domingo, 30 de mayo de 2021

La Tauromaquia de Guerrita (III) El pase de muleta de Guerrita

Por Jose Morente

Guerrita citando con la derecha y con la pierna derecha retrasada (Madrid 1897. Fotografía publicada en El Arte de los Toros)

Decíamos en una entrada ya antigua de este blog sobre Guerrita lo siguiente:

También parece que fue de los primeros en retrasar la pierna de salida (la pierna escondida) para darle más profundidad al muletazo (y no para tomar ninguna ventaja sobre las reses, como recalcaba con acierto F. Bleu).

Conviene que ampliemos el comentario pues este matiz técnico va a marcar todo el toreo que vendría después (después del Guerra).

De la colocación del torero en el cite frente al toro depende el control del remate del muletazo y, por consiguiente, la posibilidad de engarzar un muletazo con otros (o sea, la ligazón).

Los toreros antiguos (véanse las Tauromaquias de Hillo y Paquiro) se colocaban de frente o sea. con las puntas de las zapatillas mirando a las pezuñas del toro (¡Todavía hay quien dice hoy día que eso es lo correcto y ortodoxo!) tal y como se ve a Guerrita en la foto que encabeza esta entrada.

En esa posición, el control del inicio del muletazo es máximo pero resulta penalizado el final pues en el remate el toro queda a espaldas del torero por lo que resulta muy difícil por no decir imposible llevar al toro al punto exacto que convenga para poder enganchar limpiamente cada muletazo con el siguiente.

Natural de Belmonte. El cite ha sido totalmente frontal (solo hay que fijarse adonde apuntan las zapatillas del trianero). El toro todavía no ha pasado, pero ya la posición del diestro no es la idónea, por lo forzado, para controlar el remate del muletazo que solo culminará gracias a la inercia que traiga el toro, no por el mando del torero. Y es que, con el cite frontal, se pierde mando en el remate (incumpliendo, dicho sea de paso, el tercer precepto de la trilogía belmontina: mandar)

 
Mas claro aún se aprecia en esta imagen de Paco Ojeda. Un remate muy forzado.


En el inicio de faena, donde se puede aprovechar la inercia del viaje del toro, esta posición no supone una gran desventaja, pero a medida que el toro acorta su viaje es preferible o necesario colocarse de tres cuartos o de perfil como se puede observar en este magnífico natural largo y mandón de Juan Belmonte

Un sensacional natural de Juan Belmonte 

Belmonte en este natural ha citado posiblemente dado el pecho pero con el tren inferior del cuerpo de perfil (no de frente). Que el cite de Juan ha sido de perfil y no de tres cuartos lo delata la posición de las zapatillas con esa punta del pie izquierdo mirando hacia la salida del toro. En cualquier caso, lo importante es que esa posición perfilada del cuerpo le permite un mejor control del remate del muletazo y alargar su trayectoria.

Si hubiera citado de frente, ese pie izquierdo lo tendría mirando hacia la penca y no hacia la cabeza del toro.

Cite frontal de Juan Belmonte con la pierna derecha adelantada en un muletazo con la derecha.


Si comparamos esta foto de Juan con la del Guerra que encabeza la entrada observamos que la posición de ambos es muy similar, pero hay una diferencia sustancial, pues mientras Juan adelanta la pierna de salida (del lado de la salida), el Guerra la retrasa (o adelanta la otra que es lo mismo).



El detalle es importantísimo pues aunque Juan Belmonte es cronológicamente posterior a Guerrita, este, sin embargo, está técnicamente adelantado al trianero. Así que, aunque ambos citan de frente, la pierna retrasada de Guerrita le va a permitir un mejor control del final del muletazo y, lo que es más relevante, le permitirá enganchar ese muletazo con el siguiente (toreando en redondo) si el toro no abandona los vuelos de la muleta. Algo que, para Juan no era problema porque nunca (salvo raras, muy raras, excepciones toreaba en redondo) pero que para el Guerra si tenía importancia.

Lo explica, mejor que yo, F. Bleu en su libro "Antes y después del Guerra":



Lo dicho por F. Bleu para el pase natural vale también para el pase de muleta con la derecha (como en las dos fotografías que estamos comparando). Es legítimo -según el oráculo del integrismo F. Bleu- retrasar la pierna de salida (lo que llaman hoy "la pierna escondida") pues con eso el torero "no consigue ventaja sobre el toro" y se facilita el toreo en redondo ligando cada muletazo con el siguiente con mucha mayor precisión y ajuste.

El Guerra se convierte así en el gran precursor del toreo moderno y su papel en la evolución de la técnica del toreo es crucial. Tras el vendrían, Gallito, Chicuelo y Manolete para redondear el toreo de muleta. 

O sea que ¡Viva el Guerra!

Rafael Guerra "Guerrita"




sábado, 29 de mayo de 2021

Digo yo que torear será también esto otro

Por Jose Morente

Emilio Muñoz espatarrado.

Dicen que torear es esto que se ve en la foto. Dicen que lo más fácil es dejar pasar a los toros a su aire con el torero fuera de su trayectoria y dicen además que si escondes la pierna y te pones de perfil, es más ventaja todavía; pues dicen que lo que da miedo y tiene riesgo es darle a los toros el pecho y las ingles muy asentado. Dicen que, al estar cruzado tienes que hacer que el toro cambie su viaje y te rodee y si lo traes enganchado en la bamba y le arrastras la muleta muy ceñido, el toreo es más puro y verdadero y dicen que eso es lo más difícil de hacer. Dicen que, por eso algunos han inventado el toreo moderno: para buscar más ventajas y menos riesgo. Dicen y dicen y no acaban de decir.

Digo yo que me parece bien lo que dicen, que el toreo es y será eso que dicen. Pero también digo yo que torear no será sólo eso. Digo yo que torear no será sólo cruzarse con gesto tenso y crispado en el camino del toro. Digo yo que torear será también estarse quieto, sin menear los pies y sin abrir en exceso el compás, dejando que el toro pueda elegir, llevando al toro por su camino con los vuelillos de la muleta, con un leve movimiento del brazo o, si me apuran, con un leve movimiento de la muñeca o de los dedos. Economía de movimientos. Sin estridencias ni violencias. Sin retorcimientos. Con naturalidad, parsimonia y elegancia. La difícil facilidad. Patrimonio de genios. Como quien no hace nada ¿nada

Digo yo que torear será también esto otro ¿O no?

Pepín Martín Vázquez relajado y natural. ¿Esto no es torear?

viernes, 28 de mayo de 2021

La tauromaquia de Guerrita (II) Natural y cambiado

 Por Jose Morente

Guerrita cita para el natural clásico. De frente, con el compás cerrado y con la muleta a la altura de la cadera.

Otra gran aportación de la Tauromaquia de Guerrita es la clasificación de los pases de muleta. Durante mucho tiempo pensaba que ese análisis se debía a José María de Cossío, pero revisando la Tauromaquia del Guerra he descubierto que la separación entre pases naturales y cambiados ya estaba recogida en ese antiguo códice.

Es posible que sea incluso anterior, ya lo veremos más adelante, pero por ahora me basta con indicar que la idea de reducir los muletazos a una mano a dos únicos tipos o grupos: naturales y cambiados, viene de esa Tauromaquia finisecular, resumen y compendio de un siglo de toreo y, lo que aún es más importante, premonitoria del futuro. 

Con Guerrita (y no con Joselito el Gallo como sostienen algunos despistados) es con quien se cierra literal y realmente el siglo XIX. No solo porque Guerra se retira en 1899, sino porque con el se va para siempre, una forma de entender el toreo.

En efecto:

Pero volviendo á nuestro propósito y tratando de explicar el uso de la muleta, así como la diversidad de pases y condiciones de los toros con arreglo á las que se deben dar unos y evitar otros, diremos que en los últimos años del siglo anterior y primeros del corriente, era escasísima la nomenclatura de los pases, conociéndose tan sólo los regulares, con la mano izquierda ó con la derecha, y los de pecho; y tanto es así, que Pepe-Hillo y Montes, en sus respectivas Tauromaquias, mencionan éstos únicamente, si bien en la del último y sin aventurarse á darles nuevos nombres, ya se habla de los pases altos ó por bajo, sin darles otro nombre que el de regulares por alto ó regulares bajando el pico de la muleta contrario al en que se lleva sujeta para sacarla de la cara, de modo que los que hoy se distinguen con otras denominaciones son modernos y deben ser considerados como maneras especiales de engendrar y rematar los primitivos.



La contextura del pase de pecho es radicalmente diferente a la de los pases naturales o regulares. En el toreo cambiado se cita con la muleta por delante y se abre el compás para desplazar al toro hacia afuera.


jueves, 27 de mayo de 2021

Tio Castueras, ese toro es para mí

Por Jose Morente

Pepe-Hillo escogiendo el toro que le mató (La Nueva Lidia. 07/09/1884)


La desaparición de los toros castellanos,

Según Daza, los toros castellanos, grandes y hermosos, pocas veces recargaban, pues "logrando el intento de arrollar a su contrario, como con desprecio, se retiran, mostrando que se han portado cual nobles castellanos".

Su dureza y difícil lidia desagradaban a los diestros punteros, hasta el punto que Costillares y Pepe-Hillo llegaron a intentar vetarlos. Lo cuenta Pedro Romero en carta al Conde de la Estrella:

"(...) no nos volvimos a ver hasta que nos juntamos todos en Madrid en la jura del Sr. D. Carlos IV para las funciones reales ; y para ver quien había de ser la primera espada, nos mandó llamar el señor de Armona, Corregidor de esa Villa; se sorteó quien había de ser primera espada, y me toco a mí, entonces me dijo el Sr. Corregidor, pues Señor Romero, supuesto que le ha tocado a V. ser la primera espada ¿se obliga V. a matar los toros de Castilla? respuesta mía, si son Toros que pastan en el Campo, me obligo a ello, pero me ha de decir su señoría porqué me hace esta pregunta, volvió la espalda, y abrió una cómoda, y sacó un papel con el que me dijo, se lo pregunto a V. por esto: era un memorial que habían dado D. Joaquín Rodríguez (Costillares) y D. José Delgado (Illo) estando todos presentes lo leyó suplicando se prohibiesen los Toros de Castilla, y por eso era la pregunta que me había hecho; si a mí me hubiera pasado este lance, allí me hubiera caído muerto de repente." 

Escuela de Tauromaquia (Fundación de Estudios taurinos. pág. 336) 

Aunque Romero recriminaba el veto, Costillares e Hillo tenían razón pues la lidia del toro castellano era difícil y compleja. Sus preferencias iban por las ganaderías andaluzas, más nobles y aptas para la lidia. Los de Castilla no eran toros adecuados para el toreo que estos diestros querían practicar. De hecho un toro castellano, Barbudo de Peñaranda de Bracamonte mató a Pepe-Hillo en la plaza de Madrid en mayo de 1801.

La muerte de Hillo en la plaza fue cantada en cordeles de ciego y azuzó la imaginación del pueblo. Son muchas las anécdotas (más o menos verídicas) que sobre este luctuoso hecho se contaron. Una de ellas la recogía, plasmada en dibujo (que encabeza esta entrada del blog), la revista la Nueva Lidia en 1884.


Comentario a la lámina de la Nueva Lidia

"Una apreciación del reputado novelista D. Manuel Fernández y Gonzalez ha servido de tema para el notable dibujo del Sr. Chaves...

He aquí el asunto dialogado por tan notable escritor:

— A mí me dicho, observó Pedro Romero, dirigiéndose a Pepe-Hillo, que usted anda pensando hace mucho tiempo en que le ha de matar un toro negro de Peñaranda de Bracamonte.

— Verdad es que lo he soñado, contestó Delgado.

— Pues negro es, y de Peñaranda, de buen trapío y de muchas libras, ese animalito que nos está mirando y que parece que nos desafía, hizo notar el gran Romero.

Entonces el valiente Pepe-Hillo, dando muestras de la poca importancia atribuida a sus sueños, y sobre todo gran ejemplo de denodado valor, revolviendo el caballo que montaba, llamó al Tío Castueras, uno de los vaqueros.

— ¡Tío  Castueras! gritó.

— ¿En que puedo servir a vuesa merced? le contestó éste al momento.

— ¿Ve V. ese toro que nos está mirando?.

— Sí que le veo.

— Pues bien, tío Castueras, prosiguió el rival de Romero con un acento singular. Ese mismo toro enchiquérele usted para mí.

Fué aquel que dio fin de la vida del célebre diestro en la plaza de Madrid."

Cogida de Pepe-Hillo según Lucas Velázquez (Museo de la Maestranza de Sevilla)


miércoles, 26 de mayo de 2021

Juan Ortega en el aire de Pepín

Por José Morente

Natural de Pepín Martín Vázquez en un tentadero. Sobran los comentarios.


El toreo de Pepín

Pocos toreros han toreado como él. Pepín Martín Vázquez gustaba del toreo relajado y natural, basado en mínimos movimientos de la muñeca o los dedos. Citando de perfil y con la muleta a la altura de la cintura, dejando llegar al toro y acompañando con suavidad para enganchar un natural tras otro. Sin estridencias ni violencias. Toreo de alta alcurnia. Toreo elegante, de guante blanco. 

La foto del natural que encabeza esta entrada exime de cualquier comentario. No se puede torear más relajado ni se puede estar más tranquilo delante del toro. El muletazo se adivina lento y parsimonioso.

Si bien es cierto que cada torero, cada buen torero, tiene su propio estilo, no lo es menos que el torero, como todo artista, no crea de la nada, sino que se inspira en el toreo de aquellos que le han precedido. Ya sea para tomarlos como referencia o para superarlos o contradecirlos. Es un proceso creativo complejo que se caracteriza por la mezcla de ingredientes diversos. Lo importante es que el artista, el creador acabe incorporando todas esas referencias pasándolas por el matiz de su propia personalidad. Es lo que hizo Pepín con el toreo de Manolete.

Pepín Martín Vázquez bebió en la fuente limpia y clásica de Manolete pero le imprimió, al toreo seco y austero del genial cordobés, los aromas sevillanos del mejor Chicuelo. Era esa su forma de ser o estar en la plaza. Una mezcla explosiva y adelantada a su tiempo que todavía sigue dando sus frutos.


El toreo de Juan Ortega

Juan Ortega es torero de nuestra época. Una época que exige, igual que pasaba en la edad de Plata, una gran capacidad técnica. Hoy muchas cosas (los matices del cite y la colocación de la muleta, por ejemplo) son diferentes a los de la época de Pepín

Pero salvando las distancias de tiempo y estilo personal, el toreo de Juan Ortega bebe en la fuente puras del toreo de Pepín. Su devoción o pasión por el torero de la Resolana es conocida y declarada. También por otros toreros de clase como Pepe Luis Vázquez, pero sobre todo por Pepín

Ese gusto por un toreo de mínimos gestos, que casi elimina los movimientos del torero ("menos es más", que dijera Mies Van der Rohe), con unos movimientos que nunca son bruscos ni violentos, ese gusto por el temple y por las cadencias, por la naturalidad que propicia cierta verticalidad o esa demora o falta de prisa evidenciada en la ejecución de las suertes, tan despaciosas, tan lentas, hacen de nexo, de fuerte nexo, a través del tiempo, entre el toreo de ambos toreros. 

Para suerte nuestra.





La fotografía lo dice toro. El toreo de Juan Ortega en el aire de Pepín.


domingo, 23 de mayo de 2021

Notas sobre un mano a mano

Por Jose Morente

Primera nota. Sobre las competencias 

Toda la historia del toreo clásico se ha basado en la competencia entre dos toreros punteros. Desde la de Pedro Romero y Pepe-Hillo hasta la de Joselito y Belmonte, las competencias han marcado el interés de cada época. El contraste de estilos y conceptos entre dos toreros punteros ha suscitado pasiones y provocado desencuentros y polémicas entre los partidarios de cada diestro en liza. 

Hace años que apoderados y empresarios rehúyen la fórmula y, por el contrario, procuran evitarla. Los empresarios porque si los toreros triunfan de verdad se encarecen los cachés, los apoderados por falta de confianza en sus toreros. Es curioso que las competencias desaparecieran cuando llegó a la fiesta la figura del apoderado moderno. Y eso que Camará (el primero de todos ellos) procuró buscarle competidores a Manolete, solo que Manolete no tenía ni podía tener parangón.

Bienvenidos sean estos mano a mano, propiciados por sus apoderados, de dos toreros jóvenes en busca de competencia.

La competencia entre dos toreros de estilos contrapuestos ha marcado la historia del toreo

Segunda nota. Sobre el público.

Cada uno va a los toros como le da la gana. Me refiero a la actitud con la que se va (¡y bueno fuera lo contrario!). Es el derecho que asiste a cada espectador, pero lo que resulta difícil de entender (y menos aún en estos tiempos de pandemia y pocos festejos) es que a los toros se pueda ir con la mosca detrás de la oreja y la escopeta cargada. Esa retranca del que niega el pan y la sal a lo evidente, recuerda a la de esos toros reservones que nunca, nunca se entregan. En Vistalegre el público estuvo frío, demasiado frío, sobre todo tras tantos meses de ostracismo taurino.

La actitud de algunos aficionados remeda mucho la de los mansos entablerados.

Tercera nota. Sobre las empresas

De las empresas de hoy, en general, poco bueno se puede decir. Que no dan una. Que no se enteran. Que los tiempos cambian y ellos no. Los precios de Vistalegre, excesivos, explican la poca asistencia de público a unos carteles más que atractivos. Hoy por hoy, en el toreo actual (pletórico en lo que toca a toros y toreros) los empresarios, la mayoría de los empresarios de hoy son, salvo notables excepciones, lo peorcito del panorama taurino. Unos empresarios que no parecen no tener arreglo. Lo malo es que las consecuencias de tan nefasta gestión las pagamos todos los demás.

Lo que me sugieren los actuales empresarios. Un futuro negro y agrietado por el tiempo. Malevich. Cuadrado Negro (1915)

Cuarta nota. Sobre Roca Rey

Roca Rey apabulla. No se puede tener más capacidad ni más claridad de ideas. Como a este corte de toreros hay que ponerles alguna pega, hay quien osa ponérsela (En Vistalegre se pudo oír un estentóreo e injustificado "¡Ponte bien!"). Roca está donde está porque sabe torear y porque tiene ambición. Destaca más en el toreo cambiado que practica con firmeza, seguridad y un desparpajo sorprendente. Aunque estéticamente y conceptualmente no se parezcan a mí, personalmente, me recuerda en algunas cosas a Carlos Arruza 

No sé porqué pero Roca me recuerda -en algunas cosas- a Carlos Arruza.

Roca Rey. Cumbre en el toreo cambiado (Foto: Cultoro)

Quinta nota. Sobre Pablo Aguado

Aguado tiene la moneda y puede cambiarla en cualquier momento. Aunque suene a tópico no tuvo suerte con su lote, pero las verónicas de recibo al cuarto ahí quedan. No se puede torear de salida a un toro ni más relajado ni más despacio. En esas verónicas, me acordé de lo que Corrochano le dijo una vez a Gitanillo de Triana "Dime, Curro Puya, ¿se te para el corazón cuando toreas?"

Corrochano. ABC. 18 de mayo de 1930


El capote de Aguado (Fotografía Andrew Moore)

Sexta (y última) nota. Sobre la verdad del toreo.

La única verdad del toreo está en el ruedo. Donde se muere - se puede morir- de verdad. El pasado día 19 la tragedia rondó por dos veces el coso de Vistalegre. En el primer toro, durante el segundo tercio, con la cogida tremenda y eterna del banderillero Juan José Domínguez que volvió a nacer. En el sexto, al entrar a matar, Pablo Aguado fue encampanado y corneado. Todavía hay quienes no quieren enterarse. Pero la verdad (o la mentira) del toreo no está ni en las plazas de primera, ni en los encastes minoritarios, ni en la pata 'alante, ni en el pico de la muleta, ni en esas otras simplificaciones que tanto gustan a algunos aficionados. 

La verdadera verdad del toreo está en los pitones de los toros... De cualquier toro, en cualquier plaza.


La única verdad (incontestable) del toreo.

sábado, 22 de mayo de 2021

La desmedida afición de Joselito (según Alipio)

 Por Alipio Pérez Tabernero Sanchón


"Pues Joselito, para mí, un torero extraordinario porque conocía todas las suertes del toreo. Maravillosamente, las sabía hacer. Tenía mucha afición. No sabía hablar más que de toros. Y cuando vino a torear aquí a Salamanca, venía a torear, venía vestido de torero en el tren que venía de Albacete. Yo iba a esperarlo y le llevaba a la plaza de toros. Y al día siguiente teníamos que ir al campo porque quería torear por las mañanas, porque toreaba las tres corridas que se daban en la feria. Íbamos al campo, se montaba él a caballo, apartaba cuatro o seis vacas, las toreaba y luego venía, se bañaba y por la tarde a torear... y al día siguiente lo mismo. Y por la noche nos reuníamos en el Café Pasaje y nos lo pasábamos hasta la una de la mañana solo hablando de toros."