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domingo, 25 de mayo de 2025

Seis faenas y media

Por Jose Morente

Forte

Hagamos recuento de cuatro días en Madrid. Del miércoles 21 al sábado 24. 

Me salen dos faenas de Fortes, una de Morenito de Aranda, otra de Emilio de Justo, otra de Tomás Rufo y otra de Aguado. Son seis faenas en cuatro días. A la que habría que añadiruna media faena de Castella, con inicio explosivo que se fue diluyendo hacia su final. Seis faenas y media en cuatro días no está nada mal en esa plaza y con ese público.

De Fortes ya hemos hablado en este blog y no es cuestión de repetirnos. Saúl puso el listón en lo alto y ha hecho cara esta feria con su toreo hondo y puro. Lo llevaba haciendo hacia años pero parece que lo que no pasa en Madrid no pasa.

Castella empezó de manera explosiva y acabó diluyendose. Me recordó a Antonio Fuentes, no por lo visto que a Fuentes no le pude ver por razones evidentes, sino por lo leído pues es fama que el sevillano iniciaba muy bien sus trasteos y estos iban de más a menos, generalmente. Lo mismo le ocurre a veces al fránces.

Castella

Morenito de Aranda estuvo muy valiente y muy decidido con un toro complicado de Arauz de Robles que le cogío a mitad de faena. También lo anotamos en su día. Me gustó mucho en ese toro.

Morenito de Aranda

Po lo que respecta a Emilio de Justo y Rufo es de justicia nombrarlos. El primero por entender a un toro interesante y complejo de Victoriano del Río y torearle por la izquierda con la solvencia que acostumbra y el segundo por torear con mucha suavidad y mucha ligazón a un gran toro noble y repetidor de esa tan exigente ganadería. Un gran toro al que supo torear con sutileza el joven diestro.


Emilio de Justo

Tomás Rufo

Inciso. Cerraba el cartel ese día Andrés Roca Rey al que le tocó el lote complicado y difícil y al que no quisieron dejarle torear. Mucho me temo que de aquí en adelante al peruano no le van a dejar expresar su concepto del toreo en esta plaza. Ha heredado la púrpura y eso pesa. Y es que en Madrid siempre ha pasado lo mismo. Que se lo digan si no a Lagartijo, Guerrita, Joselito, Luis Miguel o el Juli. Una plaza muy mala para toreros buenos. Lo bueno es que esa inquina madrileña alzaprima el caché de un torero y lo encumbra. Mientras más te chillen en Madrid, mejor torero eres, Andrés.

Queda para rematar la gran faena de ayer de Aguado con un sexto toro de Torrealta que salvó la tarde de los malos toros de Juan Pedro. Como dijo un joven aficionado detrás mía al arrastrar el quinto "mientras falte un toro hay esperanza". Lo clavó, porque la faena de Aguado fue un lujo tras una mala tarde en un mano a mano de artistas. Aguado sacó a pasear un toreo solvente y pinturero. Con muchos detalles de arte del bueno. Nada impostado. Faena interesantísima con naturales de excepción coronada por contundente espadazo y muerte espectacular del toro premiada con una justa oreja. Lo mejor esas gotas de sevillanía derramadas en territorio comanche. Un lujo que no fue apreciado ni valorado por todos.

Aguado

Al final el balance de la semana es bueno o muy bueno pues, en una plaza donde es dificil ver torear por diversas razones, hemos visto cuajar en cuatro días seis faenas... y media. Alguna de ellas excepcional.

A los toros siempre vamos con ilusión, pero no siempre se sale de la plaza con alegría. Sin embargo, esta vez regresamos a Málaga más que satisfechos.


jueves, 14 de abril de 2016

Una tarde para la historia

Por Mario García Santos

¡Indulto de un toro bravo! Debajo del palco, los buenos aficionados de Sevilla disfrutan y comentan. Esta es la Fiesta (Fotografía de Cultoro)
Nota de LRI:

Cuando se ven tardes como la de ayer, cuando se viven tarde como la de ayer, cuando salen toros como el de ayer, uno se da cuenta que la Fiesta esta viva, muy viva y que tiene futuro. Mucho futuro.

Los aficionados vivimos siempre mirando al pasado pero ahora no es el momento de hacerlo. Ahora es el momento de mirar el presente. Mejor aún, ahora hay que mirar al futuro, sólo al futuro.

Por eso, porque la embestida de "Cobradiezmos" es el símbolo del futuro de la Fiesta, hoy hemos querido que la reseña de la corrida donde se ha premiado esa excepcional embestida. la firme alguien que tiene todo el futuro por delante.

Mario García Santos es un chaval jovencísimo, de la Escuela Taurina de Camas que además de torero, de buen torero, hace sus pinitos como cronista taurino desde su magnífico blog "Dando el pecho desde la tapia" donde nos cuenta lo que ve pero. eso sí, y como el mismo dice, "Siempre intentando escribir con humildad e intentado contar la verdad".

Y es Mario García Santos, además de torero y cronista taurino en ciernes es, sobre todo, aficionado. Un grandísimo aficionado. Mario es el futuro.


Cuando le preguntaban al maestro Rafael Ortega, si le daba pena matar los toros, él respondía que solo a aquellos que no merecían ser estoqueados, sino morir de viejos en el campo y dejando su simiente. Y es que hasta que se estrenó el nuevo reglamento en 1992 (que sigue vigente), los indultos solo estaban permitidos en las corridas concurso de ganaderías y precisamente Rafael Ortega, fue uno de quienes defendieron la conveniencia del indulto cuando es realmente merecido.

Hoy en Sevilla entrábamos en el tramo final de la Feria de Abril 2016, en la cual, a pesar de ciertas orejas y toros sueltos, no había llegado el triunfo de los toreros ni tampoco había salido un toro bravo. Y hoy, tras horribles petardos ganaderos de hierros en teoría de garantías, pudimos dejar atrás el desastre anterior, sobre todo, con un toro de bandera que salió en cuarto lugar.

La corrida de Victorino fue desigual en presentación y en juego, pues fue deslucido el primero y mucho más el sexto; importante el tercero y de bandera el cuarto, mientras que el lote de Morenito de Aranda, fue algo intermedio, siendo interesante el segundo y el quinto hasta que se orientó.

Frente al tercero, el bravo "Galapagueño", Ureña realizó una gran faena desplegando parte de su puro concepto. El toro peleó bravamente en varas y empezó embistiendo de categoría en las primeras series, apagándose de golpe un tanto y viniéndose arriba de nuevo al final de la faena. Ureña entendió al toro y lo toreó con gusto, sentimiento, cadencia y profundidad sobre ambas manos, logrando  muletazos al ralentí. Finalizó, de una forma preciosa, genuflexo y se fue detrás de la espada para dejar una estocada hasta los gavilanes, doblando el bravo en los medios y siendo concedidas las dos orejas para el torero de Lorca. Las paseó en una vuelta al ruedo con la misma naturalidad con la que toreó y tremendamente feliz y emocionado a la vez.

No olvidemos que este torero estuvo demasiados años en el olvido, luchando sin perder la ilusión, hasta que le llegó el triunfo una tarde de verano en su exitosa confirmación en Las Ventas. Ya se veía con la Puerta del Príncipe casi abierta y fue todo disposición frente al sexto, pero el de Victorino no le dio ninguna opción y sus sinceros y valientes intentos fueron en vano.

Profundidad de Paco Ureña ¡Que buen torero es el torero murciano! (Fotografía de Cultoro)

Pero el suceso de la tarde, de la feria y me atrevería a decir que de la temporada, llegó en el cuarto toro. Escribano, que por cierto vistió un elegante terno berenjena y azabache, no había podido levantar faena con el que abrió plaza y tras el triunfo de Ureña en el toro anterior, se fue a porta gayola. Y lo que salió por el zaguán de toriles fue la bendición convertida en toro bravo. Se llamaba "Cobradiezmos", herrado con el número 37, nacido en diciembre de 2011 y con 565 kilos de peso. Cárdeno claro, bajo de agujas y una pintura por lámina y perfectas hechuras.


"Cobradiezmos". Una pintura por lámina y por sus perfectas hechuras (Web de Victorino Martín)

Escribano lo recibió limpiamente con la larga y le ligó un ramillete de verónicas bien rematado con media y revolera. Fue bien picado por "Chicharito" (que rectificó rápido en el segundo puyazo), arrancándose con alegría y prontitud en ambas varas, empujando y romaneando con todo y con verdadera clase, aunque tardeó algo en la segunda. En banderillas, el propio matador colocó dos excelentes pares de poder a poder y después, su escalofriante par sentado en el estribo, en el que el ejemplar, reaccionó obediente al quiebro y clavó arriba.


Ya de salida el toro cantó su bravísima nobilísima condición y su pujanza (Fotografía de Cultoro)
El toro tenía condiciones excelentes y Manuel, que lo supo ver, lo brindó al público. Pero, no creo que nadie pudiera presagiar algo tan grande, un suceso que pasará a los anales de la historia del toreo.

Escribano empezó su faena doblándose por bajo con el toro, tratando de atemperar al bravo. Pero aquí apareció la bravura de verdad, y el toro, cuando le sometieron, se vino arriba y se entregó a la obra, en la que se fundiría con Manuel Escribano, yendo a más y a más a lo largo de la faena. En la primera serie por la derecha, ya arrancó la música ante la tremenda conexión con el tendido, pues "Cobradiezmos" se comía la muleta una y cien veces con el morro por el suelo y moviendo alegremente el rabo.



Como decía Pablo Lozano, la bravura del toro está en su mirada (Fotografía de Maurice Berho para Mundotoro)
Escribano estuvo a la altura de tan importante ejemplar y la faena acabó por alcanzar cotas indescriptibles. El trasteo fue largo, vibrante y explosivo, con toro y torero entregados y dispuestos a morir en el ruedo.


Toro y torero entregados. (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Ya arrancada la banda, llegaron otras dos series por la diestra primero y otras dos sobre la zurda y el torero, ya armada la escandalera, se fue a por la espada, estallando entonces una clamorosa petición de indulto para el toro. El gerenero siguió toreando entregado por ayudados por alto, pases de pecho, cambios de mano... y el toro embistiendo sin venirse abajo, y cambió el estoque de matar por la ayuda y le dio otra serie más al toro. Entonces, al fin, el presidente, mi paisano D. José Luque (hijo del gran Andrés Luque Gago), sacó el pañuelo naranja tras haber consultado con el ganadero vía telefónica.

El Presidente, Don José Gago (hijo de Don Andrés Luque Gago, insigne rehiletero), asesorado por Luís Arenas, saca el pañuelo naranja que certifica su afición y conocimiento y la afición y conocimiento de la plaza de Sevilla (Fotografía de Arjona para Aplausos)
Entonces la plaza estalló de júbilo y euforia y el torero se retiró a abrazarse con su cuadrilla, dejando al toro en el ruedo, exhausto, pero aún desafiante. Regresó Manuel con una banderilla con la intención de simular la estocada, pero, para entonces ya habían aparecido los mansos y Escribano desistió, aunque seguro el diestro quería tener esa foto histórica de la estocada simulada, como la famosa de Astola y "Laborioso". Además, el torero, para no provocarle otra herida más y tampoco arriesgarse a cortarse, le había quitado el arpón al rehilete.

"Cobradiezmos" exhausto (Fotografía de Arjona para Aplausos)

El indulto fue absolutamente merecido y digno de una plaza de la categoría de La Maestranza, pues el "victorino" fue un monumento al toro de lidia, del que todo lo que se diga se quedará corto. "Cobradiezmos", tuvo un único defecto (por contarlo todo): el de escarbar en más de una ocasión.

Pero fue un toro bravo de verdad, con un motor tremendo, noble y fijo a reventar, repetidor y humillador, con clase a raudales, con un recorrido interminable, con una transmisión explosiva y con un fondo de casta inagotable, pues no buscó las tablas en ningún momento. El toro embistió entregado hasta la muerte por mucho que le exigió Escribano en cada muletazo y finalmente, tras resistirse, regresó a los corrales, con un público que acabó con las gargantas rotas, la sangre encendida y las mejillas llenas de lágrimas.

Escribano recibió dos orejas simbólicas (las mismas que había paseado Ureña) como premio a su impecable y entregada faena, en la que toreó solventando también al viento y en la que supo entender  al toro desde el principio, pues "Cobradiezmos", como bravo de verdad, lo pidió todo por abajo y exigió un torero que lo torease y se entregase con la misma verdad con la que él le regaló sus arrancadas de oro, por lo que ese grandioso toro, además de por su bravura, volverá al campo gracias a Manuel Escribano.


Un toro que todo lo quiso por abajo (Fotografía de Maurice Berho para Mundotoro)
Morenito de Aranda, mientras tanto, no pudo brillar como lo hicieron sus compañeros de terna, pues los dos "premios gordos" que se sortearon no cayeron ninguno en su lote. Pero, aunque fue todo disposición y entrega en sus dos toros, en parte por no tener la experiencia de Ureña ni Escribano con este encaste, sus oponentes tuvieron complicaciones a las que no se terminó de acoplar, dejando bastantes detalles de mucha torería y buen gusto, pero sin levantar el vuelo de sus faenas.

Morenito toreó con los vuelos por la izquierda así de bien (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Tras irse a pie Morenito, al final del festejo, Paco Ureña y Manuel Escribano, salieron a hombros por la Puerta de Cuadrillas, como broche de oro a tan inolvidable tarde.

El final de una tarde inolvidable (Fotografía de Arjona para Aplausos)
Para mi desgracia, después de haberme tragado todo lo que va de feria, no pude asistir al festejo de hoy por motivos de salud, lo cual será motivo de arrepentimiento e impotencia durante el resto de mis días, aunque lo viese en directo por televisión. Pero espero que, dentro de unos cuantos años, pueda ver embestir la mitad de bien a uno de los hijos de "Cobradiezmos", quien en estos momentos está ya en "Las Tiesas de Santa María". Ojalá que el toro pueda recuperarse de sus heridas y disfrutar del paraíso que se ganó para dar continuidad a su estirpe, así que no puedo sino acabar mi crónica deseando...

¡Larga vida a los toros BRAVOS!..

Fdo: Marío García Santos

Regreso a las Tiesas (Foto Web de Victorino Martín)

jueves, 9 de julio de 2015

Los imponderables

Por Juan Antonio Polo

Una terna atractiva, bonita e, incluso, original (Foto de Javier Arroyo-Aplausos)


Pamplona. Segunda de Feria. 8 de julio 2015

El cartel anunciado —Urdiales, Morenito de Aranda y Fortes, con reses de El Tajo y la Reina— era atractivo, bonito e incluso original. Sin embargo —ya se sabe—, de la ilusión a la decepción hay sólo un paso y ese paso, lamentablemente, se dio en la tarde de ayer. Las cosas no salieron como se deseaba. ¿Fue culpa de los toros? ¿Fue culpa de los toreros? No se sabe, pero siendo que ninguno de estos interrogantes tiene una respuesta inequívoca, personalmente optamos por salirnos por la tangente y culpar del desaguisado —antes era muy corriente— a los imponderables.

Y no me hagan ustedes que entre en el significado de la palabreja, pero lo cierto es que el fracaso del festejo no se puede cargar exclusivamente sobre las espaldas del ganadero. Los pupilos de Joselito, muy bien armados todos ellos, en realidad no presentaron dificultades insuperables. Varios de ellos, es cierto, se pararon en el último tercio, pero la mayoría “se dejaron” y hubo uno, el primero, que quizás mereció mejor suerte.

La actuación con capa y muleta del esperado Urdiales ante ese toro fue, sin duda, correcta, aunque si aquilatáramos un poco quizá debiéramos decir “solamente correcta”, ya que el de Arnedo, diestro bregado en las más complicadas plazas españolas, pareció abrumado por una responsabilidad que en Pamplona no existía y su faena pecó de rapidez y careció del asiento y el sosiego del que tantas veces ha hecho gala el riojano.

Tampoco estuvo muy inspirado Morenito de Aranda. Cierto que sus toros no le dieron facilidades, pero no es de recibo la falta de  recursos mostrada por el burgalés —otro tanto le ocurrió a Urdiales en el cuarto— ante unas reses muy paradas que pedían a gritos otro tipo de faena. Está claro que el insistir machaconamente para arrancarles un pase y, logrado esto, quitarles inmediatamente la muleta de la cara, no es el sistema.

Curiosamente, Jimenez Fortes, el menos bregado de la terna, fue el que despertó mayor interés. El malagueño evidenció haber olvidado el cornalón de Madrid y lució el angustioso valor de siempre —voltereta incluida—,  pero al propio tiempo puso de manifiesto unos importantes avances a la hora de estructurar sus faenas, especialmente en lo que respecta a su colocación, mando y parsimonia. Para Fortes no contaron los impoderables y al toro que cerró plaza le enjaretó varios muletazos templadísimos: los mejores sin duda de la tarde. Lástima de la espada le hizo perder la oreja.
Juan Antonio Polo


Gran muletazo de Saúl. Para Jimenez Fortes, los imponderables empiezan a no condicionar su toreo (Foto Javier Arroyo-Aplausos)

lunes, 15 de agosto de 2011

Tarde épica de Víctor Puerto en Málaga

Por Clarito

Málaga, 4ª de abono. Domingo, 14 de agosto de 2011.

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Víctor Puerto –herido- saluda al público después de la muerte del primero de la tarde.

Víctor Puerto

Los públicos, pero también los aficionados olvidamos con frecuencia que el toreo es grandeza. Esto que, nos parece una frase hecha, vino ayer a recordárnoslo Victor Puerto –a costa de su sangre- en la plaza de la Malagueta con un toro de José Luís Pereda.

Abría Puerto cartel con toros de José Luís Pereda y la Dehesilla acompañado por Alejandro Amaya (este es el año de los mexicanos en España, siquiera sea con desigual fortuna) y el siempre fino Morenito de Aranda.

Veníamos de ver a Víctor en Valencia el día de la reaparición de José Tomás donde firmó un magnífico principio de faena a su primer toro, faena que no tuvo remate por las condiciones del toro, muy flojo. Como flojo fue también su segundo. Un lote imposible por falta de fuerzas pero ante el que el torero expuso su inmensa profesionalidad.

A Víctor se le vio en Málaga muy interesado por estar bien, dando la réplica en quites. Cuidando la lidia de su toro. Un toro noble pero con complicaciones que, de entrada, ya mostraba tendencia a irse al burladero de la tercera suerte y al que su cuadrilla banderilleó bien. El toro podía torearse, pero había que saber torearlo.

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Víctor Puerto con el capote. Parando al toro de salida y en un quite por gaoneras muy ceñido.

Con la franela estuvo sensacional. Su faena estuvo a la altura de lo que siempre esperamos de este torero, uno de los de mejor técnica con la muleta que podemos ver hoy. Técnica asentada en la firmeza, de los toreros que no hacen, ni lo necesitan hacer, alardes de valor. Valor que utilizan  (¡cuanto mérito tiene eso y que importante es para un torero!) simplemente para pensar en la cara del toro, para poder torear.

O sea, que faena magistral enseñando al toro a embestir, diciéndole en cada pase al toro, que aceptaba a regañadientes, como y por donde tenía que ir. Faena importante. Lo normal y lo que esperábamos de él.

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Perfecta la ejecución del muletazo por parte del torero enseñando a embestir a un toro (noble, pero con sus complicaciones) que embiste violentamente (poniendo bien la cara, pero con las dos manos por delante).

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Víctor obliga al toro que sigue la muleta pero protestando con la cara alta

El toreo es grandeza

Pero, el toreo es grandeza y los toreros están hechos de otra pasta muy diferente al resto de los mortales.

Víctor Puerto tiene ya 37 años (que cumplirá a finales de este mes) lo que para un torero (oficio de jóvenes) es mucho. Su papel en la fiesta está ya bastante definido. Torea porque es torero y como torero no creo que sepa ni quiera hacer otra cosa. En el toreo, Víctor Puerto no tiene ya nada más que demostrar.

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Víctor Puerto es ya un matador veterano

En Málaga, además la faena estaba ya hecha. Como he dicho una buena faena.

Víctor por el público y también creo, que por el mismo, se puso de rodillas en el tercio y le enjaretó al toro con las dos rodillas en el suelo una tanda larga, muy larga, llevando al toro muy templado y muy toreado, que llegó mucho al tendido. Un tanda de mucho riesgo. Y eso, un torero que no está precisamente empezando su carrera.

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Víctor Puerto con las dos rodillas en tierra, en los medios ¡y al final de la faena! dio unos muletazos sensacionales.

Luego, el torero se puso de pie para instrumentar al toro una serie de estatuarios, muy lentos, muy ceñidos, muy valientes. En uno de ellos el toro le enganchó de mala forma y se lo echó a los lomos. Le buscó en el suelo. Le hicieron el quite.

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El toro se lo echa a los lomos. Cogiéndole y dándole dos cornadas.

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Una vez en el suelo, el toro le busca para cogerle.

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El quite de la cuadrilla

Por el gesto del torero parecía que no llevara nada pero inmediatamente la taleguilla empezaba a teñirse de sangre. Víctor no quiso atender los gestos de preocupación de la cuadrilla y volvió a la cara del toro cojeando claramente. Lo mató de dos medias estocadas con el muslo partido por dos cornadas y empapado de sangre.

Gran ovación, mientras algunos (pocos) espectadores, pedían la oreja.

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El torero, literalmente cosido a cornadas, espera la muerte del toro. Su tranquilidad contrasta con la de algunos espectadores.

A partir de aquí, la épica. El torero, se veía claramente, quería seguir en el ruedo. Puerto tenía la intención, pese a la cogida, de matar su segundo toro.

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Pese a los consejos, la intención evidente del torero era seguir toreando y esperar su segundo toro-

Idas y venidas en el callejón. Iba mediada la lidia del toro siguiente y se le acercó el doctor Duarte, uno de los médicos, los cuales cuando la cogida se habían ido rápidamente a la enfermería. No sé si iba para vendarle la herida o para reconocerle “in situ”. El torero se resistía pero al final le convencieron. Marchando por el callejón, palidecía. A mitad de camino se desvaneció. Le cogieron en brazos y entró –por fin- a la enfermería. Como dije al principio, gran gesto de un gran torero.

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Víctor Puerto, camino de la enfermería, palidece por momentos.

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En la enfermería entró desvanecido y en brazos de los miembros de su cuadrilla.

El resto de la tarde

Ahí se acabó la corrida. Los toros fueron malos sin paliativos: El único toro que se dejó torear ya estaba en el desolladero.

Morenito de Aranda estuvo elegante que no es poco y mató muy bien.

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Soberbio derechazo de Morenito. Poco pudo hacer con su lote.

A Alejandro Amaya, habrá que verle otra vez, con otro tipo de ganado. En Málaga pareció afligido y apático. Mató mal, muy mal a sus tres toros.

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Alejandro Amaya dio la impresión de ser un torero frío. Sin embargo, un detalle: Toreó con el capote con mucha suavidad y con todo el peso del engaño en la mano de salida.

La suerte de matar

Este principio de feria, lo vengo diciendo, no se está ejecutando bien la suerte de matar. También es cierto que los toros de estas tres primeras corridas han presentado muchas complicaciones en el último tercio.

Es frase hecha entre aficionados y siempre se ha dicho que, incluso con los toros imposibles, lo que se puede hacer bien es matar. Es una verdad a medias. Cuando un toro se pone a la defensiva. Cuando se planta con los dos pitones por delante, ejecutar en pureza la suerte de matar no es fácil.

Los aficionados antiguos lo tenían más claro. Al manso a la defensiva, bajonazo y si es necesario a la media vuelta. En el amor y la guerra, todo vale. O casi todo.

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Morenito de Aranda si ejecutó con pureza la suerte en sus dos toros. El de la fotografía se defiende y le echa la cara arriba. Tiene mucho mérito matar así a estos toros.

La épica del toreo  

Tenemos, en el toreo, un patrimonio irrenunciable (y, en Francia, además cultural). El toro es un animal único y el torero un ser hecho de otra pasta, dispuesto a jugarse la vida (no por dinero, como mezquinamente pensamos a veces) sino por demostrar o demostrarse no se sabe bien qué.

Esa actitud del torero, jugarse la vida en la plaza, con público pero obligado sólo por el mismo, es la que creo que da contenido y puede que sea la que justifique éticamente las corridas de toros.

Sin embargo, aunque la responsabilidad es nuestra, ni lo reconocemos ni lo decimos.

Creo que va siendo hora de cambiar de actitud

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Víctor Puerto cae a los pies del toro. Ya lleva la cornada.

Parte facultativo

Herida contusa de seis centímetros en cara antero interna tercio superior muslo derecho con una trayectoria de catorce centímetros hacia arriba, adentro y atrás que rompe fibras musculares de los músculos sartorio y fibras de músculo abductor mayor con hemorragia.

Herida contusa de quince centímetros, tres centímetros por encima de la anterior que afecta piel, tejido celular subcutáneo y aponeurosis y con trayectoria arriba, adentro y afuera.

Pronóstico grave, que SI le impide continuar la lidia.

Firma el parte el doctor Don Juan Pedro de Luna.

Fotos: Diarios Sur y Burladero.com