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jueves, 14 de abril de 2011

La bravura del toro (y III) Urge modificar la suerte de varas

 

Puyazo en 1890 001

Durante todo el XIX y parte del XX la bravura se medía necesariamente en la suerte de varas.

Conclusiones. La bravura como concepto dinámico.

Después de este paseo por la historia, parece evidente que el concepto de bravura no es un concepto estático e inamovible en el tiempo sino que ha ido evolucionando y modificándose con el transcurso de los años. Cada época ha tenido su propia definición de la bravura y consecuentemente, también su distinta forma de medirla. Sobre este tema (relatividad de la bravura) es aconsejable leer –como casi siempre- a don Luís Fernández Salcedo.

Tres ensayos sobre relatividad taurina 001

“Tres ensayos sobre relatividad taurina” de Luís Fernández Salcedo (1ª ed., Madrid, 1948). El segundo de los capítulos, que se titula Relatividad de la bravura o mañana será otro día, trata ampliamente este tema.

Coherentemente con el desplazamiento del interés de los espectadores hacia el último tercio en detrimento del primero, el concepto de bravura ha evolucionado desde la fiereza en respuesta al castigo (medible sobre todo en el primer tercio) hasta la embestida continua frente a una mínima provocación (medible fundamentalmente en el último tercio).

Antoñete toro blanco 001

Hoy la bravura del toro se mide también en la muleta. Arrancada de largo del toro "blanco” de Antoñete (Un detalle técnico que no resisto la tentación de comentar: Atención al cite y la colocación de la muleta perfilada con el cuerpo muy en la línea del toreo de Manolete, aunque la estética es muy otra. Hace falta mucho valor para citar así. Otro detalle técnico: El torero da el pecho, pero la pierna de salida está retrasada tal y como se sigue haciendo hoy en el toreo de línea natural para profundizar la embestida y facilitar la ligazón del pase).

Sobre esto, me planteo la siguiente  pregunta ¿cual sería hoy el porcentaje que, acorde al concepto actual de bravura, debería tener realmente la suerte de varas? ¿El 45 o 40% que propone Salcedo o debería ser aun menor como parece que sugiere Juan Pedro Domecq?.

Invito a cada uno a proponer su propia respuesta, pero me parece evidente que el tercio de varas nos guste o no (Desde luego a mí no me gusta y pienso que quizás no debería ser así) ha perdido mucha importancia a la hora de determinar la bravura del toro.

Un tercio en decadencia.

Las causas –dejo aparte la primordial evolución de los gustos del público ya apuntada- son varias pero se pueden reducir principalmente a dos: En primer lugar, la reducción del número de varas (habitualmente, 2 en plazas de primera y sólo 1 vara en el resto de plazas, cuando siempre se ha dicho que al toro se le “ve” a partir de la tercera vara), y en segundo lugar y sobre todo, la desmesura del castigo que hoy sufre el toro de lidia en ese tercio.

En efecto, la aplicación del concepto decimonónico de bravura como capacidad de respuesta al castigo, exige para su correcta ponderación que éste castigo sea proporcionado, lo que hoy no ocurre al cambiar la suerte de varas y donde antes todas las ventajas eran del toro, ahora todas las ventajas son del picador. Siendo el castigo que hoy soporta el toro infinitamente superior respecto al que se le infligía antes.

picador ahora_thumb_thumb

La (brutal) suerte de varas actual (y eso que en este caso, la ejecución parece correcta y el picador no está tapando la salida natural del toro)

En consecuencia, y aunque nos pese habrá que reducir el peso del tercio de varas en la medición de la bravura, ya que como se practica ahora no sirve. Además y como decía Don Luís Fernández Salcedo, el toro bravo “siempre debe ir a más” lo que se comprueba sólo al final de la pelea.

morante_de_la_puebla_sevilla_28-4-2009_foto_arjona_thumb_thumb

Morante de la Puebla en Sevilla. Al toro de hoy se le exige que embista hasta el final de su lidia, lo que no ocurría en el siglo XIX, y lo que explica la práctica desaparición del encaste Veragua (Foto Arjona)

Que este proceso nos agrade o no al aficionado es otra cuestión. Personalmente no me agrada y me gustaría que pudiera modificarse esa tendencia, para ello creo necesario exigir la radical revisión del actual tercio de varas. Mientras la suerte de varas se realice tal y como se realiza hoy, entiendo que no es válida (por lo dicho) para calibrar de forma real y objetiva la bravura del toro.

Baratero

 Después de esto….. (Arrancada de Baratero, de Victorino Martín)

delanterito[1]

No puede venir esto….

El toro de hoy ¿más o menos bravo que el de ayer?

Incidentalmente, otro tema que se plantea repetidamente a colación de lo anterior es la cuestión de si el toro de hoy es más bravo o no que el de antes. Parte de los aficionados, no pocos ganaderos y la mayoría de los toreros piensan que sí. Por el contrario, los aficionados más exigentes y algunos ganaderos, nos dicen que no. ¿Quien tiene razón?

En mi opinión, creo que ambas partes. Ya que aunque todo el mundo utiliza el mismo término, la palabra bravura tiene significados distintos (como apuntábamos) según quien la use (Aunque como decía Lewis Carrol en “Alicia en el País de las Maravillas” el significado de las palabras depende de quien “manda”. Y en este caso, el que manda es el público)

No obstante, y personalmente, opino que aplicando cualquiera de los baremos que hemos visto en las anteriores entradas, el toro de hoy ganaría por goleada en bravura a casi cualquiera de los de ayer.

Con los baremos actuales, porque  las cualidades que se puntúan ahora (fijeza, nobleza, arrancada larga, codicia, mucho castigo, etc.) son aquellas en las que el toro actual ha alcanzado objetivamente mayores cotas respecto al toro de antes.

Suerte de varas (1900) 001

El toro de antes no siempre era tan fiero como lo pintan, Un toro tardo en varas (1900)

Con los baremos antiguos porque el toro actual no se aflige pese al brutal castigo al que se le somete, por lo que seguramente luciría más que el toro de antes en la antigua suerte de varas (la que se hacía sin peto). Sin embargo, esto último es sólo una hipótesis o intuición personal de imposible comprobación empírica mientras no cambien las cosas en este tercio.

Suerte-de-varas-hoy_thumb2_thumb

Picando en terreno de toriles a un toro manso en la Maestranza de Sevilla. Un puyazo alto pero muy trasero, ya que el picador no ha conseguido una ejecución correcta (sólo hay que fijarse en la postura del brazo derecho), posiblemente por los difíciles terrenos donde se desarrolla la suerte.

Reforma de la suerte de varas.

Lo que tengo claro –por tanto- es que necesitamos urgentemente la reforma de la suerte de varas. En ese sentido, sólo hay dos opciones: modificar el peto o modificar la puya (que los picadores hagan bien la suerte y piquen con peto como si no hubiera peto, como se ha propuesto algunas veces, no se lo cree nadie)

Modificar el peto.

Mi amigo José Ramón Márquez me informa de la propuesta de Benjamín Bentura Remacha que se ha publicado en el blog “Del toro al infinito” y donde propone:

“implantar un peto anatómico de material resistente, sin faldones ni manguitos para que los toros no se topen con la muralla y se les cierren todas las salidas y posibilidades de pelea”

Peto de prueba de 1917 001

Prueba de petos (1917) 001

En el año 1917 se hicieron ya pruebas para poner petos a los caballos de picadores. La cosa quedó en el olvido hasta la dictadura de Primo de Rivera.

Petos 001

El peto republicano del año 31 que no evitaba el despanzurramiento de los caballos.

Peto Valencia 1932 001

Valencia, marzo del 32. El peto ha crecido y además el faldón lateral aunque aún flexible impedirá en el futuro al toro desarrollar su empuje hacia arriba sin acabar de proteger al caballo.

Suerte de varas peto años 30 Bilbao 001

Suerte de varas en Bilbao con el peto del año 32. Es como el anterior, pero por la foto parece otra cosa. Un peto que no cuelgue por el vientre pero que proteja al caballo es, en mi opinión, el peto ideal. Uno muy parecido a este (sin faldón central y que cubra también el lado izquierdo es el que a mí me gustaría ver por las plazas de toros.

Peto actual 001

El inaceptable (técnica y estéticamente) peto actual.

Personalmente me gustaría que se redujera el peto, pero lo veo inviable o cuando menos muy difícil. No creo que sea momento para alterar lo más mínimo la seguridad del caballo.

Reformar las puyas

Por el contrario, si que creo posible ensayar un nuevo modelo de puya, distinto al actual, que tenga menor capacidad de corte y que imposibilite destrozar el lomo del toro (en el morillo –delantero- se pica en contadas ocasiones). Una puya intermedia entre la actual y la de la plaza de tientas o parecida a la que en su día propuso nuestro viejo conocido “Hache” (y que insertamos a continuación) o como la que se ha propuesto en la Corrida Concurso de Zaragoza de este año.

Puyas Tauromquia de la A-Z Marceliano Ortiz 001

Puyas Tauromquia de la A-Z Marceliano Ortiz 002

Los distintos tipo de puya: (A) Época de Daza (B) Época de Pepe-Hillo (C) Puya anaranjada del Duque de Veragua, mediados del XIX. Tenía el problema de que si no se picaba con el palo vertical se marraba, pero en ese caso, el derribo era inevitable (D) Puya de Limoncillo de 1869 (E y F) Puyas de 1880 la primera de limoncillo (G) Puya de 1906 sin tope con lo que entraba todo el palo (H) Puya de 1917 con tope de arandela al final del encordelado (I) Puya de Fernández Heredia “Hache” con tope giratorio que no se llegó a implantar (J) Modelo actual de puya con el tope al final de las “cuerdas” que entran siempre.

El toro tendría que ir más veces al caballo, tantas como estimara oportuno el matador el cual sería responsable absoluto de su lidia (sin intromisión de la Presidencia), lo que serviría para comprobar la bravura del toro en el caballo, recuperando el concepto de ésta más relacionado con la fiereza (Como también propone curiosamente Juan Pedro Domecq).

En todo caso estas reformas, debería contar con el beneplácito de los picadores y, sobre todo, de los matadores.Sin embargo, no tengo ninguna confianza en que prospere esta ni alguna otra propuesta tendente a modificar la actual suerte de varas. Tal como ha sucedido con el último intento de prueba de nuevas puyas en la Corrida Concurso de Zaragoza a lo que se negaron los representantes de los picadores, alegando que las nuevas puyas eran (atentos al comentario) antirreglamentarias. Tiene mucho arte. Aunque más arte tiene el comentario que hace Corrochanito en su blog.

Esta actitud de los picadores no es nueva. Recordemos lo anécdota que contaba Gregorio Corrochano en “¿Que es torear?-Introducción a la Tauromaquia de Joselito?”. Atención, que es de antología:

 Que es torear Corrochano Anecdota picadores 001 (2)_thumb[3]

 

Paseillo de picadores Blog

El batallón de picadores al completo cuando no existía el peto de ahora. Antes como hoy, un sector excesivamente inmovilista.

Por otro lado, cualquier medida de este tipo exigiría contar hoy con un matador con la categoría y visión de futuro de un Joselito el Gallo y con el suficiente mando en la Fiesta para imponer nuevos criterios a sus compañeros y, sobre todo, al gremio de picadores. ¿Existe hoy algún matador que reúna estas condiciones? Croe que es difícil, ya que la estructura del mundo de los toros no es la misma que en la segunda década del siglo pasado, pero la Fiesta necesitaría un torero como él y con su visión de futuro.

Gallito 001

Joselito, con mando en plaza … y en la calle.

Nota final: Estas tres entradas –tan numéricas- sobre la bravura están dedicadas, en general, a todos los autores de estadísticas, anuarios y prontuarios taurinos y en particular a Juan Medina (blog “El escalafón del aficionado”) ya que gracias a ellos y a la información que proporcionan se pone algo de objetividad en este Planeta de los toros tan suyo, tan (divertidamente) subjetivo y tan lleno de opiniones y afirmaciones diversas y en ocasiones tan pintorescas.

martes, 12 de abril de 2011

La bravura del toro (II) Los 100 puntos de la bravura

 

1b

La suerte de varas fundamental para medir la bravura en el siglo XIX y primer tercio del XX. Puyazo en la Plaza de Madrid en 1925.

Vimos en la anterior entrada como desde el concepto inicial (la mera acometida) la bravura se medirá, durante todo el siglo XIX, exclusivamente por el comportamiento del toro en la suerte de varas.

Sin embargo, a finales de siglo y, sobre todo, a principios del siglo XX, las cosas empezaron a cambiar y, aunque representando un porcentaje pequeño (la pica sigue siendo la clave de valoración de la bravura), se empieza a considerar el comportamiento del toro en los otros dos tercios: banderillas y muleta.

Este proceso, del que en sus inicios fue parte activa Joselito el Gallo, se mantendrá durante todo el siglo XX haciendo  evolucionar el concepto de bravura, como ahora veremos.

Jose Rafael Bombita Guerrita

Detalle de una foto archiconocida: Joselito el Gallo junto a Guerrita. Ambos iniciaron el cambio hacia un nuevo concepto de bravura en sus respectivas épocas.

Evolución del concepto de bravura durante el siglo XX

En 1959, Luís Fernández Salcedo proponía en un artículo publicado en la revista Ganadería (Que luego, en 1962, se convertiría en una conferencia del Ciclo de la Peña “Los de José y Juan” titulada “Habla un vocal de Jurado”) los criterios que se deberían seguir para baremar los toros lidiados en la Feria de San Isidro y poder determinar del modo más fiel y objetivo posible el toro más bravo a efectos del premio que concede cada año el Ayuntamiento de Madrid.

Media docena de rollos taurinos LF Salcedo (1964)_thumb

La Conferencia citada se publicó dentro del libro “Media docena de rollos taurinos” (1964) que pese a lo que su nombre indica no tiene nada de “rollo” y es de lo más ameno que –para mí- se ha escrito sobre la materia. Si bien algunas de sus tesis han podido quedar obsoletas por el transcurso del tiempo, mantiene su vigencia en general. Por cierto que la foto de Martín, con Belmonte en el Batán –sabemos la fecha, es el 4 de mayo de 1956- viendo los toros de la Feria bañado por la luz del atardecer (que es la hora de Belmonte. La hora de sus grandes faenas), es –como indica Salcedo- tremendamente sugestiva.

Don Luís proponía la siguiente tabla para medir la bravura. Tabla que es del máximo interés:

Cuadro-Habla-un-vocal-del-jurado-196

Como se ve, bastante complejo, aunque se podría resumir en lo siguiente: 10 puntos para la presentación (el trapío); 45 puntos para el primer tercio; 15 puntos para el segundo y 30 para el último. Lo que indica la importancia que, a efectos de calibrar la bravura, se le concedía ya a cada fase de la lidia. El toro de bandera sería aquel que alcanzara los 100 puntos de la bravura.

Concurso-Jerez-Pontebien-Osborne-001

Reseña en la revista “El Ruedo” del juego en varas del toro “Pontebien” de Osborne, premiado en la Corrida Concurso de Jerez a principios de los 70.

Quince años más tarde, en 1974, Fernández Salcedo publicaba, en edición de la Unión de Bibliófilos Taurinos, el libro “Verdad y Mentira de las Corridas de Concurso”, al que ya hemos hecho mención en este blog, y donde propone un método de valoración de la bravura menos sistemático.

Verdad-y-mentira-de-las-Corridas-Con[1]

Según el se debería partir de una lista con los posibles virtudes y defectos del toro en cada tercio, señalando con una crucecita si se presentaban o no en el toro a puntuar.

trote de buey_thumb[3]

Valoración de virtudes y defectos: El trote de buey es signo de mansedumbre.

Toro manso saltando barrera 001_thumb[2]

Valoración de virtudes y defectos: Buscar la huida (saltar la barrera) es casi siempre signo de mansedumbre.

El Cordobes boxea con el toro 001_thumb[1]

Valoración de virtudes y defectos: “El Cordobés” pelea con un toro que no quiere pelea, lo que es signo de mansedumbre.

Suerte de varas galope 001_thumb[2]

Valoración de virtudes y defectos: En la plaza de Zafra un toro se arranca al caballo con espectacular galope, lo que es signo de bravura.

Miguel Abellán 001_thumb[1]

Valoración de virtudes y defectos: Este toro en la plaza de Valencia, se quiere “comer” la muleta de Miguel Abellán, lo que es signo de bravura.

Muerte toro tecrio 001_thumb[2]

Valoración de virtudes y defectos: El toro con la boca cerrada (aunque yo  personalmente a este detalle no le doy demasiada importancia) se resiste a morir en el tercio, sin buscar el alivio de las tablas, lo que es síntoma de bravura.

Al acabar cada tercio, a la vista de esas virtudes y defectos, y un poco a  sentimiento, se puntuaría con un máximo de 12 puntos para el primer tercio, 5 para el segundo y 10 para el tercero. Además se reservaban 3 puntos para la presentación. Pudiendo alcanza el toro inmejorable la puntuación máxima de 30 puntos.

Criterio-Verdad-y-Mentira-de-las-Cor[1]

Lo importante es que se corrigen los porcentajes respecto al criterio de la década anterior. Traducido a escala de 100, la nueva puntuación equivaldría a 10 puntos para la presentación (no varía respecto al año 62); 40 para el primer tercio, 17 puntos para banderillas y 33 puntos para el último tercio.

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Resulta curioso como, en sólo 15 años, el tercio de varas –según Fernández Salcedo- pierde un 5% de importancia a la hora de calibrar la bravura del toro. Pero ¿como ha seguido evolucionando el concepto de bravura desde entonces hasta nuestros días?

La bravura a principios del siglo XXI

Vamos a exponer aquí las tesis de Juan Pedro Domecq Solís no sólo porque los toros de los distintos encastes Domecq y sus derivados son hoy predominantes en la cabaña actual, sino porque creo que es el único ganadero que ha tratado estos temas con un cierto detalle en estos años. Juan  Pedro sigue los criterios marcados por su padre, Juan Pedro Domeq y Díez, y su tío Álvaro (Criterios que este último expuso por escrito en sendos trabajos publicados respectivamente en 1985 y 1994).

Del toro a la bravura JP Domecq Solís 001

Del toro a la bravura JP Domecq Solís 002

“Del toreo a la bravura” de Juan Pedro Domecq Solís (1ª ed. Alianza editorial, Madrid, 2009), un libro imprescindible para conocer los criterios de selección ganaderas en la primera década del siglo XXI.

Bueno ¿Y que dice sobre la bravura, Juan Pedro Domecq, en su libro? Pues dice varias cosas de interés: Primero, que el toro tiene que tener trapío, debe ser armónico, porque “sus hechuras influyen en su comportamiento” y segundo que la bravura debe ser “integral” es decir el toro tiene que tener capacidad de luchar en todos los tercios hasta su completa extenuación, lucha que además debe producirse con un cierto “estilo” (a lo que denomina toreabilidad).

Encastes 001

Encastes 002

Encastes 003

El trapío del toro depende de las características propias de su encaste o sub-encaste. No podemos pedir las mismas hechuras a un toro de encaste Ibarra o Parladé que a uno de Santa Coloma o de Saltillo (En la foto toro de Vista Hermosa, toro de Cabrera y toro de Vázquez).

Para concretar estos tres aspectos básicos (trapío, bravura integral y toreabilidad) y poder seleccionarlos, Juan Pedro Domecq  propone desagregarlos en caracteres concretos (25 para el trapío, sin incluir el pelo, y 24 para el comportamiento) en un proceso muy similar al “listado” de virtudes y defectos o a los 100 puntos de la bravura que proponía Luís Fernández Salcedo.

Por el trapío los toros se clasifican en función de la categoría de las plazas a las que pueden destinarse. Por lo que respecta al comportamiento, se puntúa de 1 a 2 ó 3 puntos cada carácter.

toro-de-martinez - copia

El espectacular trapío de un berrendo aparejado de los Herederos de Don Vicente Martínez.

Todo ello se concreta en 3 notas finales: bravura y toreabilidad (que puntúan de 0 a 10 cada una) y una nota resumen al estilo antiguo (que se mantiene, según dice, por tradición más que por efectividad).

Corrida Alicante Baremos y notas 001

Corrida Alicante Baremos y notas 002

Puntuaciones y anotaciones de los 6 toros de Juan Pedro lidiados en Alicante en agosto del año 2007

Sin embargo, el detalle de como se puntúan cada uno de estos conceptos y sobre todo como se determinan las notas finales no está claro en el libro y la exposición resulta (sobre todo el apéndice) algo farragosa. En cualquier caso, lo importante es que al final tenemos tres notas finales: bravura, toreabilidad y nota resumen. Notas que no están desagregadas por tercios como antes ya que lo que ahora se valora es que el toro mantenga sus cualidades hasta el final.

El Juli Olivenza 2005 001

Al toro de hoy se le exige mucho en la muleta. Ejemplo: El Juli en Olivenza en 2005 (con mucha tranquilidad, mucho valor y mucho mando) obliga al toro a seguir un camino casi imposible.

En resumen y si lo he entendido bien (que no estoy seguro, como he dicho) la bravura y la toreabilidad (yo a esta la llamaría nobleza; Álvaro Domecq, unos años antes, la llamaba suavidad) puntúan al 50% cada una.

Como resulta que la bravura –según Juan Pedro- no la determina exclusivamente  la suerte de varas, (de hecho la suerte de varas –como he señalado- ya no puntúa por separado) hay que concluir que el peso de este tercio sería ahora inferior al 40% de la nota final, con lo que se reduce la importancia  que se concede a la pelea en varas respecto a lo que proponía Fernández Salcedo en 1974.

Suerte de varas. Topador de MLDPdV 001

La suerte de varas actual aún mantiene algunos momentos emocionantes como cuando un toro se arranca de largo al caballo pero esa emoción acaba normalmente cuando llega al peto. En la foto el Topador de María Luisa Domínguez Pérez de Vargas se arranca al caballo.

Suerte de varas Madrid T5 001

La emoción de la arrancada de largo existe incluso aunque esta se produzca en terrenos relativamente cercanos a toriles.

Sin embargo, hay que señalar que, de todos los caracteres barajados, sólo son considerados fundamentales por este ganadero, a efectos de selección y para ser utilizados en modelo informático, los siguientes:

  • Bravura
  • Toreabilidad
  • Longitud de pitones
  • Fuerza
  • Fiereza
  • Emplearse
  • Meter la cara
  • Recorrido

El Cossío Tomo XI (1994) pag 125 001

Página 125 del artículo de Álvaro Domecq, La cría y selección del toro de lidia en la actualidad en Los Toros. Tomo XI, Madrid, Espasa Calpe, 1994.

La fiereza o casta se considera por tanto uno de los caracteres fundamentales necesarios para conseguir un gran toro. La definición que da Juan Pedro (y que suscribimos totalmente) de la fiereza es la siguiente:

“El carácter que da emoción al espectador. Embestir con empuje y fuerza empleando todo su cuerpo en el ataque, tanto al caballo como a la muleta. Es la condición que da al toro la sensación de riesgo en cada una de sus arrancadas”

Paquirri con Buenasuerte 001

Impresionante la fiereza de la embestida a la muleta de Paquirri del toro “Buenasuerte” de la ganadería de Torrestrella de Álvaro Domecq, que le consagró en las Ventas. (Impresionante también la tranquilidad del torero ante la fuerte acometida del toro)

En conclusión, se mantienen los mismos conceptos fundamentales que definía Fernández Salcedo en los años 60-70, pero la referencia ya no es exclusivamente o primordialmente o mayoritariamente la suerte de varas, sino que se exige que el toro mantenga su comportamiento de bravo a lo largo de toda la lidia. Y eso si, se empieza a  señalar de forma explícita como factor básico, junto a la bravura, la toreabilidad (o sea la nobleza o suavidad).

 

Postdata: Para quienes leyeron la entrada anterior (La primera sobre la bravura) el mismo día de su inserción, aconseje releerla. He incluido posteriormente alguna información bastante curiosa y novedosa sobre Antonio Fernández Heredia “Hache”.

(Continuará…)

sábado, 9 de abril de 2011

La bravura del toro (I) ¿Donde está “Hache”?

 

jaqueton

Jaquetón de Victorino Martín, arrancando de largo y con fijeza. Síntoma de bravura.

Bravura primigenia

Resulta enormemente difícil calibrar la bravura del toro sobre todo antes de lidiarlo. Inicialmente, el sistema de selección de las reses en las ganaderías tenía algo de rudimentario y se utilizaban cestos y también dominguillos (especie de tentetiesos: muñecos de cuero con plomo en la base) para comprobar la acometida del toro. Si el toro embestía al cesto o muñeco se le declaraba apto y se le enviaba a la plaza, en caso contrario se desechaba para el matadero. Igual criterio se seguía con las vacas.

Tienta con cesto Cossío TI pag. 426 001

La bravura en el siglo XIX

La evolución de la lidia y la importancia que adquiere el primer tercio con la suerte de varas, obliga a afinar algo más y se busca un toro que no sólo embista a un muñeco, sino que sea capaz de acometer al grupo de caballo y picador y, esto es más importante que acometer a un cesto o dominguillo, porque al embestir al picador el toro recibe el castigo de la puya y solo vuelve el que es bravo y se crece al castigo.

Toledo 1917 Quite de Gaona y Belmonte 001

Una foto famosa, la del quite de Gaona y Belmonte en Toledo en 1917. El toro ya ha matado un caballo y acaba de derribar a otro. Belmonte colea para evitar la cogida del picador que es inminente.

El comportamiento del toro bravo (ayer e incluso hoy pese a la supuesta uniformidad de que se acusa al ganado de lidia) es, sin embargo, tan complejo, tan lleno de matices, que el ganadero, el crítico y el aficionado han procurado siempre simplificar algo las cosas reduciendo a números la evaluación de su comportamiento.

picador

El toro embiste con mal estilo al caballo, con las manos por delante, síntoma de defensa y por tanto de poca bravura.

Suerte de varas patas atrás 001

Algo que no suele ser visto– ni valorado por el público. El toro levanta las patas traseras en el caballo. Es lo contrario que lo que veíamos en la foto anterior (echar las manos por delante) y significa también lo contrario. Si aquello era síntoma de mansedumbre, esto es síntoma inequívoco de bravura.

Durante casi todo el siglo XIX, y por lo que respecta a la bravura del toro esta se mide por el número de acometidas al caballo, pero también por el resultado de estas acometidas y se especifica si el toro derribó y, en su caso, mató o no algún caballo.

varas

Picando sin peto. El picador apura el castigo para que el toro no se quede –en terminología moderna- “crudo”.

Todo eso se traducía, para cada toro, en una serie de 3 números. Por ejemplo, 7-4-2. Que quiere decir que ese toro tomó 7 puyazos y derribó cuatro veces a los caballos, matando dos de ellos.

Computo antiguo DD Camara 001

Detalle de un párrafo de uno de los libros del magnífico aficionado Domingo Delgado de la Cámara. Concretamente se trata de “Avatares históricos del toro de lidia”

Ventero 001

Otra fotografía -y un toro- famosa. Se trata del Ventero (hijo del Diano) que se lidió en San Sebastián en 1918 y fue un toro de bandera. Su número de bravura: 6-6-6 (6 varas, 6 derribos y 6 caballos muertos –los 5 marcados con cruz y el del picador que está citando-), Lo mató, después de una valiente faena y varias estocadas, una de ellas recibiendo, José Flores Camará. Hay que destacar la perfecta colocación de los tres matadores a la izquierda del caballo, presto al quite el de tanda.

Consecuentemente, y para garantizar el comportamiento del toro en la plaza, en las ganaderías se empezó a reproducir a escala la suerte de varas. Los toros y las vacas serán tentados, o sea picados, como en la plaza. Si bien la puya (el castigo) será sensiblemente menor, especialmente en el macho (al que además no se le torea), evitando que se resabie o desgracie.

El toro bravo LF Salcedo 002

Brava arrancada de una vaca en la tienta de hembras

Tentadero de machos 001

Tentadero de machos. Prohibido utilizar engaños. El toro se ha dormido en el caballo lo que es síntoma de bravura.

En Andalucía, y por la disponibilidad de fincas adecuadas (correderos) se empieza a utilizar el acoso y derribo como medio de provocar al toro a la pelea de forma más rápida, ahorrando puyazos.

El toro bravo LF Salcedo 001

El toro bravo LF Salcedo 003

Tentadero a campo abierto. primero se acosa y derriba a la res, luego se le pica, en general, contra-querencia.

Cambio en el concepto de la bravura

Sin embargo, el toreo evoluciona y ya a finales del siglo XIX y principios del XX los públicos empiezan a demandar algo más que la cruenta lucha del toro en el tercio de varas arremetiendo contra picador y caballería brutalmente y se empieza a valorar el comportamiento del burel en los tres tercios.

Suerte de varas antigua derribo 001

La cruenta lucha del toro con el picador y el caballo

gallito_rouzaut En Pamplona

Joselito en Pamplona. El toro ya no ha llegado a la defensiva al último tercio.

El momento que simboliza este cambio de mentalidad, lo sitúa Luís Fernández Salcedo, en la Corrida Concurso de ganaderías que se celebró en Madrid en 1911 y que ganó el toro Gamito de la ganadería de su familia (hijo del famoso semental Diano), y cuya historia relata -magistralmente– en varios de sus libros.

Gamito (Dibujo)

El toro “Gamito” ganador de la Concurso de Madrid de 1911, que fue lidiado por Machaquito (Dibujo realizado a partir de la foto del toro en los corrales de la plaza)

El caso es que Gamito, que hizo una buena pelea en varas, fue bravo en los tres tercios pero sin espectacularidad aunque, y eso es lo importante, yendo a más en la muleta.

Gamito bis 001

Estas dos fotos del Gamito se publicaron en un artículo del Ruedo de principios de los 70 de Luís Fernández Salcedo. Sirven como ilustración a la relatividad del tamaño del toro, como se observa en los comentarios que la acompañan (la de la izquierda es la fotografía que dio pie al dibujo insertado más arriba).

Lo más curioso es que quien defendió al Gamito en el Jurado fue Antonio Fernández Heredia “Hache” (prototipo de aficionado antiguo, cascarrabias y protestón). Y es curioso, porque aunque a él le gustó más la pelea del toro “Cotorrito” de Guadalest (que fue más del gusto antiguo ya que derribó con estrépito en las primeras varas, aunque se vino abajo en la muleta) quiso ser coherente con las Bases del Concurso (que premiaban al toro más bravo en los tres tercios) y votó por el toro de Martínez.

Hache 001

Antonio Fernández Heredia (Hache). El retrato está sacado del libro “Escritores taurinos del siglo XIX” de Don Ventura. Aunque se dice que fue asesor taurino de la Plaza de Madrid, otras fuentes señalan que aunque nombrado como primer asesor en la historia de la plaza de Madrid, al presentarse en el palco y decirle el Presidente molesto por su nombramiento que se abstuviera de hacer cualquier indicación durante la lidia, se levantó, se fue y no volvió (Si non e vero…). Lo seguro es que ocupaba una localidad de la meseta de toriles de la Plaza Vieja y llevaba una maleta de la que sacaba cencerros, cartelitos y pañuelos de diversos colores que iba utilizando a lo largo de la lidia manifestando así su opinión y también su protesta cuando algo no le satisfacía.

Es interesante y elogiable, la postura de Hache que se posicionó (contra su propio criterio como aficionado) a favor del toro de Martínez que hizo una pelea que pudiéramos llamar moderna. Hache como todo aficionado “retro” (ayer y hoy) prefería lo pasado a lo presente, si bien en este caso supo poner su reloj en hora, lo que me parece un buen ejemplo a seguir hoy día cuando tantos aficionados nos empeñamos en mirar hacia atrás, no para aprender del pasado sino para negar el presente.

Siguiendo con el hilo de nuestra historia resulta evidente que a un nuevo concepto de bravura debe corresponder una nueva forma de medirla, no bastando ya con el sistema antiguo de contar el número de embestidas al caballo y sus secuelas, como se hacía hasta entonces.

Suerte de varas derribo 001

El toro levanta en vilo al caballo.

En consecuencia, se empieza a valorar o puntuar la actuación del toro en los tres tercios y no sólo el tercio de varas. En el caso de los dos toros en liza en la corrida de Concurso de Madrid, las puntuaciones de Hache habían sido:

puntuaciones Corrida Concurso Madrid 1911 001

Los dos toros sumaron los mismos puntos favorables (20 puntos), pero los puntos desfavorables restan doble y tuvo más defectos el toro de Guadalest.

Suerte de varas -meseta toriles Fuentes Algabeño Emilio Bomba 001

Suerte de varas en toriles en corrida de finales del XIX o principios del XX con Fuentes, Emilio Bomba y Algabeño de terna. Precisamente, al fondo podemos ver la meseta de toriles de la plaza antigua donde tenía su abono el aficionado Antonio Fernández de Heredia “Hache” quien es probable que asistiera a esa corrida e incluso (¿porqué no?) que fuera él quien ha colgado el cartel de “Buenas tardes” que luce en la barandilla de la meseta y que tan visible resulta.

Meseta toriles Buenas tardes 001 (2)

Detalle de la foto anterior con el cartel de “Buenas tardes” colgado en la barandilla de la meseta: ¿Donde está Hache?

En esa época se empieza a emplear en las tientas, lógicamente, un sistema parecido al utilizado para medir la bravura en la plaza. Lo cuenta -como no puede ser de otra forma- Luís Fernández Salcedo en “Diano o el libro que quedó sin escribir”:

Puntuacion en las Tientas (Diano)

En resumen, se mantiene la casi total preponderancia del tercio de varas a la hora de calibrar la bravura, aunque ya se empieza a valorar el comportamiento del toro en el resto de la lidia.

(Continuará…)