domingo, 6 de febrero de 2011

Cante flamenco taurino (VIII). El pañuelo de Reverte

Por Jose Morente


Concha manton

Concha Piquer en una sugestiva foto de propaganda

 

Decía Néstor Luján, gastrónomo, escritor y aficionado que Antonio Reverte fue un torero corto que tuvo que competir nada menos que con el largo y poderoso Guerrita, a base exclusivamente de valor y leyenda.

Igual que el Espartero, aunque fallecería no por las astas de los toros sino, según se dijo, por una negligencia de las enfermeras que le atendieron después de ser operado de un quiste en el hígado.

Como personaje fue un mozo gallardo, bien trajeado y apasionado por las mujeres y muy deseado por estas. Por eso,  se convirtió en torero de leyenda y su vida pasó a los cantes y a las coplas como aquella que dice:

“No te tires Reverte. Vente conmigo…”

A finales del XIX hicieron furos aquellas sevillanas que decían “Cuando anuncian los carteles/ que Reverte va a matar/se escandaliza Sevilla/ y tó el pueblo de Alcalá”

También tuvieron mucho éxito estas otras coplas:

La novia de Reverte
tiene un pañuelo
con cuatro picadores
Reverte en medio

Concha Piquer la incluiría como sevillanas dentro de un pasodoble donde relata una relación idílica de novia y torero. También Juan Valderrama (como me recuerda Ramón Soler) cantó esta copla, pero por Serranas. Lo hizo en el año 1944 con la guitarra de Esteban de Sanlúcar para la casa discográfica "La Voz de su Amo".
 
Escuchemos el cante de la Piquer con orquesta incluida.

 
El pañuelo de Reverte
 
Hubo en España un torero
llamado Antonio Reverte
que fue bravo entre los bravos
pues jamás temió la muerte
 
Las mujeres lo querían
su cariño se rifaban
pero a nadie consentía
que a su novia idolatraba
 
Por eso al verla feliz
El pueblo cantaba así:
 
La novia de reverte, mi vía
tiene un pañuelo
tiene un pañuelo
la novia de Reverte
olé tiene un pañuelo
con cuatro picadores, mi vía
Reverte en medio
 
Esta es la reliquia
de aquel valiente
de aquel valiente
el pañuelo tan famoso
el pañuelo de Reverte
 
Derrochando su bravura
ante su gran persona
sufrió una grave cogida
toreando allá por Bayona
 
Fue su novia conmovía
a ofrecerle su consuelo
y la sangre de su herida
la secó con un pañuelo
 
Por eso al verla sufrir
El pueblo cantaba así:
 
La novia de reverte, mi vía
tiene un pañuelo
tiene un pañuelo
la novia de Reverte
olé tiene un pañuelo
Con tres rosas de sangre, mi vía
Reverte en medio
 
Esta es la reliquia
de aquel valiente
de aquel valiente
el pañuelo tan famoso
el pañuelo de Reverte
 
 
Aunque coplera, doña Concha intercala dentro de este pasodoble las populares sevillanas de Reverte. Por eso y porque convivía con Antonio Márquez, el “Belmonte Rubio” merece la pena incluirla en esta selección.
 
Y eso sin hablar del mérito que tiene cantar con orquesta que es de las cosas más complicadas que existen. Una asignatura en la que aprueban con nota alta las artistas de la copla, lo que no se puede decir de otros cantantes o cantautores más o menos modernos.
 
 
 
El pañuelo de Reverte
 
La leyenda del pañuelo es parte de la verdad, pero no toda la verdad. Tampoco la copla es enteramente cierta.

En primer lugar, la historia del pañuelo es adaptación de una copla más antigua, según nos cuentan en este viejo recorte de la revista taurina “El Ruedo” que está en el blog del aula taurina de Granada.
 
 
En segundo lugar, la historia de la novia tampoco es exactamente como la cuenta la copla, sino algo más dura. La historia real la contaba en una entrevista Manuel Mejías Bienvenida, el Papa Negro (el padre de los Bienvenida) al periodista Marino Gómez-Santos (Aunque tratándose del padre de los Bienvenidas, lo de real es relativo).
 
Resulta que la novia de Reverte, aquella del pañuelo con cuatro picadores en medio,  existió en realidad y se llamaba Paola Di Monte, era una artista italiana de varietés (como se decía entonces) que murió varios años después en Barcelona, dijeron que de amor, porque Reverte se había casado.
 
1899-02-02 (Bellas Artes) Paola del Monte (2)
                                       Paola di Monte
 
Esta mujer perdió su fortuna por seguir a Reverte a todas partes donde toreaba. Trabajó en Madrid, en el Teatro Musical y parece que salía a escena con un enorme corazón, que en el dorso tenía el retrato de Reverte. El público gritaba: ¡Reverte, Reverte! y entonces ella hacía un movimiento con el hombro y volvía el corazón del lado donde estaba el retrato del torero. El público le aplaudía entusiasmado.
 
Paola Di Monte murió pobre, en un hospital de Barcelona, llorando por Reverte. Dijeron que ella le había costeado la cura de la cornada célebre, que le había dado un toro en Bayona y que le dejó medio cojo.
 
También dijeron que le había regalado el primer automóvil que tuvo (Reverte fue el primer torero que tuvo coche) con pescante de landó y una cadena de las de bicicleta que a veces se salía por exceso de velocidad (unos quince kilómetros por hora).
 
Antes de Paola, hubo otra novia. Pero esa es otra historia.
 
 
Reverte Madrid 25-04-1897 001

Reverte torea en Madrid el 25 de abril de 1897 (publicado en Sol y Sombra)

Solo me queda añadir que Reverte sufrió muchas y graves cogidas (la de Bayona ya comentada se considera como una de las cornadas más fuertes de la historia del toreo).
 
Fueron famosos sus recortes capote al brazo que le valieron grandes ovaciones y marcaron su personalidad en el toreo.
 
Según Cossío, era intuitivo y no atendía las advertencias que se le hacían, a las que respondía que:
"Cada torero tiene su estilo. Yo, con los toros quedaos, no tengo defensa. Necesito toros bravos que se me vengan"

 

Propina

Como propina la ficha bibliográfica de Reverte de la colección de Curro Meloja:

 

Antonio Reverte-Ficha 001
 
Antonio Reverte-Ficha 002
 
 

Tango de los ojos negros


Pastora Pavón grabó en 1917, con la etiqueta de rumbas y con la muy gitana guitarra de Currito de la Geroma, un curioso tango que se conoce como el "tango de los ojos negros".

El tango fue uno de los palos emblemáticos de Pastora, ya que no sólo fue uno de sus predilectos, sino que en cierto modo es el que la lanzó a la fama. De hecho, en sus primeros años fue conocida como cantaora de tangos, hasta el punto de que su nombre artístico (Niña de los Peines) le viene por la letra de uno de ellos ("Péinate tú con mis peines..."). Pastora siguió grabando tangos toda su vida, hasta sus postreras grabaciones de los años 1949-50. Por cierto en una de estas, le decía a Melchor de Marchena, antes de comenzar, que iba a cantar "una vez por tangos, que no los canta nadie".



Los ojos negros (Rumba)
Pastora Pavón-Currito de la Geroma (1917)

Cuando yo miro
Cuando yo veo los ojitos negros
lo mismito que mi suerte
yo no sé porqué me mareo
y creo yo que me dan la muerte
creo que me dan la muerte
yo creo que me darán la muerte
cuando yo miro los ojitos negros
lo mismito que mi suerte

La vecina
la vecinita de allí enfrente
a mí me miraba con seriedad
porque dice que yo tengo
con su marío amistad
con su marío amistad
con su marío amistad
ay, la vecinita de allí enfrente
a mí me miraba con seriedad

Como lo descuelgan
como lo descuelgan de la cruz
crucificaíto y hecho peazos
se lo entregan a María
en sus santisimos brazos
en sus santísimos brazos
en sus santísimos brazos
como lo descuelgan de la cruz
crucificaíto hecho peazos

Ustedes son blancos
ustedes no entienden
hagan sus combinaciones
y a mí no meterme
a mí no meterme
a mí no meterme
ay, ustedes son blancos
ustedes no entienden

Tú te pones enfrente enfrente
yo te miraba de arriba abajo
yo veo que eres mu niño
y el querer cuesta trabajo
el querer cuesta trabajo
el querer cuesta trabajo
ay, tú te pones enfrente enfrente
ay, yo te miraba de arriba abajo

Poco años después de Pastora, grabaron también este tango (según referencia que me facilita Luís Soler) Telesforo del Campo y Teresita España, en 1920 y 1922 respectivamente.

Finalmente, este tango fue cantado por Pepe Marchena, de forma exquisita, en el Casino de Cabra en una de sus últimas comparecencias en público, donde con 69 años (aunque el dice que tiene 84) y después de meterse al público en el bolsillo con su descaro habitual ("soy el mejor que canta en España de todos los tiempos, que es un mérito"), apuntó dicho cante y a continuación cantó la guajira "Una cubana me dijo", que también reproducimos.

El tango de los Ojos Negros empieza en el minuto 14:00. La entrevista a la grabación en el Casino de Cabra que antecede es de 1962


Tango de los ojos negros y guajira
Pepe Marchena (1972)

[Tango]
Cuando yo, ay
Cuando yo veo tus ojitos tan negros
cuando veo tus ojitos negros
negros, negritos
como mi suerte
yo no sé lo que me pasaba
que los miraba y me dan la muerte
yo los miraba y me dan la muerte
yo al mirarlo me dan la muerte
cuando veo tus ojitos negros
negros, negritos como mi suerte

[Guajira]
Una cubana en Guanamacoa me dijo
yo no muero sin ver España
allí la uva, allí la uva
y aquí la caña

Vente linda cubana conmigo
te daré un café sabroso
hervido en la cafetera
y hecho con agua de pozo

Yo le dije que si era
Yo le dije que si era
nacía de la cabaña
no señor, de la montaña
no señor, de la montaña
que a lo lejos se divisa
donde se rompa la brisa
donde se rompe la brisa
La flor, la flor de la rica caña

Un verdadero lujo, poder escuchar a Pastora y a Marchena.


sábado, 5 de febrero de 2011

Isabelita de Jerez



Otra de las cantaoras poco conocida en el flamenco de hoy salvo por los muy aficionados, es Isabel Ramos Moreno, de nombre artístico Isabelita de Jerez, quien nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), en el año de 1895, y murió en Zamora -se suponía- en el año 1935.

Estuvo casada con el cantaor Pepe el Tordo y la pareja adoptó a una niña que luego fue primera bailaora del tablao Zambra, Rosa Durán, quien al fallecimiento de Isabelita se casaría con su padre adoptivo.

El comienzo de su carrera se desarrolló en Jerez, dándose a conocer sobre todo por sus saetas, seguiriyas y bulerías.


Sobre su muerte, de la que se tenían muy pocos datos se ha editado recientemente un pequeño librito escrito por José Ignacio Primo Martínez donde se acredita que la artista jerezana falleció en Zamora el 7 de junio, pero en el año 1942 y no en 1935.

Se incluyen a continuación dos cantes de Isabel de 1927, grabados para la casa Odeón con la guitarra de Manolo de Badajoz: Unas impresionantes seguiriyas con unas modulaciones de lujo ("Salí de la Breña") y una rumba ("Catalina mía") que también grabaría Manuel Vallejo (y cuyo audio también incluimos)

Insertamos primero, las seguiriyas que se han obtenido directamente del disco de pizarra original (Gentileza de Paquiví y Alfredo. Gracias)






Están tocando a misa (Seguiriyas)

Isabelita de Jerez-Manolo de Badajoz (1927)


Ayyyyyyyyy
Salí de la Breña
me metí en San Pablo
y a rezarle
como le rezo a la mare de mi alma
mi parte del rosario



Aquí la rumba Catalina mía en la voz de Isabelita y la guitarra de Manolo de Badajoz







Catalina mía (Rumbas)
Isabelita de jerez-Manolo de Badajoz (1927)

Por culpa de los hayares 
tú te fuiste con el busnó 
y ahora me vienes diciendo 
y ahora me vienes tú a mí diciendo 
que hayares no te dió 

Ponme la mano aquí, Catalina mía 
Ponme la mano, ponme la mano aquí 

Me estás martirizando 
que me estás martirizando 
que a la memoria tú a mí me traigas 
cositas que voy olvidando 
que tú me traías a la memoria 
cositas que voy olvidando 

Ponme la mano aquí, Catalina mía 
Ponme la mano, ponme la mano aquí 

Tienes que ir a tú mare 
que te tenga tan guardá 
si tú te has de venir conmigo 
por la puerta principal 
si tú te has de venir conmigo 
por la puerta principal 

Ponme la mano aquí, Catalina mía 
Ponme la mano, ponme la mano aquí



Y ahora el mismo cante en versión de Manuel Vallejo (otra joya) con Miguel Borrull a la guitarra.






La Catalina (Rumba)

Manuel Vallejo-Miguel Borrull


Quítate de mi presencia
Quítate de mi presencia
que me estás martirizando
Quítate de mi presencia 
que me estás martirizando
y a la memoria me traes
cosas que yo estoy olvidando
y a la memoria me traes
cosas que yo estoy olvidando

Ponme la mano aquí, Catalina 
ponme la mano aquí 
Ponme la mano aquí, Catalina mía 
mira que me voy a morir 

La China que tenía 
se fue a Alemania y no volvió 
una China que tenía 
se fue a Alemania y no volvió 
y a Alemania me voy 
y no a divertirme 
y a tomar un veneno 
yo quiero morirme 

Ponme la mano aquí 
que la tienes fría 
ponme la mano aquí, Catalina mía 
mira que voy a morir

Me voy al cielo que es mi morada





En 1965, RCA editó bajo el sello CANDEM (luego se reeditaría varias veces) un disco de Villancicos navideños donde incluía, un poco traído por los pelos, un fandango de Huelva, cantado por Adela la Chaqueta con las guitarras de Melchor de Marchena y Enrique de Melchor (Aunque este último, que tenía entonces 14 años, figura en los créditos del LP bajo su nombre y apellido: Enrique Jímenez).


La única justificación de la inclusión de este cante en un disco de temas navideños podría estar en la temática religiosa de la primera de las tres letras del cante.

Como quiera que Adela la Chaqueta grabó tan poco y sobre todo que es más conocida por sus cantes por bulerías y a compás de bulerías (rancheras, jotas y coplas ) y no por sus aportaciones en otros palos, me ha parecido interesante traerla aquí cantando por fandangos




Al Cielo, que es mi morada (Fandangos de Huelva)
Adela la Chaqueta-Melchor de Marchena. Enrique Jimenez (1965)

Al Cielo, que es mi morada
Déjame pasar, que voy
al Cielo, que es mi morada
si quieres saber quién soy
soy el lucero del alba
por donde quiera que voy

No sé bien a quien mirar
La otra tarde en el Rocío
No sabía yo a quien mirar
Si tu cara entre el gentío
O a la que está en el altar
Me tienes loca perdío

Entre el monte y la marisma
Hay un lucero escondío
Entre el monte y la marisma
Si la vista no me engaña
Es la Virgen del Rocío
La más bonita de España

Quitate del sol que te quema
Que quítate del sol que te pone
Que la carita morena





Otra cuestión interesante es que la primera de la tres letras que canta Adela, la grabó la sin par Pastora Pavón también con la guitarra de Melchor de Marchena en los años 50


La letra del cante de Pastora es la siguiente:


Al cielo que es mi morada (Fandangos de Huelva)
Niña de los Peines-Melchor de Marchena (1950)

Morada
Déjame pasar, que voy
al Cielo, que es mi morada
si quieres saber quién soy
soy el lucero del alba
por donde quiera que voy

Tormentos
Desengáñame de veras
y no me des más tormentos
que yo mi vida la diera
por saber tus pensamientos
aunque después me muriera

Provincia
Con el fandango orgullosa
está Huelva y su provincia
lo mismo que está una rosa
cuando recibe caricias
de una mujer cariñosa


Me parece interesante escuchar estas dos versiones distintas pero tan atractivas de un mismo cante.


miércoles, 2 de febrero de 2011

El problema del temple (y II)

Tercera definición del temple. La explicación mágica (Luís Bollaín/Juan Belmonte)

La opinión del propio Juan Belmonte nos llega transcrita por el notario y belmontista Luís Bollaín en su libro “La tauromaquia de Juan Belmonte” (Madrid, 1ª ed., 1963). Dice Bollaín:

(….) Un día me lancé al asalto del maestro; le expuse como preámbulo “mis ideas”, y desemboqué en esta pregunta a tenazón:

-¿Qué piensa sobre el temple Juan Belmonte?

-Pues pienso lo mismo que usted. Los dos -cada uno desde nuestro sitio- vemos el “temple” de idéntica manera; de la única que, a mi juicio, puede concebirse: como concordancia de movimientos, sí; pero con ejecución lenta y con soberanía sobre el toro. No admito que pueda hacerse nada meritorio con una muleta o un capote en las manos, sino a base de que el torero sea siempre el supremo dictador. Torear es llevar la contraria al toro (…) templar es una manifestación –la más relevante- de ese “llevar la contraria al toro” en que el toreo consiste, porque es ejecutar con lentitud, aunque el astado embista con rapidez (...) Yo toreé “con temple belmontiano“ empujado a ello por mi modo de sentir el arte de torear; moví el engaño a la velocidad que me dictaba mi sentido del toreo, y luego … ya veía usted: unas veces el toro pasaba despacio y limpiamente, embebido en mi capote o en mi muleta, y otras, “no me hacía caso”, derrotaba en la tela o me cogía y el temple no asomaba por parte alguna. Pero no puedo explicar: ni el porqué del éxito, ni el porqué del fracaso. No sé decir que hacía yo para que aquello saliera bien… cuando salía bien, o para que no saliera bien…, cuando salía mal.

Aquí se está planteando una cuestión importante y es que la concordancia de velocidades debe venir impuesta por el torero (por el mando del torero) que es el que conseguiría frenar al toro que embiste rápido. Pero lo que no se explica es el cómo.


Cuarta deficinión del temple. Bajar la mano. Paco Malgesto-Armillita.

En las páginas finales del libro de Paco Malgesto sobre la vida taurina del mexicano Fermín Espinosa Armillita (Armillita-Maestro de maestros, México, D.F., 1ª Ed., 1949) se contiene un interesante compendio de las ideas de este diestro que constituye una verdadera tauromaquia.

De este apéndice denominado “el testamento de Armillita” entresaco lo que dice sobre el temple.

“Hemos hablado de lentitud y de temple; hay toreros muy lentos y toreros muy rápidos; pero “Armillita” opina que generalmente la velocidad la da el toro; si se pretende torear lentamente a un toro de embestida muy rápida, lo más probable es que atropelle el capote o la muleta, que derrote y que desarme; y si a un toro que embiste lentamente se le torea con rapidez, se adelantan las suertes, el torero se descubre y puede ser achuchado; ha habido toreros que por su sabor y su clase han aprovechado muy bien a los toros de embestida lenta: Chucho Solórzano, Victoriano de la Serna y “el Soldado” pueden mencionarse entre ellos.

Hay, sin embargo, un procedimiento para conseguir que un toro bravo, codicioso y de buen estilo frene su velocidad en el momento del lance o del muletazo: todo el secreto está en bajar mucho el engaño; entonces el toro, para alcanzarlo con los pitones, baja mucho la cabeza y, y así su rapidez disminuye; para obtener este resultado, mientras más largo tenga el toro el cuello es mejor, porqué podrá bajar más la cabeza; los toreros que opinaban, antiguamente, que un toro de cuello largo, es peligroso o incómodo , estaban equivocados; el toro incómodo es el de cuello corto, porque siempre tiene la cabeza alta.

Fermín recuerda a “Gitanillo de Triana”, en Madrid, frenando a sus toros, en el primer tercio, a base de arrastrarles el capote; con la muleta, ha seguido ese mismo procedimiento Silverio Pérez.

Con lo que volvemos a Pedro Romero.

Quinta definición del temple. El toreo en curva. Domingo Delgado
La siguiente explicación la dará Domingo Delgado de la Cámara, en su libro “Del Paseíllo al arrastre-La lidia y su evolución (1ª Ed., Madrid, 2004)

Señala que el temple siempre lo ha visto ligado al valor. Sólo los toreros valientes son capaces de esperar tranquilamente a que el toro meta la cabeza.

Niega la teoría mágica (Toreros que serían capaces gracias a su poder mental de imponer al toro la velocidad que quieren). Dice que si se intenta torear más despacio de la velocidad del toro, este engancha la muleta (Aquí se parece a Corrochano. Se puede torear despacio sólo al toro que va despacio).

Señala que esa velocidad del toro se tiene que modular en las varas (No recuerdo yo quien dijo que el temple del torero dependía del temple del palo. Me parece que era Joaquín Gordillo (el ínclito comentarista de televisión años ha). También añade que la velocidad del toro se reduce bajando la mano y cruzándose.

No obstante, añade que picado el toro, bajando la mano y cruzándose el torero, el toro tendrá aún una determinada velocidad (menor si se quiere) pero que nunca se podrá torear por debajo de ese tempo porque se produciría el enganchón.

Habla de Belmonte (recuerda que con él es cuando empieza a hablarse del temple) y dice que su aportación técnica fue cruzarse con el toro con eso consiguió torear más despacio y, sobre todo, sobrevivir en el toreo. Mientras más cruzado, más tiene el toro que cambiar su trayectoria y más se ralentiza su embestida.

También insiste en lo de bajar la mano como el otro elemento técnico que posibilita el temple. Cuando la mano va más baja, el toro va más sometido y embiste más despacio. Recuerda que la mayoría de los toreros han templado con la mano baja. Y dice que muy pocos han toreado bien a media altura. Pone como ejemplo a Chicuelo, El Viti, Manzanares y Ponce (Curiosamente a mí esa impresión de torear despacio a media altura sólo se la recuerdo a Curro Romero y al Paula)

Introduce por tanto un concepto nuevo: torear en curva como solución técnica que permite acercarse al temple y, además propone un elemento de valoración sobre el que los otros autores han dicho poco: El enganchón como antítesis del temple. Mientras más enganchones se sufren menos se estaría templando. La regla contraria también sería válida.

Posdata. Sobre las fotografías de esta página

He elegido para ilustrar esta página una fotografía de Juan Mora, como homenaje a su faena de Madrid el pasado otoño, donde toreo muy templado y muy despacio, y cuatro del Juli.

La explicación de elegir las fotos del Juli está no sólo porque es torero de mucho temple (Ver sus dos primeras fotografías con la muleta planchá) y cuyas imágenes ilustran muy bien los conceptos de bajar la mano y torear en curva (ver las dos últimas), sino sobre todo porque se le achaca una cierta rapidez a su toreo. La explicación para mí está muy clara y corresponde con los anteriores comentarios de Domingo Delgado. ¿Será quizás porqué Juli es, de los toreros punteros, el que torea ganado más encastado y gusta de dejarse más crudos y enteros a los toros para la muleta?

martes, 1 de febrero de 2011

Corrida Picassiana

Mi amigo Juan Manuel Pozo, me envía copia del siguiente correo que ha remitido al Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, a varios aficionados y a las Peñas Taurinas.

Ideas sobre la corrida Picassiana:
  
1. Fijar la época de la vida de Pablo a la que se quiere referir el evento. En mi opinión debe ser la de los años 20 del pasado siglo.

2. Organizar la corrida con el tipo toro aquella época (Saltillo o Santa Coloma). Más chico que el de ahora, pero íntegro.

3. Fabricar petos para los caballos de picar como fueron en su inicio (época de Primo de Rivera)

4. Realizar en su perfeccion maxima la suerte de varas y  tercio de quites.

5. Para la vestimenta de los matadores y subalternos se daria un salto adelante en la vida de Pablo y se copiaria en lo posible el vestido que diseñó para Luis Miguel Dominguin

6. No se dibujaria la raya de picar.

Se pretende que la base del espectáculo sea presentar al Mundo una Corrida de Toros de aquella época

Hasta aquí la propuesta de Juan Manuel. 

A mi me parece interesante plantear este debate ya que pienso que la Corridad Picassiana corre el riesgo de acabar como las goyescas. Los toreros salen vestidos (a veces, mal vestidos) de goyescos pero ahí se acaban las semejanzas. Ni las suertes, ni el planteamiento del espectáculo tienen nada que ver con las corridas de entonces. O sea, lo que vemos es una corrida de ahora, pero con vestidos de torear goyescos o picassianos.

Es evidente también que hay cosas de antes que no pueden recuperarse hoy, pero sí que se podría hacer un esfuerzo de todos (hay que implicar a los toreros de a pie y caballo, si no esto no sirve para nada) para ofrecer algo distinto.

No lo dice Juan Manuel, pero a mí un torero como Morante de la Puebla, que tiene de cabecera un libro como es la "Introducción a la Tauromaquia de Joselito" de Corrochano, me parece el torero perfecto para entender esta idea y llevarla  cabo. Otro torero idóneo sería Luís Francisco Esplá, que se ajustaba la montera con las páginas del Cossío. El problema es que éste último está ya retirado y el primero empieza todos los años la temporada en Sevilla el Domingo de Resurrección. 

Adela la Chaqueta


Adela la Chaqueta
 
 
Parece mentira, pero el flamenco está lleno de cantaores que no alcanzaron el sitio que, por sus cualidades, hubieran merecido.
 
Abundan en exceso los nombres hoy olvidados, incluso poco conocidos entre sus contemporáneos, de gente que no sólo cantaba bien, sino muy bien.

Uno de estos casos es el de Adela Fernández Jiménez (Cádiz, 1918-Jerez de la Frontera, 1995) quien adoptó como nombre artístico el de ADELA LA CHAQUETA, aunque a ella le gustaba más que le llamaran Adela la gitana

Con solo quince años debutó en Madrid en el espectáculo Las Calles de Cádiz, que presentaba La Argentinita. Permaneció en Madrid una larga temporada, desarrollando su carrera en tablaos y espectáculos teatrales.

"Era tal su genio cantaor y su tremenda personalidad, que quienes la conocieron en vida, no recuerdan un timbre más gitano. Poco antes de morir en 1995, actuó en Cádiz en el concurso de Alegrías.  Con sus 80 años era la mejor cantando por bulerías, y tenía un arte por fandangos, que todavía no la superado nadie. Muy pocas grabaciones nos dejó para poder escuchar su cante, es incomprensible que no grabara más, con el tiempo que estuvo en Madrid" (Del blog “el Arte de vivir el Flamenco”).

 

Traemos aquí un Cuplé por Bulerías del Programa de Canal Sur "La Puerta del Cante" (1990)


Título: Voy a perder la cabeza por tu amor

Cante y Baile: Adela Fernández Jiménez  "La Chaqueta"

Guitarras: Moraíto, El Niño de la Leo y Agustín de Pinto

Programa: La Puerta del Cante (1990)





Y ahora del mismo programa y año, estas otras Rancheras por bulerías:

Título: Imposible [Quiero verte una vez más]
Cantaora: Adela Fernández Jiménez "La Chaqueta"
Guitarras: Pedro Carrasco Romero, Periquín "Niño Jero" y Antonio Carrasco Romero "Antonio Jero"
Programa: Puerta del Cante (1991)