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jueves, 29 de octubre de 2015

¿Que hacer con los terrenos?

Por Jack Coursier

Joselito Adame en su sensacional actuación del domingo pasado en la Inauguración de la temporada grande en la México. En el final de faena, torea en ochos (o sea, alternando pitones) y, en consecuencia, adelantando la pierna de salida.

Creo que todas estas historias de adelantar o de retrasar la pierna de salida, del toreo en 8 o en 0 tienen que ponerse en contacto con la teoría de los terrenos y su pertinencia.

En las tauromaquias antiguas, el ruedo era el terreno del toro y el hombre iba a la conquista de este territorio de forma progresiva, avanzando en ese peligroso campo. Torear era, esencialmente, esa toma de posesión. Torear en 8 adelantando la pierna, es decir, andando paso a paso, muletazo tras muletazo, hasta el corazón del territorio del toro es la aplicación de este principio. Interponerse entre el animal y el centro de su territorio era una temeridad o, en caso de accidente, un error profesional.

El toreo en 0 no tiene en cuenta estas nociones de territorios. Se funda, me parece, sobre otro modo diferente de dominar al toro: no invadiendo su territorio sino haciéndole sufrir el fracaso repetido causado por un objeto perturbador imposible de alcanzar en un recorrido lo más largo posible: la muleta que viene y vuelve sin parar provocándole con insolencia. 

Si bien, que el toro tropiece la muleta no tiene consecuencias en una tauromaquia en 8, resulta ser un error en la tauromaquia en 0, cuyo principio es necesariamente la incapacidad del toro para alcanzar el objeto perturbador.

La tauromaquia es una práctica acumulativa, donde las invenciones se van sumando y donde se van ofreciendo nuevas posibilidades sin desautorizar las prácticas anteriores. La lenta implantación de la tauromaquia en 0 no convirtió en obsoleta la primitiva tauromaquia en 8, que se practica todavía hoy: en los lances de recibo con el capote; en muchos inicios de faenas y en muchos finales de faenas (hasta habría que considerar como renovación de esa manera, los encadenamientos de pases con cambio de manos, con o sin espada, como lo hacen Juan Bautista o Daniel Luque). 

La teoría de los terrenos perdió su supremacía, pero permanece viva en numerosas fases de la faena.

Convendría preguntarse entonces, por qué lo que se consideraba imposible: no tener en cuenta la posiciones del toro y del torero dentro del ruedo, se convirtió en un sinsentido a partir de mediados del siglo XX: ¿Comprendimos lo que ignorábamos antes? ¿El animal, a consecuencia de su selección y a consecuencia del modo de tratarlo en el campo, se ha vuelto menos sensible a estas nociones instintivas más primitivas de territorio? 

Adelantar la pierna o retrasarla no es una elección: es una consecuencia, una necesidad que emana de la opción de toreo elegida. 

O conquistamos el espacio del toro, y toreamos en 8, adelantando la pierna; o provocamos con burla el toro por el temple y toreamos en 0, manteniendo (o retrasando) la pierna de salida.

Joselito Adame en la misma tarde y con el mismo toro de la fotografía que encabeza este post, torea-en la parte central de su faena- en redondo (o sea, mediante series de muletazos por el mismo pitón del toro), con la pierna de salida claramente retrasada en el cite.