Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Ortega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Ortega. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de septiembre de 2025

Asi toreaba (en ochos)... Rafael Ortega

 Por Jose Morente

Grandiosa estocada de Rafael Ortega (ABC)

Rafael Ortega (San Fernando, Cádiz; 4 de julio de 1921 – Cádiz, 18 de diciembre de 1997) ha sido uno de los toreros de interesantes de la postguerra española. Uno de los grandes estoqueadores de todos los tiempos al que, sin embargo, penalizado ante los públicos por su figura que denotaba cierta tendencia a la obesidad y con una calvicie prematura. 

Su toreo de muleta estaba al nivel de su estoque. Por eso, Antonio Ordóñez pudo decir que “Es el mejor que ha toreado de todos nosotros” y Antoñete, allá por el año 85, dejó escrito que "el torero que más me ha gustado, Rafael Ortega, a quien considero además el torero más completo y el que ha toreado con mayor pureza”. 

Natural de Rafael Ortega, muy puro, muy asentado, pero (¿contradicción?) muy en la línea técnica del toreo de Manolete.

Lo de la pureza de Rafael -innegable- dio pié al título del libro que le prologó (¿y le escribió?) Ángel García Mayo, "El toreo puro". Un adjetivo que le ha etiquetado desde entonces.


El caso es que una gran mayoría de los aficionados actuales no le hemos podido ver torear en las plazas, pues Rafael se retiró hace ya 57 años, el 1 de septiembre de 1968, en la plaza de Marbella. Para acercarnos a su toreo tenemos varías fuentes: las películas (viejas películas de NO-DO, Gan o Achúcarro), las fotografías (dificiles de descifrar para quien no es torero) y las crónicas y textos escritos (más engañosos siempre de lo que podríamos suponer).

Es curioso que en un arte visual como es el toreo, los textos escritos hayan tenido tanto peso en nuestra formación como aficionados. Hemos reducido el toreo a varias frases huecas que pretenden explicar la realidad pero que solo sirven para confundir más que para ilustrar.

Ese concepto de lo que es el toreo puro podría ser uno de ellos. La tan traída y llevada pureza ha sido pretexto utilizado (tanto en el toreo como en el flamenco) para encumbrar a unos y descalificar a otros.

No voy a seguir por ahí. Lo que me parece oportuno es rescatar la definición del toreo al natural que daba el propio Rafael Ortega en su libro y compararla con los naturales que daba en la plaza. Dice Ortega (1986:47):

"El toro tiene que venir humillado, metido en la panza de la muleta y con la suerte cargada. La mayor parte de los toreros lo que hacen es descargar; tú citas por un lado o por otro, y en vez de echar para adelante la pierna contraria, lo que haces es echar la otra para atrás; y eso no es cargar, es descargar. El toreo bueno es aquel en que cargas la suerte y apoyas el peso sobre la pierna contraria; y la última parte del pase ha de permitir que el toro te deje colocarte de nuevo sin modificar el terreno, pues lo más clásico y lo más puro es que, en la faena, cuanto menos andes, mejor.

No me refiero a "andarles a los toros" como lo hacía Domingo Ortega, sino a eso de dar un pase aquí y otro allá y recorrer toda plaza para pegarle veinte muletazos sueltos y desligados al toro: eso no es..."

Muy claro y muy gráfico. Tanto que leyendo esto te imaginas (o te crees que imaginas) sin problema como se debe torear al natural en redondo, pero el caso es que ni Ortega (Rafael), ni tampoco Belmonte (Juan), ni Ortega (Domingo) han toreado como sus panegiristas o ellos mismo dijeron que toreaban.

No entro en el primer muletazo de la tanda (siempre controvertido y sobre el que tengo mi propia teoría que algún día contaré) hablo en la manera de  ligar unos muletazos con otros. Pero esa es la historia del toreo en redondo. Ahora estamos hablando de toreros de la otra cuerda, la del toreo cambiado o en ochos.

Ya vimos en este blog como Belmonte, no ligaba nunca los muletazos en serie. Juan toreaba en ochos, yendo al pitón contrario en cada pase, metiendo la pierna y (ahí la diferencia con sus predecesores) dejándola ahí. Era un constante entrar y salir del terreno del toro, enmendando el terreno despúes de cada pase pero aguantando el cabezazo de la res dentro de cacho lo que provocaba enorme emoción.

Belmonte. Nimes (1934) Primer toro

Asi, con la misma técnica del regate (idéntica al mecanismo que usan los recortadores en los bous al carrer y los banderilleros en los pares al quiebro) toreaba Domingo Ortega, como podemos ver en esta faena de Alicante (17/01/1932) que rescatamos del olvido hace ya unos años.

Domingo Ortega en Alicante (enero de 1932)

Y así, metiendo la pierna y desplazando al toro y enlazando los pases en ocho, igual que Belmonte y Domingo Ortega, toreaba Rafael Ortega... ¡cuando toreaba en ochos!.

Auque los estilos son diferentes (patético el de Belmonte, poderoso el de Domingo y sobrio el de Ortega) la técnica es la misma. 

Especialmente sorprende la similitud entre el toreo de Juan y el de Rafael (el de Domingo tiene mucho más movimiento). Ambos -el de Triana y el de San Fernando- se meten en el terreno del toro a pasito corto, cruzando siempre al pitón contrario. 

Pero lo mejor, como siempre digo, es verlo y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Rafael Ortega. 1950

Del toreo de Rafael Ortega al natural en redondo y de su ajuste a lo que dejó escrito, hablaremos otro día.



sábado, 17 de febrero de 2018

Torear sin cargar la suerte

Por Jose Morente

Foto publicada en el Ruedo de una estocada de la misma tarde de la película que comentamos.
Viendo estos días videos antiguos, me topo con unas viejas películas de Rafael Ortega que parecen contradecir las tesis que el torero (o quizás su prologuista Ángel Fernández Mayo) sostenía en su libro "El Toreo puro". Del dicho al hecho va un largo trecho pero, en este caso, es que se tratan de cosas diametralmente opuestas.

Rafael sustituía la trilogía belmontina ("parar, templar y mandar") por la suya propia ("citar, templar y mandar"). El cambio no es baladí pues en el cite estaba, para el torero de la Isla, el toreo puro, el que algunos llaman rondeño. Es cierto que Domingo Ortega ponía el énfasis en un término diferente ("cargar") pues el de Borox sostenía que sin cargar era imposible mandar (aunque lo cierto es que, lo miremos como lo miremos, esa afirmación resulta ser radicalmente falsa).

Resumiendo que para Rafael había que "citar, parar, templar y mandar, y a ser posible cargando la suerte". Subrayemos ese "y a ser posible" que introduce una duda en el dogma.

En cualquier caso, y hablando del toreo de muleta, Rafael apostillaba:
"El toro tiene que venir humillado, metido en la panza de la muleta y con la suerte cargada. La mayor parte de los toreros lo que hacen es descargar: tú citas por un lado o por otro y, en vez de echar para adelante la pierna contraria, lo que haces es echar la otra para atrás; y eso no es cargar, es descargar. El toreo bueno es aquél en que cargas la suerte y apoyas el peso sobre la pierna contraria"
Siguiendo el tópico, Rafael equipara cargar la suerte con echar la "pata alante", que no es lo mismo aunque eso es ya harina de otro costal. 

El problema real se encuentra en la distancia abismal entre lo que se dice (o nos hacen decir) y lo que se hace. Vamos a ver en imágenes a Rafael Ortega toreando de muleta y no en una mala tarde o de forma inusual sino en una de sus buenas faenas, toreando en Sevilla en la feria de 1954 a un toro bravo y noble de esos de los que el diestro de la Isla venía a decir que no había excusas para no cargarles la suerte pero... 

Pero no lo hace. No carga la suerte pues no adelanta la pierna de salida (no la contraria, otro error) en el muletazo y, sin embargo, manda en el toro. Lo vemos.




Y es que, diga lo que diga Domingo Ortega y diga lo que diga Rafael Ortega, se puede (y quizás se debe) mandar sin cargar la suerte o sea, mandar con los brazos, sin menear los pies, que era lo que, en puridad y en realidad, aconsejaban las tauromaquias clásicas.

Una puntualización el toro que se ve en el vídeo no es de Miura como decía o afirmaba la voz del NO-DO del que se han obtenido estas imágenes publicadas por Alfonso Arteseros en la serie "Sevilla Recuperada" del Diario de Sevilla, sino de Buendía o sea encaste Santacoloma.

Aunque hoy se ensalza el toreo puro de Rafael Ortega y se contrapone al toreo de Manolete, la realidad es que técnicamente el toreo de muleta de ese diestro se encuadra en la línea de Manolete. Con una estética muy diferente (más recio, menos ascético), eso sí, pero dentro de un mismo concepto (se diga lo que se diga). Aunque hoy no queramos verlo así y le demos más crédito a unos textos erráticos que a lo que de verdad pasa en los ruedos. 

Rafael Ortega estaba, por tanto, en la misma línea que la mayoría de los toreros de su tiempo. En lo que superaba claramente a sus contemporáneos era en la suerte suprema. En eso, Rafael Ortega fue gente... tan gente como Manolete.


El arriba es Rafael Ortega (en la tarde de marras), el de abajo Manolete. Del primero dicen que toreaba puro; del segundo que conculcó todos los cánones habidos y por haber. Pero no es verdad. Ahí están las imágenes por si quedaba alguna duda...
Una pregunta. Sabemos leer pero ¿sabemos mirar?

jueves, 1 de septiembre de 2016

¿El palillo se coge por el centro?

Por Jose Morente

Rafael Ortega en un magnífico natural con el palillo cogido por su extremo (Fotografía del libro "Todas las suertes" de José Luís Ramón)

Veíamos en una entrada anterior de este blog (¿Por donde se coge la muleta?) un fragmento de una película de Carlos Arruza donde Lorenzo Garza, al explicar como se debe torear, decía una cosa y hacía otra.

Garza comentaba, en esas imágenes, que había que cruzarse al pitón contrario y se quedaba al hilo y también decía que el palillo había que cogerlo por el medio y, sin embargo, lo cogía por el extremo cerca del cáncamo.

Algo parecido me he encontrado al releer, en el magnífico libro de José Luís Ramón "Todas las suertes por sus maestros", la definición de Rafael Ortega sobre como debe darse el pase natural.

Dice Ortega:
"Para torear al natural, el palillo de la muleta debe agarrarse dos dedos más atrás del centro. Cogiéndola todavía más atrás, el torero tiene más espacio para echar al toro hacia afuera".
Demasiado tajante para mi gusto, pero lo que más me ha llamado la atención no ha sido el texto sino la foto que lo acompaña y que es la que reproducimos al inicio de esta entrada. Una fotografía de un magnífico natural de Rafael Ortega donde se ve claramente que el torero de San Fernando está cogiendo el palillo justo por donde dice que no debe cogerse, por el extremo.

El maestro de la Isla -al igual que muchos otros diestros- incurre en el mismo contrasentido en el que incurría Garza: decir una cosa y hacer otra. Y es que, en el toreo, la teoría pocas veces coincide con la práctica.

La razón es elemental: el toreo no es teoría sino práctica.


Otro natural de Rafael Ortega también con el palillo cogido por el extremo y también excelente (Fotografía publicada en Taurología)


Postdata ante posibles objeciones: Es evidente que un grano no hace granero y una foto o dos no son representativas de un modo de torear (aunque resulta curioso ilustrar un texto con una foto que lo contradice). Es seguro que Rafael Ortega torearía muchas tardes al natural cogiendo la muleta por el centro del palillo. Estoy convencido de ello, como también estoy convencido que esa forma de coger la muleta no es garantía de mayor pureza ni de mayor riesgo. Es, eso sí, mas fácil de apreciar desde el tendido. Sólo eso.

Segunda postdata ante posibles objeciones: Como bien me señala en facebook un buen aficionado (Jose Manuel), las posiciones de centro y extremo son posiciones relativas (se refieren a más hacia el centro o más hacia el extremo), no absolutas. Rara vez la muleta se coge por su extremo o por su centro geométrico.

lunes, 25 de julio de 2016

El cite ¿tocar o no tocar?

Por Jose Morente


Manolete, aguanta a pie firme, esperando la arrancada del toro hacia la muleta, una muleta que, sorprendentemente, no se mueve (Sevilla. 20-IV-1941. La Tauromaquia de Pavo Laguna T. II)
Ya hemos hablado, en este blog, del cite en bastantes ocasiones. Pero, en todos los casos nos hemos centrado en la colocación del torero respecto al toro (de frente o de perfil/erguido o encorvado) o en la distancia a la que se cita (de lejos o de cerca) e, incluso, en la posición de la muleta (adelantada o retrasada/plana o sesgada) pero nada o casi nada hemos dicho del cite en sí, del propio acto de citar que no es sino llamar al toro.

Hablemos pues un poco del cite desde ese punto de vista, el de llamar al toro. El de incitarle a embestir.

Cuando el toro encuentra a una distancia notable y el torero está situado fuera de su jurisdicción, no hay más remedio que llamarlo de forma "ostentórea" lo que se puede hacer con la voz o, incluso, pegando algún saltito. Si el toro no se arranca y el torero no quiere modificar su posición (un cite desde los medios con la muleta plegada, por ejemplo) se puede llamar su atención tirando la montera al hocico en recurso tan tradicional como pleno de torería.

Cuando el toro está a cierta distancia, no hay más remedio que llamar su atención previamente (En la imagen de EL Mundo, Alberto López Simón)
Cuando el toro se encuentra más cerca hemos visto hasta pegarle algún "palo" en el lomo, con la ayuda o el estoque, cual si se tratara de un semoviente (Manolete) o incluso alguna "patadita" en los hocicos (algo que era muy del gusto de Domingo Ortega). Ni que decir tiene que ambos métodos, en desuso en nuestros días, nos merecen severo reproche.


Domingo Ortega, adalid de la ortodoxia, en una postura muy poco ortodoxa: provocando la arrancada mediante una patadita al hocico del toro (Madrid. 1933-Publicado en Mundo Gráfico)

En todo caso y como de lo que se trata es que el toro centre su atención en la muleta, lo usual será procurar que hacia ella dirija la vista el burel. 

Lagartijo, con las normales precauciones en una tarde de viento, adelanta la muleta para intentar fijar en ella la mirada del toro
Guerrita, al contrario muy sobrado, en postura más airosa y emocionante y con la muleta retrasada, está fijando previamente al toro con el cuerpo. Luego vendrá el cite.

En la larga distancia, Antoñete solía pegar algunas veces un golpetazo con la ayuda en la panza de la muleta, a guisa de sonoro tambor. Pocos toros se resistían a una invitación tan seductora pero tampoco este método me resulta demasiado convincente.

5 de abril de 1986. Festival Nevado del Ruiz. Antoñete cita dando un golpetazo con la ayuda.en la panza de la muleta.

Más lógico -y aquí viene el toque-, será mover la muleta con una sacudida más o menos seca de la tela y, por supuesto, sin mover un ápice el cuerpo. Se trata de que el toro centre su atención en la muleta, no en el cuerpo. El toro tenderá a embestir (pues es un animal hipersensible al movimiento) a aquello que se mueve que es la muleta, olvidando o ignorando al torero. Ese y no otro, es el milagro del toreo.

Rafael Ortega, en el instante antes de "tocar" al toro, adelanta la muleta al pitón contrario.
Dependiendo de la condición del astado, ese "toque"o movimiento deberá ser más o menos brusco. Otra posibilidad (o necesidad con algunos astados) es echarle los vuelos al hocico y traerlo enganchado en "toque" más sutil y armonioso. Ya puestos y si el diestro va sobrado de valor puede acortar las distancias y ahí, con la muleta puesta y sin "toque" alguno esperar, en espera angustiosa, a que el toro se decida a embestir. A embestir a la muleta aunque bien podría optar por el cuerpo del torero. 

Ese cite sin toque es el que utilizaba Manolete y, luego, todos los toreros de su generación. Es un cite emocionante y que exige un enorme derroche de valor. 


El cite de Manolete. El diestro de Córdoba espera, quieta la planta, la embestida del toro con la muleta en su caída natural y sin toques.
Llegados a este punto, me parece pertinente una pequeña digresión. Me resulta curioso que Joaquín Vidal tan crítico con los toques (tal y como vimos en la entradilla de la anterior entrada) no sacara a la palestra alguna vez esa tan llamativa ausencia de toques en el toreo de muleta de Manolete. Puede que los árboles del cite de perfil no le dejaran ver el bosque de la arriesgada técnica muletera exenta de toques del Califa aunque también puede que su antimanoletismo a ultranza no le permitiera reconocer mérito alguno al diestro de Córdoba. Una actitud que si bien puede aceptarse (que no compartirse) en un aficionado estándar, resulta poco entendible y nada defendible en un crítico de campanillas. 

En cualquier caso, una cosa es renunciar voluntariamente a los "toques" como hacía Manolete y otras considerar el "toque"como algo inaceptable o negativo como proponía Vidal pues los toques son básicos y necesarios en el toreo.

Esto no ha hecho sino comenzar.así que ahora nos toca entrar de verdad en materia y continuar revisando los distintos tipos de toques. 

Pero eso nos lo tiene que contar alguien que conozca, con suficiente rigor y profundidad, la técnica del toreo. 

sábado, 2 de mayo de 2015

El toreo en 1954. Girón el Grande triunfa en Sevilla

Por Paco Carmona y Jose Morente

1954-08-07 (p. 12 ER) Valecia Urquijo Girón (2)

El venezolano César Girón en Valencia en agosto de 1954, cita desde el estribo para banderillear a un toro de Urquijo (Fotografía publicada en el Ruedo)

Dos formas de ver el toreo

Una manera de ver toros, por desgracia demasiado frecuente, es la de quien coge la lupa para buscar defectos, máculas, tachas…

Lupa La lupa del aficionado meticuloso

Frente a esa forma de ver el toreo, hay otra más positiva pero también más rigurosa que es la de entender el toreo como un sistema con capacidad permanente de adaptación a los cambios, a las modas, a las tendencias y donde sus protagonistas (toro, torero, afición, público y empresariado) interaccionan y se equilibran (o desequilibran) entre sí.

La difusión por la red de una faena de César Girón en Sevilla en 1954 rescatada por Canal+ (y publicada en la página de facebook de El toreo y su sombra) nos permite aproximarnos al toreo de hace 60 años. Algunos solo verán en esa vieja grabación un toro chico, justito, muy noble y con poquita raza y a un torero que corta un rabo de manera unánime en una plaza entregadísima.

Existe, sin embargo, otra manera de verlo, menos al uso, pero mucho más interesante y positiva.

 

Manolete ya se ha muerto

Estamos en abril de 1954. Hace menos de siete años que Manuel Rodríguez Manolete ha muerto en la plaza de Linares cogido, al entrar a matar, por un toro de Miura.

1947 Manolete muerto Linares (foto Cano)

En 1954, hace ya 7 años que Manolete ha muerto en Linares. Sin embargo, su toreo sigue muy presente  (Fotografía de Cano)

El toreo está lleno de Manolete, un torero muy puro y muy clásico pese a lo que se empeñaban en sostener los cuatro aficionados de siempre que solo son capaces de apreciar la cáscara de las cosas, las formas externas, las apariencias. Al de Córdoba esos aficionados le reprochaban su colocación de perfil, su compás cerrado, el no cargar la suerte. Se le reconocía no obstante, su extremo pundonor del que es muestra su entrega en todas las plazas, su estocada y el aguante de su pase natural.

31

Su entrega, todas las tardes y en todas las plazas, será una de las características que mejor definen el toreo de Manolete.

Pero puristas al margen, los públicos se han entusiasmado con este torero y se han entregado a su estilo, a su imponente personalidad.

Aunque, pasados los primeros años de su carrera, los públicos parecen no tenerlo ya tan claro, los toreros en masa se han rendido a su toreo. Todos los toreros son manoletistas. Todos le tienen como referente. Y todos torean o pretenden torear como toreaba Manolete.

Y es que Manolete ha impuesto su presencia, pero también su tauromaquia. Por eso, aún después de su muerte, sigue vivo su recuerdo y su toreo. La huella imborrable del cordobés está presente en el toreo de salón y en las faenas de campo de la mayoría de toreros.

Algunos como Parrita le copian hasta en el más mínimo detalle. Otros como Antoñete siguen su concepto aunque dentro de otros odres aparentemente más clásicos. El mejor, sin duda, es Pepín, quien es capaz de torear mejor que el mejor de los toreros.

Lo importante es que todos captan la esencia de su toreo en redondo que se convierte en la forma canónica del toreo de muleta.

1954 Sevilla cartel de Feria (otro)

Cartel de la Feria de Sevilla de 1954

Girón triunfa y corta un rabo en la segunda de feria de Sevilla

La Feria taurina de Sevilla se componía, ese año, aparte de la habitual del Domingo de Resurrección, de seis corridas de toros (coincidiendo con los 6 días de farolillos) destacando, entre ellas, la tradicional corrida de Miura  con un cartel de lujo (Domingo Ortega, Rafael Ortega y Manolo Vázquez). No estaría mal que tomasen nota las figuras de hoy.

1954 Toros seda (detalle) - copia

El viernes 29 de abril la miurada, con Domingo Ortega, Rafael Ortega y Manolo Vázquez.

El día 27 de abril de 1954, en la primera corrida de la Feria, y con un buen toro de Sánchez Cobaleda,  César Girón triunfa cortando un rabo. Así lo vio Barico en el Ruedo

La lidia del segundo fue una sucesión de ovaciones dedicadas a César Girón. El toro, que de salida hirió al peón Agudo, fue lanceado a la verónica por Girón, con mucha gracia y temple. Con dos varas pasó a banderillas.

El venezolano clavó primeramente medio par, prendió luego uno superior y cerró con uno, arrancando del estribo, francamente soberbio.

La faena, brindada al público, la inició con tres ayudados por alto, uno de pecho, tres en redondo, uno cambiándose la muleta por la espalda y otro de pecho, que provocaron ovaciones entusiastas y obligaron a la banda a intervenir con una de las piezas de su «brillante repertorio. Templando mucho, dio seis naturales y uno de pecho que fueron coreados con oles. Siguió, inspiradísimo, con giraldillas de rodillas y otros de pecho, y como mató de un estoconazo entrando a toda ley, cortó las dos orejas y el rabo y dio dos vueltas al ruedo. Allí, en aquel segundo toro, hizo explosión la primera bomba de la Feria.

Arrastrado el sexto, dos «capitalistas» forcejearon con Girón, al que pretendían sacar a hombros; Girón, que se negó enérgicamente a que se hiciera tal cosa, fue despedido con muchísimos aplausos.

Tenemos la suerte de disponer de imágenes filmadas de parte de la lidia de ese toro. Las vemos.

 

Girón en la estela de Manolete

Cuando Girón triunfa en la Feria de Sevilla en ese año de 1954, ya era habitual, como hemos indicado, la faena manoletista de nuevo metraje.

Girón empieza por estatuarios como lo hacía Manolete. Un principio de faena aparentemente insulso pero que, como señalaba Pepe Alameda tiene como objeto principal, no forzar al toro, sino dejarlo ir a su aire para conocer su verdadera condición. Se trata de ver cómo va por cada pitón.

1954-04-27 (p. 29 ER) Sevilla Girón estatuario

Inicio de faena de César Girón al toro de Cobaleda, el 27 de abril del 54 en Sevilla. El estatuario de Manolete es un pase con mayor enjundia torera de lo que aparente.

Luego, en el toreo en redondo, Girón cita con la muleta a la altura del cuerpo, sin cruzarse (para Manolete cruzarse era una ventaja), al hilo del pitón, cada vez más cerca del toro hasta provocar su arrancada. Un cite que llega mucho a los públicos pues el torero no se tapa con la muleta sino que se ofrece a la vista del toro. A su mirada. Un toreo del más emocionante y puro cuño manoletista.

Si bien la veta manoletista es la base del toreo de Girón como era la base de todo el nuevo toreo de la época, no sólo Manolete le influye. Hay más pues, además, de la línea cordobesa, Girón aporta la conexión mexicana.

En la faena de Girón hay muchas cosas que se podrían comentar. Y desde luego, hay mucho de Arruza, mucho de México.

 

MANOLETE Y ARRUZA

En el toreo de Girón, además de su propia y desbordante personalidad, hay mucho de Manolete pero también hay mucho de Arruza. Los toreros –los buenos toreros- aprenden, no leyendo el Cossío, sino viendo torear a otros toreros –a los buenos toreros-. (Fotografía de Manolete con Carlos Arruza. Aunque empezaron algo enemistados, acabaron siendo grandes amigos)

 

Y sobre México la verdad.

Armillita subía los picos, Capetillo destoreaba mejor que nadie, Manolete toreó allí como nadie... Y eso al final se traduce en muchas cosas que damos por buenas o normales en vídeos como este pero que son muy importantes.

A México en el toreo, le echamos en España mucha menos cuenta de la que merece. Y, en nuestra opinión, allí se cuecen muchas de las claves de lo que luego vemos por nuestras plazas. No podemos negar que existen influencias mutuas pero la gran capacidad creativa de los toreros mexicanos alentadas por un público más predispuesto, hace que sea mayor la incidencia del toreo mexicano en el español que al revés. Lo contrario de lo que siempre se ha dicho o pensado.

México

El público de México, desbordante y predispuesto.

Para empezar, México marca la pauta en el toreo moderno. Y la marca porque allí no ocurre lo que en España. En España, mientras mejora el toro y avanza el toreo, los públicos –por el contrario- se han vuelto muy exigentes con lo bien hecho. Hay poco lugar para las sorpresas y menos lugar para las imperfecciones que ya no se admiten.

Por eso México es el puente de unión que hace avanzar al toreo hacia delante, porque gracias a su toro y, sobre todo, a su público, los mejores toreros pueden hacer o intentar hacer aquello que tienen en su cabeza.

2015 Talavante en Aguascalientes (ABC)

Alejandro Talavante en Aguscalientes, hace muy pocos días

Cosas nuevas que se permiten y aclaman en México igual que se permitían y aclamaban antes en España, tal y como atestigua el  vídeo que comentamos.

 

Lo que no se ve en el vídeo.

Girón fue un torero admirado, a partes iguales, por los públicos y por los profesionales, pero cuya huella de torero largo inteligente y capaz fue mayor entre los propios compañeros que entre los públicos. Antoñete, sin ir más lejos, hablaba en privado de él como si fuera Dios pero luego, eso mismo, no se atrevía o no quería decirlo en público.

Girón fue, por tanto, un torero de toreros y eso tampoco se dice hoy quizás porque no era el típico torero encuadrable dentro de los tópicos del clasicismo como Ordoñez, Antoñete u otros toreros de similar corte.

Llamamos clásico a Antoñete pero su espejo era Manolete al que no consideramos clásico.

Antoñete becerrista 06

Foto de un Antoñete becerrista y muy influenciado por el toreo de Manolete, influencia que le llega directamente y también a través de su cuñado Paco Parejo. Antoñete interpretó con suma personalidad y pureza el moderno toreo en redondo del Monstruo de Córdoba. Esa es su gran aportación.

Luis Miguel Dominguin

Un juvenil Luis Miguel Dominguín. Luis Miguel, fue también (pese a su pretendida competencia con Manolete) otro torero manoletista; sobradísimo (el más capaz) y de tremenda personalidad que consiguió injertar la vieja lidia en el molde nuevo. Luis Miguel es, por todo eso, uno de los verdaderamente grandes desde la post-guerra hasta nuestros días y, además, un torero clave para entender el toreo de los toreros que, como César Girón, vinieron después. Sin embargo, su figura se encuentra hoy injustamente olvidada y postergada. Ninguneado por la historia oficial por su inconformismo y rebeldía, concitó la inquina y rechazo de los aficionados más convencionales,

Un Manolete que, con Arruza pero también con Luis Miguel, visten la terna de la cual se compone, aparte de su ambición, de su raza y de su personalidad torera, el toreo de César Girón.

Girón el Grande, el torero que se entretuvo en ser figura entre las figuras de medio mundo.

 

5Qo5C-I_-LdJGB35HFLJ1piXDbY

Girón el Grande. César del toreo.

 

Epílogo inesperado.

Después de su triunfo con los Cobaledas, César Girón volvió a torear en Sevilla, dos días después, el jueves 29 de abril, los toros de Salvador Guardiola.

La corrida de Guardiola estuvo bien presentada pero fue dura y correosa. Girón sufrió una aparatosa cogida durante la faena al único toro que mató, Era un toro complicado por el lado derecho al que Girón entendió y toreó muy bien con la izquierda. Con ese toro, Girón volvió a triunfar clamorosamente en Sevilla y le cortó el rabo. El segundo que cortaba en esa misma feria.

Cuando iba a recoger los merecidos trofeos, cayó conmocionado y lo llevaron a la enfermería de donde ya no saldría esa tarde.

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron cogida

 

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron natural

 

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron cogida (2)

sábado, 12 de julio de 2014

El destoreo (III) El toreo puro de Rafael Ortega

Por Jose Morente

1956-05-13 Rafael Ortega estocada recibiendo

Rafael Ortega fue el “as de espadas” de su época. Sin embargo, algunos aficionados de entonces y no pocos de nuestros días lo consideran también el mejor exponente del toreo más ortodoxo y clásico. Del toreo puro

(Dibujo de Antonio Casero publicado en el Ruedo que plasma la estocada recibiendo que Ortega propinó a un toro de Barcial en Madrid, el 13 de mayo de 1956 y de cuya faena fue recogida por la cámara de Achúcarro)

 

No sólo Belmonte es un héroe literario 

Si ha habido un torero con buena percha literaria en el pasado ese ha sido Juan Belmonte.

Si ha habido un torero con buena percha literaria en los últimos años, después de retirado eso sí, ese ha sido Rafael Ortega.

Mientras Belmonte fue, en su época, un ídolo de masas. Rafael Ortega fue, en la suya, un torero de minorías, reconocido por muy pocos, aunque  buenos, aficionados.

Es hoy día cuando el diestro de la Isla ha alcanzado, en el recuerdo y la memoria de los aficionados, una valoración y un prestigio que no alcanzó estando en activo. Prestigio y valoración que, como en otros casos, tiene origen literario. En concreto, lo que de Ortega y sobre Ortega, escribió Ángel Fernández Mayo. Sin él, hoy Rafael Ortega no sería quien es en la memoria de los aficionados que no le conocieron..

 

El concepto del toreo puro

Ángel Fernández Mayo transcribió el concepto del toreo que tenía Rafael Ortega (¿O quizás su propio concepto?) en un librito publicado en 1986 por la Diputación Provincial de Valencia, titulado “El toreo puro”. Un libro de culto, cuyas tesis han sido ampliamente difundidas y aceptadas por un numeroso sector de la afición

Entre los muchos matices técnicos que allí se desgranan, hay algunos que han hecho escuela y mella entre los aficionados. Son los relativos a esa forma de torear que proponía el torero de San Fernando.

Decía Ortega:

“A mí siempre me ha gustado el toreo rondeño, el toreo puro (…)

Para mí es importante algo previo, citar, o sea echarle el trapo para adelante al toro (…)

El natural no es puro si no se carga la suerte. Yo lo he dado así siempre que he podido. Ahí está la pureza y el riesgo (…)

Al toro que viene humillado hay que llevarlo en el natural largo y metido en la panza de la muleta hasta el remate (…)

La última parte del pase ha de permitir que el toro te deje colocarte de nuevo sin modificar el terreno, pues lo más clásico y lo más puro es que , en la faena, cuanto menos andes mejor”

De esas tesis de Rafael Ortega, derivan muchos conceptos que manejan algunos aficionados actuales sobre lo que debe hacerse:

Coger al toro de largo, cargar la suerte, llevarlo con la panza de la muleta y no perder terreno en los remates.

 

Madrid 13 de mayo de 1956

Vamos a ver tres tandas de Rafael Ortega en Madrid, el 13 de mayo de 1956, a un toro de Barcial (Jesús Sánchez Cobaleda). Un toro al que le cortó la oreja con una faena muy similar, en cuanto a técnica, a todas las otras que, de este diestro, nos han llegado en película.

En la primera tanda (en “ochos”, o sea alternando los pitones) Rafael hace lo que preconiza en el libro de Ángel Fernández Mayo (como no podía ser de otra forma) pero, cuando se pone a torear en redondo…

Cuando se pone a torear en redondo, Rafael Ortega hace justo lo contrario de lo que preconiza en su libro.

En efecto, en esas dos tandas en redondo, Ortega.

Cita con la muleta retrasada en todos los pases, incluido el primero de la tanda

No carga la suerte sino que esconde la pierna de salida detrás de la otra.

Toca y lleva al toro con el pico de la muleta, no con la panza

Pierde pasos, cada vez que es necesario, entre pase y pase para corregir su posición.

Y es que, del dicho al hecho hay mucho trecho y al toreo de Rafael Ortega se le puede aplicar el reproche que el torero hacía en su libro a los otros toreros:

“La mayor parte de los toreros lo que hacen es descargar la suerte (…) en vez de echar para adelante la pierna contraria, lo que hacen es echar la otra para atrás; y eso no es cargar, es descargar.

Descargar o “destorear” es lo que hace, magníficamente por cierto, el maestro de San Fernando en el video que insertamos a continuación.

 

 
 
Conclusión

Nuestra memoria es frágil y volátil. Por ello, tenemos tendencia a fijar nuestros recuerdos en base a lo que nos han contado otros aficionados o a lo que hemos leído en libros, tratados y revistas. Es un proceso discutible pero lógico y natural. Y, como acabamos de comprobar, le sucede también a los propios toreros.

El problema es que terminamos por conceder más importancia a esos referentes orales o literarios que a lo que realmente ocurre en las plazas.

Las contradicciones del discurso de Rafael Ortega entre su dogmático concepto del toreo cuando habla y su magnífico concepto del toreo cuando torea, pueden justificarse con estas sensatas palabras de Luis Francisco Esplá:

“Estamos cargados de estereotipos creados por tauromaquias obsoletas. ¡Los cánones! Ninguno de los que forjó su tauromaquia lo hizo desde el toreo activo. ¡Todos toreros retirados! Y eso permite muchas licencias. Se idealizan las cosas; se les añade literatura; se quiere complicar y ya no hay manera de comparar lo que se dice con lo que se hace”

sábado, 21 de mayo de 2011

La corrida de ayer en Madrid o lo que va de ayer a hoy.

Por Clarito (PPV)

Toreros002

Antonio Ordoñez cita al natural en las Ventas. Son los años 50.

Madrid, 20 de mayo de 2911

Siempre, mejor dicho, casi siempre (En los toros no hay verdades absolutas) son muy complejas y complicadas las corridas de figuras en las Ventas.

Si fuera de Madrid, la categoría de los toreros añade un plus de confianza a los aficionados a la hora de acudir a la plaza, en Madrid ocurre justamente lo contrario. Por la discusión sobre el trapío de los toros exigibles a los diestros de primera fila. Por lo que se les exige a los mismos. Por el comportamiento de la plaza. Quizás por ello, muchos aficionados madrileños afirman, sin rubor, que no se pueden ver toros fuera de Madrid y se quedan tan anchos.

Ayer, como no podía ser menos cuando se anuncian figuras la corrida siguió el guión habitual. En primer lugar, los veterinarios desecharon la corrida completa de Garcigrande que se sustituía por cuatro Parladés y dos Juanpedros. Y luego, en la plaza, no gustaron nada los tres primeros toros de Parladé. Aunque tampoco los otros tres –dos de Juan Pedro y el sexto, de Parladé- eran para tirar cohetes.

TorosTorosToros

Los tres primeros toros de ayer en los corrales. Presentación muy escasa para lo que exige Madrid.

 

TorosTorosTorosLos otros tres. No más allá que los anteriores, pero menos protestados al estar algo mejor presentados.

No entro en la discusión sobre los toros, que ayer no fueron buenos, ni de presentación ni de comportamiento. Lo que me interesa es describir  un clima y un ambiente.

Complicado, por tanto,  para analizar la corrida sin estar en la Plaza. Pero como nosotros no tenemos la obligación de los revisteros profesionales he preferido dar un giro de 180º y proponer una revisión  del toreo actual, a partir de imágenes de la corrida de ayer comparándolas con películas de toreros de hace 50 años. Y no de tres toreros cualquiera, sino de tres toreros considerados puros por los aficionados más exigentes: Rafael Ortega, julio Aparicio y Antonio Ordoñez.

RAFAEL_ORTEGA-ESTOCADA

Rafael Ortega, el torero de los aficionados puros

Litri y aparicio

Aparicio con Litri. Fulgurante pareja de novilleros

ANTONI~1

Antonio Ordoñez. Para muchos aficionados el mejor torero de la post-guerra hasta finales de siglo.

Ojo. No se trata de demostrar la superioridad del toreo de hoy sobre el de antes, ni al revés. Lo que me parece interesante es reflexionar sobre los evolución que en la técnica del toreo se ha producido en este medio siglo y eso que comparar imágenes de películas no es fácil ya que hay cuestiones que la cámara no puede reflejar en toda su amplitud como la torería de los diestros, la firmeza de un torero ante el toro, el ambiente de la plaza e incluso el trapío del toro, que es concepto cambiante (va por modas, como decía Don Luís Fernández Salcedo). Desde luego, lo que ahora no es igual es el toro, pues hemos pasado del utrero pequeño y con movilidad al cuatreño mucho más grande y más parado.

Toros

El sexto de ayer en la plaza.

Con todos esos matices o condicionantes, la visión de estas viejas imágenes si que creo que ponen en cuestión ciertos tópicos al uso (pico, toque, cite con la muleta atrás, suerte descargada, hilo del pitón, etc.) sobre todo cuando se achacan exclusivamente al toreo de ahora. Máxime cuando, además, se pretende que sirvan de piedra de toque de la supuesta (por inventada) verdad del toreo.

Creo que se incurre en error cuando se utilizan los tópicos como recetas con las que enjuiciar –desde el punto de vista de la ética- el mérito de todas las faenas, sin relacionarlas ni discriminar con el comportamiento real de cada toro.

Puede ser interesante por ello visionar las imágenes siguientes, en las que vamos a ver a esos toreros de ayer (los de los años 50) torear de forma muy parecida (aunque más rudimentaria) a como torean los toreros de hoy (los de la corrida de ayer).

Invito pues, en esta jornada de reflexión (Política. Mañana hay elecciones) y taurina (Hoy hay corrida de Rejones) a la reflexión (y a la discusión si procede) sobre las cuestiones planteadas.

Toros

Una buena estocada de Manzanares, aunque la mano va alta y el toro no humilla

El cartel de los años 50: Rafael Ortega, Julio Aparicio y Antonio Ordoñez.

Los tres toreros (Rafael Ortega, Aparicio y Ordoñez) utilizan la misma técnica que, pese a estar conceptuados como toreros puros o quizás por eso mismo, es la técnica elaborada e impuesta por Manolete. Toreo de perfil, cite con la muleta a la altura del cuerpo, sólo adelantada levemente cuando el toro tardea, compás levemente abierto y sin avanzar hacia delante la pierna contraria, sino lo contrario.

Rafael Ortega en Bilbao. Toro de Juan Pedro

El engarce entre pase y pase se realiza manteniendo fija (cuando se puede) la pierna contraria y retrasando la otra, la de salida o, si el toro gana terreno, perdiendo pasos, dejando sitio al toro (Lo que es anatema para algunos)

En algún caso, si el toro queda a la salida del pase demasiado lejos del torero, este puede intentar ganar la posición atacando al toro y yendo al pitón contrario. Pero sólo si el toro queda descolocado, en otro caso resulta más airoso esperarle a pie firme.

Julio Aparicio

La muleta va, en todo caso, más plana que ahora y sin coger tanto vuelo. Se toreaba más con la panza que con los vuelos.

Toreo al natural y cogida. Toro de Escudero Calvo (Hoy Victorino)

 

El cartel de ayer: Sebastian Castella, Jose María Manzanares y Alejandro Talavante.

Las imágenes de la corrida de Madrid de ayer, del toreo de nuestros días, se pueden ver en la página del diario el País

http://www.elpais.com/videos/cultura/Destellos/arte/tarde/invalidos/elpepucul/20110521elpepucul_1/Ves/

Y también en la web de la empresa de la Plaza de Toros de Madrid(Taurodelta):

http://asp.las-ventas.com/noticias/video.asp?fecha=20110520&tipo=festejo

Lo toreros de ayer (por el día) que son los de hoy (por la época) torean en la misma línea que toreaban los de los años 50, pero a un toro de más edad y, por tanto, con más sentido. Con mucho más volumen, peso y cara. Un toro que se mueve menos, aunque los ganaderos están consiguiendo que se mueva más y se caiga poco (con más fuerza, por tanto).

Toros

El cite y la colocación del torero y la muleta son similares, quizás sólo con la diferencia a favor de los de hoy de citar algo más cruzados con el toro y tener que adelantar más la muleta ya que el toro de hoy es más tardo y hay que provocar su arrancada.

Toreros001

Manzanares, con similar nivel de estética y la misma ética que Antonio Ordoñez. Cita más cruzado y muleta más adelantada, al encontrar un toro más parado que el de antes.

Teniendo que llegar el torero al “arrimón” cuando el toro se para definitivamente (Castella).

Toros

Castella como siempre muy valiente hasta la exageración.

La diferencia técnica fundamental y que se debe sobre todo a la aportación de José Tomás (que parte de la técnica de Manolete), está –sin embargo- en la forma de mover la muleta, que cada vez va más baja y con más recorrido (Manzanares). Y sobre todo, en el juego de muñeca (Talavante) mucho más complejo que antes y que permite torear como se torea hoy. Con los vuelos de la muleta.

Toros

Toros

Manzanares toreó (ayer sí) con la izquierda. También con la izquierda toreó Talavante. Aunque fue más redonda la faena de éste último, los dos utilizan similar técnica: el vuelo de la muleta.

Conclusiones

Quien me conoce o lee habitualmente este blog sabe de mi gusto por las antiguas tauromaquias. Pues bien, a la vista de estas imágenes, creo que con todos los reparos legítimos que queramos poner, tendremos que convenir que el toreo ha evolucionado positivamente en el aspecto técnico. Dicho de otra forma, hoy se torea muy bien y, además, tenemos una baraja de toreros como pocas en la historia de la Fiesta. Disfrutemos pues del momento actual.

Cuestión distinta es el capítulo toro, también en franca mejoría respecto a décadas pasadas pero donde las figuras deben plantearse como venir a Madrid y, sobre todo, con que toro venir. Es absurdo empezar la tarde con el ambiente en contra, cuando, en mi opinión, esa situación se puede evitar fácilmente .

Toros

Toros

Toros

Talavante fue cogido espectacularmente al exponer mucho a un toro muy manso de Parladé. Toreó muy bien a ese toro.

Nota: Los fragmentos de video son de Achúcarro y las fotografías que ilustran los textos son de Juan pelegrín (página web de la empresa de la plaza de toros de Madrid. Taurodelta)