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| Emilio Muñoz espatarrado. |
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| Pepín Martín Vázquez relajado y natural. ¿Esto no es torear? |
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| Emilio Muñoz espatarrado. |
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| Pepín Martín Vázquez relajado y natural. ¿Esto no es torear? |
Por Jose Morente
| Empuñadura damasquinada de un estoque utilizado por Frascuelo. |
Decía Pepe Alameda que era muy poco lo que sus contemporáneos nos habían explicado sobre el modo de torear de Salvador Sánchez Frascuelo.
El torero de Churriana de la Vega pasa por haber sido el más valiente de los valientes. Un rango muy meritorio pues en ese peculiar escalafón de los diestros más arrojados encontramos nombre del calado y la importancia de Diego Puerta o Maoliyo el Espartero.
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Diego Puerta ha sido uno de los diestros más valientes de la historia del toreo. Por eso Luís Bollaín decía que le veía muchas veces "fantasías de aficionado" con la cara de Frascuelo. |
Sonada fue su competencia -larga y dura- con Lagartijo. Todo ello explica que Frascuelo haya pasado a la historia del toreo como uno de sus nombres más míticos.
Sin embargo, Frascuelo, gran estoqueador, no alcanzó las mismas cotas toreando y su aportación al toreo es, vista con la perspectiva que da el tiempo, bastante reducida. Como decía Pepe Alameda y recogíamos en la anterior entrada, hay diestros que, siendo importantes, no dejan huella histórica al margen de su fama y Frascuelo es posiblemente uno de ellos. Y si su nombre es recordado todavía hoy, quizás lo sea por su papel de contrapunto de Lagartijo quien si que marcó un nuevo rumbo en la fiesta. Con el diestro de Córdoba, la estética, la apostura y la elegancia empiezan a cobrar carta de naturaleza y se imponen como referentes frente a la mera valentía.
En cualquier caso, si no toreando, donde Frascuelo hizo punto y aparte fue en la estocada, la suerte que caracteriza a los toreros valientes. Hay que ser muy decidido para perder de vista los pitones del toro cuando estos cruzan por debajo del cuerpo del torero. Y en la estocada, en la suerte de matar, la memoria de Frascuelo sigue intacta y sus estocadas son todavía recordadas y glosadas, hasta el punto que seguimos llamando estocada frascuelina a aquellas en las que el torero se juega el todo por el todo entrando en corto y por derecho y hundiendo el estoque hasta la bola.
| La definición de la estocada frascuelina según Peña y Goñi (Guerrita, 1894. Pág. 148) |
Como no hemos visto a Frascuelo no podemos saber como eran esas estocadas. Para intuirlas o soñarlas solo nos cabe leer a sus contemporáneos.
La estocada de Frascuelo según F. Bleu
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| F. Bleu seudónimo de Félix Borrell Vidal. Ejemplo de aficionado radical de finales del XIX. |
Como toro y torero arrancan a la vez, las estocadas del Negro Frascuelo entran en la categoría de estocadas "a un tiempo". Sus matices nos los describe con mucha precisión F. Bleu, el boticario de la Puerta del Sol, en su libro "Antes y después del Guerra" (Madrid, 1914, páginas 209-210):
"Como todos los buenos matadores que han existido, Frascuelo necesitaba de antemano tener el toro perfectamente igualado y pendiente de su muleta (...). Lo primero lo lograba quebrantando con pases de tremendo castigo en redondo y de pecho, y lo segundo colocándose a la distancia inverosímil de que ya se ha hecho mención, y de la cual, repito, no hay ejemplo en lo moderno, ni acaso en lo antiguo.
Situado a un metro de la cabeza, en el centro de la cuna, entre los dos ojos, acababa de fijar la vista del toro por medio de un movimiento ondulatorio de la muleta. Después de liar en el extremo del palo, armado con la mano derecha a la altura del nacimiento del pecho, sin perfilarse ni meter el hombro izquierdo, empinado sobre los dedos de los pies y estirado el cuerpo, apuntaba calmosamente con la espada y adelantaba las dos manos, bajando la izquierda.
A esta especie de desafío, el toro acudía, y simultáneamente avanzaba Salvador, o más bien, se dejaba caer despacio, llevando brazo y cuerpo en una masa detrás del estoque y emparejando con imponderable desprecio del peligro y con extraordinaria exactitud.
Como acogotaba a los toros con la izquierda, forzándolos a descubrirse, el estoque no entraba tendido. Como no hería de muñeca ni con la mano alta, no caía perpendicular. Como miraba al morrillo, no se apartaba de la recta y llegaba donde hay que llegar, se burlaba de las bajas, de las atravesadas y de las delanteras. Como hería con el cuerpo más que con el brazo, no había que temer que las estocadas se quedasen a la mitad (...)
Las estocadas altas, hondas y derechas de aquel legítimo fenómeno, avaloradas por unos preparativos y un estilo de entrar a matar que no pueden llamarse más que frascuelinos, se citarán siempre como lo más grandioso y sensacional de un espectáculo que, despojado de lo sensacional y lo grandioso, no tiene más remedio que quedar reducido a piruetas de music-hall"
Al margen de excesos partidistas, la estocada de Frascuelo, tal y como la describe Bleu tuvo que ser una estocada formidable y tremenda, un encontronazo brutal de toro y torero, eléctrico y emocionante, por lo que no me extraña que, en aquella época, arrancase el alarido de los tendidos y pusiera a los públicos en pie.
Tremendismo en la ejecución aparte, su cite (tal como lo describe Bleu) resulta singular y diferente. Anotemos las siguientes características diferenciales:
1º. Frascuelo no se perfilaba, como han hecho hoy y siempre siempre casi todos los toreros, sino que se mantenía de frente al toro y así arrancaba.
Antonio Fuentes "perfilándose" para matar. El título lo dice todo. La colocación de perfil es la habitual en el cite de la estocada. |
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| También de perfil para citar se colocan Emilio Bomba y el Algabeño. |
2º. Frascuelo se colocaba en corto y por derecho o, como dice Bleu, a un metro de los pitones y en el centro de la cuna. Hoy y siempre, aunque hay excepciones se suele citar desde más lejos y el torero se coloca en la pala del pitón derecho.
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| Dos excepciones de categoría: Machaquito y Pastor. El recuerdo de Frascuelo - y aún más, el de Mazzantini- citando entre los pitones estaba todavía muy cercano. |
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| Pero lo habitual es colocarse algo más lejos y en la pala del pitón derecho. |
3º. Frascuelo citaba al toro echando por delante ambas manos y dejándose caer al mismo tiempo. Así es como mataba Mazzantini. Sin embargo, hoy y siempre casi todos los toreros arrancan antes de que el toro se de por aludido.
Una duda razonable
Sin embargo, me entra la duda de si esa descripción es o no fidedigna. No tengo claro si lo que Bleu relata responde a la realidad o está idealizado por el recuerdo. No me refiero a la emoción que provocaban las estocadas de Frascuelo sobre lo que no dudo, sino a la forma de ejecutarla. Es la misma duda que le entró a Joselito el Gallo al que sus amigos le contraponían continuamente el ejemplo de Frascuelo.
Es también la misma duda que tenía Pepe Alameda y que transcribíamos en la entrada anterior de este blog:
"Sólo hay ciertos análisis de su estocada. Pero son contradictorios, no sólo ellos entre sí, sino con la realidad que reflejan las pocas fotografías de la época, donde Frascuelo está colocado al revés (o casi) de lo que cuentan sus devotos".
Veamos esas pocas fotografías que nos han llegado. He encontrado solo estas dos.
La primera, muy poco conocida, es este cite en la Maestranza de Sevilla:
La segunda, mucho más vista, corresponde a una estocada en la plaza de Madrid el día de la corrida del Gran Pensamiento. ![]() |
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Paco Camino remata una tanda ante el sobrero del Jaral de la Mira, en Madrid, la tarde histórica del 22 de mayo de 1975. |
Paco Camino (I) La inteligencia torera
Paco Camino (II) De Madrid al cielo...mexicano
Paco Camino (III) Casta de torero
Paco Camino (y IV) la estocada
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| Un extraordinario derechazo de Camino al sobrero del Jaral. |
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La andanada del 8. Ahí empezó la protesta. Con el tiempo se propagó al 7, donde hoy se asienta el núcleo duro de la afición. |
"No sé si la mejor, pero sí en conjunto la que para la historia del toreo mejor resumió sus virtudes toreras, renovadas con el paso del tiempo y perfeccionadas gracias a su gran cabeza y maestría".
"El trasteo tuvo una primera parte técnica hasta someter la distracción del manso y luego una docena de muletazos bellísimos, ejecutados con una lentitud y un temple que jamás había logrado Camino en su larga carrera. Al pasar el tiempo nos asalta la duda de si la faena fue realmente templada o si fue la lenta embestida del toro la que obligó a Camino a torear despacio. Lo cierto es que esta fue la mejor faena de su vida, coronada además con una estocada muy limpia, aunque algo desprendida."
"Camino se presentó en Madrid con responsabilidad y con una entrega como jamás se le había visto en esa plaza".Y añadía:
"En su primer toro estuvo en los tonos de muletero rápido y de ventaja que le han caracterizado"
"Fue el delirio... lo que hizo Camino esta tarde escapa a las posibilidades del relato: había que vivirlo. En los tendidos se produjo una enorme conmoción. Como si la plaza hubiese sido sacudida por una corriente eléctrica; la faena fue contemplada por el público en pie, vibrando, en un auténtico delirio.
Cuando Camino remató su penúltima tanda de naturales, sensacional, con el pase de pecho ligado, tan mandón como suave, de una armonía inigualable, y se fue del toro pinturero, con la muleta hecha un cartucho y recogido bajo el brazo, aquello fue un manicomio. Ya entonces se pedía insistentemente la oreja. Mató despacio, recreándose, pero la estocada quedó baja".
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| Natural de Camino al sobrero del Jaral |
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Tras el faenón de Camino, Ángel Teruel, que tuvo una gran tarde, le brindó la faena del sexto. |
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| Espectadores contemplan una faena de Belmonte. El cine ¡Que gran invento! (Fake) |
"Pero... Belmonte ¡Que 75 metros de película! Floreos, valor, monerías en lo del capoteo y aluego. ¡qué tío más zaragata con la muleta! Eso no es pasar de muleta: eso es emborrachar al toro con Tío Pepe, Manzanilla, champagne, pechuguitas de ángel y arrope manchego, mezclaíto con miel de la Alcarria".Y lo cierto es que Juan, fiel a su estilo, estuvo tremendo de valiente y acabó saliendo a hombros.
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El "parón" en el momento del embroque le da mucha prestancia y fotogenia al lance. En la Edad de Plata, todavía el gesto se exageraría más. |
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| Platino de Coaxamalucan en los corrales (Fotografía del facebook del nieto del ganadero) |
-Creo que la cuestión ha sido mal planteada y que no hay en ello las enormes diferencias que se dicen que existen entre un modo u otro de torear. Generalmente se dice que "cruzarse" representa más riesgo que "enhilarse" con el toro. Y yo no creo eso...
- El único momento difícil del pase cruzándose es el primer tiempo, cuando se engancha al toro. El segundo tiempo es mucho más desahogado que en cualquier otro estilo de cite, por la sencilla razón de que el toro se va para afuera siguiendo su natural embestida en línea recta. El tercer tiempo ni siquiera llega a darse en la mayor parte de las ocasiones, casi siempre el natural, dado así, se queda en medio natural.
-La mejor prueba de ello es que, en ese modo de torear cruzándose, es muy difícil que se pueda ligar. El torero se enmienda entre muletazo y muletazo y es obligado a repetir una y otra vez el cite.
- Y si además, se mueve ligeramente la pierna contraria hacia atrás en el momento de enganchar al toro, se tendrá muy clara la idea de como no hay en el toreo "cruzado" hecho en esa forma, el riesgo que se piensa.
- En el toreo enhilado con el pitón del toro, se logra más pureza en la ejecución del pase, y sobre todo se puede rematar perfectamente el pase, con toda limpieza y mando; y además se puede seguir toreando en el mismo sitio, haciendo el toreo redondo. El último tiempo de las suertes resulta así irreprochable.
-Con "Platino" toreé con la derecha a mi sabor. Recuerdo tres derechazos en que el toro no salió de la muleta: fueron como uno solo.
| Muletazo con la derecha de Manolete a Platino. |
Manolete con Pepe Luis, Procuna y el ganadero don Felipe González, en triunfal vuelta al ruedo tras la lidia de Platino. |
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| Manoletina de Domingo Ortega, su inventor (captura de vídeo) |
"La manoletina no es un muletazo que yo haya inventado. Yo se lo ví a Ortega. Ortega la ejecutaba dando un paso o dos. Yo lo que hice fue quedarme en un solo lugar y no moverme, como no fuera girando en el mismo sitio: Yo no he creado ningún muletazo..."
"El año de la manoletina (Valencia, 25 de julio de 1998. Crónica de Joaquín Vidal)
Las manoletinas están de moda: las da todo el mundo.
Es una moda retro, en realidad, porque las sacó a relucir Manolete, su recuerdo las mantuvo vigentes durante la década de los cincuenta, y luego el propio público se encargó de mandarlas a paseo, por obsoletas y por embusteras.
No se trata de un embuste total, obviamente. En toreo todo tiene riesgo, y el propio Manolete sufrió un volteretón con fractura de clavícula precisamente cuando ejecutaba la manoletina.
Ocurre, sin embargo, que la manoletina es invento bufo. Salían allá por los años treinta y cuarenta los charlores, aquellos simpáticos cómicos de Llapisera y El Empastre, o los del Bombero Torero, o los de Charlot, para remedar el toreo, y en plena faena -que a veces era buenísima- se sacaban de la manga, quiere decirse por la espalda, ese chusco pase recreado luego por los mexicanos e incorporado por Manolete a su corto repertorio, y al verlo, el público se partía de risa.
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| Una espectacular manoletina de José Tomás en una corrida de las Fallas valencianas. |
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El toreo espatarrado resulta basto y antiestético cuando el movimiento de la pierna de salida, al cargar la suerte, se exagera tanto como hace aquí Domingo Ortega. |
Para cargar la suerte, para cruzarse al pitón contrario hay que moverse, mucho o poco, pero hay que moverse (Belmonte en un pase de pecho. Fotografía publicada en El Ruedo) |
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Último tercio del siglo XIX. Frascuelo esquiva la acometida del toro. Si no te quitas, te quita el toro". El toreo antiguo era un toreo en continuo movimiento: (O eso dicen) |
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| Claude Popelin toreando... de verdad |
"Los animales al embestir, aumentan progresivamente su velocidad, lo mismo que un Renault 4-4 pasa de la primera a la segunda, y después a la tercera. Pero, una vez embalados, su peso les impide rectificar la dirección y, por tanto, no consiguen alcanzar al enemigo que se aparta de ellos en diagonal. Desde jóvenes, pues, adquieren la costumbre de observar el punto hacia el cual se desplaza su adversario, con objeto de embestirle cortándole el camino, tal como hace un cazador cuando apunta a la cabeza del venado"
"Esta técnica básica, el famoso ir al pitón contrario, no debe iniciarse demasiado pronto, ya que si se hace así, da una ventaja demasiado grande al hombre, y al mismo tiempo perjudica la precisión del pase".
| Manolete torea al hilo, sin acudir al recurso de cruzarse. |