Esta foto de Joselito se publicó en la revista belmontista Palmas y Pitos el día 27 de septiembre de 1915. Joselito tenía sólo 20 años y ya era figura máxima del toreo. Al día siguiente de publicarse la foto comenzaba el ciclo de San Miguel en Sevilla que tan grandes éxitos le reportaría.
El éxito de Madrid
El triunfo de Joselito en Madrid con los 7 toros de Martínez produjo una conmoción en todo el orbe taurino ya que no era frecuente que un matador triunfase con tal contundencia en corrida como único espada. Joselito esa tarde se había consagrado como figura máxima del toreo.
A partir de ese momento, su imagen ante público y aficionados alcanzará cotas de máximo respeto que no le abandonarán hasta su muerte y ello pese a las constantes críticas de sus detractores (Los rayos siempre van a las cumbres).
Después de triunfar en Madrid el día 3 de julio de 1914, Joselito llega a Barcelona el día 5 con la máxima expectación. Resultaría cogido al entrar a matar a uno de sus toros.
Sin embargo lo de Madrid no fue casualidad y el propio José se encargó de demostrarlo repitiendo el alarde de encerrarse sólo como único espada, algo que haría con mucha frecuencia a lo largo de su carrera taurina. Con una frecuencia inusual antes y después de él. Creo que en toda la historia del toreo moderno no hay diestro que le iguale en este aspecto.
Las corridas de 6 toros serán para Joselito demostración palpable de poderío y una forma de evidenciar su concepto del toreo. Hay que tener mucho conocimiento de los toros y un repertorio muy largo para evitar el aburrimiento. Por eso estas corridas han estado vedadas siempre a los diestros especialistas y de corto repertorio.
A Belmonte (cuyo estilo de toreo tremendista se convertiría con el tiempo en canon de estética) su reducido repertorio, su concepto del toreo (esperar que saliera su toro, en cuyo caso borraba a todos los demás) y sus escasas facultades físicas le desaconsejaban o impedían torear en solitario.
Joselito compite contra Joselito.
Decía Gregorio Corrochano que el máximo atractivo del toreo se encuentra en las épocas en la que una pareja de toreros (con estilos contrapuestos) compiten por el mando del toreo. En la confrontación de estilos, en la variedad que aportan toreros de distinta escuela y concepto, se cifran el interés del espectáculo.
Es dura la competencia por lo que exige de los diestros contendientes, pero más dura es aún la situación del torero que manda en solitario pues no tiene momento de relajo ni con quien alternar responsabilidades. Por eso, las épocas de mando único, cuando un solo torero domina en el toreo, son tan complicadas para los diestros punteros (Caso de Guerrita y Manolete) ya que acaban desatando la inquina de los públicos comprensible pero injustificadamente.
Eso le ocurrió también a Joselito el año que Belmonte no toreó en España (1918) y donde tuvo que echar a sus espaldas todo el peso de la temporada y el interés de los públicos.
Joselito asumió esa responsabilidad y sus consecuencias (su ambición taurina no tenía límites) como asumió la responsabilidad de torear con profusión corridas de 6 toros como único espada.
Corrochano daba la fórmula para estas corridas (la misma que le dio a José el año de ausencia de Belmonte). Si Joselito no tenía competidor enfrente que compitiese con el propio Joselito. Que se superase a sí mismo de un toro al otro. Algo que no está al alcance de cualquiera.
La competencia de José y Juan. Joselito se desplanta en Madrid ante un Belmonte que le observa atentamente.
Una impresionante estadística
La lista completa de corridas de Joselito como único espada la incluye Paco Aguado en su libro (excepcional) Joselito el Rey de los toreros (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1999), libro que es necesario ya reeditar sin demoras.
Las dos primeras (Cádiz y Sevilla) corresponden a actuaciones de novillero. La primera como matador (Zaragoza) fue fortuita (lesión de Gaona en el primer toro).
Ya de matador, toreó 20 corridas de 6 toros (en muchas de ellas matando el sobrero) y tres (Lisboa, Alcalá y Tolosa) de cuatro toros. En Alcalá le mató el cuarto toro el Cuco que actuaba de sobresaliente.
Valencia. “La millor terra del món”
Joselito dio en finalizar sus temporadas en la Plaza Valenciana toreando de despedida y cierre de campaña una corrida en solitario. Lo hizo los años 13, 14 y 15 y parece que estaba previsto también el año 16.
Joselito ante un toro de Guadalest en Valencia el año 13. Ese día mató también el sobrero.
El segundo año que toreó en Valencia (La anécdota es archiconocida) y cuando salía a hombros un grupo de conocidos aficionados chés le increpó:
-Muy bien, José. Con Guadalest y Contreras, pero con Miuras, no.
Joselito que no admitía un reparo razonable exigió al año siguiente torear la corrida de Miura.
Joselito ante uno de sus Miuras de Valencia el año 15. Como era habitual en él, en este tipo de corridas, lleva un traje más ligero con remates de hilo negro.
Cartel de la corrida de Miura que toreó Joselito en solitario en Valencia el año 15. No es muy larga la lista de toreros que en la historia se han enfrentado a una corrida de 6 toros del ganadero de Zahariche. De los últimos destacan los nombres de Antoñete (en Palma de Mallorca) y Espartaco (nada menos que en Sevilla).
La Maratón de agosto del año 15.
En poco más de una semana, Joselito se anunció cuatro veces seguidas en solitario en agosto del año 15. Primero en Lisboa el día 18 con cuatro toros de Pinto Barreiros (la ganadería del toro Ratón, no el de las fatídicas capeas valencianas sino el famoso sobrero de Manolete en Madrid). Luego San Sebastián, el día 22 con toros de Santa Coloma.
El Guerra que tomaba las aguas en Cestona, se acercó a ver a José a San Sebastián. Un espectador de lujo (Fotografía y comentario al pie publicada en el The Kon Leche el día 23 de agosto)
Joselito el 22 de agosto, en San Sebastián. Un pase que ya fue objeto de comentario en anterior entrada de este blog
Después fue a Almagro, el día 24 con toros de Murube. Para cerrar el 26 en Alcalá de Henares con 4 toros del Duque de Tovar de los que mató 3 pues cedió uno al Cuco.
Magnífico ayudado por bajo a uno de sus toros de la corrida de Alcalá. Obsérvese el detalle de la posición de la pierna derecha respecto a los pitones del toro.
Y llegó a Sevilla.
Joselito había previsto cerrar la feria sevillana del año 15 matando en solitario el día 30 seis toros de Santa Coloma, con lo que pretendía reeditar en su tierra el éxito que el año anterior había tenido en Madrid.
La corrida de Santa Coloma fue la última de un ciclo de tres. En las dos primeras (días 28 y 29 de septiembre con repetición de cartel) se enfrentaron Joselito y Belmonte con Rafael el Gallo de testigo del duelo.
El primer día con toros de Murube no hubo nada relevante, pero el segundo con Miuras, Joselito tuvo uno de sus éxitos más sonados. Durante muchos años los sevillanos recordaron las faenas que el diestro de Gelves hizo a los dos toros de don Eduardo: Capachito y Galleguito.
Joselito ante uno de los Murubes de la primera de feria de San Miguel, un toro más chico que terciado. Como curiosidad diremos que fue la primera vez que los toros fueron llevados de Tablada (donde sólo gustó la presentación de la corrida de Miura) a la Maestranza en cajones por Decreto Gubernativo.
Joselito (de celeste y oro), en la segunda de feria, viendo doblar a Capachito. Negro bragao.
Joselito (muy atento pues el Miura se le acaba de arrancar entre los estertores de la muerte) viendo morir a Galleguito. Un toro castaño oscuro.
Las dos faenas a los Miuras fueron fundamentales para que al día siguiente, Don Antonio Filpo, Presidente de la corrida, concediera a José, después de la muerte del quinto de la tarde (Cantinero, negro listón, lucero, bien puesto de pitones, marcado con el nº 131) la primera oreja que se cortaba en la Maestranza rompiendo así una secular tradición.
Así comenzaba una faena de José (en este caso a Cantinero). Como siempre en estas corridas Joselito viste un traje ligero (en este caso, violeta con bordados de hilo negro azabache).
Continuaba con su magnifico toreo de muleta. Aquí un sensacional natural pletórico de mando y poderío y de una largura excepcional. Un detalle. La pierna izquierda flexionada levemente era muy habitual en él. Naturalidad absoluta. Lo contrario de la rigidez
Así se adornó José con Cantinero. Recogió un sombrero mascota que le habían lanzado al ruedo, se adornó con él colgándolo del pitón derecho del toro (Momento que recoge la fotografía). Luego, lo volvió a recoger y de espaldas al astado se lo devolvió a su dueño.
Y terminaba perfilándose para matar (lo vemos en la suerte natural con dos de los Santa Coloma de esa tarde). Por cierto, citando en línea con el pitón derecho del toro y con la mano alta a la altura de la barbilla. Aquí viene a cuento la contestación de José a viejos aficionados (entre ellos nada menos que un conocido nuestro, Mazzantini el gran estoqueador vasco) que le reprochaban precisamente esta colocación, cuando encontró una foto del gran Frascuelo (uno de los mejores matadores de la historia) donde se ve a este citando pero no como esos aficionados sostenían. Joselito exhibía la foto de Frascuelo feliz de poder desmentir con esa prueba, para él irrefutable, los argumentos de quienes le criticaban.
Aquí está la foto de Frascuelo que localizó Joselito y que exhibía como prueba de que también el gran matador de Churriana de la Vega no citaba como decían sus partidarios (Obsérvese como Frascuelo está citando con la mano incluso más alta que Joselito –concretamente a la altura de la nariz- aunque algo más enfrontilado –no mucho más- que éste)
Hasta la prensa no taurina se hizo eco del acontecimiento. Mundo Gráfico publicaba el día 6 de octubre una plana completa con fotos de Joselito en las corridas de Sevilla . La foto primera corresponde a un adorno en la primera de las tres corridas de feria a un toro de Murube. Debajo, le vemos en un desplante de rodillas con un Miura la segunda tarde. A la derecha de esta, otro desplante a un Murube, esta vez de pie. El resto de fotografías corresponden a la tarde de los Santa Coloma.
Cagachito y Galleguito (De tierras taurinas, donde por cierto se comete un pequeño desliz al señalar que Joselito cortó la oreja de Galleguito pero “alguien la ha repuesto”) Según Gregorio Corrochano la cabeza de estos toros estaba en el despacho de Joselito a ambos lados de la cabeza del toro Cantinero de Santacoloma que fue al que realmente José le cortó la primera oreja que se daba en Sevilla.
Vista del despacho del torero en su casa Sevillana. La foto la hizo el popular Serrano antes de embarcar José para Lima. En ese despacho tenía José las cabezas de los toros de la feria sevillana del 15.
Todo lo que usted quería saber sobre las corridas de 6 toros y no se atrevía a preguntar.
Para el aficionado a los toros, creo que la trayectoria de Joselito el Gallo (un mito verdadero del toreo) representa una provechosa enseñanza que no debe caer en saco roto.
Más concretamente y por lo que respecta a las corridas como único espada unas elementales conclusiones pueden ser las siguientes:
Primero. ¿Cuando hay que ir a Madrid a torear 6 toros?
Joselito no se presentó en Madrid para torear 6 toros en solitario cuando ya era una figura consagrada, sino al contrario, lo hizo al principio de su carrera con diecinueve años, después de una sola temporada completa de matador, para refrendar su éxito y su puesto en la fiesta (que todavía se le discutía). No lo hizo –repito- cuando era figura consagrada sino al principio de su carrera.
Joselito camino de la plaza el día de los 7 toros de Martínez. Sólo tenía diecinueve años.
Por tanto, la opción de toreros como Miguel Ángel Perera o Daniel Luque, por poner sólo dos ejemplos recientes, presentándose en Madrid para torear seis toros en solitario cuando aún no eran figuras consagradas (todavía están en ello, pese a la torería que ambos atesoran) es totalmente válida y coherente con el ejemplo de los toreros de todos los tiempos, empezando por el propio José.
Lo de Joselito puede ser un caso aparte de precocidad, pero creo que no debemos olvidar que el toreo es una apuesta y sólo triunfa el que arriesga. Por eso, la apuesta de los toreros citados (así como la de cualquier otro) presentándose en Madrid para torear corridas como únicos espadas son perfectamente lógicas cuando se pretende alcanzar caché de figuras.
A Madrid no se viene, por tanto, a refrendar carreras ya hechas sino a triunfar y hacer historia. Si puedes y te dejan, claro. Que eso es otra cuestión.
Miguel Angel Perera. El día de su encerrona en Madrid se la jugó de verdad desde el primer momento aunque el público lo recibió con bastante frialdad. No obstante, el ambiente cambió cuando fue cogido por su segundo toro.
Segundo. ¿Que toros hay que torear en esas corridas?
Es muy interesante la lista de ganaderías que Joselito toreó en esas corridas. Cierto es que se aprecia una variedad de encastes inusual hoy día (aunque sobre esa cuestión y la supuesta pureza de determinados encastes hay mucho que hablar) pero, en general, Joselito eligió ganaderías asequibles (hoy diríamos toreables) como Vicente Martínez, Murube, Guadalest y Contreras y con presentación nada exagerada (El aficionado de entonces aceptaba y transigía con un toro más terciado en esas corridas en solitario por la dificultad añadida que encerraba ese reto).
Desde luego en las plazas importantes (Madrid, Sevilla o Bilbao) y en corridas de tanta responsabilidad no se le ocurría presentarse con toros de Miura, Palha o Pablo Romero. Lo más a lo que llegaba era a elegir ganaderías encastadas como los Santa Coloma o los Albaserrada siempre complicados y con picante (equiparables, para hacernos una idea, a los Núñez del Cuvillo o Fuente Ymbro de hoy día) pero a los que, en general, se podía hacer faena si se les hacían las cosas bien.
Como excepciones a la regla, los Veragua de Zaragoza los toreó porque Gaona se lesionó en el primero (aunque en el 17 torearía otra de Veragua en Málaga). La corrida de Miura en Valencia fue resultado de la anécdota ya comentada.
De las corridas de seis toros ni siquiera la de Miura de Valencia destacó por su presentación. Aunque el Miura es un toro muy largo, fino y agalgado, por lo que siempre aparenta menos de lo que es, el ejemplar de la foto no es nada aparatoso.
Sin embargo si que tuvo mucha más presencia este Santa Coloma lidiado por José en Madrid pocos días antes … pero era corrida de tres matadores, Nota al margen, el natural que está dando José es espléndido. El toro lleva la cara muy alta pero Joselito le corre la mano perfectamente y le acompaña con un magnífico movimiento de cintura.
En estas corridas el objetivo no es tanto convencer al aficionado(siempre minoritario) de que uno es muy solvente y capaz de matar con dignidad un encierro complicado del Cura de Valverde o Pablo Romero (Máxime cuando a algunos toreros ni siquiera en esos casos se les reconocería mérito alguno) sino de afirmarse y triunfar. Y para triunfar y que la labor del diestro pueda trascender al público en general, es necesario que salga un toro más o menos encastado, más o menos complicado, pero con opciones. Lo contrario son ganas de fracasar.
El The Kon Leche ilustraba así el triunfo de Joselito ante los Miuras de Valencia.
Tercero. ¿Cuando hay que torear corridas de 6 toros?
Joselito lo tuvo muy claro y sus corridas de 6 toros se acumulan temporalmente en sus mejores años de carrera. Quitando el año 14 (el de su triunfo en Madrid y donde solo toreó esa corrida y la de Valencia (que en él era costumbre), José hizo ¡ocho paseíllos! en solitario el año 15, el de su competencia con Juan Belmonte (Hazaña que ahí queda). A partir de ahí, el número se fue reduciendo paulatinamente: cinco corridas el año 16 y cuatro el año 1917.
Uno de los carteles del año 17 con José de único espada. Corresponde a la corrida del día 3 de junio en la (hoy tristemente clausurada también por “decreto gubernativo”) Monumental de Barcelona. Se lidiaron 6 toros de Albaserrada más el sobrero de Antonio Pérez. Curiosamente, el cartel indica la procedencia Santa Coloma del ganado a lidiar.
Luego sólo torearía ya dos corridas más en solitario. Una, el año 1918 (el de la ausencia de Juan Belmonte) en Tolosa pero sólo de cuatro toros y otra en Lima, en el invierno del 19 al 20.
Joselito, por tanto, concentró sus actuaciones en solitario en los años fuertes de competencia con Juan Belmonte ya que en estas corridas -inasequibles al trianero- marcaba la diferencia con éste.
Cuando la situación y el papel de ambos se fueron consolidando, el alarde se fue haciendo innecesario y el torero fue reduciendo y espaciando este tipo de actuaciones.
Cuando la competencia con Juan (de la que hablaremos en la próxima entrega) se estabilizó Joselito fue espaciando sus actuaciones en solitario.
Cuarto. Éxito garantizado
Lo que si resulta evidente es que pese a que este tipo de corridas son una apuesta de dudoso resultado (Que se lo pregunten, si no, a Espartaco con sus seis miuras de Sevilla), el éxito con Joselito estaba casi siempre garantizado.
El ABC del día 4 de mayo de 1987 reseñaba la actuación de Espartaco con los Miuras con una composición muy similar a la utilizada por Mundo Gráfico para contar la feria sevillana de San Miguel de Joselito, 72 años antes. Espartaco no tuvo una tarde lúcida (Los Miura no se prestaron) pero se dio el gusto de despachar con dignidad absoluta una corrida de Miura completa el sólo. Algo que está al alcance de muy pocos toreros.
Creo que esta capacidad de triunfar a golpe cantado, es la que identifica más cabalmente a los grandes toreros. Triunfar ese día señalado y en esa plaza de campanillas. Triunfar cuando hay que triunfar, con el público a favor o en contra, salga como salga el ganado, no está al alcance de cualquiera. En eso José fue, como en tantas otras cosas, el Rey del toreo y, por supuesto, el Rey de los toreros.
Triunfo a golpe cantado. Joselito saliendo a hombros en Madrid el 5 de junio del 13 después de cortar la oreja a Jimenito.
Postdata. Lo mejor de todo fue el comentario de Juan Belmonte (quien a esas alturas, finales del 15 ya había hecho buenas migas con José) cuando le contaron que este había cortado la primera oreja que se concedía en Sevilla. El trianero, socarrón, agudo e inteligente como solía dijo:
- ¡Josú! ¡Que invierno más negro les aguarda a mis partidarios!
Juan Belmonte, sonriente y socarrón.
(Continuará…)