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domingo, 3 de septiembre de 2017

Cuaderno de notas (CXXVI) Refutación del toreo de frente

Por Guillermo Sureda Molina

Manolo Vázquez recuperó para el toreo el cite más clásico, el de las viejas Tauromaquias, el cite de frente, un cite de honda emoción dramática (Fotografía del libro "El toreo de frente" de Andrés Amorós)

Nota de LRI:
Recuperar y reinterpretar viejas suertes o modos de torear, enriquece al toreo. Por eso cuando Manolo Vázquez recuperó el viejo cite de frente. el cite clásico de las primeras Tauromaquias según recordaba el eslogan de la propaganda que se le hizo, los viejos aficionados y los críticos lo recibieron con júbilo y alborozo.
El cite de frente de Manolo Vázquez tenía y tiene su sitio y oportunidad, sobre todo en los inicios de faena cuando juegan las inercias y en los finales cuando el toro pierde gas y sus arrancadas se acortan. Sin embargo, planteado como alternativa al cite de perfil que había traído Manolete, resulta insostenible.
Y es que esos viejos aficionados y escritores taurinos no supieron entender que el cite de perfil era un eslabón más en la necesaria evolución técnico-histórica del toreo pues venía a resolver los problemas que planteaba el antiguo cite de frente en orden a conseguir una más perfecta ligazón de los muletazos.
Un joven escritor taurino de la época, Guillermo Sureda Molina, se atrevió a discutir la postura de esos viejos aficionados. Su tesis no iba contra la apuesta de Manolo Vázquez  sino que tenía por objeto encuadrar histórica y técnicamente el cite de frente y evidenciar las limitaciones y carencias que presentaba en orden a propiciar un adecuado remate del muletazo y, por consiguiente, en orden a posibilitar un correcto toreo ligado en redondo. Un toreo en redondo que ya entonces resultaba imparable
Hoy, cuando todavía existen muchos aficionados aferrados a los tópicos más trasnochados y que siguen anteponiendo sistemáticamente el toreo de frente al de perfil, no está de más rescatar este brillante y clarividente texto de Guillermo Sureda Molina que- repito- no va contra un torero sino contra una visión dogmática del toreo. Rescatar y reinterpretar suertes del toreo antiguo como hizo Manolo Vázquez siempre será positivo y elogiable. Negar la evolución del toreo es absurdo y supone condenarlo a su pronta desaparición.

"El toreo de perfil constituye, como digo, una técnica y es pura consecuencia de la evolución histórica del toreo, mientras que el toreo de frente de Manolo Vázquez quiere ser, por el contrario, una vuelta al pasado.

En el toreo de perfil se puede parar, se puede mandar y se puede templar, como han venido a demostrar, por ejemplo, Manolete, Luis Miguel, Parrita, Pepín Martín Vázquez, Arruza, y tantos otros toreros. En cambio, esto no puede hacerse en el toreo de frente, porque para que el torero pare, temple y mande, es decir, para que toree, es imprescindible que vea todo el pase que está realizando, desde su inicio hasta su remate.

En esta forma de torear, al pasar la muleta el plano del hombro del torero, este pierde de vista al toro y, por lo tanto no puede ni mandarle, ni mucho menos templarle. Ha de limitarse a seguir moviendo la muleta, al mismo ritmo hasta donde le permite la forzada extensión de su brazo, tenso hacia atrás como un arco de ballesta. Solo en ciertas ocasiones, cuando el toro lleve a lo largo del pase, el mismo ritmo, la misma velocidad, puede resultar hecho el pase aunque esto es cosa insólita.

La longitud del muletazo y la trayectoria del brazo de torear, son totalmente distintos en el toreo de frente y en el toreo de perfil. En el toreo de perfil, el brazo describe una trayectoria larga y entera, desde el plano de la pierna contraria hasta que la mano queda sesgada con el trozo de espalda del lado contrario al que se ha iniciado el pase.

En el toreo de frente, esta trayectoria es cortísima y va de delante a atrás, forzada y recta, de tal modo, que la enmienda es forzada y la ligazón de los pases, imposible. En esta postura el toreo no mira nunca las astas de su oponente sino su trasero, su cola. Y pongan una u donde hay una o y una o donde hay una a y sabrán Vds. con toda exactitud lo que mira el torero." 

SUREDA MOLINA, Guillermo. El toreo contemporáneo 1947-1954 
(1ª ed., Palma de Mallorca, s.e., 1955. Págs. 162-163)



El hermano menor de Pepe Luis en un magnífico muletazo de frente. Manolo Vázquez rescató y revalorizó una forma de citar que se estaba perdiendo (Fotografía de El Ruedo)

Aunque resulta innegable la "honda emoción dramática" del toreo de frente al natural, en ese modo de citar -según Guillermo Sureda Molinano puede haber mando ni tampoco ligazón, por la evidente falta de control del muletazo en su remate, un remate que siempre resulta demasiado forzado.

sábado, 2 de mayo de 2015

El toreo en 1954. Girón el Grande triunfa en Sevilla

Por Paco Carmona y Jose Morente

1954-08-07 (p. 12 ER) Valecia Urquijo Girón (2)

El venezolano César Girón en Valencia en agosto de 1954, cita desde el estribo para banderillear a un toro de Urquijo (Fotografía publicada en el Ruedo)

Dos formas de ver el toreo

Una manera de ver toros, por desgracia demasiado frecuente, es la de quien coge la lupa para buscar defectos, máculas, tachas

Lupa La lupa del aficionado meticuloso

Frente a esa forma de ver el toreo, hay otra más positiva pero también más rigurosa que es la de entender el toreo como un sistema con capacidad permanente de adaptación a los cambios, a las modas, a las tendencias y donde sus protagonistas (toro, torero, afición, público y empresariado) interaccionan y se equilibran (o desequilibran) entre sí.

La difusión por la red de una faena de César Girón en Sevilla en 1954 rescatada por Canal+ (y publicada en la página de facebook de El toreo y su sombra) nos permite aproximarnos al toreo de hace 60 años. Algunos solo verán en esa vieja grabación un toro chico, justito, muy noble y con poquita raza y a un torero que corta un rabo de manera unánime en una plaza entregadísima.

Existe, sin embargo, otra manera de verlo, menos al uso, pero mucho más interesante y positiva.

 

Manolete ya se ha muerto

Estamos en abril de 1954. Hace menos de siete años que Manuel Rodríguez Manolete ha muerto en la plaza de Linares cogido, al entrar a matar, por un toro de Miura.

1947 Manolete muerto Linares (foto Cano)

En 1954, hace ya 7 años que Manolete ha muerto en Linares. Sin embargo, su toreo sigue muy presente  (Fotografía de Cano)

El toreo está lleno de Manolete, un torero muy puro y muy clásico pese a lo que se empeñaban en sostener los cuatro aficionados de siempre que solo son capaces de apreciar la cáscara de las cosas, las formas externas, las apariencias. Al de Córdoba esos aficionados le reprochaban su colocación de perfil, su compás cerrado, el no cargar la suerte. Se le reconocía no obstante, su extremo pundonor del que es muestra su entrega en todas las plazas, su estocada y el aguante de su pase natural.

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Su entrega, todas las tardes y en todas las plazas, será una de las características que mejor definen el toreo de Manolete.

Pero puristas al margen, los públicos se han entusiasmado con este torero y se han entregado a su estilo, a su imponente personalidad.

Aunque, pasados los primeros años de su carrera, los públicos parecen no tenerlo ya tan claro, los toreros en masa se han rendido a su toreo. Todos los toreros son manoletistas. Todos le tienen como referente. Y todos torean o pretenden torear como toreaba Manolete.

Y es que Manolete ha impuesto su presencia, pero también su tauromaquia. Por eso, aún después de su muerte, sigue vivo su recuerdo y su toreo. La huella imborrable del cordobés está presente en el toreo de salón y en las faenas de campo de la mayoría de toreros.

Algunos como Parrita le copian hasta en el más mínimo detalle. Otros como Antoñete siguen su concepto aunque dentro de otros odres aparentemente más clásicos. El mejor, sin duda, es Pepín, quien es capaz de torear mejor que el mejor de los toreros.

Lo importante es que todos captan la esencia de su toreo en redondo que se convierte en la forma canónica del toreo de muleta.

1954 Sevilla cartel de Feria (otro)

Cartel de la Feria de Sevilla de 1954

Girón triunfa y corta un rabo en la segunda de feria de Sevilla

La Feria taurina de Sevilla se componía, ese año, aparte de la habitual del Domingo de Resurrección, de seis corridas de toros (coincidiendo con los 6 días de farolillos) destacando, entre ellas, la tradicional corrida de Miura  con un cartel de lujo (Domingo Ortega, Rafael Ortega y Manolo Vázquez). No estaría mal que tomasen nota las figuras de hoy.

1954 Toros seda (detalle) - copia

El viernes 29 de abril la miurada, con Domingo Ortega, Rafael Ortega y Manolo Vázquez.

El día 27 de abril de 1954, en la primera corrida de la Feria, y con un buen toro de Sánchez CobaledaCésar Girón triunfa cortando un rabo. Así lo vio Barico en el Ruedo

La lidia del segundo fue una sucesión de ovaciones dedicadas a César Girón. El toro, que de salida hirió al peón Agudo, fue lanceado a la verónica por Girón, con mucha gracia y temple. Con dos varas pasó a banderillas.

El venezolano clavó primeramente medio par, prendió luego uno superior y cerró con uno, arrancando del estribo, francamente soberbio.

La faena, brindada al público, la inició con tres ayudados por alto, uno de pecho, tres en redondo, uno cambiándose la muleta por la espalda y otro de pecho, que provocaron ovaciones entusiastas y obligaron a la banda a intervenir con una de las piezas de su «brillante repertorio. Templando mucho, dio seis naturales y uno de pecho que fueron coreados con oles. Siguió, inspiradísimo, con giraldillas de rodillas y otros de pecho, y como mató de un estoconazo entrando a toda ley, cortó las dos orejas y el rabo y dio dos vueltas al ruedo. Allí, en aquel segundo toro, hizo explosión la primera bomba de la Feria.

Arrastrado el sexto, dos «capitalistas» forcejearon con Girón, al que pretendían sacar a hombros; Girón, que se negó enérgicamente a que se hiciera tal cosa, fue despedido con muchísimos aplausos.

Tenemos la suerte de disponer de imágenes filmadas de parte de la lidia de ese toro. Las vemos.

 

Girón en la estela de Manolete

Cuando Girón triunfa en la Feria de Sevilla en ese año de 1954, ya era habitual, como hemos indicado, la faena manoletista de nuevo metraje.

Girón empieza por estatuarios como lo hacía Manolete. Un principio de faena aparentemente insulso pero que, como señalaba Pepe Alameda tiene como objeto principal, no forzar al toro, sino dejarlo ir a su aire para conocer su verdadera condición. Se trata de ver cómo va por cada pitón.

1954-04-27 (p. 29 ER) Sevilla Girón estatuario

Inicio de faena de César Girón al toro de Cobaleda, el 27 de abril del 54 en Sevilla. El estatuario de Manolete es un pase con mayor enjundia torera de lo que aparente.

Luego, en el toreo en redondo, Girón cita con la muleta a la altura del cuerpo, sin cruzarse (para Manolete cruzarse era una ventaja), al hilo del pitón, cada vez más cerca del toro hasta provocar su arrancada. Un cite que llega mucho a los públicos pues el torero no se tapa con la muleta sino que se ofrece a la vista del toro. A su mirada. Un toreo del más emocionante y puro cuño manoletista.

Si bien la veta manoletista es la base del toreo de Girón como era la base de todo el nuevo toreo de la época, no sólo Manolete le influye. Hay más pues, además, de la línea cordobesa, Girón aporta la conexión mexicana.

En la faena de Girón hay muchas cosas que se podrían comentar. Y desde luego, hay mucho de Arruza, mucho de México.

 

MANOLETE Y ARRUZA

En el toreo de Girón, además de su propia y desbordante personalidad, hay mucho de Manolete pero también hay mucho de Arruza. Los toreros –los buenos toreros- aprenden, no leyendo el Cossío, sino viendo torear a otros toreros –a los buenos toreros-. (Fotografía de Manolete con Carlos Arruza. Aunque empezaron algo enemistados, acabaron siendo grandes amigos)

 

Y sobre México la verdad.

Armillita subía los picos, Capetillo destoreaba mejor que nadie, Manolete toreó allí como nadie... Y eso al final se traduce en muchas cosas que damos por buenas o normales en vídeos como este pero que son muy importantes.

A México en el toreo, le echamos en España mucha menos cuenta de la que merece. Y, en nuestra opinión, allí se cuecen muchas de las claves de lo que luego vemos por nuestras plazas. No podemos negar que existen influencias mutuas pero la gran capacidad creativa de los toreros mexicanos alentadas por un público más predispuesto, hace que sea mayor la incidencia del toreo mexicano en el español que al revés. Lo contrario de lo que siempre se ha dicho o pensado.

México

El público de México, desbordante y predispuesto.

Para empezar, México marca la pauta en el toreo moderno. Y la marca porque allí no ocurre lo que en España. En España, mientras mejora el toro y avanza el toreo, los públicos –por el contrario- se han vuelto muy exigentes con lo bien hecho. Hay poco lugar para las sorpresas y menos lugar para las imperfecciones que ya no se admiten.

Por eso México es el puente de unión que hace avanzar al toreo hacia delante, porque gracias a su toro y, sobre todo, a su público, los mejores toreros pueden hacer o intentar hacer aquello que tienen en su cabeza.

2015 Talavante en Aguascalientes (ABC)

Alejandro Talavante en Aguscalientes, hace muy pocos días

Cosas nuevas que se permiten y aclaman en México igual que se permitían y aclamaban antes en España, tal y como atestigua el  vídeo que comentamos.

 

Lo que no se ve en el vídeo.

Girón fue un torero admirado, a partes iguales, por los públicos y por los profesionales, pero cuya huella de torero largo inteligente y capaz fue mayor entre los propios compañeros que entre los públicos. Antoñete, sin ir más lejos, hablaba en privado de él como si fuera Dios pero luego, eso mismo, no se atrevía o no quería decirlo en público.

Girón fue, por tanto, un torero de toreros y eso tampoco se dice hoy quizás porque no era el típico torero encuadrable dentro de los tópicos del clasicismo como Ordoñez, Antoñete u otros toreros de similar corte.

Llamamos clásico a Antoñete pero su espejo era Manolete al que no consideramos clásico.

Antoñete becerrista 06

Foto de un Antoñete becerrista y muy influenciado por el toreo de Manolete, influencia que le llega directamente y también a través de su cuñado Paco Parejo. Antoñete interpretó con suma personalidad y pureza el moderno toreo en redondo del Monstruo de Córdoba. Esa es su gran aportación.

Luis Miguel Dominguin

Un juvenil Luis Miguel Dominguín. Luis Miguel, fue también (pese a su pretendida competencia con Manolete) otro torero manoletista; sobradísimo (el más capaz) y de tremenda personalidad que consiguió injertar la vieja lidia en el molde nuevo. Luis Miguel es, por todo eso, uno de los verdaderamente grandes desde la post-guerra hasta nuestros días y, además, un torero clave para entender el toreo de los toreros que, como César Girón, vinieron después. Sin embargo, su figura se encuentra hoy injustamente olvidada y postergada. Ninguneado por la historia oficial por su inconformismo y rebeldía, concitó la inquina y rechazo de los aficionados más convencionales,

Un Manolete que, con Arruza pero también con Luis Miguel, visten la terna de la cual se compone, aparte de su ambición, de su raza y de su personalidad torera, el toreo de César Girón.

Girón el Grande, el torero que se entretuvo en ser figura entre las figuras de medio mundo.

 

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Girón el Grande. César del toreo.

 

Epílogo inesperado.

Después de su triunfo con los Cobaledas, César Girón volvió a torear en Sevilla, dos días después, el jueves 29 de abril, los toros de Salvador Guardiola.

La corrida de Guardiola estuvo bien presentada pero fue dura y correosa. Girón sufrió una aparatosa cogida durante la faena al único toro que mató, Era un toro complicado por el lado derecho al que Girón entendió y toreó muy bien con la izquierda. Con ese toro, Girón volvió a triunfar clamorosamente en Sevilla y le cortó el rabo. El segundo que cortaba en esa misma feria.

Cuando iba a recoger los merecidos trofeos, cayó conmocionado y lo llevaron a la enfermería de donde ya no saldría esa tarde.

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron cogida

 

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron natural

 

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron cogida (2)

domingo, 8 de marzo de 2015

La importancia de la técnica hoy (I) Los antecedentes

Por Jose Morente

 Magritte a friend of order

Mientras que para los impresionistas, la pintura tiene por objeto estimular el sentido de lo visual, para los surrealistas, la pintura debe estimular la capacidad de pensar. De igual modo, en el toreo, los toreros técnicos priman el conocimiento, la capacidad de pensar, sobre la épica o la estética (Cuadro de Magritte. A friend of order. 1964)

 

Una situación muy complicada

El toreo se encuentra en un momento muy complicado. Muy complicado, tanto dentro como fuera de las plazas.

Exteriormente y dado que el toreo no tiene ninguna presencia en los medios de comunicación de masas (fundamentalmente la TV), el toreo no existe.

Por eso, porque no existe, son muchas las personas a las que ya NO les importaría lo más mínimo que el toreo desaparezca. Que desaparezca algo que es invisible o no existe, no es importante ni preocupante para nadie.

2010-04-25 Telediario

Para la mayoría de la gente, el toreo no existe ya que su presencia en los medios de comunicación audiovisuales es nula salvo raras y contadas excepciones (En la imagen fotograma de una de esas excepciones. Telediario del 25 de abril de 2010 con la cogida de Tomás en Aguascalientes)

Por otro lado y si nos ceñimos al interior del denominado Planeta de los Toros y dejamos al margen a los públicos (cuyo nivel de asistencia a las plazas sigue siendo, pese a la crisis, más que aceptable), nos encontramos también con una situación complicada en la que el aficionado se ha ido distanciando, de una manera quizás excesiva, respecto al toreo que hoy se hace.

plaza_toros_Ventas

La distancia no sólo física sino sobre todo intelectual, con la que el aficionado percibe el toreo hoy día, resulta palpable y evidente (Vista general de la plaza de Madrid)

 

Un largo y complicado proceso

Ese distanciamiento, más evidente en unas plazas que en otras y que afecta a algunos aficionados más que a otros, no es reciente pues viene de lejos.

Es un proceso que se inició en los años 70, y que fue propiciado, sobre todo, por algunos revisteros y por un sector minoritario de abonados de la plaza de toros de las Ventas. Provocado, en parte, por ellos, el toro experimentó un drástico aumento en tamaño que se unió al de la edad que había impuesto el guarismo.

San Isidro 75 la feria de la apertura

Joaquín Vidal y Alfonso Navalón contaron en comandita y desde su particular punto de vista lo que había ocurrido en la Feria de San Isidro del año 1975. La feria de la apertura la llamaron pues era la época en la que, aún vivo Franco, se empezaba a hablar de la necesidad de una mínima apertura política en España. Los dos periodistas proponían también un cambio (apertura) en el mundo del toro.

El toro que se empezó a lidiar en esos años (y el toro que se lidia en nuestros días), es un toro de gran tamaño, alzada, peso y pitones y, además, es un toro de mucha edad, un toro muy viejo.

El primer problema que provocó ese aumento de tamaño, fue la falta de motor de ese toro. Algo lógico pues la casta que tenía el toro de los años 60 le valía para mover su  reducido esqueleto. Sin embargo, su pequeño motor resultaba insuficiente para el gran chasis que tenía que mover el nuevo toro.

 

1966-05-15 (p. 17 ER) Atrevido de Osborne - copia

El toro de los 60. En la imagen, del Ruedo, Atrevido de Osborne, el famoso “toro blanco” de Antoñete. Atrevido se lidió en Madrid el día de San Isidro de 1966. Pesó 486 Kg. y sólo tenía tres años como denunció la prensa de entonces.

1966-05-15 (p. 17 ER) Edad toros

Con tres años y poco peso, el toro podía moverse incluso aunque no anduviera sobrado de fuerzas ni casta (Recorte de la reseña del Ruedo publicada el día 17 sobre la edad de los toros de Osborne)

flota de coches

No es posible con el mismo motor mover una carrocería mucho más grande manteniendo la misma velocidad. Lo mismo ocurre con el toro. El toro de los 60 se movía mucho por su reducido esqueleto. Al aumentar el tamaño desaforadamente en los 70 (en pocos años se pasó de un toro 460-500 Kg, a un toro con 100-150 Kg. más), no era ya capaz de moverse con la misma agilidad que antes.

1982-06-03 (p. 04 ABC) Cogida Antoñete 1º - copia

Cogida de Antoñete por su primer toro, la tarde de su faena a Danzarín de Garzón el 3 de junio de 1982. El volumen del toro de esa década, ya no es el de los 60 (el de Atrevido). Ahora impresiona.

1982-06-03 (p, 04 ABC) Toros parados

Pese al éxito de Antoñete con Danzarín (que fue de Puerta Grande), Zabala en ABC destaca lo “parados” que salieron los toros. Algo que era lo habitual entonces.Vidal calificó de “inválido” a Danzarín.

Los 70 y los 80 fueron, por eso, una época durísima en la que los diestros intentaban resolver el problema de como torear a un toro (que salvo excepciones) era grande, parado y con pocas ganas de embestir. Sin embargo,  y como tantas veces ocurre, esa dureza no era percibida desde los tendidos pues al espectador lo que le emociona del toro es su movilidad y el toro de entonces tenía menos movilidad que el de décadas pasadas.

La prensa de la época jugó un papel muy negativo, pues no supo leer correctamente el proceso que se estaba produciendo delante de sus ojos: Demonizados y criminalizados los toreros punteros (igual que ocurre hoy pues es una postura que siempre ha dado prestigio a los denunciantes), la busca de nuevas y necesarias soluciones técnicas era vista, sin embargo, como la búsqueda de ventajas y ratimagos para eludir el riesgo.

Un repaso a las hemerotecas y la lectura de las crónicas de críticos como Vidal, Navalón o Zabala padre (aunque este último, se percató luego de su error y rectificó) confirma lo que decimos. Hoy, el airado e injustificado tono acre de esas crónicas para con las figuras de entonces (a las que por fin, un cuarto de siglo después, se las vuelve a reivindicar) producen sonrojo y vergüenza ajenas.

1977-04-28 El pais balance de Sevilla

La Feria de Sevilla de 1977 vista por Joaquín Vidal. Todos los tópicos del toreo actual (un camión cargado de ellos) se dan cita en este ya viejo artículo. De creerle, los grandes toreros de la época no sabían torear (o no querían torear lo que es peor). En realidad, el problema estaba en el desconocimiento del propio crítico sobre la correcta técnica del toreo, para él ventajista y mentirosa. Una visión errónea que –sin embargo- resultaba muy cómoda, por simplona, para el aficionado joven de la época (y para el de hoy). Vidal alcanzó un enorme aunque inmerecido prestigio de periodista íntegro (prestigio que hoy se mantiene) tanto por la aureola que confiere el medio en el que se escribe (en este caso, el diario El País) como por el hecho probado de que las afirmaciones tajantes y negativas, aunque sean falsas, siempre tienen mejor acogida y son más fácilmente aceptadas que las reflexiones matizadas y objetivas aunque sean verdaderas (Artículo publicado en el País, el día 28 de abril de 1977).

Pese a la reiterada denuncias de comodidad por parte de los periodistas, lo cierto es que el toreo vivió una etapa de tremenda dureza que se cerró con las trágicas muertes de Paquirri y Yiyo.

Aunque ahí se constató que las denuncias de la prensa eran, generalmente, infundadas por lo que los aficionados concedieron una pequeña tregua a los toreros, esta sólo duró hasta que, poco después, se olvidaron esas muertes.

la foto 2 (1)

Las muertes de Paquirri y Yiyo en la prensa de la época.

La consecuencia de ese aumento de edad y tamaño, es que, como hemos dichos, el toro se paró y los toreros se encontraron con un grave problema técnico pues ya no podían aprovechar la movilidad y las inercias como se aprovechaban antes. Tenían que adaptar la técnica antigua para adaptarla a las condiciones de ese toro. Un toro al que ya no se le podía esperar sino que había que tirar de él.

 

1982-06-03 (p,Antoñete cite 4

Para resolver el problema de ese toro tan parado se fueron proponiendo diversas soluciones técnicas. Alguna de ellas como la distancia (que caracterizó al toreo de diestros tan interesantes como el maestro Antoñete o César Rincón) fueron recibidas con general beneplácito y alborozo pues ese cite exige frontalidad, lo que trae aromas de toreo añejo. La distancia era una buena opción para los inicios de faena, pues al propiciar arrancadas largas permitía conseguir esas inercias en los remates que el toro de entonces no tenía de suyo. El problema venía cuando el toro se iba parando y ya no aceptaba el cite de largo (En la fotografía, cite de Antoñete a Danzarín de Garzón en el inicio de faena. Detalle importante, el torero cita en los medios)

manolo_vazquez_de_frente[1]

Cuando el toro se iba parando y para resolver los finales de faena, otro torero, que también había reaparecido en esos años, el maestro Manolo Vázquez, rescató su personal cite de frente, también de sabor añejo pues es el verdadero cite clásico que describen las más viejas tauromaquias. El problema de ese cite es la casi imposibilidad de ligar los muletazos, lo que obliga a darlos de uno en uno. Sin embargo, Manolo Vázquez consiguió entusiasmarnos a todos, toreando así, gracias a su inmensa torería.

1982-06-03 (p,Antoñete cite 4b

Lo complicado venía cuando el toro se paraba, lo que ocurría casi todas las tardes, pues al espectador le daba tiempo de sacar escuadra y cartabón. Para resolver el toreo en redondo, al torero se le hacía necesario citar al hilo y con la pierna retrasada (como siempre se había hecho) lo que a algunos(pocos) se les perdonaba y a otros (la inmensa mayoría), no (Cite con la izquierda de Antoñete a Danzarín de Garzón, el 3 de junio de 1982)

 

Otra consecuencia de ese aumento en el tamaño del toro fue el aumento correlativo del tamaño y peso del caballo de picar y del peto. La cuadra de caballos fue bautizada (esta vez con mucho acierto) por Vidal como “la acorazada de picar”. El desequilibrio en la suerte de varas agravó el rechazo que ya venía provocando en los públicos ese tercio tan necesario por otra parte.

Son verdaderos blindados

El caballo y el peto aumentaron desaforadamente en los 70-80 hasta convertirse en verdaderos blindados (Como se denuncia en el Blog de Tarifa donde se publicó esta foto).

Finamente, otro daño colateral importante fue la expulsión de un gran número de encastes de las plazas. Determinadas ganaderías producían y producen ejemplares que son razonablemente toreables cuando tienen tres años pero que que con más edad (4 o 5 años) y más volumen, desarrollan un excesivo sentido para el ceñido toreo que hoy se exige. Es la misma causa que expulsó de las plazas, a finales del XVIII y principios del XX, a los toros de raza castellana. Su inadecuación a la evolución del toreo.

Toro de Luciano Cobaleda (Saber de toros)

Los toros de Luciano Cobaleda lidiados en Madrid en 1977 fueron muy terciados pero de enormes pitones y con un fiero comportamiento en el caballo. Como además fueron muy complicados y terroríficos en la muleta, entusiasmaron al público torista de las Ventas. Lo curioso del caso es que esos mismos toros (los patas blancas) eran, cuando se lidiaban en los años 60 (O sea, con 3 años de edad) muy noblotes y muy suavones (“jabonosos” decía en plan de crítica, Luis Fernández Salcedo, gran detractor de este encaste). En aquella época, debido a su poca edad, no desarrollaban malicia y como además gastaban su empuje en el caballo, eran toros muy cómodos para la muleta. De cuatreños, sin embargo, desarrollaban mucho sentido defensivo por lo que resultaban casi imposibles de torear (Foto de un toro de espectacular lámina de esa ganadería obtenida del blog “Saber de toros”)

Esa compleja situación que hemos descrito sucintamente es el punto de partida desde el que se llega al toreo de nuestros días. Pero eso lo contaremos en la siguiente entrega.

 

Pequeña adenda

Los toreros no aprenden el toreo en los libros de tauromaquia ni leyendo a los revisteros del momento, sino viendo torear a otros toreros.

Antoñete aprendió el toreo viendo torear a otros toreros, igual que Manzanares padre aprendió el toreo viendo torear a otros toreros,.

Algo que deberíamos tener siempre en cuenta.

La técnica del toreo de los años 50-60 fue la base de la técnica del toreo que vino después. Natural de Antoñete a Atrevido (Fotografía de El País)

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La técnica del toreo de muleta que se empezó a desarrollar en los años 70-80, se basaba en el mismo esquema técnico que se utilizaba en los años 50-60, aunque adaptada a la diferente condición del toro de esa época, más parado y reservón (Fotografía, facilitada por Paco Carmona, del diestro José Mari Manzanares padre).

(Continuará…)