Dolores de Córdoba por Villancicos de Triana. El “solo” que hace es corto pero enjundioso. Por fortuna lo repite un par de veces.
En la navidad de 1964 y dentro de la serie “Antología del Flamenco”, TVE dedicaba un programa especial, titulado Copla de Nochebuena, a los cantesflamencos que se cantan en esa época del año
Participaban, en esa entrega de la serie, artistas flamencos de la talla de Bernardo el de los Lobitos, Juan Varea y Pepe el Culata, además de los jovencísimos Pepe de Algeciras y Paco de Lucía y cerraban la Rondalla parroquial de San Lorenzo de Córdoba y la Coral de Alcor.
El primer Villancico que se incluía en ese programa era el conocido “Los pastores son” cantados por aires trianeros (según se decía en los títulos de crédito) e interpretado por un grupo muy curioso formado por Dolores de Córdoba, Miguel Fernández, Gitanilla de Bronce, Gabriel Montoya y Paquita de Ronda con las guitarras de Félix de Utrera y el Duque.
Pocas cosas nos quedan ya que añadir en este blog a lo dicho sobre Manolete. Sólo que su muerte en la plaza demuestra que ningún torero está exento de riesgo. En ningún caso. Ni el más diestro, ni el de más relumbrón, ni el figurón del toreo.
Cúchares le decía a su hija, casada con el Tato, que se desengañara que ningún torero era como su padre (o sea, él) que decía cuando iba a torear que volvería a cenar … y volvía.
Curiosa “boutade” y, en su caso, casi verdadera. Pero no es generalizable, ya que ni siquiera Cúchares estaba exento de algún percance. Desde luego no lo estuvo su yerno,el Tato, a quien el toro Peregrino de Vicente Martínez le dio una cornada que al infectarse hizo necesaria la amputación de la pierna (“La pierna del Tato”, de la que tanto se ha escrito).
El Tato, con enorme apostura, antes de la cornada que causó la amputación de su pierna, cuando era un torero en pleno triunfo.
Lo de Manolete resulta más dramático porque la desgracia alcanza -en su caso- a un torero mítico ya y a punto de retirarse. Cuando lo había conseguido todo, o casi todo, en el toreo. Algo muy parecido a los que un cuarto de siglo antes le había sucedido a Joselito el Gallo.
Manolete, el empaque de los grandes
Y es que da igual que el torero sea un veterano en retirada (Aparicio, Paquirri), un diestro batallador y pundonoroso (Curro Guillén,Manuel Domínguez, Pepe Luís Vargas, Padilla) o un joven valor emergente (Granero, Lucío Sandín, Pauloba, Yiyo). Y eso sin nombrar a los banderilleros y picadores.
Sólo por azar, el torero sortea y libra la cogida. Que se lo digan, si no, a los triunfadores de la Feria de Otoño madrileña: Iván Fandiño y David Mora.
Milagro fue que salieran ilesos.
A pesar de todo, y por suerte, no llególa cornada en la corrida del mano a mano.
El cante de Dolores de Córdoba
El verdadero nombre de esta cantaora gitana,Dolores de Córdoba quien curiosamente no es cordobesa sino de Alicante, es el de Ana Salazar Hernández.
Dolores nació en 1932 e inició su carrera artística en Barcelona. En esa Barcelona donde el flamenco (Borrull, Poveda) y los toros (Manolete, Chamaco, Tomás) siempre han tenido un gran predicamento.
En Madrid, actuó en los tablaos más importantes recalando, finalmente, en el prestigioso Zambra tan emblemático.
Su voz es muy potente y destacable, sobre todo en fandangos y bulerías. Por este último y omnívoro palo destacan, con un compás muy especial, muy suyo (“buen y disciplinado ritmo” dice Augusto Butler), sus interpretaciones de las rancheras mexicanas que Dolores mete por bulerías.
Según Juan de la Plata, “cruje los huesos” cantando por fandangos. Quien añade que su cante “araña, duele, pellizca…”. A mí personalmente, me gustan mucho los remates con los que acaba sus cantes, que me parecen muy personales.
La última referencia de esta cantaora me la da Luís Soler quien me comenta que no sabe nada de ella desde 1999. Parece que en esa época –según Chaquetón- ya no se encontraba bien.
Audiciones
Córdoba dormía-Bulerías (EP 1967)
Dolores de Córdoba-Guitarra:Félix de Utrera-Paco de Antequera
Dolores hace aquí una recreación de la copla que, con letra de Rafael de León y música del maestro Quiroga, interpretaba Concha Piquer.
Dolores adapta y modifica la letra de las dos primeras estrofas para hacer referencia al gran torero de Córdoba Manuel Rodríguez “Manolete”.
Portada de uno de los recopilatorios de Columbia (LP-1971) que incluían este cante
Escuchamos también la versión que –ahora por alegrías de Cádiz y de Córdoba y ya sin referencias taurinas- hace Pepe Pinto quien como era habitual en él, mezcla cante con recitados. Lo hace con la letra habitual y con una versión más asequible al público de la época. Más light.