miércoles, 4 de mayo de 2011

El sueño de Esaú

por El Divino Calvo


Décimo festejo de abono. Martes de farolillos. Cartel netamente sevillano para dar la alternativa a un sevillano. Volvía el Pilar, ganadería triunfadora del año pasado. En cuanto a la presentación de la corrida, los dos primeros bajitos de trapío, el resto subieron un poco el listón. Sin perder de vista que el toro del Pilar (Domecq vía Aldeanueva-El Raboso), morfológicamente nada tiene que ver con otras ganaderías de este mismo encaste. Aunque con la selección, el ganadero salmantino ha conseguido bajar sobre todo la altura de sus antecesores, sigue siendo toros altos, cuesta arriba y no se ajustan al prototipo de toro “sevillano”.  Comportamiento exigente con los toreros en mayor o menor grado. Con muchos matices.



Esaú Fernández, que se doctoraba, destacó especialmente por su claridad de ideas, en tarde de tanta responsabilidad, y su temple.



Si bien es cierto que se llevó el lote de la tarde, estuvo muy despejado de mente lo que le permitió el triunfo. Recibió a porta gayola a sus dos toros. Tanto física como en su estéticamente, recuerda mucho a Jesulín, en las virtudes de su versión seria. A su primero, lo templo muy bien, unido a una buena estocada y al cariño del respetable, consiguió su premio. En su segundo, el mejor de la corrida, un castaño precioso que tuvo mucha calidad, realizó otra faena correcta, donde volvió a destacar el temple. Se echó en falta más ajuste, pero no es día de poner faltas. Con el cómputo total se ganó la salida por la Puerta Grande (que no la del Príncipe). He seguido la trayectoria de este torero desde que salió hace unos años, en un reportaje de C+ como maletilla en la ganadería  de Martín Lorca. Me alegra que después de tanto sacrificio y esfuerzo, con el paso de los años, ayer él fuera el protagonista. Se cumplió su sueño.



Sevilla, abril y Morante siguen sin coincidir. Si bien es cierto que su primero se pudo lastimar, cuando en el recibo capotero se clavó los pitones en el suelo y se dio una voltereta. Tuvo una pésima lidia (circunstancia ésta que no es nueva en este torero). Muchos toros “valen o no valen” en función de la dirección de lidia del matador y ejecución de su cuadrilla. Véase  El Juli o Manzanares y sus respectivas cuadrillas. Esto puede explicar el porcentaje de toros que les “sirven” a unos y a otros. Complicado en la muleta. Si lo apretaba se caía y si no lo hacía se subía a las barbas. Toro que se metía por dentro, defecto éste que también tuvieron casi todos sus hermanos. Por causas del viento, tampoco se pudo lidiar en el terreno más adecuado. Sumas todo y la cosa no cuaja.



En su segundo sólo destacó el recibo capotero. El toro no acabó de romper. Torero y público se desencantaron mutuamente. Ya vendrán más abriles.



El Cid, sin estar tan mal como el año pasado, sigue sin “estar”. El tercero tuvo como principal defecto que fue un toro muy mirón, con las dificultades y desconfianza que esto provoca en los toreros. Como virtud, que atendía a los toques. Toro para tragar y asentar las zapatillas, cosa que, hoy en día, El Cid no hace. Da la impresión de estar deseando llegar al tercer o cuarto pase de la serie para dar el pase de pecho, los mejores de su actuación, sobre todo por el pitón izquierdo. Buena estocada.



El quinto, el toro más fuerte de la corrida, un burraco con mucha plaza, tuvo muchas teclas que tocar… y el músico ahora mismo no está para sinfonías.  Toro más de público que de torero. Lo dejo crudito en el caballo. Reconocimiento por ello. Gran segundo puyazo de Manuel J. Ruíz Román (hermano de Espartaco), de los mejores de la feria. Toreando a caballo, lanzando el palo, cogiendo en toda la yema. Merecida ovación. Manuel Jesús se equivocó en el planteamiento de la faena. Otro, con el defecto de meterse por dentro, sobre todo en los primeros pases cuando no venía toreado. Toro para enganchar y llevarlo muy tapadito. De inicio, lo citó de largo en los medios cuando quizás lo que pedía era doblarse con él e intentar corregir ese defecto. La faena pareció coger vuelo en una serie de naturales, donde hubo dos o tres muy buenos, para volver a caer definitivamente. El público se decantó por el toro, que se movió mucho y no tuvo maldad. Otro para apostar.



En resumen, sin ser una tarde de petardo, tampoco fue lo que se esperaba. Eso sí. Se cumplió un sueño. El de Esaú.


 

martes, 3 de mayo de 2011

Asignatura pendiente. Nada de nada

por Clarito
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Pezuñas y rabos

El toro semi-estabulado

Mala corrida la de ayer la de Fidel San Román. De entrada, los toros del Ventorrillo carecieron de presencia y sobre todo de movilidad. _mg_5428

Dos detalles: pezuñas y rabo. Cuando un animal –como los seis de ayer- tiene las pezuñas muy largas y montadas, poco desgastadas, suele ser indicio de haberse movido poco. Si además presenta un rabo muy largo y con exceso de pelos, da idea de un terreno sin piedras ni matorrales. Con estas señales externas parece que estos toros han debido pastar en un campo de césped artificial. Luego en la plaza, como no saben andar, lo hacen mal con torpeza, como tropezando en las manos.

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Si a esto se une un esqueleto pequeño y un trapío aparente logrado a base de kilos, tendremos un animal regordío que resulta ser lo más alejado a un atleta, o sea lo contrario de lo que debe ser el toro de lidia, un animal apto para combatir hasta el final.

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Pero si para colmo de males se unen las carencias físicas con la falta de motor, ocurre lo que ocurría ayer. Que el toro se para. Como además salieron noblotes, la cosa carece de emoción. Que distinto de la propuesta ganadera del sábado.

Estas variantes del encaste Domecq deben gustar y mucho a los toreros. Si salen buenos embisten y si no se paran, lo que es muy cómodo para ellos. A mí no me seducen nada.

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Falta de interés

Para redondear aquello, la terna salió como apagada. Con pocas ganas. Esa por lo menos es la impresión que se transmitía al público. No hubo quites, no hubo alternativas a las sosas y medias arrancadas de los toros del Ventorrillo. Algún intento de Perera, que desde los seis toros de Madrid no tiene comparación con el torero que nos encandilaba hace dos temporadas. Y un esfuerzo de Luque en el sexto, torero que –en mi opinión- no acaba de definir su estilo.

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Tampoco Juli estuvo a la altura que se esperaba. A mí no me gustó en la tarde de ayer. Cierto que los toros daban pocas opciones, pero un torero de su categoría tiene la obligación de hacer algo más.

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Sirva de mínima disculpa lo desrazado de la corrida. Con el toro bravo y noble se “atorea” que dirían los antiguos. Con el bravo y peligroso te la juegas (como se la jugó, en Madrid, Iván Fandiño, según me cuenta mi amigo Vazqueño). Con el toro quedado, descastado y probón, pocas opciones tiene los toreros de hoy que no están acostumbrados a torear por la cara (si es necesario), adornarse con torería (aunque sea con medios pases) y matarlos por derecho y por arriba (lo que ayer no hizo nadie). Esa quizás sea la asignatura pendiente de los toreros actuales. El resto del temario se lo saben bien, pero ayer tocó la otra papeleta. Lástima, pero suspendieron.

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lunes, 2 de mayo de 2011

La bravura en el siglo XXI (I) Sobre el indulto de “Arrojado” de Núñez del Cuvillo.

 

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No hace mucho proponía en este blog una revisión del concepto de bravura del toro de lidia a partir de la lectura de textos y documentos históricos.

Resultaba de esas tres entradas (que ingenuamente pensaba que componían una serie completa y acabada. No es así, esto sigue) que el concepto de bravura había ido evolucionando, lenta pero inexorablemente, en el tiempo. Desde la bravura como fiereza en respuesta al castigo (medible sobre todo en el primer tercio) hasta la embestida continua frente a una mínima provocación (medible fundamentalmente en el último tercio).

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Exponía las nuevas definiciones de la bravura y el peso que, en su determinación, tenían los distintos tercios de la lidia y sobre todo, el peso de la suerte de varas cada vez más reducido por su propia corrupción que lo convertía –actualmente- en un momento especialmente repugnante de la lidia cuando debía ser, por el contrario, uno de los momentos estelares de la misma (El momento de celebración de la bravura del toro, ya que es la fase de la corrida donde lo que más pesa es el comportamiento del mismo). Urgía, por tanto, la modificación de la suerte de varas si queríamos corregir en alguna medida la evolución del toreo actual.

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No podía imaginar desde luego que en tan poco tiempo se produciría el acontecimiento que a mi modo de ver puede marcar el antes y después en la valoración de la bravura, momento que ya se ha calificado de histórico por muchos medios (pero con utilización de este término con un alcance distinto al que yo creo que realmente tiene) y que es el indulto del bravo toro Arrojado de Núñez del Cuvillo en la plaza de la Maestranza de Sevilla, el cual fue magistralmente lidiado y toreado por José María Manzanares y su cuadrilla. Como decía el gran aficionado Vazqueño en certera síntesis: “Un gran toro y un gran torero”.

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No ha habido discusión sobre la categoría de la faena de Manzanares, pero si la ha habido (y lógica) sobre si el indulto era o no merecido.

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En mi opinión no parece que existan dudas sobre la bravura de este toro (aunque alguna aficionado ha propuesto insólitamente la calificación de “manso” para el mismo. Sin comentarios). Otro tema es la gradación de esa bravura ¿Era toro de indulto o de vuelta al ruedo?.

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Las posibles razones de un indulto

Si el toro era de vuelta al ruedo y no de indulto como parece que hay relativo consenso entre aficionados y críticos ¿Cuales fueron las razones para que el público de Sevilla (que no es una plaza cualquiera, ni desconocedora de los matices de la bravura) pidiera el indulto y el Presidente concediera el mismo?

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Creo que hay dos posibles explicaciones.

La primera y la más elemental y pausible es que el público de hoy sólo valora el toreo de muleta y no atiende al comportamiento del toro en varas. Visto así, el toro sería toro de indulto ya que su comportamiento en la muleta fue de una nobleza infinita.

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Otra posible explicación pienso que puede estar en la especial relación de Manzanares con Sevilla. Hace tiempo que esta plaza quiere agasajar adecuadamente a este torero tan de su gusto. Y la mejor manera de hacerlo es que salga por la Puerta del Príncipe. Sin embargo, cortar  las orejas exige matar al toro de un estoconazo. Aunque Manzanares es un matador seguro nadie está libre de pinchar y pinchando al toro hoy día se evaporan los posibles trofeos.

Queda pues la duda. Manzanares forzó un indulto, que el público pedía mayoritariamente y el Presidente concedió ¿Por querer el público evitar el albur de un pinchazo en hueso o por considerar ese mismo público que el toro era merecedor de ese premio al ser bravísimo en la muleta?.

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Creo que estas posibles causas de la petición del indulto de este toro son las que justifican y explican el posterior debate sobre su grado de bravura.

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Cuestión distinta y de mayor calado son las consecuencias futuras que tendrá esta decisión, ya intuidas por muchos aficionados. Vamos a intentar concretarlas.

Las posibles consecuencias del indulto de Arrojado

Creo, aunque no puedo asegurarlo, que es posible que las consecuencias de este indulto tengan más alcance que las de un mero hecho puntual o aislado y ello debido la influencia que tiene -por su prestigio- la plaza de Sevilla y sobre todo, al poder mediático de la televisión.

Ello puede hacer que el comportamiento del toro de Núñez del Cuvillo (que además responde al nuevo concepto o definición de la bravura derivado del cambio que en la apreciación de la misma se ha ido produciendo en el último medio siglo) sea el modelo a seguir a partir de ahora.

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Este nuevo concepto de bravura que ha venido siendo teorizado sobre todo por la familia Domecq (Álvaro Domecq, primero y Juan Pedro Domecq Solís, en segundo lugar) ha sido, y esto es lo relevante, sancionado con el máximo galardón posible –el indulto-  por el público de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla el día 30 de abril de 2011.

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Aquí creo que está el quid de la cuestión. “Arrojado” se convierte por obra y gracia de la decisión de indultarlo en el toro símbolo del nuevo concepto de bravura, de la bravura del siglo XXI.

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Confieso que no entendía la virulencia de la reacción de algunos aficionados (entre ellos algunos buenos amigos míos) ante lo acaecido en Sevilla, bien es verdad que tampoco entendía denuestos y desprecios anteriores hacía una de las ganaderías de bravo objetivamente más importantes, la de Núñez del Cuvillo

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Sin embargo, y planteada la cuestión como un debate sobre el modelo de bravura, empiezo a entender la postura (tan radicalizada) de unos y otros. No obstante, si queremos un análisis objetivo y desapasionado de este tema  (lo que es muy difícil por no decir imposible en esto de los toros) hemos de procurar quedarnos nosotros en los medios de esta plaza y  darle cierta distancia a nuestras reflexiones.

Por consiguiente, esta entrada del blog será la primera de una serie (que intentaremos desprejuiciada) sobre el toro “Arrojado” y sobre el concepto de bravura de esta ganadería y, lo más importante, sobre la aprobación y aceptación de este concepto por aclamación popular del público de Sevilla y su posible repercusión futura sobre el resto de las plazas. En resumen, sobre la posible incidencia del indulto de este toro en el futuro inmediato de nuestra fiesta.

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(Continuará…)

domingo, 1 de mayo de 2011

Manzanares hace historia en Sevilla con un toro de Núñez del Cuvillo.

por Clarito

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El toro indultado. Arrojado. Negro mulato. nº 217. Un gran toro.

Histórica tarde del sábado en Sevilla

La tarde del sábado Manzanares indultó a uno de los toros de Núñez del Cuvillo lo que hay que considerar hecho histórico por muchos motivos. Uno de ellos y no el más trivial es que hacía muchos años (Fue un novillo de Albaserrada en el 65) que no se indultaba otro toro en el coso maestrante.

Los toros de Núñez del Cuvillo.

Gran corrida de toros la que presentó para su regreso a Sevilla, Núñez del Cuvillo. Aunque todos los toros tuvieron casta en ese punto de raza que exige del torero que sepa torear, destacó el primero de la tarde magnífico de presentación (fue aplaudido de salida) y que fue bravo y noble. Un gran toro.

A mí los toros de esta ganadería me sirven para jerarquizar el escalafón. Me explico. Salvo excepciones, torero que no está en buen momento fracasa y no puede con estos toros. Con otros toros puedes taparte, con estos no. Torero que está bien y es capaz de extraer la bravura que estos toros traen, a veces escondida debajo de un capa de problemas, se encuentra con el regalo de unas magníficas embestidas. Pero cuidado con los despistes. Y si no, que se lo digan a los banderilleros de la cuadrilla de Morante ayer.

Aparicio sin condiciones

Aparicio desaprovechó las magníficas embestidas de su primero que como he dicho fue el mejor toro de la corrida. Este torero no está actualmente en la mejores  condiciones para actuar y menos con este tipo de corridas. A su segundo no quiso ni verlo.

Sin embargo, apuntó unas verónicas que jaleó la plaza con entusiasmo, más por lo que prometían que por lo realmente realizado.

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Morante de la Puebla

Como el Domingo de Resurrección, Morante cuajó a uno de sus toro con el capote pues dio tres verónicas y media de ensueño en el quite del segundo de la tarde. También la plaza lo jaleó con desmesura en su faena, larga, pero sin rematar ninguno de los pases que resultaron enganchados. En mi opinión, le faltó decisión.

Después en su otro toro, que se lesionó, fuese y no hubo nada. No quiso ni verlo. Muy poco bagaje para las expectativas que genera este torero.

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Manzanares. Punto y aparte. Una faena para la historia.

Lo de Manzanares ayer no es para contarlo, sino para vivirlo. El toro, de nombre Arrojado, de muy bonitas hechuras, fue muy bien picado y lidiado. De salida. algo abanto, salió suelto en varas, pero tuvo el mérito de ir a más.

Sobre la lidia de este toro merece la pena detenerse. Un axioma: la lidia del toro debe encaminarse a corregir defectos si los trajera o a que no los adquiera si el toro sale al ruedo sin ellos. Y eso es lo que hizo Manzanares y su cuadrilla, corregir los defectos del toro. El más visible, cierta tendencia del toro a rajarse, a irse a los terrenos del sol (allí se banderilleó). Magníficamente picado, todos los capotazos de la cuadrilla y el matador fueron dejando al toro ir a su aire, sin molestarle, para que poco a poco se creciera.

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Y eso fue lo que hizo que el toro, al que Manzanares toreó de muleta como en un sueño, sacara su fondo de bravura y nobleza hasta límites excepcionales.

Pero si el toro fue sensacional, sensacional hasta el extremo estuvo el torero. Elegante, vertical y profundo, pero sobre todo, valiente, aguantando lo indecible, pasando los pitones del toro muy cerca de las pantorrillas (a veces daba la impresión que el toro lo esquivaba para no cogerlo). Yo nunca le había visto torear así y eso que lo he visto torear muy bien estos últimos años.

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Un grandísimo torero y un gran toro.

A mediados de faena, empezaron ya a salir pañuelos pidiendo la oreja del toro, poco después se empezaba a pedir el indulto que el Presidente concedió. Indulto discutible y en el que tuvo mucho que ver la actitud del torero que no obstante forzar las cosas fue de una elegancia (e inteligencia) supinas, con el público y con la presidencia.

Como el Presidente concedió el indulto, aquí la polémica sobre si fue o sobre si hubo. ¿Era toro de indulto o sólo de vuelta al ruedo? ¿Que más da? Pocas veces se premia al toro, pocas veces la atención se pone sobre el toro Bien está que alguna vez suceda, siquiera en exceso (Vaya en compensación que ayer hubo otro toro de vuelta al ruedo que nadie pidió). También en exceso premiamos a veces a los toreros. El toro fue bravo y fue a más, a mucho más a lo largo de la lidia. No se le veía el final. Sus defectos ya los he señalado. La plaza entera pidió el indulto (los dos palcos de los ganaderos incluidos) y el presidente lo concedió.

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El pañuelo naranja del indulto al toro.

Subyace debajo el viejo debate sobre la bravura y su forma de medirla (en varas o a lo largo de toda la lidia) que ya tratamos en otras entradas de este blog. La Maestranza se ha decantado por la bravura en la muleta y por la “toreabilidad”. Pero cuidado, el toro era toreable, pero primero hubo que saber hacerle bien las cosas y la plaza lo vio. No sé si el proceso es irreversible pero, como el Cid Campeador, por ahora gana Juan Pedro.

Lo del indulto al toro de Cuvillo, un toro de vuelta al ruedo, me temo que levantará ampollas entre aquellos que llevan años negando el pan y la sal a esta ganadería. Yo por mi parte me limitaré a disfrutar del recuerdo de las incansables y nobles, pero bravas embestidas de Arrojado y de sus hermanos de camada. Así como de la prontitud de sus embestidas y juego en los caballos. La nobleza nunca es defecto y menos si viene adobada de casta de la buena.

En el otro toro, Manzanares consiguió también momentos de parecida emoción, lo que no era fácil después de lo visto en el toro anterior. La faena fue también sensacional sin un pero, una muy gran faena.

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Manzanares con la izquierda en su segundo, Un gran muletazo.

Colofón a una tarde de toros histórica en la Maestranza

Lo de ayer se veía venir. Lo anunciaba el propio torero en cuantas entrevistas ha concedido recientemente. Lo anunciaba su forma de andar por las plazas y lo anunciaba el propio público de la Maestranza con su devoción por este torero y su concepto del toreo tan del gusto de esta plaza. Lo de Manzanares y Sevilla es la crónica de un maridaje anunciado. Con Manzanares ya está dicho que es ahora el torero de esta plaza (y creo que de todas las plazas) y que esta plaza encandila a este torero.

Lo que no se esperaba (yo al menos) es el nivel que alcanzaría su faena a su primer toro. Mejor no se puede torear.

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El toreo puro, muy puro, de Manzanares.

Por cierto que que el debate sobre Manzanares comenzó en la “previa” de una divertida y discutida comida el jueves de Victorinos donde tuve la suerte de compartir mesa, mantel y tertulia con un grupo de muy buenos aficionados (Gracias Iñaki, José Ramón, Sergio, Juanjo y Juan Manuel por el buen rato de tertulia que me hicisteis pasar. Solamente lamento que algunos no pudierais disfrutar del buen fin de semana taurino que hemos vivido en la Maestranza. El año próximo habrá que plantearlo de otra forma). Mi amigo Juan Manuel del Pozo (desde ayer profeta máximo de los arcanos del toreo) puso encima de la mesa la gran categoría de este torero. Consecuencia, gran polémica y fuerte discusión que es lo que nos gusta a los aficionados. Lo demás ya es historia. Hoy ya no hay discusión posible.

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Manzanares entra (por derecho propio) en la historia del toreo.

Juli sigue triunfando en Sevilla

por Clarito

Espectacular “finde” en la Maestranza de Sevilla con dos grandes tardes de toros. Después del aperitivo del jueves con Victorino y el Cid, aunque muy por debajo de expectativas, comenzamos el viernes con una gran corrida de Garcigrande y rematamos el sábado con los sensacionales toros de Núñez del Cuvillo, que tuvieron una reentré histórica en el histórico coso del Baratillo.

Los toros del viernes. La corrida de Garcigrande.

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Manzanilla, el 2º de la tarde

Volvió el encaste Domecq (línea Juan Pedro) a la Maestranza y volvimos a ver toros bravos en el ruedo sevillano. La corrida fue muy pareja de presentación y con el trapío adecuado a la categoría de la plaza.

Y dentro de esa cáscara, si bien en presentación fue una corrida muy igualada no ocurrió lo mismo en su comportamiento, ya que vimos casi toda la gama del comportamiento del toro de lidia desde el manso huido que lidió el Juli magistralmente en 2º lugar, hasta el bravo y noble toro que hizo 4º y que desaprovechó Enrique Ponce.

Pero todos, mejores o peores, todos tuvieron ese fondo de encastada nobleza que permite torear si se saben hacer bien las cosas y torear es lo que hizo, y muy bien, el Juli en sus dos toros. Tanto que luego al público no le gustaba lo que hacían a los suyos Ponce y Cayetano, a los que se les exigía que bajaran la mano, lo que no hicieron. Faenas que otro día hubieran recibido siquiera una mínima aprobación del público fueron ayer protestadas, por comparación.

Ponce no gustó.

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Lo que hizo Ponce en el primero de su lote (noble y flojo) pasó desapercibido, pero la larguísima y anodina faena que hizo al cuarto fue silbada por el público. Ponce se pasaba, a mucha distancia del cuerpo, a un bravo toro de Garcigrande que se merecía mucho más. Lo de torear al hilo no estaba justificado en ese toro y la plaza no lo justificó.

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La mano muy alta y el muletazo despegado

Cayetano tampoco gustó

Que Cayetano es un torero elegante no creo que lo dude nadie. Las largas a punta de capote, con que recibió a su primero,  tuvieron empaque, aunque tiene que resolver el paso del capote de una a otra mano para dar más fluidez y ligazón a la serie. Pero hay que reconocer el interés de aportar algo nuevo, que en el fondo es tan antiguo, el toreo a una mano a punta de capote y sobre el que quiero recordar el aforismo de Fernando el Gallo: “Torero que no sabe torear a una mano es torero de plaza de pueblo sin palcos.

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Cayetano elegante, pero frío (aquí está dando un buen muletazo) No se acopló con sus toros y naufragó en uno de ellos.

Donde no estuvo bien fue en la muleta con ninguno de sus dos toros. Ni con el muy noble que lidió primero, ni con el encastado que cerró la corrida. A este toro, que tuvo mucho picante, Cayetano no consiguió torearlo, más bien al revés.

Juli aclamado

La presencia de Juli en un cartel es hoy garantía de buen toreo. Juli es torero que no convence a muchos aficionados por sus carencias estéticas que no debemos negar ni ocultar, pero el interés y la importancia de su toreo están en el valor y en el conocimiento. Además de la ambición de quedar siempre por encima de sus compañeros.

Un detalle. Hizo Cayetano un quite preciosista y elegante al primer toro del Juli. Éste, fuera de turno, le replicó con unas verónicas hondas y tan arrebujado con el toro que borró lo que el otro había hecho. En esa línea, Juli pasó por encima de sus compañeros como una apisonadora.

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Remate del quite. Una media irreprochable.

Pero donde destaca es lidiando a sus toros en los primeros tercios para él y para el toro y no para el .público. Lidia y orden en plaza modélicos.

Y después, toreando siempre muy metido en el toro, con la muleta muy baja (media franela arrastrando literalmente por la arena), con el muletazo muy largo y con los pitones muy cerca. Muy roto.

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Así torea Juli. Atención a su cintura y su muleta. La mitad de la tela está arrastrando por el albero de la Maestranza.

Precisamente, este detalle –la cintura muy quebrada- le define y define su estética tan alejada del gusto sevillano, pero su poderío y su capacidad torera fueron tales que rindieron –quizás a su pesar- a este público.

Otro detalle, que define su concepto del toreo. Juli se volvió a dejar “crudos” sin picar, sus dos toros (Yo no quisiera ser banderillero suyo) ya que necesita un toro muy fuerte y entero sobre el que poder demostrar su dominio.

Último detalle. El primero de su lote se le coló dos veces por el lado izquierdo con mucho peligro, sin embargo tragó lo indecible y lo toreó, sobrado y muy bien, al natural. Otro torero hubiera renunciado a ese pitón.

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Mató en su línea, con seguridad. A mi lo que más me gustó en esta suerte fue el pinchazo que dio a su segundo antes de pegarle su estoconazo habitual, ya que se volcó materialmente en el morrillo.

A la suerte de matar se le pide hoy sobre todo eficacia, sin embargo me parece de justicia fijar la atención cuando se ejecuta correctamente aunque se pinche, lo que para mi (sé que no para el público) no tiene tanta importancia. Prefiero un buen pinchazo en hueso que una mala estocada hasta la empuñadura. Cuestión de gustos.

El público de Sevilla

No es fácil que una afición con gustos tan definidos como esta aplauda y premie, de la forma que lo ha hecho, a un torero de estética tan alejada a la suya. Bien, por tanto el público de Sevilla. Con sus preferencias y manías, que las tiene, la Maestranza es, hoy por hoy, plaza neutral donde poder ver sin prejuicios a cualquier torero. Y espejo donde deberían mirarse el resto de las plazas

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Juli salió a hombros por la Puerta del Príncipe. A lo que se ha puesto algún reparo. No debe importarle, este tipo de toreros (Corrochano dixit) para ser indiscutibles tienen antes que ser muy discutidos.

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