sábado, 21 de mayo de 2016

El Desastre de Clotilde (donde está el toro está la corrida)

Por Jose Morente

Toledo. 1917. Una foto emblemática y premiada de Cervera. Un quite de Belmonte y Gaona. "Donde está el toro está la corrida".

"Donde está el toro, está la corrida"

Decía Gregorio Corrochano que "donde está el toro, está la corrida". Con ello quería indicar que, durante la lidia, no se puede apartar la vista del toro so pena de perdernos cualquier incidente de interés.

Sevilla. Feria de abril de 2016. Cogida de Alcalareño. Quien no mira continuamente al toro está expuesto a dejar de ver los incidentes de la lidia (Fotografía: Sevilla Toro)

Tiene la frase otra segunda lectura aún más jugosa y sustanciosa, sin mirar al toro, sin entender su comportamiento, no se puede juzgar ni valorar correctamente lo que hace el torero. O, dicho como se dice habitualmente, que el mérito (o demérito) de una faena depende del toro.

La realidad, por el contrario, es que los públicos (y también los aficionados) juzgan las faenas por su resultado, por el mayor o menor lucimiento de los diestros, sin atender ni tener en cuenta ni considerar el comportamiento de las reses y las dificultades o matices que presentan estas para la lidia Si la faena es lucida y brillante, perfecto. Si no lo es, malo.

Y esto ocurre no sólo en plazas pequeñas sino incluso en plazas como Madrid donde tanto se presume de lo contrario.


Lo que ocurre en Madrid.

Esa desatención del publico de Madrid hacia el toro, un toro del que sólo se mira y valora su trapío, sus pitones y su fiereza, es la razón de que, en esa plaza, las corridas se vean en blanco o negro. Lo muy bueno y lo muy malo. Sin matices. Por eso, en Madrid, se pasa del desapego más absoluto al entusiasmo más desaforado sin transición alguna.

Eso se vio en la faena de Talavante, en su segundo toro de su primera tarde de este San Isidro, cuando se pasó, en un instante, de la indiferencia absoluta  al entusiasmo explosivo de las dos tandas finales, Y que no se diga que sólo entonces (en esas dos tandas finales) hubo buen toreo porque el mérito real estuvo antes. Estuvo en el riesgo, en la apuesta, en la exposición continua y desde el inicia de faena, a un toro muy complicado y exigente de Núñez del Cuvillo. El problema es es que Madrid miraba al conjunto sin ver al toro.


Un toro muy complicado y un torero es estado de gracia. Una faena extraordinaria que Madrid no supo ver hasta el final. Demasiado tarde para proclamarse Cátedra (Foto de Juan Pelegrín-Las Ventas)

Puede que todo ocurriese por tratarse de un toro de una ganadería etiquetada como comercial y facilona. Puede que, de llevar el toro otro hierro, la reacción del público hubiese sido distinta. Puede pero no lo creo. 

Veamos otro ejemplo parecido.

La (no) oreja de Ureña

Solo un par de dias antes, Madrid premiaba con oreja una  faena de Paco Ureña ante un gran toro de Lola Domecq. El problema es que se había dejado sin premio la, para mi, mejor faena de la tarde, la que hizo el murciano a su complicado primer toro. Ahý Ureña se la jugó de verdad y sin cuento.

La faena a su primer toro tuvo mucho más mérito por las complicaciones del toro, pero la plaza no lo supo ver, Se premió una faena de mayor lucimiento  pero quizás de menor enjundia. Todo por no valorar (por no mirar) al toro..

Precioso muletazo de Ureña al buen toro de Lola Domecq al que cortó al oreja. Sin embargo, lo más meritorio de su actuación había tenido lugar en el toro anterior (Foto de Antonio Heredia-El Mundo)

El "Desastre" de Clotilde.

El 18 de mayo saltó al ruedo de las Ventas un toro bravo, lo que en esta plaza que tanto gusta del toro fuera de tipo, es noticia. Un toro de Clotilde Calvo (Buenavista) que se lidió como sobrero al haber sido devuelto el primero de la tarde. Un toro, no bravo sino bravísimo.

Desastre. Bravo toro de Clotilde Calvo, Buenavista. Lidiado en 1º lugar bis en las Ventas el 18 de mayo pasado (Fotografía de Juan Pelegrín-Las Ventas)
Sin embargo, la faena, aunque con momentos de interés y por lo que fuese, no cogió vuelo y el toro pasó desapercibido para el público y, lo que es más grave, para los aficionados de esta plaza. Desapercibido tanto por su hierro (el encaste Domecq está ninguneado en Madrid) como por ese prurito de atender sólo al lucimiento del diestro. Un lucimiento que, en este caso, no existió.

Para apreciar como es el toro, no se puede estar mirando sólo obsesiva y continuadamente al torero, a la pierna retrasada del torero y al pico de la muleta del torero, hay que mirar (obsesiva y continuadamente) al toro. Que es lo que no se suele hacer.


Una fotografía publicada en la web de la empresa. A la vista del encuadre, parece que el toro no importa, sólo importa el torero
El caso es que el toro de Clotide no fue ningún desastre sino todo lo contrario, Desastre nosotros, incapaces de saber mirar al toro.


Un experimento.

En plan experimento, he montado en película la faena de ese toro, a partir del resumen diario que facilita Canal+, pero eliminando de la imagen la mitad del cuerpo del torero hacia arriba. Así no tenemos la tentación de fijarnos en su apostura o su elegancia sino sólo en el comportamiento del toro, en su embestida y en su mirada

Son sólo un par de tandas pero vista así la faena, mirando sólo al toro, sorprende la obsesión de "Desastre" por seguir la muleta, sorprende su mirada fija en la muleta, buscando, una y otra vez, el trapo escarlata, al que sigue con bravura y transmisión. Decía José Luis Lozano que la bravura del toro está en su mirada. Es la mejor definición de la bravura que he oído o leído.






Una secuencia que habla por sí sola. La fijeza del toro de Clotilde Calvo en la muleta a la que persigue con bravura y fiereza obsesivamente es palpable y notoria. Huelgan los comentarios (Detalle de fotografías de Juan Pelegrín-Las Ventas)

Y ahora, lo mismo, pero en película que es como mejor se aprecia el toreo.




Conclusión


La corrida no es en blanco y negro. En el toreo, lo importante son los matices y los detalles. No se trata tanto de fracasar o triunfar (que también) sino de cómo y porqué se fracasa y se triunfa. Y para poder poner las cosas en sus justos términos, sólo hay un camino mirar al toro.

Que es lo que no se hace o no se sabe o no se quiere hacer.


Una fórmula magistral: Mirar al toro. Sólo hace falta eso.






Te vas demasiado pronto, Renatto

Por Paco Carmona
Una foto triste velada en gris. La última vuelta al ruedo de Renato Motta en su plaza de Acho.

Tu última vuelta al ruedo, Renatto. Te vas demasiado pronto, a un mundo donde sólo viajan los sueños.

¡Gloria eterna, Torero!

viernes, 20 de mayo de 2016

Carta abierta sobre Enrique Ponce

Por Alberto Marcos Morante

La belleza del toreo del más elegante de los toreros. La media verónica del maestro Enrique Ponce (Fotografía Mundotoro)

Mis aspiraciones en el toreo son las de ser un buen aficionado. Disfrutar con el toreo, entender “sus porqués”, conocer las diferentes tauromaquias, así como los grandes toreros de la historia y sus conceptos

El primer torero que entró en mi cabeza se llama Enrique Ponce. El motivo no lo conozco y tampoco me interesa descubrirlo. A Ponce sólo me apetece disfrutarlo y lo llevo haciendo veinticuatro años.

Hoy, hace unas horas, en la corrida celebrada en Madrid, es la enésima vez que lo he paladeado y a fe que el público de Madrid también lo ha hecho. El mismo público que en su día protestaba hasta cuando hacía el paseíllo, hoy se ha olvidado del “pico” del “fuera cacho” del “crúzate” y de más cánones aprendidos de memoria y han dejado expresarse a Enrique Ponce como casi nunca. Con su toreo, con su concepto, que es el mismo que lo ha mantenido arriba durante veinticuatro años, que se dice pronto, pero que no debe de resultar nada fácil lograrlo.

Sólo puedo entender su histórica trayectoria desde la afición, la ilusión, el amor y el respeto a su profesión, valores que se me antojan indispensables en todo aquel que fija su meta en ser figura del toreo. Ese es, desde mi punto de vista, el mensaje de Enrique Ponce la tarde del diecinueve de mayo en la plaza de Las Ventas.

Ayer Madrid trató a Ponce con la categoría y el respeto que Ponce se ha ganado y se merece.(Fotografía Mundotoro)
Ponce es un lujo en el toreo y así lo ha entendido la cátedra madrileña. Es posible que lo hayan “dejado hacer”, que lo hayan “dejado expresarse” porque los enemigos a batir son otros y Ponce en su condición de maestro del toreo, con la solera de toda su trayectoria, se haya liberado ya del peso de la púrpura.

Ponce es mucho Ponce y estará en el toreo lo que le de la gana… 

¡Y nosotros que lo veamos!

Ponce acabó ayer su faena a un complicado toro de Valdefresno, cogiéndole un pitón, tras machetearlo de rodillas ¡Aromas del toreo eterno! (Fotografía Mundotoro)

jueves, 19 de mayo de 2016

Talavante. Torear desnudo

Por Paco Carmona


Talavante al desnudo (Fotografía de Luis Malibrán)



Talavante en la senda de José Tomás

Talavante, lleva un tiempo amarrado a una idea muy difícil. Lleva un tiempo empeñado en seguir la senda de José Tomás. Un camino muy complicado. Primero, porque resta regularidad en los triunfos y segundo, porque su manera de llegar a ellos es más dura y lenta.

José Tomás en Jerez. Un concepto del toreo que se convierte en referente, difícil referente, de algunos toreros (Fotografía: Arjona)
Tiene de bueno, que este torero es tan camaleónico, que ha llegado a esas formas a través de ser conocedor de medio toreo. Sabe y puede torear tan bien y tan distinto, que el alejarse de conceptos fáciles y de ayuda, y concentrarse en torear bien, en su caso es doble mérito.

Su particular San Isidro, ha sido demoledor. La tarde de de hoy, su gran faena al sexto toro de Fuente Ymbro, bien merecía una puerta grande.

Pero lo que pasará a la Historia, será la faena tan magistral, épica, rotunda y valiente del día 13.


Una faena para la historia

Sencillamente, con un toro de dificultades tan visibles y tras una lidia descaradamente mala, Talavante podría haberse llenado de gestos falsos o, tirar por la calle de en medio.

No solo no lo hizo, sino que su máxima era torear muy entregado, moderno y puro, a un toro difícil, remiso, con mucho genio y con un comportamiento atípico, fuera de época. Colocarse en esa distancia, abierto hacia los medios, sin ventajas, con la muleta como única opción descarada ante la muerte, no es hablar de novela. Los vuelos caídos de la muleta, los toques justos, sin disparos, sin desplazar, apretándose en cada pase, con la idea fija de componer ante la dificultad.

Pecho, cintura y compás, ante unas embestidas duras y nada previsibles, dan una categoría enorme a una faena y a un torero, del que todos esperábamos grandes cotas pero no tan altas cumbres.

Esa faena fue de dos orejas, por lo tanto, otra puerta grande.


Natural de Alejandro Talavante en Madrid el día 13 de mayo de este año a un complicado toro de Núñez del Cuvilllo (Fotografía Arjona)


Torear desnudo

Pero más allá de los números, Talavante ha toreado para la Historia, y ha toreado para que se le recuerde como un clásico renovado, de espíritu libre y conciencia tranquila. Cuando Alejandro, tuvo la idea de torear desnudo y con ello alejarse aún más del estereotipo del torero y así promocionar su imagen y su profesión, no solo lo hacía con un deseo mercantil, sino que su filosofía era clara. 

Ese sueño de torear desnudo, es el que ha llevado después a la Plaza. Desnudo delante de un público, desnudo frente a un toro, desnudo mirando cara a cara a un destino que sólo él parece que ve muy claro.

Entiendo, que es feliz vestido de luces, y que su máxima, más allá de triunfar es torear. Y que su verdadera meta, es el Toreo.

Talavante. Torear desnudo o al desnudo como ya apuntara Fernando Bermejo en El Mundo. No sólo marketing sino también un concepto, una idea, una forma de vida (Fotografía: Mikel Urmeneta)

miércoles, 18 de mayo de 2016

Gallito Roca Rey



Madrid. 13 de mayo de 2016
Confirmación del alternativa de Andrés Roca Rey

Canción: Gallo Camarón-Chabuca Granda
Imágenes: José Ramón García
Idea original: Alfonso Rosales (Tauromaquia artística)
Montaje: La razón Incorpórea

martes, 17 de mayo de 2016

Roca aspirante a Rey. Talavante, su majestad.

Por el Divino Calvo

Alejandro Talavante. Sobran las palabras y los comentarios (Foto:Julián López-Mundotoro


13 de mayo de 2016, primera corrida de relumbrón es este San Isidro 2016. Cuatro toros del hierro titular de Núñez del Cuvillo (1º, 2º, 3º y 5º) y dos remiendos del Conde de Mayalde (4º y 6º), para la confirmación de Andrés Roca Rey, con Sebastián Castella y Alejandro Talavante como padrino y testigo.

Tendidos de la Plaza de las Ventas. el 13 de mayo. Belleza aparente. Dureza real (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)
La corrida empezó como tantas otras que tienen lugar en las Ventas, con baile de corrales y remiendos de otras ganaderías, especialmente si es cartel de figuras. Resulta cuanto menos chocante, que una ganadería con tantos toros como Cuvillo, no tenga seis en el campo para sacar una corrida completa por chiqueros. Aún con desconocimiento de lo que pudiera pasar en el/los reconocimiento/s, supongo que el ganadero renunciaría a traer más toros que, para ser aprobados, estuvieran fuera de tipo. De hecho, de los cuatro aprobados, sólo el tercero de Talavante, un precioso colorao, estaba en Cuvillo. Toro, que cómo no, fue protestado por el personal a su salida a la plaza. Va siendo hora de que tanto los veterinarios como los aficionados, seamos capaces de respetar la morfología propia de cada ganadería. De todos es sabido, o debería saberse, que los toros de Cuvillo, tiene no más de 520- 530 kilos, y pitones enseñando las puntas pero sin exageraciones…

El tercero de la tarde, primero de Talavante, un toro bonito con las hechuras de Cuvillo. El único (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)

La confirmación de Roca Rey

De Cuvillo fue el de confirmación del peruano Roca Rey. Cortito, pero fuerte, enmorrillado, muy musculado. Fue recibido el limeño por el público venteño, con una exigencia y frialdad impropia para un confirmante. En este punto siempre tengo presente a nuestro amigo Paco:  “Bienaventurados los toreros que sean pitados en las Ventas, porque es signo inequívoco de figura del toreo”. Y así fue recibido Roca Rey, como figura del toreo. Quite de bienvenida por saltilleras de escalofrío, replica al quite de Castella por chicuelinas, que no perdonó en el toro de la ceremonia, porque también los toreros  le conceden trato de figura y no le dan la más mínima concesión.  Quite que debería haber hecho romper a la plaza y apenas supuso unas cicateras palmas. 

La valiente ligereza del toreo de capa. Roca Rey en un quite al toro de la confirmación (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)

Ceremonia de confirmación. Brindis a otro Rey, D. Juan Carlos,  el que fuera de España, situado como ilustre aficionado en la meseta de toriles. Inicio con pases cambiados y pisando unos terrenosen los que donde otros se queman, él siente frío. Demuestra tanta facilidad, tanta capacidad, tal poderío, que hasta abusa de pases inverosímiles. Hace que lo excepcional, parezca fácil y repetitivo y hasta se pueda volver en su contra. La faena perdió eco a media que se acabó el fuelle del toro, incluso se escucharon ligeras protestas de desaprobación, que dejaron el resultado final de su notable actuación en ovación.


Roca Rey. Del alarde de valor al toreo más ortodoxo y estético (Foto: Julián López-Mundotoro)


Padrino y testigo

A partir de aquí la corrida cayó en una depresión y no por culpa de los toreros. Bien Castella con el Cuvillo de su lote. Inicio por estatuarios en terrenos del 5, mucho aire al toro entre serie y serie… y es que el francés ha elevado muchos enteros en el planteamiento de sus faenas. Atrás quedó aquel diestro que se empeñaba una y otra vez en buscar las cercanías. Extrajo todo lo que tenía en series limpias. Pero el fondo del toro no dio para más. Y muy bien con el del Conde de Mayalde que hizo cuarto. Toro brutote, que no transmitió al tendido todo el peligro que tenía. No venía metido en ningún momento en la muleta, peligro sordo, que fue dominado a base de valor. Al final, Sebastián se impuso. El toro se entregó, renunció a la batalla al sentirse podido. Quizás un único pero. El de alargar la faena, cuando aquello no daba para más. El resultado de su actuación no estuvo al nivel de su esfuerzo.


Castella. Del alarde de valor al toreo de poder: Toreando así los toros se entregan y rinden (Foto: Julián López-Mundotoro)

El único con aires de Cuvillo, fue el tercero, un precioso colorao, muy en tipo. Sin exageraciones, enseñando las puntas… de esos que parece que no pueden fallar. Pero al animal le faltó fondo y fuelle. Inicio Talavante su faena en los medios. Lo que parecía un cartucho de pescao, se transformó en una pedresina. Muleta a la izquierda y surgieron dos series de trazo limpio, con esas muñecas prodigiosas del extremeño. Falta de transmisión en las embestidas que hicieron que el eco en los tendidos decreciera en la misma medida que se apagaba el toro. Mal con la espada.

La buena arrancada de un Cuvillo al que le faltó fondo (Foto: Julián López-Mundotoro)
Y salió el quinto.

La corrida parecía irse por el despeñadero…, cuando salió el quinto de Cuvillo (al menos ese hierro llevaba marcado a fuego, pero, por el comportamiento, podía haber sido de miura). Jabonero sucio, alto como un caballo, con una culata más propia de un Limousin (raza cárnica) que de un toro de lidia. Casi seiscientos kilos… con rizos que le concedían una imagen propia de las estampas de la Lidia… Y embistió con era, bruto, con poder. Apretó en el caballo. A la salida, derrote seco y pechugazo que hace perder el equilibro a Juan José Trujillo. La violencia del derrote hizo que el toro se encelara con el capote lanzado al cielo. Perdonó  al malagueño que había quedado a su merced. Ni la condición del toro hizo desistir a Roca Rey de tu turno de quites, esta vez por tafalleras

El quinto de la tarde. Si que hay quinto malo. Malo y complicado (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)
En banderillas, la violencia del toro era tal, que puso en muy serias dificultades a su lidiador, Juan José Truijillo. Señalo esto, no como demérito de este extraordinario torero de plata,   Dios me libre, del que seguramente es el mejor, y sin ningún tipo de dudas el más poderoso de los peones actuales. Lo digo para que se hagan una idea de la condición del toro. Si el mejor torero de plata, con un capote, pasa un quinario… 

El quinto toro, de Cuvillo, arrolló a Juan José Trujillo durante su lidia. Cuando el mejor de los de plata pasa esos apuros... (Fotografía: Julián López-Mundotoro)

En el momento de coger la muleta y espada, era un toro para irse a casa y meterse debajo de la cama tres días hasta que se lo hubieran llevado del ruedo, o en el mejor de los casos, aplicar la lidia que decía Corrochano del “conocimiento de las reses”. Macheteo y a quitarlo de en medio con un espadazo… Pero se enfrentaba a él un nuevo Talavante, ese que ha impresionado en Valencia, el que estuvo tremendo de Sevilla… Espadas en alto en una lucha sin cuartel. 

Principio de faena del quinto. Talavante y el jabonero frente a frente, cara a cara. Empieza la dura pelea (Fotografía: Juan Pelegrín-Las Ventas)


Talavante. Toreando al malo como si fuera bueno (Fotografía Juan Pelegrín-Las Ventas)

Presentación en un intento de primer pase por alto al hilo de las tablas. Respuesta del Cuvillo arrancando la muleta de sus manos. Primer estaquillador roto. Cambio de tela y nueva propuesta. Esta vez con doblones por abajo, que decantan el primer asalto a favor del extremeño. Muleta a la izquierda para continuar la batalla. Cada cite, cada pase, cada remate, no era lanzar la moneda al aire, sino la bolsa y la vida entera. Mirada por encima del estaquillador en el cite, con la vista del toro siempre en el torero. La única virtud del toro fue atender a ese toque preciso y fuerte en el momento de embarcar al embestida, y a partir de en ese punto, varios disparos en forma de derrotes… y vuelta en empezar. Emoción a raudales. Plaza casi enmudecida. Hasta en dos nuevas ocasiones, el toro volvió a hacer astillas el estaquillador de la muleta talavantina. Pero la misma propuesta, la misma tranquilidad. Sin una mueca, sin un gesto, sin una alharaca de cara a la galería. Con la naturalidad del que asume su misión en la vida, y en el toreo. Única serie por la derecha, peor pitón del toro, para volver a jugársela con la izquierda. Y surgió la magia en dos series prodigiosas.  Milagrosas diría yo. Limpias, emocionantes, con el toro hasta colocando la cara. Y Madrid rugió. 



Que a un toro así, se le pudiese torear así, causó el asombro y la admiración de las Ventas. La plaza rugió  (Foto: Juan Pelegrín_Las Ventas)
Y en ese momento me acordé de ese camino que inauguró José Tomás con un sobrero del Sierro en el 99. Torear al malo, como si fuera bueno. Jugarse la vida para imponer su concepto del toreo, sin importar su condición. Talavante hizo el toreo del siglo XXI a un toro del XIX. Un toro de salto atrás en la evolución. Un toro de los tiempos de Machaquito y Bombita. Gran estocada y el toro que rueda a los pies de un Talavante triunfante. Cicatería del presidente. Sacó su pañuelo apenas un segundo antes de que el toro fuera arrastrado por el tiro de mulillas y así evitó la petición de la puerta grande. Puerta grande a todas luces merecida, para premiar una faena histórica. ¡Y qué más da! La faena de Ponce a Lironcito, tampoco fue de puerta grande y es la más recordada

Porque Alejandro, como Magno, ha realizado una nueva conquista. Y recibirá la gloria de pervivir en el tiempo…

Fin de la lucha. El triunfo de Talavante no es su triunfo sino el triunfo del Toreo con mayúsculas (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)

Roca Rey abre la puerta grande

Todavía estábamos con el impacto Talavante, cuando salió por chiqueros el sexto del Conde de Mayalde. Sin cuello, cuesta arriba, feo,  y como tal, no recibió ninguna muestra de desaprobación del público venteño, porque hoy en día se ha puesto de moda que sólo se pite al toro bien hecho. 

Nuevo quite de escalofrío de Roca Rey, ahora por gaoneras. Brindis al público. Inicio por estatuarios que sacan hilos de los alamares. Entremezclados con dos cambios por la espalda, en el segundo de los cuales el toro ya no sabe ni por donde puede pasar para no llevarse por delante al torero. 

Quite por gaoneras de infarto. El toreo de Roca Rey no es apto para cardíacos (Foto: Juan Pelegrín-Las Ventas)
Toro incierto, que tuvo la virtud de no pararse y transmitir el peligro al tendido, ahora mucho más sensibilizado por el “impacto Talavante”. Que dimensión, que poderío, que capacidad de un chaval que lleva diez minutos en esto y parece que llevara veinte años de alternativa… Con ambas manos. En la última por la derecha, ligada con un arrucina, tiene a toda la plaza en pie.

Y se tiró a matar o morir, en ese punto donde el triunfo y la cornada,  la vida y la muerte, se dan la mano. Y salió triunfante, con la taleguilla rota. Y ese niño que apenas dos horas antes había sido recibido por el público con trato de figura, se marchó en volandas por la puerta grande, camino de la calle de Alcalá, como lo que es y creo que ya nació: Figura del toreo. 

Matar o morir. Así se explica un triunfo a golpe cantado (Fotografía: Julián López-Mundotoro)

A hombros Roca, aspirante a Rey del toreo. A pie se machó Talavante, su majestad. Y nosotros a casa conscientes de haber sido testigos de la historia. 


El Divino Calvo



A hombros se marchó Roca Rey en pos de la gloria, de la fama, de la historia (Foto Juan Pelegrín-Las Ventas)




lunes, 16 de mayo de 2016

Siempre es mayo y siempre es Talavera

Por el Divino Calvo



Joselito en el recuerdo. 

Hoy hace 96 años que el Rey de los Toreros ganó la partida a Belmonte para siempre. Partida que el trianero sólo pudo igualar a punta de pistola. Hoy ambos verán desde el cielo lo que están haciendo los toreros de nuestro tiempo… seguro que todavía están aplaudiendo a Talavante y Gallito anhelante de volver a la tierra a burlar embestidas, altivo para defender su reinado, reinado al que aspira un peruano, de apellido Roca Rey.