martes, 22 de noviembre de 2011

Paco Camino (y III) Casta de torero

Dedicado a todos l@s “caministas de hueso colorado”.

 

Serranito cambio de muleta por la espalda 001

Valiente y bello cambio de muleta por la espalda al toro Serranito de Pablo Romero (Madrid, 29 de mayo de 1971). Un muletazo donde resulta más que acertada la opción del torero de cargar la suerte sobre la pierna de salida que avanza hacia el toro con lo que consigue desplazar, siquiera mínimamente, hacia afuera su embestida lo que le permite ganar al torero el espacio necesario para ejecutar el siguiente muletazo con limpieza. El toreo es, en el fondo, un problema de geometrías como muy bien señalara Ortega y Gasset.

 

Paco Camino. Torero valiente

Para terminar de perfilar el retrato del torero creo que es imprescindible recordar una virtud que Camino compartía con los grandes lidiadores y que siempre se olvida mencionar o reconocer a estos toreros técnicos y es su inmenso valor. Se hablaba mucho de valor de Diego Puerta  y era verdad (aunque se obviaban, por cierto, otras cualidades). Y, sin embargo, no se mencionaba el valor de Paco Camino. Valor probado pues hay que ser muy valiente, cuando tan claras se ven las cosas, para quedarse en el sitio.

 

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Para torear bien (sabiendo lo que sabía Camino) hace falta mucho valor. Aquí al contrario que en la anterior, el torero remata el lance a pies juntos imponiendo su verticalidad en contraste con la agresividad del toro.

 

Camino demostraba su valentía en su toreo y especialmente, en sus estocadas. Sus modelos en esta suerte eran Rafael Ortega, el Viti y Antonio Ordoñez, toreros que como Camino gustaban de ejecutar la suerte de matar con la máxima lentitud.

Ordoñea citando a matar 001

Esta fotografía de Ordoñez citando para la estocada es magnífica porque nos permite apreciar perfectamente la colocación del torero, muy enfrontilado, en el centro de la “cuna”. Así, decía Mazzantini, que hay que citar (aunque yo, personalmente, no lo tengo tan claro ya que citando en esa posición hay que mandar mucho al toro o salirse de la recta con riesgo de travesar la estocada como decían que le pasaba a Paquiro). Lo importante, en cualquier caso, venía después y era la lentitud con la que el rondeño ejecutaba –cuando quería- la suerte de matar.

 

Camino estocada (TVE2)

Camino se colocaba también enfrontilado pero más al hilo del pitón, como lo hacía Joselito y como Joselito decía que había visto hacerlo (en fotografías) a Frascuelo, quien fue gente con el acero en la mano.

Paco camino citando a Novato

Aquí está citando al toro Novato (otra de sus cumbres mexicanas) ostensiblemente al hilo del pitón derecho.

 

Es verdad que el volapié clásico (“vuela pies”) es una estocada que debe darse con celeridad, pero no lo es menos que adquiere una belleza inusitada cuando se ejecuta con la lentitud y parsimonia con que hacían la suerte los toreros citados y con la que la hacía el diestro de Camas.

Respecto a sus estocadas, Camino decía que siempre le había gustado matar bien a los toros, lo que para él era:

“Hacer la suerte despacio, mirando el morrillo”.

Y además lo relacionaba con el valor:

“Yo no he perdido valor porque me cogieran los toros al entrar a matar […] en cambio, las [cornadas] que te pega el toro toreando las recuerdas más

 

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Una perfecta estocada de Paco Camino a un toro de Juan Pedro Domecq. Un detalle, la pierna derecha retrasada (prueba de valor según Carlos Abella) y el peso del cuerpo cargando sobre la pierna izquierda.

 

Las cogidas de Paco Camino

Y al hilo del tema del valor y la estocada y ya que Camino habla de cogidas, me resulta también sorprendente que se haya hablado tanto de la supuesta abulia del diestro de Camas y tan poco de las innumerables cogidas que sufrió. Cogidas que prueban también el valor que el torero derrochó en los ruedos (pues le sobraba a raudales) y del que no hizo alarde.

Para mí (dicho sea con toda la ironía posible) esta es la verdadera mandanga de Paco Camino: La lista de sus cogidas.

1959

15 de marzo. Barcelona. Fractura en la mano derecha al entrar a matar a su primer novillo. Esa tarde sufrió 6 volteretas.

12 de abril. Zaragoza. Herida leve que le impidió continuar la lidia.

26 de abril. Presentación en Sevilla. Varetazo y conmoción cerebral al entrar a matar al sexto de Hidalgo Rincón (Encaste Núñez)

15 de agosto. Sevilla. Novillo de Juan de Dios Pareja Obregón. Al pisarle le fisura el tobillo derecho

11 de septiembre. Alcañiz (Teruel). Bautismo de sangre. Herido por un novillo de González Carrasco. La cornada le disecó la vena safena.

De esa cornada Camino confesaba a Carlos Abella que le había asustado mucho ya que vio “la sangre salir a borbotones” aunque añade que en la clínica se dio cuenta de que eran gajes del oficio. 

1960

13 de agosto. Palma de Mallorca. Herido de gravedad en el muslo izquierdo por un toro de Pilar Sánchez Cobaleda.

1 de noviembre. Lima. Cogido por su primer toro lo que le produjo una conmoción que no le impidió matar al sexto.

1961

19 de mayo. Madrid. Herida en la región parietal por el toro Girondino de Atanasio Fernández.

22 de agosto. Bilbao (Plaza de Vista Alegre). Cornada muy grave en el triángulo de Scarpa al entrar a matar. El toro también era de Atanasio. En la enfermería y ante la gravedad de la herida se le administró la Extremaunción.

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Bilbao. 22 de agosto. El toro Cardiaco de Atanasio le coge al entrar a matar dándole una de las cornadas más graves de su vida torera.

14 de septiembre. Salamanca. Un toro de Garzón le pegó una paliza el día de su reaparición después del cornadón de Bilbao, que se tradujo en “varetazos varios y un puntazo”.

A estas alturas de su carrera, Camino había sufrido ya varias cornadas de importancia, se lo cuenta a Paco Malgesto en la televisión mexicana.

 

Paco camino entrevistado por Paco Malgesto

1964

11 de junio. Plaza de toros de Andalucía la Nueva de Marbella). El toro brocho le dio un puntazo en el escroto.

6 de agosto. Málaga. Cornada grave en el vientre (en la fosa ilíaca izquierda). Sobrero de Francisca Mora Figueroa

1968

15 de abril. Barcelona. Un toro de Mercedes Pérez-Tabernero le produce una rotura de escafoides en la mano derecha

13 de septiembre. Salamanca. Cornada en el muslo derecho al entrar a matar a un toro de Paco Galache.

1970

28 de agosto. Tarazona de Aragón (Zaragoza). Cornada grave en el muslo derecho al entrar a matar a un toro de Luís Albarrán.

1971

2 de enero. Cali (Colombia) Cornada grave en el muslo derecho por un sobrero de Félix Rodríguez al dar un pase de pecho.

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Una de sus cogidas. Muy aparatosa

1973

Es un año fatídico ya que el toro Curioso de Atanasio Fernández infringe el 3 de junio una cornada mortal a su hermano Joaquín en la plaza de Barcelona. Fallecería dos días después.

1974

Diciembre. Colombia. Fractura en la mano izquierda.

1975

18 de abril. Sevilla. Se clava una banderilla cuando toreaba de muleta a un toro de Carlos Núñez.

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El episodio de la banderilla tal y como lo recogió el Ruedo.

1980

30 de junio. Aranjuez. Un toro de los Herederos de Baltasar Ibán le derribó pegándole una cornada en la rodilla y en el suelo otra (gravísima) cornada en el cuello. Camino (que acababa de reaparecer) estuvo al borde de la muerte.

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Aranjuez. Los dramáticos momentos después de la cogida en el cuello. Camino en el suelo. Paquirri, Esplá y las cuadrillas al quite. Parrita –su peón- se lleva al toro.

 

Después de lo de Aranjuez, siguió toreando

Después de lo de Aranjuez, todo el mundo pensó que abandonaría el toreo. Sin embargo, Paco Camino reapareció al año siguiente y siguió toreando dos temporadas más sólo para demostrar, a todos y a él mismo, que un toro no lo iba a quitar de torear (Luego volvería años después una única tarde para dar la alternativa en Nimes a su hijo Rafi)

1987-09-26 Alternativa de Rafi Camino 001

Nimes. 26 de septiembre de 1987. Han pasado más de cuatro años desde su última corrida en Bogotá. Camino reapareció por un día para conceder la alternativa a su hijo Rafi en presencia de Miguel Báez Litri (quien esa misma tarde doctoraba también a su hijo Miki)

 

Pero antes, como decía en una entrevista con François Zumbiehl:

“Decidí torear tres años más para que viesen que no me daba miedo. Lo hice un poco por capricho mío. Pensaba ‘Ahora que me han pegado una cornada gravísima, se van a creer que me he rajado yo con treinta y ocho años en los lomos, ¡Ni hablar! Sigo toreando para que vean que no me importa’ Por eso estuve toreando unos dos años más

Lo importante es que lo que Camino consideraba un simple capricho suyo, tiene -para mí- un nombre muy sencillo: Casta torera.

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La actitud del diestro después de una cogida. Casta torera.

 

Epílogo. El concepto del toreo de Paco Camino resumido en 1/2 minuto.

El libro “Paco Camino el Mozart del toreo”, no sólo es un magnífico relato de la vida taurina del diestro sino se convierte en un pequeño tratado de su tauromaquia gracias al espléndido análisis del toreo del diestro de Camas que hace su autor, Carlos Abella. A lo que hay que añadir la entrevista que incluye con el torero y en la que éste explica muchas de las claves de su toreo, claves que hemos ido revisando a lo largo de estas tres entradas.

Paco Camono el Mozart 001_thumb[3]

Del relato de su carrera taurina (que se contiene en el excepcional libro de Carlos Abella, “Paco Camino el Mozart del Toreo” editado en Madrid por Espasa Calpe en la Colección la Tauromaquia, número 54, en 1994) hemos ido entresacando parte de la información de estas entradas y la relación de las cogidas del diestro que se incluía más arriba.

 

Todo ello lo resumía Don Antonio (Antonio Abad Ojuel) en la siguiente frase:

“El toreo de Camino se construye sobre la fragilidad de su figura, la sencillez con la que burla al toro para que no le coja cuando parece que lo tiene que coger, la gracia con que quiebra la cintura en el largo natural o se echa el toro por delante en la variante majeza del pase de pecho

Si a mí me pidieran que definiera en medio minuto como era el toreo de Paco Camino, cual su concepto del toreo, me limitaría (una imagen vale más que mil palabras) a poner las imágenes que vamos a ver a continuación.  Paco Camino inicia su histórica faena al toro Traguito en México.

Se trata sólo de un detalle, nada más y nada menos que un pequeño detalle, con el que creo que sobra y basta para entender a este torero y a su toreo. 

Camino y Traguito

 

Resulta impactante su inteligencia que le permite tener muy claro lo que hacer con un manso huido. Primero, perseguirlo para cerrarle la salida y cuando el toro acosado no tiene más remedio que defenderse, presentarle la muleta por delante y muy baja, perdiendo terreno y andando hacia atrás pero, eso sí, templando una enormidad y encelando al toro.

Manera de actuar que nos habla muy claro de su concepto del toreo que no pretende imponerse al toro sino que, por contra, se basa en adaptarse a las condiciones del toro, para lo que se necesita el excepcional e intuitivo conocimiento de las reses que tenía Camino.

Quien además remata la jugada con un sensacional y vibrante pase de pecho en la línea del toreo natural, en su línea. Pase de pecho, de muy bella factura, en palpable demostración del conocimiento de las suertes que también poseía.

El final es aún más ejemplar. El torero se echa la muleta a la izquierda. Va a empezar el toreo al natural. Sigue la faena y vibra la Plaza. ¡Viva la Fiesta!

(Por cierto, del medio minuto me han sobrado cuatro segundos lo que me permite incluir el siguiente mini-epílogo).

 

Mini-epílogo 

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Paco Camino. Un caso de precocidad taurina y…

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Un grandísimo torero. Su chicuelina ha quedado como modelo de buen hacer.

 

The last question

Ya he comentado como Rodolfo Gaona había dicho después de la faena al toro Novato de Mariano Ramírez (el primer gran éxito de Camino en México) que “no se podía torear mejor”. En la entrevista que al día siguiente le hizo en Televisión el periodista Paco Malgesto, el comentarista se deshace en elogios hablando de la faena y al final le hace la inevitable pregunta:

-¿Usted cree que lo puede hacer mejor?

Camino muy ufano, pero sin petulancia, le dice que sí. Que, por supuesto. El comentarista –lógicamente- disiente, lo ensalza y le repite la pregunta.

Camino y Paco Malgesto

 

El tiempo se encargaría de dar la razón al torero. Después de Novato, Camino cuajó en México al inolvidable Catrín de Pastejé, a los berrendos de Santo Domingo (Gladiador y Traguito) y, ya en su segunda época en ese país y en una de sus plazas emblemáticas, Querétaro, al toro Navideño de Garfías. Una de las cumbres de su carrera (y que por cierto, se puede ver en you tube). Y eso sin contar los toros que inmortalizó en España.

No tenía razón el Califa de León de las Aldamas, puesto que si que se podía torear mejor.

Sólo que el único capaz de superar a Paco Camino era… el propio Paco Camino.

El Maestro Paco Camino

El maestro Paco Camino

 

Regalo de un (falso) sobrero. El toro Navideño de Garfías

Tal y como hacen aquellos diestros que topan con un toro excepcional y no quieren acabar la faena, me cuesta mucho rematar esta serie sobre Paco Camino.

Tanto que, después del epílogo, el mini-epílogo y la última pregunta (“the last question”), quiero hacer como hacía Camino en la México las tardes de responsabilidad en las que los toros del hierro titular no acaban de embestir o simplemente cuando le apetecía al torero.

Por ello, aquí viene el regalo del sobrero. Sobrero que, en este caso, no lo es tal pues se trata del toro Navideño de Garfías, con el que Paco Camino hizo la mejor faena de su segunda etapa mexicana  (faena que brindó a Lorenzo Garza) y, quizás, una de las mejores –si no la mejor- de toda su carrera.

Camino, con ese toro, reinventó el toreo: Suavidad, temple, colocación, mando, poderío, cabeza, buen gusto… Todo lo que se diga es poco. Lo vemos.

Camino y Navideño

jueves, 17 de noviembre de 2011

Paco Camino (II) De Madrid al cielo… mexicano

 

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Paco Camino saliendo a hombros de la Plaza de Madrid. Sus triunfos en las Ventas se convirtieron en algo habitual. 

 

Camino y el público español

Lo cierto es que, pese a lo que pudieran decir los críticos, Camino no engañaba a nadie. Con el toro bueno “se fumaba la breva” y con el toro malo abreviaba, pero, eso sí, con independencia de lo que pensara el público. La consecuencia, de esa enorme facilidad e intuición que tenía el torero, es que daba siempre la sensación de andar sobrado, de estar por encima de sus toros y eso los públicos no lo perdonan nunca.

En el fondo, la opinión de Cañabate era compartida por bastantes críticos y aficionados de la época pues se pensaba que el torero era capaz de dar de sí más que lo que daba en los ruedos.

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El pase de trinchera de Paco Camino. Me resisto a llamar trincherazo a un pase de tan exquisita naturalidad. Lo que muchos confundieron en su época con una excesiva facilidad, algo que no se suele perdonar.

 

Falso estigma que siempre ha acompañado y acompañará a los toreros técnicos y de cuerda larga pues dan en la plaza tal sensación de tranquilidad que el público acaba creyendo que torear es lo más fácil del mundo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad ya que como bien decía Paco Camino, “lidiar es más difícil que torear” y –añado yo- entender la lidia mucho más difícil que entender el toreo, que se reduce a una cuestión de estética.

Y aunque no sea justo, quizás eso sea lo que explique cierto desapego del público español hacía la figura de este grandioso torero (y también a otros grandes lidiadores de la historia).

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Camino reconocía que siempre estaba muy pendiente de lo que hacían sus toros… y los toros de sus compañeros. En la foto, le vemos dirigiendo activamente la lidia durante un tercio de banderillas. Todo muy coherente con su concepto gallista basado en “imponer su toreo al toro”.

 

Para empezar, el público de Sevilla, su tierra, siempre fue más afecto a su paisano Curro Romero, mucho más frágil e inseguro.

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Camino con Curro. Sobra torería para derrochar.

 

Por ello, Paco Camino fue más torero de Madrid y ahí en esa plaza firmó algunas de sus mejores actuaciones en España como la faena que hizo al toro “Serranito” de Pablo Romero o la del sobrero del Jaral de la Mira (la que según los críticos contestatarios le consagró)

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Camino fue más “torero de Madrid” que de Sevilla.12 Puertas Grandes de la Ventas jalonan su carrera. Este es del 26 de mayo de 1967 cuando salía a hombros de las Ventas en compañía de Curro y Diego Puerta.

 

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Camino en sendos naturales al toro “Serranito” de Pablo Romero (un toro de vuelta al ruedo) el 21 de mayo de 1971 en Madrid. En el segundo que corresponde al final de la faena el torero se relaja y puede torear con mayor desmayo.

 

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La faena del 22 de mayo de 1975 a un sobrero del Jaral de la Mira fue una de las grandes faenas de su carrera. Así daba la noticia el periódico El Ruedo

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Ese día Camino convenció a todo el mundo. En primer lugar a sus compañeros de terna (Ángel Teruel emocionado le brindó la muerte del quinto toro) y finalmente a la prensa contestataria que no tuvo más remedio que rendirse a la evidencia reconociendo que Camino había estado cumbre en ese toro. Joaquín Vidal sorprendentemente decía que era la primera vez que Camino había estado bien de verdad en la Plaza de Madrid (Con olvido de anteriores éxitos). 

 

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Camino –sin embargo- siempre dijo que el toro con el que había estado mejor en Madrid, toreando con la mano izquierda, era con este astado de Galache el 18 de mayo de 1963. El día de su consagración en esa plaza.

 

Y en Madrid fue también donde Camino se encerró con siete toros de diversas ganaderías (uno de ellos de Miura) en la corrida de Beneficencia del año 70, triunfando clamorosamente.

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Camino hace el paseíllo en solitario en la corrida de Beneficencia del año 70. Una corrida donde el conjunto (que es lo que se debe valorar esas tardes) fue sensacional.

 

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Camino propinó esa tarde un par de soberbias estocadas. Aquí vemos una de ellas. En la que el torero se atraca de toro.

 

Camino y el temple

No estaría completa la imagen del torero si no hiciéramos mención a otro de los reparos que se le pusieron a su toreo y es que de Camino se dijo que toreaba algo acelerado, muy eléctrico, con poco temple.

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Más que rapidez creo que habría que hablar de intrepidez y decisión en determinados momentos. Como en este pase de pecho de Paco Camino en Sevilla (1963). Un pase de pecho en línea con su concepto del toreo. Un toreo de línea recta, de “línea natural”.

 

El caso es que cuando se habla de la rapidez de Paco Camino, se omite un dato sustancial para entender su toreo. Y es el de su gusto por el toro que se viniera pronto a los engaños. Lo que explica su afición al toro de Santa Coloma (ganaderías de Buendía y sus remezclados Felipe Bartolomé) que es un toro más encastado y fiero, por no decir violento o áspero que otros.

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Claude Popelin, al comentar esta foto, hacía hincapié en el detalle de la maestría de la muleta del torero que incita a continuar la embestida del toro. De un toro (probablemente de Joaquín Buendía o Felipe Bartolomé) que frena su viaje.

 

Si a ello se une también su gusto por dejarse al toro crudo en varas (o sea, por picar poco con lo que el toro llega a la muleta más entero y agresivo), tendremos la explicación de la supuesta “rapidez” del toreo del diestro sevillano.

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Camino con un toro de Buendía en Toledo en 1974

 

Por ello, cuando Camino toreó en México toros de encaste Saltillo (matriz de Santa Coloma, su encaste predilecto, pero con un punto menor de velocidad que el toro español), su toreo se enseñoreó de ese temple que (aquí) decían que le faltaba.

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En México su toreo se templó probablemente ayudado por la más pastueña embestida del toro mexicano.

 

Camino en México

En México, al contrario que en España, Paco Camino alcanzó desde el principio el reconocimiento máximo que merecía su toreo, pues no sólo se reconocería su categoría como torero (que en España tampoco se discutía) sino que se le consideró figura de época en aquel país, un mito, como antes lo fueron Chicuelo, Cagancho y Manolete.

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Cagancho en México. Empaque máximo.

 

Cuando toreaba Camino en México los comentarios elogiosos se sucedían. Hasta Rodolfo Gaona, llegó a decir después de una de las faenas de Paco que “¡Mejor no se puede torear! Y era cierto.

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Rodolfo Gaona dijo de una de sus faenas que como había toreado Paco Caminono se podía torear mejor

 

La faena a Catrín de Pastejé

Vamos a ver una pequeña parte de la faena de Paco Camino al toro Catrín, sobrero de Pastejé, lidiado en la Plaza de Toros de Cuatro Caminos el 27 de marzo de 1963. Camino cortó sólo una oreja porque pinchó dos veces antes de la estocada definitiva, pero tuvo que dar seis (6) vueltas al ruedo entre el delirante entusiasmo de los aficionados. Los comentarios, muy sabrosos, son de Pepe Alameda.

Resulta emocionante ver las viejas películas mexicanas de los primeros años de su carrera. Tanto por lo excelso de su toreo como por la entusiasta reacción del público mexicano. Impresiona (a mí me impresiona) la capacidad de asombro de ese público ante la rotunda propuesta del diestro. Toda una revelación.

 

Advertencia previa antes de ver las imágenes de Camino en México

Para ver estas imágenes de nuestra peculiar tauroteca hay que despojarse antes de prejuicios. El toreo ha ido evolucionando a lo largo de su historia y los conceptos van siempre cambiando. Enjuiciar la forma de torear de los años 50-60 desde el dogmatismo belmontista (“pata alante”, muleta adelantada, cite cruzado, etc.) o desde cualquier otro dogmatismo, es un tremendo error. Y además una injusticia con toreros del calibre de Antonio Ordoñez, Antonio Chenel “Antoñete”, Rafael Ortega o Paco Camino.

 

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Las dudas de Antonio Ordoñez entre el cite de frente (en puridad, “tres cuartos”) o el cite de perfil dan, a su toreo, cierta ambigüedad que causaba no poca perplejidad entre compañeros y críticos. Sus panegiristas (como su biógrafo Antonio Abad Ojuel) tenían que hacer encaje de bolillos para justificar el toreo de perfil del rondeño, técnicamente –sin embargo- mucho más correcto (por no decir, el único modo correcto) cuando se torea en redondo. En cualquier caso, llama la atención al ver estas fotografías -incluso tantos años después- el gran empaque de su figura.

 

Precisamente en estas películas, vamos a ver a Paco Camino citando con la pierna de salida retrasada y de perfil (a veces, casi de espaldas) con el fin de lograr un pase de enorme longitud, rematado muy atrás y casi cerrando el círculo. Es un pase (como saben los buenos aficionados) también de enorme belleza. Más adelante, con los años Camino se colocaría más de frente, dando más el pecho, en posición de tres cuartos para citar de muleta pero sólo en el primer muletazo de la tanda.

Lo cuenta el propio torero en una entrevista:

Así [cruzado] puedes dar el primero, más el segundo y el tercero, no. Si quieres ligar el segundo muletazo lo tienes que dar en línea con el toro, no cruzado; si no, tienes que volver a citar, o sea, volver a empezar

En la transcripción de sus palabras se desliza un error que corregimos (se escribe “o cruzado” lo que carece de sentido). No obstante, el comentario, aunque breve, es todo un tratado de buen toreo en redondo dictado por un catedrático de reconocido prestigio: Paco Camino.

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Paco Camino en su reaparición en Manizales (1972) citando de frente y a punto de adelantar la muleta. Camino comentaba que esta forma de torear era resultado de la influencia de Antonio Ordoñez. Lo cierto es que el toreo estaba ya evolucionando.

 

No estoy defendiendo que hoy se tenga que torear así (aunque la técnica del toreo en redondo sigue siendo la misma). El toreo ha evolucionado técnicamente y mucho. Y bien está. Pero si no somos capaces de ponernos en situación y comprender cada época en su propio contexto perderemos una magnífica ocasión de gozar con el buen toreo.

Pero dejemos los matices aparte y disfrutemos viendo el buen toreo por obra de Paco Camino.

 

Camino y Catrín

 

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La película seleccionada está sacada del DVD “Paco Camino-Sus mejores faenas en México y España” que me ha llegado gracias a Aquilino Sánchez Nodal. Este sensacional DVD contiene como indica el título una selección de las mejores faenas del torero y está editado por Francisco Camino Gaona. Merece la pena buscarlo porque nos permite disfrutar con las faenas del diestro en México que son muy poco conocidas en España. Hay enlace a algunas de esas faenas en esta entrada de  La Aldea de Tauro.

 

Otra de las cosas interesantes de esta película es la entusiasta reacción del público. Es una lástima que en España hayamos perdido (si es que alguna vez hemos tenido) esa capacidad de asombro y disfrute que tenía el público mexicano de aquellos años (Capacidad que también en México –me dicen algunos amigos- empieza por desgracia a escasear).

Creo que estamos hoy día encorsetados por los tópicos. Concedemos además excesiva importancia a detalles nimios que, a veces, pueden carecer de trascendencia en el contexto de la faena (un paso atrás, un enganchón), pero que utilizamos para rebajar el grado de entusiasmo. Como si entusiasmarse y divertirse en los toros fuera delito.

 

Mantillas en los toros 001 (2)

Disfrutar en los toros… no es pecado.

(Continuará…)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Paco Camino (I) La inteligencia torera

 

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Un sonriente y joven Francisco Camino Sánchez, Paco Camino, en 1960 año de su alternativa

El Niño Sabio de Camas

Paco Camino fue un caso de precocidad e intuición taurinas. Su aparición en el toreo sorprendió a todo el mundo. Tanto que lo bautizaron con el remoquete del “Niño Sabio de Camas” al considerar que era “un novillero muy listo”.

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Paco Camino recibe la alternativa en Valencia de manos de Jaime Ostos con Mondeño de testigo.

No pude ver a Paco Camino –por edad y circunstancias- en sus primeros años de novillero y matador de toros y, por supuesto tampoco en sus extraordinarias actuaciones mexicanas. Pero en lo que vi, tengo que decir que siempre, siempre me llamó la atención por su inteligencia y poderío ante la cara del toro.

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Camino siempre planteaba inteligentemente sus faenas. Aquí está lidiando con el capote a un toro el día de su reaparición en Manizales, el año siguiente a la muerte de su hermano Joaquín en la Plaza de Barcelona.

Pero además creo que no se agota ahí el tema. Me parece que la imagen que nos ha llegado de este torero está bastante distorsionada por cuatro etiquetas simplificadoras que le adjudicaron algunos críticos de la época. Camino fue más, mucho más, que un torero inteligente y poderoso ante los toros como se comprueba repasando su biografía, leyendo o releyendo lo que sobre él se ha escrito y, sobre todo, viendo fotografías y películas de las actuaciones del gran torero de Camas.

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Y aquí está toreando. En el comentario de esta foto, Carlos Abella (el máximo biógrafo de Camino) se demora un buen rato y es lógico. Impresiona el contraste entre la actitud del torero (de elegante desmayo) y la –que se adivina- fiera acometida del toro. Un detalle, sobre el que Carlos Abella, llama la atención: la manera de coger el capote con tres dedos y el pulgar de la mano izquierda.

Y es que, visto lo visto y leído lo leído, la conclusión se impone. Camino es –sin duda- uno de los toreros más inteligentes que creo ha dado la fiesta en toda su historia. Pero a cuya extraordinaria –y precoz- intuición en el conocimiento de los toros hay que añadir un cuidado oficio, una gran clase, no exenta de personalidad y adobada con elegancia clásica más que sevillana (Hasta el punto de que Néstor Luján, por ejemplo, veía en él más un torero esteticista que técnico) y, sobre todo ello, un valor, muy sereno pero tremendo. Con todos estos ingredientes sí creo que tendremos hecho el verdadero retrato de este torero.

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Camino fue torero de mucha clase. Un gran torero. No en vano su referente fue siempre Antonio Ordoñez, con quien compartiría muchas tardes de éxito y con quien le vemos dando la vuelta al ruedo en una feria valenciana del ya lejano año de 1960, el de su alternativa.

En resumen, Paco Camino aunaba como torero conocimiento de las reses y conocimiento de las suertes igual que los otros grandes maestros de la historia del toreo: Montes, Chiclanero, Guerrita y Joselito (en cuya línea estaba) por lo que el remoquete de “Niño Sabio de Camas” con el que se le bautizó al inicio de su carrera es más que adecuado al personaje y a la persona.

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Camino fue un torero completo con un gran conocimiento de las suertes. Con un extenso repertorio de línea gallista. En la foto está ejecutando en Madrid esta precisa larga afarolada, demostrando su dominio del toreo de capa a una mano tal y como exigía Fernando el Gallo a los toreros importantes.

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Y además tenía un enorme e intuitivo conocimiento de las reses. Aquí se dobla con torería y eficacia (Carlos Abella, dixit) en un mero pase de castigo. (¿Sólo de castigo?)

 

Paco Camino en Blanco y Negro.

Teniendo esos mimbres, uno se pregunta entonces las razones de que su figura histórica no alcanzara la talla que corresponde a sus innegables cualidades toreras, y se mantenga a un nivel algo menor que el de los toreros citados. Creo que las razones básicas que explican este hecho son dos: El carácter del propio torero (su reconocida falta de ambición) y la imagen que la prensa taurina de la época (muy contestataria con las jerarquías del toreo de entonces) dio de él.

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La crítica de entonces (de la que Alfonso Navalón fue uno de sus adalides) pretendía deshacer los entuertos de la Fiesta. Empeño loable y del que algo se consiguió, pero que trajo también algunos efectos colaterales (como, entre otros, la incorrecta jerarquización del toreo y de los toreros algo que –en parte- subsiste aún hoy día).

Sobre su carácter hay que recordar, como decía Billy Wilder, que “nadie es perfecto”. Camino, como todo el mundo, tuvo también sus sombras toreras o mejor sus claroscuros que, por cierto, se dedicó a inventariar con mucho esmero el crítico Guillermo Sureda Molina en un interesante libro (como todos los suyos), dedicado al torero y al que tituló “Paco Camino en Blanco y Negro”.

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Paco Camino en Blanco y Negro (1ª ed., Palma de Mallorca, 1969) de Guillermo Sureda Molina, el siempre interesante crítico mallorquín. Un análisis de las virtudes (muchas) y defectos (en mi opinión, pocos) del toreo del Camero.

Sobre el libro de Sureda tengo que decir que si bien comparto plenamente el análisis que hace de las virtudes del torero (Inteligencia, técnica y oficio, estética y alegría interior), no estoy tan de acuerdo con el de sus defectos (Falta de casta, personalidad poco diferenciada, zurdismo y rapidez y, finalmente, ambigüedad estilística).

Un ejemplo. Sureda llega a criticar el “zurdismo” del torero (El autor utiliza el término “zurdismo” para referirse a la preferencia del torero por el manejo de la mano izquierda y desde luego para eludir el término “izquierdismo” ya que no hay que olvidar que el texto comentado es de 1969 y en aquellos años  el horno no estaba para bollos y menos para definiciones políticamente incorrectas).

Disiento del gran crítico mallorquín ya que, en mi opinión, nunca la utilización de la mano izquierda en el toreo de muleta puede o debe entenderse excesiva. Al contrario, la mano izquierda (que es, tradicionalmente, la mano de “los billetes”) es la que da categoría a una faena de muleta.

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Zurdismo. La mano izquierda de Paco Camino. Madrid, 1972

 

También disiento de la acusación de rapidez que hace Sureda al toreo del sevillano. Aunque esta última cuestión merece matizarse y lo haremos. Sobre todo, a la vista de las faenas mexicanas del torero de Camas. Faenas que comentaremos en posteriores entradas y que eran  poco conocidas entonces en España.

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Esta foto del remate de un quite a una mano (precisamente, la izquierda) es muy interesante. No sólo por lo logrado de la composición fotográfica que explica muy bien el momento de la lidia en que se produce el lance sino por la propia elegancia del capotazo (donde parece que se para el tiempo) y sobre todo, por una cuestión técnica. Y es que el concepto que subyace en este lance es, en el fondo, el mismo que en la verónica que insertábamos más arriba. La mano izquierda es la que torea y sostiene todo el peso del capote (aquí va algo más alta para dar salida al toro) mientras que la derecha juega lo mínimo o no juega. Viendo este lance a una mano creo que se comprende mejor el concepto de la verónica que tenía Paco Camino y también su inmensa elegancia torera.

 

La “mandanga” de Camino

De los aspectos analizados por Guillermo Sureda sobre el toreo de Paco Camino, el reparo más fuerte que hizo (y que se le hizo en general) fue, sin embargo, el de su falta de casta torera. Se le reprochaba una cierta abulia delante del toro que se traduciría –según sus críticos- en falta de ambición en su carrera taurina, lo que se ha querido vincular con las exclusivas que firmó con la casa Chopera.

 

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Camino con su apoderado Manolo Chopera en el Patio de Cuadrillas de Manizales el día de su reaparición (10 de enero de 1974) después de retirarse tras la cogida mortal de su hermano Joaquín.

Algo hubo de eso, y es verdad que el propio torero ha reconocido en alguna entrevista que nunca ha sido ambicioso ni le interesaba ser el número uno, lo que es cuestión de carácter personal y que quizás explica algo o mucho de su papel en la fiesta, pero de ahí a bautizar como “mandanga” su postura hay un trecho excesivamente largo que no deberíamos admitir.

El remoquete fue invención Antonio Díaz Cañabate, quien curiosamente era (supuestamente) partidario del toreo de Camino por lo que el epíteto no iba dirigido a denostar al diestro sino que más bien tendría como objeto motivarle (o eso pensaba el propio torero). Sin embargo, no pasa de ser una etiqueta injusta, como injusta es toda etiqueta (también le corresponde a Cañabate la autoría del “Rincón de Ordoñez”) por lo distorsionadora de la imagen del torero.

 

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Los toreros de su época. Ordoñez, Puerta, El Viti y el Cordobés (Imagen obtenida del DVD “Paco Camino- Sus mejores faenas en España y México”). A Camino le reprocharon también que no hubiese borrado al Cordobés como si los demás no existieran. Claro que la crítica era, en el fondo, elogio pues implicaba que a él se le consideraba el único capaz de hacer frente a Benítez. Y algún rifirrafe hubo…

 

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Como por ejemplo en Aranjuez, donde llegaron a las manos por un quítame allá ese quite. Vicente Punzón (según me recuerda Xavier González Fischer) les brindó el toro lo que les obligó a reconciliarse aparentemente.

 

El Caña (como se le llamaba cariñosamente) estaba -como buen escritor costumbrista- más interesado en etiquetar con gracejo e ironía, lo que resulta más fácil y hace siempre más fortuna (ahí está el ejemplo del reciente y muy difundido “julipié”) que en tomarse la molestia de analizar las cuestiones técnicas del toreo con cierta profundidad (lo que a él le venía algo largo, dicho sea de paso)

 

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Antonio Díaz Cañabate, en caricatura de José Luís Dávila con el Cossío en sus manos (obra de la que fue continuador): La lectura de su extenso “Panorama del toreo hasta 1979” incluida en esa obra, sólo es apta para aficionados con amplios conocimientos previos en la materia, pero –en mi opinión- nada recomendable en caso contrario.

(Continuará..)