Mostrando entradas con la etiqueta Alcurrucen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alcurrucen. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de mayo de 2015

Castella y Jabatillo hacen historia en Madrid

Por Paco Carmona 


Castella frente a Jabatillo (Foto Las Ventas)

Madrid. 27 de mayo de 2015

Muchas veces, se celebran faenas de éxito a toros no menos  importantes que acaban con el corte de orejas y vueltas al ruedo.

Cuando se trata de Madrid esta circunstancia es más inusual, y rara vez se premia de manera tan evidente un hecho tan soberano e innegociable como el ocurrido el día 27 en Madrid. Madrid es Madrid, para bien y para mal y a veces, muchas, es como el famoso personaje del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Pese a la estocada caída, dos orejas incontestables (Foto Las Ventas)

Madrid es capaz de lo peor y lo mejor. Capaz de ningunear a uno de los mejores de la Historia, y capaz de echar por tierra todo cuanto haga el torero más importante de la actualidad. Dicho esto, tan escueto como se merece esa parte radical de Madrid, me gustaría al menos poder llegar a explicar el hecho tan maravilloso que sucedió ayer en la "Plaza más importante del mundo".

Pese a posibles reparos, incontestable vuelta al ruedo a Jabatillo (Foto Javier Arroyo-Aplausos)

En primer lugar, no le encuentro disculpa alguna al crimen cometido ayer por la Cátedra con Jabatillo, no tanto por no perdonarle la vida a ese grandioso toro que echó ayer Alcurrucén, sino por ni siquiera atreverse a pedirlo de forma seria y evidente.

Tampoco quisiera pasar por alto al tercer culpable de lo sucedido, que de forma anónima y discreta ha conseguido juntar el hambre con las ganas de comer. Me refiero a Don Pablo Lozano, un sabio del toreo al que el taurinismo de pro sí que le tiene en un pedestal y de forma más que merecida. Culpable de criar un toro como Jabatillo y culpable de hacer mucho más importante a un torero como Sebastián Castella.

Aquí nada es casualidad, ni ver embestir con tanta categoría es cuestión de suerte, ni ver cuajar un toro a ese nivel depende de las bolitas de las que hablaba "Rafaé".

Jabatillo, como ya todos lo conocen ha sido inmenso de bueno, muy bravo, un torrente, un manantial de bravura. Una bravura ordenada, distinta, nada salvaje, un caño abierto al que Sebastián le abría y cerraba el grifo hasta que Jabatillo ya no pudo parar de embestir. Y embistió entregado, por abajo, empujando, humillando y a más.


Jabatillo embistiendo. ¿Qué podía hacer si no? (Foto Javier Arroyo-Aplausos)

Y Castella lo toreó por momentos cumbre, ni un pero, con un inicio de faena histórico, de vértigo, de una intensidad, ligazón y ritmo no apto para cardiacos. Y mucho toreo, mucho y muy buen toreo. Cuatro tandas redondas limpias, profundas, de gran transmisión y verdad.


El toreo límpio, profundo y relajado de Castella a Jabatillo (Foto Javier Arroyo-Aplausos)

Amenazó con bajar la intensidad hasta que el torero, al que ayer le salía todo, sorprendió a propios y extraños con algo tan del gusto de Madrid como es el toreo genuflexo por bajo y por los dos pitones.


Explosión final (Foto ABC)

Un gran final que no debió ocurrir nunca como paso previo a montar la espada...  Una espada que cayó baja (me dio igual) con la suerte bien hecha y  tirándose a matar a un toro que no mereció morir.

El resultado ya lo sabemos todos,  vuelta al ruedo a uno de los toros más bravos y de hermosa embestida que he visto en mi vida, y dos orejas de Madrid a un Castella en vena que supo resolver con alta nota una ecuación nada fácil como fue encontrarse en Madrid con un toro para hacer Historia.


Un encuentro feliz: Castella y Jabatillo (Foto Mundotoro)

No me canso de recordar una y otra vez como ha embestido ochenta veces por abajo empujándola con una fe tremenda y bravo como para hacer media docena de ganaderías.

Por fin le hemos puesto cara a ese toro de Nuñez del que tanto se habla. Un toro con una expresión y una cara buenísima, que se comportó desordenado al principio y terminó pidiendo poetas.

Muy emocionante ver embestir a un toro así al que anteriormente,  Morante le pega dos lances y una larga marca de la casa y Castella lo paró de salida perfecto (no es fácil) para afuera con él, reunido y acompañando muy bien. Los grandes toreros torean para la Historia, y Castella a mi forma de entender estuvo a un gran nivel toda la tarde.

Se buscan poetas que sepan cantar el toreo (Foto Las Ventas)
Lo del sexto no fue ninguna tontería, pero volviendo a Jabatillo, Sebastian lo toreó muy suelto de brazos, firme de plantas y rápido de coco. A veces lo toreó y otras acompañó tanta bravura con distinción, reunido, a compás, natural,  galán incluso y muy seguido. Ritmado en el toreo fundamental y de matrícula de honor en los remates, cambio de mano, trincherillas y pases de pecho.


El toreo (Foto Las Ventas)

El toro fue tan profundo, tan seguido, tan bravo que se ha tenido que acelerar por momentos el torero, o mejor dicho, mecanizar algo para no dormirse y estar siempre con la escopeta cargada al igual que el toro estaba con el disparo metido.

Para mí, lo más importante del torero era como recogía, toreaba y soltaba cada embestida, sin buscar otra cosa que no fuera torear.

Emocionante a más no poder ver un toro embestir así. Por ejemplo, se la subía al final en algunos muletazos desesperantes de emoción porque por abajo el toro era aún más seguido y más bravo y al irse el torero detrás con el pecho y la cintura le perdía un tiempo para girar y quedarse colocado a tiempo.

Una maravilla la verdad... Una razón de peso para creer en el milagro del toreo, y lo que para mí es aún más difícil, el milagro de la bravura. Es mucho más difícil y complicado ver embestir bien que ver torear bien.
Jabatillo salta al ruedo de las Ventas. Se inicia la historia que hizo Historia (Foto Javier Arroyo-Aplausos)
Siempre digo que no creo en una pureza escrita, en una verdad absoluta, que mi única bandera a la que seguir y en la que creer es la entrega. La voluntad del hombre que se entrega a sus sueños y a partir de ahora un poco más, al sueño de un hombre que transformó la bravura sin orden en un espectáculo para la Historia, me refiero  de nuevo a Don Pablo Lozano, que por algo le llamaron la Muleta de Castilla y ahora le dicen sabio.



El sabio (Fotografía de La Tribuna de Albacete)



jueves, 28 de abril de 2011

Los de Alcurrucén llegaron con las baterías descargadas

por Clarito

image

La cuarta de Feria

Aunque ya debíamos empezar a acostumbrarnos al fracaso ganadero en este principio de feria, me ha resultado sorprendente el mal juego de los toros de Alcurrucén que –en general- suele salir bastante mejor.

_mg_2253

Presentación y comportamiento de los toros

Corrida muy pareja y bonita, preciosos los de Alcurrucén, con varios toros en el tipo clásico de Núñez pero todos -salvo el cuarto- mansos de libro.

Y mansos aquerenciados, muy en la línea del sexto de la corrida del día anterior de Dolores Aguirre. Toros abantos en el primer tercio, pero sin romper como es habitual en el encaste, sino rajados durante toda la línea.

_mg_2358

Estos toros mansos, pueden ser nobles o de sentido en la muleta. Los de ayer ni lo uno no lo otro, ya que embestían a base de medias arrancadas y con la cara muy alta, pero sin excesivo peligro aparente.

Los toreros

Destacó sobremanera el conocimiento y valor de Rubén Pinar, muy seguro y muy firme. No es un torero estilista, pero sorprende con estos toros por el aplomo con el que se enfrenta a ellos. Muy bien toda la tarde.

_mg_2370

Distinto fue el caso de Miguel Tendero y Rubén Pinar, faltos de recursos y, quizás de decisión para estas corridas. En cualquier caso, no se les puede exigir más a estos toreros ante corridas de este tipo, ya que la lidia moderna no resuelve los problemas de estos toros y la antigua no la conocen los toreros y, posiblemente, no la admitieran los públicos. Habría que probar.

_mg_2599

Oliva demostró no obstante sus buenas maneras en el cuarto toro, pero sin profundizar ni arriesgar. Miguel Tendero, no supo o pudo templar las embestidas de los de su lote.

_mg_2483

Etología. El depósito de la bravura

La etología es la ciencia que estudia el comportamiento de los animales. Una de las teorías que se manejan aplicada al toro de lidia supone la bravura como un depósito de agua o una batería de automóvil que descarga en función de estímulos externos o impulsos internos. Que se gasta a lo largo de la lidia y que se puede ir recargando mediante las pausas necesarias.

_mg_2737

Pues bien, aquí ya no se trata de desgaste en la lidia y posibilidad de recarga si el torero impone los ritmos adecuados, sino que las baterías de bravura de los toros de estas tres corridas de feria han llegado totalmente vacías a la plaza de la Maestranza. El caso del cuarto de la tarde, segundo de Rubén Pinar fue representativo. No tuvo una sola embestida, ni siquiera el amago de embestir o puntear. Habrá que comprobar si estaba o no en periodo de garantía.

_mg_2759