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| Roberto Domínguez con el estoque de descabellar en la mano |
"Lo del descabello fue como el broche de mi última época. Fue como la recopilación de estos cinco años, una forma de estar de verdad, con ese talante distinto con el que afronté mi última etapa.
En muchas faenas en que intentaba el dominio y no salían los pases tan templados como quería, el público valoraba mi forma de lidiar, de andarle a los toros (...) El descabello fue un elemento que sirvió para distinguirme, cuando nadie se había distinguido en esa suerte; por eso me pareció importante.
Ahondé en hacerlo con una preparación previa, porque vi que la repercusión de mis descabellos era aceptada por el público. Además, con esa forma se alargaba la lidia; no se producía un corte que hacía esperar a la gente.
El descabello corriente puede emborronar una gran faena, pero no tiene posibilidad de agrandarla. En mi caso, sí, e incluso de hacerla mejor de lo que fue"
Declaraciones de Roberto Domñínguez en ZUMBIEHL, François "La voz del toreo" ( 1ª ed., Madrid, Alianza Editorial, S.A., 2002. Página 185)
