"Realmente cuesta trabajo 'cruzarse' con los toros, dar ese paso más; quizás porque nuestro inconsciente torero ignore que en el fondo se trata de una 'ventaja', dentro de lo que cabe (no olvidemos que ante un toro las posibles 'ventajas' son siempre relativas).
Al cruzarse con el toro y situarnos hacia el pitón de fuera, lógicamente, el engaño se sitúa todavía más hacia fuera -naturalmente, hablamos de la muleta-, con lo que al burel se le ofrecen dos opciones: irse al cuerpo, arrollando directamente (lo que no suele ocurrir), o efectuar una embestida 'centrífuga', es decir, con tendencia a alejarse del punto (el torero) alrededor del cual gira.
Cuanto más cruzado esté el torero, tanto más 'centrífuga' será la embestida. Si estuviera 'al hilo' sería 'centrípeta'; el toro se ciñe al cuerpo del torero (ver las figuras)"
GARRIGUES, Felipe "Abriendo el compás-Un paso adelante en el conocimiento del toreo"
Nota de LRI. José Ramón García es un aficionado cabal que sigue a José Tomás allí donde toree. Igual que nosotros pero el más veces y con mayor constancia y empeño.
Tiene además la gentileza de difundir entre los amigos las filmaciones de las faenas del diestro de Galapagar, lo que nos permite seguir su temporada con pleno conocimiento de causa. Algo que nunca le agradeceremos lo suficiente a José Ramón. Y a José Tomás, por supuesto.
Hoy me ha parecido oportuno dejar testimonio en el blog de su empeño y subir estas dos faenas de Huelva, dos faenas con mucha enjundia, lo que nos permitirá además opinar sobre ellas sin estar condicionados o mediatizados por el juicio de los afortunados que estuvieron en la plaza.
David de Miranda agradece a José Tomás, con un apretón de manos, la alternativa concedida. De testigo, Alberto López Simón (Fotografía de Arjona para Aplausos)
Hoy se estilan los abrazos y yo no tengo nada que objetar pero con un apretón de manos se daban la alternativa los toreros antiguos.
Manolete agradece a Chicuelo haberle concedido la alternativa, con un apretón de manos
Pase de trinchera de José Tomás en Huelva, la técnica y el valor al servicio del dominio (Foto de Maurice Berho para Mundotoro)
¿Como estuvo José Tomás en Huelva?
Cuando uno vuelve de viaje de ver torear a José Tomás, lo primero que te preguntan los amigos es saber como estuvo el torero de Galapagar. El que lo vio en Jerez, inquiere si estuvo mejor que en Jerez, el que estuvo en Alicante quiere saber si lo que hizo tuvo más mérito que la meritoria faena de Alicante a un toro con tantas teclas que tocar.
Complejas preguntas pues no es nada fácil jerarquizar faenas. Y es que el toreo no es sólo cuestión de lucimiento, de resultados,sino también de ajuste a las condiciones del toro. Conocimiento de las suertes pero también y sobre todo, conocimiento de las reses. De capacidad del torero de dar respuesta a los problemas que plantea el toro. Cuestión capital en Huelva pues problemas y muchos fueron los que plantearon los toros que Victoriano del Río envió a esa plaza.
El toreo con la izquierda de José Tomás. Manejo exquisito de los vuelos (Foto Arjona para Aplausos)
Pureza y entrega
Repasando su historia, tuvo José Tomás una primera o primeras etapas en las que andaba muy preocupado por la forma de torear. Por el concepto. Por lograr el toreo perfecto, el trazo más ajustado y exigente del muletazo. Y ello, fuese como fuese el toro y, muchas veces, contra las condiciones del toro. Era una época dramática, pues no siempre el toro acepta de buen grado la perfección. Hubo años de muchas cogidas, de mucha sangre pero de enorme pureza y exigencia donde el torero no se permitía concesión alguna. Su planteamiento, visto desde fuera, pasaba por imponer su toreo al toro. Un planteamiento de una tremenda dureza consigo mismo.
Los toreros evolucionan y Tomás que, sin perder su esencia y su concepto, su pureza y su exigencia, siempre fiel a su estilo, es uno de los que más buscan y rebuscan, prueban y ensaya, ha acabado encontrando y exhibiendo en las plazas una rara maestría. Un plácido dominio.
Esta temporada, Tomás, en la línea que ya venía anunciando desde hace un par de años, esta toreando con la misma entrega de siempre pero con exquisita precisión, con tremenda seguridad. Con un sentimiento desgarrado pero nada melodramático.
Igual que en su día le ocurriera a Juan Belmonte, a quien llamaron el trágico y acabaron por llamarle maestro, el toreo de José Tomás transmite maestría. Verle, ya no provoca susto ni zozobra sino que asombra e impresiona por justo, por medido, por adecuado. Los pitones eso sí, le siguen pasando a milímetros de la taleguilla pero su toreo provoca admiración, no miedo. José Tomás es ya (lo era hace tiempo) un consumadomaestro. Una maestría que se impone por encima del valor desmedido y de la más depurada técnica que, sin embargo, siguen presentes. Muy presentes.
El valor siempre presente(Foto de Arjona para Aplausos)
Un detalle de esa maestría creo que bastará. Andaba José Tomás toreando por naturales, de forma inmejorable al cuarto de la tarde. El toro que, como toda la corrida, era más bravucón que bravo, hizo un pequeño amago de rajarse. Tomás sin dudarlo cambió de registro y, en vez de seguir con el toreo en redondo que es el que más castiga a las reses, se puso a torear de frente. El toreo de frente tiene un trazo, por necesidad, mucho más corto y lineal y aunque fuerza la figura del torero en el remate, obliga menos al toro. Era lo adecuado y necesario y el toro no llegó a rajarse, lo que si que hicieron casi todos sus hermanos. Detalle de maestría.
La mano que no torea en una postura que, aunque habitual en Antonio Ordoñez, resulta inusual en José Tomás (Foto de Arjona para Aplausos)
Y ahora si que contesto a la pregunta del principio ¿Cual es la mejor faena de José Tomás?
La respuesta es bien simple: la última.
Epílogo con anécdota
Me cuenta mi buen amigo Javier García Baquero que, por la mañana en el enchiqueramiento, la cuadrilla de Tomás siguiendo instrucciones directas del maestro ofrecía a David de Miranda la posibilidad de elegir sin sorteo los toros que quisiese para su alternativa, en añeja y muy torera tradición.
La contestación del neófito, vía los toreros de su cuadrilla, fue también de antología y no tiene desperdicios: "Lo estábamos esperando. Nuestro torero agradece el gesto pero prefiere que se sorteen los toros: Que sea Dios quien reparta la suerte".
Eso es torería. Por ambas partes.
Luego en la plaza, por la tarde, llegaron las medidas y sentidas palabras del padrino que también rezumaron torería. Esa torería que algunos dicen que le falta al toreo moderno. Dicen.
Sellando la alternativa con un apretón de manos. Sabor de toreo antiguo (Fotografía de Arjona para Aplausos)
Triunfal salida a hombros de la terna. José Tomás, Lopez Simón y David de Miranda, estuvieron muy por encima del complejo e interesante encierro de Victoriano del Río que tuvo mucho que torear y mucho se le toreó. El público de Huelva supo leer correctamente todos los matices de esa gran corrida (Fotografía de Arjona para Aplausos)
Leer es sexi y, también, instructivo. De las piernas de Marilyn Monroe a la "pierna escondida" de los toreros, leyendo se descubren cosas muy interesantes y, sobre todo, sorprendentes.
Como dice la portada del último número de la edición española de la revista L'oficciel, "leer es sexi". No sólo eso sino que, además de sexy, leer es muyinstructivo.
Y, en efecto, leyendo textos antiguos se deshacen errores, entuertos y equívocos y se descubren cosas sorprendentes e interesantes como, por ejemplo, eso de que la tan denostada "pierna escondida" que pasa por invención moderna, tiene ya más de tres siglos. Lo que se dice pronto.
Así, leyendo podemos comprobar que esa pierna escondida no es un invento de los toreros de hoy como tanto se repite. Tampoco es ardid traído por ese Espartaco al que tantos males le achacaban algunos revisteros de los 80 (los toreros técnicos siempre han sido y son los más maltratados por los chicos de la prensa) y ni siquiera un recurso de esos toreros mexicanos de hace unas cuantas décadas tan preocupados por torear muy despacio y con muletazos muy largos (o sea, preocupados por torear muy bien).
Resulta que la técnica (la buena técnica) de la pierna escondida es ancestral y viene de lejos, de mucho más lejos. Casi desde los albores del toreo pues se puede rastrear, en añejos documentos taurómacos, al menos, desde el año de gracia de 1700.
La primera referencia que existe sobre la conveniencia de retrasar el pie de salida al torear, se encuentra en la Cartilla de Osuna, que data de esos años. Luego, a lo largo de la historia del toreo, se encuentra diversos textos de distintos autores (algunos de ellos incluso significados por su ortodoxia y dogmatismo) que recomiendan el uso de esa técnica.
Resumiendo y poniendo las cosas en claro. La pierna escondida (ya sea algo bueno o malo, elogiable o rechazable que esa es otra cuestión) pertenece, como invención, a la tauromaquia del siglo diecisiete y no a la Tauromaquia 2.0, como tanto -y tan erróneamente- repiten algunos.
A las pruebas, a estas tres pruebas,nos remitimos:
Regla XI de la Cartilla de Osuna (Hacia 1700)
"El compás es estar derecho y moviendo un pie, sea el que fuere, hacia atrás a modo de campanela, pudiendo de esta suerte torear a un lado y a otro, advirtiendo ser conveniente a los principiantes que se saque la capa por debajo, hasta que lleguen a saber de todas suertes, sabiendo asimismo que el compás quebrado se hace con todo el cuerpo, quedándose mirando al toro para repetir más suertes."
La teoría del toreo de Amós Salvador (1908)
"Y de la misma manera, para echarlos con facilidad hacia atrás [a los toros] y hacer recorrer mucho camino al engaño no será lo mismo conservar juntos los pies que echar hacia atrás el del lado del movimiento, porque así se coloca el cuerpo paralelo a la dirección que se quiere comunicar al engaño y tienen los brazos no sólo más fácil manejo, sino más espacio de acción."
El pase natural según F. Bleu (1913)
"En el pase natural, cabe dispensar a un torero que adelante prudencialmente la pierna derecha, primero, porque con ello no consigue ventaja sobre el toro, y segundo, porque se coloca en una posición propicia para engendrar el redondo, caso de que el toro no abandone los vuelos del engaño o mejor aún, que el matador no le permita abandonarlos."
Conclusión
Creo que, con estos tres textos es suficiente. La pierna retrasada se propugnaba ya, como modo correcto de torear, desde 1700 (Cartilla de Osuna) ya que, con ello, el matador tenía más fácil el manejo de los brazos en el remate del lance (Amós Salvador) y, sobre todo, se situaba en una posición propicia para seguir toreando en redondo (F. Bleu).
Ese, y no otro, es el verdadero fin de la pierna escondida. Posibilitar un mejor control del remate del muletazo para facilitar la ligazón con el siguiente. Eso de que la pierna escondida -como dicen algunos- es un truco moderno que atenta contra la ética del toreo no pasa de ser elucubración de aficionado que pone sus convicciones por delante de los documentos históricos y de los hechos probados. Aficionados poco leídos o que le dan poca importancia a lo que leen cuando no les conviene.
El desconocimiento de la historia y la técnica del toreo hace mucho daño. A los toreros, al toreo y a la fiesta. Hoy que tenemos mucha, a veces demasiada, información disponible, nos encontramos en la situación ideal para corregir tópicos caducos y yerrospasados.
Nada justifica que no lo hagamos.
Cayetano Sanz torea al natural con la pierna escondida o sea, echando hacia atrás la pierna de salida (o. lo que es lo mismo, adelantando la pierna contrario) tal y como han aconsejado, desde al menos el año 1700, los tratadistas más perspicaces. Cayetano fue uno de los primeros toreros de la historia, en torear en redondo. Una verdadera hazaña en su época (Detalle de una lámina de la Lidia publicada el 30 de marzo de 1883 )
Hoy torear es llevar al toro toreado, templado, dominado (Miguel Ángel Perera en las Ventas con un toro de Adolfo Martín-Foto de Juan Pelegrín-Web de las Ventas)
Las Tauromaquias antiguas y gran parte de las tenidas por modernas, sólo por la época de su aparición y no por el contenido, resultan insuficientes, porque la mayoría de sus preceptos, reglas y normas, que hasta hace poco han tenido el valor de clásicas, están basadas en una concepción o visión del toreo distinta a la moderna.
Nos falta, pues, una tauromaquia verdaderamente moderna, en la que se rectifiquen algunos preceptos de la antigua y se introduzca los temas que ha traído el nuevo estilo. No se puede juzgar el arte de una época situándose en otra distinta.
Se dirá que cuando el arte es verdadero rebasa las épocas y tiene un valor permanente. Cierto. Pero no lo es menos que los elementos de expresión son distintos. Hoy no sería posible escribir el Quijote con los mismos elementos idiomáticos de hace tres siglos, Como no sería posible -posible, sí, pero no aceptable- trastear un toro a la manera de Curro Guillén.
El toreo moderno, al acortar las distancias y retardar la velocidad de las suertes, haciéndolas más lentas y pausadas, ha cambiado no sólo de fisonomía, sino de estética.
Hoy torear no consiste simplemente en arrimarse y dejar pasar al toro suelto, sino llevarlo toreado, templado, dominado.
ALCÁZAR, Federico M. "Tauromaquia moderna-Primer tomo. Del toreo" (1ª ed., Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, S.A.,1936. Págs. 239 y 240)
El torero ya está situado frente al toro. En un instante tendrá que citarlo y elegir el toque más apropiado a sus condiciones y a la distancia a la que se encuentra el burel (Fotografía de portada del libro "Ronda-50 goyescas soñando el toreo")
Algunas cuestiones previas
Veíamos en entradas anteriores, la importancia enorme de los toques. Toques que definíamos como sacudir o mover las telas para centrar la mirada y la atención del toro y dirigir su embestida hacia ese engaño y no hacia el cuerpo del torero,
Veíamos también que el ideal era torear sin toques lo que no siempre será posible (más bien al contrario). Por eso, lo que se procura es torear mediante toques dirigidos al toro pero que sean, al mismo tiempo, poco visibles para el espectador. Eso es posible porque el toro, ya lo decíamos, es un animal hipersensible al movimiento.
Respecto a la muleta hay que advertir (como saben los aficionados) que existe una enorme diferencia entre torear con una u otra mano. No es lo mismo el toreo con la mano derecha (muleta montada) que el toreo con la izquierda (muleta sin montar). Podríamos simplificar diciendo que con la derecha se domina al toro y con la izquierda se le torea.
En cualquier caso, son tantos y variados los matices que presenta el toreo con la mano izquierda que, para simplificar, nos vamos a centrar en el toreo de muleta con la derecha. A esa mano nos referimos en esta entrada.
Con la muleta en la izquierda se pueden hacer cosas impensables con la mano derecha (Fotografía de José Tomás en un remate de lujo)
3 toques, 3
Según Raúl Galindo ("El toreo, en teoría"), en el cite, hay tres toques básicos destinados a "llamar la atención" del toro o a "provocar" y/o "conducir" su arrancada en una determinada dirección.
Nosotros diríamos que hay un toque para fijar (tocar con todo), otro de adelantarse al toro (anticiparse por abajo con los vuelos) y otro de esperar (tirar del toro). Galindo los llama, respectivamente, toque hacia abajo, toque hacia adelante y toque hacia atrás.
Tres toques, tres, que se aplican de forma diferente según la condiciones de cada astado y según la distancia a la que se encuentre el toro. Vamos a verlos.
El toque para fijar (El toque hacia abajo o en vertical)
Hay situaciones en as que un toque seco y enérgico se convierte en casi imprescindible.(Imagen de Paco Ojeda, ante un toro de Torrestrella, en la goyesca de Ronda de 1986)
Es el toque básico y fundamental. El más utilizado y habitual tanto en los cites como en casi cualquier situación.
Consiste en mover el engaño verticalmente de forma autoritaria (pues es un toque seco, vertical firme y contundente) para centrar la embestida del toro (fijar su mirada y/o provocaro retomar su arrancada).
La intensidad de la sacudida va en función de las condiciones de la res y la distancia a la que nos encontremos. En el cite, este toque suele ser el prólogo de un segundo toque más sutil.
Se suele utilizar con toros tardos, con animales sin fijeza y en todos los momentos en los que necesitamos imponernos.
Vemos a Luís Miguel citando así a un toro que lo pedía.
Echar los vuelos al hocico del toro (el toque hacia adelante)
Pepe Luis Vazquez en Madrid, cita de frente, echando los vuelos de la muleta al hocico del toro (Imagen extraída de una cinta de Gan)
El toque echando los vuelos hacia adelante se realiza generalmente a media-corta distancia.
Es un toque suave, con las muñecas, que busca enganchar al toro por abajo para intentar que la embestida nazca ya fija, templada y armónica, logrando así que el inicio del muletazo sea también rítmico y controlado.
Se utiliza en muy diferentes situaciones pero sobre todo, con toros que no responden a los toques bruscos y también cuando se quiere traer a los toros toreados desde adelante.
José Tomás en la histórica mañana de Nimes le echa los vuelos a su toro.
Esperar o jalar del toro (toque de tirón o toque hacia atrás)
Pepín Martín Vazquez iniciando un muletazo. Cuando se torea así, ajustando el inicio del movimiento de la muleta a la arrancada del toro, es muy difícil distinguir si hubo o no toque pero lo que está claro es que el muletazo surge suave y templado.
Consiste en tirar de la muleta hacia atrás (por eso se le llama toque de tirón) para así provocar la arrancada del toro.
En realidad, es un toque que casi no se ve. Difícil de apreciar en la plaza ya que, como advierte Raúl Galindo, a veces es el toro el que arranca antes del toque del torero.
Pero otras es el torero el que espera la arrancada, en cuyo caso tendrá que intuir el momento preciso en que esta se produzca. Cuando se pretende torear así, hay que hacerlo con mucho valor, muy convencido yentregado a la suerte, para tratar de alargar y dormir el muletazo.
Ese toreo asentado y tocando hacia atrás,jalando del toro como se dice en México, es una verdadera maravilla.
Vemos a Pepín Martín Vazquez iniciando el muletazo con esos toques invisibles. Con el toque que no se ve.
De la teoría a la práctica
Con todos los matices que se quiera pero combinando estos 3 toques (más el lanzar la muleta lateralmente para propiciar desplazamientos), los toreros van solucionando la mayor parte de los avatares que se presentan y que pueden resolverse con pequeños movimientos de la muleta.
La práctica siempre es más compleja, mucho más compleja, que la teoría. Pero la técnica básica de los toques es la que aquí hemos intentado explicar mediante nuestros textos y los vídeos de Luís Miguel, José Tomás y Pepín Martín Vazquez.
Aunque puede haber toreo sin toques, sin toques no habría toreo