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jueves, 12 de mayo de 2022

La fiesta que necesitamos

La cara espejo del alma. Morante sonriendo tras su histórica faena. 

Ha vuelto la alegría a la plaza de Sevilla.

De entrada doy por hecho que todos los que están leyendo esta entrada conocen lo que ha pasado en Sevilla. Resumiendo, una gran feria, con toros y toreros. Con faenas de mérito y faenas para el recuerdo. Con un público entregado al toreo en todas sus facetas y vertientes. 

En Sevilla se ha premiado en la plaza el oficio y la técnica adobada de valor de Daniel Luque, el toreo lentísimo y personalísimo e intransferible de Antonio Ferrera, el contundente magisterio preñado de clase de El Juli, la elegancia y entrega contra viento y marea de Tomás Rufo, la insultante capacidad y desparpajo del más osado, Roca Rey, la gesta digna y admirable de Manolo Escribano y esa faena redonda y soñada que quedará en el recuerdo de todos de Morante de la Puebla ante un gran toro de Garcigrande.

Lo dicho, al margen del balance numérico (cuatro Puertas del Príncipe, seis ‘no hay billetes’ y veintisiete orejas cortadas), una feria grande y excepcional. Para el recuerdo. La fiesta que el público quiere y la que el toreo necesita. 

Resumen gráfico de la feria sin palabras (sobran)


























domingo, 1 de mayo de 2011

Manzanares hace historia en Sevilla con un toro de Núñez del Cuvillo.

por Clarito

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El toro indultado. Arrojado. Negro mulato. nº 217. Un gran toro.

Histórica tarde del sábado en Sevilla

La tarde del sábado Manzanares indultó a uno de los toros de Núñez del Cuvillo lo que hay que considerar hecho histórico por muchos motivos. Uno de ellos y no el más trivial es que hacía muchos años (Fue un novillo de Albaserrada en el 65) que no se indultaba otro toro en el coso maestrante.

Los toros de Núñez del Cuvillo.

Gran corrida de toros la que presentó para su regreso a Sevilla, Núñez del Cuvillo. Aunque todos los toros tuvieron casta en ese punto de raza que exige del torero que sepa torear, destacó el primero de la tarde magnífico de presentación (fue aplaudido de salida) y que fue bravo y noble. Un gran toro.

A mí los toros de esta ganadería me sirven para jerarquizar el escalafón. Me explico. Salvo excepciones, torero que no está en buen momento fracasa y no puede con estos toros. Con otros toros puedes taparte, con estos no. Torero que está bien y es capaz de extraer la bravura que estos toros traen, a veces escondida debajo de un capa de problemas, se encuentra con el regalo de unas magníficas embestidas. Pero cuidado con los despistes. Y si no, que se lo digan a los banderilleros de la cuadrilla de Morante ayer.

Aparicio sin condiciones

Aparicio desaprovechó las magníficas embestidas de su primero que como he dicho fue el mejor toro de la corrida. Este torero no está actualmente en la mejores  condiciones para actuar y menos con este tipo de corridas. A su segundo no quiso ni verlo.

Sin embargo, apuntó unas verónicas que jaleó la plaza con entusiasmo, más por lo que prometían que por lo realmente realizado.

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Morante de la Puebla

Como el Domingo de Resurrección, Morante cuajó a uno de sus toro con el capote pues dio tres verónicas y media de ensueño en el quite del segundo de la tarde. También la plaza lo jaleó con desmesura en su faena, larga, pero sin rematar ninguno de los pases que resultaron enganchados. En mi opinión, le faltó decisión.

Después en su otro toro, que se lesionó, fuese y no hubo nada. No quiso ni verlo. Muy poco bagaje para las expectativas que genera este torero.

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Manzanares. Punto y aparte. Una faena para la historia.

Lo de Manzanares ayer no es para contarlo, sino para vivirlo. El toro, de nombre Arrojado, de muy bonitas hechuras, fue muy bien picado y lidiado. De salida. algo abanto, salió suelto en varas, pero tuvo el mérito de ir a más.

Sobre la lidia de este toro merece la pena detenerse. Un axioma: la lidia del toro debe encaminarse a corregir defectos si los trajera o a que no los adquiera si el toro sale al ruedo sin ellos. Y eso es lo que hizo Manzanares y su cuadrilla, corregir los defectos del toro. El más visible, cierta tendencia del toro a rajarse, a irse a los terrenos del sol (allí se banderilleó). Magníficamente picado, todos los capotazos de la cuadrilla y el matador fueron dejando al toro ir a su aire, sin molestarle, para que poco a poco se creciera.

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Y eso fue lo que hizo que el toro, al que Manzanares toreó de muleta como en un sueño, sacara su fondo de bravura y nobleza hasta límites excepcionales.

Pero si el toro fue sensacional, sensacional hasta el extremo estuvo el torero. Elegante, vertical y profundo, pero sobre todo, valiente, aguantando lo indecible, pasando los pitones del toro muy cerca de las pantorrillas (a veces daba la impresión que el toro lo esquivaba para no cogerlo). Yo nunca le había visto torear así y eso que lo he visto torear muy bien estos últimos años.

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Un grandísimo torero y un gran toro.

A mediados de faena, empezaron ya a salir pañuelos pidiendo la oreja del toro, poco después se empezaba a pedir el indulto que el Presidente concedió. Indulto discutible y en el que tuvo mucho que ver la actitud del torero que no obstante forzar las cosas fue de una elegancia (e inteligencia) supinas, con el público y con la presidencia.

Como el Presidente concedió el indulto, aquí la polémica sobre si fue o sobre si hubo. ¿Era toro de indulto o sólo de vuelta al ruedo? ¿Que más da? Pocas veces se premia al toro, pocas veces la atención se pone sobre el toro Bien está que alguna vez suceda, siquiera en exceso (Vaya en compensación que ayer hubo otro toro de vuelta al ruedo que nadie pidió). También en exceso premiamos a veces a los toreros. El toro fue bravo y fue a más, a mucho más a lo largo de la lidia. No se le veía el final. Sus defectos ya los he señalado. La plaza entera pidió el indulto (los dos palcos de los ganaderos incluidos) y el presidente lo concedió.

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El pañuelo naranja del indulto al toro.

Subyace debajo el viejo debate sobre la bravura y su forma de medirla (en varas o a lo largo de toda la lidia) que ya tratamos en otras entradas de este blog. La Maestranza se ha decantado por la bravura en la muleta y por la “toreabilidad”. Pero cuidado, el toro era toreable, pero primero hubo que saber hacerle bien las cosas y la plaza lo vio. No sé si el proceso es irreversible pero, como el Cid Campeador, por ahora gana Juan Pedro.

Lo del indulto al toro de Cuvillo, un toro de vuelta al ruedo, me temo que levantará ampollas entre aquellos que llevan años negando el pan y la sal a esta ganadería. Yo por mi parte me limitaré a disfrutar del recuerdo de las incansables y nobles, pero bravas embestidas de Arrojado y de sus hermanos de camada. Así como de la prontitud de sus embestidas y juego en los caballos. La nobleza nunca es defecto y menos si viene adobada de casta de la buena.

En el otro toro, Manzanares consiguió también momentos de parecida emoción, lo que no era fácil después de lo visto en el toro anterior. La faena fue también sensacional sin un pero, una muy gran faena.

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Manzanares con la izquierda en su segundo, Un gran muletazo.

Colofón a una tarde de toros histórica en la Maestranza

Lo de ayer se veía venir. Lo anunciaba el propio torero en cuantas entrevistas ha concedido recientemente. Lo anunciaba su forma de andar por las plazas y lo anunciaba el propio público de la Maestranza con su devoción por este torero y su concepto del toreo tan del gusto de esta plaza. Lo de Manzanares y Sevilla es la crónica de un maridaje anunciado. Con Manzanares ya está dicho que es ahora el torero de esta plaza (y creo que de todas las plazas) y que esta plaza encandila a este torero.

Lo que no se esperaba (yo al menos) es el nivel que alcanzaría su faena a su primer toro. Mejor no se puede torear.

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El toreo puro, muy puro, de Manzanares.

Por cierto que que el debate sobre Manzanares comenzó en la “previa” de una divertida y discutida comida el jueves de Victorinos donde tuve la suerte de compartir mesa, mantel y tertulia con un grupo de muy buenos aficionados (Gracias Iñaki, José Ramón, Sergio, Juanjo y Juan Manuel por el buen rato de tertulia que me hicisteis pasar. Solamente lamento que algunos no pudierais disfrutar del buen fin de semana taurino que hemos vivido en la Maestranza. El año próximo habrá que plantearlo de otra forma). Mi amigo Juan Manuel del Pozo (desde ayer profeta máximo de los arcanos del toreo) puso encima de la mesa la gran categoría de este torero. Consecuencia, gran polémica y fuerte discusión que es lo que nos gusta a los aficionados. Lo demás ya es historia. Hoy ya no hay discusión posible.

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Manzanares entra (por derecho propio) en la historia del toreo.

Juli sigue triunfando en Sevilla

por Clarito

Espectacular “finde” en la Maestranza de Sevilla con dos grandes tardes de toros. Después del aperitivo del jueves con Victorino y el Cid, aunque muy por debajo de expectativas, comenzamos el viernes con una gran corrida de Garcigrande y rematamos el sábado con los sensacionales toros de Núñez del Cuvillo, que tuvieron una reentré histórica en el histórico coso del Baratillo.

Los toros del viernes. La corrida de Garcigrande.

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Manzanilla, el 2º de la tarde

Volvió el encaste Domecq (línea Juan Pedro) a la Maestranza y volvimos a ver toros bravos en el ruedo sevillano. La corrida fue muy pareja de presentación y con el trapío adecuado a la categoría de la plaza.

Y dentro de esa cáscara, si bien en presentación fue una corrida muy igualada no ocurrió lo mismo en su comportamiento, ya que vimos casi toda la gama del comportamiento del toro de lidia desde el manso huido que lidió el Juli magistralmente en 2º lugar, hasta el bravo y noble toro que hizo 4º y que desaprovechó Enrique Ponce.

Pero todos, mejores o peores, todos tuvieron ese fondo de encastada nobleza que permite torear si se saben hacer bien las cosas y torear es lo que hizo, y muy bien, el Juli en sus dos toros. Tanto que luego al público no le gustaba lo que hacían a los suyos Ponce y Cayetano, a los que se les exigía que bajaran la mano, lo que no hicieron. Faenas que otro día hubieran recibido siquiera una mínima aprobación del público fueron ayer protestadas, por comparación.

Ponce no gustó.

_mg_3510Ponce brindó un toro al doctor Vila

Lo que hizo Ponce en el primero de su lote (noble y flojo) pasó desapercibido, pero la larguísima y anodina faena que hizo al cuarto fue silbada por el público. Ponce se pasaba, a mucha distancia del cuerpo, a un bravo toro de Garcigrande que se merecía mucho más. Lo de torear al hilo no estaba justificado en ese toro y la plaza no lo justificó.

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La mano muy alta y el muletazo despegado

Cayetano tampoco gustó

Que Cayetano es un torero elegante no creo que lo dude nadie. Las largas a punta de capote, con que recibió a su primero,  tuvieron empaque, aunque tiene que resolver el paso del capote de una a otra mano para dar más fluidez y ligazón a la serie. Pero hay que reconocer el interés de aportar algo nuevo, que en el fondo es tan antiguo, el toreo a una mano a punta de capote y sobre el que quiero recordar el aforismo de Fernando el Gallo: “Torero que no sabe torear a una mano es torero de plaza de pueblo sin palcos.

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Cayetano elegante, pero frío (aquí está dando un buen muletazo) No se acopló con sus toros y naufragó en uno de ellos.

Donde no estuvo bien fue en la muleta con ninguno de sus dos toros. Ni con el muy noble que lidió primero, ni con el encastado que cerró la corrida. A este toro, que tuvo mucho picante, Cayetano no consiguió torearlo, más bien al revés.

Juli aclamado

La presencia de Juli en un cartel es hoy garantía de buen toreo. Juli es torero que no convence a muchos aficionados por sus carencias estéticas que no debemos negar ni ocultar, pero el interés y la importancia de su toreo están en el valor y en el conocimiento. Además de la ambición de quedar siempre por encima de sus compañeros.

Un detalle. Hizo Cayetano un quite preciosista y elegante al primer toro del Juli. Éste, fuera de turno, le replicó con unas verónicas hondas y tan arrebujado con el toro que borró lo que el otro había hecho. En esa línea, Juli pasó por encima de sus compañeros como una apisonadora.

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Remate del quite. Una media irreprochable.

Pero donde destaca es lidiando a sus toros en los primeros tercios para él y para el toro y no para el .público. Lidia y orden en plaza modélicos.

Y después, toreando siempre muy metido en el toro, con la muleta muy baja (media franela arrastrando literalmente por la arena), con el muletazo muy largo y con los pitones muy cerca. Muy roto.

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Así torea Juli. Atención a su cintura y su muleta. La mitad de la tela está arrastrando por el albero de la Maestranza.

Precisamente, este detalle –la cintura muy quebrada- le define y define su estética tan alejada del gusto sevillano, pero su poderío y su capacidad torera fueron tales que rindieron –quizás a su pesar- a este público.

Otro detalle, que define su concepto del toreo. Juli se volvió a dejar “crudos” sin picar, sus dos toros (Yo no quisiera ser banderillero suyo) ya que necesita un toro muy fuerte y entero sobre el que poder demostrar su dominio.

Último detalle. El primero de su lote se le coló dos veces por el lado izquierdo con mucho peligro, sin embargo tragó lo indecible y lo toreó, sobrado y muy bien, al natural. Otro torero hubiera renunciado a ese pitón.

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Mató en su línea, con seguridad. A mi lo que más me gustó en esta suerte fue el pinchazo que dio a su segundo antes de pegarle su estoconazo habitual, ya que se volcó materialmente en el morrillo.

A la suerte de matar se le pide hoy sobre todo eficacia, sin embargo me parece de justicia fijar la atención cuando se ejecuta correctamente aunque se pinche, lo que para mi (sé que no para el público) no tiene tanta importancia. Prefiero un buen pinchazo en hueso que una mala estocada hasta la empuñadura. Cuestión de gustos.

El público de Sevilla

No es fácil que una afición con gustos tan definidos como esta aplauda y premie, de la forma que lo ha hecho, a un torero de estética tan alejada a la suya. Bien, por tanto el público de Sevilla. Con sus preferencias y manías, que las tiene, la Maestranza es, hoy por hoy, plaza neutral donde poder ver sin prejuicios a cualquier torero. Y espejo donde deberían mirarse el resto de las plazas

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Juli salió a hombros por la Puerta del Príncipe. A lo que se ha puesto algún reparo. No debe importarle, este tipo de toreros (Corrochano dixit) para ser indiscutibles tienen antes que ser muy discutidos.

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