viernes, 15 de mayo de 2015

Nadie tiene la culpa pero…

Por Jose Morente

1431632302_154573_1431632491_album_normal

Saúl Jimenez Fortes después de ser cogido por el toro de Salvador Domecq. Uceda se acerca con semblante preocupado a atenderle (Foto de Ballesteros para EFE)

 

Nadie tiene la culpa de la tremenda cogida de Saúl Jiménez Fortes.

Quizás la tenga el toro, quizás el viento o quizás la apuesta del propio torero (heroica apuesta) en pos de la Puerta Grande de las Ventas.

Nadie tiene la culpa de la cogida pero si que somos todos un poco responsables de nuestra actual forma de valorar el toreo. Y de lo que decimos. Somos responsables de no saber ver lo que ocurre en las plazas.

Vivimos tiempos de tremenda desorientación y despiste. De confusión máximas. Influidos por las corrientes animalistas, tan en boga, los aficionados nos identificamos cada vez más con el toro y cada vez menos con los toreros.

Hasta tal punto que, incluso, llegamos a pensar que el toreo, la Fiesta de los toros, sólo se justifica en función de la extrema fiereza del toro.  Y, en ese sentido, todo nos parece poco. Por eso, pedimos, más bien exigimos, toros tremebundos, desaforados, intoreables ("toros que den miedo" es el eslogan de moda hoy día) porque como no sean así (tremebundos, desaforados, intoreables, que den miedo) ya no nos parecen toros.

Como además, vemos torear con máxima perfección a los toreros de ahora, queremos justificar esa perfección por el comportamiento bobalicón del toro de nuestros días. Por eso, cuando nos referimos a determinadas ganaderías, hablamos de toros mecánicos, de toros prefabricados, de toros domecqsticados. De la ovejita de Norit.

Creo que no somos conscientes del desatino que encierran esas opiniones, ni del daño que hacen. Quizás, porque no somos conscientes del peligro real que tienen los toros que hoy se lidian. Toros con la edad, con trapío, con tamaño y con muchos pitones.

Ese grave error de apreciación deriva quizás de la distancia con la que vemos el toreo. Distancia mental, provocada quizás por ese animalismo que nos envuelve a todos, pero también distancia física.

Y es que no es lo mismo ver toros en una pequeña plaza de pueblo que verlos en una localidad de andanada de una plaza Monumental o en la pantalla de la Televisión.

Cuando los toros se ven desde la andanada (o desde la televisión) no es nada fácil percibir su peligro, su riesgo o sus matices. Los toros hay que verlos más cerca, en sentido real y figurado. Sólo así se pueden sentir su presencia, su tamaño, sus pitones, su mirada.

Desde la andanada (o desde la televisión), todos los toros son chicos (la moda del toro grande nace en las plazas Monumentales) y ningún toro es suficientemente peligroso ni fiero (solo, quizás, los galafates de 600 kilos capaces de derribar con estrépito a los picadores). El problema de la fiesta actual no está en el ruedo sino en el erróneo punto de vista que adoptamos los espectadores.

La consecuencia de ese punto de vista tan errático es que no encierra ninguna empatía hacia quien se viste de luces. Es un punto de vista que, a mí personalmente, no me seduce lo más mínimo pues no me gusta el circo romano.

Quiero toros que embistan (no elefantes imposibles) y quiero toreros valientes que les hagan frente con la gallardía con la que siempre los toreros se han enfrentado a los toros (no hombres echados a las fieras).

Quien para emocionarse necesita que salga por los chiqueros el buey Apis tiene un acusado problema de percepción, perspectiva y conocimiento. Quien acusa de mecánica o prefabricada la embestida de los toros del encaste Domecq y los denuncia como poco peligrosos confunde el riesgo real con las apariencias. Confunde la realidad con sus prejuicios. Como se acredita tarde tras tarde en los ruedos. Sin ir más lejos, como se ha acreditado esta misma tarde.

Esa forma de ver los toros puede resultar, creo que lo es, equivocada y errónea pero allá cada cual con sus prejuicios y su conciencia. Sólo espero que nadie tenga la poca vergüenza de hablar hoy de accidente o error del torero (como se ha hecho otras veces en ocasiones similares) para justificar sus erráticas teorías. También espero que nadie tenga la poca vergüenza de acusar de oportunismo a lo que sólo es oportuno, como esta reflexión.

El precio de una entrada no da derecho a decir sandeces ni mentiras sobre el peligro real que tienen los toros, todos los toros. El precio de una entrada no vale nunca lo que vale la vida de un hombre.

Nadie tiene la culpa de la cogida de Fortes pero todos somos un poco culpables del descrédito en el que queremos sumir al toreo.

 

Esta es la pasta de la que están hechos los toreros de hoy (no todos por supuesto, no confundamos) aunque algunos ¿aficionados? ni se han enterado ni se van a enterar en su vida.


miércoles, 13 de mayo de 2015

Cuaderno de notas (LI) Baja tú

 

Retrato - copia

Valiente entre los valientes, Maoliyo el Espartero, a quien mataría un toro de Miura en 1894, se entregaba todas las tardes en todas las plazas con todos los toros y con toda la verdad por delante, lo que no era obstáculo para que los “graciosos” de la época (en todas las épocas del toreo ha habido “graciosos”) le recriminasen, desde el tendido, y le dijesen como tenía que torear. Como si el precio de una entrada valiese lo que la vida de un hombre. Su respuesta, no por conocida, resulta menos contundente: ¡Baja, tú!

 

Voy a contarle un caso que me pasó en la provincia de Seviya cuando empesaba la afisión. Había un señó que siempre que toreaba yo, me mareaba dándome consejos desde el tendío. Una tarde, pasando yo de muleta a un buey entablerado y hecho un granuja, me dijo el afisionao:

-¡Con la derecha, Manolillo!

Asi lo hise, y ¿sabe lo que me pasó? Que el bicho me echó mano y me mandó a las nubes. Desde entonces, créame, estoy por no tomá consejos

-Hace V. mal, Manuel (…)

-No, si lo comprendo, pero dise el público tantas cosas… ¡Si viera V. que me guasea está toreando de muleta a un beserro, y que un angelito de esos que se las dan de grasiosos, empiese a decirme:

–¡Manuel, con la derecha! ¡Manuel, ahora! ¡Eso no es así!.

Ya sabe V. que me dan ganas de decirle como a uno de Santander:

-¿Me hace el favó de bajarte a vé si tu lo hase mejó?

 

Declaraciones de Manuel García el Espartero a Pedro Tejera (publicadas en Sol y Sombra, el 5 de septiembre de 1898)

martes, 12 de mayo de 2015

Postales taurinas (XV) Rafael se corta la coleta dos veces

Por Jose Morente

Lagartijo corte de coleta simulado (NR Semblanzas 212)

Corte de coleta (simulado) de Rafael Molina “Lagartijo” (Fotografía de Tomás Molina)

Los toreros antiguos se iban y rara vez volvían, al contrario que algunos de los de ahora (y no me refiero a esas reapariciones aisladas por una sola tarde, que eso es harina de otro costal, sino a esas retiradas definitivas con corte de coleta -en la plaza o fuera de ella- incluido). Ese fue el caso de Rafael Molina “Lagartijo” quien se entretuvo en competir con Frascuelo durante veintitantos años a cara de perro, para después retirarse… y no volver.

Por aquellos tiempos de la retirada del primer Califa, circuló una fotografía del corte de coleta de Rafael. Una fotografía muy difundida que llegaría a publicarse, años después, en algunas revistas como el Sol y Sombra.

Sin embargo, el corte era simulado como le desvelaba, a Don Natalio Rivas, un amigo suyo cordobés en carta que aquel transcribió en su libro Semblanzas Taurinas (1ª ed. ; Editorial Mediterráneo, s.f., págs. 212-213). Decía así el corresponsal de Don Natalio:

El que le corta la coleta a Rafael fue su barbero que se llamaba Miguel Carrasco Moreno. El testigo presencial es Antonio Bejarano Quesada (a) “Carrana” y la mujer que está en jarras, a la derecha del barbero es Dolores Bejarano Quesada, hermana del Carrana. El fotógrafo se llamaba Tomás Molina.

Me dice Carrana, único superviviente del grupo, que este es un simulacro a que se prestó Rafael por favorecer con la fotografía a su barbero: porque Rafael se cortó la coleta en su finca “Pendolillas” debajo de una encina y se la cortó Dolores Bejarano que, como creo que sabrás, fue la mujer con quien hizo vida marital desde que quedó viudo.

El patio que representa la fotografía es el de la casa en que vivía Dolores en la calle de Domingo Muñoz. Creo que los datos que te envío son los que deseas conocer. Un abrazo muy apretado de tu amigo Rafael

El caso es que Lagartijo aunque se retiró una sola vez, tal y como mandan los cánones, se cortó la coleta, dos.

domingo, 10 de mayo de 2015

Agitador y Ureña a examen

Por Jose Morente


 

14312052290314
Paco Ureña con Agitador de Fuente Ymbro en Madrid el 9 de mayo de 2015. El toreo no siempre es perfecto, lo que no quita para que no sea emocionante (Foto EFE)
 
Las malas costumbres
 
Acostumbrados al exquisito toreo, tan perfecto, tan redondo, tan preciso, de los mejores toreros de nuestra época con los mejores toros tan bravos tan nobles, tan pastueños, de la actual cabaña brava, se nos va olvidando que el toreo es, en general, mucho menos perfecto, menos redondo, menos preciso.
 
El público de hoy no aguantaría ya los enganchones de la muleta de Manolete, emocionantes pese a ello, ni la falta de ligazón de las faenas de Ordoñez, repletas de hondura y empaque.
 
Manolete Derecha pueblo
A Manolete y a los toreros de su época, se les disculpaban enganchones que hoy no se admitirían, por las cercanías y riesgos que asumían toreando. El trazo del muletazo de entonces no tiene nada que ver con el de hoy. Ni la tersura con la que se mueven las telas
Nos hemos acostumbrado mal. Como las figuras no salen del sota, caballo, rey de sus encastes predilectos, hemos llegado a pensar que siempre hay que torear con esa rara perfección a la que nos han/hemos habituado.
 
Y es ese un error en el que caen todos, los toreristas pero también los toristas, como se pudo comprobar en la corrida de Victorino del pasado San Isidro.
 
_MG_0924 (Ana Escribano)
De forma contradictoria, el torista público de las Ventas del día de los Victorinos del pasado San Isidro fue incapaz de entender que todos los toros tienen su lidia y que, por eso, no todas las faenas pueden ser redondas y perfectas. Al final, los perjudicados son, como casi siempre, los toreros (Fotografía de Ana Escribano).
 
Un toro espectacular
 
Fuente Ymbro envió a Madrid una corrida bien presentada, muy bonita y con hechuras, de la que destacó un segundo toro, el de pelo más bello, Agitador, cuyo comportamiento agresivo y fiero, puso a prueba los conocimientos de periodistas y aficionados. Veamos.
 
02--644x362
Un toro armónico y de espectacular pelaje. Tan espectacular como lo fue su comportamiento (Fotografía de la web de las Ventas)
Para Sixto Naranjo, en la Cope, fue un toro bravísimo (con el único reparo de una cierta falta de clase). La faena empezó bien hasta que, según Sixto, Paco Ureña acortó las distancias. Resumen: Gran toro y error del torero.
 
IMG_4220
Para Sixto Naranjo (COPE), la faena empezó bien pero… (Foto Fran Jimenez para Aplausos)
 
Zabala en el Mundo, coincide. El toro fue para “refundar” una ganadería y su bajón final (pérdida de ritmo en la embestida) se debió a la pérdida de sitio del torero.
 
Titular Zabala (El Mundo)
Para Zabala, Agitador fue un toro de vuelta al ruedo (El Mundo)
 
Para Iñigo Crespo, en Aplausos, además de bravura, el toro tuvo la clase que le negaba Sixto. Reconoce que la faena fue a menos pero no distribuye culpas. Ni al toro ni al torero.
 
Antonio Lorca, en el País, se sitúa en la misma onda aunque apunta que quizás el bajón final se debiera al agotamiento del toro por el esfuerzo realizado (hipótesis que debemos anotar y tener en cuenta). Sobre Ureña, al que elogia, matiza que puede que le faltara experiencia y oficio. Algo lógico, añadimos nosotros, en diestro poco placeado.
 
Para Barquerito, que es el crítico que más se fija siempre en el juego de los toros, todo se quedó a la mitad. El toro, bien en los encuentros pero mal en las salidas del caballo, y el torero, firme y luciendo al toro pero escaso de mando. Y un detalle que sólo el destaca, los bramidos del toro en cada arrancada.
 
Titular de BarqueritoBarquerito destaca, con mucha justicia, al Payo en los titulares
 
En consecuencia, valoraciones distintas para Agitador y, valoraciones distintas para Paco Ureña. La lidia de un toro tiene tantos matices que, al final, el punto de vista de cada espectador lo condiciona todo.
 
 
El punto de vista de Madrid
 
En Madrid, se han visto ya tantas proezas y tantas grandes faenas, que se da por hecho que cualquier torero tiene (o puede) que estar superior con cualquier toro. Por eso, cuando esta plaza se encandila con un toro en el tercio de varas, ya no hay matices que valgan. Si la faena es un éxito, eso era lo lógico y previsible. Si no alcanza el cenit presentido, la culpa (toda) es del torero.
 
 
IMG_4250
En Madrid se ha visto tanto y tan bueno, que cuando las cosas no salen perfectas todo se achaca al torero (Foto de Fran Jimenez para Aplausos)
 
Ese punto de vista no es demasiado acertado. Entre otras cosas porque el comportamiento del toro en varas no suele ofrecer muchas pistas sobre su comportamiento en la muleta y es que fiereza y toreabilidad no solo no suelen ir de la mano sino que, en la mayoría de las ocasiones, son caracteres casi contrapuestos.
 
La prensa profesional, por profesional, matiza y modera esa postura tan intransigente pues entiende que las cosas no son tan simples.
 
Los aficionados en las redes sociales, más radicales, más atentos al discurso fácil, no entienden de matices. Por eso, se entroniza a Agitador (obviando sus evidentes defectos pese a ser un gran toro en tantos otros aspectos) tanto como se condena al ostracismo a  Paco Ureña (obviando las virtudes que tuvo su faena pese a no redondearla). No es eso.
 
Pero la opinión que vale no es la de los demás, sino la nuestra propia. La de cada uno de nosotros. Así que aquí tenemos la lidia completa de este toro para ver y opinar… por libre.
 
 

IMG_4214

Para ver el vídeo Pinche aquí

jueves, 7 de mayo de 2015

Andanzas y desventuras de seis saltillos en México

Por Jose Morente

Alpargatero Parlade a Tamarón

Alpargatero. El Toro de Parladé que hizo la ganadería de Tamarón, donde estuvo de semental aunque sólo tres años ya que, siguiendo la moda de la época, fue lidiado en Madrid, el 8 de octubre de 1916, a instancias de Joselito. Le tocó en suerte a Posada y fue “bravísimo y muy noble” (como reza la placa) en todos los tercios (Fotografía de Tierras Taurinas. Opus nº 8).

 

Sementales con la plaza en propiedad

Hoy estamos acostumbrados a que en las ganaderías los sementales cubran a las vacas por lotes. Sin embargo, no siempre fue así. Los ganaderos antiguos echaban los sementales a las vacas en manada por lo que era imposible identificar al padre de cada res.

 

Toros en el campo

Manada de toros a finales del XIX

Según Juan Pedro Domecq fue Tamarón el primero que, en los libros de la ganadería, empezó a identificar el nombre de los padres. Ni siquiera Parladé lo había hecho así. Nace con Tamarón la ganadería moderna.

Pero antes, no solo los sementales cubrían en grupo sino que lo habitual era destinar a esa función toros que luego acababan siendo lidiados en las plazas. Eran, por decirlo de alguna forma, sementales “provisionales” y no de “plantilla” como ocurre ahora.

 

1920-07-00 (Arnaiz-Notas) Semental Canastillo (Santa Coloma)

A partir de la Edad de Oro es cuando los ganaderos dejan de enviar los sementales a las plazas y los dedican en exclusividad a la tarea encomendada. Canastillo de Santacoloma, semental de la ganadería de la Viuda de Ortega y padre del famoso Bailaor que mató a Joselito el Gallo en Talavera, no será ya lidiado en una plaza de toros como le ocurría antes a sus antecesores en el cargo (Fotografía del libro de Hernaiz. La última corrida de Joselito)

Era un mal sistema pues, cuando se empezaba a ver el juego que daba su prole, el toro estaba ya criando malvas. Un planteamiento sumamente caótico pues, a mayores, abundaban los prestamos entre ganaderos en plan de ver lo que pasaba.

Prestado, por ejemplo, fue el toro Murciélago (un ejemplar de casta navarra pero de la ganadería del zaragozano Joaquín del Val) que, indultado en Córdoba en 1879, fue regalado a don Antonio Miura por su indultante, el torero Lagartijo. Por cierto, Murciélago es el culpable de las gafas típicas en los toros colorados de esa ganadería (el clásico miureño “colorao ojo de perdiz”).

 

Perdonado por bravo (La lidia 29-11-1895) 001

La moda del indulto no es de ahora. Esta lámina de la Lidia de 1895 está dedicada al tema. Se titula “Perdonado por bravo”. Similar suerte corrió Murciélago de Joaquín del Val, indultado en Córdoba y que Lagartijo, su torero, regaló a don Antonio Miura.

 

Y en préstamo estuvo, en la ganadería de Udaeta, el miureño Perdigón,  que pasó padreando el invierno del 93 al 94 en Colmenar, después de ser desechado por chico por los veterinarios de la plaza de Madrid (la antigua o sea, la del Palacio de los Deportes). El resto ya lo conocemos. En la primavera siguiente, allá por mayo, Perdigón pasó a la historia y el Espartero entró en la leyenda.

Perdigón del Doctrinal de Hache

Perdigón, el miura causante de la muerte del Espartero (hierro abajo y divisa verde y negra en Madrid) en 1894, estuvo padreando en Colmenar durante el invierno anterior en la ganadería de Udaeta(Imagen del Doctrinal Taurómaco de Hache)

 

Seis toros de Saltillo en México

Tanto o más curiosa es la historia de los 6 toros de Saltillo que se lidiaron en México en 1906. Nos lo cuenta Carlos Castañeda en su libro “Piedras Negras. Sitio, vida y memoria”.

2015 Piedras Negras

Portada del libro de Carlos Castañeda sobre la ganadería de Piedras Negras (1ª ed., México, Conaculta, 1915).

Resulta que en 1904, el banderillero Manuel Blanco Blanquito compró y llevó a México, para ser lidiados allí, seis toros de la Marquesa viuda de Saltillo, doña Francisca Javiera Osborne y Bohl de Faber. Los toros eran para una corrida en beneficio del propio banderillero, como era costumbre entonces.

1905-03-03 (p. SyS) Saltillo-Muñoz-Loma-Caamaño - copia

Una de las pocas fotografías que se conocen de Rafael Rueda y Osborne, Marqués de Saltillo, curioso personaje que aparece acompañado por varios revisteros taurinos. Aunque en los carteles los toros figuraban a su nombre desde 1899, la ganadería  la dirigía en realidad su madre, doña Francisca Javiera Osborne y Bohl de Faber. Nota curiosa: esta fotografía fue publicada en Sol y Sombra el día 2 de marzo de 1905. Muy pocos días después fallecía la Marquesa.

Una vez en México, Blanquito pensó que obtendría más beneficios vendiendo los toros como sementales a algún ganadero local que lidiándolos en plaza. Las ganaderías elegidas por Blanquito fueron Piedras Negras y Tepeyahualco. Eran los inicios de la sangre Saltillo en México.

A la Marquesa le contaron (para justificar que su corrida no se lidiase) que los toros habían muerto al despeñarse por un barranco el transporte que los llevaba.

Como el precio de un semental es muy superior al de los toros de saca, la Marquesa se escamó -máxime cuando parece que era reacia a vender sementales- y contrató a un representante en México que, después de investigar lo realmente sucedido, descubrió el pastel, localizó los toros y pidió la extradición de Blanquito que ya había regresado a España.

 

1905-10-15 (p. 11-02 SyS) Zaragoza Ovación a Blanquito

En 1905, Blanquito se encontraba ya en España. En noviembre de ese año, el veterano torero fue portada de la revista Sol y Sombra donde aparece cuando saludaba al público después de parear magistralmente a un toro de Pablo Romero en una de las corridas del Pilar. Blanquito fue un buen banderillero que cosechaba palmas casi todas las tardes. Estaba emparentado con Joselito y Rafael por su matrimonio con la hermana de estos, Eloísa, hija natural de Fernando el Gallo.

El caso se resolvió en la Corte Suprema de Justicia que falló a favor de la Marquesa.

El 25 de febrero de 1906, los seis toros de Saltillo –ya con seis años de edad y después de dos años padreando- se lidiaron en la plaza México. En el cartel se anunciaban Lagartijillo, Antonio Fuentes y Antonio Montes.

La Marquesa había fallecido un año antes.

 

escanear0008 - copia (2)

escanear0010 (2)

Los Saltillos lidiados ese día fueron grandes pues tenían seis años cumplidos y salieron, como se suele decir, mitad y mitad: tres fueron bravos y nobles y los otros tres, mansos (En las fotografías, Lagartijillo pasa de muleta y entra a matar a su buen primer toro que embiste con la humillación propia de este encaste)

sábado, 2 de mayo de 2015

El toreo en 1954. Girón el Grande triunfa en Sevilla

Por Paco Carmona y Jose Morente

1954-08-07 (p. 12 ER) Valecia Urquijo Girón (2)

El venezolano César Girón en Valencia en agosto de 1954, cita desde el estribo para banderillear a un toro de Urquijo (Fotografía publicada en el Ruedo)

Dos formas de ver el toreo

Una manera de ver toros, por desgracia demasiado frecuente, es la de quien coge la lupa para buscar defectos, máculas, tachas

Lupa La lupa del aficionado meticuloso

Frente a esa forma de ver el toreo, hay otra más positiva pero también más rigurosa que es la de entender el toreo como un sistema con capacidad permanente de adaptación a los cambios, a las modas, a las tendencias y donde sus protagonistas (toro, torero, afición, público y empresariado) interaccionan y se equilibran (o desequilibran) entre sí.

La difusión por la red de una faena de César Girón en Sevilla en 1954 rescatada por Canal+ (y publicada en la página de facebook de El toreo y su sombra) nos permite aproximarnos al toreo de hace 60 años. Algunos solo verán en esa vieja grabación un toro chico, justito, muy noble y con poquita raza y a un torero que corta un rabo de manera unánime en una plaza entregadísima.

Existe, sin embargo, otra manera de verlo, menos al uso, pero mucho más interesante y positiva.

 

Manolete ya se ha muerto

Estamos en abril de 1954. Hace menos de siete años que Manuel Rodríguez Manolete ha muerto en la plaza de Linares cogido, al entrar a matar, por un toro de Miura.

1947 Manolete muerto Linares (foto Cano)

En 1954, hace ya 7 años que Manolete ha muerto en Linares. Sin embargo, su toreo sigue muy presente  (Fotografía de Cano)

El toreo está lleno de Manolete, un torero muy puro y muy clásico pese a lo que se empeñaban en sostener los cuatro aficionados de siempre que solo son capaces de apreciar la cáscara de las cosas, las formas externas, las apariencias. Al de Córdoba esos aficionados le reprochaban su colocación de perfil, su compás cerrado, el no cargar la suerte. Se le reconocía no obstante, su extremo pundonor del que es muestra su entrega en todas las plazas, su estocada y el aguante de su pase natural.

31

Su entrega, todas las tardes y en todas las plazas, será una de las características que mejor definen el toreo de Manolete.

Pero puristas al margen, los públicos se han entusiasmado con este torero y se han entregado a su estilo, a su imponente personalidad.

Aunque, pasados los primeros años de su carrera, los públicos parecen no tenerlo ya tan claro, los toreros en masa se han rendido a su toreo. Todos los toreros son manoletistas. Todos le tienen como referente. Y todos torean o pretenden torear como toreaba Manolete.

Y es que Manolete ha impuesto su presencia, pero también su tauromaquia. Por eso, aún después de su muerte, sigue vivo su recuerdo y su toreo. La huella imborrable del cordobés está presente en el toreo de salón y en las faenas de campo de la mayoría de toreros.

Algunos como Parrita le copian hasta en el más mínimo detalle. Otros como Antoñete siguen su concepto aunque dentro de otros odres aparentemente más clásicos. El mejor, sin duda, es Pepín, quien es capaz de torear mejor que el mejor de los toreros.

Lo importante es que todos captan la esencia de su toreo en redondo que se convierte en la forma canónica del toreo de muleta.

1954 Sevilla cartel de Feria (otro)

Cartel de la Feria de Sevilla de 1954

Girón triunfa y corta un rabo en la segunda de feria de Sevilla

La Feria taurina de Sevilla se componía, ese año, aparte de la habitual del Domingo de Resurrección, de seis corridas de toros (coincidiendo con los 6 días de farolillos) destacando, entre ellas, la tradicional corrida de Miura  con un cartel de lujo (Domingo Ortega, Rafael Ortega y Manolo Vázquez). No estaría mal que tomasen nota las figuras de hoy.

1954 Toros seda (detalle) - copia

El viernes 29 de abril la miurada, con Domingo Ortega, Rafael Ortega y Manolo Vázquez.

El día 27 de abril de 1954, en la primera corrida de la Feria, y con un buen toro de Sánchez CobaledaCésar Girón triunfa cortando un rabo. Así lo vio Barico en el Ruedo

La lidia del segundo fue una sucesión de ovaciones dedicadas a César Girón. El toro, que de salida hirió al peón Agudo, fue lanceado a la verónica por Girón, con mucha gracia y temple. Con dos varas pasó a banderillas.

El venezolano clavó primeramente medio par, prendió luego uno superior y cerró con uno, arrancando del estribo, francamente soberbio.

La faena, brindada al público, la inició con tres ayudados por alto, uno de pecho, tres en redondo, uno cambiándose la muleta por la espalda y otro de pecho, que provocaron ovaciones entusiastas y obligaron a la banda a intervenir con una de las piezas de su «brillante repertorio. Templando mucho, dio seis naturales y uno de pecho que fueron coreados con oles. Siguió, inspiradísimo, con giraldillas de rodillas y otros de pecho, y como mató de un estoconazo entrando a toda ley, cortó las dos orejas y el rabo y dio dos vueltas al ruedo. Allí, en aquel segundo toro, hizo explosión la primera bomba de la Feria.

Arrastrado el sexto, dos «capitalistas» forcejearon con Girón, al que pretendían sacar a hombros; Girón, que se negó enérgicamente a que se hiciera tal cosa, fue despedido con muchísimos aplausos.

Tenemos la suerte de disponer de imágenes filmadas de parte de la lidia de ese toro. Las vemos.

 

Girón en la estela de Manolete

Cuando Girón triunfa en la Feria de Sevilla en ese año de 1954, ya era habitual, como hemos indicado, la faena manoletista de nuevo metraje.

Girón empieza por estatuarios como lo hacía Manolete. Un principio de faena aparentemente insulso pero que, como señalaba Pepe Alameda tiene como objeto principal, no forzar al toro, sino dejarlo ir a su aire para conocer su verdadera condición. Se trata de ver cómo va por cada pitón.

1954-04-27 (p. 29 ER) Sevilla Girón estatuario

Inicio de faena de César Girón al toro de Cobaleda, el 27 de abril del 54 en Sevilla. El estatuario de Manolete es un pase con mayor enjundia torera de lo que aparente.

Luego, en el toreo en redondo, Girón cita con la muleta a la altura del cuerpo, sin cruzarse (para Manolete cruzarse era una ventaja), al hilo del pitón, cada vez más cerca del toro hasta provocar su arrancada. Un cite que llega mucho a los públicos pues el torero no se tapa con la muleta sino que se ofrece a la vista del toro. A su mirada. Un toreo del más emocionante y puro cuño manoletista.

Si bien la veta manoletista es la base del toreo de Girón como era la base de todo el nuevo toreo de la época, no sólo Manolete le influye. Hay más pues, además, de la línea cordobesa, Girón aporta la conexión mexicana.

En la faena de Girón hay muchas cosas que se podrían comentar. Y desde luego, hay mucho de Arruza, mucho de México.

 

MANOLETE Y ARRUZA

En el toreo de Girón, además de su propia y desbordante personalidad, hay mucho de Manolete pero también hay mucho de Arruza. Los toreros –los buenos toreros- aprenden, no leyendo el Cossío, sino viendo torear a otros toreros –a los buenos toreros-. (Fotografía de Manolete con Carlos Arruza. Aunque empezaron algo enemistados, acabaron siendo grandes amigos)

 

Y sobre México la verdad.

Armillita subía los picos, Capetillo destoreaba mejor que nadie, Manolete toreó allí como nadie... Y eso al final se traduce en muchas cosas que damos por buenas o normales en vídeos como este pero que son muy importantes.

A México en el toreo, le echamos en España mucha menos cuenta de la que merece. Y, en nuestra opinión, allí se cuecen muchas de las claves de lo que luego vemos por nuestras plazas. No podemos negar que existen influencias mutuas pero la gran capacidad creativa de los toreros mexicanos alentadas por un público más predispuesto, hace que sea mayor la incidencia del toreo mexicano en el español que al revés. Lo contrario de lo que siempre se ha dicho o pensado.

México

El público de México, desbordante y predispuesto.

Para empezar, México marca la pauta en el toreo moderno. Y la marca porque allí no ocurre lo que en España. En España, mientras mejora el toro y avanza el toreo, los públicos –por el contrario- se han vuelto muy exigentes con lo bien hecho. Hay poco lugar para las sorpresas y menos lugar para las imperfecciones que ya no se admiten.

Por eso México es el puente de unión que hace avanzar al toreo hacia delante, porque gracias a su toro y, sobre todo, a su público, los mejores toreros pueden hacer o intentar hacer aquello que tienen en su cabeza.

2015 Talavante en Aguascalientes (ABC)

Alejandro Talavante en Aguscalientes, hace muy pocos días

Cosas nuevas que se permiten y aclaman en México igual que se permitían y aclamaban antes en España, tal y como atestigua el  vídeo que comentamos.

 

Lo que no se ve en el vídeo.

Girón fue un torero admirado, a partes iguales, por los públicos y por los profesionales, pero cuya huella de torero largo inteligente y capaz fue mayor entre los propios compañeros que entre los públicos. Antoñete, sin ir más lejos, hablaba en privado de él como si fuera Dios pero luego, eso mismo, no se atrevía o no quería decirlo en público.

Girón fue, por tanto, un torero de toreros y eso tampoco se dice hoy quizás porque no era el típico torero encuadrable dentro de los tópicos del clasicismo como Ordoñez, Antoñete u otros toreros de similar corte.

Llamamos clásico a Antoñete pero su espejo era Manolete al que no consideramos clásico.

Antoñete becerrista 06

Foto de un Antoñete becerrista y muy influenciado por el toreo de Manolete, influencia que le llega directamente y también a través de su cuñado Paco Parejo. Antoñete interpretó con suma personalidad y pureza el moderno toreo en redondo del Monstruo de Córdoba. Esa es su gran aportación.

Luis Miguel Dominguin

Un juvenil Luis Miguel Dominguín. Luis Miguel, fue también (pese a su pretendida competencia con Manolete) otro torero manoletista; sobradísimo (el más capaz) y de tremenda personalidad que consiguió injertar la vieja lidia en el molde nuevo. Luis Miguel es, por todo eso, uno de los verdaderamente grandes desde la post-guerra hasta nuestros días y, además, un torero clave para entender el toreo de los toreros que, como César Girón, vinieron después. Sin embargo, su figura se encuentra hoy injustamente olvidada y postergada. Ninguneado por la historia oficial por su inconformismo y rebeldía, concitó la inquina y rechazo de los aficionados más convencionales,

Un Manolete que, con Arruza pero también con Luis Miguel, visten la terna de la cual se compone, aparte de su ambición, de su raza y de su personalidad torera, el toreo de César Girón.

Girón el Grande, el torero que se entretuvo en ser figura entre las figuras de medio mundo.

 

5Qo5C-I_-LdJGB35HFLJ1piXDbY

Girón el Grande. César del toreo.

 

Epílogo inesperado.

Después de su triunfo con los Cobaledas, César Girón volvió a torear en Sevilla, dos días después, el jueves 29 de abril, los toros de Salvador Guardiola.

La corrida de Guardiola estuvo bien presentada pero fue dura y correosa. Girón sufrió una aparatosa cogida durante la faena al único toro que mató, Era un toro complicado por el lado derecho al que Girón entendió y toreó muy bien con la izquierda. Con ese toro, Girón volvió a triunfar clamorosamente en Sevilla y le cortó el rabo. El segundo que cortaba en esa misma feria.

Cuando iba a recoger los merecidos trofeos, cayó conmocionado y lo llevaron a la enfermería de donde ya no saldría esa tarde.

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron cogida

 

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron natural

 

1954-04-29 (p. 05-06 ER) Sevilla Guardiola Giron cogida (2)

viernes, 1 de mayo de 2015

Cuaderno de notas (L) El invento de Rafael


1897-09-20 (p. PyT) Lagartijo entrando a matar - copia
Estocada de Rafael Molina Lagartijo el Grande. Grande a pesar de sus estocadas de alivio. Entra con el brazo suelto y de lejos pero la estocada (probablemente una media lagartijera) le quedará arriba aunque, esta vez, algo delantera por no decir pescuecera (Fotografía publicada en Pan y Toros en 1897)

Rafael ha descubierto

Una manera de herir

Que no la comprende nadie

Ni es fácil de definir

 

Cuando el toro está cuadrado

No se pone de perfil

No se tira por derecho

Y, sin embargo está el chic

En que deja la estocada

En lo alto y hasta allí

 

¡Olé por los matadores

Que están libres sin lucir

Guárdeme usted la receta

Que la quiero para mi!

El Loro, Sevilla, 1885