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| Diego Urdiales |
viernes, 12 de octubre de 2018
URDIALES
jueves, 4 de mayo de 2017
Ferrera en Sevilla. El vino viejo en odre nuevo
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La foto más difundida de la faena de Ferrera a Platino. El torero se enrosca al toro a la cintura.con el compás abierto (Foto de Maestranza Pagés) |
domingo, 16 de octubre de 2016
Morante. La reserva espiritual del toreo
| Morante ayer en Zaragoza (Tuneado de una magnífica fotografía de Arjona para Aplausos) |
viernes, 29 de julio de 2016
Duro como la ROCA y poderoso como un REY
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| Duro como la roca y poderoso como un rey (Fotografía de la web oficial del torero) |
lunes, 23 de mayo de 2016
¿Donde están las llaves de la Puerta del Príncipe?
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Joaquín Galdós a hombros de los "costaleros" alumnos de las Escuelas Taurinas (Fotografía de Álvaro Pastor Torres publicada en Sevillatoro) |
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Cuando se torea así y cuando se mata así no cabe la cicatería a la hora de conceder los trofeo (Fotografía Arjona-Aplausos) |
Nota de LRI.
La prensa ha sido casi unánime en calificar de "robo" la no concesión de la segunda oreja del sexto novillo, la que abría la Puerta del Príncipe, a Joaquín Galdós.
Tengo, para mí, que Francisco Fernández-Figueroa (el Presidente de la novillada de ayer) es un gran aficionado pero quizás las excesivas y recientes críticas que recibiera por la segunda oreja que concedió a Padilla el sábado de Feria y que posibilitaron que el Ciclón de Jerez abriera la Puerta del Príncipe, puedan haber influido en su decisión. Las diatribas que contra él lanzaron algunos aficionados fueron desaforadas, excesivas e injustas.
En ese caso, dentro de la lista de insensibles "taurócratas" a los que, con tanto acierto, hace referencia el maestro Fernando Cámara, tendremos que incluir también a esos aficionados sevillanos tan elitistas como dogmáticos. Puntualicemos: a "esos".
El resto, la mayoría de la afición sevillana, tiene por suerte otro estilo. Mucho mejor estilo.
sábado, 16 de abril de 2016
Morante. Botella y oro
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| Morante. Botella y oro |
Puede que la mejor aproximación a lo que hizo ayer Morante en Sevilla no venga de la mano de la técnica ni del valor, con encerrar una enorme técnica y unas tremendas dosis de valor, pues la técnica es la que permite gobernar la embestida templada de un toro y valor el que se necesita para verlo pasar despacio, muy despacio delante del cuerpo del torero,
Puede que la mejor aproximación a lo que hizo ayer Morante en Sevilla tenga que venir de la mano de la lírica pues poesía o sea, creación artística fue la obra que trazó sobre el albero de la Maestranza el diestro de la Puebla.
Para hablar de la lírica mejor que recurrir a los poetas creo que es recurrir a los propios toreros pues estos, aunque hablen de lírica, están en el fondo hablando de técnica y valor. Esa es la complejidad y la grandiosidad del toreo y los toreros.
Fernando Cámara, gran torero, traza en esta entrada de la Razón Incorpórea, el retrato lírico de la faena que ayer trazó Morante en el albero sevillano.
Pura lírica o sea pura técnica y puro valor
Morante. Botella y oro por Fernando Cámara
Envuelto en botella y oro, cubren dichos colores, romanza andaluza con ritmo de diestro lidiador, Ausente de cuerpo y repleto de torería.
Desde Cobradiezmos, precursor del rítmico ritual de la Maestranza, hasta Dudosillo, nadie parecía haber advertido que aun quedaba compás. El compás al ritmo de Morante. Ahí estaba la esencia, cerrada en tarro de negada bravura, en última instancia. Esperando la magia estaba el de Cuvillo para establecer una perfecta comunión con Morante. Echó el bravo, en brazos de su amante lidiador, su embestida y le pedía.
Vestido de botella y oro no podía ser otro sino Morante,
¿Quien sino, sería...?
miércoles, 23 de marzo de 2016
No hay arte sin técnica (Madrid 20 de marzo)
Fotos: Juan Pelegrín (Las Ventas)
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| No hay arte sin técnica (Curro Díaz) |
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| No hay arte sin técnica pero no olvidemos que también se necesita valor (David Galván) |
Los toreros artistas, reúnen un sinfín de esencias extraídas del mas profundo origen de la lidia. Gráciles pasitos para provocar los estímulos necesarios a los toros, empujando así embestidas que llenan de mariposas los estómagos de los artistas, movimientos, composturas, colocación, formas y gestos con el único fin de agarrarse al sueño de interpretar el toreo al estilo del gran Cagancho y del Divino Calvo. Representando en todo momento el componer de la simétrica escultura de una obra viva. Toro y torero se entienden y se entregan a sus principios mas íntimos para alcanzar el pellizco de los corazones en el eterno juicio que aposentan los tendidos.
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| No hay arte sin técnica (Juan Ortega) |
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| El triunfo del arte y el talento. ¡Viva el toreo! |
lunes, 8 de septiembre de 2014
José Tomás. El gran apaciguador
Por Fernando Cámara
José Tomás. Málaga
José Tomás torea el peligro, la hostilidad, la transgresión y el inconformismo. Es criticado y a la vez envidiado pero es, sobre todo, un gran apaciguador.
Apaciguador del que le cuesta oro presenciar una de sus escasas obras, apaciguador incluso de los propios toreros que, ante su altura, no pueden sino destocarse frente a su arrolladora tauromaquia y apaciguador del propio rey de la fiesta que ante su ajuste no puede sino ceder su cetro al que pide y ocupa el trono en cada tarde.
En Málaga pareció ser uno más de los que hay cuando dobló el primero, pero su "ahumanidad" torera se hizo presente en los ajustados estatuarios a su segundo toro.
Desteciado y destrozando cánones y normas se plantó en diagonal poco antes de las rayas de picadores para hacerse admirar al rematar sus espeluznantes estatuarios con un desdén torerísimo.
Sus escalofriantes estatuarios…
…rematados con un desdén torerísimo
Justo entonces, fue perdonado, admirado y envidiado por todos los que allí estábamos. Comenzó pues su estratégica guerra contra todos y hasta contra sí mismo, a un muletazo ajustado le precede otro poco menos y el posterior es aún más.
El miedo que pudieran generarle sus imposibles exigencias, lo fulminan sus toreros y honorables principios. Honorable es la forma de entender el toreo de José Tomás y es así como lo perciben los aficionados, que acaban por pensar: no hay muleta como está, no hay; no hay hombre como este, no hay; no hay torero más torero y más grande. Bendita la torería que derrocha cuando llega el sugestivo momento de ponerse ante la mirada del toro.
Bendita la torería que derrocha en el momento de ponerse ante la mirada del toro
Sus muletazos se suceden en tandas perfectas de colocación, de tiempos, de ritmo y, si se vence el toro, no se produce el más mínimo movimiento de alivio consciente o inconsciente.
A José Tomás solo le es necesario poder cruzar la mirada con el de los rizos y unas cuantas embestidas para anular sentimientos demoniacos y abrir la gloria en cada una de sus tardes.
Por el lado derecho se cierne el toro pero José Tomás no se inmuta, aparece de nuevo esa "ahumanidad" ignorando los mensajes del toro y continuando hasta abrochar el remate con una arrolladora gallardía.
Por el lado derecho, Tomás ni se inmuta ante un toro que se cierne
Dialoga en la intimidad con el toro, con voz bajita, hasta hacerse comprender por la bravura de su antagonista y acaba por imponerse con unos naturales llenos de clasicismo, ricos en matices, de tela ondeante y de rizo de muñeca. Toques perfectos, en el tiempo adecuado y a la altura correcta para envolver la cara de su oponente hasta seducir su brutal resistencia. Muletazos iniciados y rematados a distinta altura de inicio a final y colocación perfecta para iniciar el siguiente (esto es muy importante). La dificultad está en rematar e iniciar el siguiente muletazo.
Toques perfectos y a la altura correcta…
…para envolver la cara del oponente
Con el espadazo acaba la hermosa tragedia romántica de José Tomás con este bello animal que es el toro, el símbolo de vida, el dueño y señor del miedo, del dolor, del sufrimiento y, por consiguiente, de la gloria de los toreros inmortales.
¿Un hombre? Hasta ahora los hombres que son toreros se acoplaban a las buenas embestidas del toro para crear su obra.
Un torero con una brutal personalidad, con una capacidad única para ignorar el miedo, vencer el instinto de conservación y perfeccionar su técnica hasta el más mínimo matiz, cuyo honorable principio es decirnos a todos lo grandes que podemos llegar a ser...
¡Lo grandes que podemos llegar a ser!
domingo, 24 de agosto de 2014
Morante creador
Por Fernando Cámara
Morante de la Puebla en Málaga
Málaga. 20 de agosto de 2014. Viernes de Feria
Morante pidió permiso a la presidencia y a sus ancestros para torear con el capote de Curro Puya, con la muleta de Pepin Martín Vázquez, con las piernas de Joselito el Gallo y con la cintura del de la Puebla. Aparecieron los duendes en el oro redondel de la Malagueta. Así es.
Morante creador
Morante vistió la tarde de verde y oro y el rosa de su capote, quiso en algún precioso lance y en unas chicuelinas sevillanisimas, que frustró la raza del quinto Zalduendo. Dobló las manos en la tercera queriendo coger los vuelos y, en lugar del remate de esas dos soberbias chicuelinas, el quite lo culminó el desesperado gesto de Morante que no pudo abrochar la media belmontina. Bien es verdad que no apareció en el ruedo, pero todos la bordamos en nuestras mentes.
Una sevillanísima chicuelina
Se presumía el final de la tarde del esperado Jose Antonio, en el mismo momento en que el toro tomó partido y pidió merced. Sus galopadas en banderillas animaron al artista y Morante fue cobrando torería. Pidió permiso a los vuelos de las franelas de toda la historia del toreo para alquimizar la arena y fundirla en oro con su muleta.
La historia del toreo en los vuelos de una muleta
Acarició con sus zapatillas los escasos terrenos que le dejó al toro y se ciñó, con un sentido devaneo a su hocico, para deslizar los astifinos puñales de su casta, hasta fundirse en el precioso metal del sentimiento, la gracia y el arte puro.
Toreando a los astifinos puñales de la casta
Fraguó junto con el calor del sensible público que presenciaba esos momentos mágicos, la burlería de su toreo, cuya intensidad fue in crescendo.
La burlería del toreo de Morante
En cada silencio, aparecía un duendecillo soplando una sublime nota que componía la grácil tonalidad de Morante. Interpretaba así la melodía de su toreo, citando con unos majestuosos pasitos bailaores para provocar el primoroso latido del ritmo.
Su muleta hondeaba el recorrido de la bravura del del Zalduendo que no regalaba nada y, de la muda embestida de su raza, aparecían una por una las mágicas notas de toda la tauromaquia pasada y futura de su toreo.
Las notas mágicas de la tauromaquia pasada y futura
La música del toreo inundaba el poblado embudo coronado de mudéjares arcos, su persistente muleta nos hacia pensar que el arte no tiene miedo y la magia se adornaba de fantasía clavándose en la retina de los que allí estábamos.
Los vuelos de su muleta enganchaban como por un hilo aquellos puñales del miedo, las chorreras de su camisa no abandonaban la cara de la bravura, sus pasos no se aislaban de la distancia de la cornada y su barbilla no se desprendía de su pecho henchido de sentimiento para torear al compás y con una primorosa naturalidad.
Compás y naturalidad
De la nada surgió la música y a esta, no le hizo falta yunque, caracol ni martillo.
Las formas y la imágenes divinas se vestían de oro apareciendo del vacío, poniendo la esencia para que su toreo viajase desde el tiempo de la retina a la mente y de la mente al infinito, porque infinita es la barroca tauromaquia de Morante que, en viernes de feria, firmo una de sus geniales obras en la Malagueta.
La obra genial de Morante en la Malagueta un viernes de feria
Obra mutilada de Puerta Grande. ¿Pero qué importan los despojos negados? No fueron necesarios para salir a hombros de la inspiración, del arte, de la gracia y de la torería pasada, presente y futura.
Morante. A hombros de la inspiración, el arte, la gracia y la torería
Fotografías de Santana de Yepes para Mundotoro; Hugo Cortés para Burladero y Joaquín Bueno para Aplausos
sábado, 21 de junio de 2014
José Tomás o el poder de la Fe
Por Fernando Cámara
José Tomás paseando por la arena con la naturalidad de un dios del Olimpo
Aquel héroe épico se pasea por la arena con la naturalidad de un Dios por el Olimpo. Consciente y capaz de cualquier cosa, su trágica y misteriosa figura somete voluntades animadas e inanimadas, su enorme personalidad hace estremecer hasta los viejos ladrillos que rodean la arena. Llena espacios con su sutil devaneo por el ruedo de la muerte, e impacta en la mente de los que no somos más que simples espectadores de su frio idilio con el oscuro personaje de la guadaña.
Ocupa el espacio de todos los toreros de la historia y hasta el del rey de la fiesta, el toro. Roba el protagonismo a todo artista y destroza el simbolismo de la fuerza mítica del cornúpeta en un íntimo mano a mano contra si mismo, enamorado de la muerte y con la gracia del cielo en sus muñecas.
Este José Tomás trasciende a lo humano a lo lógico y hasta a la razón para dibujar impetuosos trazos de un surrealismo divino. ¿Como hace tanto de forma tan sutil?
La fuerte convicción de José Tomás, somete la voluntad animal a su antojo y cuando se coloca, la suerte está echada, ya tiene en la mente lo que hará y con una increíble pero sabia tozudez, aparece la magia de lo imposible. Su fuerte torera determinación acaba realizando lo que su mente imagina y así, surge la obra y la sorpresa, impactando firmemente en el sentido de sus numerosos y fervorosos feligreses que lo admiran con total fascinación.
Los feligreses fascinados
El Mesías del toreo, el Dios de los ruedos, el Profeta de los toreros. A lo mejor nos hemos vuelto locos todos los que vamos a presenciar la danza con el miedo de José Tomás y vemos musas en el aire, pero lo que es tangible, es que José Tomás impacta en las mentes del que participa en su religioso arte.
Se coloca totalmente convencido y sin dudas, sin esperar lo peor ni tampoco lo mejor de su fiel oponente, pero resuelto al más mínimo ajuste de su técnica hasta la última décima de segundo donde se refugia el miedo, estremece los corazones, desata la sorpresa y se asoma al abismo donde al fondo se presume la eterna luz.
José Tomás, el más mítico y misterioso también es el más generoso, casi tanto como el Dios que pudo poner su propio sacrificio en los pitones del quinto de la tarde.
El sacrificio del Dios
Fotografías de esta página: Santana de Yepes para Mundotoro
jueves, 12 de junio de 2014
Miguel Ángel Perera. Nuevo rey del toreo
Por Fernando Cámara
Miguel Ángel Perera. Entronizado en las Ventas (Foto de Juan Pelegrín)
Nota de LRI: Con motivo de la primera Puerta Grande de Miguel Ángel Perera en Madrid publicábamos un sustancioso artículo del maestro Fernando Cámara quien nos revelaba algunas de las claves de esa tarde del torero extremeño en las Ventas.
El Catedrático Perera ha vuelto a abrir la Puerta Grande de las Ventas en su segunda tarde y con toros de Adolfo Martín. De alguna manera, abrimos nosotros también la Puerta Grande de este blog para dar entrada a los comentarios imprescindibles de Luis Miguel López-Rojas (que ya hemos publicado) y a este nuevo artículo del maestro Cámara que publicamos hoy sobre esa segunda y clamorosa actuación del torero de la Puebla del Prior en los madriles, de la que ambos nos dan su percepción de esa tarde.
El texto de Luis Miguel nos desvelaba, con claridad y sencillez siempre de agradecer, las claves que habían permitido que el “milagro” se produjese. En este otro texto de Fernando Cámara, se profundiza –de forma sutil y matizada- en los aspectos internos de la faena y de la relación del hombre con el toro.
Es un texto importante por venir de quien viene y referirse a quien se refiere. Y es que entre los dos (Fernando y Miguel Ángel) suman nada menos que siete (7) Puertas Grandes en la plaza de las Ventas. Casi nada.
El toreo científico de Perera no solo quedó de manifiesto esta tarde sino que además lo que no veíamos nadie, Perera ya lo estaba viendo desde que salió del hotel hacia el coso de las Ventas.
A la ciencia aplicada añadió, además, esa increíble mística que influye en la voluntad del toro. A éste que nadie veía claro, Perera lo vio embestir ceñido a los alamares una veintena de veces por lo menos.
Perera lo veía todo claro ya antes de salir a torear (Foto: Juan Pelegrín)
¿Qué fuerza increíble puede influir en el instinto salvaje de un toro bravo? Nadie se lo explica, ni siquiera los que nos hemos puesto delante y hemos comprobado la brutalidad y tozudez de la casta brava.
Sin embargo, Perera elevó a magia lo que antes fue solo ciencia.
Colocación perfecta del cuerpo ante el toro, colocación del engaño con respecto a la cara del toro con la inclinación y angulación perfectas para no ser visto, hicieron que el toro, sin querer, embistiera buscando lo único que podía ver: la encarna, mágica y poderosa franela de Perera trazando recorridos con precisión aritmética.
Trazando recorridos de precisión aritmética (Foto: Juan Pelegrín)
Perera, no restó ni añadió ni un movimiento de más ni de menos en la faena ante la gris bravura que exponía el Adolfo, pero no bastó con esa difícil perfección, sino que añadió, además Perera, una gran fuerza mística, cuya consecuencia hizo embestir al animal incluso con calidad y transmisión, y créanme, no por virtud, sino por imposición.
Las precisas manos de Perera bien podrían ser las de un eminente cirujano interviniendo en la áspera y correosa voluntad del asaltillado Albaserrada. Sajando así, uno a uno, los innumerables defectos en la misma y dejando solo la parte sana para culminar una vez más la obra que somete, a la voluntad del hombre, un animal indomable.
Obra perfecta, incuestionable y digna de un profundo análisis. Aun propuesto para análisis posterior, me atrevería a decir que Perera se colocaba en semiperfil, con las zapatillas asentadas en el lugar elegido, adelantando la muleta peinando el suelo para llegar hasta la cara del toro con la presentación perfecta para tapar el campo de visión del mismo.
El cite de semiperfil y las zapatillas asentadas. La muleta canaliza la embestida hacia afuera y hacia adelante pero en la trayectoria perfecta para que el toro roce la taleguilla del torero
Mediante un leve toque, la muleta se estremece para estimular el ataque del toro y, justo en ese momento en que el toro empuja con el tranco, la muleta insinúa un sutil movimiento que canaliza la embestida ligeramente hacia fuera y hacia delante, pero en la trayectoria perfecta y sin desplazamiento, para que el toro roce la taleguilla del torero durante el viaje.
Cuanto más cerca pasa el toro por la barriga del torero menos lo puede ver y una vez rebasado el cuerpo, de una cadera a la otra, aparece el mandón trazo que acaba ante la cadera contraria de Perera, después de que este haya ejecutado el muñecazo justo para quedar en la suerte, perfectamente colocado y en la línea correcta para el nuevo muletazo.
Cuando el torero se impone al toro y le hace pasar por la barriga (Foto: Juan Pelegrín)
Esto se repite una vez y otra hasta acabar en grandiosos pases de pecho echándose al toro por delante de pitón a rabo.
Los pases de pecho de pitón a rabo
No podía ser de otra manera, sino la planteada por Perera, para que la faena cogiera una dimensión extraordinaria, producto del convencimiento, del conocimiento y de la metafísica influencia de la voluntad de un torero sobre un toro.
Un torero que acaba de crecer más, si cabe aún. Crecer hasta acabar de nuevo tras atravesar el portón de la gloria, en la calle de Alcalá, esta vez, erigido como nuevo Rey del toreo.
Perera cruza el Portón de la Gloria en la calle de Alcalá (Foto: Juan Pelegrín)















