Mostrando entradas con la etiqueta Alberto López Simón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alberto López Simón. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de agosto de 2016

Con un apretón de manos

Por Jose Morente

David de Miranda agradece a José Tomás, con un apretón de manos, la alternativa concedida. De testigo, Alberto López Simón (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Hoy se estilan los abrazos y yo no tengo nada que objetar pero con un apretón de manos se daban la alternativa los toreros antiguos.


Manolete agradece a Chicuelo haberle concedido la alternativa, con un apretón de manos

lunes, 8 de agosto de 2016

La maestría de José Tomás

Por Clarito


Pase de trinchera de José Tomás en Huelva, la técnica y el valor al servicio del dominio (Foto de Maurice Berho para Mundotoro)

¿Como estuvo José Tomás en Huelva?

Cuando uno vuelve de viaje de ver torear a José Tomás, lo primero que te preguntan los amigos es saber como estuvo el torero de Galapagar. El que lo vio en Jerez, inquiere si estuvo mejor que en Jerez, el que estuvo en Alicante quiere saber si lo que hizo tuvo más mérito que la meritoria faena de Alicante a un toro con tantas teclas que tocar.

Complejas preguntas pues no es nada fácil jerarquizar faenas. Y es que el toreo no es sólo cuestión de lucimiento, de resultados, sino también de ajuste a las condiciones del toro. Conocimiento de las suertes pero también y sobre todo, conocimiento de las reses. De capacidad del torero de dar respuesta a los problemas que plantea el toro. Cuestión capital en Huelva pues problemas y muchos fueron los que plantearon los toros que Victoriano del Río envió a esa plaza.

El toreo con la izquierda de José Tomás. Manejo exquisito de los vuelos (Foto Arjona para Aplausos)

Pureza y entrega

Repasando su historia, tuvo José Tomás una primera o primeras etapas en las que andaba muy preocupado por la forma de torear. Por el concepto. Por lograr el toreo perfecto, el trazo más ajustado y exigente del muletazo. Y ello, fuese como fuese el toro y, muchas veces, contra las condiciones del toro. Era una época dramática, pues no siempre el toro acepta de buen grado la perfección. Hubo años de muchas cogidas, de mucha sangre pero de enorme pureza y exigencia donde el torero no se permitía concesión alguna. Su planteamiento, visto desde fuera, pasaba por imponer su toreo al toro. Un planteamiento de una tremenda dureza consigo mismo.

Los toreros evolucionan y Tomás que, sin perder su esencia y su concepto, su pureza y su exigencia, siempre fiel a su estilo, es uno de los que más buscan y rebuscan, prueban y ensaya, ha acabado encontrando y exhibiendo en las plazas una rara maestría. Un plácido dominio.


Esta temporada, Tomás, en la línea que ya venía anunciando desde hace un par de años, esta toreando con la misma entrega de siempre pero con exquisita precisión, con tremenda seguridad. Con un sentimiento desgarrado pero nada melodramático.

Igual que en su día le ocurriera a Juan Belmonte, a quien llamaron el trágico y acabaron por llamarle maestro, el toreo de José Tomás transmite maestría. Verle, ya no provoca susto ni zozobra sino que asombra e impresiona por justo, por medido, por adecuado. Los pitones eso sí, le siguen pasando a milímetros de la taleguilla pero su toreo provoca admiración, no miedo. José Tomás es ya (lo era hace tiempo) un consumado maestro. Una maestría que se impone por encima del valor desmedido y de la más depurada técnica que, sin embargo, siguen presentes. Muy presentes.

El valor siempre presente (Foto de Arjona para Aplausos)

Un detalle de esa maestría creo que bastará. Andaba José Tomás toreando por naturales, de forma inmejorable al cuarto de la tarde. El toro que, como toda la corrida, era más bravucón que bravo, hizo un pequeño amago de rajarse. Tomás sin dudarlo cambió de registro y, en vez de seguir con el toreo en redondo que es el que más castiga a las reses, se puso a torear de frente. El toreo de frente tiene un trazo, por necesidad, mucho más corto y lineal y aunque fuerza la figura del torero en el remate, obliga menos al toro. Era lo adecuado y necesario y el toro no llegó a rajarse, lo que si que hicieron casi todos sus hermanos. Detalle de maestría.

La mano que no torea en una postura que, aunque habitual en Antonio Ordoñez, resulta inusual en José Tomás (Foto de Arjona para Aplausos)
Y ahora si que contesto a la pregunta del principio ¿Cual es la mejor faena de José Tomás?

La respuesta es bien simple: la última.


Epílogo con anécdota

Me cuenta mi buen amigo Javier García Baquero que, por la mañana en el enchiqueramiento, la cuadrilla de Tomás siguiendo instrucciones directas del maestro ofrecía a David de Miranda la posibilidad de elegir sin sorteo los toros que quisiese para su alternativa, en añeja y muy torera tradición.

La contestación del neófito, vía los toreros de su cuadrilla, fue también de antología y no tiene desperdicios: "Lo estábamos esperando. Nuestro torero agradece el gesto pero prefiere que se sorteen los toros: Que sea Dios quien reparta la suerte".

Eso es torería. Por ambas partes.

Luego en la plaza, por la tarde, llegaron las medidas y sentidas palabras del padrino que también rezumaron torería. Esa torería que algunos dicen que le falta al toreo moderno. Dicen.


Sellando la alternativa con un apretón de manos. Sabor de toreo antiguo (Fotografía de Arjona para Aplausos)


Triunfal salida a hombros de la terna. José Tomás, Lopez Simón y David de Miranda, estuvieron muy por encima del complejo e interesante encierro de Victoriano del Río que tuvo mucho que torear y mucho se le toreó. El público de Huelva supo leer correctamente todos los matices de esa gran corrida (Fotografía de Arjona para Aplausos)

lunes, 25 de julio de 2016

El cite ¿tocar o no tocar?

Por Jose Morente


Manolete, aguanta a pie firme, esperando la arrancada del toro hacia la muleta, una muleta que, sorprendentemente, no se mueve (Sevilla. 20-IV-1941. La Tauromaquia de Pavo Laguna T. II)
Ya hemos hablado, en este blog, del cite en bastantes ocasiones. Pero, en todos los casos nos hemos centrado en la colocación del torero respecto al toro (de frente o de perfil/erguido o encorvado) o en la distancia a la que se cita (de lejos o de cerca) e, incluso, en la posición de la muleta (adelantada o retrasada/plana o sesgada) pero nada o casi nada hemos dicho del cite en sí, del propio acto de citar que no es sino llamar al toro.

Hablemos pues un poco del cite desde ese punto de vista, el de llamar al toro. El de incitarle a embestir.

Cuando el toro encuentra a una distancia notable y el torero está situado fuera de su jurisdicción, no hay más remedio que llamarlo de forma "ostentórea" lo que se puede hacer con la voz o, incluso, pegando algún saltito. Si el toro no se arranca y el torero no quiere modificar su posición (un cite desde los medios con la muleta plegada, por ejemplo) se puede llamar su atención tirando la montera al hocico en recurso tan tradicional como pleno de torería.

Cuando el toro está a cierta distancia, no hay más remedio que llamar su atención previamente (En la imagen de EL Mundo, Alberto López Simón)
Cuando el toro se encuentra más cerca hemos visto hasta pegarle algún "palo" en el lomo, con la ayuda o el estoque, cual si se tratara de un semoviente (Manolete) o incluso alguna "patadita" en los hocicos (algo que era muy del gusto de Domingo Ortega). Ni que decir tiene que ambos métodos, en desuso en nuestros días, nos merecen severo reproche.


Domingo Ortega, adalid de la ortodoxia, en una postura muy poco ortodoxa: provocando la arrancada mediante una patadita al hocico del toro (Madrid. 1933-Publicado en Mundo Gráfico)

En todo caso y como de lo que se trata es que el toro centre su atención en la muleta, lo usual será procurar que hacia ella dirija la vista el burel. 

Lagartijo, con las normales precauciones en una tarde de viento, adelanta la muleta para intentar fijar en ella la mirada del toro
Guerrita, al contrario muy sobrado, en postura más airosa y emocionante y con la muleta retrasada, está fijando previamente al toro con el cuerpo. Luego vendrá el cite.

En la larga distancia, Antoñete solía pegar algunas veces un golpetazo con la ayuda en la panza de la muleta, a guisa de sonoro tambor. Pocos toros se resistían a una invitación tan seductora pero tampoco este método me resulta demasiado convincente.

5 de abril de 1986. Festival Nevado del Ruiz. Antoñete cita dando un golpetazo con la ayuda.en la panza de la muleta.

Más lógico -y aquí viene el toque-, será mover la muleta con una sacudida más o menos seca de la tela y, por supuesto, sin mover un ápice el cuerpo. Se trata de que el toro centre su atención en la muleta, no en el cuerpo. El toro tenderá a embestir (pues es un animal hipersensible al movimiento) a aquello que se mueve que es la muleta, olvidando o ignorando al torero. Ese y no otro, es el milagro del toreo.

Rafael Ortega, en el instante antes de "tocar" al toro, adelanta la muleta al pitón contrario.
Dependiendo de la condición del astado, ese "toque"o movimiento deberá ser más o menos brusco. Otra posibilidad (o necesidad con algunos astados) es echarle los vuelos al hocico y traerlo enganchado en "toque" más sutil y armonioso. Ya puestos y si el diestro va sobrado de valor puede acortar las distancias y ahí, con la muleta puesta y sin "toque" alguno esperar, en espera angustiosa, a que el toro se decida a embestir. A embestir a la muleta aunque bien podría optar por el cuerpo del torero. 

Ese cite sin toque es el que utilizaba Manolete y, luego, todos los toreros de su generación. Es un cite emocionante y que exige un enorme derroche de valor


El cite de Manolete. El diestro de Córdoba espera, quieta la planta, la embestida del toro con la muleta en su caída natural y sin toques.
Llegados a este punto, me parece pertinente una pequeña digresión. Me resulta curioso que Joaquín Vidal tan crítico con los toques (tal y como vimos en la entradilla de la anterior entrada) no sacara a la palestra alguna vez esa tan llamativa ausencia de toques en el toreo de muleta de Manolete. Puede que los árboles del cite de perfil no le dejaran ver el bosque de la arriesgada técnica muletera exenta de toques del Califa aunque también puede que su antimanoletismo a ultranza no le permitiera reconocer mérito alguno al diestro de Córdoba. Una actitud que si bien puede aceptarse (que no compartirse) en un aficionado estándar, resulta poco entendible y nada defendible en un crítico de campanillas. 

En cualquier caso, una cosa es renunciar voluntariamente a los "toques" como hacía Manolete y otras considerar el "toque"como algo inaceptable o negativo como proponía Vidal pues los toques son básicos y necesarios en el toreo.

Esto no ha hecho sino comenzar.así que ahora nos toca entrar de verdad en materia y continuar revisando los distintos tipos de toques

Pero eso nos lo tiene que contar alguien que conozca, con suficiente rigor y profundidad, la técnica del toreo. 

domingo, 20 de marzo de 2016

La nostalgia del pasado


Por Jose Morente

El toreo de muleta del Juli en Valencia en 2016 (Foto Arjona para Aplausos)
Joselito el Gallo, en Valencia en 1916

Si la nostalgia del pasado nos impide apreciar y valorar el presente...entonces recordar el ayer no merece la pena pues el pasado se convierte en una rémora que nos imposibilita entender el toreo

Pero si el pasado sirve para hacer acopio de imágenes, recuerdos, gestos, posturas, anécdotas, improntas, trazos, proezas y apuestas con las que aderezar e ilustrar el presente, el pasado se convierte en necesario e imprescindible.

Talavante de rodillas en Valencia en 2016 (Fotografía de Arjona para Aplausos) 

Joselito el Gallo de rodillas en Valencia

Las circunstancias cambian y no todo lo antiguo permanece, pero muchas cosas del toreo de hoy no se pueden entender sin entender cabalmente el toreo del ayer.

López Simón en Valencia, desplante (Fotografía de Alberto de Jesús para Mundotoro)


Joselito el Gallo en Valencia, desplante

El reto y la tarea para los aficionados más exigentes es el mismo reto que tienen los arqueólogos en su trabajo: Encontrar en los vestigios del pasado algunas claves del presente.

Andrés Roca Rey, ayudado por bajo, en Valencia (Fotografía de Alberto de Jesús para Mundotoro)
Joselito el Gallo, ayudado a media altura, en Valencia

jueves, 22 de octubre de 2015

Para torear bien no es preciso ni necesario "cargar la suerte"

Por Jose Morente

López Simón toreando SIN cargar la suerte (con la pierna de salida retrasada, la pierna escondida) pero con máxima entrega y verdad (Fotografía del blog "Pureza y Emoción")


O bien cargar la suerte es la piedra angular del toreo (como sostenía Domingo Ortega) o no lo es.

En la primera hipótesis, si no se carga la suerte no se torearía. En la segunda, se admitiría que se puede torear bien sin cargar la suerte.

Descartada la primera opción pues es evidente que, López Simón y otros muchos toreros, torean bien sin cargar la suerte, caben dos posibilidades:

a) Que ese torear bien se deba a mandar en el toro. Torear bien sería mandar en el toro o
b) Que ese torear bien se deba al sitio donde se coloca el torero, en este caso López Simón.

La opción "a", mandar sobre el toro, explicaría porqué muchos toreros (la mayoría de los de ahora) torean bien o muy bien sin cargar la suerte (más bien al contrario pues se torea retrasando la pierna de salida, lo que choca y descoloca a los aficionados ortodoxos).

La opción "b", o sea colocarse donde se coloca López Simón, explicaría el impacto que el toreo de este torero está provocando. El mismo impacto que provoca el toreo de Saúl Jimenez Fortes o que en su día provocaba José Tomás.

Lo primero (mandar en el toro) tiene que ver con la técnica y provoca la admiración del buen aficionado. Lo segundo (colocarse en "ese" sitio) tiene que ver con la entrega y provoca la emoción del público.

Ambas opciones son dos caras de una misma moneda: torear bien. Aunque no son lo mismo.

En cualquier caso, la única conclusión posible es que cargar la suerte no es imprescindible para torear bien. Ni siquiera necesario....

Parece que los aficionados estamos empezando a entender ya algo tan sencillo... Gracias a López Simón.

Ahora sólo hace falta aplicar y extender ese mismo criterio a los demás toreros que torean como torea López Simón aunque, eso sí, no siempre en el sitio en el que se coloca López Simón.

Por eso no todos los toreros de hoy provocan la misma emoción que López Simón, aunque si que tienen todos nuestra cabal admiración.

Potdata 1. Aclaración para aficionados "conocedores".

En este pequeño post, hemos utilizado la expresión "cargar la suerte" en su sentido vulgar de "adelantar la pierna de salida" con el fin de hacernos entender.

Sin embargo, esa es una utilización impropia e incorrecta de ese término pues, de todos es sabido, que -desde Pepe-Hillo en adelante o sea, desde siempre- la suerte se carga con los brazos, no con las piernas.

La confusión, que viene de antiguo, se consolida a partir de la Conferencia de Domingo Ortega en el Ateneo de Madrid. No caigamos nosotros en ese trampa.
Por ello, conviene aclarar y precisar el título de este post: "Para torear bien no es preciso ni necesario cargar la suerte con las piernas... pero sí con los brazos".

Postdata 2. Un artículo de interés

La reflexión de este post surge a partir de la lectura de un interesante artículo de Joan Adell Mas en el blog Pureza y Emoción titulado "La paradoja de López Simón". Si bien algunos afirmaciones suyas pueden ser discutibles, el texto el artículo es, en mi opinión y en lo esencial, sugerente y recomendable.

martes, 6 de octubre de 2015

El derecho de López Simón a jugarse la vida

(a) Por José Morente

La épica. López Simón se la jugó en Madrid ante los toros del Puerto de San Lorenzo (Fotografía Juan Pelegrín)

He estado en Madrid en una más que interesante Feria de Otoño tanto por lo ocurrido en el ruedo como por las tertulias mantenidas fuera de la plaza y me encuentro a la vuelta con el debate de los internautas sobre la apuesta y riesgo asumido por López Simón la tarde del viernes. Una polémica intensa, apasionada y recurrente que viene de lejos.

Ya se planteó el mismo tema cuando José Tomás toreó en las Ventas los días 5 y el 15 de junio del año 2008. Mientras sobre su primera y triunfal tarde hubo consenso unánime, no ocurrió lo mismo sobre lo acaecido diez días después.El triunfo a sangre y fuego (3 cornadas y 3 orejas) de ese día fue cuestionado duramente por muchos aficionados que reprochaban al de Galapagar un planteamiento que ellos calificaban de suicida. "Así, no" decían.

La épica. José Tomás el 15 de junio de 2008 en Madrid (Fotografía El País)
 
No entro en la posible hipocresía (aclaro que no es el caso de quienes debatían en Internet) de quien pide al torero que se ponga en el sitio donde los toros cogen y pegan cornadas para luego quejarse de esas cogidas que siempre (¡vaya casualidad!) atribuyen ellos a impericia del diestro. Y es que olvidamos demasiadas veces que el toro no sigue guiones ni pisa las marcas que se le indican. Que los toros van a su aire y que, a su aire, cogen, hieren y matan.

Lo de José Tomás se repitió poco después, a finales de esa misma temporada de 2008, con Miguel Ángel Perera, en una desabrida y fría tarde otoñal. Desabrida y fría tarde y también desabrido y frío el comportamiento del público de las Ventas. Perera se jugó la vida y encontró lógico reconocimiento a su heroicidad pero también muchos reparos y críticas a una arriesgada apuesta personal que pudo haberle costado demasiado cara. Y es que, según los médicos de la plaza, estuvo en un tris de perder la pierna.
 
La épica. Miguel Ángel Perera en Madrid, el 3 de octubre de 2008 (Foto El Mundo)


Son esos mismos reparos y críticas los que se repiten cada vez que un diestro se la juega, resulta cogido y, cogido regresa al ruedo con las heridas abiertas (algo que ya nos va pareciendo normal por lo frecuente pero que no tiene nada de normal) en busca de esa gloria que sólo puede dar las tardes épicas.

Lo de López Simón

Y son esos mismo reparos y críticas los que se hacían a la actuación de López Simón en Madrid del pasado viernes. 

Para mí, y respetando todas las opiniones pues lo que se discute es cuestión de ética y, por tanto, opinable, es el diestro y sólo el diestro quien tiene el derecho a decidir hasta donde está dispuesto a jugarse la vida.

Por eso mismo, no creo que ningún aficionado (el precio de la entrada no vale lo que la vida de un hombre) tenga derecho alguno a exigir a ningún torero que pise esa raya como tampoco nadie tiene derecho a recriminar nada al torero que, de forma voluntaria, consciente y heroica, está dispuesto a traspasarla cueste lo que le cueste.

Está en su derecho. El derecho del torero de jugarse la vida. Su vida.


Lo que justifica y da sentido a la épica. La gloria. Alberto López Simón el pasado viernes, 2 de octubre en Madrid (Fotografía Juan Pelegrín)
 
PD: Sobre los reproches también realizados al torero de Barajas de teatralizar la situación, ni entro ni salgo. Sólo me gustaría recordar a quien así piensa que, en el ruedo, al contrario que en el Teatrose sufre, se sangra y se muere de verdad. Tal y como le indicaba -hace ya demasiados años sin que parezca que hayamos aprendido la lección- el torero Curro Cúchares al actor Máiquez.

sábado, 3 de octubre de 2015

López Simón. El triunfo del valor

Por Clarito

López Simón medita antes de torear. El toreo, cuando se hace como lo hace el torero de Barajas  es de una infinita exigencia y de una tremenda dureza (Fotografía de Javier Arroyo para Aplausos)

De Sevilla a Madrid en pos de López Simón

Veníamos de Sevilla de ver triunfar a López Simón y le encontramos en Madrid también triunfante. Un triunfo agridulce y con algo de sordina. Agridulce porque el torero salió de la plaza en hombros pero con una cornada de 15 centímetros. Con algo de sordina porque las Ventas, complicada plaza, no acabó por entregarse totalmente al torero madrileño, pese a su derroche de arrojo, valor y entrega. Difícil ser profeta en tu tierra. Más difícil aún si esa tierra es la Villa y Corte.

Pero vayamos por partes. La toreable corrida del Puerto de San Lorenzo había despertado cierta expectación pues junto a López Simón (dos Puertas Grandes en Madrid este año, además de la de ayer, lo que suman tres) se acartelaba -en mano a mano- Diego Urdiales que es -hoy por hoy- torero de culto.

No sé si a Urdiales le pudo la responsabilidad, el ambiente o los alardes de valor de su alternante pero el caso es que anduvo desdibujado y desaparecido toda la corrida, muy por debajo del nivel esperado y al que últimamente nos tenía acostumbrados. No obstante, suyas serán con toda seguridad las mejores fotos de la tarde pues a estética no le gana nadie. El público de Madrid que había ido a jalearle, se desencantó y en el desencanto se dio de bruces con López Simón.

Diego Urdiales. Suyas son siempre (o casi siempre) las mejores fotos. Ayer sin embargo anduvo alicaido.
En su primero, López Simón se puso en el sitio donde embisten todos los toros, corrió la mano con parsimonia, aguantó los parones del astado del Puerto y en el remate de una tanda, al preparar el de pecho, el toro se le quedó corto, le caló y se lo echó sobre los lomos

López Simón fue cogido al rematar una tanda y cuando citaba para el pase de pecho. El toro le mete el pitón al levantarlo (Fotografía de Javier Arroyo para Aplausos)
El de Barajas, no se arredró y herido continuo la faena. Fueron muy pocos los espectadores que se percataron en un primer momento de que el toro le había calado. Luego, con el público ya a favor, mató al toro. 

El Presidente sacó el pañuelo blanco cuando el diestro ya se encontraba en la enfermería. Enfermería de la que salió un momento para recoger la oreja en gesto de agradecimiento. Así de importantes son las orejas de Madrid para los toreros.

López Simón salió de la enfermería para recoger la oreja de su primero en gesto de agradecimiento al público. Para los toreros las orejas tienen vital importancia pues son el premio a su labor. Una labor que es, siempre, exigente, dura y peligrosa como ayer se vió (Foto de Javier Arroyo para Aplausos)
Se corrió el turno para que, tras una primera cura de urgencia pudiese salir a lidiar sus otros dos toros que fueron, por tanto, el quinto y el sexto de la tarde. 

Sin alharacas pero dándole a su cogida toda la importancia que tienen las cogidas y que parte del público no le dio, salió López Simón a matar los toros quinto y sexto de la tarde en pos del éxito y de la gloria (Fotografía de Javier Arroyo para Aplausos).
El sexto se lastimó una pata (según los veterinarios de la plaza por rotura de ligamentos) por lo que no hubo -no pudo haber faena- pero antes en el quinto, se había alcanzado el punto de mayor emoción.

López Simón, en ese toro, lógicamente mermado de facultades, se colocó sin embargo, otra vez, en el sitio donde todos los toros embisten y, otra vez, corrió la mano, aguanto parones y vencimientos, jaló con mucho mando y temple las embestidas de un manso que buscaba las tablas y al que mató recibiendo en terrenos de toriles, cual si se tratara de Frascuelo redivivo. Le cortó otra merecida oreja que le abría, también merecidamente, la Puerta Grande de las Ventas. ¡Gloria al héroe!.

López Simón con la muleta en el quinto de la tarde ya cogido. Excelente colocación, mucho temple y, sobre todo, mucho mando (hijos del valor) fueron las claves del buen toreo que desarrolló el madrileño (Fotografía de Javier Arroyo para Aplausos)
Epílogo

Vinimos de Sevilla en pos de López Simón y  nos encontramos en Madrid al diestro que habíamos venido a ver. Un diestro en formación y, por tanto, todavía con algunas lógicas carencias pero y esto es lo importante, engrandecido, con sobrada ambición, con las ideas muy claras, con todas las ganas de ser gente en esto, cueste lo que cueste y, sobre todo, derrochando valor. 

Un valor puesto al servicio del buen toreo pues valor es pasarse los toros por el frente, no por el costado, lo más despacio posible y ligando los muletazos en un palmo de terreno; en el terreno que pisa este torero. 

Y es que esa es, a fin de cuentas, la exigente técnica del toreo en redondo, la que exige más templanza de los toreros. La que exige más valor. La que más vale.

Lo dicho: ¡El triunfo del valor!

López Simón. 3 Puertas Grandes en las Ventas este año: El triunfo del valor o el valor del triunfo (Fotografía de Javier Arroyo para Aplausos)

domingo, 27 de septiembre de 2015

López Simón convence en Sevilla

Por Clarito

El valor seco, sereno y consciente de López Simón convenció a la Maestranza. En la foto, el madrileño citando con mucha verdad al peligroso sexto (Foto Arjona-Aplausos)
Discutían algunos aficionados, a la salida de la plaza, sobre si Alberto López Simón hubiera merecido salir a hombros por la Puerta del Príncipe de haber matado a la primera al último de la tarde. Unos decían que y otros que no. Lo que se dice: división de opiniones.

Sin embargo, poco lugar cabe para la discusión pues aunque López Simón convenció (¡y de qué modo!) al público de la Maestranza, no tuvo opciones -en mi opinión- de abrir la susodicha Puerta. Los erráticos criterios presidenciales (sobre todo, en la forma de computar peticiones) suelen alejar de la misma al buen toreo, sobre todo, si ese buen toreo no viene envuelto en el ropaje de los subjetivos gustos particulares de cada usía. Ayer, por ejemplo, al madrileño se le negó una oreja en su primero que, sólo por la estocada, ya merecía premio.

O puede que uno este equivocado y que López Simón hubiese culminado la hazaña, pues yahabía cortado una oreja del cuarto y su faena entregada, tensa, seca, valiente, al sexto, un toro del Pilar de mucho peligro y al que pinchó dos veces, había calado con mucha fuerza en los tendidos.

Da igual. Lo importante es que el valor sin cuentos de López Simón se impuso en una plaza donde los alardes de valor, si son infructuosos, no suelen entusiasmar pues el público de acá (y sus adscritos) gusta más de otros palos (léase Curro, Morante y, en general, los toreros de arte).

La tarde de ayer, sin embargo, fue tarde de toreros valientes

Por ejemplo, de Escribano quien se entretuvo, entre otras cosas, en irse dos veces a portagayola; inició una de sus faenas con un pase cambiado por la espalda, citando muy en corto y muy en corto se sentó en el estribo para, tras larga y tensa espera, acabar poniendo un meritorio par al quiebro en tablas. 


Mucho tardó el toro del Pilar en arrancarse. Tensa espera de Escribano sentado en el estribo que se resolvió con un valiente par al quiebro en tablas (Foto Arjona-Aplausos)
Sin embargo, el sevillano no tuvo su tarde y es que el gato al agua, como se suele decir, se lo llevó el valor seco y consciente, no exento de buen toreo, de Alberto López Simón

Hay muchas clases de valor. El del madrileño es ese valor consciente que no nubla la inteligencia sino que, antes al contrario, le permite al diestro que lo atesora, vislumbrar resquicios por donde imponer su toreo al toro. Un valor seco que le permite pisar terrenos vedados a otros toreros. Terrenos donde casi todos los toros embisten

Con la muleta estuvo muy bien y muy bien estuvo con el estoque, sobre todo en su primero. Anotado queda. 

Habrá que acercarse por Madrid para verlo de nuevo. Merece la pena.

Todo lo que hizo ayer López Simón en Sevilla tuvo mucha verdad. Sin alharacas pero sin tomar ventajas (Foto Arjona-Aplausos)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Funesto mes de septiembre

Por Jose Morente



Cogida de Pepe-Hillo por el toro Barbudo el 11 de mayo de 1801. Cuadro de Eugenio Lucas Velazquez (Museo de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla)

En la historia del toreo existen dos meses especialmente peligrosos para la integridad de los diestros: mayo, cuando el toro estaba en todo su pujanza y septiembre, cuando el torero llegaba agotado y mermado a final de su temporada.

La crianza con piensos redobló el vigor y fuerza del toro que ahora se mantiene todo el año por lo que hoy día ese mes de mayo no da lugar a esas coplas y esos cantares de ciego que tanto emocionaban al personal, como aquella malagueña del Niño del Genil que, en 1924, decía:

Funesto mes de mayo
te recuerdan los toreros
murió Joselito el Gallo,
Varelito y Granero.

Y es que en sólo dos años (de mayo de 1920 a mayo del 22) murieron Joselito, Granero y Varelito. En mayo, de 1940, murió también Pascual Marquez. Y en mayo (¡funesto mes de mayo!) murieron Pepe Hillo en Madrid, Curro Guillén en Ronda y el Espartero, también en Madrid.

Y si mayo era funesto en el toreo antiguo, septiembre es el mes funesto en el toreo de nuestros días.

Muy a finales de agosto o sea, al rafe de septiembre, fallecieron Manolete en Linares y Yiyo en Colmenar Viejo y en septiembre en Pozoblanco mató un toro de Sayalero al diestro Francisco Rivera "Paquirri".

Hoy ya no mueren los toreros en la plaza gracias a los adelantos de la medicina y (toquemos madera) a la suerte pero siguen llegando las cogidas. Esas cogidas tremendas, brutales y espantosas que dan los toros de hoy (esos que algunos dicen que no tienen peligro). 

Toros, los de hoy, que cogen todo el año pero de manera especial y con más daño en este funesto mes de septiembre: los nombres de Rivera Ordoñez, López Simón y Miguel Ángel Perera, lo atestiguan.

La tremenda y dramática fiereza del fiero toro de nuestros días. Cogida de Miguel Ángel Perera por el toro Boticario de Gracigrande/Domingo Hernández en Salamanca, el pasado 15 de septiembre (EFE

Y, si septiembre es funesto para los toreros, este mes de septiembre de 2015 ha sido también funesto para nosotros. En los últimos días de agosto, también al rafe de septiembre, fallecía tras relativamente corta pero dura enfermedad, un entrañable amigo nuestro: Juan Antonio Polo. 

Aficionado catalán, de los de verdad, de los de toda la vida, dotado de un raro sentido común (¿el seny?) y una bonhomía desbordante pero nada transigente con la estupidez que tanto abunda en nuestros días.

Juan Antonio ponía el punto sobre las íes, se cruzaba al pitón contrario del argumento errático de los desorientados, cargaba la suerte sobre la mala baba de algunos y remataba, templando y detrás de la cadera, con sus abundantes y siempre atinadas razones.

Lo mejor de todo es que, pese su edad, su mirada sobre el toreo era tan predispuesta, sagaz y joven como la del más inteligente joven, Todo lo contrario que la mirada de esos gruñones del "cualquier tiempo pasado fue mejor".

Pero lo importante, lo realmente importante, es que nos dejará un hueco difícil de llenar por su concepto de la vida y por su forma de entender la amistad. Esa amistad que tuvo el detalle de regalarnos cuando nos conocimos lo que, lamentablemente, fue hace mucho menos tiempo de lo que a mí, personalmente, me hubiera gustado.

¡Funesto mes de mayo! ¡Funesto y maldito mes de septiembre!

Juan Antonio Polo en animada tertulia taurina, enseñando sin pontificar. Debajo de una fotografía famosa: La de Ignacio Sánchez-Mejías ante Joselito en Talavera.
 Juan Antonio. Doctor en Derecho. Abogado. Gran aficionado. Falleció en Barcelona, a la edad de 77 años, el día 30 de agosto del 2015. (E.P.D.)  
¡Funestos meses de mayo y septiembre!

miércoles, 8 de julio de 2015

Triunfar a golpe cantado

Por Juan Antonio Polo


El triunfo incontestable de López Simón (Jesús Diges-El País)


Pamplona. Primera de Feria. 7 julio 2015

Aunque hoy día no suela utilizarse en demasía, no está de más recordar que esta expresión ―el triunfo a golpe cantado― definía perfectamente la situación en que se hallaba un torero en racha ante la necesidad ineludible de triunfar en una corrida, una plaza o una feria determinada. Afrontar con éxito una situación de este tipo dice mucho del estado de ánimo y de la fe en sí mismo del torero, algo así como lo ocurrido esta tarde con el diestro López Simón, que salió al ruedo pamplonés dispuesto a demostrar, sí o sí, que sus triunfos de Madrid no fueron fruto de la suerte o la casualidad.

Y a fe que lo demostró.  Se vio desde el primer momento, cuando al quitar por templadísimas chicuelinas puso de manifiesto las excelencias del primer toro de Moral, y lo confirmó a lo largo de toda la tarde en lo que fue un derroche de valor, colocación, claridad de ideas, conocimientos, temple, imaginación y torería. No vale la pena describir sus faenas —para eso están los videos—, pero si consignar la importancia de su aldabonazo, sus tres orejas y su salida por la puerta grande.

La corrida de Jandilla, muy seria y con mucha movilidad, resultó algo desigual. Corretona y un tanto falta de fijeza de salida, fue a más en los siguientes tercios, transmitió y no opuso graves dificultades a sus matadores. 

A Padilla le correspondió el peor lote, pero lo cierto es que el jerezano no tuvo su día. No se entendió con su primer oponente, incomodísimo de salida y, en el cuarto, estuvo a punto de perder los papeles, salvándole de la bronca su sabida complicidad con el público de Pamplona. 

Por su parte, el sevillano Pepe Moral logró muletazos de calidad en su primero, perdiendo la oreja por la espada y por el vicio de eternizar sus faenas, una preocupante manía que afectó también a sus compañeros de terna y en la que, a mi modo de ver, incurre casi todo el escalafón.

Mención especial merece el comportamiento del público. Bullanguero como siempre, siguió con atención el desarrollo del festejo y en todo momento se mostró respetuoso con los toreros. Algo de lo que hay que felicitarse, ya que otro tanto ocurrió en la novillada de anteayer.

Finalmente ruego que me dispensen aquellos que esperasen un comentario mío al festejo de ayer. Quizá no llegue a las exageraciones de Recondo, pero lo cierto es que mi religión me prohíbe asistir a las corridas de rejones.

López Simón hizo derroche de buen toreo.(Javier Arroyo-Aplausos)


Juan Antonio Polo