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viernes, 24 de marzo de 2017

Azulejos sevillanos (II) Maera

Por Antonio Líger Valverde




Manuel García Lopez “MAERA”
(1896 Sevilla -1924 Ibid.)

De los azulejos sevillanos que nos recuerdan toreros que nacieron o vivieron en Sevilla traemos el que está en la calle Betis, frente a la Maestranza, donde se recuerda que en ese lugar nació en 1896, Manuel García López, apodado “Maera”.

Por mucho que lo he intentado, no he conseguido saber a que era debido el apodo que podría que tuviera relación con el oficio de carpintero de él o de su familia. Lo que sí he averiguado es que una de las componentes del grupo Triana Pura, que en el 2000 conocieron una explosiva popularidad con sus canciones como el “Pobre Migué”, se hacía llamar Esperanza la del Maera por estar casada con un hijo del torero.

Maera, prendido por su afición, fue torero. Consiguió formar parte de la cuadrilla de Juan Belmonte de quien, al parecer, era amigo, y sus buenas maneras le llevaron a ser el peón de confianza del “Pasmo de Triana”.

Hasta aquí todo apunta a un buen banderillero pero solo un banderillero, pero Maera tenía ambiciones y quiso probar suerte como matador de toros. Aprovechó la ausencia de su matador que en 1918 se fue a América y se probó como novillero. Al regreso de Juan volvió a su cuadrilla pero sus éxitos novilleriles le hicieron dar el paso y, el 28 de agosto de 1921, tomó la alternativa en el Puerto de Santa María de manos de Rafael Gómez “El Gallo”, siendo el testigo Carnicerito de Málaga. Confirmó su alternativa en Madrid en 1922 de manos de Diego MazquiaránFortuna”, con Chicuelo como testigo. Como torero se le calificó de valiente y sus éxitos lo llevaron a actuar en América, llegando a torear en la capital de México.

Maera fue uno de los últimos toreros en seguir el antiguo camino de llegar a matador de toros empezando como banderillero y aprendiendo el oficio. En nuestros días, suele ocurrir lo contrario; primero se intenta ser matador y, si no se cuaja, se pasa a ser banderillero. Aunque hay una excepción reciente: la del malogrado Manolo Montoliú quien, tras muchos años de éxitos como banderillero, tomó la alternativa aunque su carrera como matador fue breve y volvió al oficio de banderillero hasta su trágica muerte en Sevilla, en 1992, muerte que tuve la desgracia de presenciar.

Maera también estuvo poco tiempo en el escalafón de matadores; desde su alternativa en 1922 hasta su temprana muerte en Sevilla, en 1924 a consecuencia de unas fiebres palúdicas que contrajo en Melilla donde fue a torear en un festival.

Manuel García “Maera” está enterrado en el Cementerio de Sevilla bajo una lápida con un emocionado epitafio que nos revela el desgarro familiar que produjo su temprana muerte. Dice así:

DEPA
Manuel Garcia Lopez
(Maera)
Matador de toros
Falleció el 11 de diciembre de 1924
A la edad de 28 años
¡Hijo del alma!
Tu madre y hermanos no te olvidan



jueves, 2 de marzo de 2017

Azulejos sevillanos (I) Los Chicuelo. Para hacer más bello el arte de torear

Por Antonio Líger Valverde

Azulejo sevillano en la casa de los Chicuelo... que nacieron para hacer más bello el arte de torear (Fotografía de Antonio Liger)

Una tradición muy andaluza y muy sevillana es la de recordar a los personajes importantes colocando azulejos en los muros de las casas donde nacieron, vivieron o murieron.

Esa costumbre se da también con los toreros. Os muestro este azulejo, situado en Triana, en la calle Betis, frente por frente a la Plaza de Toros de la Maestranza dedicado a Manuel Jiménez Vera, “Chicuelo”;  padre del Chicuelo que todos conocemos, que también aparece en el azulejo y que además tiene una estatua en la Alameda de Hércules donde vivía en una casa, que aún existe y donde sigue viviendo su familia, situada al lado de la de Joselito el Gallo, esta última desgraciadamente derribada. 

En el azulejo se dice que murió en 1907 a los veintiocho años de edad (investigando hemos sabido que la causa de su muerte fue la tuberculosis) y que su hijo, Manuel Jiménez Moreno, nació el 15 de abril de 1902, en esa misma casa. 

No hay mucho escrito sobre Manuel Jiménez Vera, destacaremos que tomó la alternativa en Madrid 1901 y que todos los comentarios coinciden en su elegancia y finura, cualidades que se verían multiplicada en el gran Manuel JIménez Moreno “Chicuelo”, el creador de la chicuelina, que el 24 de mayo de 1928 le hizo al toro «Corchaíto» de Pérez Tabernero en Madrid, una faena de la que se llegó a decir que había sido la mejor que se había hecho nunca.



Manuel Jiménez Vera cita al toro y Manuel Jiménez Moreno remata el lance de capa