El Presidente José Magán, en el palco de las Ventas, a punto de provocar un altercado de orden público por mor de su incompetencia y desconocimiento. |
1. Los premios o trofeos para los espadas consistirán en el saludo desde el tercio, la vuelta al ruedo, la concesión de una o dos orejas del toro que haya lidiado y la salida a hombros por la puerta principal de la plaza. Únicamente, de un modo excepcional, a juicio de la Presidencia, podrá ésta conceder el corte del rabo de la res.
2. Los premios o trofeos serán concedidos de la siguiente forma: los saludos y la vuelta al ruedo los realizará el espada atendiendo, por sí mismo, a los deseos del público que así lo manifieste con sus aplausos. La concesión de una oreja se realizará por el Presidente a petición mayoritaria del público; la segunda oreja de una misma res será de la exclusiva competencia del Presidente, que tendrá en cuenta la petición del público, las condiciones de la res, la buena dirección de la lidia en todos sus tercios, la faena realizada tanto con el capote como con la muleta y, fundamentalmente, la estocada.
(...)
Artículo 33.7 Los espectadores, mediante su exteriorización tradicional, podrán instar la concesión de trofeos a que se hubieran hecho acreedores los espadas al finalizar su actuación.
Definición de prevaricación (de Wikipedia)
La prevaricación, o prevaricato, es un delito que consiste en que una autoridad, juez u otro servidor público dicta una resolución arbitraria en un asunto administrativo o judicial a sabiendas de que dicha resolución es injusta y contraria a la ley. Es comparable al incumplimiento de los deberes del servidor público. Dicha actuación es una manifestación de un abuso de autoridad.
Está sancionada por el derecho penal, que busca la protección tanto del ciudadano como de la propia Administración. Para que este delito sea punible, debe ser cometido por un servidor o juez en el ejercicio de sus competencias.
La misión de los jueces es la de aplicar el derecho vigente al caso concreto. El ejercicio de esa función se denomina «jurisdicción», es decir, la esfera o el ámbito en el cual se puede desenvolver un funcionario judicial. Cuando un juez se aparta voluntariamente de la aplicación del derecho al caso concreto comete un delito del derecho penal que se denomina prevaricato.
Declaraciones del presidente José Magán tras la corrida del 11 de mayo
(El País-Alejandro Martinez))
“Para mí, no había mayoría y creo que la faena no era de oreja”. Así explica el presidente de la plaza de toros de Las Ventas, José Magán Alonso, su decisión de no conceder la oreja a Saúl Jiménez Fortes tras la faena al sexto toro del cuarto festejo de la Feria de San Isidro, celebrado este viernes en el coso madrileño. Su decisión no solo fue muy contestada en la plaza, con una fuerte bronca de gran parte del público, sino también en muchos medios de comunicación taurinos y en las redes sociales.
Pero Magán Alonso, inspector jefe de la Policía Nacional, no se arrepiente: “Soy consciente de la decisión que tomé y estoy convencido de que era lo que tenía que hacer”, ha afirmado en declaraciones a EL PAÍS. “La plaza de Las Ventas da mucho y creo que hay que mantener su identidad. No es lo mismo dar orejas en Madrid que en Guadalajara, Toledo o Aranjuez. Madrid tiene que ser más exigente. Así lo entiendo y trato de hacerlo”.
Poco que añadir
La verdad es que el tema da poco de sí. El reglamento vigente establece taxativa y claramente que la primera oreja la concede el presidente a petición mayoritaria del público. No hay más. Ni la calidad de la faena, ni la categoría de la plaza, ni el comportamiento del astado, ni cualquier otra circunstancia entran o pueden entrar en liza. Gustará o no, pero eso es lo que estipula el reglamento a cuyo cumplimiento están obligados los presidentes de las plazas de toros.
El 11 de mayo pasado, la faena de Saúl Jiménez Fortes al sexto toro de la tarde concitó la admiración y entusiasmo de los espectadores de las Ventas que, de forma mayoritaria, solicitaron la concesión de la oreja para el diestro malagueño. Oreja que el Presidente denegó. En su descargo, el señor Magán adujo en entrevista a Alejandro Martínez de El País dos argumentos: Que no había mayoría y que la faena no era de oreja.
Lo primero (que no había mayoría), no se sostiene a la vista de lo expresado mayoritariamente por el público en la plaza (que no es sólo y necesariamente exhibiendo pañuelos, como aclara el reglamento actual pues tan tradicionales son ya los gritos de júbilo y demanda de trofeos como el sacudir de moqueros blancos, prendas ya en desuso) y los revisteros en la prensa (de forma unánime). Lo segundo (que la faena no era de oreja), menos aún pues sólo prueba la incompetencia y desconocimiento del toreo por alguien a quien se le encomienda la delicada misión de presidir una corrida.
Lo grave es que los motivos aducidos: la valoración del mérito ("la faena no era de oreja") o la función autoasignada de defender la supuesta categoría de la plaza ("Madrid tiene que ser más exigente") son inaceptables e indefendibles pues van contra la letra y el espíritu del reglamento.
En ese contexto solo hay dos opciones: O el presidente desconoce el reglamento taurino, lo que lo inhabilita directamente para el cargo por incompetente (incompetencia que avala el crítico de El País, Antonio Lorca), o bien desdeña, desecha, menosprecia, subestima, posterga y se burla de ese reglamento que, en teoría, tiene la obligación de aplicar, como se deduce de sus propias declaraciones, lo que presupone, lisa y llanamente, que incurre en prevaricación. Así de sencillo.
Otra cuestión es la de los intereses espurios de quien nombra y mantiene en el cargo a este tipo de Presidentes. Eso sí habría que investigarlo.
Epílogo. No hay dos sin tres.
Lo peor es que el Presidente era reincidente pues ya en su debú en el cargo, el día 8 de abril, negó otra oreja mayoritariamente solicitada al novillero Carlos Ochoa.
Y como no hay dos sin tres, el sábado 26 de mayo, también a otro novillero, Francisco de Manuel, el Presidente de ese día (Gonzalo de la Villa Parro) le privó de la salida a hombros por la Puerta Grande de las Ventas al negarle la primera oreja de su segundo novillo pues ya había cortado otra al tercero, la tarde de los interesantes novillos de Fuente Ymbro). Fuimos testigos.