Mostrando entradas con la etiqueta Andrés Luque Gago. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Andrés Luque Gago. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de junio de 2016

La grandeza del capote de brega

Por José Morente

Grandeza del capote de brega. Un capotazo eficaz pero dotado al mismo tiempo de una rara belleza. La belleza de la eficacia de la vieja lidia que, cuando torea un buen torero, es la lidia de siempre (Andrés Luque Gago)

Torear para "hacer" al toro

El quite al margen, hay una forma básica de utilizar el capote de brega propia y característica de los grandes peones, de los grandes banderilleros. Es la que yo llamaría "torear para el toro". Torear para "hacer" al toro. Para quitarle resabios al toro complicado o para que no los adquiera (o incluso mejore su forma de embestir) el toro bueno.

El capote de brega que quita resabios al toro complicado (Andrés Luque Gago en Sevilla)
Esa forma de torear, de saber torear, es lo que caracteriza a esos grandes peones de brega de los que Blanquet fue -con los toros difíciles- el paradigma. Hoy (época de muy buenos banderilleros) siguen su estela unos cuantos grandes toreros de plata.

Es, en cualquier caso, una forma muy evidente que cuando se hace alargando el capotazo a un toro bueno y en una plaza con aficionados, puede provocar el olé del público y que suene la música.

El capote de brega que, después de haber llevado muy toreado al toro, remata con cambio de mano por la espalda (Andrés Luque Gago)

Torear para "mostrar" al toro


Hay, sin embargo, otro modo de usar el capote de brega mucho menos palpable y evidente, del que nos habla Andrés Luque Gago en su libro de Memorias

Sería el caso del torero bisoño o con pocas facultades que necesita que un peón con experiencia le "enseñe", le "muestre", como es el toro. 

Andrés Luque Gago lo cuenta así:
"Con Manolo Arruza inicié una nueva tendencia, la que él necesitaba, lidiando igualmente al toro según sus características, pues eso siempre debe ser así y no debería cambiar nunca (...) Este matador, menos curtido, necesitaba que se los mostrase y, al hacerlo, acabé de convencerme de que ése es el mejor camino.
Con Rafael de Paula, aunque por razones distintas, le ocurriría algo muy parecido:
"[Rafael de Paula] necesitaba que le parasen casi todos los toros, y una lidia especial, muy personal, en la que pudiese ver con total claridad las condiciones de las reses (...) Llegamos a una conjunción perfecta en la plaza. Si el toro presentaba complicaciones intentaba corregírselas y, en última instancia, le mostraba al torero las posibilidades que podía tener; si era bravo y con la nobleza suficiente, lo templaba y lo llevaba largo, que es lo que hay que hacer siempre y, en su caso, suponía una comprobación previa necesaria"
La cita era larga pero merecía la pena.

El capote de braga que enseña al matador como es el toro (Andrés Luque Gago)
Torear para hacer al toro y torear para mostrar al toro. La lidia, la vieja lidia, siempre presente. Incluso en el toreo de nuestros días. 

Aunque no lo notemos. Aunque no nos percatemos,


Un documento impagable. Joselito el Gallo, el mejor torero de la historia, hace de peón para su peón Blanquet, el día de los 7 toros de Martínez en Madrid, en público reconocimiento de la importancia de los buenos peones de brega. 
Este post está dedicado (no podría ser de otra forma) a Andrés Luque Gago

viernes, 22 de abril de 2016

Un presidente con fundamento

Por Jose Morente

Un Presidente con fundamentodon José Luque Teruel. A su derecha, el veterinario Alfonso Herruzo Herrera y a su izquierda, el asesor, Luis Arenas (Fotografía Arjona-Aplausos)
Hace tiempo que venimos quejándonos de la actitud de la mayoría de los presidentes de las Plazas de Toros de estos tiempos. E incluso, a algunos de ellos, lo hemos enviado, con respeto y cariño eso sí, a nuestra peculiar y particular Cárcel de Papel.

Es justo por eso que, de forma recíproca, destaquemos a quien ocupa el palco cuando se conduce con fundamento y sentido común. Lo que no suele abundar, máxime en esta época donde lo que abunda (y, por desgracia, lo que se enseña y aprende) es el rigorismo reglamentista más absurdo..

Vaya por delante que el Reglamento es necesario (aunque convendría unificarlos y, en algún caso, modificarlo). Pero una cosa es aplicar el Reglamento y otra subirse al Palco cargado de filias, fobias, resquemores, desconfianzas, dudas y malos humores. Algunas lógicas y, quizás justificables, pero, la mayoría de ellas, fruto evidente del desconocimiento. Del desconocimiento de la historia del toreo (¡Cuantos errores se propician por eso!); del desconocimiento de las condiciones de los toros (¡Cuantos errores provocan los hierros!); del desconocimiento de la técnica del toreo (¡Cuantos errores causan  los tópicos!) y del desconocimiento de los gustos del público (¡Cuantos errores surgen por confundir nuestros gustos con los de la mayoría!).

Por eso, cuando aparece un Presidente que aúna conocimiento y sentido común y, a eso, le añade la sensibilidad de un buen aficionado, no podemos por menos que aclamarlo y proclamarlo.

Don José Luque Teruel se ha estrenado este año en el Palco de la Real Maestranza con nota de sobresaliente. Y no sólo por el acierto en todas decisiones sino por la rapidez con las que las ha tomado.

Por ejemplo, la prontitud y las pocas dudas con la que concedió el indiscutible indulto a "Cobradiezmos"de Victorino o la seguridad y rapidez con la que concedió las dos orejas a Paco Ureña, unas orejas que los puristas de siempre reputaban en la propia Plaza de excesivo premio pero que el tole-tole posterior a la corrida ha convertido en indiscutibles.

La concesión de dos orejas a Ureña fue discutida en la plaza por más de un aficionado que luego no ha tenido más remedio que callarse (Fotografía de Arjona-Aplausos)
Y ojo que no se trata aquí sólo de fomentar la concesión de trofeos aunque no estaría de más para contrarrestar a tanto presidente cicatero y a tanto aficionado de esos que presumen -falsamente- que a ellos no les importan las orejas, sobre todo cuando son merecidas, sino de poner los puntos sobre las íes. Sobre todas las íes, pues la actuación presidencial no se reduce a conceder o no las orejas.

Un detalle que lo dice todo. Transcurría, con muchas dificultades, el tercio de banderillas del quinto miura (un cinqueño con mucho sentido, hasta el punto que fue el único de la última corrida de feria que parecía realmente un miura). Marco Galán había pasado ya en falso dos veces por el pitón izquierdo por lo que corrió tuerno y entró a banderillear su compañero, Fernando Sánchez quien clavó un par sensacional exponiendo mucho. Vuelve a coger los palos Marco y tiene que pasar en falso otra vez porque el miura vuelve a cortarle con mucho peligro. El presidente sacó inmediatamente el pañuelo blanco cambiando el tercio cuando el toro sólo tenía dos palos clavados en el lomo.

Fernando Sánchez en el burladero medita. Parear a un miura con sentido y que corta el viaje no es nada fácil (Fotografía Maurice Berho-Mundotoro)
Para muchos, esa decisión podría catalogarse de antirreglamentaria. Para mí, resulta una decisión acertada. Las pasadas en falso (¡ya iban tres!) agudizan el sentido del toro que cada vez se vuelve más ilidiable y acrecientan con ello el riesgo del torero (en este caso, Javier Castaño) que tiene luego que ponerse delante.

Que a los miuras no se les puede pasar en falso en banderillas, ya lo decía Dulzuras en su Catecismo Taurino en 1908. También decía que se les debería pasar de las varas al tercio final sin ponerles banderillas pues no las necesitan. El consejo sigue siendo válido en muchos de estos toros un siglo después
Bien están los reglamentos ya lo hemos dicho. Pero, por encima de ellos, está la lógica de una lidia adecuada y, sobre todo, la vida de un hombre en juego. Eso es más importante que cualquier reglamento y eso es lo que supo ver y valorar el nuevo presidente de la Plaza de Sevilla, don José Luque Teruel.

Del nuevo presidente hemos dicho que tenía fundamento. Conviene que lo expliquemos brevemente. José Luque Teruel es hijo del banderillero Andrés Luque Gago.y su padrino de bautismo fue Luis Miguel Dominguín. 

¡Como para no saber de toros!

Andrés Luque Gago
Reseña del Ruedo de 23 de enero de 1973 dando cuenta del bautizo del nuevo Presidente de la Plaza de Sevilla. En la fotografía, aparecen su padre, Andrés Luque Gago  y, detrás del sacerdote, Luis Miguel Dominguín (Recorte obtenida del magnífico blog de fabad "Aula Taurina de Granada")