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domingo, 25 de mayo de 2025

Seis faenas y media

Por Jose Morente

Forte

Hagamos recuento de cuatro días en Madrid. Del miércoles 21 al sábado 24. 

Me salen dos faenas de Fortes, una de Morenito de Aranda, otra de Emilio de Justo, otra de Tomás Rufo y otra de Aguado. Son seis faenas en cuatro días. A la que habría que añadiruna media faena de Castella, con inicio explosivo que se fue diluyendo hacia su final. Seis faenas y media en cuatro días no está nada mal en esa plaza y con ese público.

De Fortes ya hemos hablado en este blog y no es cuestión de repetirnos. Saúl puso el listón en lo alto y ha hecho cara esta feria con su toreo hondo y puro. Lo llevaba haciendo hacia años pero parece que lo que no pasa en Madrid no pasa.

Castella empezó de manera explosiva y acabó diluyendose. Me recordó a Antonio Fuentes, no por lo visto que a Fuentes no le pude ver por razones evidentes, sino por lo leído pues es fama que el sevillano iniciaba muy bien sus trasteos y estos iban de más a menos, generalmente. Lo mismo le ocurre a veces al fránces.

Castella

Morenito de Aranda estuvo muy valiente y muy decidido con un toro complicado de Arauz de Robles que le cogío a mitad de faena. También lo anotamos en su día. Me gustó mucho en ese toro.

Morenito de Aranda

Po lo que respecta a Emilio de Justo y Rufo es de justicia nombrarlos. El primero por entender a un toro interesante y complejo de Victoriano del Río y torearle por la izquierda con la solvencia que acostumbra y el segundo por torear con mucha suavidad y mucha ligazón a un gran toro noble y repetidor de esa tan exigente ganadería. Un gran toro al que supo torear con sutileza el joven diestro.


Emilio de Justo

Tomás Rufo

Inciso. Cerraba el cartel ese día Andrés Roca Rey al que le tocó el lote complicado y difícil y al que no quisieron dejarle torear. Mucho me temo que de aquí en adelante al peruano no le van a dejar expresar su concepto del toreo en esta plaza. Ha heredado la púrpura y eso pesa. Y es que en Madrid siempre ha pasado lo mismo. Que se lo digan si no a Lagartijo, Guerrita, Joselito, Luis Miguel o el Juli. Una plaza muy mala para toreros buenos. Lo bueno es que esa inquina madrileña alzaprima el caché de un torero y lo encumbra. Mientras más te chillen en Madrid, mejor torero eres, Andrés.

Queda para rematar la gran faena de ayer de Aguado con un sexto toro de Torrealta que salvó la tarde de los malos toros de Juan Pedro. Como dijo un joven aficionado detrás mía al arrastrar el quinto "mientras falte un toro hay esperanza". Lo clavó, porque la faena de Aguado fue un lujo tras una mala tarde en un mano a mano de artistas. Aguado sacó a pasear un toreo solvente y pinturero. Con muchos detalles de arte del bueno. Nada impostado. Faena interesantísima con naturales de excepción coronada por contundente espadazo y muerte espectacular del toro premiada con una justa oreja. Lo mejor esas gotas de sevillanía derramadas en territorio comanche. Un lujo que no fue apreciado ni valorado por todos.

Aguado

Al final el balance de la semana es bueno o muy bueno pues, en una plaza donde es dificil ver torear por diversas razones, hemos visto cuajar en cuatro días seis faenas... y media. Alguna de ellas excepcional.

A los toros siempre vamos con ilusión, pero no siempre se sale de la plaza con alegría. Sin embargo, esta vez regresamos a Málaga más que satisfechos.


lunes, 12 de junio de 2023

Los que tiran la piedra...

 Por Jose Morente


(Sin comentarios)





Como lo de ayer no es nuevo, no me sorprendió lo más mínimo que el público de las Ventas se volviera de manera unánime contra los reventadores amargados que, por desgracia, son legión minoritaria, pero legión, de esta plaza.

Lo que le hicieron a Roca Rey lo llevan haciendo desde hace muchos años contra las figuras. Madrid tiene sus "consentidos", pero también tiene sus inquinas. Inquinas históricas que, en épocas pretéritas se desataron contra Cúchares, el Gordito, Lagartijo, Frascuelo, Guerrita, Joselito el Gallo, Luis Miguel Dominguín y tantos otros, recientemente contra el Juli. Lo dicho, los mejores.

No es nuevo y no sorprende. Lo que sin embargo, si sorprende, es esta nueva moda, de hace unos cuantos años a la fecha, de "reventar" las faenas mientras se torea. De protestar la colocación diestro. De vociferar en los cites de muleta cuando el toro se para. O de tocar las palmas de tango tras una tanda o una estocada. Solo porque a ellos y solo a ellos no les gusta una forma -legítima- de torear. Una guerra ideológica de quienes demuestran tarde a tarde y toro a toro saber muy poco, o nada, de toros.

Cuando llegué a Madrid a estudiar a mediados de los 70, no existía el 7 sino la Andanada del 8. Unos simpáticos (simpáticos visto lo de hoy día) protestantes que se limitaban a corear algunas frases hechas (como "a picar, a picar", "a tu sitio") sobre todo durante la suerte de varas y a protestar cojeras de toros,  pero cuya interferencia en las faenas de muleta era mínima. Eso sí, se protestaban entonces las malas estocadas (por colocación; que por ejecución nadie echaba ni echa cuentas) y también se protestaban (en las vueltas al ruedo y haciendo gestos negativos con el índice de la mano derecha) las orejas que no se consideraban merecidas. Mientras la prensa "independiente" (esto de independiente hay que ponerlo entre comillas) alentaba y jaleaba estos incívos comportamientos con el peregrino argumento de que siempre había habido broncas en los toros.

Como Madrid es una plaza muy barata, algunos descubrieron que el 7 (tendido de sol pegadito al 8) era una muy buena localidad para hacerse escuchar. La llegada del Canal+ no hizo sino darles vuelos a algunos de esos personajes que, como Molés los sacaba en televisión, empezaron a hacerse famosos (¡Y a quien no le gusta la fama!). Así en vez de conocer el nombre de banderilleros y picadores empezamos a conocer al Lupas, al Brillantina, al Ensabanao, al Rosco, al japonés del 7 y a unos cuantos elementos mediáticos más.

Empezó el postureo y, sobre todo, empezó el intentar -y a veces lograr- que el  espectáculo se desarrollase en función de los gustos particulares de los gurús de ese tendido. Un tendido que funcionó y funciona como funcionan los grupos ultras los estadios de fútbol. Con sus mantras, sus clichés, sus tópicos, sus eslóganes y sus consignas (a los antes indicados, se unieron el "crúzate", "pico", "fuera de cacho", "se va sin torear", etc.). Todo, sea dicho, dicho a destiempo. El colmo es que algún crítico llegó a dirigir esa orquesta en algunas ocasiones...

De aquellos polvos vinieron estos lodos y el 7 (aunque parecía imposible) siguió degenerando. Hoy una caterva de chavales (y no tan chavales), criados a los pechos de quienes ahora (¿ahora?) reniegan de ellos, gritan y se desgañitan desaforadamente, visceralmente, irrespetuosamente, haciendo imposible que en esa plaza se pueda -no ya torear- sino respirar. Han viciado la atmósfera taurina de las Ventas. Convertida por su culpa en plaza de talanqueras.

No se como se arregla este desaguisado. Que, en el fondo, solo denota una falta enorme de educación cívica, de respeto a los demás. Pagar una entrada (máxime lo barato de los abonos de Madrid) no da derecho a nada. No da derecho a incomodar a los demás espectadores ni mucho menos a inomodar y a increpar a los toreros. Un dato importante: en Madrid no se protestan las malas faenas. En Madrid la protesta es ideológica o conceptual. Se protesta un concepto del toreo que se tiene por impuro. Es como una guerra santa. Por eso, esos aficionados se han ganado a pulso el apelativo de talibanes. Lo son.

Objetan que, cuando se torea de verdad todo el mundo se pone de acuerdo. Es mentira, cochina mentira. Entre otras cosas porque cuando se torea como a ellos les gusta, los demás (incluidos aquellos a quienes no nos gusta el toreo que a ellos les gusta, ni el toro que a ellos les gusta) nos callamos educadamente.

Para colmo de males, a todo lo anterior se une la incompetencia de los presidentes. Ayer un presidente incompetente estuvo a punto de provocar un conflicto de orden público por incumplir el reglamento denegando una oreja pedida mayoritariamente. No lo provocó porque el público de los toros (menos los susodichos) es un bendito. Pero no hay derecho a tomarle el pelo a una plaza entera solo por chulería, desconocimiento o miedo a la crítica de los integristas. Ya está bien.

Pero lo peor es lo del título. Lo peor es que, quienes aleccionaron, adoctrinaron y amamantaron a sus pechos a los jovenes indocumentados y vociferantes que ahora enrarecen el ambiente de una plaza que hogaño fue referente del mundo taurino, quieran ahora escurrir el bulto y negar su paternidad. Su responsabilidad en este desaguisado. 

Lo peor es que quienes tiraron la (primera) piedra, quieran ahora esconder la mano....

Surrealistas declaraciones de quienes llevan años alabando la nueva hornada de jovenes aficionados de la grada 6 y altos del 7 (sus díscolos discípulos) y ahora -vista la reacción del resto de la plaza- los repudian. Esta claro que los valientes solo están en el ruedo (El Mundo).



domingo, 23 de mayo de 2021

Notas sobre un mano a mano

Por Jose Morente

Primera nota. Sobre las competencias 

Toda la historia del toreo clásico se ha basado en la competencia entre dos toreros punteros. Desde la de Pedro Romero y Pepe-Hillo hasta la de Joselito y Belmonte, las competencias han marcado el interés de cada época. El contraste de estilos y conceptos entre dos toreros punteros ha suscitado pasiones y provocado desencuentros y polémicas entre los partidarios de cada diestro en liza. 

Hace años que apoderados y empresarios rehúyen la fórmula y, por el contrario, procuran evitarla. Los empresarios porque si los toreros triunfan de verdad se encarecen los cachés, los apoderados por falta de confianza en sus toreros. Es curioso que las competencias desaparecieran cuando llegó a la fiesta la figura del apoderado moderno. Y eso que Camará (el primero de todos ellos) procuró buscarle competidores a Manolete, solo que Manolete no tenía ni podía tener parangón.

Bienvenidos sean estos mano a mano, propiciados por sus apoderados, de dos toreros jóvenes en busca de competencia.

La competencia entre dos toreros de estilos contrapuestos ha marcado la historia del toreo

Segunda nota. Sobre el público.

Cada uno va a los toros como le da la gana. Me refiero a la actitud con la que se va (¡y bueno fuera lo contrario!). Es el derecho que asiste a cada espectador, pero lo que resulta difícil de entender (y menos aún en estos tiempos de pandemia y pocos festejos) es que a los toros se pueda ir con la mosca detrás de la oreja y la escopeta cargada. Esa retranca del que niega el pan y la sal a lo evidente, recuerda a la de esos toros reservones que nunca, nunca se entregan. En Vistalegre el público estuvo frío, demasiado frío, sobre todo tras tantos meses de ostracismo taurino.

La actitud de algunos aficionados remeda mucho la de los mansos entablerados.

Tercera nota. Sobre las empresas

De las empresas de hoy, en general, poco bueno se puede decir. Que no dan una. Que no se enteran. Que los tiempos cambian y ellos no. Los precios de Vistalegre, excesivos, explican la poca asistencia de público a unos carteles más que atractivos. Hoy por hoy, en el toreo actual (pletórico en lo que toca a toros y toreros) los empresarios, la mayoría de los empresarios de hoy son, salvo notables excepciones, lo peorcito del panorama taurino. Unos empresarios que no parecen no tener arreglo. Lo malo es que las consecuencias de tan nefasta gestión las pagamos todos los demás.

Lo que me sugieren los actuales empresarios. Un futuro negro y agrietado por el tiempo. Malevich. Cuadrado Negro (1915)

Cuarta nota. Sobre Roca Rey

Roca Rey apabulla. No se puede tener más capacidad ni más claridad de ideas. Como a este corte de toreros hay que ponerles alguna pega, hay quien osa ponérsela (En Vistalegre se pudo oír un estentóreo e injustificado "¡Ponte bien!"). Roca está donde está porque sabe torear y porque tiene ambición. Destaca más en el toreo cambiado que practica con firmeza, seguridad y un desparpajo sorprendente. Aunque estéticamente y conceptualmente no se parezcan a mí, personalmente, me recuerda en algunas cosas a Carlos Arruza 

No sé porqué pero Roca me recuerda -en algunas cosas- a Carlos Arruza.

Roca Rey. Cumbre en el toreo cambiado (Foto: Cultoro)

Quinta nota. Sobre Pablo Aguado

Aguado tiene la moneda y puede cambiarla en cualquier momento. Aunque suene a tópico no tuvo suerte con su lote, pero las verónicas de recibo al cuarto ahí quedan. No se puede torear de salida a un toro ni más relajado ni más despacio. En esas verónicas, me acordé de lo que Corrochano le dijo una vez a Gitanillo de Triana "Dime, Curro Puya, ¿se te para el corazón cuando toreas?"

Corrochano. ABC. 18 de mayo de 1930


El capote de Aguado (Fotografía Andrew Moore)

Sexta (y última) nota. Sobre la verdad del toreo.

La única verdad del toreo está en el ruedo. Donde se muere - se puede morir- de verdad. El pasado día 19 la tragedia rondó por dos veces el coso de Vistalegre. En el primer toro, durante el segundo tercio, con la cogida tremenda y eterna del banderillero Juan José Domínguez que volvió a nacer. En el sexto, al entrar a matar, Pablo Aguado fue encampanado y corneado. Todavía hay quienes no quieren enterarse. Pero la verdad (o la mentira) del toreo no está ni en las plazas de primera, ni en los encastes minoritarios, ni en la pata 'alante, ni en el pico de la muleta, ni en esas otras simplificaciones que tanto gustan a algunos aficionados. 

La verdadera verdad del toreo está en los pitones de los toros... De cualquier toro, en cualquier plaza.


La única verdad (incontestable) del toreo.

martes, 15 de agosto de 2017

Drosero-47. Un toro bravo, bravísimo

Por Clarito

Castella con Drosero-47 de Victoriano del Río (EFE)

Cuando salta el toro a la arena la fiesta cobra todo su sentido. Se me dirá que toros salen todas las tardes y no deja de ser verdad pero cuando el aficionado habla de "un toro", quiere decir algo más.

No se trata de volumen ni del peso, ese que tanto confunde a algunos que, cuando ven la tablilla con menos de 550 kgs., ya están hablando de novillos. Y no es eso, los toros de ayer de Victoriano del Río andaban entre los 480 y los 524 (solo el sobrero de Benjumea fue la excepción) que es un peso suficiente cuando los toros tienen edad y trapío. La corrida estuvo bien presentada.

Eso por lo que respecta a la presentación que, por lo que hace al comportamiento, las cosas son más complicadas pues si lo ideal es el toro bravo y noble, en la variedad está el interés de la fiesta. En la corrida de ayer y dentro de una tónica de buena casta (que es el santo y seña de esta gran ganadería) vimos esa variedad que va del manso sexto, rajado y huido (ese que decían los viejo aficionados que quería sacar agua de la noria) al bravo, bravísimo cuarto, un toro encastado y fiero de esos que tanto gustaban a esos viejos aficionados y que tan poco les gustan a los toreros.

Sobre ese toro cuarto (Drosero-47) hay que hacer punto y aparte pues fue un toro al que, en varas donde hizo buena pelea, sangraron mucho, tanto que temimos que no llegara con bríos suficientes al último tercio pero, sorpresa, el toro se vino arriba, desbordante de casta y alegría. Un toro difícil por lo encastado y bravo. La suerte fue que le tocara a Sebastián Castella, que ayer vino crecido (tan encastado y bravo como el toro, como se vio en la tremenda réplica que, en su primero, dio a un buen quite de Talavante). Si le llega a tocar a otro torero, todavía está el toro en la arena y el diestro huyendo. Castella, no. Castella estuvo muy firme y muy decidido, consiguiendo meter en la canasta al fiero toro de Victoriano del Río. 

Fue faena con la mano derecha que es la indicada para este tipo de toro porque es la mano con la que se domina. Con esa mano es con la que toreaba Domingo Ortega que es quien más les ha podido a los toros. Pero como Castella es Castella y por eso está donde está, también se puso con la izquierda, lado por el que el toro estaba intratablederrotando y pegando hachazos. Los naturales no fueron limpios, no podían serlo, pero la firmeza del torero y su apuesta, hay que apuntarla en su haber. De remate mató jugándosela en un toma y daca emocionante. El toro salió muerto de la estocada y le dieron una oreja aunque le pidieron dos. Se las hubiera merecido pues su tarde, desde que salió su toro, el primero, había sido de Puerta Grande (¿Para cuando queda abrir la Puerta Grande de la Malagueta?). 

Se me olvidaba, con el capote en ese toro también me gustó mucho pues llevó muy toreado al toro que, repito, no era fácil de torear.

La estocada de Castella
Roca creo que equivocó el planteamiento de faena al último de la tarde, el manso de libro del que antes hablábamos, pues empezó por estatuarios y el toro se le iba. Se le acabó yendo del todo. Pero con estos toros cualquiera sabe cual es el planteamiento correcto. Lo probable es que, le hiciera lo que le hiciera, se le hubiera acabado yendo. Dicen que todos los toros tienen su lidia pero con estos toros, la única lidia posible es correr tras ellos (lo que, por supuesto, es mucho mejor a que sea el toro el que corra tras uno).

En el otro, al contrario, Roca Rey se justificó de sobras. El sobrero de Benjumea, muy grandote y pesado, se movía y estos grandes toreros de ahora tienen tal capacidad que, cuando el toro se mueve, sea bien o mal, tienen ya un hilo para tirar del ovillo. Y Roca tiró. Bien por el peruano.

Roca Rey con el sobrero de Benjumea. Esa forma tan perfecta de acucharar la muleta es la que hizo que el toro -una máquina de tirar derrotes- no se la enganchara.
Por cierto, un punto para la Presidencia en el toro devuelto. Lo habían ya picado y las protestas arreciaban. El palco hizo señas a los toreros para que movieran al toro y pudiéramos calibrar sus fuerzas. Los toreros -Roca y su peón- se quedaron impasibles y no se movieron como si quisieran que al toro lo echaran para atrás. La Presidenta no tuvo más remedio que sacar el pañuelo verde y devolverlo. Ese peón luego le daba un par de capotazos al toro que este tomó bien y, con la mirada, reprochaba la decisión de la Presidenta. Se equivocó. Yo no hubiera devuelto al toro pero el error fue suyo y de su torero.

Talavante pasó del frío al calor, de la faena académica pero fría y algo despegada (que difícil es torear con los vuelos) del toro segundo a la sinfonía del mejor toreo posible al natural que nos regaló en el quinto de la tarde. Probablemente, juguemos a profetas, una de las mejores faenas que podremos ver en la Feria. No es fácil describirla. Suerte que, hoy, con los videos no tenemos que conformarnos con lo que nos cuentan. Faena sobre la mano izquierda, con los vuelos desde arriba, con la elegancia y la suavidad con la que Talavante sabe torear. Un lujo y una delicia. Un deleite para el paladar del aficionado al buen toreo que es el que vimos hasta que el toro se rajó (Un inciso. Se rajaron varios toros, indicio de que la bravura tiene fecha de caducidad pero también indicio de que hay que medir más las faenas, algo que hoy no se hace). La lástima fue que no lo matara.

Talavante en el quinto toro. Generalmente la fotografía capta el momento central de las distintas suertes. Esta -más original- capta el remate. Gracias a eso, se puede apreciar perfectamente como el toro va toreado hasta el final del muletazo 
Resumiendo, y como decían los antiguos, que la tarde fue buena, los toros bravos y los toreros valientes. Una gran tarde de toros y de guinda, Drosero-47, negro mulato, 480 Kg, nacido en octubre de 2012. Un toro bravo.

Un toro bravo, bravísimo que encontró su torero.

Excepcional verónica de Castella a Drosero-47

sábado, 6 de mayo de 2017

Roca Rey triunfa también en Sevilla

Por Fernando Farfán
Andrés Roca Rey en Sevilla. El toreo fundamental

Roca Rey ya no es una promesa es una realidad. No sólo ha puesto en jaque a todo el escalafón, sino que además le viene marcando la pauta a los que vienen detrás y hoy dio otra dimensión de su toreo. 

El valor de siempre para pisar terrenos comprometidos y la cabeza fría para decidir en la cara del toro, pero por sobre todo hoy hizo gala de toreo fundamental. 

Al tercero (bis), que salió con el hierro de Toros de Cortés después que el titular fuera devuelto por débil, lo llevó largo y templado bajándole mucho la mano. Mandó en las embestidas del toro. Muleta poderosa para domeñar al encastado, pero con atisbos de manso que tuvo al frente. La tercera tanda fue magnífica corriendo bien la mano. Toreo profundo y despacioso por ambos pitones rematando las series con los de pecho de auténtico valor. No falló con el acero y el estocadón fue al encuentro. 

Distraído y dormido fue el sexto al que Roca Rey le plantó cara y supo meter en la muleta. Embestidas defensivas del manso que se queda corto y rebaña. Atacó Roca Rey y le pudo. Manoletinas finales en una faena que se quedó sin premio porque la espada esta vez no fue su aliada. 

Publicado en "Toros con verdad"

viernes, 17 de marzo de 2017

Postales taurinas (XIX) El poderío capotero de Roca Rey

Por Jose Morente

Roca Rey toreando al natural y en redondo con el capote a una mano en Valencia (Foto de Mikel Ponce para ABC)

Y fue en el sexto de una corrida de Cuvillo que no acabó de romper. Andrés Roca Rey, le recibió con el capote con templanza, en unas muy mecidas y medidas verónicas. Magnífico toreo de capa. De gran categoría.

Pero lo importante vino en el quite después de ese cite por saltillera al cambio que se está convirtiendo en marca de la casa desde que la estrenará, creo que en Dax el pasado año, y que tanto impacta al público. 

Después del suspense de su sensacional saltillera, vino el cante grande al natural con el capote cogido por un extremo. Fueron tres naturales parsimoniosos, lentos y largos como las olas del mar. Puro toreo en redondo abrochado con el pase de pecho, también con la mano izquierda, de pitón a rabo.

Decía el viejo Fernando el Gallo que torero que no sabía torear a una mano era torero de plaza de pueblo sin palcos. 

Pues lo dicho. Este Rey del toreo, lo es -al contrario- de todas las plazas.

El impactante cite de Roca Rey con el capote a la espalda en Valencia (Foto de Alberto de Jesús para Mundotoro)

miércoles, 5 de octubre de 2016

Lima es más limeña que nunca en el morado octubre

Por Jose Morente

Foto: Portada del libro Morado y Oro: Historias y anécdotas de la Feria del Señor de los Milagros

Octubre, mes limeño y morado

Fernando Farfán en facebook hace unos días nos recordaba que el mes de octubre, mes morado, lo era de tradiciones, del Señor de los Milagros, de Turrón de Doña Pepa, de la canción criolla y de toros.

Apostillaba Armando Fuego que, en efecto, Lima es más limeña en octubre. La música criolla siempre ha cantado a sus señeras tradiciones, como el Señor, la comida y los toros, por supuesto. Y ponía  el ejemplo del hermoso vals de Alicia Maguiña "Estampa limeña".

«Perfume de anticucho y turrón 
de doña Pepa y picarón.
Pregón de un sereno, mi amor,
ven préndele una vela al Señor.
Con un traje de luces, se engalana la tarde, 
un capote, un estoque y un coro de voces, 
que gritan, ¡Olé!».



Acho se prepara



Así lucía la plaza de Acho ayer lunes. 

José Carlos Arata Cockburn, comentaba, también en facebook, que se podía observar en la fotografía arriba insertada de Josefina Barrón, como las tablas de la barrera estaban totalmente peladas para ser pintadas desde cero. 

Josefina (autora de esa foto y la que sigue) indicaba que ya tenían acopiada en la plaza la arena para reemplazar la tierra que tanto y tan molestoso polvo levantaba, 

!Acho se vestirá de gala para su 250 aniversario!


Y la guinda de ese morado y más que bicentenario octubre limeño es la reaparición de Ándres Roca Rey, después de sus cogidas de Málaga Palencia

Andrés reaparecerá en Acho, en la Feria del Señor de los Milagros, junto al Juli y con reses de la ganadería española de Garcigrande.





viernes, 19 de agosto de 2016

El toreo no es graciosa huida sino apasionada entrega

Por Jose Morente



La huida (pocas veces graciosa) ha sido consustancial al toreo de ayer, hoy y mañana, lo que provoca la indignación de los aficionados más propensos a indignarse. En la imagen de arriba (de Gregorio Torres para la Opinión de Málaga) Morante en una espantá ante un toro de Domingo Hernández. En la imagen de abajo, la clásica espantá de Rafael el Gallo en una fotografía publicada en facebook por Pepe Sanchez Mejías.

En el toreo pocas cosas no están ya inventadas. Desde el descaro en la huida hasta el pundonor en la entrega, los referentes del toreo antiguo se multiplican en el de nuestros días.

Pero como dijo Pepe Alameda, maestro de maestros de la crítica taurina, "el toreo no es graciosa huida sino apasionada entrega".

La huida (ya sea la de Rafael el Gallo o la de Morante) pocas veces tiene gracia aunque sea consustancial a la Fiesta y puede que necesaria.

La entrega (desde Manolete a Roca Rey) es la base del toreo. La apasionada entrega de los toreros entregados (en todas las plazas y con todos los toros) es la que hace cada día más grande a la Fiesta.




En la imagen de arriba, Roca Rey cae inconsciente después de ser cogido por un toro de Garcigrande en Málaga, ayer (Fotografía de Gregorio Torres para la Opinión de Málaga). 
En la de abajo, Manolete inconsciente después de ser cogido por un toro de Curro Chica en Alicante (Fotografía de Cano). 


miércoles, 17 de agosto de 2016

Así está el toreo

Por Jose Morente


Así está el toreoEl quite de Roca Rey en San Sebastián (Fotografía de André Viard para Aplausos)

Mientras los agoreros, de dentro y de fuera, siguen empeñados en destruir el tan trabajado y centenario edificio del toreo, los buenos toros y los buenos toreros son la única garantía de continuidad de esta fiesta hecha a base de mucho sudor, mucha dureza, mucho riesgo y mucha (a veces, demasiada) sangre.

No se muere el toreo. Cuestión distinta es que sean tantos, fuera y -repito- dentro, los que, movidos por intereses bastardos, estén empeñados en apuntillarlo.

Pero, por suerte para los aficionados desprejuiciados y los públicos entusiastas. el toreo, el buen toreo, y pese a quien pese. está pletórico y goza de una espléndida salud. 

A las pruebas (la prueba es, en este caso, este espectacular y espléndido quite de Andrés Roca Rey en San Sebastián, publicado en youtube por jabonero claro), nos remitimos.


viernes, 29 de julio de 2016

Duro como la ROCA y poderoso como un REY

Por Fernando Cámara

Duro como la roca y poderoso como un rey (Fotografía de la web oficial del torero)


El zarpazo en silencio, aquello que casi nadie comprende pero es tangible, aquello que se aprecia sin saber su soporte técnico, el plato de calidad gourmet, cuya receta y técnica, solo la sabe el cocinero, el protagonista, ¡el torero

La prestancia, las hechuras, el carisma, que tanto y tan bien compra el respetable. Un conjunto de virtudes y valores humanos que conforman una figura del toreo. 

Explosión de admiración, que tal vez añore un tanto de sugestión artística, pero que provoca el volar de los pañuelos al viento cada tarde. Admiración ante una cara de niño con argumentos de torero, prematura madurez de un joven desprendido de la vida y enamorado del respeto que provocan los puñales de la gloria. 

La capacidad no necesita sugestión, este valor queda para otros que portan el toque de la varita mágica del arte. El toreo desde el cerebro y la capacidad, se impone casi siempre al toreo desde el corazón y nunca mejor ejemplo en la inminente figura del toreo actual que responde al nombre de Roca Rey. Duro como la roca y poderoso como un rey. Roca Rey se pasea impávido por el albero cada tarde, pasó a paso con la firme convicción de alcanzar poco a poco la inmortalidad. Pasea y recorre todos los caminos que permite el toro para ser burlado, para ser sometido e incluso sorprendido

Y esto a su vez sorprende al público, provoca una profunda admiración y envidia sana en aquel que se siente torero. La fuerza de la razón, el talento, la capacidad y la prestancia que forjan un torero de época. 

En tiempos difíciles como los actuales, aún tiene más mérito el paso hacia la cima del toreo...

jueves, 21 de julio de 2016

Un toque de atención sobre el toque

Por Jose Morente

¡Toca, toca! (Granada. Corpus 2008-Fotografía de Fermín R.F.)
Hubo peones que durante las faenas de sus maestros no paraban de gritarles: "¡Toca!", "¡El toque!", "¡Toqui, toqui!". Hasta toqui decían. Eso del toque parece el ungüento amarillo, la purga de Benito, la piedra filosofal en los extraños conceptos de la tauromaquia moderna. Y no es eso, no es eso. En toreo, cuantos menos toques, mejor. En toreo, como en tantas cosas de la vida, las manos quietas. Les insistían toca, toque, toqui a los toreros, y más acertado habría sido recordarles que no se torea con el pico dejando la pierna contraria atrás,...; tampoco sin temple ni ganancia de terrenos, ....
Joaquín Vidal-"Toreo grande de José Antonio Iniesta" (El País. 28 de abril de 1997)

Cuando Joaquín Vidal consideraba el toque como piedra filosofal de la Tauromaquia Moderna (¿la de la Guerra para acá?) no iba tan descaminado pues el toque resulta elemento imprescindible y casi omnipresente en el toreo de nuestros días. Obviado, olvidado o sencillamente silenciado en los antiguos diccionarios taurómacos como el de Neira o el de Cossío,  hoy el vocablo toque, el verbo tocar y sus derivados aparecen por doquier.

Tocan los músicos sus instrumentos ("La banda arrancó a tocar el pasadoble "La Concha Flamenca"). Tocan clarines y timbales para los cambios de tercio (¡Ya era hora de que tocaran a banderillas!).

Clarines y timbales de las Ventas. Hasta siete toques diferentes para marcar las incidencias de la lidia. Toques que pueden oírse aquí (Foto Web Las Ventas)
Vienen los toros tocados de pitones de forma natural (Se llama tocado de pitones al toro con las puntas algo vueltas) o artificial ("¡Oiga. Yo jamás le he tocado un pitón a un toro")

Tocan a rebato las campanas del olvido ("¡Fulano ha dado una gran tarde. Un toque de atención a las empresas!"). Y también las campanas del éxito ("Mengano ha tocado pelo casi todas las tardes esta temporada". Mengano es, por supuesto hoy por hoy, Andrés Roca Rey).

El primer año como matador de Andrés Roca Rey está resultando apabullante. El peruano está tocando pelo todas o casi todas las tardes y, por tanto, tocando la gloria del toreo con los dedos
Nos toca -o no- la varita mágica del azar ("Me ha tocado presidir esa corrida") o la de la suerte ("Vaya toro bueno que te ha tocado en el sorteo"). O, si se tercia, la de la sal derramada sobre la tierra ("¡Curro está tocado por la gracia divina!")

Un torero tocado por la gracia divina: Curro Romero.

El toque es, también y a veces, referencia imprescindible ("La muleta es la piedra de toque del toreo contemporáneo") o matiz que completa el cuadro ("A su labor le faltó ese toque de clase que es la sal de las faenas grandes").

Tocan los toreros al toro con los engaños por necesidad defensiva (¡Toca, toca!) o para sublimar el toreo (¡Daba un toque tan suave gracias a su prodigiosa muñeca!) o para poderle al astado ("Como no le toques los costados, te gana la partida").


Manolete tenia una muñeca prodigiosa lo que le permitía un toque suave en la muleta con el marcaba su camino al toro (Emilio Arroyo en el Ruedo de 26 de agosto de 1975)
Lo tocan con la muleta ("No obedeció al toque en un muletazo con  la izquierda y me cogió de lleno"). O con sus manos desnudas (El simple toque de pitón al que Joselito el Gallo era muy aficionado, alborotaba al graderío"). O no lo tocan ("El toro se empezó a caer sin que nadie le tocara"). O sí, pero para fastidiar al compañero (Me mosquea que Perengano en el quite le haya tocado las orejas a mi toro")

8 de mayo del año 15. Joselito toca el pitón de un toro en Madrid. Un adorno "emocionante" según Mundo Gráfico.

A la vista de los anterior ¿tiene o no importancia el toque?

A Vidal no le gustaban los toques y ponía en guardia a sus prosélitos contra esa extraña y perversa técnica del toreo moderno. Extraña y perversa para él pues, como hemos visto y sabemos, el toque es parte esencial de la fiesta y el toque con los engaños -en el cite o en pleno lance-, técnica básica y necesaria del toreo más ajustado y preciso.

Técnica básica y necesaria ¿Tendrá o no importancia el toque?

¿Queda ya más claro o tendremos que dar otro toque de atención sobre este tema?

miércoles, 18 de mayo de 2016

Gallito Roca Rey



Madrid. 13 de mayo de 2016
Confirmación del alternativa de Andrés Roca Rey

Canción: Gallo Camarón-Chabuca Granda
Imágenes: José Ramón García
Idea original: Alfonso Rosales (Tauromaquia artística)
Montaje: La razón Incorpórea

martes, 17 de mayo de 2016

Roca aspirante a Rey. Talavante, su majestad.

Por el Divino Calvo

Alejandro Talavante. Sobran las palabras y los comentarios (Foto:Julián López-Mundotoro


13 de mayo de 2016, primera corrida de relumbrón es este San Isidro 2016. Cuatro toros del hierro titular de Núñez del Cuvillo (1º, 2º, 3º y 5º) y dos remiendos del Conde de Mayalde (4º y 6º), para la confirmación de Andrés Roca Rey, con Sebastián Castella y Alejandro Talavante como padrino y testigo.

Tendidos de la Plaza de las Ventas. el 13 de mayo. Belleza aparente. Dureza real (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)
La corrida empezó como tantas otras que tienen lugar en las Ventas, con baile de corrales y remiendos de otras ganaderías, especialmente si es cartel de figuras. Resulta cuanto menos chocante, que una ganadería con tantos toros como Cuvillo, no tenga seis en el campo para sacar una corrida completa por chiqueros. Aún con desconocimiento de lo que pudiera pasar en el/los reconocimiento/s, supongo que el ganadero renunciaría a traer más toros que, para ser aprobados, estuvieran fuera de tipo. De hecho, de los cuatro aprobados, sólo el tercero de Talavante, un precioso colorao, estaba en Cuvillo. Toro, que cómo no, fue protestado por el personal a su salida a la plaza. Va siendo hora de que tanto los veterinarios como los aficionados, seamos capaces de respetar la morfología propia de cada ganadería. De todos es sabido, o debería saberse, que los toros de Cuvillo, tiene no más de 520- 530 kilos, y pitones enseñando las puntas pero sin exageraciones…

El tercero de la tarde, primero de Talavante, un toro bonito con las hechuras de Cuvillo. El único (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)

La confirmación de Roca Rey

De Cuvillo fue el de confirmación del peruano Roca Rey. Cortito, pero fuerte, enmorrillado, muy musculado. Fue recibido el limeño por el público venteño, con una exigencia y frialdad impropia para un confirmante. En este punto siempre tengo presente a nuestro amigo Paco:  “Bienaventurados los toreros que sean pitados en las Ventas, porque es signo inequívoco de figura del toreo”. Y así fue recibido Roca Rey, como figura del toreo. Quite de bienvenida por saltilleras de escalofrío, replica al quite de Castella por chicuelinas, que no perdonó en el toro de la ceremonia, porque también los toreros  le conceden trato de figura y no le dan la más mínima concesión.  Quite que debería haber hecho romper a la plaza y apenas supuso unas cicateras palmas. 

La valiente ligereza del toreo de capa. Roca Rey en un quite al toro de la confirmación (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)

Ceremonia de confirmación. Brindis a otro Rey, D. Juan Carlos,  el que fuera de España, situado como ilustre aficionado en la meseta de toriles. Inicio con pases cambiados y pisando unos terrenosen los que donde otros se queman, él siente frío. Demuestra tanta facilidad, tanta capacidad, tal poderío, que hasta abusa de pases inverosímiles. Hace que lo excepcional, parezca fácil y repetitivo y hasta se pueda volver en su contra. La faena perdió eco a media que se acabó el fuelle del toro, incluso se escucharon ligeras protestas de desaprobación, que dejaron el resultado final de su notable actuación en ovación.


Roca Rey. Del alarde de valor al toreo más ortodoxo y estético (Foto: Julián López-Mundotoro)


Padrino y testigo

A partir de aquí la corrida cayó en una depresión y no por culpa de los toreros. Bien Castella con el Cuvillo de su lote. Inicio por estatuarios en terrenos del 5, mucho aire al toro entre serie y serie… y es que el francés ha elevado muchos enteros en el planteamiento de sus faenas. Atrás quedó aquel diestro que se empeñaba una y otra vez en buscar las cercanías. Extrajo todo lo que tenía en series limpias. Pero el fondo del toro no dio para más. Y muy bien con el del Conde de Mayalde que hizo cuarto. Toro brutote, que no transmitió al tendido todo el peligro que tenía. No venía metido en ningún momento en la muleta, peligro sordo, que fue dominado a base de valor. Al final, Sebastián se impuso. El toro se entregó, renunció a la batalla al sentirse podido. Quizás un único pero. El de alargar la faena, cuando aquello no daba para más. El resultado de su actuación no estuvo al nivel de su esfuerzo.


Castella. Del alarde de valor al toreo de poder: Toreando así los toros se entregan y rinden (Foto: Julián López-Mundotoro)

El único con aires de Cuvillo, fue el tercero, un precioso colorao, muy en tipo. Sin exageraciones, enseñando las puntas… de esos que parece que no pueden fallar. Pero al animal le faltó fondo y fuelle. Inicio Talavante su faena en los medios. Lo que parecía un cartucho de pescao, se transformó en una pedresina. Muleta a la izquierda y surgieron dos series de trazo limpio, con esas muñecas prodigiosas del extremeño. Falta de transmisión en las embestidas que hicieron que el eco en los tendidos decreciera en la misma medida que se apagaba el toro. Mal con la espada.

La buena arrancada de un Cuvillo al que le faltó fondo (Foto: Julián López-Mundotoro)
Y salió el quinto.

La corrida parecía irse por el despeñadero…, cuando salió el quinto de Cuvillo (al menos ese hierro llevaba marcado a fuego, pero, por el comportamiento, podía haber sido de miura). Jabonero sucio, alto como un caballo, con una culata más propia de un Limousin (raza cárnica) que de un toro de lidia. Casi seiscientos kilos… con rizos que le concedían una imagen propia de las estampas de la Lidia… Y embistió con era, bruto, con poder. Apretó en el caballo. A la salida, derrote seco y pechugazo que hace perder el equilibro a Juan José Trujillo. La violencia del derrote hizo que el toro se encelara con el capote lanzado al cielo. Perdonó  al malagueño que había quedado a su merced. Ni la condición del toro hizo desistir a Roca Rey de tu turno de quites, esta vez por tafalleras

El quinto de la tarde. Si que hay quinto malo. Malo y complicado (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)
En banderillas, la violencia del toro era tal, que puso en muy serias dificultades a su lidiador, Juan José Truijillo. Señalo esto, no como demérito de este extraordinario torero de plata,   Dios me libre, del que seguramente es el mejor, y sin ningún tipo de dudas el más poderoso de los peones actuales. Lo digo para que se hagan una idea de la condición del toro. Si el mejor torero de plata, con un capote, pasa un quinario… 

El quinto toro, de Cuvillo, arrolló a Juan José Trujillo durante su lidia. Cuando el mejor de los de plata pasa esos apuros... (Fotografía: Julián López-Mundotoro)

En el momento de coger la muleta y espada, era un toro para irse a casa y meterse debajo de la cama tres días hasta que se lo hubieran llevado del ruedo, o en el mejor de los casos, aplicar la lidia que decía Corrochano del “conocimiento de las reses”. Macheteo y a quitarlo de en medio con un espadazo… Pero se enfrentaba a él un nuevo Talavante, ese que ha impresionado en Valencia, el que estuvo tremendo de Sevilla… Espadas en alto en una lucha sin cuartel. 

Principio de faena del quinto. Talavante y el jabonero frente a frente, cara a cara. Empieza la dura pelea (Fotografía: Juan Pelegrín-Las Ventas)


Talavante. Toreando al malo como si fuera bueno (Fotografía Juan Pelegrín-Las Ventas)

Presentación en un intento de primer pase por alto al hilo de las tablas. Respuesta del Cuvillo arrancando la muleta de sus manos. Primer estaquillador roto. Cambio de tela y nueva propuesta. Esta vez con doblones por abajo, que decantan el primer asalto a favor del extremeño. Muleta a la izquierda para continuar la batalla. Cada cite, cada pase, cada remate, no era lanzar la moneda al aire, sino la bolsa y la vida entera. Mirada por encima del estaquillador en el cite, con la vista del toro siempre en el torero. La única virtud del toro fue atender a ese toque preciso y fuerte en el momento de embarcar al embestida, y a partir de en ese punto, varios disparos en forma de derrotes… y vuelta en empezar. Emoción a raudales. Plaza casi enmudecida. Hasta en dos nuevas ocasiones, el toro volvió a hacer astillas el estaquillador de la muleta talavantina. Pero la misma propuesta, la misma tranquilidad. Sin una mueca, sin un gesto, sin una alharaca de cara a la galería. Con la naturalidad del que asume su misión en la vida, y en el toreo. Única serie por la derecha, peor pitón del toro, para volver a jugársela con la izquierda. Y surgió la magia en dos series prodigiosas.  Milagrosas diría yo. Limpias, emocionantes, con el toro hasta colocando la cara. Y Madrid rugió. 



Que a un toro así, se le pudiese torear así, causó el asombro y la admiración de las Ventas. La plaza rugió  (Foto: Juan Pelegrín_Las Ventas)
Y en ese momento me acordé de ese camino que inauguró José Tomás con un sobrero del Sierro en el 99. Torear al malo, como si fuera bueno. Jugarse la vida para imponer su concepto del toreo, sin importar su condición. Talavante hizo el toreo del siglo XXI a un toro del XIX. Un toro de salto atrás en la evolución. Un toro de los tiempos de Machaquito y Bombita. Gran estocada y el toro que rueda a los pies de un Talavante triunfante. Cicatería del presidente. Sacó su pañuelo apenas un segundo antes de que el toro fuera arrastrado por el tiro de mulillas y así evitó la petición de la puerta grande. Puerta grande a todas luces merecida, para premiar una faena histórica. ¡Y qué más da! La faena de Ponce a Lironcito, tampoco fue de puerta grande y es la más recordada

Porque Alejandro, como Magno, ha realizado una nueva conquista. Y recibirá la gloria de pervivir en el tiempo…

Fin de la lucha. El triunfo de Talavante no es su triunfo sino el triunfo del Toreo con mayúsculas (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)

Roca Rey abre la puerta grande

Todavía estábamos con el impacto Talavante, cuando salió por chiqueros el sexto del Conde de Mayalde. Sin cuello, cuesta arriba, feo,  y como tal, no recibió ninguna muestra de desaprobación del público venteño, porque hoy en día se ha puesto de moda que sólo se pite al toro bien hecho. 

Nuevo quite de escalofrío de Roca Rey, ahora por gaoneras. Brindis al público. Inicio por estatuarios que sacan hilos de los alamares. Entremezclados con dos cambios por la espalda, en el segundo de los cuales el toro ya no sabe ni por donde puede pasar para no llevarse por delante al torero. 

Quite por gaoneras de infarto. El toreo de Roca Rey no es apto para cardíacos (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)
Toro incierto, que tuvo la virtud de no pararse y transmitir el peligro al tendido, ahora mucho más sensibilizado por el “impacto Talavante”. Que dimensión, que poderío, que capacidad de un chaval que lleva diez minutos en esto y parece que llevara veinte años de alternativa… Con ambas manos. En la última por la derecha, ligada con un arrucina, tiene a toda la plaza en pie.

Y se tiró a matar o morir, en ese punto donde el triunfo y la cornada,  la vida y la muerte, se dan la mano. Y salió triunfante, con la taleguilla rota. Y ese niño que apenas dos horas antes había sido recibido por el público con trato de figura, se marchó en volandas por la puerta grande, camino de la calle de Alcalá, como lo que es y creo que ya nació: Figura del toreo. 

Matar o morir. Así se explica un triunfo a golpe cantado (Fotografía: Julián López-Mundotoro)

A hombros Roca, aspirante a Rey del toreo. A pie se machó Talavante, su majestad. Y nosotros a casa conscientes de haber sido testigos de la historia. 


El Divino Calvo



A hombros se marchó Roca Rey en pos de la gloria, de la fama, de la historia (Foto Juan Pelegrín-Las Ventas)