Mostrando entradas con la etiqueta (s) Las apariencias engañan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (s) Las apariencias engañan. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de noviembre de 2013

Las apariencias engañan (III) Palabra de Gallito

Por Jose Morente

001b s.f. Joselito retrato calle (Calvache)

Torero dentro y fuera de la plaza. Torero las 24 horas del día. Si hay un torero al que escuchar es a Joselito el Gallo.

Acabábamos la entrada anterior, resumiendo la opinión de José Tomás quien señalaba que el toro que tiene que coger al torero es el bueno, nunca el malo. Tomás explicaba que eso era lo que se había dicho toda la vida.

No obstante, el diestro de Galapagar apostillaba que el también se la había jugado muchas veces con el toro malo, algo de lo que hemos sido testigo directo en numerosas ocasiones.

Sin embargo, a mí me surge una duda.

Pensar que el toro bueno es difícil de torear y que además, es el único que debe coger al torero, puede ser (y de hecho es, como ya hemos demostrado) el criterio mayoritario de los toreros actuales (llamando actuales a los toreros desde los años 60 a nuestros días) pero ¿tenían la misma opinión los toreros antiguos (digamos, los anteriores a la Guerra Civil)?

Vamos a indagar en esa cuestión.

 

El toreo antiguo

A priori, parece difícil sostener que lo que vale hoy, ha valido siempre. Igual que resultaría difícil sostener la tesis contraria (que lo que valía antes, valga ahora) aunque muchos parecen empeñado en ello.

El tema de las cogidas y el peligro en el toreo, han experimentado un cambio sustancial. Cuando el comportamiento del toro era variopinto y errático y cuando el toreo de muleta no había alcanzado la precisión que alcanzó a partir de la posguerra (Manolete es posiblemente un elemento clave en este cambio, de los que son precursores Joselito y Juan Belmonte), el toro peligroso y complicado era, posiblemente, el más peligroso de torear. Que se lo cuenten (si no) a Pepe-Hillo, Curro Guillén, el Espartero, Joselito el Gallo e, incluso, al propio Manolete.

1801 Muerte en el ruedo del torero Pepe Hillo

1801. Cogida mortal de Pepe-Hillo en Madrid por el toro Barbudo, un complicado toro de casta castellana.

Eso, precisamente, es lo que venía a decir Joselito en una entrevista que le hicieron en Lima y que se publicó en “La Prensa” el día 20 de diciembre de 1919.

A preguntas del  periodista Gastón Roger, Joselito señalaba que, en su vida, se había encontrado muchos toros difíciles “que parecían enseñados para dar cornadas”.

Joselito recordaba, en especial, un toro de Miura que le había tocado en Sevilla:

“Muy grande, muy bronco, que no pasaba en ningún lance y que el público me pedía a gritos que lo atravesara.

Quería matarlo por la cara y sudé como un peregrino.

El criminal olía los capotes, embestía y a mitad de carrera se quedaba con la cabeza alta, llenando la plaza. Varios capotes fueron por la arena. Tuve que aprovecharlo en una de esas carreras y le acerté la estocada”.

1914-05-06 La lidia Joselito Barcelona Prensa Miura

Joselito en Barcelona. Corrida de la Prensa, el 6 de mayo del año 14. Pelando por bajo y por la cara con otro complicado toro de Miura.

También recordaba, en la misma entrevista, a un sobrero que le salió toreando con su hermano Rafael y el gallego Celita:

“Alternaba con mi hermano Rafael y Celita, y el animal se aquerenció entre un caballo muerto y las tablas. De ahí no lo arrancaba nadie. No era grande; al contrario pequeño y gordo, con una cara muy fea y unos pitones recogidos.

Me le fui con la muleta, y cuando creía dominarle, me tiró el trapo de la mano y se me vino al cuerpo. Me salvó mi agilidad. El toro me miró escapar y volvió a la querencia.

Otra vez con la muleta, y la bestia parecía estar enterada de todo. Mi hermano Rafael que sabe tanto, me ayudaba con el capote. Me ayudaba también Blanquet, Cantimplas y Sánchez Mejías. El último, que figuraba entonces en la cuadrilla de mi hermano, dejó la barrera para venir al toro. Confieso que es el animal más duro que he visto en mi vida. No sólo que he toreado; que he visto desde que veo toros. El propio Rafael cree lo mismo”.

 

1916-09-24 (p. 25 La Correspondencia) Reseña 3º

El toro al que se refiere Joselito era un berrendo de Arribas que se lidió el 24 de septiembre de 1916 en Valladolid (no en Zaragoza como se decía en la entrevista. La reseña de la Correspondencia publicada el día 25 corrobora, punto por punto, lo que contaba José.

1916-09-18 (p. 10-10 La Lidia) Joselito Natural

Pero lo importante empezaba ya a ser lo que se hacía con el toro bueno, no con el malo, y los públicos agradecían naturales como este que dio Joselito, solo unos días antes en la misma feria vallisoletana, a un buen y noble toro de Benjumea (Fotografía de la revista Toros y Toreros)

 

Lo cierto es que, en la época de José y Juan, el toreo estaba empezando a evolucionar y la faena de muleta comenzaba a coger un peso e importancia que, probablemente, no tenía antes.

La suerte de matar iba perdiendo importancia y se empieza a valorar la forma de torear. Por eso,  el propio Joselito matizaba lo anterior y, a otra pregunta de la misma entrevista, reconocía la dificultad que tenía torear bien al toro bravo.

“¿No ha encontrado usted nunca un toro bravo, que de puro bravo, le resultara difícil?”

Preguntaba Gastón Roger, a lo que Gallito contestaba contundente:

“Una tarde en Pamplona, le fui a un toro con las dos rodillas en tierra citándole para un pase ayudado. El toro acudió muy claro comiéndose el trapo. Fue un pase estupendo, pero cuando iba a levantarme, el animal se me revolvió y tuve que darle el segundo; y así, empapado el toro en el trapo, resultaron cuatro pases de rodillas que no los di yo, sino que se los daba el toro mismo

Creo que allí tenía segura la cornada; la ovación del público pudo alterarme tanto como la nerviosidad del bruto, pero estoy convencido, para mi éxito como torero, de mi serenidad y de mi vista.

Cuando acababa la fiesta, los aficionados venían a saludarme en forma entusiasta al hotel y me entraba un poco de rubor.

Esas felicitaciones le correspondían al toro”.

("La Prensa" del 20 de diciembre de 1919)

Era algo parecido a lo que le había pasado con el famoso Santa Coloma de los 7 naturales y medio que lidió en Madrid, aquel que dio pie a uno de los Cuentos del viejo mayoral de Luís Fernández Salcedo.

Natural mundo grafico

Joselito se lió a darle naturales a noble toro de Santa Coloma en los medios de la plaza de Madrid, en faena de mucha emoción por el evidente riesgo y que acalló las fuertes protestas (“una bronca de órdago”) con las que ese día (ya empezaba la inquina del público madrileño contra José) fueron recibidos él y Belmonte desde el paseíllo.

Resulta, por tanto que la consideración de que lo difícil es torear bien al toro bravo y noble no es ahora pues viene de largo, de principios del siglo XX al menos.

Lo corrobora lo que el mismo Joselito le dijo a Curro Posada (el hermano de aquel Faustino, al que mató un novillo de Miura en Sanlúcar) cuando este, buen torero pero sin el reconocimiento que creía merecer, andaba por ahí protestando por las “brevas” de Santacoloma y Parladé que toreaban José y Juan:

--A propósito, Curro, los toros de Santa Coloma son bravos y buenos… para los buenos toreros.

Vienen mucho y bien pero hay que aguantarles su impulso bien y mucho. Los de media arrancada, no se te despegan y al menor descuido te cogen, y si te cogen, te hieren.

En fin tienen el busilis de la mucha casta. Y  hay que conocerlo y afrontarlo. Para que lo compruebes, vas a torearlos el próximo jueves con nosotros..”

Y, en efecto, el jueves 13 de abril de 1916, el nombre de Curro Posada aparecía anunciado en los carteles de la Plaza de Madrid, junto al de Joselito y Florentino Ballesteros (que recibiría la alternativa del de Gelves) y con toros de… Santa Coloma.

 

1916-04-13 (p. 18 TyT) Madrid Alternativa Ballesteros Joselito

La alternativa de Ballesteros a manos de Joselito, el 13 de septiembre de 1916 en Madrid y con toros del Conde de Santa Coloma, fue portada en la revista Toros y Toreros publicada el día 18. Al fondo, Posada observa.

Joselito estuvo bien, muy bien y Posada mal, muy mal, por lo que pudo comprobar (“para daño de su cartel”, según decía Clarito que es quien contaba la anécdota) que Joselito tenía razón en lo que le había dicho.

Y eso que, según Barbadillo, los toros de Santa Coloma habían sido:

“[… ] de bonito tipo, altos de agujas, finos de pelo, prietos de carnes y armados sin exageraciones, salvo el primero.

Una corridita escogida con escrupulosidad manifiesta. Esto en cuanto a las láminas; lo que dentro traían, no era tan superior, si bien no fue malo, salvo el segundo, que estuvo tardo con la caballerías, los demás, respondieron mejor en el primer tercio que en los restantes, sin excederse en la acometividad.

Mas respecto á nobleza, nobles fueron como noble es el escudo del dueño de la vacada”.

O sea que los toros salieron bravos y nobles. Y con esos toros bravos y nobles, fue cogido Ballesteros que se la jugó; estuvo bien Joselito, buen torero y estuvo mal Posada, que no pasaba de ser un torerito apañado.

Aquello de “para daño de su cartel”, que decía Clarito hablando de Posada, quedaba más que patente en la reseña del revistero Barbadillo quien, en su crónica del Liberal, se lamentaba (con mucha dureza) de que Curro Posada no hubiese resultado también cogido (Ballesteros lo había sido al entrar a matar al toro de la alternativa) para poder así disfrutar del toreo de Joselito en cinco de los buenos y nobles toros de Santa Coloma.

1916-04-13 (p. 14 El Imparcial) Barbadillo reseña

El lamento (cruel) de Barbadillo en el Imparcial del día 14. ¡Lástima que el toro no hubiese enviado al hule a Posada! ¡Así se hubiese podido ver y disfrutar a Joselito en cinco toros!

1916-04-13 (p. 20 Union Ilustrada) Madrid Alternativa Ballesteros Veronica de Posada (2)

Verónica de Posada a uno de los Santa Coloma. Curro no estuvo nada bien ese día.

1916-04-13 (p. 17 La Lidia) Madrid Alternativa Ballesteros Natural de Joselito

Joselito, como en él era habitual, estuvo muy bien.

1916-04-13 (p. 19 Mundo Grafico) Madrid Alternativa Ballesteros Cogida al matar

Cogida de Ballesteros en el toro de su alternativa (Fotografía de Alfonso publicada en el Mundo Gráfico). Un toro que como sus hermanos (menos el 2º) salió bravo y noble hasta caer (según el crítico Barbadillo) en la “simpleza y la bobería y la buena fe exagerada”.

Los toros buenos empiezan, en esa época, a coger a los toreros que se la juegan

 

El toro más peligroso

Que, en la época de José y Juan, estaban cambiando los conceptos sobre el toreo resulta evidente. Es, entonces, cuando se empiezan a aceptar los toreros que, como el Gallo e incluso el propio Belmonte, esperaban el toro bueno para dar el do de pecho.

Es cuando (palabra de Gallito) se empieza a resaltar y señalar lo difícil que es torear bien al toro bueno.

Y es cuando, además, se crea ese aforismo de que al torero bueno sólo le tienen que coger los toros buenos (bravos y boyantes).

Aforismo que, para Felipe Sassone, trae causa en el comportamiento de Rafael el Gallo, quien:

“…no luchó jamás con las malas condiciones del enemigo; abandonaba la pelea, renunciaba a ella, prefería huir a exponer. y se dejaba viva la res o la asesinaba a traición. Rafael dejó sentada con su actitud, un indiscutible aforismo taurómaco:

Que al buen torero sólo le cogen los toros bravos y boyantes.

Por exceso de confianza: por torear oyéndose, viéndose, sintiéndose torear, engreído de belleza como un cantante que alarga y ritarda por divismo una frase musical; nunca por temeridad, torpe o inconsciente”. 

 

Casta de toreros pag 62

Lo que dice Felipe Sassone sobre Rafael el Gallo en Casta de Toreros.

2

Con Rafael el Gallo fue cuando se empezó a decir que al buen torero sólo le tiene que coger el toro bueno.

Más claro, agua.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Las apariencias engañan (II) ¡Arrimarse!

Por Jose Morente

04 Jose_Tomas_primer_toro

¡Arrimarse!

Comentábamos en una entrada anterior, la contradicción aparente que suponía el hecho de que el toro bravo y noble (a priori, el más fácil) fuera tan difícil de torear. Y es que, torear bien es difícil, muy difícil.

Resulta además que, según la opinión de cualificados diestros, ese toro no sólo era el más difícil sino el que más riesgo entrañaba. No por su peligro intrínseco (en el que le gana la partida indudablemente el toro fiero y complicado) sino porque es el toro en el que el torero (el buen torero) apuesta y se arriesga de verdad.

Hasta tal punto que, dicen los toreros, que sólo ese toro te debe coger.

Casi agotados los comentarios a esa entrada, mi gran amigo Luis Miguel López Rojas, me envía este artículo de 1998, debido al puño y letra del propio José Tomás quien manifiesta una opinión similar a la de los otros toreros que hemos traído a estas páginas.

Sirva este texto, del diestro de Galapagar, para apuntillar y cerrar el tema.

Arrimarse José Tomas 98_thumb[3]

Dice José Tomás:

El toro que te tiene que coger –según se ha dicho toda la vida- es el bueno: El malo nunca.

[Aunque] ya he demostrado a menudo que también soy capaz de jugármela con el malo.

sábado, 19 de octubre de 2013

Las apariencias engañan (I) El toro bravo y noble

Por Jose Morente

 

Corchaíto, el noble toro de Graciliano Pérez-Tabernero que propició el triunfo de Chicuelo en Madrid. Un 85 años y aún se recuerda esa faena…

 

El toro que propicia el lucimiento…

Nadie puede negar que torear un toro difícil y complicado resulta complicado y difícil . Entraña mucho mérito y mucho riesgo.

Sin embargo, cuando se trata del toro bravo y noble, el consenso desaparece y aunque siempre se ha dicho que el toro bravo es el que, de verdad y por sus dificultades, descubre al mal torero (algo de lo que deberíamos hablar algún día), son muchos los aficionados de hoy que piensan que el difícil de torear es el otro, el toro complicado y, por tanto, reivindican ese tipo de toro (“el toro que da miedo”) como el que daría justa medida de la real valía de los toreros.

Es evidente que el toro bravo y noble es, a priori, el más adecuado para el buen toreo y así lo reconocían los primeros tratadista de la historia. como Paquiro, quien señalaba que estos toros (a los que llama boyantes o sea “aquellos que siendo muy bravos conservan la sencillez propia suya”) son “los más a propósito para todas las suertes”.

La misma opinión tenía Manuel Rodríguez “Manolete” quien aseguraba al Caballero Audaz:

“Yo lo único que prefiero es el toro de casta pura, bien hecho, alegre, y con el cual se puede uno lucir 

Y son, estos toros, los más a propósito porque como explicaba Luis Miguel Dominguín (uno de los diestros más inteligentes de la historia del toreo):

“Lo que es bonito y estético salta a la vista de cualquiera. Pero no es así cuando se trata del problema de pelear y de la dificultad que encierra un toro. Por tanto, el torero se luce más cuando los toros salen buenos”.

Eso pasaba en la época de Paquiro, seguía pasando en la de Manolete y Luis Miguel y sigue pasando hoy día con el agravante de que, como decía el propio Luis Miguel, “son cada día menos los [aficionados] que entienden los pormenores de la lidia”

 

… es el toro más peligroso

Pero que este tipo de toro (el bravo y noble) sea más adecuado para el lucimiento no significa que, pese a su sencillez, sea tan fácil de torear.

Como le explicaba Joselito el Gallo a un compañero que le acusaba a él y a Belmonte de quedarse con las “brevas” de Santa Coloma, esos toros eran bravos y buenos para el torero bueno que los supiera torear pero muy complicados para el que careciera de recursos. Lo contaba Clarito en sus Memorias.

El caso es que toro bravo y noble, no sólo es un toro difícil de torear sino que tampoco está tan exento de peligro, como piensan los aficionados conspicuos.

Muchos años después de Paquiro; José María de Cossío, en su magnífica obra los Toros puntualizaba y explicaba que, en su opinión, el riesgo no había disminuido con los cambios que se habían producido en el modo de torear y en el tipo de toro.

“Torear un toro que puede poco con el estilo plástico de hoy es seguramente más expuesto que torear un toro de poder con los recursos admitidos antaño como corrientes”

Y aunque esto lo escribía don José María en 1943, el aserto creo que sigue siendo válido hoy (hoy y siempre).

Curiosamente, esa es la opinión de algunos grandes toreros quienes coinciden en señalar que ese toro bravo y noble es tan peligroso como el fiero y complicado.

O quizás más pues, como decía Pepe Luis Vázquez:

“Al torero bueno nunca le debe coger el toro. Vamos, si le coge un toro debe ser el toro bueno. Un toro malo en la vida debe coger a un torero. Un torero puede ser cogido por su entrega pero nunca porque un toro malo o dudoso le haya ganado la partida”.

Cornada de Santander 02

La desfigurada cara del sabio de San Bernardo, Pepe Luis Vázquez, después de la cornada de Santander. A Pepe Luis le cogió un toro de José Escobar que no le correspondía cuando al llevarlo al caballo resbaló y cayó de espaldas. La suerte o los accidentes también juegan un papel fundamental en las cornadas.

Opinión con la que coincidía, Paco Camino quien afirmaba, con rotundidad, que:

“A mi los toros malos nunca me han cogido. Me han cogido los toros buenos”.

Y tenía razón, por ejemplo, el cornadón de Aranjuez se lo produjo un bravo y noble toro de Baltasar Ibán (ganadería entonces preferida por las figuras) con el que Camino estuvo sensacional.

Cuando la faena estaba hecha, Camino ante la buena clase del toro quiso apurarlo (“contra su costumbre” dice su biógrafo Carlos Abella) en una última tanda al natural con el toro muy aplomado, sin fuerzas, embistiendo al paso. Un momento de duda, el toro que alarga la gaita y el torero que resulta enganchado por la pantorrilla izquierda y derribado. Ya en el suelo, el toro, en tremendo derrote, lo daría una cornada en el cuello.

Mejor que contarlo, es verlo.

 

Paco Camino

 

La explicación de una paradoja

La razón de esa aparente paradoja (que el toro bravo y noble no sólo sea difícil de torear sino también más peligroso) la explicaba muy bien Antonio Ordoñez quien, hablando sobre los toros ásperos y difíciles, decía:

“Cuando venía ese toro (…) yo hacía las cosas para que no me cogiese. Si me cogía era por accidente, pues yo ponía los medios para que esto no sucediese. Entonces no iba a pasar tanto miedo.Si el toro no es bueno y puede coger, pones los medios que sean precisos, corres, tiras el capote y no te coge”.

Y es que, como decía y bien Cossío y confirma el maestro de Ronda, en el toro malo se admiten recursos que no se admitirían en el bueno.

Lo mismo que Ordoñez, aunque dicho de otro modo, es lo que opinaba Andrés Vázquez, un diestro situado, por su formación como torero en las capeas castellanas, en las antípodas del rondeño:

“Con el toro bravo y noble para hacerle la gran faena tienes que pasarte Por eso es el que pega las cornadas más grandes. De eso no se da cuenta nadie. El toro bravo y noble cuando te coge, no te perdona. A mí las cornadas me las han pegado siempre los toros que estaba toreando bien , porque me confiaba”   

Más claro, agua…

 

Toda regla tiene su excepción

Que el toro bravo y noble (aquel con el que el torero se confía y entrega) pueda pegar la cornada fuerte no quiere decir que el toro difícil y complicado no sea difícil ni complicado de torear.

Que el torero no debe dejarse coger por este último tipo de toro (al menos, esa es la opinión de los grandes toreros que hemos reflejado en la entrada), por admitir con ellos recursos que no se admiten con toros de más clase, tampoco quiere decir que carezcan de peligro.

Al contrario. Unas veces porque las circunstancias (determinadas plazas, determinadas competencias) obligan al torero a arriesgar más allá de lo razonable y otras veces por lo certero del propio burel, el caso es que la regla enunciada tiene sus excepciones.

La película (de Fernando Achúcarro) que insertamos a continuación corresponde a una actuación, en la plaza de Madrid,  de Antonio Ordoñez quien será cogido al final por el toro de Escudero Calvo.

Un toro que ya le había avisado varias veces en el transcurso de la faena.

Un toro, por tanto,  que -según el criterio del propio torero- no tendría que haberle cogido.

 

 1956-06-21 (p. 22 ABC) Titular cogida

1956-06-21 (p. 22 ABC) Detalle cronica Selipe Cuarto toro cogida

La reseña de la lidia del cuarto toro con la cogida de Antonio Ordoñez, por Selipe (ABC del día 33 de junio de 1956)

 

 

1956-06-21 (p. 22 ABC) Cogida Ordoñez por A Casero

La cornada vista por Antonio Casero en el ABC del día 22 de junio

 

 

Nota: Los opiniones de los toreros reflejadas en esta entrada y de las que no se cita procedencia forman parte de las entrevistas realizadas a dichos diestros por François Zumbiehl e incluidas en su libro “El torero y su sombra”  (Espasa Calpe, Madrid, 1987, Colección La Tauromaquia, nº 9)