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miércoles, 2 de enero de 2019

Postales taurinas (XXVI) A Joselito


Joselito tras una estocada en la Maestranza (Detalle)
Poesía publicada en La Lidia el 30 de junio de 1914


¡¡¡¡¡¡¡Feliz año 2019!!!!!!



viernes, 30 de marzo de 2018

Postales taurinas (XXIV) Una estocada de Juan Ortega

Por Jose Morente


El pasado domingo 25 la atención la teníamos puesta en Madrid donde toreaba Saúl Jiménez Fortes, una corrida de Victorino. Fortes se encontró con dos toros que permitieron enseñar al público madrileño (no todos lo vieron) su concepto puro del toreo.

Mientras tanto, al otro lado del charco toreaba en Jerez, Zacatecas, ese torero sevillano que se llama Juan Ortega. Entre las buenas fotos que nos han llegado, me ha llamado la atención esta de una espectacular estocada. 

Es muy difícil ver una imagen así en una suerte tan complicada. Ni los toreros de arte, casi siempre medrosos, ni los grandes lidiadores, siempre atentos al menor gesto del animal y poco dispuestos a perder la cara del toro suelen matar bien.

Aquí tenemos la excepción, Juan torero de mucha clase y buen gusto toreando, está perfecto en la suerte suprema. La forma de coger la muleta con la mano izquierda, el pincho del palillo en el hocico, sin tapar la cara del toro, el codo doblado marcando la salida, la pierna derecha pisando el terreno más comprometido. La colocación del estoque en las mismísimas péndolas. Ese toro que humilla. Ese torero que se entrega.

Lo dicho, una gran estocada.


viernes, 23 de febrero de 2018

Postales taurinas (XXIII) Soberbia y chulería de Luis Miguel Dominguín

Por Paco Carmona
Luis Miguel. Bendita soberbia y bendita chulería

Luis Miguel. Uno de los "toreros malditos". Uno de los pocos que cambiaron el devenir técnico en el arte de torear.  Eslabón fundamental entre Manolete y el toreo definido, largo, poderoso y ligado de los años 60/70. 

Con una personalidad muy marcada, una soberbia y chulería que aún a día de hoy pica a más de uno. Una pena que los aficionados fetén no le hayan valorado en su justa medida, y le hayan menospreciado por los temas del corazón y la política. 

Luís Miguel fue mucho más que un torero importante.

sábado, 19 de agosto de 2017

Postales taurinas (XXI) Rafael corta un rabo

Por José Morente

Un Gallo eufórico después de haber cortado el rabo (Fotografía facilitada por Alberto Franco)
Hoy, cuando cada vez están más caros los trofeos, cuando ya no se premia a los toreros con la alegría y largueza con la que antes se premiaban, me parece oportuno traer a este blog esta simpática fotografía que ha colgado, en un grupo de facebook, Alberto Franco. 

En ella se ve a un Rafael el Gallo eufórico después de haber cortado el máximo de los trofeos, el rabo, del toro que acaba de lidiar. Algo, cortar un rabo, que, para Rafael torero tan irregular y tan proclive a las debacles y, a lo que se ve en su gesto, no debería ser muy habitual.

Quizás ese premio le sorprendiera pues el Divino Calvo, genial casi siempre con los engaños, capa y muleta, solía limitarse a despachar a sus oponentes, en la suerte suprema, que ya había dejado de serlo en su época, con más habilidad que valentía. De ahí quizás, y advierto que estoy elucubrando, su gesto de  sorpresa y euforia.

Hoy, cuando cada vez están más caros estos tradicionales trofeos y algunos aficionados, imbuidos quizás sin saberlo en pensamientos animalistas, los califican como despojos y casquerías, me parece oportuno rescatar esta vieja fotografía de Rafael que los recibe, al contrario, con tanto gusto como agradecimiento.

domingo, 23 de abril de 2017

Postales taurinas (XX) Ni de izquierdas ni de derechas

Por Jose Morente

Agosto de 1936, muy pocos días después del inicio de la Guerra Civil, la plaza de las Ventas aparece abarrotada de público para un festival republicano donde toreaban El Niño de la Palma, Cagancho, el Estudiante, Maravilla, Chiquito de la Audiencia y Félix Colomo (Fotografía publicada en Mundo Gráfico)

Que el toreo no es de izquierdas ni de derechas sino algo de todos o sea, verdaderamente  popular, me parece evidente aunque hoy día son demasiados los que andan empeñados en hacernos creer lo contrario.

Pero lo que no se puede -ni debe- es cambiar o reescribir la historia que es lo que algunos pretenden. Es una sencilla cuestión de ética.

Una ética de la que, lisa y llanamente, carecen quienes quieren que demos la espalda a la verdad.

viernes, 17 de marzo de 2017

Postales taurinas (XIX) El poderío capotero de Roca Rey

Por Jose Morente

Roca Rey toreando al natural y en redondo con el capote a una mano en Valencia (Foto de Mikel Ponce para ABC)

Y fue en el sexto de una corrida de Cuvillo que no acabó de romper. Andrés Roca Rey, le recibió con el capote con templanza, en unas muy mecidas y medidas verónicas. Magnífico toreo de capa. De gran categoría.

Pero lo importante vino en el quite después de ese cite por saltillera al cambio que se está convirtiendo en marca de la casa desde que la estrenará, creo que en Dax el pasado año, y que tanto impacta al público. 

Después del suspense de su sensacional saltillera, vino el cante grande al natural con el capote cogido por un extremo. Fueron tres naturales parsimoniosos, lentos y largos como las olas del mar. Puro toreo en redondo abrochado con el pase de pecho, también con la mano izquierda, de pitón a rabo.

Decía el viejo Fernando el Gallo que torero que no sabía torear a una mano era torero de plaza de pueblo sin palcos. 

Pues lo dicho. Este Rey del toreo, lo es -al contrario- de todas las plazas.

El impactante cite de Roca Rey con el capote a la espalda en Valencia (Foto de Alberto de Jesús para Mundotoro)

miércoles, 22 de febrero de 2017

Postales taurinas (XVII) El poderío capotero de Gallito

Por Jose Morente

Toreo de capote de Joselito el Gallo (Fotografía de la web de la Peña "Los de José y Juan")

Si hay una fase de la lidia donde es más necesario ganarle la pelea a los toros es con cuando se les recibe con el capote de salida. 

Torear de salida, al margen los alardes de valor, es ir a poderle al toro. A ganarle la pelea. El toreo de capote que se hace alternando pitones y adelantando la pierna es por eso, muy eficaz para conseguir ese dominio.

La foto de Joselito el Gallo que encabeza este post no tiene desperdicio. El torero no ha citado ya de frente, como en las verónicas antiguas, sino de tres cuartos lo que delata esa la punta de la zapatilla izquierda que mira al lugar desde el que vino el toro mientras la punta de la zapatilla derecha, mira hacia donde va el toro.

Con las manos pasa igual, pues ya no van altas como en el toreo anterior, sacando al toro por arriba, sino que se han desemparejado. Así, la izquierda sujeta, mientras la derecha manda (¡Y como manda!) en la embestida del burel al que retiene y hace volver por su camino, embebido en los vuelillos del capote.

Destroncándole, sí, pero sobre todo, llevándole toreado en preludio y esbozo de ese toreo en redondo con la muleta que vendrá más tarde. Cuando el toro ya esté más entregado.

Lidia y toreo empiezan aquí a ir de la mano.


martes, 18 de octubre de 2016

Postales taurinas (XVI) Cossío hace un quite a Joselito

Por Jose Morente


Fotografía publicada en el Tomo primero del Cossío


Si existe un libro de toros por antonomasia ese es el Cossío, No hay enciclopedia taurina más completa, más veraz ni más sistemática y ordenada.

Y lo curioso es que su autor, José María de Cossío era puro desorden, según contaba, en un artículo publicado en marzo del 47 en el Ruedo, Antonio Díaz Cañabate compañero de don José María en la Editorial Espasa Calpe.

Decía "el Caña", como le llamaban amistosamente, que Cossío disfrutaba cuando iba recopilando textos y fotografías para el primer Tomo de su obra. Un tomo que incluía un estudio completísimo de todas las suertes, un estudio titulado "Análisis histórico técnico del toreo" y que es, en realidad, una verdadera Tauromaquia. Una Tauromaquia tremendamente objetiva aunque sin perjuicio de, cuando le convenía, arrimar el autor, el ascua a su sardina. Su sardina era, no podía ser otro, que Joselito el Gallo.

Cuando los amigos se lo reprochaban, don José María se sonreía y contestaba:
-¡Pues naturalmente, y el que quiera llevarme la contraria, que escriba otro libro como este!
Que es lo mismo que, en la Escuela de Arquitectura nos enseñaba Javier Carvajal en su cátedra de proyectos.

Precisamente, rastreando fotos para "ese" libro, José María encontró la foto que encabeza este post. Una foto de Joselito tentando una becerra y haciendo las veces de picador. Una foto que, salvo eso, no tenía nada de particular. Pero Cossío le indicó al Caña que se fijara en el personaje que asomaba por un burladero.
-¡Eso soy yo!. Y se me ha ocurrido publicarla en el capítulo de "Tientas" con el siguiente pie: "Joselito tentando una becerra. Al fondo, dispuesto al quite, el autor de este libro". ¡Eh, qué tal? ¡Yo, haciéndole un quite a Joselito!
La foto en efecto se publicó, y publicada está con ese pie, en el primer tomo del Cossío.

Huelga decir que José María, sobre ser de la misma edad, era íntimo del diestro fallecido en Talavera al que acompañó en múltiples ocasiones por las plazas de toda la geografía española.

sábado, 16 de abril de 2016

Postales taurinas (XVII) Joselito el Gallo con su cuadrilla

Por Antonio Liger Valverde


A esta foto le tengo un especial cariño porque me la dio Luis González, banderillero, quien junto a El Vito entusiasmaron a la afición durante años destacando en las cuadrillas de El Litri y Jaime Ostos. 

Es el 24 de junio de 1917 y Joselito, con su cuadrilla, está a punto de salir de su casa en la Alameda para estoquear en solitario seis toros de Doña Carmen de Federico (Murube). Cortó 5 orejas. 

Dice Filiberto Mira en su libro Cien años de toreo en Sevilla 1900-2000: "Nunca se vio tan completo y tan formidable en todos los tercios al emperador de los toreros en la Maestranza".

sábado, 2 de abril de 2016

Postales taurinas (XVI) Cuatro toreros con duende

Por Jose Morente

La foto es muy interesante por las diferentes posturas de cada torero. Luis Miguel, torero de inteligencia, de cabeza, es el único que tiene descubierta la cabeza. Posa con mucho desparpajo como él era. Don Antonio Bienvenida, el más clásico de los cuatro, es el único que se ha liado ya el capote para el paseíllo. Gitanillo de Triana, con esa timidez de los artistas, lleva el capote en las manos por delante del cuerpo y es el único que mira a la cámara. Finalmente Manolete con las manos en la cadera parece que ya está ofreciendo las femorales al toro.
El toreo es diversidad. Contraste de conceptos y estilos. De modos y maneras, De fondos y de formas. 

En el toreo no hay dos toros que tengan la misma embestida ni dos toreros que toreen igual. Ni siquiera dos aficionados que piensen lo mismo Por eso el toreo con ser siempre igual, es siempre diferente 

En la Puerta de Cuadrilla de las Ventas vemos en la fotografía, a cuatro grandiosos toreros de muy diferente corte. Gracias a ellos (y a muchos otros diestros como ellos) el toreo es hoy lo que es y tiene la grandeza que tiene. 

Son cuatro toreros con un duende muy singular: 

Rafael Gitanillo, el duende gitano 
Antonio Bienvenida, el duende clásico 
Manolete, el duende romano 
Luis Miguel Dominguín, el duende judío 

Cuatro toreros con duende.

martes, 12 de mayo de 2015

Postales taurinas (XV) Rafael se corta la coleta dos veces

Por Jose Morente

Lagartijo corte de coleta simulado (NR Semblanzas 212)

Corte de coleta (simulado) de Rafael Molina “Lagartijo” (Fotografía de Tomás Molina)

Los toreros antiguos se iban y rara vez volvían, al contrario que algunos de los de ahora (y no me refiero a esas reapariciones aisladas por una sola tarde, que eso es harina de otro costal, sino a esas retiradas definitivas con corte de coleta -en la plaza o fuera de ella- incluido). Ese fue el caso de Rafael Molina “Lagartijo” quien se entretuvo en competir con Frascuelo durante veintitantos años a cara de perro, para después retirarse… y no volver.

Por aquellos tiempos de la retirada del primer Califa, circuló una fotografía del corte de coleta de Rafael. Una fotografía muy difundida que llegaría a publicarse, años después, en algunas revistas como el Sol y Sombra.

Sin embargo, el corte era simulado como le desvelaba, a Don Natalio Rivas, un amigo suyo cordobés en carta que aquel transcribió en su libro Semblanzas Taurinas (1ª ed. ; Editorial Mediterráneo, s.f., págs. 212-213). Decía así el corresponsal de Don Natalio:

“El que le corta la coleta a Rafael fue su barbero que se llamaba Miguel Carrasco Moreno. El testigo presencial es Antonio Bejarano Quesada (a) “Carrana” y la mujer que está en jarras, a la derecha del barbero es Dolores Bejarano Quesada, hermana del Carrana. El fotógrafo se llamaba Tomás Molina.

Me dice Carrana, único superviviente del grupo, que este es un simulacro a que se prestó Rafael por favorecer con la fotografía a su barbero: porque Rafael se cortó la coleta en su finca “Pendolillas” debajo de una encina y se la cortó Dolores Bejarano que, como creo que sabrás, fue la mujer con quien hizo vida marital desde que quedó viudo.

El patio que representa la fotografía es el de la casa en que vivía Dolores en la calle de Domingo Muñoz. Creo que los datos que te envío son los que deseas conocer. Un abrazo muy apretado de tu amigo Rafael”

El caso es que Lagartijo aunque se retiró una sola vez, tal y como mandan los cánones, se cortó la coleta, dos.

lunes, 16 de marzo de 2015

Postales taurinas (XIII) La belleza inútil

Por Jose Morente

ordoñez en roma

Antonio Ordoñez toreando a la verónica en el Coliseo de Roma. Puro arte del toreo más puro.

 

Piensan algunos aficionados que el arte del toreo se puede reducir a una mera cuestión cuantitativa. Que el mérito artístico de un lance o de una faena (como el de un cuadro o el de una poesía o el de una sinfonía) se deben medir por las dificultades vencidas. Piensan que solo es arte lo que se consigue mediante el esfuerzo.

En esta fotografía de Antonio Ordoñez toreando a la verónica, y creando arte, en el Coliseo romano, no hay esfuerzo aparente. Por no haber, ni siquiera hay un enemigo al que vencer. Pero, sin embargo, nadie puede negar o dudar que la foto recoge un momento vibrante, de plástica expresión. Un bello momento.

Y es que, en el toreo de salón y las pruebas cantan, se pueden alcanzar momentos de una belleza inusitada pese a la ausencia del toro que, aunque ausente, se adivina y presiente –se hace presente- gracias al gesto del torero.

En el toreo de arte, el toro no condiciona el toreo aunque sea siempre su premisa necesaria. Al contrario, en el toreo de arte, es el propio toreo, con su belleza inútil, el que determina, condiciona y, a la postre y en cierto modo, crea al toro.

domingo, 15 de marzo de 2015

Postales taurinas (XII) El toreo es inmenso

Por Jose Morente

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Morante con la izquierda en su segundo toro. Eso es torear (fotografía de la web de la plaza de toros valenciana).

Goza y disfrutan los públicos con los toreros artistas, esos que desde el Lavi a Morante, pasando por Rafael el Gallo o Curro Romero se han movido en el filo de la navaja que separa el ridículo de lo sublime.

Ayer, Morante en Valencia pegó el petardo y pasó un miedo inmenso (“mucho miedo” dijo) en su primero, un complicado toro de Victoriano del Río.

Pero del éxito al fracaso (y viceversa) hay sólo un paso y, luego, en su segundo, cuarto de la tarde, de nombre “Cóndor”, número 59, tostado listón, de 491 kilos, con cuatro años y cuatro meses, de brava y bonancible embestida, un toro que se le entregó en la muleta, Morante hizo y dijo el toreo como sólo los artistas verdaderos y auténticos saben hacerlo y decirlo.

Pero en Valencia, en los dos primeros días y con dos más que interesantes y variadas corridas de Fuente Ymbro y Victoriano del Río, ha habido más, bastante más.

Así, a la magia de Morante, se le han unido el valor y la pureza, siempre auténticos, de Saúl Jímenez Fortes; el oficio y saber estar de Juan Bautista; el excelente y mecido toreo de capa de Daniel Luque y esa precisión extrema en el manejo de las telas del Juli, quien lleva un computador en la cabeza y que, para colmo, gasta bragueta.

No cabe encerrar el toreo en los estrechos márgenes de nuestras mentes siempre limitadas. Lo importante es que, todas esas emociones tan diferentes, son compatibles. Todas caben pues el toreo es inmenso.

Pero, eso sí, quede constancia, la guinda, la diferencia, la ha marcado el toreo eterno de Morante de la Puebla.

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La media de Morante (Fotografía de Cultoro)

martes, 20 de enero de 2015

Postales taurinas (X) Cúchares vs. El Chiclanero

Por Jose Morente

1886-05-10 (p. LL) Disputa lamina

Una escena inusual. Dos diestros, Cúchares y el Chiclanero, disputándose el privilegio de matar al mismo toro (Detalle de una lámina de La Lidia publicada el 10 de mayo de 1886)

 

La escena, representada en esa vieja lámina de La Lidia publicada el 10 de mayo de 1886, resulta rocambolesca pues nos presenta a dos diestros, Cúchares y el Chicclanero, armados con sus muletas y espadas, presentándose ante el toro a la vez y disputándose el honor de matarlo.

El pleito tuvo su origen en la pretensión de ambos de abrir cartel y en la actitud dubitativa e incapaz del Presidente de la Corrida de ese día, el Duque de Veragua..

El caso es que, ese año, estaba contratado de primer espada en la plaza de Madrid, el diestro de Chiclana, Joselito Redondo, pero encontrándose Curro Cúchares de paso hacia las plazas del norte, la empresa de la plaza de la Villa y Corte juzgó oportuno incluirlo en los carteles.

Comenzada la corrida, el Chiclanero quiso hacer valer su contrato mientras Cúchares defendía su derecho a matar el primer toro por su mayor antigüedad.

A ambos espadas les dio la razón, cuando subieron al Palco uno detrás del otro, el incompetente Presidente de la corrida, por lo que cuando tocaron a muerte, ambos diestros se dirigieron al mismo tiempo muleta en ristre hacia el burel. El Chiclanero consiguió darle un par de muletazos pero fue Curro, más listo, quien le propinó el sablazo que le finiquitó, que es el momento que refleja el grabado de la Lidia.

Lo curioso del caso, es que el argumento utilizado por el Chiclanero en defensa de sus pretensiones y frente al derecho de antigüedad de Curro Cúchares: hacer prevalecer el tenor literal de su contrato, fue el mismo que utilizó el pasado año (o sea, casi siglo y medio después) el diestro Alejandro Talavante en Málaga para justificar eludir el tradicional y reglamentario sorteo de las reses.

Y es que no hay nada nuevo bajo el sol.

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Contrato de Pepe-Hillo con el empresario de la plaza de toros de Cádiz de 9 de marzo de 1793, reproducido en el número de la Lidia de 29 de noviembre de 1886. Las condiciones contractuales han sido clave en la definición del formato de la Fiesta de los toros y motivo de frecuentes pleitos y polémicas entre toreros, empresarios, ganaderos, autoridades y aficionados.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Postales taurinas (IX) Silencio. Torea Pepe Luís

Por Jose Morente

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Pepe Luis Vázquez (¡Pepe Luís!), de rodillas en un tentadero en el Toruño (Fotografía del libro “Viaje a los toros del Sol” de Alfonso Navalón)

Decían de él que no tenía bragueta. Una suerte para los demás pues -según Manolete rival y amigo- de tenerla les hubiera borrado a todos.

No la tendría pero ahí está en esa fotografía tomada en el Toruño de los Guardiolas, toreando de rodillas a una becerra de Pedrajas y replicando, en cierto modo y pasado el tiempo, a Marcial Lalanda, quien además de compañero de cartel algunas tardes fue también su apoderado y creo que su amigo.

La anécdota la contaba Alfonso Navalón en su imprescindible “Viaje a los toros del Sol”. El diálogo, que tuvo lugar una tarde de toros en la Malagueta, es de sobra conocido y aquí también lo hemos narrado pero no me importa reproducirlo.

-¡ Oye Marcial eso lo hace cualquiera! Le decía Pepe Luis al “más grande” quien gustaba de torear con frecuencia de hinojos.

- ¡Cualquiera que no seas tú! Le contestó el madrileño

Para demostrar quien tenía razón, Pepe Luis le salió esa tarde de rodillas a su toro (como años después le saldría de rodillas a la becerra de la foto).

Acabada la tanda de ayudados, sentenció:

- ¡ Oye Marcial. De rodillas, torea cualquiera. Lo difícil es torear de pie!

Pues eso. Lo dicho. Para Pepe Luis, quien en la foto torea de rodillas a una becerra de Pedrajas en un tentadero en el Toruño, lo difícil era torear de pie.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Postales taurinas (VIII) Dos miradas

Por Jose Morente

 

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Antonio Bienvenida acaricia la embestida del toro con la muleta en la mano derecha (Foto: Dinastía Bienvenida)

 

Es esta quizás una de las fotos de Don Antonio Bienvenida que más me ha fascinado desde siempre y eso que no es de sus fotos más conocidas o difundidas..

No será de las más conocidas pero me subyugan esas dos miradas tan fijas que no se ven pero que se intuyen: la del toro en la muleta y la del torero en los intuida mirada del toro. En su mirada que no en sus pitones.

Pero la foto enseña más, mucho más. Y es que la relajada postura del torero tiene de todo: Elegancia, concentración, displicencia, señorío, suavidad, templanza, enjundia, arte, naturalidad….

¿Para qué seguir? Basta con decir toreo y está dicho todo.

sábado, 4 de octubre de 2014

Postales taurinas (VII) Una estocada de Vicente Pastor

Por Jose Morente

 

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Estocada de Vicente Pastor en México el día 1 de enero de 1919 (publicada en el Ruedo, nº 35 del 7 de febrero de 1945)

 

Acabo de encontrar esta vieja fotografía de una estocada de Vicente Pastor que me parece más que interesante.

Es fama que Vicente Pastor, que pasa por ser uno de los diestros más honrados de la historia del toreo, mataba dando un saltito que los aficionados de la época no paraban de recriminarle.

Corrochano, en su defensa, salió aduciendo que si el salto le permitía pasar antes el fielato, no le permitía corregir su posición y que Pastor cuando llegó a su decadencia ya no saltaba.

Lo interesante no es eso, sino que nunca había visto una foto de Pastor saltando y en el momento central de la estocada. La acabo de encontrar en el Ruedo y es la que acabo de insertar.

¿No resulta sorprendente el parecido con las estocadas del Juli que también mata saltando? A mí me ha dejado perplejo.

Es muy fácil buscarle defectos a lo que tenemos delante de nuestras narices y aún más fácil mitificar lo que no hemos conocido pero, dicho esto, ¿Habrá que revisar nuestra opinión sobre Vicente Pastor o lo que habría que revisar es nuestra valoración del tan manido julipié?

martes, 9 de septiembre de 2014

Postales taurinas (VI) La piedra Rosetta del toreo

Por José Morente

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Morante en Ronda. Las claves del toreo

Ir descubriendo en la red, poco a poco, las fotos de las faenas de Morante en la goyesca de Ronda es como ir traduciendo poco a poco los textos que acompañaban las pinturas egipcias.

En estas fotos de Morante están las claves del toreo igual que en la famosa piedra Rosetta estaban las claves de la escritura jeroglífica.

No se puede entender el toreo moderno (que es lo mismo que decir que no se puede entender el toreo) si no se entiende y comprende el toreo de José Antonio Morante de la Puebla.

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La Piedra Rosetta de la escritura jeroglifica y la piedra Rosetta del toreo

sábado, 30 de agosto de 2014

Postales taurinas (V) Perera en Bilbao

Por Paco Carmona

 

Perera en Bilbao 2

Perera en Bilbao

Que Miguel Ángel Perera se encuentra en un momento dulce de su carrera no es ningún descubrimiento. Que esté poniendo el listón muy alto a sus compañeros, tampoco. Y que, su apabullante regularidad y superioridad sea garantía de éxito, está más que asegurado.

Pero, más allá de la estadística, se sitúa el Toreo y en estos momentos es el pacense quien marca la pauta. Esta gran fotografía de Arjona de hace unos días nos revela muchas cosas.

Nos advierte que Perera es el diestro que mejor resume las últimas tauromaquias. La fusión de ellas nos deja mucho a la imaginación y, en una misma faena, podemos ver fases de un toreo en redondo, limpio, de profundo trazo y belleza natural, y muletazos imposibles, de pitón contrario, cruzado y descruzado a la vez.

Ese toreo de abuso, de invasión de terrenos necesita de alguien que lo ejecute con total confianza para parar, enganchar y soltar una y otra vez a un toro tan bravo y de tan considerable volumen y pitones como el que vemos en la foto. Lo llaman toreo en ochos y el toro una vez reducido de poder y sometido al hombre, se entrega en círculos y surca curvas como nunca antes habíamos visto.

En esta nueva tauromaquia, se pierde la norma, no hay reglas escritas, no hay cánones marcados. Aquí, el fin justifica los medios y la finalidad es desbravar al toro con un trapo pero sin trucos. Para torear bien hay que ser, de arriba, pájaro y, de abajo, roca.

Entrega, firmeza y quietud, en definitiva valor, que es la base que permite desarrollar un toreo de una entrega y compromiso tan apabullante como nos muestra la instantánea.

Un toro que gira y esquiva a un torero que, más bien parece un roble con una seguridad aplastante, logra que tome de nuevo la muleta apartando si fuera necesario sus temidos cuernos que aquí parecen no servirle de nada.

Lo mejor de Perera es que su pureza de vanguardia no dice menos porque sea un torero de una gran capacidad e infinito poder con los animales, sino que su entrega y su compromiso le hacen evolucionar y torear cada día más sentido y mejor.

Esperemos que ese techo que no le llega nunca, se sitúe aún mucho más alto.

 

Postdata. La foto tiene su origen en Paco Ojeda, igual que Manolete miró a Chicuelo y Armillita bebió en José. No hay duda que Perera desde Bilbao miraba a Sanlúcar.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Postales taurinas (IV) El desgarro de Curro Puya

Por Jose Morente

 

img_0009 Una veronica de Gitanillo de Triana

Curro Puya toreando a la verónica

“He visto las fotografías de Curro Puya, el viejo, y es un desgarro… [Con la capa] se exponía tanto y tenía tal pureza que, cuando daba un pase, no pensaba más que en eso, en ese desgarro que le salía de dentro, con mucho dolor y que, entonces, proyectaba fuera”

Declaraciones de Pepe Luis Vázquez a François Zumbiehl recogidas en el libro “El discurso de la Corrida” (1ª ed., Barcelona, ediciones Bellaterra, 2009)