Por Jose Morente
 |
| David Mora agradece a "Malagueño" de Alcurrucén su bravura y su nobleza (Fotografía de Andrew Moore) |
David Mora y Malagueño
Ayer el público de
Madrid recompensó a un toro y a un torero. El torero es
David Mora (de todo el escalafón quizás el que más se
merecía un éxito de este
calibre) y el toro se llamaba
Malagueño, de
Alcurrucén (ya van dos años seguidos que esa ganadería da el premio
gordo en San Isidro). A
Malagueño le dieron una
merecidísima vuelta al ruedo y a
Mora dos
merecidísimas orejas y lo sacaron por la
Puerta Grande de las Ventas. ¡Bien hecho!
Ese y no otro es el
Madrid que nos gusta. El que
sabe recompensar a toros y a toreros. El
Madrid de
siempre. El de antes. Un
Madrid exigente pero
justo que, cada vez, aparece menos.
Madrid hoy
Y es que el de hoy es, por el contrario, un
Madrid en horas bajas, alicorto y capitidisminuido,
que ha sustituido la
exigencia por la más dura
intransigencia. En
Madrid ya no se
jalea sino que se
vocifera.
Y aunque algunos no lo sepan y no se lo crean,
Madrid no siempre ha sido así. Salvo con los toreros
dominadores y mandones (a los que
Madrid nunca ha
tragado) esta plaza ha sido siempre
exigente pero
justa.
Eso antes, porque lo que antes era
normal hoy se ha convertido en una
excepción. Como el premio de la Puerta Grande, de esa Puerta Grande por la que ayer salía emocionante y emocionado
David Mora.
 |
| David Mora, emocionado, camino de la Puerta Grande de las Ventas (Fotografía de Andrew Moore) |
Las Piuertas Grandes de antaño
Todavía queda algunos aficionados que siguen empeñados en
ningunear y menospreciar a los toreros de
hogaño con el
curioso argumento de la
escasez de trofeos (escasez
relativa pues a algunos todavía les parecen excesivos los premios que hoy se
otorgan) que, según ellos,
obtienen los toreros actuales, en especial las figuras,
comparativamente con los éxitos y triunfos tan
abundantes en los toreros de antaño,
El ejemplo más socorrido es el número de puertas grandes conseguidas, en la plaza de Madrid, por los toreros de antes -los de los años 50 y 60, sobre todo- frente al escaso bagaje que presentan los de ahora. Según eso, los toreros de antes eran grandes toreros no porque lo fueran sino porque cortaban más orejas mientras que los de ahora son peores toreros no porque lo sean sino porque rara vez obtienen el ansiado premio de la puerta grande de las Ventas.
El argumento es
artero y falaz. En primer lugar, porque
antes los públicos eran, en general, mucho más
entusiastas y
generosos por lo que se prodigaban más (mucho más que hoy) en
recompensar el mérito de los toreros. Lo que no sucede en nuestros días, ya que impera, en algunas plazas, el
cicaterismo más exagerado.
 |
1966. Década de los 60. Cuando en Madrid se pedían orejas con tanta prodigalidad como acierto (Fotografía de El Ruedo)
|
Y, en segundo lugar, porque, la mayoría de las veces, son esos mismos aficionados (en Madrid son legión) los que se entretienen (la cosa les debe resultar muy divertida) en reventar los legítimos triunfos de los diestros de nuestros días mediante (¡en eso son unos artistas consumados!) una estratégica colección de pitos, improperios, denuestos, palmas de tango y demás elementos de un repertorio tan amplío como execrable (el execrable repertorio de una"mala baba" gratuita y sin fundamento).
Pero, como aquí los discursos huelgan, vamos a los hechos, Y para hechos, nada mejor que repasar el resultado artístico y en trofeos de una feria de San Isidro de aquellos -por esos mismo aficionados protestantes- añorados años 60 del toreo (y que también nosotros añoramos... pero de otra forma).
En concreto, vamos a viajar hasta la feria de San Isidro de 1966, la de hace justo medio siglo.
 |
| La Feria de San Isidro de 1966. Programa de mano (Fotografía Todocolección) |
 |
| Los carteles de 1966. Ordoñez, al final, se cayó de los carteles (Todocolección) |
El San Isidro de 1966
La Feria de 1966 comenzó el sábado 14 de mayo con una corrida de Benitez Cubero y finalizó el domingo 29 con la tradicional corrida de Miura.
La corrida inaugural la torearon
Bienvenida, Manolo Amador y Paco Pallarés.
Bienvenida cortó uina oreja y
Amador tres por lo que la puerta grande se abrió ya el primer día de feria (¡
Igualito que ahora!).
 |
Antonio Bienvenida inauguró la feria cortando la primera oreja. Una oreja que paseó por el ruedo de las Ventas con su proverbial torería (Fotografía El Ruedo)
|
 |
| Y Manolo Amador, abrió la Puerta Grande. Todo el primer día de feria ¡Eran otros tiempos! (Fotografía El Ruedo) |
En la corrida del Santo, con toros de
Osborne, solo obtuvo trofeos
Antoñete (una oreja) que resultó herido de levedad, saliendo sus compañeros de vacío. A la postre, gracias a la
televisión la corrida se convirtió en emblemática e histórica. Fue la tarde de
Atrevido.
 |
| Antoñete frente a Atrevido. No hubo Puerta Grande pero si una faena para la historia (Fotografía El Ruedo) |
El lunes, aniversario de la muerte de Joselito, volvieron los éxitos de puerta grande. Diego Valor cortó 3 orejas y abría la de las Ventas que, por lo que estamos viendo, se abría en aquellos años con enorme facilidad.
 |
| Puerta Grande de Diego Puerta (Fotografía el Ruedo) |
El martes, gran lío. El
Cordobés también le cortó dos orejas a su primero y pudo
abrir la ansiada Puerta Grande, pero le
abroncaron tanto en su segundo toro (6º de la tarde) que
renunció a salir por ella.
 |
En el segundo toro del Cordobés se produjo la gran bronca. El de Palma del Río renunció a salir a hombros aunque había cortado dos orejas del toro anterior (Fotografía el Ruedo)
|
El miércoles, 18 en la confirmación del
Inclusero,
Litri, que sustituía a
Antonio Ordoñez, cortó una oreja en cada toro y
Andrés Vázquez dos del sexto, Hubo pues
doble salida a hombros por la
puerta grande de las Ventas que, como se ve,
no se cerraba nunca.
 |
| Ordoñez, fue el gran ausente de ese año (Fotografía el Ruedo) |
La cosa cambió al día siguiente con los antaño temidos
pablorromeros pero que entonces ya sólo eran temidos por su
flojedad de remos y por llevar las caras
a media altura. El
Inclusero cortó, pese a todo, una solitaria oreja.
Otra solitaria oreja cortaría
el Pireo en la corrida de
Baltasar Ibán del viernes día 20. Una ganadería que, entonces se
disputaban la figuras.
 |
Verónica del Pireo en la corrida del día 20 a un toro de Ibán. Un toro muy terciado pues aún no se había cruzado con Juan Pedro (Fotografía El Ruedo)
|
Los
éxitos volvieron el sábado 21 con los de
comerciales y algodonosos toros de
Alipio Pérez Tabernero. Paco Camino y Tinín cortaron una oreja cada uno pero el
Viti hizo
doblete en un toro saliendo por la
puerta grande.
 |
| El día 21 el Viti hizo doblete y una faena calificada de histórica (Fotografía El Ruedo) |
El domingo, sin embargo y con los toros de Torrestrella, solo Manolo Amador pudo cortar una solitaria oreja.
 |
Corrida "tediosa" calificaba el Ruedo a la del día 22. Los dibujos de Antonio Casero no tenía, sin embargo, nada de tediosos.
|
Lo mismo ocurrió el lunes con los
Juan Pedro Domecq.
Antoñete cortó oreja a su primero, mientras que
Aparicio y Camino se conformaron con ovaciones y vueltas al ruedo.
El martes 24, con toros de
Felipe Bartolomé (Santa Colomas
remezclados, según
Clarito)
Antoñete cortó 2 orejas y
Tinín, una.
El Cordobés tuvo mala suerte pues aunque cuajó un toro,
falló a espadas.
 |
Antoñete cortó dos orejas en la corrida de Felipe Bartolomé(Fotografía El Ruedo)
|
Pero el miércoles 25, se produjo la clásica
explosión (clásica entonces) con
los tres espadas a hombros. Litri y El Viti desorejaron cada uno a uno de sus toros mientras
Puerta cortaba una oreja en cada uno de los suyos. Los toros eran de
Garzón.
 |
En aquella época, todos los años había una corrida (una, al menos) en la que los tres matadores salían a hombros por la Puerta Grande. Hoy día, desde 1982 no se ha vuelto a producir tal evento... Ni se producirá visto el celo con el que los guardianes de la pureza intentan evitarlo. Siempre la demagogia ha dado buenos frutos
|
Ni el jueves 26 ni el viernes 27 hubo trofeos y eso que torearon Camino, El Cordobés y Raúl García, la primera tarde, y Ostos, Puerta y Fuentes, la segunda.
Pero el sábado 28, penúltima de feria,
Antonio Bienvenida y Curro Romero se las vieron mano a mano con un excelente encierro de
Antonio Pérez (los "AP"). Los
dos salieron a
hombros tras cortar, cada uno,
dos orejas en uno de sus toros.
 |
La ausencia de Ordoñez, dejó la penúltima de Feria en un mano a mano entre Antonio Bienvenida y Curro Romero. Los dos salieron a hombros (Fotografía del Ruedo)
|
Finalmente, con los miuras de cierre, el domingo 29, se las vieron Bienvenida, Ostos y Murillo que no pudieron obtener ningún trofeo. Miura siempre ha sido Miura.
 |
La Feria se cerró con la corrida de Miura que no dio opciones de trofeo a la terna. Bienvenida se adornaba no obstante con mucha torería. Cerraba la feria como la empezó (Fotografía El Ruedo)
|
Balance final
En una feria de 15 corridas de toros (no hubo novilladas y los rejoneadores actuaban de uno en uno como prólogo o epílogo de las corridas "formales") se cortaron 36 orejas y se abrió la Puerta Grande en ocho tardes. Dos de ellas por partida doble y una por partida triple. Lo que no está nada mal.
Todavía se lidiaba un toro terciado y de poca edad que, por tanto, tenía mucha más movilidad que el galafate gigantón y cornalón, muy baqueteado y manoseado, o sea, muy correoso que ahora tanto gusta y que sólo excepcionalmente (como Malagueño) embiste con repetición y ritmo. Un toro que, en general, transmite muy poco y obliga al torero a ponerlo todo de su parte.
El público, el aficionado, era quizás mucho más entendido que ahora. Desde luego, era mucho menos dogmático, los pinchazos en lo alto se valoraban igual que una estocada buena y mejor que una estocada mala y aunque ya la prensa empezaba a arrear con cánones y tópicos, la baraja de toreros, de estilos de toreros, era amplía y se podía triunfar manejando conceptos muy diferentes. La diversidad de estilos era un valor apreciado y valorado por la afición. Al contrario, de lo que hoy ocurre ya que por mor de los talibames que tienen secuestrada ideológicamente a la plaza, triunfar resulta casi imposible para la mayoría de los toreros.
Madrid ya no es lo que era.
Lo peor es que, tal y como están las cosas, difícilmente lo volverá a ser.
 |
| Lo que va de ayer a hoy. La corrida de Pablo Romero en el Batán. Cuando Madrid era Madrid |