ARÉVALO, José Carlos. "El mayor espectáculo del mundo" en Cuadernos de Tauromaquia número 31 (Sevilla, Cuadernos de Tauromaquia, S.L., primavera de 2017, página 22)
viernes, 26 de mayo de 2017
Cuaderno de notas (CXXII) Para buenos catadores
miércoles, 29 de octubre de 2014
Cuaderno de notas (XXXIII) 3 naturales, 3 de José Mari Manzanares
José Mª Manzanares en el Palacio del Infantado de Guadalajara.
(Fotografía de Carlos Arévalo Nonclercq. Portada del libro “La tauromaquia de Jose Mª Manzanares” de José Carlos Arévalo y José Antonio del Moral)
Nota de LRI:
Ayer (28 de octubre de 2014) falleció en su finca de Cáceres el maestro José Mª Manzanares.
Decían que fue “torero de toreros”. Sin embargo, cuando esta expresión se utiliza sin ton ni son y se aplican a diestros que no hubieran servido para abrocharle las zapatillas al alicantino, creo que el mejor calificativo que se le puede dar es el de “maestro de maestros”.
En cualquier caso, pienso que el mejor homenaje posible a un diestro de tanta categoría es simplemente recordar su concepto del toreo, su forma de torear.
Por ello, hemos recuperado unos párrafos del librito que sobre su excepcional Tauromaquia escribieran, en 1987, José Carlos Arévalo y José Antonio del Moral, un libro de cabecera para aficionados…y toreros.
Natural número UNO
Viene el toro raudo, de lejos, así le ha citado el torero porque su embestida es pegajosa y fuerte, encelada y corta, con tendencia a vencerse, y la muleta, siempre cogida por el centro del estaquillador, lo embarca, vibrante y templada, marcando ligeramente la salida hacia afuera para compensar el excesivo humillar del toro hacia adentro.
Y quiebra mucho el diestro su cintura, y alarga el pase, con el fin de que sea completo, equilibradamente hondo, con la técnica escondida por dentro y el arte cantado por fuera.
Natural número DOS
Pero cuando el toro, fijo, con son y acoplado, se somete noble a la flámula, el pase encuentra la tersura, la figura se estira con naturalidad, el mando resplandece nítido, y las formas todas –toro, torero y engaño-, comunicadas entres sí, esculpen la estructura canónica de la suerte, majestuosa en el cite, templada en el centro y sutilmente sesgada a la salida.
Precisamente, ese momento hondo, herido por un pellizco estético, es un esguince dramático del arte, que se inicia en la zapatilla y termina en la muñeca que resuelve la embestida.
Natural número TRES
Otras veces, acoplados toro y torero, pastueñamente entregado el primero y lúcidamente embriagado el segundo, el natural discurre por un túnel. Sus cuerpos se funden como si fueran uno, aunque los pitones anuncien la muerte y la muleta su burla.
Toda la esencia del toreo en ese natural modélico que es la cima más alta de la tauromaquia.
De José Carlos Arévalo y José Antonio del Moral. La Tauromaquia de José Mª Manzanares. (1ª ed., Los Berrocales del Jarama, Ediciones AKAL, S.A., 1987. Págs. 136 a 141)

