origen del pase de costadillo de Chicuelo. 
El único que ha afrontado esta cuestión ha sido -que sepamos- Robert Ryan. En su imprescindible libre "El tercio de muerte", Ryan hace derivar el pase de costadillo de Chicuelo (al que, en México dice que le llaman "pase sevillano") del pase cambiado por la espalda que daba el valenciano Manuel Granero. Lo vemos.

26 de julio de 1921. Manuel Granero en un pase cambiado por la espalda que, según Robert Ryan, es el antecedente directo del pase de costadillo de su tocayo Chicuelo.
A la vista de la imagen, resulta evidente que ambos pases (el pase de costadillo de Chicuelo y el cambiado por la espalda de Granero) son muy similares. Al menos, en su remate. En todo caso, Ryan le da la primacía en la autoría del pase a Granero pero yo no lo tengo tan claro. Ambos toreros fueron muy amigos y de becerristas andaron mucho tiempo juntos por los campos salmantinos. Es posible que allí fuera donde se cociera este singular y sencillo muletazo, salido probablemente del caletre de uno de ellos, del de Granero o del de Chicuelo. Difícil saber hoy día de quien. Tampoco creo que importe demasiado. En cualquier caso, cada uno de ellos lo interpretó con su estilo y personalidad propias.

Manuel Chicuelo, Manuel Granero y Juan Luis de la Rosa en su época de novilleros en Salamanca

El pase de costadillo de Chicuelo

Al contrario que el pase de costadillo por alto que se utiliza como adorno en los remates de faena, Chicuelo utilizaba el pase de costadillo, en los inicios de faena y como pase de tanteo. Un pase de tanteo para preparar el pase natural.

Hay pases -como el natural o el pase de pecho- que tienen importancia y enjundia por sí mismos. Otros pases son más sencillos y elementales y su importancia radica sólo en la capacidad torera de quien los ejecuta.

La chicuelina sin ir más lejos puede ser un capotazo monótono y repetitivo pero ejecutado por un Chicuelo, por un Paco Camino o por un Jose Mari Manzanares padre, resulta un lance de una belleza deslumbrante y honda. Pasa igual con el pase de costadillo. Según Mario Carrión, en opinión que compartimos:
"El pase de costadillo sin un toque de chispa no es gran cosa, tal vez por eso los toreros sevillanos como Chicuelo o Pepín, que le dan esa chispa, hayan tenido la tendencia a hacerlo parte de sus repertorios".
Y, en efecto, cuando Chicuelo daba ese pase de costadillo, aportaba, con un mínimo gesto. un chispazo de luz ("la primavera florida de los pases de espalda, cuando estos eran primor" dice poéticamente Ryan) a la densidad tremenda de la faena de muleta por naturales que era también marca de la casa. De la casa de los Chicuelos.

El pase de costadillo de Chicuelo podrá ser y lo es un pase de tanteo pero un pase de tanteo de un torero (atención al dato) que, cuando el toro era bueno,... ¡tanteaba por naturales!

Nota de LRI: No puedo terminar sin hacer mención de la información y colaboración prestadas por mis amigos Manolo Chicuelo (nieto del genial torero de la Alameda) y Mario Carrión (torero de buen estilo y primo de Pepín) para la elaboración de esta entrada. A ellos mi agradecimiento infinito.

El natural de Chicuelo (Tarjeta postal de 1930).Chicuelo iniciaba alguna de sus faenas tanteando al toro con pases de costadillo pero cuando el toro era bueno empezaba la faena directamente con el pase natural O, lo que es lo mismo, ¡tanteando por naturales!

sábado, 8 de abril de 2017

Cuaderno de notas (CXX) Morante. Del sueño a la quimera

Dice Morante en el último número de 6 TOROS 6 (cuya portada reproducimos), que "esa finura de Joselito y ese temple de Belmonte es el toreo que hoy deambula por las plazas 
Belmonte trajo el temple que no existía o no se percibía, debido también a su personalidad. Era un hombre un poco como perezoso pero también con mucha inteligencia, y al final llegó a ser un filósofo como cualquier otro de los grandes.

Yo soy más de Joselito porque era de una pureza más fina. Lo miro desde la lejanía y creo que Belmonte a veces era un poquito exagerado en sus ademanes. Pero esa finura de Joselito y ese temple de Belmonte es el toreo que actualmente deambula por las plazas de toros.

Belmonte puede ser más como un sueño y Joselito más una quimera. Es más difícil perseguir a Joselito que a Belmonte, porque soñar puede soñar cualquiera, aunque después no se realice igual, pero lo de Joselito es para mí inalcanzable, porque tenía unas dotes y una finura en sus quehaceres y una predisposición a hacerlo todo... hoy yo soy capaz de perseguir a Belmonte pero al que quiero perseguir es a Joselito.

Y no llego ni a verlo.

MORANTE DE LA PUEBLA. Entrevista de José Luis RAMÓN en la revista "6 toros 6" (número 1.188. 4 de abril de 2017. Páginas 12 y 13) 

Del sueño de Belmonte...  
Aunque a veces era un poquito exagerado, Belmonte trajo el temple que no existía o no se percibía (Declaraciones de Morante de la Puebla en 6 toros 6) 


A la quimera de Joselito...

Joselito -de quien decían que tenía obsesión por el conocimiento del toro- era de una pureza más fina (Declaraciones de Morante de la Puebla en 6 toros 6)

sábado, 3 de septiembre de 2016

Cuaderno de notas (CII) El natural rodilla en tierra según Ortega Cano



"Analizando la fotografía pueden verse varias circunstancias importantes: al toro se le torea con las yemas de los dedos, que son las que sostienen la muleta, y se le lleva embebido en los vuelos, sin agarrotamiento alguno ni en la muleta ni en mi muñeca. Este toreo no podría hacerse si al toro y a la muleta no se le trata con delicadeza, pero también con firmeza, que no son incompatibles.

Torea todo el cuerpo, no sólo las manos. Torea la mitad inferior de mi cuerpo, que está fibroso y tenso, y aunque ahí se está cargando el peso, no está agarrotado. Y torea la mitad superior, que está en una postura completamente distinta a la que tienen las piernas. De la faja para arriba todo es relajación y naturalidad, desde los hombros hasta la cabeza y la cara, que con la mirada sigue el viaje del toro. Y el brazo que manda, tampoco agarrotado, y la mano que sujeta la espada, que no la aprieta, sino que la sostiene levemente, como indicándole al toro por donde tiene que ir.

La conjunción de todas estas cosas, de la parte fibrosa y de la parte relajada del toreo, es lo que hace que este sea grande."

Comentario de ORTEGA CANO en RAMÓN, José Luis, "Todas las suertes por sus maestros" (1ª ed., Madrid, Espasa Calpe S.A., 2000. Págs. 267 y 268) 
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Addenda: Si bien a este natural, José Luis Ramón, lo denomina en su libro natural por bajo (y lo es), he preferido denominarlo natural rodilla en tierra para evitar confusiones pues conviene recordar que el ayudado por bajo, por ejemplo, se da con el cuerpo erguido.

Bonus Track: El pasado domingo 21 de agosto, el diestro Javier Jimenez abría la Puerta Grande de las Ventas con una magnífica actuación donde desgranó una verdadera sinfonía del pase natural. Broche de la misma fue una de las postreras tandas a su segundo toro donde, entre una trincherilla y un pase de pecho (¡todo con la izquierda!), intercaló el natural de rodillas del que nos hablaba Ortega Cano en el libro de José Luis Ramón. Sensacional.

Lo vemos.


jueves, 1 de septiembre de 2016

¿El palillo se coge por el centro?

Por Jose Morente

Rafael Ortega en un magnífico natural con el palillo cogido por su extremo (Fotografía del libro "Todas las suertes" de José Luís Ramón)

Veíamos en una entrada anterior de este blog (¿Por donde se coge la muleta?) un fragmento de una película de Carlos Arruza donde Lorenzo Garza, al explicar como se debe torear, decía una cosa y hacía otra.

Garza comentaba, en esas imágenes, que había que cruzarse al pitón contrario y se quedaba al hilo y también decía que el palillo había que cogerlo por el medio y, sin embargo, lo cogía por el extremo cerca del cáncamo.

Algo parecido me he encontrado al releer, en el magnífico libro de José Luís Ramón "Todas las suertes por sus maestros", la definición de Rafael Ortega sobre como debe darse el pase natural.

Dice Ortega:
"Para torear al natural, el palillo de la muleta debe agarrarse dos dedos más atrás del centro. Cogiéndola todavía más atrás, el torero tiene más espacio para echar al toro hacia afuera".
Demasiado tajante para mi gusto, pero lo que más me ha llamado la atención no ha sido el texto sino la foto que lo acompaña y que es la que reproducimos al inicio de esta entrada. Una fotografía de un magnífico natural de Rafael Ortega donde se ve claramente que el torero de San Fernando está cogiendo el palillo justo por donde dice que no debe cogerse, por el extremo.

El maestro de la Isla -al igual que muchos otros diestros- incurre en el mismo contrasentido en el que incurría Garza: decir una cosa y hacer otra. Y es que, en el toreo, la teoría pocas veces coincide con la práctica.

La razón es elemental: el toreo no es teoría sino práctica.


Otro natural de Rafael Ortega también con el palillo cogido por el extremo y también excelente (Fotografía publicada en Taurología)


Postdata ante posibles objeciones: Es evidente que un grano no hace granero y una foto o dos no son representativas de un modo de torear (aunque resulta curioso ilustrar un texto con una foto que lo contradice). Es seguro que Rafael Ortega torearía muchas tardes al natural cogiendo la muleta por el centro del palillo. Estoy convencido de ello, como también estoy convencido que esa forma de coger la muleta no es garantía de mayor pureza ni de mayor riesgo. Es, eso sí, mas fácil de apreciar desde el tendido. Sólo eso.

Segunda postdata ante posibles objeciones: Como bien me señala en facebook un buen aficionado (Jose Manuel), las posiciones de centro y extremo son posiciones relativas (se refieren a más hacia el centro o más hacia el extremo), no absolutas. Rara vez la muleta se coge por su extremo o por su centro geométrico.