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viernes, 16 de mayo de 2025

Joselito. 105 años ya

 Por Jose Morente

Joselito el Gallo. Larga cambiada.


Que el 16 de mayo tenemos los aficionados la obligación de recordar la memoria del mejor de los toreros, resulta una obviedad.

Que después de todo lo dicho sobre José queda mucho que decir, también me parece obvio.

Como hace unos días hablamos de las largas de Morante en Sevilla y como Morante es un devoto de la memoria del diestro de Gelves, creo que no está nada mal que recordemosa Joselito en el capote y más concretamente a Joselito con el capote a una mano.

Eso es lo que hacía un aficionado subiendo este vídeo en las redes



El de arriba es Morante en Sevilla, el de abajo Gallito en Madrid, el 3 de julio de 1914. Joselito toreaba ese día 7 toros de Vicente Martínez de Colmenar Viejo y recibe al tercero de la tarde Barrabás (berrendo en negro) con el capote a una mano.

Aunque el video propone una comparativa, la cosa no es tan sencilla. Morante torea por largas naturales. Joselito lo hace capote al brazo al estilo de Reverte.

En el 105 aniversario de la muerte de Joselito no está de más recordar su toreo con el capote a una mano, algo en lo que Joselito destacaba pues, a su vasto repertorio, aunaba un dominio y gracejo especial en su ejecución

No hablemos de ello (que ya hablamos mucho y no siempre con conocimiento los aficionados) mejor veámoslo:



lunes, 12 de mayo de 2025

Sobre las largas de Morante en Sevilla

 Por Jose Morente

Fotografia de Juan Flores para ABC de Sevilla

Los lances de recibo de Morante a su segundo toro la tarde del 1 de mayo desataron la locura de la Maestranza. La crónica de Ignacio Sánchez Mejías era elocuente del alboroto que esos lances habían desatado en los tendidos de la Maestranza.


Sin embargo, no todo fueron elogíos y las críticas no tardarían en llegar. 

En el programa Al alimón, Federico Jimenez Losantos lo iniciaba elogiando a aquellos que son capaces de convertir en arte un recurso técnico en clara alusión a Morante. Su interlocutor, Andrés Amorós en curioso recorte, reconocía lo evidente de esa afirmación, pero de inmediato en un giro radical cambiaba de registro para desmontar la importancia de lo realizado en la plaza por el diestro de la Puebla.

El curioso argumentario de Amorós era el siguiente:

Lo normal es empezar por verónicas que es lance muy bonito y de mucho mérito. La larga es otra cosa, se da a una sola mano y, normalmente, sacando al toro hacia arriba. Como al toro no se le obliga a bajar la cabeza, al toro le es más cómodo embestir

Por lo que respecta a lo de Morante, le sale un toro malo, intenta una verónica y no le sale. Entonces a Morante se le ocurre soltar una mano, da una larga y saca al toro por arriba, lo que es recurso técnico. Como el público está tan desnortado, dice "joooooo...." como si hubieran visto la maravilla del universo porque no lo han visto. Pero eso se parece a lo que hacían antes los buenos banderilleros al comienzo.

Volviendo a Morante, da una larga, la gente hace "ahhhh..." y como Morante es muy listo, hombre pues si les gusta tanto, doy otra por el otro lado, se lo cambia de mano. La gente vuelve a decir "ahhh..." y Morante sigue dando largas, tres, cuatro, cinco, seis. Yo no sé si fueron seis u ocho. Y la gente como si fuera lo nunca visto ya pasará a la historia como la corrida de las largas.

Y una cosa también tragicómica, con un Victorino complicado, Luque ve que la verónica no la acepta, da una larga y la gente no la acepta.

Leyendo la literatura que han suscitado esas largas, es algo tan estraordinario que me pregunto si al propio Morante le leen lo que han escrito sobre esas largas ¿que crees que diría Morante?... Fueron estupendas esas largas, pero lo han hecho Joselito y Belmonte. José Marí Manzanares el dió que debutó así llevó al toro al caballo. Popnce lo ha hecho.... Lo que ha hecho Morante es estudiar la tauromaquia que es lo que hay que hacer. Las largas fueron magníficas pero no eran el apocalipsis...

Creo que Amorós se confunde. Puntualicemos sobre lo dicho:

Una cosa es torear a punta de capote, como hacían los antiguos banderilleros, soltando mucha tela y otra bien diferente llevar al toro toreado, con el capote recogido y a plomo, sin desplegarlo, como si se torease de muleta y dejándose ver. No tiene nada que ver una cosa con la otra.

César Rincón a punta de capote (al vuelo del capote) en las Ventas

Morante a una mano en Sevilla con el capote muy recogido.

No tiene nada que ver torear a punta de capote en los quites que hacerlo con el toro de salida y sin picar. Tampoco tiene nada que ver el dar una larga aislada como remate de una serie de capotazos con lo que hizo Morante, que es torear por largas, alternando pitones y acabar rematando con un bello recorte. No tiene nada que ver la importancia, complejidad y mérito de una u otra suerte. Creo que no necesita demostración.

Tampoco comparto la comparación de torear por largas con torear por verónicas. A dos manos, el capote permite mayor defensa (y cuidado que torear con el capote no es nada fácil), a una es fácil largar tela, pero si el lance se ajusta al cuerpo, lo veo más comprometido y arriesgado. Todo depende de como se ejecuten ambas suertes. Generalizar la importancia de una y otra, creo que no es correcto.

También me parece importante para entender la entusiasta reacción del público sevillano (nada desnortado por cierto), la novedad o sorpresa del lance. Me parece importante desmpolvar del baúl de los recuerdos suertes hoy olvidadas o en desuso. Es lo que hizo Gallito con el toreo de su padre, del Gordito o de Reverte y que causó sorpresa y asombro cuando debutó de novillero.

Hablando de Gallito, Amorós cita a Joselito y Belmonte. De Joselito tenemos constancia (mucha) de que toreaba a una mano de maravilla (por algo le llamaban Joselito Maravilla).


Joselito remata un quite a una mano en la Monumental sevillana. Un lance bellísimo que denota arte y conocimiento

De Belmonte no hay constancia que torease habitualmente por largas como afirma Amorós. De hecho solo conozco esta curiosa fotografía de Belmonte ¡en una larga cordobesa! sacada del libro El Toreo de Luís Bollaín quien reconoce lo inusual del lance en la tauromaquia del trianero.


Por cierto el remate de Morante de esa serie, un recorte, si era muy habitual en el toreo antiguo rematando los quites.

Este es Joselito en Madrid



y este es Morante


Para finalizar, de lo que dice Amorós sobre Manzanares y Ponce no hago comentarios porque colocar al toro en el caballo con una larga o rematar una serie de capotazos a una mano no es lo mismo que dar una serie completa de largas como si se torease de muleta, como ya he dicho.

Pero de toros, lo importante no es lo que se dice. la literatura taurina, sino lo que se hace. Y esto es lo que hizo Morante. Lo vemos. 


Imagenes de Tendido Cero

Adenda. No quiero que se me quede en el tintero, pero Amorós ningunea también el número de largas que dio Morante (dice que no sabe si fueron 6 u 8) . Hace mal. Todo experto en tauromaquia sabe de la importancia y la dificultad de repetir varias veces un mismo lance. Más de dos siglos tardó en asentarse el toreo en redondo. Cuando Joselito quebró a un toro en banderillas cuatro veces (4) por el mismo pitón el público y la prensa se alborozaron. Dar un capotazo o un muletazo es importante. Dar varios seguidos (con temple y arte como los que dió Morante) supone un reto meritorio. De ahí el alborozo del entendido público sevillano.