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viernes, 12 de octubre de 2018

URDIALES

Por Fernando Cámara

Diego Urdiales

Urdiales firmó en Madrid, lo que sin duda, serán una de las faenas más importantes de la temporada.

Realizó una labor rabiosamente ortodoxa y pulcra ante dos toros colaboradores de Fuente Ymbro, encaste Domecq. Perfecta colocación y compostura en armonía con las formas de los engaños cuyas sutiles siluetas parecían hechas para una perfecta simbiosis de movimientos ante la pujante bravura de los de los astados. 

Aparecían estímulos y formas donde los trayectos tranqueados de los toros seguían fielmente la muñecas del que realiza la obra. Un lunático influenciado por el romanticismo y la seducción de embestidas que proporcionen el compás necesario para la preciosa y templada realización de la música en el ruedo. 

Toreo reunido y redondeado, añejo, antiguo y lleno de lo que pudiera ser una performance vintage a la vanguardia de los tiempos. Perfecta interpretación de la intimidad de un sentimiento torero y de la dignidad ornamental que pedía a gritos un acto de comprensión. En pocas palabras, un toreo imposible de definir con palabras y más allá del recuerdo que dejó en el alma de casi todos los que allí se congregaron. 

Toreo renacentista y basado en lo esencial, sin aspavientos, íntimo y arrancado del llanto del alma en su deseo de expresar sus emociones y sentimientos ante un público ajeno totalmente a la pasión del torero, pero no al margen de las cloacas del sistema. 

Urdiales reivindicó su postura, su estilo y su filosofía de lo que, para él, es ejecutar e imponer el toreo de todos los tiempos en una obra contemporánea donde todos fuimos testigos, excepto algunos, de la esquizofrénica locura que representa una inocente tarde de toros y fiesta...

jueves, 4 de mayo de 2017

Ferrera en Sevilla. El vino viejo en odre nuevo

Por Fernando Cámara

La foto más difundida de la faena de Ferrera a Platino. El torero se enrosca al toro a la cintura.con el compás abierto (Foto de Maestranza Pagés)
Nota de LRI. Tal ha sido el impacto de la faena de Ferrera a Platino de Victorino Martín que puede que esa faena marque en cierto sentido el devenir de esta temporada. Fue una faena, una lidia completa, con muchos matices, tanto por parte del toro como por parte del torero

Hace unos días comentábamos sólo dos de esos matices, sólo dos detalles, el nombre del toro igual que aquel de Coaxamalucan al que inmortalizó Manolete y el cite con la muleta atrasada de tan honda raigambre manoletista. 

Pero hay más, muchos más pues el análisis de esta faena no se agota en la coincidencia de un nombre y de un matiz técnico por muy importante o curioso que eso sea.

De esos otros matices, también sólo de algunos de ellos pero quizás más relevantes, nos habla con su habitual sapiencia y acierto, Fernando Cámara. Le leemos.

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Ferrera reedita en la Maestranza clásicas maneras de realizar la lidia. Lidia sobre las piernas para llegar al toreo básico de aguante e imposición ante un encastado cárdeno de Victorino

A veces el estatismo tan recurrente puede llegar a cansar al espectador, No ocurrió esto con la briega de Ferrera. Al contrario, el planteamiento de sus faenas, mantuvo vivo en todo momento el interés en todos los tercios. Convendría pensar que al  toro merece plantearle un trato de respeto a su bravura, establecer el sitio y el espacio que demanda su tesoro genético, junto con composición y dinamismo al lidiar. En pocas palabras, ¡TORERIA!  

Pudiera ser que otros pongan excesiva simplicidad para ejecutar el toreo y que este estilo solo dejase de manifiesto falta de ideas o de entusiasmo para interpretar una lidia completa. Es posible que planteando este concepto, se trate en definitiva, de torear más los defectos que las virtudes de la casta del toro. 

Y claro, realizándolo de esa forma, comenzarían a aflorar aquellos defectos que desesperan al aficionado. Aquellos aficionados de antaño, taurinos añejos que animaban desde los tendidos diciendo: ¡déjate  ver! ¡fibra! ¡dale importancia! O ¡ándale bien! 

Era el estímulo necesario para que los toreros se sintieran y se comprometieran con los tendidos. El impulso que ponía entusiasmo al quehacer en el ruedo para dar la máxima expresión del toreo y por ende, la interpretación de todos y cada uno de los valores esenciales de la lidia. 

En Ferrera ante el de Victorino, vimos la fuerza y la expresión de un entusiasta, de un creador, de un torero con mayúsculas, cuyos valores  se mantienen frescos en su corazón y en su mente, capaz mirar hacia atrás y escuchar a aquellos presuntos aficionados ya ausentes

Su desenvoltura para moverse ante la cara del toro respetando distancias y tiempos en el ruedo, dominando los tercios, convenció y sorprendió al purista público maestrante. Su habilidad para provocar la embestida estableciendo la distancia perfecta y al tiempo una sutil invasión del pitón contrario con un preciso paso hacia delante en cada lapsus de entre muletazo y muletazo, alegraba la embestidas del cárdeno demostrando un completo conocimiento y una soltura emergente (como expresaba Emilio Muñoz en uno de sus comentarios) de los secretos de la lidia. 

En definitiva, el resultado del acierto al interpretar el toreo de siempre en un contexto moderno.

domingo, 16 de octubre de 2016

Morante. La reserva espiritual del toreo

Por Fernando Cámara

Morante ayer en Zaragoza (Tuneado de una magnífica fotografía de Arjona para Aplausos)

Representante del sevillanisimo toreo, Morante, en este caso embajador en tierras de Aragón, deja su esencia en el alberizo escenario maño. Trajo Morante un puñadito de albero maestrante para reunirlo con el de Zaragoza, creando dualidad en su esencia, y así, poder deslizarse en un precioso baile con Lanudo

Trajo consigo sus primorosas formas para mover los paños y acariciar con sus muñecas la clase del de tierras del Grullo como en su día con Dudosillo a las orillas del Guadalquivir. Sutiles caricias acompañan una apasionante danza. Ambos derraman fluidez  y suscitan siluetas en el oro redondel de la vida, la muerte y la gloria

Precioso escenario resguardado de elementos inclementes bajo acogedora cubierta, cuyo cobijo recoge a un público erudito, apasionado y receptivo al talento, a la elegancia y al arte del toreo. Haciendo parte del espectáculo, el público mañico, acompaña la tauromaquia que aflora en Morante, haciendo eco de sugestión al rítmico temple del de la Puebla

Idílicamente Lanudo hace honor a su nombre con la suavidad de un sedoso vellón. Suavidad y nobleza que embravan un sublime gusto para interpretar y expresar el sentir de un toreo rescatado de esencias añejas, esculpido al más puro estilo neobarroco. Refinadas y ornamentales formas hacen aparición espontánea en su gesto, en sus muñecas, en sus pasos danzantes que buscan las vueltas de los costados deslizándose en primorosos círculos al compás del ritmo

Distinguida prestancia fundida para el toreo en la grandiosidad de un singular hombre. Un torero, una persona como otra cualquiera, con la excepción de ser Morante, Morante de la Puebla. El que torea, el que se siente, el que interpreta y expresa el principio fundamental del toreo bajo la creativa expresión artística de la tauromaquia...

viernes, 29 de julio de 2016

Duro como la ROCA y poderoso como un REY

Por Fernando Cámara

Duro como la roca y poderoso como un rey (Fotografía de la web oficial del torero)


El zarpazo en silencio, aquello que casi nadie comprende pero es tangible, aquello que se aprecia sin saber su soporte técnico, el plato de calidad gourmet, cuya receta y técnica, solo la sabe el cocinero, el protagonista, ¡el torero

La prestancia, las hechuras, el carisma, que tanto y tan bien compra el respetable. Un conjunto de virtudes y valores humanos que conforman una figura del toreo. 

Explosión de admiración, que tal vez añore un tanto de sugestión artística, pero que provoca el volar de los pañuelos al viento cada tarde. Admiración ante una cara de niño con argumentos de torero, prematura madurez de un joven desprendido de la vida y enamorado del respeto que provocan los puñales de la gloria. 

La capacidad no necesita sugestión, este valor queda para otros que portan el toque de la varita mágica del arte. El toreo desde el cerebro y la capacidad, se impone casi siempre al toreo desde el corazón y nunca mejor ejemplo en la inminente figura del toreo actual que responde al nombre de Roca Rey. Duro como la roca y poderoso como un rey. Roca Rey se pasea impávido por el albero cada tarde, pasó a paso con la firme convicción de alcanzar poco a poco la inmortalidad. Pasea y recorre todos los caminos que permite el toro para ser burlado, para ser sometido e incluso sorprendido

Y esto a su vez sorprende al público, provoca una profunda admiración y envidia sana en aquel que se siente torero. La fuerza de la razón, el talento, la capacidad y la prestancia que forjan un torero de época. 

En tiempos difíciles como los actuales, aún tiene más mérito el paso hacia la cima del toreo...

lunes, 23 de mayo de 2016

¿Donde están las llaves de la Puerta del Príncipe?

Por Fernando Cámara

Joaquín Galdós a hombros de los "costaleros" alumnos de las Escuelas Taurinas (Fotografía de Álvaro Pastor Torres publicada en Sevillatoro)
Una vez más. la rancia jerarquía del toreo pone palos en las ruedas de la tauromaquia. Presidentes que roban el protagonismo del público que poblaba la maestranza; Delegados que obligan a los costaleros a bajar de sus hombros a su ídolo para que no salga por la Puerta Grande en volandas cuando se tendría que haber abierto de par en par la del Príncipe

¡Qué dos feos detalles! ¡Qué falta de sensibilidad hacia un novillero con talento y con futuro!. Talento y futuro fresco de Joaquin Galdos quien, ante Sevilla, se ha reivindicado como otro de los héroes capaces de luchar, contra todo, por un fin. El "imposible" fin de ser figura del toreo. 

Héroes que luchan contra la suerte, contra la incomprensión, contra los elementos y como no, contra esa especie de taurocracia cuya tarea es salvaguardar la integridad de la tauromaquia. 

Al final, la responsabilidad siempre cae sobre los principales actores: público, toro y torero, los únicos que nunca fallan. Estallaba, serena y exquisita, la profunda tauromaquia de las telas  de Galdos, aparecía la interpretación del arte de seducir al toro para crear un arte puro, la sutil danza donde tres bailan al mismo tiempo y al ritmo de la divina música de Sevilla

Toro torero y público en un perfecto "ménage à trois" y nunca en mejor lecho que el de la Maestranza. Primoroso recinto donde la sensibilidad corre por los tendidos esperando el climax de los verdaderos protagonistas. El arte de la sugestión se conjuga con la belleza del toro para crear la obra del toreo que estalla en los aficionados. Creatividad sublime de Joaquin Galdos haciendo posible enhebrar de un fino hilo las embestidas del toro y el erudito conocimiento del público de Sevilla

Derechazos, naturales y pases de pecho con tempo musical, sutil danza a ritmo de bravura e interpretación perfecta de la tauromaquia. Por lo visto, para todos menos para dos o tres en toda la plaza. Joaquin Galdos hoy ha brillado junto al toro y el albero de la maestranza y la sensibilidad de los tendidos en dos faenas de Puerta del Príncipe, pero no estaba disponible, hoy no. 

Alguno de los "responsables" taurócratas de la fiesta se había olvidado la llave en el cajón de la insensibilidadJoaquín no pudo ver realizado el sueño de su toreo. 

No importa, la puerta de los corazones de Sevilla se abrió con un portazo en la pared.


Cuando se torea así y cuando se mata así no cabe la cicatería a la hora de conceder los trofeo (Fotografía Arjona-Aplausos)
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Nota de LRI.

La prensa ha sido casi unánime en calificar de "robo" la no concesión de la segunda oreja del sexto novillo, la que abría la Puerta del Príncipe, a Joaquín Galdós.

Tengo, para mí, que Francisco Fernández-Figueroa (el Presidente de la novillada de ayer) es un gran aficionado pero quizás las excesivas y recientes críticas que recibiera por la segunda oreja que concedió a Padilla el sábado de Feria y que posibilitaron que el Ciclón de Jerez abriera la Puerta del Príncipe, puedan haber influido en su decisión. Las diatribas que contra él lanzaron algunos aficionados fueron desaforadasexcesivas e injustas.

En ese caso, dentro de la lista de insensibles "taurócratas" a los que, con tanto acierto, hace referencia el maestro Fernando Cámara, tendremos que incluir también a esos aficionados sevillanos tan elitistas como dogmáticos. Puntualicemos: a "esos".

El resto, la mayoría de la afición sevillana, tiene por suerte otro estilo. Mucho mejor estilo. 







sábado, 16 de abril de 2016

Morante. Botella y oro

Por Fernando Cámara

Morante. Botella y oro

Nota de LRI:

Puede que la mejor aproximación a lo que hizo ayer Morante en Sevilla no venga de la mano de la técnica ni del valor, con encerrar una enorme técnica y unas tremendas dosis de valor, pues la técnica es la que permite gobernar la embestida templada de un toro y valor el que se necesita para verlo pasar despacio, muy despacio delante del cuerpo del torero,

Puede que la mejor aproximación a lo que hizo ayer Morante en Sevilla tenga que venir de la mano de la lírica pues poesía o sea, creación artística fue la obra que trazó sobre el albero de la Maestranza el diestro de la Puebla.

Para hablar de la lírica mejor que recurrir a los poetas creo que es recurrir a los propios toreros pues estos, aunque hablen de lírica, están en el fondo hablando de técnica y valor. Esa es la complejidad y la grandiosidad del toreo y los toreros.

Fernando Cámara, gran torero, traza en esta entrada de la Razón Incorpórea, el retrato lírico de la faena que ayer trazó Morante en el albero sevillano. 

Pura lírica o sea pura técnica y puro valor


Morante. Botella y oro por Fernando Cámara

Envuelto en botella y oro, cubren dichos colores, romanza andaluza con ritmo de diestro lidiador, Ausente de cuerpo y repleto de torería.

Desde Cobradiezmos, precursor del rítmico ritual de la Maestranza, hasta Dudosillo, nadie parecía haber advertido que aun quedaba compás. El compás al ritmo de Morante. Ahí estaba la esencia, cerrada en tarro de negada bravura, en última instancia. Esperando la magia estaba el de Cuvillo para establecer una perfecta comunión con Morante. Echó el bravo, en brazos de su amante lidiador, su embestida y le pedía.  

¡Llévame Morante, acaríciame con los flecos de tu pañuelo, enséñame la gloria detrás de la rojiza prenda! ¡Llévame largo y profundo, acompáñame con la barbilla clavada en tu pecho hasta el final de mi casta! ¡Espera un poco, que tengo que recuperar aliento para elevarte aún más al recuerdo, no me niegues el temple y tampoco la torería, que te están viendo, que gustan de tus formas y de tu armonía! ¡Invade mi intimidad una vez más con el grácil pasito de tu osadía, ocupa con gracia el espacio íntimo de mi casta que te doy otra embestida más, otra más, y trázala con tu profunda maestría! ¡Muévete, rápido! ¡Recoge el pañuelo desgarrado y dibuja en mi costado una pincelada más de tu hermosa eufonía!

Vestido de botella y oro no podía ser otro sino Morante,

¿Quien sino, sería...?  

miércoles, 23 de marzo de 2016

No hay arte sin técnica (Madrid 20 de marzo)

Por Fernando Cámara 
Fotos: Juan Pelegrín (Las Ventas)

Madrid. Comienzo de temporada

Madrid. 20 de marzo

La fantasía de los tres toreros del día 20 de marzo en la Ventas, se anteponía a la imperceptible técnica, y es que cuando no se aprecia la técnica de forma tangible, aparece aquella sensación subjetiva a la que llamamos arte. El Arte en letras mayúsculas, la imaginación, la creatividad, la intuición y la chispa como entelequia de la perfecta burla realizada por un lidiador en una plaza de toros.

Lidiaban puñales de bravura en la figura del mítico Uro, tres artistas derrotados en el combate de los crueles juicios de vacuos ojos que no ven mas allá de la luz. Lidiaban corazones infranqueables cerrados con cerradura de siete vueltas y lidiaban con sabor, con gusto y con recelo el canguelo de la incomprensión y del olvido. Lidiaban hermosos toros astados de miedo y gloria y lidiaban  bravos cornúpetas en los que se encierra gran parte de la cultura del ser humano.



Hoy ya quedo atrás el derroche de virtudes de aquellos que pasearon sus capotes y muletas por el redondel venteño pero, quedarán en el recuerdo, sensaciones e imágenes que solo pueden ser borradas por otras mejores. Tres toreros con personalidad definida, de aspecto y tauromaquias poco convencionales, tocados con la varita mágica de los dioses, merecerían otra consideración entre los aficionados y espectadores. A sus agónicos lamentos, dio consuelo la mítica embestida con toda la carga de nobleza y bravura que solo puede emanar del grandioso toro. El toro que apareció en el ruedo, éste que por su nobleza no deja ver la violencia de su agresividad, para así convertirse en el mayor valedor del arte de la lidia.

Solo el talento puede crear sutiles movimientos cuyos estímulos embeben las embestidas de las reses, cosiéndolas unas con otras y abrochándolas con pintureros remates. Expresión sugestiva de la lidia que encierra la virtud de amansar los corazones de hambrientos leones, los de la jaula numero siete.              


No hay arte sin técnica (Curro Díaz)


Deleite colectivo por la interpretación del torero de los lidiadores que, el día 20 en las Ventas se convirtieron en toreros, en artistas capaces de recogerse en si mismos e interpretar el toreo desde lo mas profundo de sus entrañas. Protagonistas en plena expresión reivindicatoria de un sitio entre los hombres de luces, cuya nobleza conseguida con sublime virtud, llegó hasta las almas de los mayores eruditos taurómacos de la Catedral del Toreo.


No hay arte sin técnica pero no olvidemos que también se necesita valor (David Galván)

Los toreros artistas, reúnen un sinfín de esencias extraídas del mas profundo origen de la lidia. Gráciles pasitos para provocar los estímulos necesarios a los toros, empujando así embestidas que llenan de mariposas los estómagos de los  artistas, movimientos, composturas, colocación, formas y gestos con el único fin de agarrarse al sueño de interpretar el toreo al estilo del gran Cagancho y del Divino Calvo. Representando en todo momento el componer de la simétrica escultura de una obra viva. Toro y torero se entienden y se entregan a sus principios mas íntimos para alcanzar el pellizco de los corazones en el eterno juicio que aposentan los tendidos.

Curro Diaz, David Galván y Juan Ortega son tres toreos definidos que se salen de lo cotidiano, que los definen, en mayor proporción, sus condiciones y principios que los resultados del juicio tajante de aquella tarde clave.


No hay arte sin técnica (Juan Ortega)


El toro, la corrida de Gavira, hizo honor a su estirpe para regalar nobles embestidas vestidas de miedo y emoción, para dejar expresar a los toreros la esencia del pueblo, la genuina denominación de origen popular.

Engrandezcamos el talento por encima del triunfalismo y dejemos expresar la voz de nuestro pueblo en las cinturas y muñecas de juglares danzantes disfrazados en cuerpos de torero.

Viva el toreo y vivan las tierras y los pueblos donde habita el toreo.

El triunfo del arte y el talento. ¡Viva el toreo!

Por Fernando Cámara

lunes, 8 de septiembre de 2014

José Tomás. El gran apaciguador

Por Fernando Cámara

 

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José Tomás. Málaga

José Tomás torea el peligro, la hostilidad, la transgresión y el inconformismo. Es criticado y a la vez envidiado pero es, sobre todo, un gran apaciguador.

Apaciguador del que le cuesta oro presenciar una de sus escasas obras, apaciguador incluso de los propios toreros que, ante su altura, no pueden sino destocarse frente a su arrolladora tauromaquia y apaciguador del propio rey de la fiesta que ante su ajuste no puede sino ceder su cetro al que pide y ocupa el trono en cada tarde.                               

En Málaga pareció ser uno más de los que hay cuando dobló el primero, pero su "ahumanidad" torera se hizo presente en los ajustados estatuarios a su segundo toro.             

Desteciado y destrozando cánones y normas se plantó en diagonal poco antes de las rayas de picadores para hacerse admirar al rematar sus espeluznantes estatuarios con un desdén torerísimo. 

 

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Sus escalofriantes estatuarios…

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…rematados con un desdén torerísimo

Justo entonces, fue perdonado, admirado y envidiado por todos los que allí estábamos. Comenzó pues su estratégica guerra contra todos y hasta contra sí mismo, a un muletazo ajustado le precede otro poco menos y el posterior es aún más.

El miedo que pudieran generarle sus imposibles exigencias, lo fulminan sus toreros y honorables principios. Honorable es la forma de entender el toreo de José Tomás y es así como lo perciben los aficionados, que acaban por pensar: no hay muleta como está, no hay; no hay hombre como este, no hay; no hay torero más torero y más grande. Bendita la torería que derrocha cuando llega el sugestivo momento de ponerse ante la mirada del toro.

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Bendita la torería que derrocha en el momento de ponerse ante la mirada del toro

Sus muletazos se suceden en tandas perfectas de colocación, de tiempos, de ritmo y, si se vence el toro, no se produce el más mínimo movimiento de alivio consciente o inconsciente.     

A José Tomás solo le es necesario poder cruzar la mirada con el de los rizos y unas cuantas embestidas para anular sentimientos demoniacos y abrir la gloria en cada una de sus tardes.

Por el lado derecho se cierne el toro pero José Tomás no se inmuta, aparece de nuevo esa "ahumanidad" ignorando los mensajes del toro y continuando hasta abrochar el remate con una arrolladora gallardía.               

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Por el lado derecho, Tomás ni se inmuta ante un toro que se cierne

Dialoga en la intimidad con el toro, con voz bajita, hasta hacerse comprender por la bravura de su antagonista y acaba por imponerse con unos naturales llenos de clasicismo, ricos en matices, de tela ondeante y de rizo de muñeca. Toques perfectos, en el tiempo adecuado y a la altura correcta para envolver la cara de su oponente hasta seducir su brutal resistencia. Muletazos iniciados y rematados a distinta altura de inicio a final y colocación perfecta para iniciar el siguiente (esto es muy importante). La dificultad está en rematar e iniciar el siguiente muletazo.       

                          

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Toques perfectos y a la altura correcta…

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…para envolver la cara del oponente

Con el espadazo acaba la hermosa tragedia romántica de José Tomás con este bello animal que es el toro, el símbolo de vida, el dueño y señor del miedo, del dolor, del sufrimiento y, por consiguiente, de la gloria de los toreros inmortales.                               

¿Un hombre? Hasta ahora los hombres que son toreros se acoplaban a las buenas embestidas del toro para crear su obra.

Un torero con una brutal personalidad, con una capacidad única para ignorar el miedo, vencer el instinto de conservación y perfeccionar su técnica hasta el más mínimo matiz, cuyo honorable principio es decirnos a todos lo grandes que podemos llegar a ser...

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¡Lo grandes que podemos llegar a ser!

domingo, 24 de agosto de 2014

Morante creador

Por Fernando Cámara

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Morante de la Puebla en Málaga

 

Málaga. 20 de agosto de 2014. Viernes de Feria

Morante pidió permiso a la presidencia y a sus ancestros para torear con el capote de Curro Puya, con la muleta de Pepin Martín Vázquez, con las piernas de Joselito el Gallo y con la cintura del de la Puebla. Aparecieron los duendes en el oro redondel de la Malagueta. Así es.

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Morante creador

Morante vistió la tarde de verde y oro y el rosa de su capote, quiso en algún precioso lance y en unas chicuelinas sevillanisimas, que frustró la raza del quinto Zalduendo. Dobló las manos en la tercera  queriendo coger los vuelos y, en lugar del remate de esas dos soberbias chicuelinas, el quite lo culminó el desesperado gesto de Morante que no pudo abrochar la media belmontina. Bien es verdad que no apareció en el ruedo, pero todos la bordamos en nuestras mentes.       

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Una sevillanísima chicuelina

Se presumía el final de la tarde del esperado Jose Antonio, en el mismo momento en que el toro tomó partido y pidió merced. Sus galopadas en banderillas animaron al artista y Morante fue cobrando torería. Pidió permiso a los vuelos de las franelas de toda la historia del toreo para alquimizar la arena y fundirla en oro con su muleta.

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La historia del toreo en los vuelos de una muleta

Acarició con sus zapatillas los escasos terrenos que le dejó al toro y se ciñó, con un sentido devaneo a su hocico, para deslizar los astifinos puñales de su casta, hasta fundirse en el precioso metal del sentimiento, la gracia y el arte puro.

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Toreando a los astifinos puñales de la casta

Fraguó junto con el calor del sensible público que presenciaba esos momentos mágicos, la burlería de su toreo, cuya intensidad fue in crescendo.

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La burlería del toreo de Morante

En cada silencio, aparecía un duendecillo soplando una sublime nota que componía la grácil tonalidad de Morante. Interpretaba así  la melodía de su toreo, citando con unos majestuosos pasitos bailaores para provocar el primoroso latido del ritmo.

Su muleta hondeaba el recorrido de la bravura del del Zalduendo que no regalaba nada y, de la muda embestida de su raza, aparecían una por una las mágicas notas de toda la tauromaquia pasada y futura de su toreo.

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Las notas mágicas de la tauromaquia pasada y futura

La música del toreo inundaba el poblado embudo coronado de mudéjares arcos, su persistente muleta nos hacia pensar que el arte no tiene miedo y la magia se adornaba de fantasía clavándose en la retina de los que allí estábamos.

Los vuelos de su muleta enganchaban como por un hilo aquellos puñales del miedo, las chorreras de su camisa no abandonaban la cara de la bravura, sus pasos no se aislaban de la distancia de la cornada y su barbilla no se desprendía de su pecho henchido de sentimiento para torear al compás y con una primorosa naturalidad.

 

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Compás y naturalidad

De la nada surgió la música y a esta, no le hizo falta yunque, caracol ni martillo.

Las formas y la imágenes divinas se vestían de oro apareciendo del vacío, poniendo la esencia para que su toreo viajase desde el tiempo de la retina a la mente y de la mente al infinito, porque infinita es la barroca tauromaquia de Morante que, en viernes de feria, firmo una de sus geniales obras en la Malagueta.

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La obra genial de Morante en la Malagueta un viernes de feria

Obra mutilada de Puerta Grande. ¿Pero qué importan los despojos negados? No fueron necesarios para salir a hombros de la inspiración, del arte, de la gracia y de la torería pasada, presente y futura.

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Morante. A hombros de la inspiración, el arte, la gracia y la torería

 

Fotografías de Santana de Yepes para Mundotoro; Hugo Cortés para Burladero y Joaquín Bueno para Aplausos

sábado, 21 de junio de 2014

José Tomás o el poder de la Fe

Por Fernando Cámara

JT (Mundototro)

José Tomás paseando por la arena con la naturalidad de un dios del Olimpo

Aquel héroe épico se pasea por la arena con la naturalidad de un Dios por el Olimpo. Consciente y capaz de cualquier cosa, su trágica y misteriosa figura somete voluntades animadas e inanimadas, su enorme personalidad hace estremecer hasta los viejos ladrillos que rodean la arena. Llena espacios con su sutil devaneo por el ruedo de la muerte, e impacta en la mente de los que no somos más que simples espectadores de su frio idilio con el oscuro personaje de la guadaña.

Ocupa el espacio de todos los toreros de la historia y hasta el del rey de la fiesta, el toro. Roba el protagonismo a todo artista y destroza el simbolismo de la fuerza mítica del cornúpeta en un íntimo mano a mano contra si mismo, enamorado de la muerte y con la gracia del cielo en sus muñecas.

Este José Tomás trasciende a lo humano a lo lógico y hasta a la razón para dibujar impetuosos trazos de un surrealismo divino. ¿Como hace tanto de forma tan sutil?

La fuerte convicción de José Tomás, somete la voluntad animal a su antojo y cuando se coloca, la suerte está echada, ya tiene en la mente lo que hará y con una increíble pero sabia tozudez, aparece la magia de lo imposible. Su fuerte torera determinación acaba realizando lo que su mente imagina y así, surge la obra y la sorpresa, impactando firmemente en el sentido de sus numerosos y fervorosos feligreses que lo admiran con total fascinación.

Feligreses

Los feligreses fascinados

El Mesías del toreo, el Dios de los ruedos, el Profeta de los toreros. A lo mejor nos hemos vuelto locos todos los que vamos a presenciar la danza con el miedo de José Tomás y vemos musas en el aire, pero lo que es tangible, es que José Tomás impacta en las mentes del que participa en su religioso arte.

Se coloca totalmente convencido y sin dudas, sin esperar lo peor ni tampoco lo mejor de su fiel oponente, pero resuelto al más mínimo ajuste de su técnica hasta la última décima de segundo donde se refugia el miedo, estremece los corazones, desata la sorpresa y se asoma al abismo donde al fondo se presume la eterna luz.

José Tomás, el más mítico y misterioso también es el más generoso, casi tanto como el Dios que pudo poner su propio sacrificio en los pitones del quinto de la tarde.

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El sacrificio del Dios

Fotografías de esta página: Santana de Yepes para Mundotoro

jueves, 12 de junio de 2014

Miguel Ángel Perera. Nuevo rey del toreo

Por Fernando Cámara

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Miguel Ángel Perera. Entronizado en las Ventas (Foto de Juan Pelegrín)

Nota de LRI: Con motivo de la primera Puerta Grande de Miguel Ángel Perera en Madrid publicábamos un sustancioso artículo del maestro Fernando Cámara quien nos revelaba algunas de las claves de esa tarde del torero extremeño en las Ventas.

El Catedrático Perera ha vuelto a abrir la Puerta Grande de las Ventas en su segunda tarde y con toros de Adolfo Martín. De alguna manera, abrimos nosotros también la Puerta Grande de este blog para dar entrada a los comentarios imprescindibles de Luis Miguel López-Rojas (que ya hemos publicado) y a este nuevo artículo del maestro Cámara que publicamos hoy sobre esa segunda y clamorosa actuación del torero de la Puebla del Prior en los madriles, de la que ambos nos dan su percepción de esa tarde.

El texto de Luis Miguel nos desvelaba, con claridad y sencillez siempre de agradecer, las claves que habían permitido que el “milagro” se produjese. En este otro texto de Fernando Cámara, se profundiza –de forma sutil y matizada- en los aspectos internos de la faena y de la relación del hombre con el toro.

Es un texto importante por venir de quien viene y referirse a quien se refiere. Y es que entre los dos (Fernando y Miguel Ángel) suman nada menos que siete (7) Puertas Grandes en la plaza de las Ventas. Casi nada.

 

El toreo científico de Perera no solo quedó de manifiesto esta tarde sino que además lo que no veíamos nadie, Perera ya lo estaba viendo desde que salió del hotel hacia el coso de las Ventas.

A la ciencia aplicada añadió, además, esa increíble mística que influye en la voluntad del toro. A éste que nadie veía claro, Perera lo vio embestir ceñido a los alamares una veintena de veces por lo menos.

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Perera lo veía todo claro ya antes de salir a torear (Foto: Juan Pelegrín)

¿Qué fuerza increíble puede influir en el instinto salvaje de un toro bravo? Nadie se lo explica, ni siquiera los que nos hemos puesto delante y hemos comprobado la brutalidad y tozudez de la casta brava.

Sin embargo, Perera elevó a magia lo que antes fue solo ciencia.

Colocación perfecta del cuerpo ante el toro, colocación del engaño con respecto a la cara del toro con la inclinación y angulación perfectas para no ser visto, hicieron que el toro, sin querer, embistiera buscando lo único que podía ver: la encarna, mágica y poderosa franela de Perera trazando recorridos con precisión aritmética.

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Trazando recorridos de precisión aritmética (Foto: Juan Pelegrín)

Perera, no restó ni añadió ni un movimiento de más ni de menos en la faena ante la gris bravura que exponía el Adolfo, pero no bastó con esa difícil perfección, sino que añadió, además Perera, una gran fuerza mística, cuya consecuencia hizo embestir al animal incluso con calidad y transmisión, y créanme, no por virtud, sino por imposición.

Las precisas manos de Perera bien podrían ser las de un eminente cirujano interviniendo en la áspera y correosa voluntad del asaltillado Albaserrada. Sajando así, uno a uno, los innumerables defectos en la misma y dejando solo la parte sana para culminar una vez más la obra que somete, a la voluntad del hombre, un animal indomable.

Obra perfecta, incuestionable y digna de un profundo análisis. Aun propuesto para análisis posterior, me atrevería a decir que Perera se colocaba en semiperfil, con las zapatillas asentadas en el lugar elegido, adelantando la muleta peinando el suelo para llegar hasta la cara del toro con la presentación perfecta para tapar el campo de visión del mismo.

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El cite de semiperfil y las zapatillas asentadas. La muleta canaliza la embestida hacia afuera y hacia adelante pero en la trayectoria perfecta para que el toro roce la taleguilla del torero

Mediante un leve toque, la muleta se estremece para estimular el ataque del toro y, justo en ese momento en que el toro empuja con el tranco, la muleta insinúa un sutil movimiento que canaliza la embestida ligeramente hacia fuera y hacia delante, pero en la trayectoria perfecta y sin desplazamiento, para que el toro roce la taleguilla del torero durante el viaje.

Cuanto más cerca pasa el toro por la barriga del torero menos lo puede ver y una vez rebasado el cuerpo, de una cadera a la otra, aparece el mandón trazo que acaba ante la cadera contraria de Perera, después de que este haya ejecutado el muñecazo justo para quedar en la suerte, perfectamente colocado y en la línea correcta para el nuevo muletazo.

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Cuando el torero se impone al toro y le hace pasar por la barriga (Foto: Juan Pelegrín)

Esto se repite una vez y otra hasta acabar en grandiosos pases de pecho echándose al toro por delante de pitón a rabo.

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Los pases de pecho de pitón a rabo

No podía ser de otra manera, sino la planteada por Perera, para que la faena cogiera una dimensión extraordinaria, producto del convencimiento, del conocimiento y de la metafísica influencia de la voluntad de un torero sobre un toro.

Un torero que acaba de crecer más, si cabe aún. Crecer hasta acabar de nuevo tras atravesar el portón de la gloria, en la calle de Alcalá, esta vez, erigido como nuevo Rey del toreo.

 

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Perera cruza el Portón de la Gloria en la calle de Alcalá (Foto: Juan Pelegrín)