domingo, 17 de abril de 2016

El Juli. Aún no ha nacido otro como este

Por Paco Carmona
El Juli. Aún no ha nacido otro como este.

Soy de Morante hasta la médula (todos los aficionados de bien lo somos). Lo de ayer de Sevilla... bueno, eso ya lo cuentan muchos y muy bien. 

Solo quiero decir, que, como nos molesta, nos cuesta un mundo otorgarle al César lo que no es de otro. Ningunear a Juli y ocultar lo evidente, no me va a hacer mejor aficionado. 

Por eso digo públicamente, yo que soy de los antiguos, de los clásicos, de Pepín, de Ordoñez, de Camino, de Paula, de Curro Vazquez, de José Tomás, de Morante... de muchos en los que todos nos ponemos de acuerdo, que Julián López, "el Juli " es un Figurón del Toreo, por lo de ayer y porque sí. 

Y que. ni mejor ni peor, aún no ha nacido otro como éste. 

sábado, 16 de abril de 2016

Morante. Botella y oro

Por Fernando Cámara

Morante. Botella y oro

Nota de LRI:

Puede que la mejor aproximación a lo que hizo ayer Morante en Sevilla no venga de la mano de la técnica ni del valor, con encerrar una enorme técnica y unas tremendas dosis de valor, pues la técnica es la que permite gobernar la embestida templada de un toro y valor el que se necesita para verlo pasar despacio, muy despacio delante del cuerpo del torero,

Puede que la mejor aproximación a lo que hizo ayer Morante en Sevilla tenga que venir de la mano de la lírica pues poesía o sea, creación artística fue la obra que trazó sobre el albero de la Maestranza el diestro de la Puebla.

Para hablar de la lírica mejor que recurrir a los poetas creo que es recurrir a los propios toreros pues estos, aunque hablen de lírica, están en el fondo hablando de técnica y valor. Esa es la complejidad y la grandiosidad del toreo y los toreros.

Fernando Cámara, gran torero, traza en esta entrada de la Razón Incorpórea, el retrato lírico de la faena que ayer trazó Morante en el albero sevillano. 

Pura lírica o sea pura técnica y puro valor


Morante. Botella y oro por Fernando Cámara

Envuelto en botella y oro, cubren dichos colores, romanza andaluza con ritmo de diestro lidiador, Ausente de cuerpo y repleto de torería.

Desde Cobradiezmos, precursor del rítmico ritual de la Maestranza, hasta Dudosillo, nadie parecía haber advertido que aun quedaba compás. El compás al ritmo de Morante. Ahí estaba la esencia, cerrada en tarro de negada bravura, en última instancia. Esperando la magia estaba el de Cuvillo para establecer una perfecta comunión con Morante. Echó el bravo, en brazos de su amante lidiador, su embestida y le pedía.  

¡Llévame Morante, acaríciame con los flecos de tu pañuelo, enséñame la gloria detrás de la rojiza prenda! ¡Llévame largo y profundo, acompáñame con la barbilla clavada en tu pecho hasta el final de mi casta! ¡Espera un poco, que tengo que recuperar aliento para elevarte aún más al recuerdo, no me niegues el temple y tampoco la torería, que te están viendo, que gustan de tus formas y de tu armonía! ¡Invade mi intimidad una vez más con el grácil pasito de tu osadía, ocupa con gracia el espacio íntimo de mi casta que te doy otra embestida más, otra más, y trázala con tu profunda maestría! ¡Muévete, rápido! ¡Recoge el pañuelo desgarrado y dibuja en mi costado una pincelada más de tu hermosa eufonía!

Vestido de botella y oro no podía ser otro sino Morante,

¿Quien sino, sería...?  

Postales taurinas (XVII) Joselito el Gallo con su cuadrilla

Por Antonio Liger Valverde


A esta foto le tengo un especial cariño porque me la dio Luis González, banderillero, quien junto a El Vito entusiasmaron a la afición durante años destacando en las cuadrillas de El Litri y Jaime Ostos

Es el 24 de junio de 1917 y Joselito, con su cuadrilla, está a punto de salir de su casa en la Alameda para estoquear en solitario seis toros de Doña Carmen de Federico (Murube). Cortó 5 orejas. 

Dice Filiberto Mira en su libro Cien años de toreo en Sevilla 1900-2000: "Nunca se vio tan completo y tan formidable en todos los tercios al emperador de los toreros en la Maestranza".

jueves, 14 de abril de 2016

Una tarde para la historia

Por Mario García Santos

¡Indulto de un toro bravo! Debajo del palco, los buenos aficionados de Sevilla disfrutan y comentan. Esta es la Fiesta (Fotografía de Cultoro)
Nota de LRI:

Cuando se ven tardes como la de ayer, cuando se viven tarde como la de ayer, cuando salen toros como el de ayer, uno se da cuenta que la Fiesta esta viva, muy viva y que tiene futuro. Mucho futuro.

Los aficionados vivimos siempre mirando al pasado pero ahora no es el momento de hacerlo. Ahora es el momento de mirar el presente. Mejor aún, ahora hay que mirar al futuro, sólo al futuro.

Por eso, porque la embestida de "Cobradiezmos" es el símbolo del futuro de la Fiesta, hoy hemos querido que la reseña de la corrida donde se ha premiado esa excepcional embestida. la firme alguien que tiene todo el futuro por delante.

Mario García Santos es un chaval jovencísimo, de la Escuela Taurina de Camas que además de torero, de buen torero, hace sus pinitos como cronista taurino desde su magnífico blog "Dando el pecho desde la tapia" donde nos cuenta lo que ve pero. eso sí, y como el mismo dice, "Siempre intentando escribir con humildad e intentado contar la verdad".

Y es Mario García Santos, además de torero y cronista taurino en ciernes es, sobre todo, aficionado. Un grandísimo aficionado. Mario es el futuro.


Cuando le preguntaban al maestro Rafael Ortega, si le daba pena matar los toros, él respondía que solo a aquellos que no merecían ser estoqueados, sino morir de viejos en el campo y dejando su simiente. Y es que hasta que se estrenó el nuevo reglamento en 1992 (que sigue vigente), los indultos solo estaban permitidos en las corridas concurso de ganaderías y precisamente Rafael Ortega, fue uno de quienes defendieron la conveniencia del indulto cuando es realmente merecido.

Hoy en Sevilla entrábamos en el tramo final de la Feria de Abril 2016, en la cual, a pesar de ciertas orejas y toros sueltos, no había llegado el triunfo de los toreros ni tampoco había salido un toro bravo. Y hoy, tras horribles petardos ganaderos de hierros en teoría de garantías, pudimos dejar atrás el desastre anterior, sobre todo, con un toro de bandera que salió en cuarto lugar.

La corrida de Victorino fue desigual en presentación y en juego, pues fue deslucido el primero y mucho más el sexto; importante el tercero y de bandera el cuarto, mientras que el lote de Morenito de Aranda, fue algo intermedio, siendo interesante el segundo y el quinto hasta que se orientó.

Frente al tercero, el bravo "Galapagueño", Ureña realizó una gran faena desplegando parte de su puro concepto. El toro peleó bravamente en varas y empezó embistiendo de categoría en las primeras series, apagándose de golpe un tanto y viniéndose arriba de nuevo al final de la faena. Ureña entendió al toro y lo toreó con gusto, sentimiento, cadencia y profundidad sobre ambas manos, logrando  muletazos al ralentí. Finalizó, de una forma preciosa, genuflexo y se fue detrás de la espada para dejar una estocada hasta los gavilanes, doblando el bravo en los medios y siendo concedidas las dos orejas para el torero de Lorca. Las paseó en una vuelta al ruedo con la misma naturalidad con la que toreó y tremendamente feliz y emocionado a la vez.

No olvidemos que este torero estuvo demasiados años en el olvido, luchando sin perder la ilusión, hasta que le llegó el triunfo una tarde de verano en su exitosa confirmación en Las Ventas. Ya se veía con la Puerta del Príncipe casi abierta y fue todo disposición frente al sexto, pero el de Victorino no le dio ninguna opción y sus sinceros y valientes intentos fueron en vano.

Profundidad de Paco Ureña ¡Que buen torero es el torero murciano! (Fotografía de Cultoro)

Pero el suceso de la tarde, de la feria y me atrevería a decir que de la temporada, llegó en el cuarto toro. Escribano, que por cierto vistió un elegante terno berenjena y azabache, no había podido levantar faena con el que abrió plaza y tras el triunfo de Ureña en el toro anterior, se fue a porta gayola. Y lo que salió por el zaguán de toriles fue la bendición convertida en toro bravo. Se llamaba "Cobradiezmos", herrado con el número 37, nacido en diciembre de 2011 y con 565 kilos de peso. Cárdeno claro, bajo de agujas y una pintura por lámina y perfectas hechuras.


"Cobradiezmos". Una pintura por lámina y por sus perfectas hechuras (Web de Victorino Martín)

Escribano lo recibió limpiamente con la larga y le ligó un ramillete de verónicas bien rematado con media y revolera. Fue bien picado por "Chicharito" (que rectificó rápido en el segundo puyazo), arrancándose con alegría y prontitud en ambas varas, empujando y romaneando con todo y con verdadera clase, aunque tardeó algo en la segunda. En banderillas, el propio matador colocó dos excelentes pares de poder a poder y después, su escalofriante par sentado en el estribo, en el que el ejemplar, reaccionó obediente al quiebro y clavó arriba.


Ya de salida el toro cantó su bravísima nobilísima condición y su pujanza (Fotografía de Cultoro)
El toro tenía condiciones excelentes y Manuel, que lo supo ver, lo brindó al público. Pero, no creo que nadie pudiera presagiar algo tan grande, un suceso que pasará a los anales de la historia del toreo.

Escribano empezó su faena doblándose por bajo con el toro, tratando de atemperar al bravo. Pero aquí apareció la bravura de verdad, y el toro, cuando le sometieron, se vino arriba y se entregó a la obra, en la que se fundiría con Manuel Escribano, yendo a más y a más a lo largo de la faena. En la primera serie por la derecha, ya arrancó la música ante la tremenda conexión con el tendido, pues "Cobradiezmos" se comía la muleta una y cien veces con el morro por el suelo y moviendo alegremente el rabo.



Como decía Pablo Lozano, la bravura del toro está en su mirada (Fotografía de Maurice Berho para Mundotoro)
Escribano estuvo a la altura de tan importante ejemplar y la faena acabó por alcanzar cotas indescriptibles. El trasteo fue largo, vibrante y explosivo, con toro y torero entregados y dispuestos a morir en el ruedo.


Toro y torero entregados. (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Ya arrancada la banda, llegaron otras dos series por la diestra primero y otras dos sobre la zurda y el torero, ya armada la escandalera, se fue a por la espada, estallando entonces una clamorosa petición de indulto para el toro. El gerenero siguió toreando entregado por ayudados por alto, pases de pecho, cambios de mano... y el toro embistiendo sin venirse abajo, y cambió el estoque de matar por la ayuda y le dio otra serie más al toro. Entonces, al fin, el presidente, mi paisano D. José Luque (hijo del gran Andrés Luque Gago), sacó el pañuelo naranja tras haber consultado con el ganadero vía telefónica.

El Presidente, Don José Gago (hijo de Don Andrés Luque Gago, insigne rehiletero), asesorado por Luís Arenas, saca el pañuelo naranja que certifica su afición y conocimiento y la afición y conocimiento de la plaza de Sevilla (Fotografía de Arjona para Aplausos)
Entonces la plaza estalló de júbilo y euforia y el torero se retiró a abrazarse con su cuadrilla, dejando al toro en el ruedo, exhausto, pero aún desafiante. Regresó Manuel con una banderilla con la intención de simular la estocada, pero, para entonces ya habían aparecido los mansos y Escribano desistió, aunque seguro el diestro quería tener esa foto histórica de la estocada simulada, como la famosa de Astola y "Laborioso". Además, el torero, para no provocarle otra herida más y tampoco arriesgarse a cortarse, le había quitado el arpón al rehilete.

"Cobradiezmos" exhausto (Fotografía de Arjona para Aplausos)

El indulto fue absolutamente merecido y digno de una plaza de la categoría de La Maestranza, pues el "victorino" fue un monumento al toro de lidia, del que todo lo que se diga se quedará corto. "Cobradiezmos", tuvo un único defecto (por contarlo todo): el de escarbar en más de una ocasión.

Pero fue un toro bravo de verdad, con un motor tremendo, noble y fijo a reventar, repetidor y humillador, con clase a raudales, con un recorrido interminable, con una transmisión explosiva y con un fondo de casta inagotable, pues no buscó las tablas en ningún momento. El toro embistió entregado hasta la muerte por mucho que le exigió Escribano en cada muletazo y finalmente, tras resistirse, regresó a los corrales, con un público que acabó con las gargantas rotas, la sangre encendida y las mejillas llenas de lágrimas.

Escribano recibió dos orejas simbólicas (las mismas que había paseado Ureña) como premio a su impecable y entregada faena, en la que toreó solventando también al viento y en la que supo entender  al toro desde el principio, pues "Cobradiezmos", como bravo de verdad, lo pidió todo por abajo y exigió un torero que lo torease y se entregase con la misma verdad con la que él le regaló sus arrancadas de oro, por lo que ese grandioso toro, además de por su bravura, volverá al campo gracias a Manuel Escribano.


Un toro que todo lo quiso por abajo (Fotografía de Maurice Berho para Mundotoro)
Morenito de Aranda, mientras tanto, no pudo brillar como lo hicieron sus compañeros de terna, pues los dos "premios gordos" que se sortearon no cayeron ninguno en su lote. Pero, aunque fue todo disposición y entrega en sus dos toros, en parte por no tener la experiencia de Ureña ni Escribano con este encaste, sus oponentes tuvieron complicaciones a las que no se terminó de acoplar, dejando bastantes detalles de mucha torería y buen gusto, pero sin levantar el vuelo de sus faenas.

Morenito toreó con los vuelos por la izquierda así de bien (Fotografía de Arjona para Aplausos)

Tras irse a pie Morenito, al final del festejo, Paco Ureña y Manuel Escribano, salieron a hombros por la Puerta de Cuadrillas, como broche de oro a tan inolvidable tarde.

El final de una tarde inolvidable (Fotografía de Arjona para Aplausos)
Para mi desgracia, después de haberme tragado todo lo que va de feria, no pude asistir al festejo de hoy por motivos de salud, lo cual será motivo de arrepentimiento e impotencia durante el resto de mis días, aunque lo viese en directo por televisión. Pero espero que, dentro de unos cuantos años, pueda ver embestir la mitad de bien a uno de los hijos de "Cobradiezmos", quien en estos momentos está ya en "Las Tiesas de Santa María". Ojalá que el toro pueda recuperarse de sus heridas y disfrutar del paraíso que se ganó para dar continuidad a su estirpe, así que no puedo sino acabar mi crónica deseando...

¡Larga vida a los toros BRAVOS!..

Fdo: Marío García Santos

Regreso a las Tiesas (Foto Web de Victorino Martín)

lunes, 11 de abril de 2016

El farol se inventó en Sevilla y no en Madrid

La suerte del farol, según interpretación de Robert Ryan (Del libro El Toreo de Capa)

Dedicábamos la entrada anterior de este blog a la recuperación por Morante de la Puebla, en la corrida del pasado viernes de pre-Feria en Sevilla, de la suerte del farol que inventara el torero de Gelves, Manuel Domínguez.

Morante estudioso de las Tauromaquias antiguas anda empeñado, desde sus inicios como torero, en desempolvar suertes antiguas. Un empeño sobre el que creo no se ha hecho hasta la fecha suficiente hincapié.

La recuperación de suertes antiguas exige, además de estudio y dedicación,mucha  sensibilidad e intuición para poder reinterpretarlas en clave de toreo moderno (Contraportada del Ruedo del 25 de diciembre de 1947 que representa a un torero de patillas morantistas ejecutando un farol)

Para no alargar la entrada anterior nos dejábamos en el tintero, algunas cuestiones relativas a esa vieja suerte (pues tiene ya más de siglo y medio de antigüedad), cuestiones que me gustaría tratar aquí y ahora.


El farol se inventó en Sevilla. No en Madrid

No voy a descubrir ahora la importancia que el ingente trabajo de José MaríCossío ha tenido tiene para la fiesta. El rigor no exento de amenidad de su impresionante tratado, no tiene parangón en la literatura taurina de todos los tiempos. Pero es evidente que un libro de tan largo alcance no puede estar exento de algún error.

Y, en efecto, eso es lo que sucede cuando Cossío habla del nacimiento del farol y lo sitúa en Madrid.

Detalle del texto dedicado a glosar la suerte del farol en el Cossío (Pág, 297 del Tomo 4 de la edición de 2007)
Cossío sitúa el nacimiento del farol en Madrid, el 13 de mayo de 1855. La fecha es correcta pero si acudimos a la reseña del Enano comprobamos que esa corrida se celebró en Sevilla y no en Madrid.



Cossío situaba la tarde de marras en Madrid, quizás porque el Enano, periódico en cuyo número del 22 de mayo se contenía la reseña de esa corrida, se editaba en Madrid. Sin embargo, y como revela la reseña de la corrida, se trataba de la quinta corrida del ciclo sevillano. Y digo ciclo y no feria porque aún no había nacido esta.

El lapsus de Cossío se trasladaría a todos los tratadistas posteriores, incluso a los más rigurosos como es el caso de Robert Ryan quien en su, por otra parte, imprescindible libro "El toreo de Capa", encabeza el capítulo dedicado a esa suerte con la siguiente frase (no sé si apócrifa) de Desperdicios y que sitúa en Madrid y no Sevilla como hubiera sido lo acertado.

Frase que encabeza el Capítulo dedicado a la suerte del Farol en el libro de Robert Ryan
En cualquier caso, el error no es infrecuente. Es tal la importancia de la Plaza de Madrid que tendemos a pensar que todo lo importante ocurre en esa plaza o que nada importante puede ocurrir fuera de ella. Lo que evidentemente, no es cierto.

Y no es cierto pues, mientras Madrid, feudo de los aficionados más tradicionalistas, ha tenido siempre puesta su mirada en el pasadoSevilla, cuna y cantera de algunos de los más grandes toreros de la historia, ha sido la olla donde se cocinaron, a lo largo y ancho del siglo XIX y principios del XX, las más novedosas propuestas. 

Como la invención del farol.



Vista del Palco del Príncipe de la plaza de Sevilla en 1861, en la época de la invención del farol.

domingo, 10 de abril de 2016

Morante evoca a Desperdicios

Por Jose Morente
Morante recibe con un farol a Amoscado-69 de Victoriano del Río.

Sevilla, 13 de mayo de 1855

El domingo 13 de mayo de 1855, tres años después de regresar de las Américas y dos antes de su gravísima cogida en el Puerto de Santa María, de la que quedaría tuerto, el diestro Manuel Domínguez conocido popularmente como Desperdicios, ejecutaba en Sevilla una suerte nueva de su invención.

Los toros de esa tarde, 5º de abono, eran de Miguel Martínez y con Desperdicios toreaban Antonio Sánchez "El Tato" y el popular Don Gil. En el 4º, de nombre Cucaracho,  retinto claro, de poder y libras, Dominguez ejecutó la nueva suerte a la que denominó "de farol". Una suerte que repetiría en la última del abono sevillano de ese mismo año, que se celebró "el día del que nos abrirá las Puertas del Cielo cuando de este mundo vayamos" según decía el revistero de "El Enano". Una suerte que acabó incorporándo a su repertorio y exhibiendola en el resto de las plazas.

He aquí la reseña de la lidia de ese toro Cucaracho, según el citado periódico:

Reseña de la lidia de Cucaracho (Publicada en el Enano, el 22 de mayo de ese año)

La suerte, que gustó mucho (lo novedoso siempre gusta a los públicos) se describía así en la Tauromaquia de Guerrita:
"Se ejecuta en su primera parte como la de la verónica, pero en el momento de sacar el capote de la cara del toro se hace un movimiento como si se fuera a colocar sobre los hombros, dando con él una vuelta en derredor de la cabeza del diestro, y volviéndolo a su primitiva posición si ha de repetirla, o dejándolo sobre los hombros si quiere terminar la suerte galleando"
Lo esencial de la suerte es ese gesto de pasar el engaño por encima de la cabeza, que da nombre a la familia de los lances denominados afarolados.

Capeo. Suerte de farol según una de las láminas de la serie "La Fiesta Española". La serie se publicaba en 1860, muy pocos años después de la invención del farol por el diestro Manuel Domínguez "Desperdicios"

Sevilla. 8 de abril de 2016

El pasado viernes en Sevilla, en la 7º de abono, Morante de la Puebla recibió a su segundo enemigo con un farol al estilo del  señor Manuel Domínguez, volviendo el capote a su posición original para instrumentar a continuación una tanda de verónicas que remató con una media de las suyas.

Una de las medias verónicas de remate que Morante dio esa tarde (Fotografía de M. Serrano-ABC)
Aunque estamos habituados a recordar a Chicuelo, en Sevilla y en todas las plazas, gracias a las sempiternas chicuelinas que nunca faltan, resulta sorprendente que se recuperen suertes tan poco al uso como ese farol del diestro sevillano nacido en Gelves, el mismo pueblo que Joselito el Gallo.

Pero el caso es que Morante parece últimamente empeñado en rescatar y desempolvar del baúl del toreo antiguo estas añejas suertes, como ya vimos -por partida triple- el pasado Domingo de Resurrección en Sevilla y que también glosábamos en este blog


El coleo de Dominguez a Cucaracho


El coleo más famoso de la historia del toreo: Machaquito (Grupo escultórico de Mariano Benlliure)
Por si fuera poco, ese mismo día en que Morante nos deleitaba recuperando el farol, el diestro de la Puebla tuvo que colear a uno de los toros de la tarde, concretamente al bravísimo Impuesto-14 que correspondía al Juli y que estuvo casi siete minutos empujando al caballo de Diego Ortíz, uno de los mejores picadores de nuestros tiempos.

Morante coleaba a Impuesto igual, exactamente igual, que hace más de siglo y medio, Manuel Domínguez, según recoge la reseña del Enano que hemos insertado, tenía que colear por dos veces a Cucaracho, el toro con el que había presentado al público sevillano la nueva suerte de farol,

Como entones no había petos, Cucaracho consiguió derribar y matar 6 caballos. Eran otros tiempos aunque yo, sinceramente y por muchos motivos, prefiero estos.

Morante coleando al bravísimo Impuesto, al igual que hace siglo y medio, en 1855, Domínguez tuviese que colear en Sevilla al bravo Cucaracho (Fotografía de Maurice Berho-Mundotoro)

sábado, 9 de abril de 2016

El viernes sí que hubo toros

Por Clarito
Beato 61 de Victoriano del Río (1º de la tarde)

La culpa la tiene el toro

Para el aficionado torerista (si es que existe ese tipo de aficionado) la culpa de que los toreros no triunfen con más frecuencia, la tienen los toros. Que si no embiste con clase, que si puntean, que si esto, que si lo otro...

Para el aficionado torista (si es que existe ese tipo de aficionado) nunca el comportamiento del toro (de las ganaderías que torean las figuras) es suficientemente satisfactorio. Siempre le falta un punto de emoción o picante... para su gusto, claro. 

El aficionado (torista o torerista) es un perfeccionista y por eso nunca se conforma con lo que tiene. Al elogio le sigue inmediatamente el reparo, la queja, el matiz. Nunca estamos satisfechos con lo que vemos. Por eso miramos más al pasado que al presente.

Espìguito 116  de Victoriano del Río (2º de la tarde)
Una tarde emocionante

El viernes vivimos una emocionante e interesante tarde en la Maestranza. Tanto que a mí me recordó las corridas de los años 60 cuando las ovaciones se sucedían sin solución de continuidad,, Pero al salir de la plaza resulta que no, que la cosa había estado bien, incluso muy bien pero... pero que habían fallado los toros.

Que no hubo toro, que faltó toro, han llegado a decir algunos en letras de molde. Otros sin ser tan extremistas decían que a los toros de ayer les faltó fondo o clase o bravura o poder. Una opinión consecuente con el estado de opinión en el que estamos inmersos.

Si hubo toros

Es posible y puede que sea verdad pero también es posible que sin los toros que se lidiaron ayer, no hubiésemos visto ninguna de las faenas o de las lidias o las incidencias con las que ayer tanto disfrutamos y tanto nos emocionamos.

Dicho en plata, que, para mí, si que hubo toro. No el mejor toro posible, cierto. Pero si un toro bien presentado con tipo y hechuras. Un toro con comportamiento tan variado -ayer hubo de todo- que pone a prueba el conocimiento y el saber de los toreros. 

El toro, simplemente el toro. Que no es ni el tremebundo toro de Colcos ni el animal tan fácil y tan dócil que a nadie emociona. Un toro con virtudes y defectos. Casi siempre con más defectos que virtudes lo que es lógico si se piensa que el toreo moderno es mucho más exigente con el animal, se le piden muchas más cosas, que en el esquemático toreo de hace un siglo.

El viernes hubo toros por eso la tarde tuvo el interés que tuvo.


Celoso 155 de Toros de Cortés (3º de la tarde)
Amoscado 69 de Victoriano del Río (4º de la tarde)
Impuesto 14 de Victoriano del Río (5º de la tarde y cinqueño)
Enarbolado 164 de Toros de Cortés (6º de la tarde)