Mostrando entradas con la etiqueta Rafaelillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafaelillo. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de mayo de 2016

Madrid dice sí a la épica (pero ignora el buen toreo)

Por Clarito


Rafaelillo ¡Así se lidia! (Fotografía de Mundotoro)

Madrid se entusiasma con la épica.

Aunque históricamente en Madrid han triunfado toreros de todas las cuerdas, esta plaza ha reservado siempre su corazón para los toreros más valientes. El negro Frascuelo fue, en el XIX, el paradigma. Y es que, en Madrid, el toro fiero y el torero capaz de hacerle frente han causado siempre furor

Eso fue lo que pasó ayer en el cuarto toro de la corrida de Adolfo Martín. Un toro muy quedado, bronco, de medias arrancadas y agarrado al piso (toda la corrida, hasta los más nobles, sacaron este defecto), un toro muy difícil de torear al que Rafaelillo se enfrentó con un descaro y una frescura, como se decía antes, que encandiló al público venteño.

El de Murcial, desplegó, ante ese astado, un impresionante arsenal de recursos técnicos. El toro no tenía muchos pases (en mi opinión ¡no tenía ni uno!) y Rafaelillo supo hacerle una faena por la cara, valiente, muy emocionante, con medios pases, muy inteligente. Tiró de oficio para montar una faena impensable e imposible. Con la muleta retrasada (el cáncamo en el segundo muslo) y yendo siempre, de modo sistemático, a buscar el pitón contrario que era lo que pedía ese toro (y lo que pedía el público, porqué no decirlo), acabó sacando agua de un pozo que parecía vacío y sin fondo. 

Además, Rafaelillo supo escenificar muy bien la situación. Lo que gustó a la mayoría tanto como desagradó a algunos (muy pocos) aficionados. Hacen mal. El toreo no es sólo pases y estocadas, lidia y exposición, sino también un juego, un espectáculo donde la comunicación con el público es clave y, también en eso, estuvo sobresaliente el murciano, Quizás por eso, su faena ha transmitido tanto a los que estaban en la plaza y a algunos de los que estábamos en casa viendo la televisión. A mí me ha entusiasmado. ¡Viva la épica!

Rafaelillo, y es lo que importa, triunfó lidiando al modo heroic. aunque, pese a matar bien, no le dieron la oreja, . El presidente sabrá porqué. Yo, de los presidentes de Madrid, ya tengo hecha mi opinión.

Sencillamente, carecen de sensibilidad. No saben.

Castella ¡Asi se torea! (Fotografía de Javier Arroyo publicada en facebook)

El buen toreo parece que no gusta en Madrid

El éxito de Rafaelillo era lógico y explicable, por el tipo de toro, por el carácter del torero y por el planteamiento de la faena. Lógico y explicable en una plaza donde todavía se valora la lidia y se agradece ese toreo antiguo de lucha y riesgo que tanto nos gusta a nosotros. Empero, lo que pasó con Castella resulta sin embargo, inexplicable.

Intentemos explicarlo aunque el problema, para mí, no estuvo en el ruedo sino en la actitud de los espectadores.

Es cierto que Castella es un torero frío, muy frío, que no hace ninguna concesión al público, ningún gesto para la galería. Pero  no es menos cierto que ayer derrochó torería y buen gusto. Elegancia y ritmo. Soltar y recoger. Llevar y conducir. Torear. El mejor toreo posible, para más inri, con dos grises de esos que se dice que son fieras corrupias. Fieras corrupias menos cuando los torean las figuras. Los dos del lote de ayer de Castella, lo serían pero, si lo fueron, parecían dos babosas en sus manos. Cuando se torea con tanto valor, con tanta firmeza y con tanto sentido del toreo, los toros siempre parecen mejores de lo que son.

Fue una faena soñada. De ensueño. De leve juego de muñecas. De movimientos justos y precisos.

¡Que manera de torear!

Pese a ello, Castella tuvo a la plaza en contra. No era el ambiente frío de la indiferencia sino el ambiente crispado y descaradamente a la contra. Sus dos actuaciones fueron subrayadas por ese constante punteo de pitiditos, palmitas de tango y conatos de protestas que, en Madrid, jalonan siempre la actuación de los toreros punteros y subrayan su categoría. Torero al que, en Madrid no piten, no es figura del toreo.

Pero es algo difícil de comprender. Se pide que las figuras toreen corridas duras y cuando una figura lo hace, tiran a degüello. Si no está bien con esos toros, lo machacan pero si está bien, como estuvo Castella, también lo intentan destrozar.

¿No será que esos aficionados, temen que estos toreros pongan en evidencia a esas ganaderías y el mito que las sustenta?

Y es que Castella ha toreado a sus dos Adolfos con una firmeza y una tranquilidad enervante para algunos. Como si se trataran de dos toros domeqcsticados. Igual, igual. Lento, suave, templado. Un toreo muy caro.

¿O será que lo que, de verdad, gusta en esta plaza es que el torero ande a merced del toro y lo que irrita es que un torero esté por encima de ellos?

No lo sé. El caso, es que el público, no entró en la faena y Castella se dedicó (como confesaría en los micrófonos del plus) a torear para si mimo.

Una suerte para nosotros.


Dos conceptos del toreo

Público al margen, ayer, en Madrid, pudimos disfrutar del toreo en su máxima expresión. En toda la extensión de la palabra. Dos conceptos distintos y dos modos de torear distintos.

El toreo cambiado, de poderle al toro que se defiende, con el torero metiendo la pierna continuamente para robar los pases, en dura y emocionante pelea. Toreo para gustos fuertes.

Y el toreo en redondo, con el torero en su centro, respetando el viaje natural del toro, acariciando sus embestidas con desmayo y elegancia máximas. Un toreo para buenos paladares

El toreo es muy amplío, muy variado y muy grande. Por tanto, ¡viva el toreo!

¡Viva todo el toreo! ¡Todo!

Castella medita. Torear para uno mismo y con el público a la contra es más difícil que torear sólo contra el toro (Fotografía de Mundotoro)

lunes, 5 de octubre de 2015

Ureña y Murciano ponen broche de oro a una interesante Feria de Otoño

Por Clarito (Fotografías: Juan Pelegrín)

Ureña ante Murcianode Adolfo Martín, sexto toro de la tarde 


Los toros de Adolfo

Que en Madrid embistan los toros (que embistan bien, se entiende) no es fácil pues a esta plaza hay que venir con reses elegidas por tipo y hechuras lo que no siempre coincide con la nota y la reata. Como ya hemos dicho alguna vez, una cosa es el toro de las doce de la mañana (el del reconocimiento) y otra, el toro de las cinco de la tarde (el de la corrida).

Adolfo (en el mundillo taurino Adolfo es Adolfo Martín) envió ayer a Madrid una corrida elegida como para no pasar problemas en el reconocimiento. Y, lógicamente, no los pasó. Sus toros tuvieron trapío y presencia. Luego en la plaza, desarrollaron complicaciones y sentido, mucho sentido.
Los seis "grises"

Sin embargo, Adolfo está tocado este año (es su mejor año) por una varita mágica y todo le sale a pedir de boca. 

Que en Madrid salgan cuatro toros muy complicados no es malo, sino todo lo contrario pues ese es el gusto de esta plaza. Así fueron los cuatro primeros. Sólo salió un toro flojo, el quinto, cuando ya todo el mundo estaba encandilado con la corrida. Para colmo y remate salió un sexto bravo y, este sí, nobilísimo (noble no quiere decir bobo, que nadie se confunda).

Fue como si el orden de lidia lo hubiese preparado el propio ganadero como lo preparaban los ganaderos decimonónicos para garantizar el éxito de sus corridas.


Rafaelillo y la vieja lidia

Los cuatro primeros toros nos tuvieron en vilo, pendientes de todo lo que pasaba en el ruedo, Con matices de bravura, fueron cuatro toros complicados que desarrollaron sentido. Cuatro toros listos ante los que los diestros de la terna se plantaron con firmeza, solvencia y torería. En ningún momento los matadores volvieron la cara ni rehuyeron la pelea. 

Rafaelillo estuvo cumbre en el primero. Nos trajo aromas de otros tiempos con una faena de viejo cuño, sobre las piernas, doblándose con el toro e incluso, lo que en ese estilo de toro tiene máximo mérito, intentando estirarse con él en algunos momentos como quizás no se estiraban los toreros antiguos. Robando, literalmente, los muletazos. Mató muy bien tras un pinchazo. Faena de oreja que no se pidió.

Rafaelillo toreando por bajo. Aromas de viejas lidias

Menos opciones tuvo en el cuarto, al que recibió muy bien con el capote. Le brindó al público pero el toro se orientó muy pronto   Otra vez muy bien y muy torero el torero de Murcia,

El cuarto se orientó muy pronto pero Rafaelillo estuvo muy firme con él.

Sacando incluso muletazos de muy buen trazo

Robleño solvente

Lo de Robleño es una historia de continua mala suerte. Su primero (segundo de la tarde) fue el más peligroso de la corrida. Sólo matarlo sin volver la cara merece nota.


Un toro muy complicado y una estocada de las de verdad. Ayer se vieron muy buenas estocadas.
El quinto salió bravísimo o, mejor dicho encastadísimo. Tanto se empleó en el capote, con tanta fiereza y velocidad acometía los percales que, literalmente se desfondó casi de salida. Bravo y aparentemente noble se vencía en cada muletazo. Imposible el lucimiento. 

Otra estocada antológica

Ureña sueña el toreo

Lo de Ureña merece la pena contarlo en detalle para conocimiento de quienes no le vieron y para que perdure en la memoria de quienes estuvimos en la plaza.

Su primero fue uno de los toros complicados y con peligro de la corrida. Ureña le toreó de capote de forma magistral, con mucha hondura, en un palmo de terreno y sin enmendarse. Cante grande de compás abierto que tuvo sabor a Triana.

En la muleta, el de Lorca nos ofreció una de las versiones más desnudas y más verdaderas que es posible ver en una plaza. Sin apoyatura alguna, concediendo todas las ventajas al toro (quizás demasiadas pues el toreo es de suyo un arte defensivo) se entregó con desusado arrojo. Fue volteado aparatosamente, lo que no le importó demasiado pues volvió a la cara del toro con los mismos arrestos.Mató tras pinchazo recibiendo

Algunos aficionados le reprocharon que no diera más distancia al toro. Que lo ahogara. No comparto esa opinión (aunque en el toreo todo es opinable). Citando de lejos, hay más opciones para que el toro se venza hacia el cuerpo del torero si el toro es de sentido y el torero se pone en el sitio en el que se puso Ureña. Que se lo pregunten a Juan Belmonte puesto sobre corto trocaba cornadas por volteretas.


Ni las volteretas ni las complicaciones del tercero amilanaron a Ureña.

Pero lo grande llegaría en el último toro de la tarde (y de la Feria). El toro que se llamaba Murciano (curiosa coincidencia) tuvo nobleza y templanza y el torero puso templanza y buen gusto. Ureña entendió muy pronto que no había que tocarlo en el cite sino que bastaba echarla las bambas al hocico y traerlo enganchado a los vuelos de la muleta, sin brusquedades. Muy encajado en los primeros compases de la faena. Relajado y desmayado al final. 

Eso es el toreo. El toreo soñado.


Ureña en el sexto. Ora muy encajado ora muy desmayado
Del sueño nos despertó la estocada, Una estocada fulminante que llegó tras un pinchazo en lo alto y una envainada que hizo mucha guardia. Lástima. Si le mata a la primera hubiera explotado la plaza.

Gran tarde de toros y toreros, Los de Adolfo dentro del mejor año de este ganadero. Los toreros muy bien. Merecieron mejor suerte y más premio.

Sobre todo, eso, más premio. Los toreros merecieron más premio.



Los toreros aplauden a los aficionados. Todos en defensa de la Escuela de Tauromaquia de Madrid. En defensa de nuestra cultura

martes, 28 de julio de 2015

Enorme Rafaelillo en Valencia

Por Fernando Farfán


El toreo clásico, relajado y puro de Rafaelillo con la man izquierda a un toro de Miura (Fotografía Rullot-Aplausos)

Una muy pobre entrada registró la última de la Feria de Julio en Valencia para ver el mano a mano entre Rafael Rubio “Rafaelillo” y Manuel Escribano con los legendarios Miuras, que en la semana se habían mostrado fieros en el desencajonamiento público.

Corrida mal presentada por desigual la del hierro sevillano, con un segundo de escaso trapío protestado de salida y un tercero muy justo, pero la tarde fue más que entretenida, porque los Miuras tuvieron calidad y emoción, y los de a pie no se guardaron nada.

La pelea entre sí de los Miuras, con la muerte de uno de ellos, propició una desencajonada espectacular

Rafaelillo. Derrocha torería por lo clásico

Dicen que clásico es lo que no se puede hacer mejor y así estuvo hoy "Rafaelillo" en el coso de la calle Játiva. Clásico, enorme, sublime, eterno, excelso, son adjetivos que  bien pueden describir la actuación del murciano, que hoy estuvo en torero toda la tarde y toreó al natural como pocos lo han hecho en lo que va de la temporada. 

Con el que abría la tarde se mostró con oficio, el toro tiene buena condición y emoción en su embestida. Con el capote se gustó lanceando a pies juntos y con la muleta muy firme. El toro que embiste con calidad, pero que no regala nada, se traga los dos primeros muletazos de la serie, pero no así el tercero. Un mirón con peligro que desarrolló sentido fue el primero de la tarde. Faena larga de entrega, dominio y valor

Su segundo, justo de presentación, tuvo un gran pitón izquierdo. En el caballo es pronto y se arranca de largo al galope. En la muleta humilla y embiste con gran calidad. La primera tanda es de tanteo con la derecha, rematada con un soberbio cambio de mano por bajo. Faena de mano baja y temple. Naturales de enjundia a un  bravo y noble Miura que por el derecho se quedaba corto. Estocada de buena ejecución y oreja que pudieron ser dos si el toro no demora en caer. 

Con el último de su lote estuvo antológico, conjunción perfecta entre toro y torero. De salida lo recibe con dos largas cambiadas de rodillas, el toro repite en el capote y remata la serie con una media de lujo. Bien picado este quinto y al quite el sobresaliente por delantales. Derechazos de rodillas en el inicio de faena y puesto de pie derroche de torería en el cambio de mano. Lo que siguió fue un compendio de buen torear, desmayo, temple y suavidad. Con la izquierda toreo del bueno, para destacar dos naturales que quedaran en el recuerdo, citando dando el medio pecho, llevando al burel, largo, templado y rematándolo atrás. Se escribe fácil, pero todo esto a uno de Miura. Otra faena de dos orejas malograda con la espada.

Rafaelillo que pudo cortar cuatro se tuvo que conformar con el premio de una oreja por su poca fortuna en los aceros. Las orejas son prescindibles y su triunfo fue de ley

Escribano. Premio a la casta torera

Manuel Escribano tuvo menos suerte con su lote. Su primero de escaso trapío fue protestado de salida y el juez no encontró mejor pretexto el que doblara las manos en el caballo para devolverlo a los corrales. El segundo (bis) fue un sobrero de El Ventorrillo que fue a menos, galopó en banderillas, pero transmitió muy poco en la muleta. Un medio toro al que las figuras hacen embestir, pero que Escribano no le encontró el sitio. 

El cuarto de la tarde embiste con la cara a media altura, un manso reservón sin ninguna transmisión que no se empleó nunca. El que cerraba la feria fue un toro feo, alto y largo que tampoco se empleó de salida, noblote el de Zahariche que embiste sin ton ni son y llegó sin gas a la muleta. No se quiso quedar atrás el de Gerena y se pegó el arrimón librando la cornada después de ser prendido tras un desplante. Vuelve Escribano a la cara del toro y le receta una gran estocada. Oreja, premio a la casta torera.

Fernando Farfán (publicado en el blog Toros con verdad)

También triunfó Escribano con un mal lote pues puso el torero lo que no le pusieron sus toros.

lunes, 9 de mayo de 2011

Miurada legítima

 

_mg_0842

Este toro que salió de sobrero (3º bis) fue aplaudido de salida

Aceptan bastantes aficionados como premisa que el toro de Miura no es bravo sino manso. Yo a la vista de lo de ayer, no puedo estar de acuerdo. Los Miuras que salieron al ruedo de la Maestranza para cerrar la feria, fueron bravos atendiendo a su comportamiento en varas (hablo de la corrida en general y no de tal o cual toro), cuestión distinta es que pese a lo que pesaron, la corrida no luciera más en el caballo por falta de fuerza y, en algún caso, de raza.

_mg_0593El quite con el capote de Moreno a su primero. Muy lucido


Como la bravura se debe medir en el caballo hay, por tanto, que convenir que vimos toros bravos. Pero (Siempre hay un pero en esta vida) que aclaremos que su comportamiento no tiene nada que ver con el toro de encaste Vistahermosa (del que proceden la mayoría, sino todas de las demás ganaderías españolas). estos toros de Cabrera (más o menos puros) son distintos.

En cualquier caso, bravos o mansos, nobles no son. El toro de Miura desarrolla sentido muy pronto por propia iniciativa o al mínimo error del torero. Con lo cual, quien se anuncia con ellos nunca acaba de confiarse de verdad y por muy bien que embistan (ayer lo hizo alguno), siempre tiene que estar ojo avizor y presto a esquivar el hachazo que surge inopinadamente.

ScreenShot001
El quinto. Segundo del lote de Rafaelillo fue un toro complicado


Y puesto que su comportamiento, no tiene nada que ver con el del toro de hoy día sino con el del toro del XIX (y eso que esta ganadería se ha dulcificado mucho), la lidia que hoy se estila y se les da no suele ser tampoco la más apropiada. En realidad, son toros para darles una docena o poco más de pases, sin obligarles, dejándolos ir a su aire y, si se puede, pegarles un estoconazo antes de que aprendan y se orienten.

La forma de torearlos.

Puedo estar equivocado pero me parece que, pese a lo que opinan algunos aficionados, esto no son toros para doblarse con ellos, ni para hacerlos humillar y mucho menos para cortarles los viajes.

En cuanto al toro de Miura se le fuerza un poco, protesta y se para, alarga el cuello (¡Vaya longitud de cuello la de los Miuras!) y pega el tornillazo.

A su aire, a media altura (les cuesta un mundo descolgar) si se puede conseguir que este toro vaya, al menos hasta que diga basta y pida la muerte.
 
La forma de matarlos

Porque esta es otra. El Miura se comporta como el toro antiguo, aquel del que se decía que "pedía su muerte" y que como no se le matara en su momento ya no se le podía matar.

Esto que se dice hoy de algunos toros, no suele ser verdad casi nunca. Sin embargo, con el toro de Miura es axioma fundamental, ya que hay que matarlo en el momento que iguala. No se puede dejar pasar la ocasión como le ocurrió al mexicano Israel Téllez que hizo buena faena pero larga, pues dio muchos pases y que por no matar en su momento, el toro se le rajó y se lió a dar vueltas al ruedo en el sentido de las agujas del reloj. Cinco completas le contaron y tres avisos le dieron al diestro que vio como el último de la Feria se iba solito al corral.

 _mg_1305

El último toro de esta Feria

Israel Téllez

Antes, el diestro mexicano había estado bien, pues es torero de cierto oficio, muy puesto, que sabe y hace bien el toreo de ahora. Sobó mucho al toro, al estilo de su tierra y la faena de muchos pases fue de menos a mas, hasta que el Miura dijo basta por olvidar las reglas de la lidia antigua. Ahí tuvo su pecado y su penitencia.

_mg_1165

Un buen par (quizás el único) fue el que puso el torero Israel Téllez por los adentros.

_mg_1198

_mg_1223

_mg_1269

El torero mexicano dio muy buenos pases a su segundo, pero la faena fue demasiado larga para el toro de Miura que fue devuelto por transcurso del tiempo reglamentario.

José Luís Moreno

José Luís Moreno no es torero para estas corridas. El diestro de Córdoba es fino y elegante, pero torea pocas corridas al año, como su cuadrilla. Sus toros no fueron malos pero la lidia que se les dio no fue la correcta. Mientras se dejaron los toreó con cierta clase y estilo. Faltó quizás el ánimo que da la costumbre.

_mg_0975

_mg_1000

_mg_1026

Rafaelillo

Me gustó mucho este torero. Cuajó en el capote a su primer Miura, que se dejó torear (lo de “dejó” entre comillas) como no se suelen dejan los toros de esta ganadería.

_mg_0664

Cuido la dirección de lidia, y su cuadrilla estuvo muy bien, pero con la muleta el toro se le puso muy complicado. Puede que por los fuertes doblones que le pegó de salida. Mató de pinchazo y una sensacional estocada en terrenos muy comprometidos. Vuelta al ruedo y eso que siempre se ha dicho que una estocada vale una oreja.

_mg_0734

Sin embargo, se ve que el público de la sombra de Sevilla no comparte este criterio (al menos con los toreros modestos)  y no parece que guste del toreo viril como el que ayer hizo este torero. Ellos se lo pierden.

_mg_0741

_mg_0767

En su segundo, el diestro estuvo hecho un jabato. El toro le cogió de salida de mala forma arrollándole y desarrolló sentido.

_mg_1054

Este si parecía un miureño legítimo, de los de la época de Joselito y Belmonte. Rafaelillo le trasteó por bajo y le mató con valor. Bien el torero.

   _mg_0799

La vuelta al ruedo de Rafaelillo en el primero suyo. Mereció más