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sábado, 12 de marzo de 2011

Las querencias del toro de lidia (y III) La práctica

Entrada modificada Domingo, 13/03/2011 a las 19:30


Joselito. El maestro

Decíamos en la anterior entrada que cuando el toro presenta querencia a algún lugar de la plaza, lo que procede es alejarle lo más posible de ella y en todo caso dejarle siempre la salida libre, no interponiéndose el lidiador entre el toro y su querencia bajo riesgo de cogida.


Sin embargo, también decía que a veces, la regla tiene excepciones y el torero entra en la querencia del toro, pero para eso hay que saber muy bien lo que se hace y como hacerlo, pues acredita la maestría del diestro.

La calidad de la foto no es buena, pero el documento reviste enorme interés, no sólo por su sabor de época, sino por su valor técnico. Lagartijo ha entrado en la querencia de un caballo muerto para incitar la arrancada del toro en la suerte de matar.
Pues bien, vamos a comenzar las clases de nuestra particular y peculiar Escuela de Tauromaquia con un profesor de lujo: José Gómez Ortega “Joselito el Gallo”, quien nos va a demostrar en la práctica, como se entra en la querencia del toro y, sobre todo, como se sale.

Torea Joselito, en la plaza vieja de Madrid (la del Palacio de los Deportes) y en solitario, la corrida de los 6 toros de Vicente Martínez (Que luego fueron siete, pues regaló el sobrero). Estamos en el tercio de banderillas del 4º toro de la tarde, que discurre triunfal para el torero.

Joselito cita desde los medios y el toro le vuelve la cara un par de veces. Ni corto ni perezoso, el torero se dirige, con sencillez y sin alardes, a la querencia de un caballo muerto. El toro se le arranca y pone el par. Un buen par. Sale andando. Lo vemos.




Joselito banderillea a favor de la querencia de un caballo muerto (Película de Fernando Achúcarro)
Hoy ya no hay caballos muertos en las plazas de toros. Sin embargo, una cuestión que se plantea muy frecuentemente actualmente con este tema es la derivada del modo de toreo moderno, cuya faena de muleta se construye mediante tandas en redondo con la izquierda o la derecha. Es decir, se dan seguidos varios pases por el mismo lado (Ver secuencia de toreo de muleta de Manolete en una entrada anterior de este blog).

Este modo de torear plantea, si el toro acusa querencia a tablas o empuja hacia los medios, un problema. Ya que el toro, que en un pase va a favor de querencia, en el siguiente irá contra-querencia. La continuidad del trasteo (ligazón) minimiza algo el problema que, a veces, se manifiesta de forma más evidente.

Manolete-Islero-001_thumb1_thumb_thu[1]
Manolete-Islero-002_thumb1_thumb_thu
Manolete-Islero-003_thumb5_thumb_thu[1](Fotografías de Cano)

En esta secuencia de Manolete con Islero de Miura, se puede observar lo que comentamos. En la primera imagen, se ve como el toro no embiste bien por los adentros, lo que obliga al torero a rectificar. Por el contrario, por las afueras (segunda imagen), Islero va perfectamente y Manolete puede mantener la verticalidad.

El torero entra a matar en la suerte contraria (tercera imagen) que es lo indicado para el toro con querencia a tablas, pero que en este caso es contraproducente ya que cierra la salida del toro hacia las afueras (que es hacia donde empujaba Islero). Ello, unido a la mano izquierda del torero que no vacía lo suficiente la embestida del Miura por ir muy alta, pudo ser causa de la cogida, que resultó mortal, del diestro cordobés.

Finalmente, y como fin de la serie dos toreros citando en la querencia del toro. Los dos se formaron al estilo antiguo, pues fueron banderilleros en cuadrillas de tronío (la de Belmonte y Joselito, respectivamente) antes de tomar la alternativa: Maera y Sánchez Mejías
banderilla 2Un torero (Maera) cita al toro en tablas. En la querencia. Ahí todas las ventajas son del toro.
sanchezmejiaUn torero (Ignacio Sánchez Mejías) espera al toro sentado en el estribo. En la querencia. Ahí todas las ventajas son del toro.



viernes, 11 de marzo de 2011

Las querencias del toro de lidia (II) La solución

Un manso entablerado (La lidia 30-03-1900)
Un manso entablerado (La Lidia. 30-03-1900)


Comentaba en la entrada anterior, el problema que presenta, para el torero, que el toro tome querencia, bien porque se salga de las suertes buscando la misma o porque empuje hacia ella atropellando, en el mejor de los casos, al diestro.

Toro muerto

La importancia de las querencias. Por la escena y las almohadillas en la plaza parece que se trata de un toro devuelto al corral por transcurso del tiempo reglamentario y que ha tenido que ser apuntillado en el ruedo, al negarse a abandonar la querencia de un caballo muerto.


Vamos a ver cuales son las reglas que establecían las antiguas Tauromaquias para estos caso. Reglas que siguen siendo perfectamente válidas aún hoy día, como vamos a comprobar.


Son sólo dos y muy sencillas. Las explica con mucha claridad Francisco Montes ‘Paquiro’en su Tauromaquia:
“Procurará el lidiador apartarles de ellas [de las querencias] para todas [las suertes], cuidando además en lo posible dejarles libre la huida a estos sitios”
Por tanto, la primera regla establece que lo ideal será alejar al toro de la querencia, lógicamente siempre que se pueda. Mientras más lejos de la querencia, menos pesan los toros.


El comportamiento del toro con la querencia es parecido al de los cuerpos con los campos gravitatorios, mientras más cerca del centro más se manifiestan y viceversa.

La segunda regla, la conocía ya también ‘Pepe-Hillo’ quien, en su Tauromaquia, advierte que a los toros con querencias acusadas y para torearlos en ellas:
“aunque se eche el cuerpo a la plaza se procurará siempre dexarles libres [las querencias] en los remates”


Tauromaquia-de-Pepe-Hillo-001_thumb2La Tauromaquia de Pepe-Hillo. Portada de la edición de 1946. Copia literal de la 1ª (1796) con la biografía del diestro por “Recortes”


Esta es la segunda regla: Es importante en los remates, que el lidiador de la salida al toro hacia su querencia.


Frascuelo muletazo a favor de querencia 1887 001Frascuelo muletea en toriles dando salida al toro hacia su querencia a la puerta de toriles (1887)


Lagartijo igualando un toro en las tablas (La Lidia 12-08-1895)Lagartijo iguala un toro en tablas (La Lidia 12-08-1895). Va a ejecutar la suerte contraria y, por tanto, dando salida al toro a favor de querencia.


Hay que lamentar el número de veces que se convierte en una tarea imposible colocar un toro ante el caballo del picador simplemente por olvidar esta regla y empeñarse el torero en darle al toro la salida contraria al sitio donde tiene la querencia.

Luis_Francisco_Espla_thumb3
Luís Francisco Esplá coloca al toro en suerte con pasmosa facilidad. Simplemente porque le da al toro salida hacia su querencia.


También es frecuente que se frustre la suerte de matar por pinchar reiteradamente, simplemente por no dar al toro la salida correcta.

IMG_8150-pq_thumb3El torero (Antonio Márquez) entra a matar con el toro en la querencia de tablas. Pero saliendo por los terrenos de afuera (suerte contraria), lo que es más seguro en este caso, como afirman las viejas tauromaquias. Obsérvese la postura a la defensiva del toro muy sesgado hacia dentro. (Foto Vaquero. Archivo Ragel)


Como curiosidad, voy a recordar un recurso que admitían las viejas tauromaquias para que el toro abandonase su querencia y que era el de molestarlo con capotes o pinchándole con banderillas en la barriga o la culata. Como última solución se permitía utilizar las banderillas de fuego. Hoy todo esto resultaría inadmisible para el público actual. Quede pues constancia de ello, simplemente a modo de inventario.


El ultimo recurso (La Lidia 27-04-1896)El último recurso (La Lidia 27-04-1896)

Conclusión: Lo lógico en una buena lidia es alejar al toro de su querencia y, en todo caso, aprovecharla haciendo las suertes a favor de la misma.

Cuestión distinta, dado que toda regla tiene su excepción, sería entrar en la querencia sabiendo donde se entra y como se entra. Para lo que hay que ser muy gran torero. Pero esto lo veremos en la siguiente entrega, última de la serie.


Matar contra querencia (La Lidia 18-08-1895)Matar contra la querencia (La Lidia 08-08-1895)

(Continuará…)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Las querencias del toro de lidia (I) El problema

clip_image002Luís Francisco Esplá citando a recibir desde muy, muy lejos
.
Los toreros y los públicos actuales conocen hoy día –y creo que muy bien- los distintos matices en la embestida del toro, sobre todo en la faenas de muleta. Si cabecea o no, si embiste con la cara alta o por el contrario humilla y arrastra el morro por el suelo. Si es tardo en la embestida o por el contrario intolerante al cite. Todas estas circunstancias se calibran con una precisión inusitada.

Una cuestión olvidada y en la que no siempre se repara es en el tema de las querencias de los toros de lidia. Como si fuera algo añejo y ajeno al toreo actual, en el que parece que la lidia no tiene sitio.

Francisco Montes “Paquiro”, el maestro de Chiclana, y cuya Tauromaquia aún hoy nos sirve de guía, define las querencias como:
“Aquel sitio de la plaza en que le gusta estar [al toro] con preferencia a otros, y adonde va a parar regularmente después de una carrera o al rematar las suertes”
concha_y_sierra_3_a_torilesUn toro buscando su querencia en plena faena de muleta. Hoy se diría que el toro se ha “rajado” (Foto: P. Pastor)

Paquiro añadía que las querencias se dividían en naturales y accidentales.

Pepe–Hillo en su Tauromaquia dice que son dos las querencias naturales: una la puerta por donde entran y otra la corraleja de donde salen. Hoy que los toros llegan encajonados, la única querencia natural es la puerta de toriles, por donde el toro sale a la plaza.

Salida de toriles Sevilla
La puerta de toriles, querencia natural de los toros.

122204357149521-9-08-484gdJosé Tomás sacando a Idílico (indultado en Barcelona) de la plaza. Hasta el toro más bravo puede tener una mínima querencia hacia la puerta de toriles que el torero en este caso aprovecha.

Sobre las querencias accidentales o casuales, las viejas tauromaquias (Hillo, Paquiro) dicen que pueden ser un sitio de la plaza (antes eran habituales las querencias a los caballos muertos) o la misma barrera (las tablas) y que son las preferidas de los toros.

Rafael Gómez Ortega (EL GALLO). Nació en la madrileña calle de la Greda (hoy de los madrazo) el 17 de julio de 1882, pero se le ha considerado siempre sevillano porque de Sevilla fué toda su estirpe y a la vera de la Giralda se crió y residió toda su vida.Tomó la alternativa en la ciudad de Sevilla de las manos de Bombita (Emilio), el 28 de septiembre de 1902, con toros de Otaolaurruchi.este doctorado se lo confirmó Lagartijo-chico en Madrid el 20 de marzo de 1904, por cesión del toro Barbero, negro y de buen tipo, de la ganadería de Veragua.Su apogeo fué desde 1910 a 1914, en cuyos años se le considero imprescindible en todo cartel de altura; siguio toreando hasta el año 1935, en varios ciclos.Rafael el Gallo intentando sacar al toro de su querencia en tablas (Foto Vaquero. Archivo Ragel)
Joselito el Gallo Pase por alto de rodillas a favor de querencia 001 El torero (Joselito el Gallo) inicia su faena en tablas junto a la querencia de un caballo muerto
En todo caso, Paquiro resalta que había que hacer ver:
“el papel tan importante que juegan en la lidia, pues no pocas veces darán una suerte lucida al que las conozca y las atienda, y una cogida al que las ignore y desprecie”
Aforismo que, pienso tiene hoy plena vigencia, por lo que debemos convenir que sin conocimiento de querencias y terrenos no se puede ser buen lidiador, lo que es lo mismo que ser buen torero.
25d Luís Francisco Esplá entrando en la querencia del toro (el torero hace la suerte entre el toro y las tablas) está asumiendo un riesgo calculado
Hablando de toreros y lidiadores, es posible que Luís Francisco Esplá sea, con todos sus defectos y virtudes, el último torero que haya dominado las querencias y los terrenos como pocos en la historia. Sobre todo, en la suerte de banderillas, donde por la amplitud de ejecución resultan más evidentes al espectador.

Conviene también recordar que el conocimiento de las querencias exige del torero intuición (lo que no necesita el público aficionado) ya que debe apreciarlas sobre la marcha puesto que cualquier error implica –como señalaba Montes- el riesgo de cornadas.
LuisEspla_heridoGrave_AFP_elmundoComo ya señalaba Corrochano, a pesar de las reglas, los toros cogen incluso a los lidiadores más expertos. En la foto la grave cogida de Luís Francisco Esplá en Ceret (Francia) (Foto el Mundo)

Hasta aquí el problema. Sobre el modo de resolverlo hablaremos en una próxima entrega.

(Continuará…)