Por José Morente
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| Natural de Pepín Martín Vázquez en un tentadero. Sobran los comentarios. |
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| La fotografía lo dice toro. El toreo de Juan Ortega en el aire de Pepín. |
Por José Morente
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| Natural de Pepín Martín Vázquez en un tentadero. Sobran los comentarios. |
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| La fotografía lo dice toro. El toreo de Juan Ortega en el aire de Pepín. |
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| Pablo Aguado. Toreando con los vuelos de la muleta |
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| Juan Ortega. Toreando con la mano derecha sin ayuda ¡también con los vuelos! |
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| Morante en Córdoba, siempre puro arte, arte puro. |
Por Zabala de la Serna
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| Juan Ortega en Jaén |
En un solo quite por chicuelinas Juan Ortega había borrado toda la tarde. Toda la crónica. Todas las letras del abecedario. Ido el sol, caída la noche, la luz se hizo. Fue la escultura a Chicuelo y su deslumbrante broche un anuncio, el momento exacto en que Ortega sacó la escoba. Y luego brindó al público la gloria. Pues gloriosa fue la faena. Desde que acarició por alto los ayudados. Que barrían sedosos el lomo de Basurilla, el toro más fino, el más lindo, el de más clase. A calidad más calidad. Y esa brotó de las muñecas paroxísticas de Juan. Para inmortalizar el toreo, reducirlo a las esencias de la naturalidad. Donde todo es cadencia, y lentitud, y armonía. Había poesía la torería desnuda de toda alharaca. La ligazón del natural con el de pecho, tal como los cantaba Belmonte, vertían el cuenco de las maravillas. Qué despacio discurrió todo y qué pronto pasó. Después de tanta espera. Después de tanta nada. Al fin, el todo.
Juan Ortega enterró la espada en el segundo viaje. Y estalló la plaza, desgañitada, afónica ya por entonces. Ronca de jalear el sueño del toreo. Cayeron las dos orejas con una fuerza atronadora, borrando todos los demás trofeos conquistados. Y los recuerdos amargos con el hondo toro tercero que se agarró a la tierra como un buque varado. Ortega barrió todo con su escoba. Como el lomo de Basurilla, arrastrado en una vuelta al ruedo por el pañuelo azul.
Zabala de la Serna, "Hasta que Juan Ortega sacó la escoba" en El Mundo. 17.09.2020
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| La gran estocada de Juan Ortega a Basurilla de Victoriano del Río |
El toreo de Juan Ortega en Jaén
Música: Adagio en G menor. Albinoni / Imágenes: Movistar plus
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Una de las chicuelinas del excepcional quite que dio Juan Ortega en Málaga por este palo mirándose en el espejo de su creador (Foto: Hugo Cortés) |
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| Una chicuelina de Chicuelo (Foto: Archivo Dinastía Chicuelo) |
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Chicuelo. El modelo original. Arte en estado puro. La fuente en la que tienen que beber todos los que se acerquen a este lance. Chicuelo citaba con las manos altas y en posición de tres cuartos. |
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Manolo Bienvenida. Oro puro de ley en una chicuelina para la posteridad con las manos algo más bajas. Así también las daba Chicuelo. |
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Antonio Bienvenida. Estética indiscutible en una chicuelina con las manos muy bajas. Tan bajas que exige un toque para desplazar al toro. |
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Paco Camino. Citando con las manos altas pero de frente al toro y trayéndole muy toreado. El de Camas siempre aportó algo nuevo a todas las suertes que ejecutaba. |
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| Manzanares padre. Clasicismo en vena de un torero en el que se miraban los otros toreros. Estética y personalidad a raudales. |
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Morante. Miles de registros en el torero de los mil matices. Un ideal de torería indiscutible pero discutido. |
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| José Tomás. La novedad del cite con el compás abierto. Ensanchando el toreo. |
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Lance sutil, la chicuelina puede también cantarse por lo jondo. Registro dramático en una ajustadísima chicuelina de Saúl Jiménez Fortes. |
Decía el Selu: "Mis amigos van a hacer fiesta en la Peña/Mis amigos van a hacer una excursión/Mis amigos van a hacer arroz en el campo/Y van a hacer jornada de mus y dominó"... Pues eso |
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| No hay arte sin técnica (Curro Díaz) |
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| No hay arte sin técnica pero no olvidemos que también se necesita valor (David Galván) |
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| No hay arte sin técnica (Juan Ortega) |
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| El triunfo del arte y el talento. ¡Viva el toreo! |
por Clarito
El hierro de la Quinta es el de la antigua ganadería de Carlos Conradi.
Málaga. Jueves, 11 de agosto de 2011.
En esta feria de Málaga se han programado dos encierros de la ganadería de la Quinta, la más representativa hoy del encaste Santacoloma, propiedad de Álvaro Martínez Conradi.
La primera la novillada del jueves, que torearon Sergio Flores, Adolfo Ramos, Manuel Rodríguez y Juan Ortega. La segunda, la corrida mixta que el próximo lunes torearan el Juli y Manzanares (acompañados por Manuel Manzanares a caballo con toros de Fermín Bohórquez)
Los toritos de Santacoloma
Todos sabemos que este encaste (a pesar de los esfuerzos y experimentos de sus distintos ganaderos) no saca mucha caja. Por ello,no es fácil poder lidiar en plazas de primera corridas de toros. Solución, las novilladas, con lo que además y al lidiarse con un año menos, los toros desarrollan menos sentido, tan acusado en los cuatreños de esta procedencia.
El toro Santacoloma es un toro listo y que aprende pronto. En la foto el novillo está mirando al torero que debe andar muy rápido si no quiere ser cogido.
Son toros de escaso tamaño (lo que los veterinarios llaman brevilíneos) que se acusa mucho más en los toros del encaste que vienen de la rama saltillo, que son siempre más pequeños que los de la línea Ibarreña. Son estas, las dos ramas que componen el encaste Santacoloma.
Ejemplo de ello, el primero de la tarde. Un novillo, muy en la línea saltillo, muy fino, lo que lo hacía aparecer más chico. Nada que ver con los Tamarones tan de moda hoy.
Pero lo que importa en el toro, son las intenciones, no la caja. Y este como sus otros cinco hermanos (los otros dos novillos, sexto y séptimo –este el mejor de la tarde- fueron de Julio de la Puerta), desarrolló el sentido propio de su casta (en ese caso, mala). Novillos andarines, algunos distraídos, con poca fijeza y manseando. Punteando en los engaños. El caso es que hubo de todo y poco bueno. De hecho, el mejor toro fue el penúltimo que no era de la ganadería titular.
El trapío y comportamiento del primero de la tarde (muy en el tipo de Saltillo). Poco tamaño y poca longitud de embestida. Aquí está reponiendo muy rápido. Lo que las antiguas tauromaquias denominaban “toro revoltoso”, término hoy en desuso.
Los novilleros
No fue lucida, para el público, la actuación de los novilleros ayer aunque, a la vista del ganado, no se les puede reprochar nada. Y eso, pese a que más de un aficionado haya cargado el resultado del festejo en el debe de la terna (en este caso, cuarteto) de novilleros. Yo, no estoy de acuerdo.
En mi opinión, los novillos no sólo no fueron buenos, sino que encima escondieron el peligro que llevaban. La mansedumbre si la mostraron, pero no era del género escandaloso que es la que pone al público de parte del torero. En resumen, que no aparentaban lo que eran y el peligro que tenían.
Por contra, los novilleros exhibieron al desnudo virtudes y defectos. Y, en mi criterio, bastantes más virtudes que defectos. Los últimos (los defectos) los lógicos en toreros de un escalafón en el que, como decíamos ayer, no se ofertan muchas oportunidades de torear.
Sergio Flores estuvo sensacional. Muy firme toda la tarde, con mucha seguridad en el manejo de los engaños. Muy bien colocado, presentando los engaños por delante cuando había que taparse y más retrasados cuando las condiciones de la res lo exigían. Le cogió el ritmo a sus novillos y sobre todo en el segundo, consiguió enjaretar algunas tandas de mérito, llevando muy toreado (y muy despacio) al toro. Aguantando los difíciles parones de la res. Gustó mucho.
Sergio Flores, cita a su primero con la muleta muy adelantada y algo oblicua como aconsejaba Pepe-Hillo hacer en los toros que se ciñen.
La embestida del mismo toro. Carita muy alta.
Sergio en su segundo. El torero embarca bien la embestida pero el toro, por su corto tranco, busca lo que se deja atrás.
Lógicamente, el diestro intentaba alargar los pases, lo que en este consigue.
Adolfo Ramos está en un buen momento. Es un torero valiente, seco y muy seguro. Plantea la faena con sobriedad y cabeza. Entendió bien a sus toros, aunque el lote que tuvo no le ayudó nada. Le faltó, por poner un pero, ese punto de arrebato de los novilleros que a los públicos tanto encandila pero que a mí, personalmente, me trae al pairo. Me gustó y me convenció.
Adolfo Ramos, muy vertical, siempre. Incluso con el toro de salida, lo que no era fácil.
Adolfo, cita en el pitón contrario. Lo que ayer era lo correcto.
Adolfo llevó muy largo a los novillos, con la cintura muy quebrada para intentar que le humillaran. Tiene mucho mérito ese toreo en los toros de este encaste.
Valor sobrio, sin alharacas.
Manuel Rodríguez es un caso inusual. El torero consiguió el puesto en los carteles de forma inusual y gracias a una huelga de hambre. Y cuando todo el mundo le auguraba un sonado fracaso, lo cierto es que aguantó el tirón en su primero (de la Quinta) y llegó a confiarse por momentos en su segundo (de Julio de la Puerta. El mejor de la tarde) firmando algunos muletazos buenos, sin excesivas apreturas pero poniendo rabia y ganas. De intención, redujo su repertorio al toreo fundamental (todos los quites los hizo por verónicas) lo que es su obsesión. Se justificó aunque desgraciadamente, puede que no consiga rentabilizar el esfuerzo que hizo.
Manuel Rodríguez a quien le auguraban el fracaso estuvo más que digno con el de la Quinta y bien por momentos con el novillo de Julio de la Puerta (en la foto) al que sacó pases estimables.
Juan Ortega tiene oficio y el sabor campero propio de los toreros lidiadores y que andan mucho por el campo. Además, sorpresa en este corte de torero, torea con gusto y elegancia, tanto con el capote como con la muleta. Cuando hubo que recibir a los toros con el capote, los recibió con suavidad exquisita. Pero cuando hubo que fajarse en la muleta, se dobló con solvencia. En cualquier caso, muy serio desde el punto de vista técnico. Un buen torero.
Juan Ortega. Muy eficaz con el capote y –ojo- muy elegante.
El cite con la muleta adelantada. Atención al toro que se arranca al paso y con la cara muy, muy alta. El torero muy firme y seguro.
Final de faena, el toro se para y la embestida es más corta, por lo que el diestro tiene que citar ya con la muleta retrasada (en realidad, a la altura del cuerpo). Lo que técnicamente es irreprochable.
El toreo con la derecha de Juan Ortega. Muy mandón.
Conclusión
En resumen, que el festejo no resultó lucido, lo que se agravó por su inusitada duración al tratarse de corrida de cuatro novilleros, a lo que ya no estamos habituados. Que los novilleros estuvieron por encima de los toros de Santacoloma y mucho mejor de lo que pareció en la plaza (invito a ver los videos de la corrida), sobre todo porque los toros engañaron y sacaron complicaciones, mansedumbre y/o un peligro sordo que no todos vieron.
El lunes, repetimos ganadería (pero sólo con 4 toros al ser corrida mixta con rejoneador). Tiene interés ver el comportamiento de este ganado con un año más y sobre todo en manos de dos toreros muy puestos (Juli y Manzanares) y con dos de las mejores cuadrillas del momento. Más lucida la de Manzanares, pero muy eficaz la del Juli. Vamos a ver que pasa.
Adolfo Ramos en un buen pase de pecho, muy de su estilo.