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domingo, 22 de mayo de 2022

Así era el toreo de... Litri padre

Por José Morente

Litri citando de largo en Sevilla (Fototeca onubense)

Si bien es verdad que todas las necrológicas tiran a laudatorias, no lo es menos cierto que las del Litri (fallecido el pasado día 19) me han desconcertado.

Que los sectores más radicales de la afición se lamenten de la muerte del torero onubense puede pasar, pero que le lancen elogios encendidos... como torero, los descendientes ideológicos de quienes lo quisieron crucificar en su carrera taurina o lo pretendieron ningunear tiene un mucho de ironía.

Tildado de mal torero, de ejemplo de destoreo, por los aficionados conspicuos de su época torera, el Litri gozó sin embargo del fervor de un enfervorizado público. Frente a Aparicio, defendido por los aficionados de entonces, el Litri fue el verdadero ídolo de las masas.

Reconocido como muy buena persona, en eso todos si están de acuerdo, el Litri provocó un verdadero cataclismo en su época y acompañado de Julio Aparicio, consiguió que en su etapa novilleril las ferias sustituyeran las corridas de toros por novilladas.

La feria de Valencia de 1950: Solo novilladas y Litri anunciado las 6 tardes (Todocolección)

Pero, enfrentados a las masas, algunos críticos y los aficionados conspicuos de la época (en todas las épocas ha habido aficionados radicales aunque nunca tantos ni tan ruidosos como ahora) se posicionaron en contra de su toreo. 

En la guerra contra Litri destacó un belmontista Luis Bollaín, quien le dedicó dos libros: "Litri, no; Aparicio, si" y "La tauromaquia de Miguel Baez". 



En esos libros, Bollaín denunciaba el supuesto destoreo del Litri. Lo que nos plantea una pregunta de indudable interés: ¿Qué es torear?

¿Qué es torear?

Para Luis Bollaín torear es "llevar al toro prendido en el engaño del capote o de la muleta", lo que, según el, Litri no hacía. 

Por contra, situándose en las antípodas de Bollaín, Gregorio Corrochano (en su "Introducción a la Tauromaquia de Joselito") sostenía que torear es todo lo que se hace con los toros. En la misma línea, Andrés Martínez de León, el genial dibujante de Coria, afirmaba que no podía desdeñarse a quien se deja rozar los alamares por el toro saliendo indemne de los embroques y transmitiendo intensa emoción a los espectadores. Que eso era lo que Litri hacía tarde tras tarde.

La emoción del Litri era una emoción trágica, nacida del alarde de valor porque un alarde de valor era ese su toreo en general y, en particular, ese "litrazo" que electrizaba a las masas.

El litrazo. Litri citaba desde largo bien con la muleta al costado o  o bien con la muleta escondida tras el cuerpo (como se ve en la imagen)

Desde luego no es la única emoción posible. También emocionan el arte puro, creando belleza, o la capacidad de dominar a un animal como el toro mediante la inteligencia.

Pero esa era la emoción que traía Litri, quien encandilaba a base de mucho valor y muchos alardes. La misma senda que cuarenta años antes de Litri había tomado Juan Belmonte.


El tremendismo en el toreo. Desplante de rodillas de espaldas al toro. El de arriba es Juan Belmonte. El de abajo, Miguel Baez.
Lo de Litri no podía ser destoreo porque el destoreo no existe. Otra cosa es que su toreo se desarrollase dentro o al margen de las normas que quieren imponer los puristas.

Algo que no debería aceptarse, porque el toreo, como toda actividad artística o creativa, no puede enterrarse debajo de la losa de los dogmas, so pena de condenarlo a su decadencia y desaparición.

Litri emocionó porque se la jugaba y porque trajo a los ruedos un toreo de desplantes, cites de largo, muletazos mirando al tendido (siguiendo en eso la senda de Manolete) basado en el valor. Y, sobre todo, porque trajo el litrazo, un cite emocionante y desde muy lejos, (la tan cacareada distancia recuperado años después por Antoñete) que fue contrapunto del cite encimista, pero también muy emocionante de Manolete. Las novedades (y el litrazo lo era) sorprenden y agradan a los públicos.



Del cite cercano, angustioso y emocionante de Manolete al cite lejano, angustioso y emocionante del Litri. Dos cites muy diferentes pero que conmocionaron a los públicos de cada época. Los públicos agradecen las innovaciones y los cambios en los modos de torear.

Epílogo literario.

El belmontismo (Luis Bollaín como mejor ejemplo) está empeñado, desde Belmonte, en que solo se puede torear como toreaba Belmonte (Mejor dicho, como dicen o piensan que toreaba Belmonte al que han fosilizado sus partidarios). Por eso condenaron al Litri y condenarán a cualquier torero que se aparte de ese canon y esa norma.

Una barbaridad, porque el toreo, el modo de torear, va cambiando en el tiempo con los gustos del público y las propuestas de los toreros. Al cite manoletista le sucedió el cite litrista que marcó época. Otra época. La época del Litri.

El toreo va por épocas o modas. Como debe ser y será siempre. 

Y no pasa nada. Más bien, todo lo contrario.


Epílogo cinematográfico

Vamos a ver un fragmento de la película El Litri y su sombra. Miguel Báez no solo da el litrazo sino que corre la mano en el toreo al natural. Precisamente, lo que Luis Bollaín le negaba y no quiso reconocerle en sus dos libros....




lunes, 13 de diciembre de 2021

¿Quién lo dijo y en que año? (V) No se te ocurra torear mirando al tendido

Litri en Valencia el 24 de julio de 1957 en un muletazo mirando al tendido (Publicado en el Ruedo del 1 de agosto)

¿QUIEN DIJO ESTA FRASE?

"No se te ocurra, muchacho, mirar al público mientras el toro está pasando por delante de tu cuerpo, porque esto es lo que hacían todos los días Charlot y Llapisera, pero eso no es el arte de torear. Cuando un hombre está compenetrado con un toro en su sensibilidad, es imposible que de la sensación de que se está riendo de él.

Señores, bien entendido que no digo esto para molestar a nadie que lo practique hoy, sino para que puedan dar ustedes un consejo a los muchachos que quieran ser toreros mañana."

Vamos a ver si esta vez somos capaces de identificar al autor de este dogmático texto donde, por cierto, lo que dice de no molestar a nadie, manda narices... 

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Solución al Quiz IV. Los toreros no saben torear

En nuestro Quiz anterior planteábamos un texto con hipótesis surrealista pues el autor opinaba sin ruborizarse que los toreros ni los ganaderos saben realmente de toros argumentando que son algunos críticos (¿el mismo?) y la mayoría de aficionados auténticos (¿Quién designa al aficionado auténtico?) los que realmente saben de toros. 

La hipótesis -por burda- no se sostiene y, por tanto, no nos vamos a molestar en refutarla. Pero si a reproducir el final de ese texto que me parece tremendamente revelador y chulesco de una actitud que abunda en demasía entre algunos aficionados: 

"Lo digo y lo sostengo sin haberme puesto nunca delante de un victorino, sin tener un cortijo y sin haber organizado la Feria de Bilbao. ¿Pasa algo?"

Pero dejémonos de preámbulos y desvelemos el misterio. El autor de la frase es Joaquín Vidal, el crítico del País. Y el texto está sacado de un artículo de José Luis Merino "Recuerdo a dos críticos-que defendieron la verdad (sic) del toreo", publicado en el boletín "La voz de la afición" número 31/Otoño 2007, donde se reproducen varios párrafos de unas entrevistas realizadas a Joaquín Vidal y Alfonso Navalón algunos años antes.








sábado, 16 de abril de 2016

Postales taurinas (XVII) Joselito el Gallo con su cuadrilla

Por Antonio Liger Valverde


A esta foto le tengo un especial cariño porque me la dio Luis González, banderillero, quien junto a El Vito entusiasmaron a la afición durante años destacando en las cuadrillas de El Litri y Jaime Ostos. 

Es el 24 de junio de 1917 y Joselito, con su cuadrilla, está a punto de salir de su casa en la Alameda para estoquear en solitario seis toros de Doña Carmen de Federico (Murube). Cortó 5 orejas. 

Dice Filiberto Mira en su libro Cien años de toreo en Sevilla 1900-2000: "Nunca se vio tan completo y tan formidable en todos los tercios al emperador de los toreros en la Maestranza".

lunes, 19 de octubre de 2015

Cuaderno de notas (LXI) Condiciones que toda figura debe reunir

Por Jose Morente
 
Pase de trinchera de Paco Camino. Una auténtica figura del toreo, además de un torero de época
 
 
Las condiciones que toda figura debe reunir, a la vista de la dialéctica de la historia, son las siguientes:

1) Cuando se está en candelero durante cinco o más años, es decir, durante más de la mitad de lo que normalmente dura la vida profesional de una generación torera. De este modo, el torero logra lo más difícil dentro de su profesión, que no es, como todos ustedes saben ya, subir, ascender, con más o menos velocidad, sino durar, resistir una y otra temporada (...)

2) Esta persistencia en el escalafón de matadores de toros, debe reunir una característica esencial para que el protagonista de esta lucha pueda ser considerado como una figura. Nos referimos al número de corridas que toree anualmente. En efecto, toreros que duren más de cinco años en activo hay muchos. Pero son ya muchísimos menos los que durante estos años torean cada temporada un considerable número de corridas, por ejemplo, de cincuenta en adelante.

3) Para que esta duración tenga validez, en el sentido que nosotros le damos ahora, debe ir acompañada de una bien determinada característica de tipo económico. En el toreo, no solamente intervienen factores técnicos, estéticos, vocacionales, etc., sino también, y muy principalmente, económicos, los cuales han sido olvidados de un modo casi sistemático (...) Una figura auténtica debe cobrar sus corridas a un precio superior al de los otros toreros de su misma generación. No es necesario que esa diferencia sea grande. Basta con que sea notable.
 
4) Como consecuencia de lo dicho, es necesario que el torero tenga la aquiescencia y el favor del público. Esta actitud positiva del público será debida a una o varias causas y no solamente, como pueden pensar algunos, por la calidad intrínseca de la forma de torear del torero en cuestión. La historia, viva maestra de los desmemoriados, nos demuestra que ha habido figuras del toreo de muy discutible calidad artística. No tuvieron esa calidad, por ejemplo, Frascuelo, ni Machaquito, ni Arruza, ni Litri, ni Chicuelo II, ni Vicente Barrera, ni Vicente Pastor, ni Marcial Lalanda, ni la tiene ese Manuel Benítez de nuestras penas y nuestras alegrías. Hay muchas razones por las cuales el público incontrolable e intuitivo, apasionado y caprichoso, cruel y generoso ha refrendado las actuaciones de un torero: por su personalidad, por su valor, por su calidad, por su dominio, por su técnica, por su arte, por su inteligencia, por su honestidad profesional, etc., etc. Muchos son los caminos taurinos que conducen a la Roma del toreo. Conviene no limitar las cosas cuando ellas son generalmente tan amplías, complejas y variopintas.
 
Resumamos ¿Qué es, pues, una auténtica figura del toreo? Un torero que con el beneplácito del público ha toreado durante más de cinco años, actuando en cada uno de ellos en más de cincuenta corridas de toros a un precio superior al nivel medio de los restantes compañeros de su generación.
 
Ejemplos claros, entre todos los toreros de los años sesenta; Paco Camino, Diego Puerta, Santiago Martín "El Viti" y Manuel Benítez "EL Cordobés"
 
SUREDA MOLINA, GUILLERMO. "Paco Camino. En blanco y negro" (1ª ed., Palma de Mallorca, 1969. Páginas 10-13)