lunes, 11 de junio de 2012

Corrida de Beneficencia ¡Vaya locura de público!

Por el Divino Calvo

Nota del autor: 

Esta crónica está hecha desde el cariño a la Plaza y a la afición de Madrid que siempre nos ha dado motivos de admiración. Hoy día , no.

Por ello es necesario que, a esta plaza, vuelvan al respeto a los que se juegan la vida, la cordura y la sensatez, por este orden.

La dureza que se supone a Madrid, necesaria por cierto, no está reñida con todo lo anterior.

FOTO PLAZA VIEJA MADRID

Madrid. Llegando a la Plaza antigua. (Fotografía de Hauser y Menet publicada en el blog Del toro al infinito)

 

Y es que cada vez da más pereza ir a los toros a Madrid

Vamos a la plaza para sentir la emoción del toreo a flor de piel y que nuestra sensibilidad se impregne de todos los matices que únicamente se pueden vivir en una plaza de toros (los que no capta la pequeña pantalla). Pero esto, en Madrid, cada vez es más difícil.

Cuando vamos a una corrida de relumbrón ya sabemos que será marcada por el público, pero lo del miércoles fue una autentica locura.

Madrid protesta ABC (2)

Los aficionados antiguos –a tono con el salvajismo de la época- se jugaban el tipo en sus protestas. En la foto cogida de uno de los espectadores que se han tirado al ruedo protestando la mansedumbre de la res el 15 de mayo de 1915. Las protestas en los toros siempre han sido desaforadas y realmente poco eficaces(Fotografía de la Hemeroteca Digital de ABC)

Esta circunstancia se vio agravada por un vecino de localidad, que con gran sabiduría y cada vez menos espaciadas en el tiempo, cual Séneca, soltaba grandes sentencias:

“Este toro no tiene ningún peligro

En el primero, pero es que en el segundo:

“Este toro no tiene ningún peligro

Y así uno tras otro, según iban saliendo. Y yo que soy muy corto, deduje que ningún toro tuvo peligro.

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Un toro ¿sin ningún peligro?

Seguía:

“Es que hoy han venido muchos de pueblo”.

De Morante:

“¡Qué se vaya a aprender a la escuela taurina!”

A lo que replica su acompañante:

“Es muy mayor para eso, éste ya no aprende”.

De Talavante:

“Ni un pase ha dado”.

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¿Ni un pase dio?

Todas las estocadas estaban caídas. En la primera de Talavante, le repliqué respetuosamente, en el único dialogo que establecí con él en toda la tarde:

“Si algún defecto la encuentro es un pelín trasera

Pero él sentenció:

Muy caída… por lo menos cuatro dedos”.

Yo que uso lentes para lejos, pensé: Mañana sin falta voy a que me vuelvan a graduar pero eché un vistazo al tamaño de sus dedos (de cerca veo bien, con gafas y sin ellas) y eran pequeños como los míos. Así que algo falla en la precisión sentenciada.

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Una estocada cuatro dedos muy caída

De la media largartijera de Morante, precisó:

“Un vulgar navajazo”.

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¿Todas las estocadas estaban caídas? Pues aquí una de Manzanares que no estaba caída

Yo que soy de pueblo

Yo que soy de pueblo, aprendí un montón de toros y de medidas con tan ilustre vecino. Eso sí, “el de pueblo” (o sea, yo) venía con su botellita de agua y no se pasó toda la tarde llamando al vendedor de coca-colas pidiendo una cerveza fresquita (que la anterior no estaba a su gusto) y un gin-tonic para el compañero. Todo eso, con interlocutores para que el mensaje-bebida llegará a la bocana del tendido, y eso que estábamos en plena lidia.

Y mi vecina del otro lado (pegada a la bocana) y principal interviniente en el éxito del pedido de refrescos, con más paciencia que el Santo Job. Qué al final le tuvo que decir:

“Espere un momento que entra a matar Talavante y no me lo quiero perder”.

Y “el de pueblo” sabe qué cuando San Isidro se acaba, y los “de pueblo” no vienen, la plaza de una ciudad de 6 millones de habitantes, registra una entrada de dos o tres mil personas “de ciudad”. Perdón, que quinientos o seiscientos son chinos, bueno pero son chinos “de ciudad”. Así que todos de ciudad. Sí, los dos o tres mil. Ni uno de pueblo. Así que no me imagino yo un San Isidro sin “los de pueblo”.

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Un quite de Morante

Sólo con espectadores 

Esto que cuento en ámbito local (a mi localidad, me refiero) también ocurría en el resto de la plaza.

Los defensores del templo con su pancarta, su clásico miau, y su mal-muy mal y su toros-toros y su pum-petardo… (Resumiendo: recopilatorio de sus grandes éxitos). Su levantarse para gritar y volverse esperando la ovación a su comentario, que pa´ eso lo ha dicho. Pero es que además en los altos del nueve, unos cuantos a coro, sin venir a cuento les daba por dar un grito unísono, que hacia volverse hacia ellos a toda la plaza.

Otro mientras torea como los ángeles Talavante, suelta:

Morante eres un sinvergüenza”.

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Mientras Talavante toreaba así, algunos se acordaban de Morante

Y desde el sol, otro gritaba

Que hablen los tontos

Tontos entre los cuales supongo que se incluiría, porque también hablaba y el “resto de tontos” le replicaba, y lo que no se consideraban tontos, le aplaudían… porque aplaudir, no es hablar, y porque ¡yo no soy tonto!, que dicen en el Mediamark. Así que le aplaudo:

¡Qué grandioso espectáculo!

Por cierto, se me olvidó: ¿Dónde estábamos? ¡Ahhh! En los toros. Es verdad, qué en el ruedo hay un toro y un torero, por lo que deben ser toros. ¿Qué alguien se está jugando la vida? Y eso que más da…

Mal vamos, si el público, necesita público. Como solución propongo que cuando termine la feria del Arte y la Cultura se dé una tarde de toros, sin toros. Y que el público se explaye y que cada uno se autoafirme en sus convicciones y todos felices para casa. Los del pueblo y los de la ciudad. Y de paso nadie arriesga su vida.

Dicho esto, en los pocos momentos en que me puede abstraer del ambiente, creí percibir…

Los toros de Cuvillo.

Definitivamente el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

El año pasado reconoció que no debería haber venido a Madrid dos tardes. Pues, este año, más de lo mismo. Y la que se supone que la que debe ser la corrida más importante del año, remendada con dos toros de otra ganadería. No juzgo si lo que presentó era apto o no, porque no vi los toros rechazados. El quinto que se lidió si que era muy-muy justito.

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El 5º de Cuvillo, muy justito de presentación

Encima los dos de Victoriano del Río se llevaban casi 100 kilos entre ellos y también con el resto de los de Cuvillo.

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Así que mal por el ganadero, mal por los veedores, mal por los veterinarios

A la Beneficencia deben venir una corrida impecable (sin excesos pero impecable y pareja, incluso en los remiendos de otras ganaderías). Y si se ha elegido una de Cuvillo y se anuncia en los carteles, tenemos que saber el tipo de toro que es el de Cuvillo y de los 530 kilos no debe pasar ninguno, con sus pitones para delante, enseñando las puntas, nada de cornalones abiertos.

Respecto al comportamiento. Los Cuvillos siempre son Cuvillos y si los dejan (toreros y en Madrid además el público) sacan su fondo. Me quedé con ganas de ver el primero, sin viento y con apuesta. Manzanares, perdió la fe. La que si tuvo y mucha, Talavante en el sexto. Qué solo vio él. Su principal mérito.

De los de Victoriano, muy bien hecho el tercero. Además buen toro para la muleta con el único pero de apagarse un poco pronto. El cuarto de Morante, además de hacer algún extraño al torero, se paró, ¿serían los kilos? Pero como la tablilla marcaba más de seiscientos, es un toro de Madrid. Pitos para el torero y aplauso para el toro. Donde era de justicia y sólo en parte, lo primero.

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Las bonitas hechuras del 3º de Victoriano del Río

Morante no está dispuesto a tragar

Morante, definitivamente, no está dispuesto a tragar. Siguiendo la teoría de que los Cuvillos son el termómetro del escalafón, el primer toro era de apuesta y el de la Puebla no está en ese momento. En su descargo diré que le molestó mucho el viento, pero no más que a Talavante. Con el cuarto, de Victoriano (el de seiscientos y pico), estuvo algo más dispuesto (quite de chicuelinas aladas). Ayudados en el inicio, donde el toro le apretó cerca de tablas. Incluso, pareció falto de recursos físicos

Y colorín colorado, este cuento…

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Para algunos, la imagen más torera de la tarde fue esta

 

Manzanares ni estuvo bien ni le echaron cuentas

A Manzanares con el lote de Cuvillo completo, no le echaron cuentas.

Bueno, si se las echaron para reventar los atisbos de posible lucimiento. Tanto, que creo que desanimaron al torero y se desangeló. La vulgaridad inundó su toreo. Faena de pegapases, intentando cubrir el expediente sabiendo que daba igual lo que hiciera. Ya se conocía el resultado. No me gustó el alicantino, pero es que así es muy difícil por no decir imposible.

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Aunque Manzanares no acabó de estar bien, el viento que sopló a rachas hacía imposible manejar con precisión los engaños, algo imprescindible con los siempre exigentes toros de Cuvillo.

Talavante, bien de verdad

Talavante, estuvo muy bien. Dio una gran tarde de toros.

Quizá en algún momento, sobre todo en su primer toro, en busca de la sorpresa y la variedad (arrucinas y pases que empiezan a ser clásicos en su tauromaquia) perdió rotundidad en su obra. En la tercera serie, este inicio le hizo perder la distancia y que la faena no alcanzará la rotundidad a la que me refería. Mató muy bien (volcándose en ambos toros). Parece que el extremeño está cogiendo el sitio a lo que hasta ahora ha sido su talón de Aquiles.

El sexto, como antes indicaba, sólo lo vio él. El torero está en muy buen momento (termómetro Cuvillo) y a partir de mitad de la faena grandes muletazos con ese muñecazo característico que dota de gran dimensión a su toreo.

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Destaca siempre el preciso juego de muñecas del torero de Badajoz, aquí en el sexto toro.

Final de Puerta Grande

Al final puerta grande, para mi gusto algo justista. No sé si porque esperamos obras grandiosas, o porque la vueltas al ruedo se han vuelto imposibles en Madrid, o si por el ambiente que reinó en la plaza y que afectó a mi ánimo… Pero, si me olvido de justicia o no de la salida por la puerta grande, me vuelve la cordura y la claridad a mi mente. Talavante dio una gran tarde de toros, con el material que tuvo delante. Punto.

Y yo que soy de pueblo, que lo único que tengo claro es que no sé de toros, cuando acabó la corrida… me volví al pueblo. Contrariado, y acordándome del Guerra.

“En Madrid que atoree, San Isidro”

Y apostillo, también Don Arte y Doña Cultura que para eso han inventado una feria en su nombre. Y ya tenemos terna.

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Talavante dio una gran tarde de toros

Postdata. Visita matinal al Museo Taurino

Casi lo mejor estuvo por la mañana. Estuvimos en el museo taurino.

 

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Entrada al Museo

Yo lo visité de muy pequeño, supongo que tendría 8 ó 9 años. Tenía vagos recuerdos. Ahora lo han remodelado y está muy bien. Sólo eché de menos de la anterior visita el recuerdo del casco de la yegua Espléndida de Don Álvaro Domecq y Díez.

Lo recuerdo perfectamente porque teníamos una yegua a la que pusimos ese nombre como homenaje. Mi padre me dijo que era por esa yegua. Yo, que por mi edad, no la conocía ni había leído de ella, ver su casco en el Museo taurino de Madrid, me dio una idea de lo importante que tenía que ser.

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Fotograma del episodio dedicado a la yegua Esplendida en la película de José María Forqué “Yo he visto a la muerte” (1967)

Están las cabezas de los toros Perdigón, Jocinero, Burlero… De un toro de Victorino lidiado en la década de los 70 y del primer toro mexicano que se lidió en las Ventas. A los aficionados retros que defienden un pasado idílico, les preguntaría que pasaría si esas cabeza asoman hoy por toriles.

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Jocinero, el Miura que mató a Pepete (Foto del blog Blanco y Oro)

De los trajes, destaca el chaleco utilizado por Joselito “El Gallo” la tarde de Talavera. Me acordé de José y elevé al cielo mi plegaria.

Trajes de Belmonte, capotes de paseo. El traje de Manolete el día de Linares. Impacta ver la sangre en la taleguilla. Además estaba su camisa. Creí haber leído que decían que Lupe Sino o alguien la había vendido hecha jirones como reliquias en México, por lo que no debe ser cierto lo que leí o mi memoria falla. La jeringuilla de la transfusión del polémico plasma.

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El traje de Yiyo de Colmenar y esa mancha de sangre en su camisa. ¡Maldita sea! que mala suerte tuvo el príncipe del toreo y esa trayectoria de 8 cm. directa a su corazón.

El lila y oro de Antoñete que se ha convertido en Chenel y oro

El cuadro de Zuloaga a Domingo Ortega, trajes suyos…en fin que merece la pena ir. Además es gratuito. Bien por la Comunidad de Madrid que tan mal lo hace en otros asuntos taurinos.

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El retrato de Domingo Ortega pintado por Ignacio Zuloaga (Museo Taurino de las Ventas

 

Luego vino el apartado, la charla de toros… y después lo que cuento en el relato de la tarde, donde parece más importante el público que los que deberían ser siempre los verdaderos protagonistasEl toro y el torero.

 

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El toro y el torero. Los que deberían ser únicos y verdaderos protagonistas (Foto web Arte Toreo) 

Nota. Las fotografías de la Corrida de Beneficencia son de Juan Pelegrín (web de Las Ventas)

viernes, 8 de junio de 2012

¿Quien lo dijo y en que año? (I) Toros bobalicones para toreros pelmazos

 

Personaje desconocido (2)

¿Quien lo dijo y en que año lo dijo?

 

El pensamiento único

Hace tiempo en este blog, Luis Miguel López-Rojas se planteaba y cuestionaba si la frase  cualquier tiempo pasado fue mejor era correcta o no.

La respuesta es que .

Sí, claro está, si el que contesta es el aficionado conservador que concibe el toreo como depositario de una verdad absoluta y sagrada en virtud de la cual sólo se puede y debe torear de una única forma, la que mandan los supuestos cánones del toreo: El pensamiento único.

Sin embargo, el toreo no está ni puede estar congelado sino que se encuentra en permanente transformación. Como todas las artes, como todas las ciencias. Pues tiene pasado y porvenir.

Ocurre entonces que los cánones cambian con los tiempos y con las modas y es que el toreo no puede ser (ni debe ser) sagrado e intocable aunque muchos (parece que cada vez más) crean lo contrario.

Y cuidado que este dogmatismo (“el pensamiento único” o sea creer que sólo hay una única forma válida de torear ) no es de ahora sino de siempre como se demostrará en esta serie de mini-entradas que, estoy seguro, sorprenderán a muchos y corroborarán que la canción-protesta de los aficionados retro ha sido siempre igual.

 

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La canción-protesta de los 60 estaba justificada por muchos motivos ¿Ocurre igual con las sempiternas protestas de los aficionados a los toros?

 

Para ellos, para los aficionados retro, siempre el toro de cada momento es una mona y los toreros muy malos. Sobre todo, el toro y los toreros punteros. Los buenos son –siempre- los toros y los toreros de treinta o cuarenta años antes o, a veces, más. Y eso en cualquier época, en cualquier tiempo, ayer y hoy.

Así llevamos casi desde los albores del toreo. Con la misma aburrida cantinela de siempre. Es bueno saberlo.

Nunca, por repetida, la mentira se convierte en verdad ni el tópico en teorema.

 

Comienza el juego ¿Quien lo dijo y en que año? 

Vamos a intentar adivinar quien es el crítico o escritor taurino que dijo una determinada frase (frase que reproduciremos) y en que año la dijo.

El premio al acertante (si lo hubiera) consistirá en una foto dedicada del autor de la frase que será –lógicamente- alguno de los santones de la crítica integrista de todos los tiempos (Desde Sánchez de Neira a nuestros días). Con dedicatoria del estilo de la que insertamos a continuación. Foto y dedicatoria evidentemente apócrifas, por supuesto.

 

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Este es un ejemplo del tipo de fotografías que constituirán el premio a los sagaces acertantes. Transcribimos el texto pues resulta poco legible por el transcurso de los años:

“A mi buen amigo, Frasquito Cucufate, gran aficionado, como lo demuestra el hecho de que nunca se le vio sonreír en una plaza de toros.

Fdo. J. Sánchez de Neira”

 

Toros bobalicones para toreros pelmazos

Y vamos ya con el texto-incógnita de hoy, titulado “Toros bobalicones para toreros pelmazos”:

[Sobre los toros bobalicones]

Los toros tienen poquita bravura, poquita fuerza, poquita vitalidad. Lo de los ganaderos es criar toros bobalicones que no se cansen de seguir inocentemente la muleta. Comercialmente esto es un gran asunto. Pero no nos convencerán de que es más difícil criar el bicho tontón que el toro bravo.

[Sobre los toreros pelmazos]

Por incapacidad profesional creen que la muleta es un objeto para, con su manejo, lucirse a modo. Ignoran totalmente que con ella se dominan los toros, se corrigen sus defectos, se les ahorma, se les prepara para matarlos bien y se les mata bien. Yo creo que no sospechan siquiera tales utilizaciones

Desde luego, esta vez no es fácil deducir ni el año ni el autor por las pocas pistas proporcionadas por el texto (El binomio toro bobalicón-torero pelmazo se ha utilizado mucho en la literatura taurina de todos los tiempos, incluidos los nuestros). Pero, esto es lo que hay y ahí radica la gracia de este quiz.  

La solución en la próxima entrada de esta serie…

 

19130922 TKL Toreros de postin

Siempre la misma crítica... Un torito bobalicón para toreros de postín. La imagen es (quien lo diría) nada menos que del inicio de la época de José y Juan (Viñeta humorística del The Kon Leche de 22 de septiembre de 1913).

(Continuará..)

martes, 5 de junio de 2012

Lana Virgen de Bañuelos (2ª parte) El tumbo de Meléndez

 

Tumbo de Melendez

El tumbo de Meléndez

En la anterior entrada, comentábamos el emocionante tercio de varas que, el día 21 de mayo, tuvo por protagonistas a Lana Virgen (un toro de Bañuelos) y a Nacho Meléndez (un picador mexicano).

Hablábamos de la bravura del toro (que no era tanta como vimos sino más bien fiereza) y quedábamos emplazados para comentar como se ejecutó la suerte de varas.

Pero sobre este tema más que la pureza de ejecución (que no la hubo) lo destacable fue la emoción que se vivió en la plaza. Sobre todo, a partir de la segunda vara y del brutal derribo que Lana Virgen propinó ahí a Nacho Meléndez.

En la tercera entrada al caballo, las Ventas rugió cuando el toro se arrancó de largo y con fuerza al piquero que presentaba el pecho de su cabalgadura y que clavó la vara en lo alto. Lana Virgen salió huyendo cual alma en pena (síntoma evidente de mansedumbre) pero ya a casi nadie le importaba.

Sin embargo, no vamos a comentar los matices de este tercio y como debe ejecutarse la suerte de varas, sino que nos vamos a detener en lo inusitado del derribo brutal de toro y picador.

Y es que antes, cuando no había peto la suerte de varas se reducía a un número de tres cifras. Por ejemplo,  6-4-2, que significaba que el toro había acudido seis veces al caballo, había propinado cuatro caídas y matado dos jacos (Los números de Lana Virgen, por ese sistema, serían 3-1-0. 3 varas, 1 caída y (lo mejor) ningún caballo muerto.

Vamos a hablar del 1, del segundo número de la serie. De la caída propinada, mejor aún de los posibles tipos de caída. Algo habitual cuando no había petos y bastante inusual en nuestros días.

 

03a Desmontar (con derribo posterior)

El picador cae desmontado aunque se ve venir el derribo del caballo.

 

Definiciones

No me consta que, en los tiempos pretéritos, se haya efectuado clasificación alguna sobre las formas de derribo posibles. Más raro aún es hacerlo hoy día pero en la tertulia que, en Internet, mantenemos con Gastón Ramírez, Miguel Llanas y Andrés de Miguel, surgió el tema a raíz del tercio de varas comentado y se propuso la siguiente clasificación:

 

Desmontar.

03 Desmontar

Es cuando el picador cae o se baja del caballo sin que este sea inicialmente derribado.

 

Desmontar (Variante caída de latiguillo)

03b Desmontar (variante Latiguillo)

Una variante de desmontar es la temible caída de latiguillo en la que el picador es desmontado cayendo por la cabeza del caballo casi siempre en la cara del toro.

 

Derribar.

02a Derribar (pero asi se pica)

Cuando el toro envía al suelo al caballo y, por ende, al picador. Puede ser imputable al picador o no. El de la foto, está claro que no, antes al contrario (Por cierto, así se pica. Espectacular)

 

Tumbar.

01 Tumbar

Se dice así cuando el toro tumba (¿en horizontal?) a picador y caballo Generalmente no es imputable al picador sino a la fiereza del astado.

 

Tauroteca: Los tipos de caídas

En nuestra peculiar cinemateca taurina vamos a ver algunas películas antiguas, de cuando los caballos no llevaban peto o era exiguo, con los distintos tipos de caídas.

Imágenes muy duras para nuestra sensibilidad y no aptas para menores (O sea, de dos rombos).

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 

 

Y para finalizar: El tumbo de Meléndez

Que ha sido para algunos (se ha dicho por escrito) el momento estelar de la Feria de San Isidro recién acabada.

 

PD: En Toros y Opinión, Andrés de Miguel uno de los integrantes de esa divertida tertulia Tertulia Taurina Cibernética ya citada, ha publicado un sustancioso artículo sobre el tercio de varas y sobre la (bautizada por él) suerte del funcionario. Merece la pena leerlo.

sábado, 2 de junio de 2012

Lana Virgen de Bañuelos (1ª parte)

 

Lana Virgen

Nº 41, Lana Virgen de la ganadería de Bañuelos. Negro listón chorreado, 554 Kilos, nacido en marzo del 2008 (Foto de Juan Pelegrín)

En la corrida del pasado 21 de mayo con toros de varias ganaderías y Zotoluco, Urdiales y Morenito de Aranda en el cartel se pudo vivir un emocionante tercio de varas en el cuarto toro de nombre Lana Virgen y de la ganadería de Bañuelos.

El picador Nacho Meléndez, salió de la plaza entre las aclamaciones del público, los vivas a México de sus numerosos compatriotas presentes (este año se han anunciado nada menos que 8 toreros de aquellas tierras en el ciclo isidril) y el beneplácito de los exigentes aficionados madrileños.

 

El picador Nacho Meléndez aclamado por el público de las Ventas y algunos compatriotas venidos a Madrid

Podremos poner todos los reparos que sean procedentes al exigente, y no siempre justo, aficionado madrileño, lo que no se podrá nunca negar es que Madrid es de las pocas (muy pocas) plazas donde todavía hoy se presta atención al toro y, de rebote, a la suerte de varas. Lo que debemos anotar a beneficio de inventario. 

Creo que el éxito de Nacho Meléndez resultaría impensable en otras plazas  ya que, por desgracia, esta suerte concita hoy día la mínima atención (cuando no la repulsa de los espectadores) pues todo el interés de los públicos se centra en la faena de muleta.

Y como resulta que, para la muleta, el comportamiento del toro en varas suministra muy pocas pistas, quizás por eso, se pueda explicar el desinterés con que los matadores siguen este tercio en el que su única precaución es dosificar el castigo de tal forma que el toro no llegue al final ni demasiado agotado ni demasiado crudo.

 

1897-02-21 (p. 1 de marzo) Pan y Toros- Una vara de Bococha-novillada

El comportamiento del toro en la suerte de varas nunca ha servido a los toreros para saber como este iba a responder a los engaños y es que la fiereza no siempre viene acompañada por la nobleza. Una vara de Bocacha en una novillada en Madrid el 21 de febrero de 1897 (Fotografía publicada en Pan y Toros).

Al contrario de lo que sucede en banderillas  pues raro es el diestro que no anda pendiente del más mínimo detalle. Y es que siempre se ha dicho que los toros empiezan a cambiar en ese tercio, pues ahí se les empiezan a ver las intenciones a la mayoría.

1877¿ Laurent Citando a banderillas

El tercio de banderillas es el tercio en el que más cambian los toros, por eso la atención que despierta en los toreros (Fotografía del álbum de Laurent)

Por todas estas razones,  merece la pena que hablemos del tercio de varas del toro Lana Virgen. Que hablemos de esa suerte añeja y marginal, necesaria pero poco comprendida por la mayoría de los espectadores.

Y es que si al matador no le interesa la suerte de varas, a nosotros (como aficionados) si y mucho. Por dos cosas: primero, porque es el mejor momento para empezar a calibrar la bravura del toro y segundo, por la belleza que encierra cuando se ejecuta bien o la emoción que provoca cuando el toro es fiero y fuerte.

Vayamos por partes. Empecemos por el tema de la bravura.

 

La bravura del toro en varas

1898-09-19 (p. 25 SyS) Toledo Veragua 1 Mazzantini 003

Un “furibundo” Veragua toma una vara del Chato en Toledo, patria del mazapán y donde pastaba la ganadería del Duque, el 19 de agosto de 1898 (Publicada en Sol y Sombra). El toro tomó 5 varas, dio 3 caídas y mató 1 caballo. Además conmocionó al picador Sastre

No es hoy, la suerte de varas, el único medidor de la bravura como lo era en aquellos tiempos de los furibundos toros de Veragua que lo daban todo en el caballo con máxima entrega pero llegaban agotados y aplomados a la muleta lo que determinó su práctica desaparición como encaste por incapacidad de adaptación o adecuación al ritmo de los tiempos.

 

1898-09-19 (p. 25 SyS) Toledo Veragua 1 Mazzantini 004

El mismo toro ya muy aplomado. El comportamiento de los Veraguas en el último tercio no tenía nada que ver con su pelea en el caballo. Trastea Mazzantini quien lo prepara para la muerte.

Todavía en 1959 Don Luis Fernández Salcedo, en su tabla de los 100 puntos de la bravura de 1959 (que llamaremos LFS-100), concedía a la suerte de varas el 45 por 100 de la puntuación total del toro ideal (Ver  entrada de este blog sobre el tema)

Algún tiempo después, el propio Don Luis corregiría esos porcentajes (LFS-30) bajando al 40 por 100 el “peso” de la suerte de varas en la puntuación total

Hoy los porcentajes posiblemente serían menores pero lo significativo es que esta suerte sigue siendo (guste o no a algunos y estoy mirando a ciertos ganaderos) determinante para valorar la bravura del toro o, mejor dicho, para valorar su fiereza.

Como esto de la bravura (su concepto) fluctúa con las modas, me parece necesario que precisemos esos tres conceptos: bravura, fiereza y toreabilidad. Utilizamos las definiciones que propone Juan Pedro Domecq en su libro “Del toreo a la bravura”

Bravura

Es la capacidad de lucha del toro hasta el momento de su muerte, son las ansias de embestir a lo largo de toda la lidia.

La bravura sería el ansia de embestir. Base del comportamiento del toro que, por eso, se llama bravo.

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Bravura es el ansia de embestir. Lana Virgen ante Nacho Meléndez. Foto de Francisco Pastor publicada en el magnífico blog “Dominguillos” de ese buen aficionado que firma como “Vazqueño

Luego esta embestida tendrá sus matices y el toro se arrancará de largo o no, empujará con furia o no, meterá bien la cara o no, se rebosará en la muleta o no, se revolverá presto o no, paro la clave está en esas ganas de embestir que caracterizan al toro bravo. A sensu contrario, consideramos  manso al toro que huye.

Lana Virgen Melendez

Los matices de la bravura. La fiera pelea de Lana Virgen (la foto de Francisco Pastor se publicó igualmente en Dominguillos)

Dentro de los múltiples matices que puede presentar esa embestida del toro bravo hay dos que creo conveniente destacar: la fiereza y la toreabilidad (o la casta y la nobleza como prefiramos denominarlo)

Fiereza (casta)

El carácter que da emoción al espectador. Embestir con empuje y fuerza empleando todo su cuerpo en el ataque, tanto al caballo como a la muleta. Es la condición que da al toro la sensación de riesgo en cada una de sus arrancadas

Toreabilidad (nobleza)

Es el afán del toro por alcanzar aquello que se mueve, es decir, los vuelos del capote y la muleta

La bravura se definiría por la combinación de esos dos caracteres casi contrapuestos: fiereza y toreabilidad, en proporción cambiante según las épocas y según quien haga la valoración.

Por eso, por esos cambios, no es lo mismo el concepto de bravura que se tenía en el siglo XIX que el que tenemos hoy día. Tampoco es igual la idea que sobre la bravura tienen los ganaderos, que la que tienen los toreros o los aficionados. Incluso dentro de cada uno de estos gremios hay opiniones para todos los gustos.

Si hablamos de fiereza (que se ve fundamentalmente en las varas) o de toreabilidad (que se ve fundamentalmente en los engaños y especialmente en la muleta) y además incluimos en la valoración los matices (positivos o negativos) que acompañan a estos caracteres creo que habremos dado un paso para establecer una valoración correcta de la bravura que como he dicho nunca es objetiva sino subjetiva.

Olivenza 2005 Jose mari Manzanares 001

La nobleza (toreabilidad) se manifiesta en la forma de seguir el toro el vuelo de los engaños. En la fotografía, José Mari Manzanares en Olivenza (2005)

La bravura de Lana Virgen

Conceptos teóricos aparte, una cosa que siempre me sorprende es la diferencia de opiniones y valoraciones que, en esto de los toros, provoca un mismo hecho. Raro es que los aficionados nos pongamos de acuerdo en algo aunque puede que ahí radique uno de los encantos de la Fiesta. Pero a veces el disenso es excesivo.

Con el comportamiento de Lana Virgen ha pasado tres cuartos de lo mismo. Así resulta que mientras algunos (críticos y aficionados) han calificado al toro como bravo otros lo calificaban de manso.

Cuadro comparativo Prensa

¿Cómo es posible? ¿Cómo se pueden dar valoraciones tan diferentes de los mismos acontecimientos? ¿Cómo puede ser que el mismo toro sea bravo para unos y manso para otros?

La razón creo que está en que una cosa es definir conceptos y otra concretarlos. Si partimos de la base de que los conceptos son subjetivos (aunque uno se pregunta si pueden serlo tanto) y añadimos el dato cierto de que el aficionado valora a bulto tendremos la explicación de estas divergencias.

Y bien está sentenciar a ojo de buen cubero en charlas de café (aunque no estaría mal afinar un pelín más) pero cuando las opiniones se hacen públicas (prensa, televisión) esta falta de rigor resulta un pelín frívola.

Cuadro-Habla-un-vocal-del-jurado-196

La tabla de la bravura de Luís Fernández Salcedo (LFS-100) de 1959. Los factores ligados a la fiereza (casta) puntúan bastante más que los vinculados a la toreabilidad (nobleza).

Como Lana Virgen era un toro fiero y fuerte (en eso estamos todos de acuerdo) o sea, un toro a la antigua, he valorado su comportamiento con los criterios del Cuadro de los 100 puntos de Fernández Salcedo de 1959 (LFS-100)

Valoracion Lana Virgen

 

El toro obtiene 5 puntos sobre 10. O sea, que aprueba por los pelos. Si la bravura es la valoración de un conjunto de muy diversos caracteres, Lana Virgen no es bravo ni manso sino… todo lo contrario, que diría el mismo Don Luis.

Es muy interesante comparar la puntuación de Lana Virgen en la escala LFS-100, con la que el año pasado obtuvo, en la misma escala, Arrojado de Cuvillo indultado en la Maestranza. Arrojado alcanzó una puntuación de 7 sobre 10 (Notable)

Será todo lo discutible que se quiera la comparación (entre otras cosas porque el año pasado hicimos una encuesta entre los lectores del blog “El escalafón del aficionado” y los de “La razón incorpórea” y este año no), pero el resultado está a la vista.

No obstante, como hemos dicho todo es relativo. Por eso, lo mejor es que cada uno compruebe la pelea en varas del toro (para lo cual la insertamos completa a continuación incluyendo los tiempos muertos) pudiendo así sacar nuestras propias conclusiones (y puntuaciones)

 

Suerte de varas de Lana Virgen

Si queremos ver la lidia completa para valorar el comportamiento global del toro y no sólo el tercio de varas lo podemos hacer en este enlace

Con la escala LFS-100 del año 1959 el toro sólo alcanza un 5 sobre 10. No obstante, es probable que si se puntuará con criterios del siglo XIX su puntuación mejoraría por lo espectacular de su pelea en varas y ello sin perjuicio del defecto (grave para mí pues yo lo hubiera calificado directamente por ello de manso) de salirse suelto de la suerte.

Todo es pues relativo y lo que se valoraba de un modo hace 100 años (la bravura, la forma de torear, el concepto de la lidia) hoy se valora de otro muy distinto sigue emocionándonos.

Y para terminar una pregunta

Si la bravura es mezcla de fiereza y toreabilidad. ¿En que porcentaje deben entrar ambos conceptos a la hora de valorar la bravura? ¿Al 50%? ¿Debe primar más, pongamos un 60 por 100 la toreabilidad? O por el contrario ¿debe ser la fiereza la que caracterice y determine si un toro es más o menos bravo?

La respuesta que demos será un buen medidor del concepto de bravura pero, también y sobre todo, del concepto del toreo que cada uno personalmente tiene.

 

1902-05-25 (p. 29 SyS) 11º abono Prud. Bañuelos T2 Conejito 001

En Madrid el 25 de mayo de 1902 Pepe el Largo cita en corto y con poco palo a un toro de Bañuelos, pero de Doña Prudencia, ganadera de Colmenar viejo. Ha transcurrido, desde ese día, la friolera de 110 años