miércoles, 9 de noviembre de 2016

El viernes en Córdoba

Por Jose Morente



Alabado por muchos (En México era un dios) y criticado por algunos, la figura de MANUEL RODRÍGUEZ MANOLETE, pieza clave en la historia del toreo, se agiganta a medida que pasa el tiempo. 

Manolete no es el martillo que destroza y pulveriza las normas clásicas o el canon belmontista, como algunos han dicho, sino el torero en el que culmina el sueño del toreo en redondo que tantos desvelos e inquietud había provocado los toreros desde los albores de la Fiesta. Al mismo tiempo con Manolete empieza también la andadura, la magnífica andadura, del toreo moderno.

Sin conocimiento, no puede haber entusiasmo ni empatía. Analizar el toreo de nuestra época, sin conocer cuál ha sido el papel y legado de Manolete (y el de Guerrita, y el de Joselito el Gallo y el de Chicuelo) en su construcción, es imposible

Quizás ese desconocimiento sea la principal causa del desapego de muchos aficionados de hoy hacia el toreo de hoy. Un toreo que es hijo legítimo y magnífico de la apuesta que hace ya 70 años hizo, en los ruedos, un cordobés cabal y honrado como pocos.

Es necesario, por tanto, evocar su figura, analizar su papel en la historia del toreo y recuperar su memoria. Sólo entendiendo a Manolete y descubriendo lo que significó y supuso su arriesgada apuesta torera, podemos entender plenamente el toreo de nuestra época. 

martes, 8 de noviembre de 2016

Cuaderno de notas (CX) Manolete inventa la espada de madera

Cuando Manolete reapareció, en la Línea de la Concepción, después de su accidente de coche, lo hizo con una venda en la mano derecha y con... la espada de madera (Detalle de fotografía publicada en El Ruedo el 25 de julio de 1944 de una corrida en Valencia pocos días después de la reaparición)

Sólo quedo inédito [en la temporada de 1944] en la feria de Pamplona debido a un accidente de tráfico con consecuencias extrañas para la tauromaquia.

Sucedió que al día siguiente del sonado triunfo ante el toro Ratón, Manolete y Camará se marchan en coche para actuar en Pamplona (...) En esta ocasión les lleva un amigo, Germán Sá,nchez dueño de la gasolinera Goya en Madrid que estrena, a decir de Clarito un coche "1.100" (...) Les acompañaba también el actor y cantante Mario Gabarrón. 

A la altura de Buitrago, el coche derrapa y cae por un terraplén, dando cuatro vueltas de campana (...)  Alguna costilla rota y diversas magulladuras, además del coche abollado, son en principio los daños. Manolete parece ileso y aunque el coche puede continuar, aparece el torero Antonio Márquez en el suyo (...) y junto a Camará, el cordobés continúa viaje en el coche de Márquez hasta Pamplona.

Al llegar, de madrugada, Manolete tiene la mano hinchada. Hay fractura. Manolete no actúa en Pamplona y cuando vuelve a los ruedos achacándolo a los daños del accidente, lleva una protección en la muñeca y una espada de madera, de menor peso, para la lidia de muleta.

Lo que, en Manolete, era en principio un recurso, provoca en los demás toreros aceptación e imitación y, por tanto, normativa universal.En poco tiempo todos adoptan un recurso que permite no cargar de tanto peso a la mano derecha que, evidentemente, sufría lo suyo con un estoque de acero cuando toreaba.

A Manolete le llovieron las críticas durante años por ser el causante del nacimiento de lo que muchos creyeron una herejía. Hoy, la espada de madera no se discute, y los toreros han convertido en ritual el acto de ir a las tablas a cambiarla por la de acero, dejando al toro reposar brevemente antes de estoquearlo,

GONZALEZ VIÑAS, Fernando. Manolete-Biografía de un sinvivir (1ª ed., Jaén, Editorial Almuzara, S.L:, 2011, Páginas 183-184)

jueves, 27 de octubre de 2016

Dos amigos: El Tormento y el Monstruo

Por Jose Morente

Manolete y Silverio (Del blog "La Aldea de Tauro")

A lo largo de la historia, la amistad sincera entre toreros que, cara a los públicos, sostenían una encarnizada competencia ha sido más frecuente de lo que, a primera vista, cabria pensar.

Poco sabemos de los toreros más antiguos pero desde Lagartijo y Frascuelo hasta nuestros días son muchos los casos en los que la lucha en la plaza se tornaba en fraternal relación fuera de ellas. 

Joselito y Belmonte, por ejemplo, se profesaban mutua admiración y viajaban en los mismos compartimentos de los trenes pero se separaban al llegar a las estaciones para que sus partidarios no los viesen juntos. 

Baste esta anécdota que nos recordaba hace unos días Vicent Climent en el blog gallista "La gracia toreadora", Convaleciente Belmonte de la cogida que le propinara un toro de Saltillo en Burgos, allá por junio del 15, José que viajaba de Valencia a Andújar donde pensaba estoquear 6 toros de Murube, hizo escala en Madrid para poder visitar al herido, al que hizo compañía durante un buen rato.

Lo mismo ocurrió con Manolete y Arruza, a partir de una famosa paella de arroz en Valencia que los hermanó. No obstante, en México, la relación más sentida que tuvo Manolete a quien la prensa internacional llamaba The Monster ("el Monstruo") fue la que sostuvo con ese extraño y mágico torero que se llamó Silverio Pérez "El Tormento de las mujeres".

Precisamente, en la última entrevista que le hicieron a Manolete en Linares, la misma mañana de su mortal cogida, el diestro de Córdoba hablaba así de Silverio:
P- De los matadores mexicanos que han actuado con usted, ¿a cuál destacaría
R. A Silverio Pérez. Como torero tiene momentos sublimes y como persona es único. Recuerdo una ocasión en la que le obligaron a saludar al terminar el paseíllo y me propuso que compartiera la ovación. Yo le dije que no, que de ninguna manera, y él me dijo: “Pero hombre, nos vamos a pelear antes de empezar
Estas declaraciones las recogía el propio periodista (K-Hito) en su libro póstumo "Manolete ya está muerto. Muerto está que yo lo ví".

Muchos años después y con motivo del cincuentenario de la muerte del Califa, entrevistaban al mexicano quien, sobre su compañero, decía lo siguiente:
"Su personalidad de él era su seriedad. Tenía una personalidad, seca, fuerte y... no se reía para nada. Pero ya entonces empezamos a tener más amistad, a frecuentar nuestras pláticas cuando íbamos a torear por fuera. 
Y ya inclusive me gastaba hasta bromas. Estábamos en la puerta de cuadrillas y me decía ¿Qué hay "Tormento"?. "Tormento" lo dice por el pasodoble que dice "Tormento de las mujeres". Entonces, yo le decía a él ¡"Monstruo"! pues sabe que le decían "El Monstruo de Córdoba".
 Entonces: ¿Qué tal "Monstruo", como estás? ¿Qué tal, "Tormento"?
Y así, sucesivamente". 


martes, 25 de octubre de 2016

Animales, mentiras y cintas de vídeos

La imagen amable pero engañosa con la que se presenta el animalismo ante la Sociedad.

Un eslogan (falaz): Tu voto es su voz

Una reflexión: Dar tu voto a los animales es una inmoralidad y una infamia porque ¿quien le da el voto y la voz a los niños que mueren de hambre en el mundo?

Hay que tener cinismo para hablar de medio ambiente y justicia social y defender los "derechos" de los animales y no los de las personas. ¿Cinismo o negocio?

Un consejo: No votes por los animales. Vota por las personas.



Otro (falso) eslogan: El toreo no es arte ni cultura sino tortura


Frente a la imagen idílica con la que se presentan los animalistas, el toreo aparece pintado con los más negros tintes 
Otra reflexión: No es que me guste o no me importe ver sangrar a un animal, lo que realmente me importa y no aguanto es ver sufrir y menos morir sin motivo ni necesidad a los seres humanos




El problema: Se comienza tratando a los animales como personas y se acaba tratando a las personas como animales.

Así de fácil, así de sencillo.





Y finalmente, la (buena) iniciativa del Observatorio de las culturas taurinas: El Senado Francés investigará a los animalistas

Noticia publicada en Mundotoro
El Senado francés solicitará la reunión de una comisión de investigación parlamentaria en torno al movimiento animalista porque ‘el Estado no puede quedarse de brazos cruzados delante de su crecimiento’.

Para los Senadores que lo proponen, existe un peligro de ‘ruptura entre las poblaciones que defienden el ideal humanista y las que quieren sustituirlo por la ideología animalista’.


lunes, 24 de octubre de 2016

Zahonería = torería

Por Jose Morente




Unas fotografías de Diego Urdiales toreando en la Malagueta el pasado sábado han causado sensación entre los aficionados. No solo por la calidad intrínseca del toreo del riojano sino también por un detalle que no ha pasado inadvertido. Esos zahones puestos sobre el traje corto. 

Y aunque no ha faltado algún aficionado al que parece que no acaban de gustarle los zahones, en general la reacción ha sido más que favorable. Y es que los zahones traen a la plaza un aire campero que tiene su enjundia.

Joselito el Gallo, en un tentadero, toreando una vaca complicada con los zahones puestos

Identificados hoy con la indumentario de los rejoneadores, los zahones (léase "zajones") se han venido utilizando tradicionalmente por los caballistas, resultando imprescindibles en las faenas de campo. Cuando el torero que ha acosado a caballo, echa pie a tierra, los zahones evitan esos molestos varetazos y palotazos cuando no ese golpe en la rodilla que puede tener su peligro y sus consecuencias.

Antonio Bienvenida despliega su capote para colocar la becerra en suerte en un fotograma de la película "La Becerrada"

Luis Miguel citando para una gaonera en un tentadero en el campo (Del NO-DO)

Pero lo importante no es sólo eso sino ese aire de fiesta antigua y añeja, ese sabor a otra época, que transmiten determinados gestos, determinadas indumentarias. Algo que muchas veces resumimos con un vocablo: torería.

Una escena que rezuma torería de la buena.. Juan Belmonte en el campo
Joselito en el campo de cacería con los zahones puestos.

Diego Urdiales en Málaga, nos trajo el sábado a la memoria el recuerdo de todos esos toreros (Joselito, Belmonte, Bienvenida, Luis Miguel, Morante y tantos otros) a los que recordamos, ya sea por haberlos visto en directo, en las películas o en las antiguas fotografías de color sepia, con sus zahones puestos. En el campo o en la plaza. Lo dicho, torería.



Del campo a la plaza ¡Torería
(Fotografía de Urdiales del Blog La suerte natural. Fotografía de Morante facilitada por Christian Eduardo Franco)

domingo, 23 de octubre de 2016

La magistral clase de Diego Urdiales

Por Jose Morente


Diego Urdiales. La clase de un maestro

La enseñanza del toreo

La receta, para la enseñanza del toreo, es bien sencilla. Para empezar se necesitan los siguientes ingredientes:primero, un grupo de alumnos y en segundo lugar, un maestro.

Lo primero es fácil, las Escuelas proliferan por nuestra geografía y, pese a cierto desapego por parte de los aficionados más reaccionarios, han hecho y están haciendo mucho bien a la fiesta y al toreo. Y es que, en las Escuelas, los alevines de torero aprenden el oficio igual que en las Escuelas de Medicina, de Ingeniería, de Arquitectura o de Bellas Artes, aprenden sus respectivos oficios los futuros profesionales de cada una de esas materias. 

Las Escuelas no matan la inspiración. Al contrario, el oficio es la base necesaria para que se desarrolle la personalidad que se pueda tener. Que se tenga o no personalidad y en que medida. es otra cuestión muy diferente. No todos los arquitectos diseñan igual, ni todos los periodistas escriben del mismo modo, ni todos los artistas pintan o esculpen siguiendo las mismas pautas. Tampoco todos los toreros tienen el mismo estilo al torear.

Pero, en cualquier caso, para aprender el oficio, es necesario alguien que sepa enseñarlo. Hace falta un maestro. La palabra "maestro" viene del latín y en la cuarta acepción de nuestro diccionario de la lengua designa a la "persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo".

En el toreo ese título para enseñar lo da el conocimiento. Conocimiento que tiene la "persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura"(6ª acepción del Diccionario de la RAE). 

Hay que tener también, aunque el diccionario no lo diga, vocación de maestro o sea, ganas y disposición de enseñar el oficio. Un oficio, el de la tauromaquia, que se acerca más al sacerdocio (el toreo es un viejo y ancestral rito sacrificial) que al mercadeo. El toreo, aunque espectáculo, pues asiste el público, es, sobre todo, una ceremonia.

Por eso, el Diccionario de la Lengua enseña que se llama maestro de ceremonias a la persona, al maestro, que "advierte las ceremonias que deben observarse con arreglo a los ceremoniales o usos autorizados". 


El maestro Diego con los novilleros Manuel de Reyex (ET de Nimes-Barcelona), José Rojo (ET de Madrid), Jareño y Santiago Fresneda (ET de Málaga)
Como convertir una clase práctica en una clase magistral


Ayer en Málaga, Diego Urdiales ofició de maestro de ceremonia de la clase práctica organizada por la Escuela Taurina Diputación Provincial de Málaga. Era el VII Certamen Juan Pedro de Luna y torearon, por la tarde y con novillos de Zalduendo, "Jareño" y Santiago Fresneda de la Escuela de Málaga, José Rojo de la de Madrid y Manuel de Reyes de la Escuela de Nimes-Barcelona, Quede constancia para la historia que el último de los citados ha sido el primer torero catalán que ha toreado en una plaza de toros, después de la Sentencia del Constitucional que ha declarado nula la Ley catalana que prohibía el toreo en esa Comunidad, 

En el toreo, el público asiste expectante (o sea, a la expectativa y de ahí la palabra espectador) a los acontecimientos que se desarrollan ante sus ojos. Y va siguiendo la corrida, observando al toro y al torero. Celebrando sus encuentros y repudiando sus desencuentros (que también los hay). Aplaudiendo lo que le gusta o le sorprende y protestando ante lo que le desagrada o disgusta. Esa es su labor, que no es baladí, como participante del rito. 

La actitud del torero es radicalmente diferente. El torero no puede estar en la plaza impasible, a la expectativa como mero espectador.  El torero tiene que descifrar al toro y entender su comportamiento (muchas veces cambiante) para poder anticiparse a sus movimientos y a su ataque. El torero tiene que jugar a adivino. Y no puede equivocarse pues cualquier error se paga aquí muy caro.

Esa fue la clase teórica, la enseñanza que ayer nos dio Diego Urdiales en la Malagueta. Ir explicando y descifrando al público y a los chavales de las Escuelas, desde el callejón, micrófono en mano y por los altavoces de la plaza, como eran y como se comportaban los novillos de Zalduendo (alguno con hechura y, lo más importante, con comportamiento de toro). Cuales sus características y los matices de su embestida. Cuales sus virtudes y sus defectos. Una vez entendido el toro, el toreo surge o puede surgir ya libre y espontáneamente según el estilo y formas de cada torero..

Luego cuando Diego cogió capote y muleta en el 5º de la tarde (no hay quinto malo pero este tuvo sus complicaciones veladas por la mestría del torero de Arnedo) y saltó al ruedo, vino la lección práctica y magistral de ese gran torero. Torero de culto para muchos aficionados y algunos toreros. Un maestro del toreo más clásico, más añejo y más puro

El vídeo de su faena al toro de Zalduendo, está en las redes para quien quiera disfrutar con el buen gusto clásico de su toreo. y aprender con la maestría de su magisterio, 



Postdata riojana, taurina y vinícola

Organizado y convocados por Juan Carlos Estrada, el viernes un grupo de aficionados tuvimos el privilegio de participar en una cata taurina en Evoke con la compañía del torero de Arnedo. Una cata que finalizó con la degustación de un vino de la Rioja, el Pujanza. Un vino de ahora y adaptado a los gustos de ahora pero elaborado básicamente con la uva clásica tradicional de la zona, la uva Tempranillo.

Como me decía Joaquín Riera, un vino clásico pero actual igual que es clásico pero actual el toreo del maestro Diego Urdiales

Luís Bollaín y Juan Belmonte y ante una foto del trianero, se deshacían en elogios sobre la postura relajada y torero de una  de las manos del diestro. Precisamente, la que no toreaba. Pues eso, fijémonos en  esta foto, en esa  mano  torera que no torea" de Diego Urdiales.

sábado, 22 de octubre de 2016

Morante torea con los vuelos

Por Jose Morente

Morante en la goyesca de Ronda en 2013, el año que se encerró en solitario con toros de Juan Pedro y Parladé (Foto Arjona para el Mundo)

Morante es un caso aparte en la historia de la Tauromaquia.

Lógicamente hay cosas suyas que no nos gustan o nos desconciertan (ese riego de plaza vestido de torero, por poner un ejemplo) pero es posiblemente el torero de "arte" más valiente de la historia (con permiso de Curro Puya) y también el de más técnica, el de mayor capacidad técnica. Pero de una técnica fetén puesta al servicio del buen toreo.

Un aspecto que, hasta ahora siempre me desconcertaba y no era capaz de explicarme, es esa tendencia suya a hacer faena de muleta casi siempre en los terrenos de adentro, entre las rayas de picar, y no sacarse a los toros más hacia los medios.

Ayer un gran aficionado, Diego, me dio la clave:
Hoy en general y Morante en particular, se torea más con los vuelos que antes. Y toreando con los vuelos, el viento, el más mínimo viento, molesta una barbaridad.
Muy sencillo pero creo que ahí puede estar el quid de la cuestión.