Elegante media verónica de Enrique Ponce a un toro del Puerto en Madrid, el pasado 19 de mayo (Foto Mundotoro)
"El toreo es sentimiento: del torero y del aficionado. En el caso del torero, es una emoción inefable, por la dimensión del propio sentimiento. El miedo se convierte en gozo, en una gran faena. Por eso, el toreo es el arte entre las artes.
Tenemos la gran suerte de poseer una Fiesta Nacional que es única, porque en ella se conjugan todas las expresiones artísticas, y que es nuestra, muy nuestra (...)
El toreo es grandioso, mágico; tanto, que es el único espectáculo artístico en el que no hay nada preparado. Lo que ocurre en ese momento es todo de verdad, con una gran incertidumbre y una gran soledad; entonces se funden arte y tragedia, toro y torero, que permanecerán, para siempre, en la memoria de nuestras retinas"
Enrique Ponce "Arte y técnica en el toreo" (Discurso leído en la toma de posesión en la Real Academia de Bellas Ciencias y Nobles Artes de Córdoba)
La Peña “Torre Zambra” de Casabermeja (Málaga) que preside con dignidad, afición y solvencia ese grandísimo aficionado (y mejor persona) que se llama Pepe Marín, celebra estos días el XL Aniversario de su primer Festival de Cante Grande y lo hace con exposiciones, conferencias y cante en un ciclo con carteles de tanto tronío que si fueran de toros estaríamos hablando, nada más y nada menos, que del nivel de una feria abrileña sevillana o de un abono del San Isidro madrileño.
Los carteles de Casabermeja con la categoría de la Feria de Abril de Sevilla
Para abrir boca, ayer sábado, se pudo disfrutar del cante grande (grandísimo siempre) de Manuel Moneo, que será motivo de otra entrada del blog.
El Cante siempre grande de Manuel Moneo
Antes, dictó una magistral conferencia Ramón Soler. El tema, me llega a mí mucho, ya que la tituló nada más y nada menos que “Pureza y Razón Incorpórea en Antonio Mairena”.
Ramón Soler, que estuvo ayer en torero
Lo de ayer tuvo su interés ya que no sólo fue un verdadero disfrute escucharlo, sino que Ramón (como los buenos toreros que tienen que superar un día de fuerte viento) tuvo que lidiar con el siempre difícil toro (ayer un marrajo) de los problemas de la megafonía y el equipo de sonido, que era un desastre.
Pero el caso es que le dio igual y del mismo modo que cuando un José Tomás supera un enganchón del toro a base de no descomponer nunca la figura, Ramón siguió impertérrito y sonriente desgranando sus ideas. Estuvo ayer –como se dice- torero y flamenco.
Otra de las actividades programadas este año es la exposición de fotografías de Camarón, que resaltan su vinculación con Málaga.
La conferencia de Ramón no es sólo para oída, sino para leída y mejor aún releída por las ideas y conceptos que en ella vertió. Es muy difícil decir tantas cosas interesantes en tan poco tiempo. Yo, por ello, me voy a limitar a desgranar algunos de los conceptos genéricos que dijo sobre la pureza y dejaré el resto para saborearlo despacio en posteriores entradas del blog, a medida que vayan surgiendo los temas oportunos.
Casabermeja, la estética pura de los pueblos andaluces
Sobre la pureza en el flamenco
Para empezar Ramón reivindicó la recuperación del uso de la palabra pureza en el flamenco, término que está hoy desprestigiado. Hasta el punto, según él, que es muy fácil que te llamen “reaccionario inmovilista” si utilizas el término.
Sin embargo no siempre ha sido así. El concepto existe y el aficionado sabe lo que significa: ¿Es que no hablamos de la pureza de una soleá de Perrate o Fernanda, de un fandango de Paco Toronjo o el Álvarez, o de una siguiriya de Caracol o Manuel Moneo?, se pregunta Ramón.
El buen aficionado (Aquí a la izquierda, Pepe Marín, uno de los más cualificados y magnífico presidente de la Peña Torre Zambra) siempre ha distinguido perfectamente el concepto de pureza.
Lo primero, en todo caso, sería definir el término y en ese sentido, entiende que el debate está ahora mismo mal planteado, ya que se nos quiere presentar la pureza desde una perspectiva que el llama “química” y que entiende equivocada (e interesada): “puro sería (nos dicen algunos) lo que no tiene mezcla”.
El Torta actuó en Casabermeja el pasado año
Para no es verdad, esa definición es, para Ramón, una trampa, ya que al contrario (atento lector que la definición es de antología):
“El arte es un bastardeode la materia, un trajín de influencias y manipulaciones a las que se ven sometidos los sonidos, las palabras, las formas, los colores,… y últimamente hasta los sabores”
Cartel del Festival del año pasado
Y ¿que es lo puro?. Pues para él, puro es lo que, a la vez, resulta “simple y eficaz”. Cuando la emoción que provoca va pareja a la simplicidad de formas:
“una soleá con piano puede ser tan “pura” como acompa-ñada con una guitarra. Lo que hay es que “cantarla con pureza”, o sea, que se atenga a los dictados de la tradición violentándola lo mínimo y que consiga trasmitir emoción a una parte importante de los oyentes”
Lo que nunca hay que confundir con puritanismo.
“Una actitud puritana en el flamenco –y en general en cual-quier arte– sería la que sostuviera un artista que no moviera lo más mínimo lo heredado y encima se escandalizara de que otros lo hicieran. El puritanismo trae consigo el escandalizarse de casi todo y también lleva implícito la pasividad, el estarse quieto, quizás por miedo, quizás por incompetencia.
En cambio la pureza es una búsqueda, un camino de per-fección, no es la perfección. La pureza no es un estadio al que se llega y en el cual se instala una persona o una obra. Es pues contraria a todo inmovilismo”.
Carmen Amaya en el cartel de uno de los Festivales de Casabermeja
Hasta los años 90, el término era habitual y lo usaba todo el mundo. A partir de ese momento, y es probable que para amparar determinadas opciones comerciales, se empieza a alegar contra la pureza y a definirla interesadamente, ya lo hemos contado, como lo no mezclado. Para defender “cualquier” mezcla.Lo que no es de recibo.
Alegato contra la pureza de José Luís Ortiz Nuevo (Pero alegato contra una pureza interesadamente mal definida)
Audición
Decía además Ramón, que hoy el término pureza se identifica con Antonio Mairena, lo que se aprovecha para atacarle despiadadamente. Sin embargo, en su época era todo el mundo y no sólo Antonio quienes utilizaban ese concepto.
Por ello, como final, nada mejor que oír el cante puro, muy puro de Antonio Mairena que si no es la perfección, raya en ella y con el que Ramón remató también su soberbia charla de ayer.
Atención, porque este es el último cante que grabó Mairena en su vida (El calor de mis recuerdos. LP de 1983) con una estrofa final de antología, en la que el maestro de los Alcores, canta a la libertad.
Por cierto, si es posible se aconseja escucharlo con mucho volumen, con el máximo de volumen posible, con el mismo que se le da a los conciertos de rock. El resultado es impresionante.
La Madruga (Tonás)
Toná de entrada
La güerta de Tío Molina y la calle en Triana de la Inquisición.
Toná simple
Yo quisiera descender del moro y morito yo haber nacío y renegar yo de mi ley antes de haberte yo a ti conocío.
Toná de los pajaritos
Serían las cuatro de la mañana, alevántate, gitano, alevántate y no duermas más, que vienen los pajaritos; cantando a la madrugá.
Toná simple
Como yo me sentaba solito en el suelo esperando que amanecieran las claras del día, yo contemplaba mi camisita rota y mi deó de alegría.
Toná grande
Cuando corre los cerrojos el alba del nuevo día, a uno le daba martirio doble y a otro le estaba quitando la vía.
Y aquel que se va, va diciendo en el silencio: qué grande es la libertad.
La presentación de los actos de este año en Casabermeja. En el pasquín, la genial Pastora.