lunes, 7 de mayo de 2012

Fandiño se impone con los Victorinos en Sevilla

Por Fernando Cámara
0001085239_560x560_jpg000 Fandiño muleta (JC Muñoz)
Fandiño. Muy ajustado y llevando muy toreado al Victorino (Fotografía de Juan Carlos Muñoz).

Sevilla, 24 de abril de 2012

Toros de Victorino Martín para Iván Fandiño y David Mora (mano a mano)


Hemos analizado en anteriores entradas, la historia del encaste Saltillo-Albaserrada y el comportamiento del toro de Victorino desde el punto de vista de su ganadero y, primordialmente, desde el punto de vista de los toreros.
Lo importante es destacar que a un comportamiento distinto del toro debe corresponder un distinto modo de torear. La técnica del toreo puede tender unas reglas básicas comunes y válidas a todos los encastes pero los matices que deben aplicarse a cada uno son distintos.
No es lo mismo torear al toro, bravo y noble, de Ibarra-Murube-Parladé, donde el torero puede lograr el objetivo decimonónico de convertirse en eje del toreo y de la fiesta, que al toro -bravo pero listo- de Saltillo-Albaserrada, con el que la lidia debe desplegar todos sus recursos defensivos y donde el toreo de expulsión aparece como el más indicado para un toro que casi siempre se ciñen en las suertes.
Por eso, yerra quien analiza la labor de los toreros desde puntos de vista apriorísticos. Al torero hay que juzgarle en función del toro que tiene delante y no en función del concepto del toreo que pueda tener el crítico. La crítica dogmática, de tanto predicamento en la historia del toreo, resulta muy cómoda para los aficionados, pues evita tener que pensar, pero nunca ha servido para saber lo que había ocurrido realmente en la plaza.
No es ese el caso cuando quien enjuicia la labor del torero es otro torero pues entonces el toro se convierte en piedra de toque de cualquier opinión. Si además, como es nuestro caso, a ese punto de vista se une –como no puede ser menos- el depurado conocimiento de la técnica de torear, el resultado es inobjetable.
¿Quien mejor, por tanto, que Fernando Cámara para contarnos lo que pasó en Sevilla?
0001085245_560x560_jpg000 Fandiño Gaoneras (JC Muñoz)
Fandiño en un espectacular quite por gaoneras (Fotografía de Juan Carlos Muñoz).
 
El toro de saltillo
El toro de Victorino pertenece a la rama santacoloma-saltillo, rama que aun conserva la virtud de humillar, elemento este que le hace ser un toro correoso pero dúctil ante una lidia acertada y trazada con “escuadra y cartabón".
La selección llevada a cabo por sus criadores ha conservado un toro con dificultades muy especiales y diferentes a los demás encastes, matices que a su vez, aportan una gran dosis de inhumanidad en su embestida.
Tanto su forma de embestir como incluso por su aspecto, exige que el torero aplique un modo muy específico de lidia para crear una labor sugestiva y eso no se produce fácilmente. Por tanto, cabe comprender que supone un gran mérito.
 
0001085246_560x560_jpg000 Suerte de varas (JC Muñoz)
La alegre embestida al caballo de un Victorino (Fotografía de Juan Carlos Muñoz).
La actitud de Fandiño
En la corrida de Victorino Martin en Sevilla, contamos con la presencia de toreros dispuestos a asumir ese condicionante reto. Sobre todo, destacó un Iván Fandiño que no nos sorprendió negativamente, es decir, nos volvió a mostrar su faz épica y heroica. Resuelto, luchador y armónico, enfrentó ese leve baile en el que no se permite ningún traspié cuyo desenlace pudiera provocar el desencanto al sutil jurado de Sevilla y la hegemonía a esa cárdena y asaltillada bravura.
 
0001085241_560x560_jpg000 Fandiño remate (JC Muñoz)
Toreo épico y heroico
Torero capaz incluso de volcarse sobre los pitones prescindiendo, en esa legendaria tarde, del engaño que hace el quite al cloroformo. Épico y heroico en el redondel maestrante, Fandiño se convierte en uno de los pocos hombres dispuestos a ser extremadamente generoso ante aquellos a los que solo nos avala el simple precio de una entrada, lo que es algo encomiable.
0001085242_560x560_jpg000 Fandiño estocada (JC Muñoz)
Fandiño, en las estocadas, se volcó sobre los pitones (Fotografía de Juan Carlos Muñoz)
Un ser humano en el ruedo de una fiesta donde se baila con los rojos claveles de la gloria, el desencanto e incluso, como no, la muerte. Pero, ¡ojo! que para realizar esa tan funesta como grácil danza hay que ser científico en tauromaquia, porque la compañera de baile, en este caso, es la coriácea bravura de los Victorinos.
Dicho esto, pondremos en juicio la actuación del torero.
Matices de una actuación
Ante todo, la actuación de Fandiño no puede ser criticable, sino elogiable, porque aunque hubo hipotéticas imprecisiones las reacciones asaltilladas a dichas inexactitudes fueron toleradas sin la mas mínima deformación. Riñones encajados, cites estóicos, barbilla clavada en el pecho avalan una gran determinación e ignorancia de su propia integridad además de una grandiosa torería. Así lo reconoció la mayoría. La mayoría, menos los que se la cogen con papel de fumar para pedir un triunfo legítimo.
No sé si los eruditos aficionados del sombreado tendido uno estaban -en ese preciso momento en el que había que pedir la oreja- comentando el porqué no paró la música en el enganchón durante la faena del segundo de Fandiño, síntoma más que evidente de que lo que estaba realizando era de verdadera importancia... ¡Que pena! Porque se hubieran ahorrado las protestas a la presidencia y reconocido una gran labor.
0001085229 (JC MUñoz)
Todo lo que hizo Fandiño en Sevilla tuvo mucho mérito y mucha pureza
 
El comportamiento de los Victorinos
El toro de saltillo requiere la presencia de unos engaños por delante, que no presenten huecos, que se adelanten al preciso momento en el que hay que rebasar la jurisdicción de las zapatillas, correr la mano sin torsión de muñeca de forma que llame la atención al ojo contrario por un tiempo excesivo dejando así expuesto el cuerpo del torero a la vista del toro.
El de saltillo debe pasar desde adelante por la bragueta del torero y hacia atrás sin que el torero deje de acompañar con el pecho para que no se meta en los terrenos traseros del torero. Al contrario de como se torea el toro Nuñez, Parladé, Atanasio, etc., el de Saltillo humilla pero no admite la muleta por arriba ni huecos entre muleta y torero.
Por este motivo se torea con la muleta más plana y baja, es decir, la típica y supuesta ventaja del pico, en este caso no lo sería, porque supondría la evidencia del cuerpo con el ojo mas cercano al torero y como consecuencia el toro se queda corto, no sigue la muleta y busca por debajo al torero.
No admite toques secos o bruscos, porque provocaría su defensa con la misma brusquedad interrumpiendo el muletazo ya en el inicio. Al principio de la faena, hay que acompañarlo en la embestida sobre las piernas y por abajo saliendo en los primeros muletazos de la trayectoria de su embestida intentando coger la dimensión de la primera distancia.

En los primeros compases de la faena , se debe acompañar la embestida del astado sobre las piernas y por abajo saliendo de su trayectoria, dejándole sitio e intentando coger las distancias adecuadas.
Inmediatamente después de una primera tanda de tanteo y preparación, ¡A torear y con la izquierda! En estos toros, que tienen los pases contados, hay que ponerse en el sitio cuanto antes so pena de que la faena se vaya en probaturas. Eso es lo que hizo Fandiño. Con la muleta adelantada y casi sin tocarlo, Fandiño lleva al toro muy toreado. La tanda es larga (cinco y el de pecho) lo que no es muy habitual en los inicios de faena.

El toque o el estímulo de embestida en el de Saltillo es la invasión de los terrenos contrarios del toro, o sea, el cruzarse con un paso hacia el pitón contrario en lugar de tocar con la muleta estando estático el torero (provocar la embestida).

Y también sin más preámbulos y visto el toro en la anterior tanda ¡A los medios! También con la izquierda. Fandiño no tuvo la más mínima duda en su faena al tercero de la tarde que estamos despiezando. El toro cita con suavidad y mimo.
Es muy interesante el detalle del primer pase. Fandiño está muy enfrontilado y carga la suerte (en el sentido que hoy se da al término) en el primer pase aunque lógicamente sólo en el primer pase.
Eso en la primera distancia, porque la segunda distancia es la realmente importante en estos toros. Al terminar el primer muletazo hay que posicionar la muleta perdiendo unos pasos, uno largo que saque al torero de la reposición del toro y otro combinado con uno hacia adelante al pitón contrario para ganarle de nuevo el pitón colocandose el torero perfectamente en la cola de la muleta y como mínimo en linea con el toro.

A este toro hay que aprovecharle sus escasas, aunque magníficas, embestidas. Por eso, porque se agotan pronto hay que pisarles el terreno, “atacarles” entre pase y pase para que embistan. En esta primera tanda por la derecha el toro protesta algo más. 
El paso hacia adelante y el enganche suave con los vuelos de la muleta, estimulará al toro de nuevo a repetir la embestida humillado. De esta forma, el toro, no ve al torero en ninguno de los enlaces de muletazo a muletazo, al contrario que si el torero se queda en la cara sin perder espacio y al hilo del pitón donde el toro acabaría por ganar terreno y apretar para adentro al torero, forzando a este a salirse de la suerte o en el mejor de los casos al remate prematuro de la tanda.
Estos minuciosos matices son los que hacen relativamente más fácil hacer faena a estos toros.

La tanda postrera con la derecha. Al toro le cuesta más embestir y mira al torero. Fandiño carga la suerte en el primer pase pero ahora avanza la pierna antes de que se arranque el toro, que es ahí lo aconsejable. La tanda tiene menor fluidez pues el toro se lo piensa más entre pase y pase. El Victorino no tenía ya muchos pases seguidos por tanda, al contrario de los toros excepcionales de esta ganadería que siempre regalan al torero unos centímetros de más, en cada embestida, cuando se entregan.
Enhorabuena, torero
Si reprochamos a Fandiño que solo le ganó el paso al final de la faena en algunos muletazos y que citó al toro muy quieto en el primer muletazo sin provocar la embestida, hay que elogiarle que trató en todo momento de imprimir pureza a su labor, aguantando las dificultades que planteaban los de Victorino.
Aguanto miradas, coladas y todo tipo de dificultades con la barbilla clavada en el pecho, los riñones metidos y una sensación de auto convencimiento solamente alcanzable a las grandes figuras del toreo.
Pudo equivocarse, bien es verdad, pero eso siempre será una hipótesis por muy claro que parezca y lo que es más importante, a pesar de las posibles imperfecciones, con Fandiño ante los Victorinos he recibido, como aficionado con un punto de vista profesional, sensaciones que hacen grandes a los toreros.
¡Enhorabuena para Iván Fandiño!.
 
Han sido cuatro tandas (más la de inicio) y la faena está hecha. Después de unos pases de preparación, Fandiño en la hora de la verdad. Una buena estocada.

Notas:

Comentarios a fotografías y videos de Jose Morente.

Los videos que ilustran esta entrada, se han bajado de ambitototoros

viernes, 4 de mayo de 2012

El toro de Victorino (III) Su comportamiento (2ª parte)

 

12405334599524213gd Morante mano a mano 2009_thumb[1]

Hay consenso en que torear con el capote a los Victorinos de salida no es fácil. Sin embargo, Morante de la Puebla lo hizo en el 2009, en el mano a mano con el Cid. Fue lo único interesante de la tarde.

 

Analizábamos en la anterior entrada el comportamiento del toro de Victorino a través de la opinión del propio ganadero y de los toreros. Vamos hoy a continuar con las opiniones de estos últimos sobre el modo correcto de enfrentarse a este toro con capote y muleta.

 Un toro difícil de torear con el capote

Uno de los toreros que más piensa en la cara del toro es, sin duda, Enrique Ponce quien señala que “en principio, este toro no suele ser fácil con el capote”. Por eso, Ponce aconseja que:

“En ese momento no hay que fijarse en si tiene o no recorrido, o si se mete o no por debajo, porque casi siempre suele quedarse corto y rebañar, sino que hay que fijarse en otras cosas.

Una característica buena que hay que apreciar con el capote es que humille o no humille.

Si baja el morro es una gran ventaja, porque un toro de Victorino que no humille puede crearte muchos problemas

Victor Mendes 001

El Victorino de salida suele ser muy complicado en el capote. pues no humilla lo que puede ser mala señal. En la foto, Víctor Mendes.

 

Enganchando al toro en los vuelos de la muleta

Como con el capote no suelen dar juego, el éxito o el fracaso con estos toros se ventila en la faena de muleta. Vayamos paso a paso.

Quien explica muy bien como se cita a este toro y como se traza el muletazo es El Tato.

“En lo que respecta a la colocación para el cite a este toro no sirve echarle la pierna y la muleta hacia adelante para luego cambiar la posición del cuerpo, sino que hay que cogerle con los pies ya asentados, más de perfil o más de frente según cada torero, pero siempre muy asentado. Debe ser la muleta la que enganche y traiga al toro. Como por lo general es un animal que tiene fiereza es fundamental que la muleta esté puesta por delante para ganarle con sometimiento.

La muleta no sólo hay que echársela delante, sino que tiene que ser abajo, en el hocico, para jugar a favor de la condición humilladora de este toro. Si le pones la muleta así facilitas su embestida, mucho más que si va a media altura”

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El Tato en 1997 con un Victorino en Sevilla. La muleta siempre debe ir por delante del torero en el cite con estos toros. Además hay que esperar muy asentados los pies. Cargar la suerte, en estos toros, no es aconsejable pues su tendencia natural es ya vencerse hacia el cuerpo del torero.

 

El muletazo en línea recta

No basta con poner la muleta adelante y abajo, ni con enganchar al toro en los vuelos con suavidad (“Al Victorino –dice el Cid- hay que echarle los vuelecitos abajo, siempre muy suave”) sino que es clave el trazo que se le de al muletazo, algo en lo que coinciden todos los toreros.

El primero, el Tato quien explica:

El recorrido del muletazo debe ser más en línea recta que hacia detrás: Como es natural hay toros que permiten que te enrosques con ellos pero esa no es la norma general de la ganadería. Este toro tiende a acortar la embestida en el remate y puede rebañar y quedarse por debajo, por lo tanto la base del toreo es procurar romperle en línea recta hacia delante para que el toro se acostumbre a pasar. ”

1997-04-11 El Tato y Veraniego 001_thumb[1]

Sevilla, 8 de abril de 1997. Lo que está haciendo el Tato con el toro Veraniego de Victorino (rematar detrás de la cadera) sólo puede hacerse excepcionalmente con toros de esta ganadería. Lo habitual será tener que romperlos en línea recta.

Eso mismo es lo que dice Enrique Ponce quien señala que:

“Al toro de Victorino hay que iniciarle las faenas llevándole mucho para adelante en línea recta, para que el animal se acostumbre al recorrido que le estás marcando. Si a ese toro empiezas llevándotelo atrás, o te dura muy poco, o te rebaña en el tercer pase.

Sobre todo al principio, hay que romperlo para delante en la línea recta y sólo después, si se te entrega y es bueno, entonces puedes enroscártelo. Pero no en un viaje corto, sino hacia atrás pero muy en largo. Siempre hay que llevarlo mucho y muy sometido.”

 

Ponce con un Victorino en Bilbao 001_thumb[2]

Ponce en Bilbao con un Victorino de gran tamaño para este encaste, torea en línea recta que es lo que pide este tipo de toro.

 

Lo que remacha el Cid, uno de los diestros que más éxitos ha tenido con estos toros y quien los ha entendido a la perfección.

“Al toro de Victorino no hay que llevarle muy hacia atrás porque como se vuelve tan rápido, si le vacías por detrás de la cadera no te da tiempo a colocarte para el siguiente muletazo. El final del pase hay que alargarlo mucho y, al principio un poco en línea recta.

Yo lo que hago porqué sé que hay que llevarlos en línea recta es ponerme enfrontilado con ellos, para poder llevarme la muleta hacia atrás sin romper la línea recta de su embestida. De esa manera, el muletazo no sólo no pierde profundidad sino que de hecho gana”

Bilbao el Cid 001

El Cid toreando en línea a un Victorino en Bilbao.

José Miguel Arroyo “Joselito” es de la misma opinión:

“Lo más importante al principio es poderles, ponerles los engaños delante e intentar alargarles el viaje lo más posible. Además hay que engancharlo muy abajo.

Este es el toro que menos te permite enroscártelo a la cintura porque te rebaña por detrás y por delante”

1993-09-03 Palencia Joselito con un Victorino 001_thumb[1]

Joselito con un Victorino en Palencia el 3 de septiembre de 1993. El Victorino es el toro que menos permite enroscártelo a la cintura. Joselito lo torea, sin embargo, con mucha firmeza y aplomo.

 

Tandas cortas y no largas rematadas por abajo

Otra regla primordial es la del número de pases que admiten estos toros en cada tanda. Dice el Cid que:

“Al principio las tandas de muletazos son más cortas, para ir haciéndole al toro, porque el primer pase casi siempre se lo traga medio bien, pero el segundo y sobre todo, el tercero ya le cuesta mucho trabajo.

Hay que ir sobándole: Primero, tres pases y luego si el toro lo permite, cuatro y cinco. Hay Victorinos, no muchos, que permiten series largas. La mayoría de los toros son de ir poco a poco porque como tienen los muletazos contados, hay que aprovechárselos desde el principio”.

 

1986 Ruiz Miguel en Madrid 001

Para poder torear bien al toro de Victorino, primero hay que sobarlo. En la foto Ruiz Miguel en 1986 en Madrid enseñando a un Victorino a seguir el trazo del muletazo.

1986 Ruiz Miguel 001

Luego, ya podrá venir hasta esto.

Añade el Cid que:

“Luego como te tropiece dos veces la muleta, ya puedes ir descontando pases. Incluso los toros que crees que son buenos se orientan rápidos”.

O sea, lo que aconseja siempre Victorino en los tentaderos: ¡Que no enganche la muleta!

Por alto son muy complicados. Joselito señala que una característica de estos toros es que:

“Al principio, casi nunca aceptan los pases de pecho ni cualquier otro remate por alto. Ahí es cuando más rebañan. En cambio cuando le echas el capote o la muleta abajo, es cuando suelen embestir más”

El Cid en Bilbao Veranero (6 toros) 001_thumb[1]

El Cid remata por abajo una tanda al toro Veranero, uno de los seis de su gesta de Bilbao donde mató en solitario la corrida de Victorino. El toro de Victorino generalmente no admite pases por alto ni tandas largas.

 

La muleta, siempre por delante 

Un torero (y algo más que torero) que se ha preocupado de estudiar concienzudamente a estos toros es el escritor André Viard, quien desvela el secreto del modo de engarzar un pase con otro con estos toros:

Ligar sin ligar es el secreto… El conservar el compás de espera entre los pases sin romper el tenue hilo del dominio, pero dejándole al animal el tiempo para que equilibre su embestida. Instante sutil en el que la muleta se queda como suspendida para ser más convincente”

Ponce traduce a Román Paladino lo que Viard explicaba de modo tan poético:

“Para poder torearle bien hay que bajarle mucho la mano y taparle constantemente. Entre el remate de un muletazo y el inicio del otro, el toro debe tener la muleta siempre delante. Sólo debe ver muleta. Este toro rebaña por abajo y si no ve muleta a lo mejor quiere coger la pierna”.

Padilla 001

El Victorino debe ver muleta en todo momento especialmente en los remates del pase o de la tanda. Como decía Victorino, la muleta no se puede jalar en ese momento. En la foto, Padilla aplica correctamente ese precepto.

 

Los movimientos del torero entre pase y pase

Es importante también que no pase mucho tiempo entre tanda y tanda para que el toro no despierte, para que no se oriente pero lo más complejo es –en estos toros- engarzar un pase con otro. Dado que este toro suele quedarse corto, debajo de las zapatillas, lo más importante  serán, por tanto, los movimientos que, entre pase y pase, debe hacer el torero para mantener las distancias con el toro.

Guillermo H. Cantú reconoce que no es ideal emplear estos movimientos pero que es algo que se da en la realidad y que hay que contarlo “si se desea comprender la técnica empleada”.

Y es que aunque lo perfecto sería no enmendarse, no moverse, con  los toros de este encaste esto no será generalmente posible pues tampoco admiten la solución técnica habitual para los toros que se quedan cortos que es citar con la muleta retrasado ya que, como hemos visto, esa forma de citar no es nada aconsejable en el toro de Saltillo.

  1989 Despedida Ruiz Miguel  (Victorino)

La solución habitual cuando el toro se queda corto es citar con la muleta retrasada (cáncamo a la altura del cuerpo) para que el toro en su corto viaje rebase el cuerpo del torero. Sin embargo, ésta fórmula aunque válida en otros encastes es inviable con el Victorino pues al toro de saltillo hay que citarle siempre con la muleta adelantada. Sin embargo, como no hay teoría infalible aquí vemos a Ruiz Miguel citando al final de faena con la muleta (el cáncamo atrasado).

 

Consecuentemente, aquí no quedará más opción que realizar los movimientos necesarios para recuperar la posición. Lo importante, entonces, es que estos movimientos se hagan con armonía, sin perder el ritmo de la faena.

Sin embargo, resulta bastante llamativo que, en las entrevistas y declaraciones que he podido recopilar, ningún diestro habla de ese momento singular que se produce entre pase y pase cuando el torero tiene que recuperar su posición delante del toro.

Y es que el miedo de los toreros a ser tachados, por los críticos intransigentes, de falta de pureza les obligan, a veces, a utilizar un lenguaje, digamos que, “políticamente correcto”.

Ninguno pues nos hablará abiertamente de “perder los pasos” (igual que tampoco se atreven a hablar del “pico”) sino que utilizarán otros eufemismos (Como lo de “conservar el compás de espera” que decía Viard). Sin embargo, “perder los pasos” ante el toro de Victorino no es ninguna ventaja sino que se convierte, sobre todo en los primeros compases de la faena, en casi imprescindible.

1988-06-28 Capea y Cumbrerillo 001_thumb[1] 

El Victorino tiene tendencia a quedarse corto al final del pase,a no rebozarse. Este toro no regala un centímetro de más al torero casi nunca lo que, casi siempre obliga a este a enmendarse en los primeros compases y a tener que poderle. Pero, señores, Una vez dominado, la cosa cambia y como. En la foto, Capea con Cumbrerillo.

Quien no tiene rubor en decir la verdad y nos cuenta como se corrige la posición es Guillermo H. Cantú quien en su libro Muerte de Azúcar (Editorial Diana, S.S., 1ª ed., México D.F., 1984) en referencia al saltillo mexicano (lo que es extrapolable al Victorino y también, en su caso, a los toros de otros encastes) nos dice sobre los movimientos del torero entre pase y pase:

“Existen dos vertientes de la distancia en estos trazos con el toro: la distancia de corrección entre cada pase, es decir, lo que el torero se mueve al enmendar y, una vez hecho esto, lo que el torero corrige para colocarse nuevamente a la distancia y/o dirección en que puede encelar a la res y provocar la arrancada. Enmienda de la enmienda, podría denominarse a este desplazamiento.

En el caso del Victorino, la enmienda de la enmienda debe hacerse, “ganando el pitón contrario”, o sea muy cruzado, pues con estos toros andar al hilo es muy peligroso pues al venir el toro al paso tienen mucho tiempo para ver al torero con el rabillo del ojo.

1988-06-28 Capea y Cumbrerillo otro natural 001_thumb[1]

En la foto, Niño de la Capea toreando excepcionalmente bien con la izquierda a Cumbrerillo (Madrid, 28 de junio de 1988). La cumbre de su carrera.

 

Hay que torear en función del toro que se tiene delante. 

Las características singulares del comportamiento del toro del encaste saltillo-albaserrada determinan la forma en que se le debe torear.

Como enseñan los toreros, este es un toro al que no se le puede cargar la suerte en el momento de su arrancada ni rematarlo detrás de la cadera porque si se hace así, el toro cogería al torero al tercer pase.

Al toro de Victorino (al bueno) hay que esperarlo con las zapatillas ya clavadas en la arena, con firmeza, enganchándolo muy adelante y con mucha suavidad sin toques bruscos y llevándolo muy toreado en línea recta, en tandas siempre cortas al principio y reponiendo con máxima presteza la posición entre tanda y tanda, yendo al pitón contrario.

Lo ideal, al rematar los pases es no tener que enmendarse pero eso no siempre depende del deseo del torero ni de sus capacidades sino –repito- del comportamiento del toro.

Es un toro, finalmente, de muy pocos pases por lo que hay que empezar a torear desde el primer momento pues no admite probaturas.

La opinión de los toreros, que hemos traído a estas páginas y que acabamos de resumir (muy similar aunque de muy distinto estilo y escuela todos ellos), es muy importante porque es fruto de la experiencia directa y no de tópicos e ideas preconcebidas. Y pone sobre el tapete una cuestión relevante y es que, si defendemos la variedad de encastes, tendremos que aceptar la variedad de formas de torear pues cada toro tiene su lidia que será distinta en cada caso.

Lo que da lugar a la siguiente regla de oro: Hay que torear en función del toro que se tiene delante (el conocimiento de las reses del que hablaban los antiguos). Máxime en el caso de encastes tan complicados y con tanta chispa como es el encaste saltillo-albaserrada 

 

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El maestro Capea. Cada toro tiene su lidia.

Las teorías dogmáticas sobre como hay que torear (cargar la suertes, rematar atrás, torear con las bambas, etc.) le simplifican la vida al aficionado que no tiene que estrujarse el cerebro para analizar lo que pasa en el ruedo pero no tienen validez ninguna cuando se pretenden imponer como leyes universales. El planteamiento de los toreros que basan su toreo en imponer su concepto al toro (Belmonte, Manolete, José Tomás) es encomiable y heroico –¡honor y gloria a todos ellos!- pero bastante discutible conceptualmente.

 

Dejémonos pues de rígidas y erróneas teorías (todas las teorías rígidas son erróneas) y disfrutemos en la plaza viendo torear a los Victorinos… cuando se dejen.

miércoles, 2 de mayo de 2012

El toro de Victorino (II) Su comportamiento (1ª parte)

 

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Tres toros de Victorino Martín en el campo (Fotografía de Tierras Taurinas. Opus nº 4)

Resumen

El éxito de Iván Fandiño con la corrida de Victorino en Sevilla pero también, la recuperación de este encaste después de varios años de malas corridas en la Maestranza, se han hecho merecedores de la atención de este blog. Por eso, hemos creído oportuno dedicar varias entregas a lo que pasó esa tarde empezando por analizar el comportamiento de los toros de Victorino Martín 

Repasábamos en la entrada anterior, la historia del encaste Saltillo-Albaserrada, que ha sido uno de los más aclamados en la historia del toreo desde su inicio con Picavea de Lesaca, pasando por su posterior cénit con Saltillo (“el mejor toro del mundo”, según Guerrita), y su explosión en los años de Albaserrada (Barrenero de Gaona está todavía en la memoria de los aficionados toristas) para terminar (aunque esta historia no ha acabado todavía) de forma inapelable en manos del genial Victorino Martín.

Vamos a analizar en esta y la próxima entrega, el siempre interesante comportamiento del toro de Victorino, que es el propio del encaste Saltillo-Albaserrada pero con los matices añadidos por la personalidad de su criador (“Los toros tienen la personalidad de su ganadero” que decía Ignacio Sánchez Mejías) y vamos a revisar ese comportamiento tanto desde el punto de vista del propio ganadero como también desde el punto de vista (muy diferente, lógicamente) de los toreros que a estas reses se enfrentan.

Finalmente, dedicaremos (bajo la solvente firma de Fernando Cámara), una entrada al análisis detallado de la actuación del torero de Orduña en el ruedo de la Maestranza el pasado 24 de abril, análisis realizado siempre en relación al comportamiento de los toros que le tocaron en suerte.

 

Victorino padre e hijo 001

Los ganaderos Victorino Martín Andrés, Victorino padre (a la derecha), y Victorino Martín García, Victorino hijo (Fotografía del tomo1 de la serie Ganaderías de la Editorial Campo Bravo)

 

La opinión del ganadero sobre sus toros

Victorino Martín Andrés es, casi sin dudas, uno de los ganaderos más relevantes de la historia del toreo. Desde luego, se trata de uno de los de mayor personalidad. Sus reses (lo dice un experto como Francisco Ruiz Miguel) ha ido ganando en calidad durante todos los años en que la lleva dirigiendo y eso que últimamente atravesaba un pequeño bache (como reconocía su propio hijo hace un par de años) del que podría estar ya saliendo.

Y si personalidad tiene el ganadero también la tienen sus toros cuyo comportamiento difiere del de las ganaderías mayoritarias y que se distinguen por “la espectacularidad de su lámina, su personalidad, su transmisión”.

Según Victorino, una de las virtudes más claras del toro de su ganadería es la de humillar. “Ningún encaste humilla como el toro de Saltillo”, dice. A tanto llegan que “cuando no humillan no dicen nada”.

Luis Bolivar en un tentadero Victorino 001

Una de las características de las reses de Victorino es embestir humillando mucho. En la foto, Luis Bolívar uno de los toreros que mejor conoce el encaste en un tentadero en la finca de Victorino.

El Victorino es un toro que “embiste un tranco más despacio que el de otras ganaderías”. Tanto que su movimiento más natural, el aire natural de este encaste, es el trote no el galope que es más propio del toro de Parladé.

Esa lentitud es causa -según Victorino hijo- de la tendencia de estos toros a ser “andarines, a gazapear y también alguno de ellos, a quedarse cortos y por la tanto ser tobilleros”. Como dice Victorino padre, algunos ejemplares “se lían a andar y pueden volver locos a los toreros”.

Victorino hijo toreando (Tierras Taurinas 4) 001

Para saber de verdad como embiste un toro, una buena fórmula es la de torearlo uno mismo. En la foto, Victorino hijo, torea al natural una vaca en un tentadero

Uno de sus defectos (defecto para los demás, pues Victorino lo considera virtud) es que se trata de un animal “muy listo”. Por eso, según Victorino, las ganaderías de Saltillo que degeneran lo hacen de dos formas: O se distraen y no dicen nada o te pegan la cornada en el paseíllo. Y es que Victorino sostiene que el toro bravo, cuando degenera, se convierte en un animal muy agresivo y certero.

Por todo ello, este ganadero considera muy importante “el equilibrio entre casta buena y genio” porque cuando solo hay genio todo se complica mucho. Para el de Galapagar, mantener el toro encastado y bravo, complicado cuando es bueno, es esencial para mantener el interés de la Fiesta.

Por lo que respecta a las “alimañas”, Victorino piensa que hoy día ya no se admite ese tipo de toros al estar “muy humanizada la sociedad”. La sociedad rural veía la corrida desde el punto de vista del toro. Hoy, una sociedad muy urbana, la ve desde el punto de vista del torero. Por eso, “la lidia está muy desviada hacia lo artístico

 

Victorino padre e hijo tomando notas en un tentadero 001

Aunque, cuando se entiende, basta con saber mirar. En la foto de Tierras Taurinas, Opus nº 4, Victorino, padre e hijo, toman notas en un tentadero

Finalmente, y pese a lo que pudiéramos pensar, Victorino asevera que su toro “nunca ha cogido mucho a los toreros” y la prueba son los pocos percances que ha habido en relación con la cantidad de corridas que ha lidiado. “Este toro cuando coge, empuja, y por eso hiere poco”, lo que no sucede con el animal de otros encastes que cuando hace presa, derrota.

0001085223_560x560_jpg000 Cogida David Mora (JC Muñoz)

Cogida de David Mora en un quite por chicuelinas (un pase que no parece muy apropiado para este tipo de toros) en la corrida de Victorino de esta feria de abril en Sevilla. El toro arrolló al torero empujando pero –como apunta Victorino- sin derrotar, lo que probablemente evitó la cornada.

1968-09-08 Madrid Cogida de Flores Blazquez 001

En cambio aquí (Madrid. 8 de septiembre de 1968) si hubo cogida. Flores Blazquez fue cogido por el toro Limpiador al intentar torear al natural. Entonces, el toro de Victorino tenía más genio malo y embestía menos que el de ahora.

 

Una (sencilla) receta de Victorino para torear Victorinos

Para Victorino (y aparte el valor) si se tiene técnica, mejor; si se tiene calidad, mejor; si se tiene sentido del toreo, mejor pero sobre todo “el torero tiene que tener entrega y autenticidad” porque –según él- sus toros saben si el torero se entrega o no.

En consecuencia, el ganadero considera que matar sus toros es una gesta, sobre todo porque hoy día casi todas las ganaderías son de un encaste determinado, con pautas de comportamiento comunes mientras que sus toros son diferentes y torearlos es salirse de la normalidad.

Por eso, Victorino pontifica que “Cuando un torero domina el encaste Saltillo, ya domina el resto de los encastes”.

Su receta para torear sus reses es (aparentemente) muy sencilla:

Poner la muleta muy adelantada, llevarla suavemente y, sobre todo, echar la muleta adelante otra vez al final del pase, sin jalarla hacia el cuerpo del torero”

Y como, repite en las tientas a los toreros en agraz, es muy importante que la res “no enganche”.

2005-08-21 Juan Jose Padilla y Muroalto (Mont de Marsan)

Al toro de Victorino hay que ponerle la muleta muy adelantada para traerlo muy toreado. En la foto Padilla con Muroalto en San Sebastián (21 de agosto de 2005).

 

¿Qué dicen los toreros?

Si importante es la opinión del ganadero, más interesante aún y más importancia tiene la de los toreros que han lidiado y lidian estos toros pues, no en balde, son ellos y no el ganadero quienes tienen que resolver, sobre la marcha, los problemas que plantean estas, siempre complicadas, reses y eso que los toreros dicen (tampoco podría ser de otra forma) cosas muy similares a las que dice el ganadero

He recopilado la opinión, sobre esta cuestión, de una docena de toreros -figuras, unos y modestos, otros- pero todos triunfadores con toros de Victorino, y la conclusión es que parece que hay consenso casi absoluto en como es el toro de este ganadero, como embiste y como hay que torearle.

 

La corrida del siglo

La denominada “corrida del siglo”. Madrid, 1 de junio de 1982. Victorino da la vuelta a ruedo con Luis Francisco Esplá, Francisco Ruiz Miguel y José Luis Palomar.

 

¿Cómo embiste el toro de Victorino?

1982-06-01 Madrid espla con Astoso 001

Madrid. 1 de junio de 1982. Una pirueta en banderillas. Luis Francisco Esplá despliega su tauromaquia ante Astoso.

Uno de los toreros más lúcidos y de los que mejor explican el comportamiento del toro de Victorino es, no podía ser de otra forma, Luis Francisco Esplá, quien nos cuenta como embiste y pone la cara ese toro.

“Una de las características principales de esta ganadería siempre fue el humillar mucho. Dificultades aparte, venían con el hocico por la arena desde tres o cuatro metros antes de llegar a la muleta. Y si bien no todos acababan el muletazo, esto te da una seguridad absoluta. Eso hay que agradecérselo al ganadero, esa posición de la cabeza en el momento de embestir”

Otra característica definitoria del toro de Victorino es su embestida al paso, pues rara vez galopan. Visto desde el punto de vista del torero, esta forma de embestir es crucial porque como dice Esplá:

“Cuando ese toro viene andando existen dos posibilidades cuando lo enganchas con la muleta: O bien esa velocidad va a hacer nacer un muletazo eterno, o bien el toro va a embestir pensando, y si no viene con la cabeza a ras del suelo sino suelta, se entera de todo y tiene más tiempo para reaccionar y reflexionar que aquel que viene galopando, lo que le da más posibilidades de sustraerse a la atracción de la muleta”.

1982-06-01 Madrid espla con Astoso (derechazo) 001

El mismo día, el alicantino domina la embestida humillada y al paso del mismo toro de la foto anterior.

Según Esplá el toro de Victorino actual humilla menos que el de hace 25 años. Viene con la cabeza más suelta, menos fija, lo que les permite reservarse con lo que aumenta el riesgo. Señala el alicantino que, por el contrario, cuando un toro quiere embestir bien, empuja con todo el cuerpo desde atrás hacia adelante con lo que la masa posterior empuja a la cabeza. Con un toro que embiste así hay “menos probabilidades de que pueda cambiar inopinadamente de trayectoria” lo que le da seguridad al torero.

Esplá señala que hoy hay más toros de Victorino que embisten con la cabeza por encima del estaquillador. Antes el malo lo era por abajo. Hoy lo es por alto… Es un cambio preocupante y evidente, según el torero.

La embestida al paso del toro de Victorino, se debe según Esplá a su conformación física, a su lomo recto e influye en como hay que torearlo. Dice Luis Francisco:

“Hay que saber que debido a la manera particular en que tiene el lomo, muy recto, el toro de Victorino no puede galopar, camina o cuando mucho trota, dando pasos muy cortos. Eso influye en su manera de embestir y en su manera de torearlo”.

Toro de Victorino en el campo-Ganderia 1 (Campo Bravo) 001

El lomo recto del Victorino es, según Esplá, la explicación de su forma de andar al paso o al trote pero no al galope (Fotografía del tomo 1 de la serie Ganaderías de la Editorial Campo Bravo)

En todo caso, la inteligencia de ese toro implica aumento de emoción aunque vaya en detrimento de la estética, pues como dice el torero:

“A mí me han hecho sufrir tanto como gozar pues siempre hay una tensión permanente. Con los otros toros, cuando sabes que los has sometido en la muleta puedes abandonarte más allá de la técnica, su inercia hace lo demás y te permite dibujar muletazos como en un sueño dejando aflorar lo que llaman estética. Con el de Victorino, jamás.

“Hay que estar en una permanente vigilia técnica. Es menos fácil cuidar la estética. Siempre hay una especie de conflicto entre la técnica y la estética, lo bueno y lo bello… Durante todo el encuentro con un toro de Victorino, no existe un segundo de reposo”

Toro de Victorino TT Opus nº 4 001

La agresividad del toro de Victorino no estriba sólo en su comportamiento sino también en su aspecto, en su trapío. Y es que pese a ser animales que no tiene excesiva alzada ni muchos kilos, su mirada suele ser muy incisiva y sus astas son frecuentemente veletas o cornivueltas presentando al torero la parte de atrás de las palas (Fotografía de Tierras Taurinas. Opus nº 4).

 

Suavidad y dulzura

Pero el gran especialista de los últimos tiempos ha sido Francisco Ruiz Miguel quien no intelectualiza su discurso como hace Esplá pero cuyos consejos prácticos y directos pueden ser de suprema utilidad para el torero que se ponga delante de un toro de este encaste.

Lo primero de lo que habla Ruiz Miguel es de la actitud con la que uno tiene que enfrentarse a estos toros y señala algo que puede sorprender:

“A estos toros no hay que presentarles batalla porque la ganan siempre. Al contrario la teoría que me había inculcado el maestro Rafael Ortega era que había que tratarlos con delicadeza y dulzura. Él los había toreado en tiempos de Escudero Calvo, con Pepe Luís, Ordoñez,… y me decía siempre que no había que maltratarles”

Por ello, es fundamental que no se les cite con toques muy bruscos:

Nada de toques bruscos porque eso los hace enojar. Si tú estás templado, el toro de Victorino es agradecido. Si eres brusco se vuelve superior a ti”

Que es lo mismo que dice el Cid (otro especialista de este encaste) de forma tajante:

“Los toques bruscos los acusan mucho y ya no le pegas ni un muletazo”.

 1968-09-08 Jose Luis Barredo y Domadito (TT Opus 4) 001

Paradójicamente, y pese a tratarse de un animal de mucha agresividad (como reconoce el propio ganadero) la mejor receta para torearlo es la de extremar la suavidad con ellos. En la foto, José Luis Barrero en un muletazo de enorme firmeza y elegancia a “Domadito”. Era el mismo día de la brutal cogida de Flores Blázquez. 

(Continuará…)

sábado, 28 de abril de 2012

El toro de Victorino (I) El encaste Saltillo-Albaserrada

 

fandiño oreja (Foto Doblado)

Iván Fandiño. El gesto del torero celebrando el triunfo tras su faena al tercero de la tarde, transmite la misma decisión y firmeza que tuvo en la cara del toro.

 

Sevilla, 24 de abril de 2012

Toros de Victorino Martín para Iván Fandiño y Davis Mora (mano a mano)

La corrida del día 24 de abril en Sevilla supuso muchas cosas pero la primera (para mí muy importante) la recuperación de la ganadería de Victorino Martín quien –aun sin éxito de clamor- hacía varios años que no daba en esta plaza un encierro de tanto interés.

Cierto es que, tampoco en esos años, los toros de Victorino habían encontrado a ningún torero con la disposición, firmeza y capacidad con que se condujo toda la tarde Iván Fandiño. El toro de Victorino es un toro muy exigente y exige toreros muy dispuestos, lo que no siempre es fácil para los diestros encargados de matar estas corridas.

Pero cuando se encuentran un toro y un torero, la Fiesta luce en su máximo esplendor y (aunque sin la apoteosis de otros días) el aficionado y el público sale de la plaza más que satisfecho de lo visto y vivido. Eso ocurrió el martes en Sevilla.  

Bueno será, por ello, que nos detengamos en repasar tranquilamente lo que pasó en el ruedo de la Maestranza la tarde de los Victorinos, empezando como es lógico por el comportamiento de los toros para después analizar en función de estos la actuación del torero.

Pero antes de eso, lo mejor será dedicar varias entradas del blog para hablar con detalle del comportamiento en general de los toros de esta ganadería, de este encaste tan distinto a los demás, comenzando por la historia de esta ganadería que se remonta nada menos que a 1827.

UEI Cobratero 050-07

El tercero de la tarde Cobratero. Número 50. Nacido en marzo de 2007. Un precioso toro cinqueño (el único de la corrida) que fue aplaudido en el arrastre.

 

El toro de Victorino. Un toro distinto

No sólo cada encaste sino, probablemente, cada ganadería tiene sus propias características. Y esto se refiere no sólo a sus hechuras sino, sobre todo, a su comportamiento, a la forma de actuar en el ruedo y, en especial, a su forma de embestir pues los toros, como decía (parece que con fundamento) Ignacio Sánchez Mejías,tienen la personalidad del ganadero” o sea que sacan el carácter de su criador.

1922 Sanchez Mejias retirado de los ruedos 001

Ignacio Sánchez Mejías, sin duda uno de los toreros de más acusada personalidad opinaba que el comportamiento del toro se adecuaba a la personalidad de su ganadero (Fotografía de 1922 después de su retirada)

 

En el origen está Lesaca

Los toros de Victorino Martín cumplen fielmente la regla citada.

Para empezar, por su procedencia Lesaqueña (vía Saltillo-Albaserrada) que les diferencia radicalmente, según la mayoría de los estudiosos del toro bravo, del resto de ganaderías de entronque Vistahermosa que es la raíz común al 90% de la cabaña actual.

Y eso que al toro de Lesaca se le considera también de raíz Vistahermosa. Pero lo cierto es que su comportamiento es muy distinto al resto de sus supuestos hermanos genéticos.

Lo que resulta indudable es que los toros de Lesaca (los de Pedro José Picavea de Lesaca, quien fue alcalde de Sevilla) ganaron rápidamente cartel pues eran toros cárdenos y de escasa presencia, pero de desbordante casta y bravura.

Tentadero Padilla Moreno de la Cova 001

La casta y bravura de la embestida de una res de origen lesaqueño ante el capote de Juan José Padilla en un tentadero en la finca de Moreno de la Cova propietario actual del hierro de Saltillo (Fotografía de Tierras Taurinas. Opus nº 2)

Aunque su nombre ha pasado a la historia, la ganadería estuvo a nombre de Picavea de Lesaca muy pocos años. Tan sólo de 1827 (cuando la compra a Salvador Varea) hasta 1830 (en que fallece) pues, en adelante, los toros se lidiaran a nombre de su viuda Isabel de Montemayor, quien la vendió al Marques de Saltillo en 1854.

Antonio Rueda y Quintanilla Marques de Saltillo (2)

Antonio Rueda y Quintanilla, primer Marqués de Saltillo

 

Saltillo. El mejor toro del mundo

En manos de la familia Saltillo estos toros ganaron fama imperecedera. Guerrita llegó a decir que eran los “mejores toros del mundo”

Lesaca Saltillo (2)

A partir del 1878, la ganadería se anuncia a nombre de la viuda marquesa de Saltillo pero todavía dejando bien claro –pese a los años transcurridos- su procedencia Lesaca (La fecha del cuadro es la de presentación de la ganadería lesaqueña en Madrid).

Y lo que son las cosas, los Saltillos fueron denostados, denigrados y choteados (tildados de chotos, vamos) por los aficionados conspicuos y por los críticos dogmáticos de la época (¡No hay nada nuevo bajo el sol!). Si en su día se hubiera hecho caso de estos intransigentes y se hubiera enviado la ganadería al matadero (como pidieron muchas veces), hoy no podríamos disfrutar de las magníficas embestidas de los toros de Victorino, del son del toro mexicano o del intríngulis de los del encaste Santacoloma.

1899-09-19 Valladolid Saltillo Guerrita 001

Guerrita remata un quite a un toro de Saltillo en Valladolid. Es el 19 de septiembre de 1899 y el Guerra, a muy pocos días de su retirada del toreo, está muy confiado ante un toro de su ganadería predilecta.

Uno de los que mejor ha contado toda esta historia y la evolución de las ganaderías ha sido Domingo Delgado de la Cámara. Su libro Avatares históricos del toro de lidia es imprescindible en la biblioteca de cualquier aficionado ya que es la primera vez que se nos ha sabido explicar la historia de las ganaderías en clave evolutiva, en función de la adaptación de las reses al tipo de lidia propuesto por los toreros en cada momento de la historia del toreo.

1899-09-24 Nimes Guerrita Saltillos en los corrales 001

Toros de Saltillo en los corrales de Nimes, lidiados por Guerrita y Lagartijillo el 24 de septiembre de 1899. Como se ve en la fotografía, los toros –aunque con pitones- lucen unas hechuras nada aparatosas. Como curiosidad, el toro situado más a la izquierda (lidiado en quinto lugar) era de pelo berrendo en cárdeno, una pinta nada habitual en esa ganadería.

Los conceptos relativos al toro (trapío, bravura, etc.) son conceptos nada estáticos sino –pese a quien pese- en continua evolución. Los ganaderos han ido adaptando el toro en cada momento a lo que demandaban los públicos y los toreros. Ese proceso dialéctico le ha dado a la historia del toreo un interés que no tendría en caso contrario. Ha sido Domingo Delgado de la Cámara quien, con su entusiasmo habitual, mejor ha sabido contárnoslo.

Avatares Domingo delgado 001

Avatares históricos del toro de lidia de Domingo Delgado de la Cámara (Alianza Editorial, 1ª edición, Madrid, 2003) el mejor estudio hasta la fecha sobre la evolución del toro de lidia en función del toreo de cada época.

Según Domingo Delgado la historia oficial en lo que se refiere a la supuesta procedencia Vistahermosa del toro de Lesaca-Saltillo no es creíble pues el comportamiento de esas reses (las de Saltillo y las de Vistahermosa) es tan diferenciado que su origen debe ser distinto.

Para Domingo, los toros de Saltillo son diferentes del resto de Vistahermosa no solo en hechuras (menor esqueleto, flacucho, sin papada y con poco morrillo, de pelo cárdeno y astas breves tirando a veletas) sino también –lo que es más importante- en comportamiento (mucho más agresivo que la nobleza de que hace gala el resto de la familia Vistahermosa) pues su embestida lo es al paso y humillando mucho (no galopando).

El Pana frente a un toro de Piedras negras (TT opus 2) 001

La embestida humillada y agresiva de un toro de Piedras Negras (Un saltillo mexicano) a la muleta del Pana quien lo lleva muy toreado y embebido en sus vuelos (Fotografía de la revista Tierras Taurina. Opus nº 2)

Las diferencias están claras. Lo que no está nada claro es el origen de las mismas

1900-05-24-zaragoza toros de espoz y mina

Encierrro de Atenco

Una hipótesis supone origen navarro al toro de Saltillo-Lesaca (Lesaka es apellido vasco). Podría ser aunque no es seguro. Desde luego, la comparativa entre el encierro navarro de Espoz y Mina (foto superior, ya publicada en este blog) y los toros mexicanos de Atenco (foto de abajo publicada –junto con la anterior- en el magnífico blog Aportaciones  Histórico Taurinas Mexicanas de Jose F. Coello Ugalde) es cuando menos sorprendente. Sin embargo, el toro navarro era o es colorado mientras que el Saltillo es mayoritariamente cárdeno.

 

El toro de Albaserrada-Victorino

Saltillo ha llegado a nuestros días de dos formas. Una, por vía directa (la de los saltillos de la familia Félix Moreno Ardanuy y los saltillos mexicanos) y otra, por vía indirecta, mediante la mezcla (explosiva) que hizo el Conde de Santacoloma con el toro de Ibarra y que, por ese exceso de chispa que no le gustó, transmitió y cedió inmediatamente a su hermano, el Marqués de Albaserrada.

De Albaserrada pasó la ganadería posteriormente y, tras varias vicisitudes (José Bueno-Escudero Calvo), a Victorino Martín.

Toro de Santacoloma cruzado 001

Espectacular estampa de un toro de Santacoloma resultante del cruce de Ibarra con Saltillo (Esta fotografía y la anterior son de la revista Tierras Taurinas. Opus nº 3 de André Viard). Según la opinión mayoritaria, los toros de ese cruce (que fueron los que cedió el Conde Santacoloma a su hermano, el Marqués de Albaserrada) conformarían la base de la actual ganadería de Victorino Martín.

Hay quien discute la tesis de la mezcla de Ibarra con Saltillo en manos de Santacoloma. Según Domingo Delgado de la Cámara, el Conde (de Santacoloma) le endosó a su hermano el Marqués (de Albaserrada) las reses de Saltillo y se quedó mayoritariamente con las de Ibarra. Las reses cruzadas serían, en realidad, muy pocas.

Conde se Santacoloma y Marques de Albaserrada 001

El Conde de Santacoloma (sentado, con barba) acompañado por sus tres hermanos (el de su izquierda es el Marqués de Albaserrada, a quien cedería parte de su ganadería).Con independencia de las distintas teorías sobre el porcentaje Saltillo en Santacoloma, lo innegable es el carácter asaltillado del toro de Albaserrada.

 

¿El Saltillo es más bravo?

Sea el toro de Victorino (Albaserrada) Saltillo puro o Saltillo cruzado con Ibarra, lo innegable es la importante proporción de sangre saltillo (y por tanto, lesaqueña) que corre en sus venas.

Llegados a este punto y comparados el comportamiento del toro de Saltillo con el de la línea Ibarra-Murube-Parladé, surge la duda de cual de los dos es realmente más bravo. No más listo o fiero o más noble, sino más bravo. ¿El toro de Saltillo que pervive en algunas –pocas- ganaderías? ¿O el toro de Vistahermosa que hoy se impone como encaste predominante?

Andres Vazquez con Baratero 001

Andrés Vázquez con Baratero. Un Victorino -ya mítico- de impresionante bravura y nobleza (Madrid, 1969).

Damos, otra vez, la palabra (polémica en este caso) a Domingo Delgado quien se decanta (¡sorpresa!) por el toro de Ibarra-Murube-Parladé al que considera más noble (lo que es indiscutible) pero también más bravo (lo que tiene mucho que discutir). Estos son sus argumentos:

“Se bien que afirmar que los toros de Murube-Ybarra-Parladé son los más bravos puede sonar a herejía en los oídos del aficionado bien pensante del torismo-militante. Pero por una vez, y sin que sirva de precedente, hagamos el esfuerzo de mirar las cosas sin prejuicios.

Se valora mucho el picante y la listeza de los Saltillo-Santacolomas. Desde luego es emocionante, pero ¿no es una forma de mansedumbre solapada? El toro que se queda por debajo y busca las zapatillas del torero hace mucho menos esfuerzo que el que embiste hasta el final. Igualmente se hace menos esfuerzo cuando se embiste andando que cuando se embiste galopando.

Además, la bravura es ingenua. El toro inteligente pronto llega a la conclusión de que no le van a engañar más. Entonces llegan las embestidas tobilleras buscando el bulto. El toro inteligente se reserva, y la bravura no debe tener reservas. La bravura es la entrega hasta la muerte. Y yo, cuando veo esos Santacolomas de media arrancada, me parecen listos, pero no bravos.

Por tanto, el toro que ha predominado es el más bravo, el que embiste sin reservas y sigue la muleta hasta el final […] aquel que conserva la capacidad de embestir hasta el final, y que con su nobleza ha permitido que el toreo sea una de las bellas artes.

No hay bravura sin nobleza”.

Hasta aquí, Domingo Delgado. Sea cierto o no lo que afirma, lo importante, y lo que me interesa, es que el comportamiento del toro de Lesaca-Saltillo-Albaserrada-Victorino es muy diferente al de Murube-Ibarra-Parladé, que es el encaste que hoy predomina.

Y el corolario obligado es que, si su comportamiento es distinto, también deberá ser distinta la forma de torearlo.

¿Cuál es esa forma? Lo veremos en la siguiente entrega.

1971-11-01 Juan Jose Cigarrero Victorino 002

Noviembre de 1971. El salmantino Juan José triunfa en Madrid con Cigarrero, magnífico toro de Victorino Martín. ¿Como se debe torear al toro de Victorino?

(Continuará…)