por Clarito

El toro indultado. Arrojado. Negro mulato. nº 217. Un gran toro.
Histórica tarde del sábado en Sevilla
La tarde del sábado Manzanares indultó a uno de los toros de Núñez del Cuvillo lo que hay que considerar hecho histórico por muchos motivos. Uno de ellos y no el más trivial es que hacía muchos años (Fue un novillo de Albaserrada en el 65) que no se indultaba otro toro en el coso maestrante.
Los toros de Núñez del Cuvillo.
Gran corrida de toros la que presentó para su regreso a Sevilla, Núñez del Cuvillo. Aunque todos los toros tuvieron casta en ese punto de raza que exige del torero que sepa torear, destacó el primero de la tarde magnífico de presentación (fue aplaudido de salida) y que fue bravo y noble. Un gran toro.
A mí los toros de esta ganadería me sirven para jerarquizar el escalafón. Me explico. Salvo excepciones, torero que no está en buen momento fracasa y no puede con estos toros. Con otros toros puedes taparte, con estos no. Torero que está bien y es capaz de extraer la bravura que estos toros traen, a veces escondida debajo de un capa de problemas, se encuentra con el regalo de unas magníficas embestidas. Pero cuidado con los despistes. Y si no, que se lo digan a los banderilleros de la cuadrilla de Morante ayer.
Aparicio sin condiciones
Aparicio desaprovechó las magníficas embestidas de su primero que como he dicho fue el mejor toro de la corrida. Este torero no está actualmente en la mejores condiciones para actuar y menos con este tipo de corridas. A su segundo no quiso ni verlo.
Sin embargo, apuntó unas verónicas que jaleó la plaza con entusiasmo, más por lo que prometían que por lo realmente realizado.

Morante de la Puebla
Como el Domingo de Resurrección, Morante cuajó a uno de sus toro con el capote pues dio tres verónicas y media de ensueño en el quite del segundo de la tarde. También la plaza lo jaleó con desmesura en su faena, larga, pero sin rematar ninguno de los pases que resultaron enganchados. En mi opinión, le faltó decisión.
Después en su otro toro, que se lesionó, fuese y no hubo nada. No quiso ni verlo. Muy poco bagaje para las expectativas que genera este torero.

Manzanares. Punto y aparte. Una faena para la historia.
Lo de Manzanares ayer no es para contarlo, sino para vivirlo. El toro, de nombre Arrojado, de muy bonitas hechuras, fue muy bien picado y lidiado. De salida. algo abanto, salió suelto en varas, pero tuvo el mérito de ir a más.
Sobre la lidia de este toro merece la pena detenerse. Un axioma: la lidia del toro debe encaminarse a corregir defectos si los trajera o a que no los adquiera si el toro sale al ruedo sin ellos. Y eso es lo que hizo Manzanares y su cuadrilla, corregir los defectos del toro. El más visible, cierta tendencia del toro a rajarse, a irse a los terrenos del sol (allí se banderilleó). Magníficamente picado, todos los capotazos de la cuadrilla y el matador fueron dejando al toro ir a su aire, sin molestarle, para que poco a poco se creciera.

Y eso fue lo que hizo que el toro, al que Manzanares toreó de muleta como en un sueño, sacara su fondo de bravura y nobleza hasta límites excepcionales.
Pero si el toro fue sensacional, sensacional hasta el extremo estuvo el torero. Elegante, vertical y profundo, pero sobre todo, valiente, aguantando lo indecible, pasando los pitones del toro muy cerca de las pantorrillas (a veces daba la impresión que el toro lo esquivaba para no cogerlo). Yo nunca le había visto torear así y eso que lo he visto torear muy bien estos últimos años.

Un grandísimo torero y un gran toro.
A mediados de faena, empezaron ya a salir pañuelos pidiendo la oreja del toro, poco después se empezaba a pedir el indulto que el Presidente concedió. Indulto discutible y en el que tuvo mucho que ver la actitud del torero que no obstante forzar las cosas fue de una elegancia (e inteligencia) supinas, con el público y con la presidencia.
Como el Presidente concedió el indulto, aquí la polémica sobre si fue o sobre si hubo. ¿Era toro de indulto o sólo de vuelta al ruedo? ¿Que más da? Pocas veces se premia al toro, pocas veces la atención se pone sobre el toro Bien está que alguna vez suceda, siquiera en exceso (Vaya en compensación que ayer hubo otro toro de vuelta al ruedo que nadie pidió). También en exceso premiamos a veces a los toreros. El toro fue bravo y fue a más, a mucho más a lo largo de la lidia. No se le veía el final. Sus defectos ya los he señalado. La plaza entera pidió el indulto (los dos palcos de los ganaderos incluidos) y el presidente lo concedió.

El pañuelo naranja del indulto al toro.
Subyace debajo el viejo debate sobre la bravura y su forma de medirla (en varas o a lo largo de toda la lidia) que ya tratamos en otras entradas de este blog. La Maestranza se ha decantado por la bravura en la muleta y por la “toreabilidad”. Pero cuidado, el toro era toreable, pero primero hubo que saber hacerle bien las cosas y la plaza lo vio. No sé si el proceso es irreversible pero, como el Cid Campeador, por ahora gana Juan Pedro.
Lo del indulto al toro de Cuvillo, un toro de vuelta al ruedo, me temo que levantará ampollas entre aquellos que llevan años negando el pan y la sal a esta ganadería. Yo por mi parte me limitaré a disfrutar del recuerdo de las incansables y nobles, pero bravas embestidas de Arrojado y de sus hermanos de camada. Así como de la prontitud de sus embestidas y juego en los caballos. La nobleza nunca es defecto y menos si viene adobada de casta de la buena.
En el otro toro, Manzanares consiguió también momentos de parecida emoción, lo que no era fácil después de lo visto en el toro anterior. La faena fue también sensacional sin un pero, una muy gran faena.

Manzanares con la izquierda en su segundo, Un gran muletazo.
Colofón a una tarde de toros histórica en la Maestranza
Lo de ayer se veía venir. Lo anunciaba el propio torero en cuantas entrevistas ha concedido recientemente. Lo anunciaba su forma de andar por las plazas y lo anunciaba el propio público de la Maestranza con su devoción por este torero y su concepto del toreo tan del gusto de esta plaza. Lo de Manzanares y Sevilla es la crónica de un maridaje anunciado. Con Manzanares ya está dicho que es ahora el torero de esta plaza (y creo que de todas las plazas) y que esta plaza encandila a este torero.
Lo que no se esperaba (yo al menos) es el nivel que alcanzaría su faena a su primer toro. Mejor no se puede torear.

El toreo puro, muy puro, de Manzanares.
Por cierto que que el debate sobre Manzanares comenzó en la “previa” de una divertida y discutida comida el jueves de Victorinos donde tuve la suerte de compartir mesa, mantel y tertulia con un grupo de muy buenos aficionados (Gracias Iñaki, José Ramón, Sergio, Juanjo y Juan Manuel por el buen rato de tertulia que me hicisteis pasar. Solamente lamento que algunos no pudierais disfrutar del buen fin de semana taurino que hemos vivido en la Maestranza. El año próximo habrá que plantearlo de otra forma). Mi amigo Juan Manuel del Pozo (desde ayer profeta máximo de los arcanos del toreo) puso encima de la mesa la gran categoría de este torero. Consecuencia, gran polémica y fuerte discusión que es lo que nos gusta a los aficionados. Lo demás ya es historia. Hoy ya no hay discusión posible.


Manzanares entra (por derecho propio) en la historia del toreo.