lunes, 19 de octubre de 2015

Cuaderno de notas (LXI) Condiciones que toda figura debe reunir

Por Jose Morente
 
Pase de trinchera de Paco Camino. Una auténtica figura del toreo, además de un torero de época
 
 
Las condiciones que toda figura debe reunir, a la vista de la dialéctica de la historia, son las siguientes:

1) Cuando se está en candelero durante cinco o más años, es decir, durante más de la mitad de lo que normalmente dura la vida profesional de una generación torera. De este modo, el torero logra lo más difícil dentro de su profesión, que no es, como todos ustedes saben ya, subir, ascender, con más o menos velocidad, sino durar, resistir una y otra temporada (...)

2) Esta persistencia en el escalafón de matadores de toros, debe reunir una característica esencial para que el protagonista de esta lucha pueda ser considerado como una figura. Nos referimos al número de corridas que toree anualmente. En efecto, toreros que duren más de cinco años en activo hay muchos. Pero son ya muchísimos menos los que durante estos años torean cada temporada un considerable número de corridas, por ejemplo, de cincuenta en adelante.

3) Para que esta duración tenga validez, en el sentido que nosotros le damos ahora, debe ir acompañada de una bien determinada característica de tipo económico. En el toreo, no solamente intervienen factores técnicos, estéticos, vocacionales, etc., sino también, y muy principalmente, económicos, los cuales han sido olvidados de un modo casi sistemático (...) Una figura auténtica debe cobrar sus corridas a un precio superior al de los otros toreros de su misma generación. No es necesario que esa diferencia sea grande. Basta con que sea notable.
 
4) Como consecuencia de lo dicho, es necesario que el torero tenga la aquiescencia y el favor del público. Esta actitud positiva del público será debida a una o varias causas y no solamente, como pueden pensar algunos, por la calidad intrínseca de la forma de torear del torero en cuestión. La historia, viva maestra de los desmemoriados, nos demuestra que ha habido figuras del toreo de muy discutible calidad artística. No tuvieron esa calidad, por ejemplo, Frascuelo, ni Machaquito, ni Arruza, ni Litri, ni Chicuelo II, ni Vicente Barrera, ni Vicente Pastor, ni Marcial Lalanda, ni la tiene ese Manuel Benítez de nuestras penas y nuestras alegrías. Hay muchas razones por las cuales el público incontrolable e intuitivo, apasionado y caprichoso, cruel y generoso ha refrendado las actuaciones de un torero: por su personalidad, por su valor, por su calidad, por su dominio, por su técnica, por su arte, por su inteligencia, por su honestidad profesional, etc., etc. Muchos son los caminos taurinos que conducen a la Roma del toreo. Conviene no limitar las cosas cuando ellas son generalmente tan amplías, complejas y variopintas.
 
Resumamos ¿Qué es, pues, una auténtica figura del toreo? Un torero que con el beneplácito del público ha toreado durante más de cinco años, actuando en cada uno de ellos en más de cincuenta corridas de toros a un precio superior al nivel medio de los restantes compañeros de su generación.
 
Ejemplos claros, entre todos los toreros de los años sesenta; Paco Camino, Diego Puerta, Santiago Martín "El Viti" y Manuel Benítez "EL Cordobés"
 
SUREDA MOLINA, GUILLERMO. "Paco Camino. En blanco y negro" (1ª ed., Palma de Mallorca, 1969. Páginas 10-13)

4 comentarios:

Jaime de Rivero B dijo...

Estimado Jose
Los criterios numéricos son importantes pero creo que se requiere mucho mas. La condición de "figura del toreo" en un concepto no definido, como tantos en la tauromaquia. Antiguamente, se hablaba de "mandón" y los criterios eran mas económicos. Quien llena plazas (con las entradas mas caras) y con mayor frecuencia, es quien pone las condiciones. El que manda. Esas condiciones siempre han sido (desde hace 150 años), esencialmente, la elección de las ganaderías y de los alternantes. Indirectamente, es una suerte de "vehículo" que canaliza la voluntad del público que es el que define y modifica con su preferencia y dinero la fiesta. Es la fuerza mas poderosa porque le paga el sueldo a todos.

El criterio numérico debe ir acompañado de la importancia de las plazas y de la regularidad. La regularidad, que también mide a las ganaderías, es la que permite a un torero sostenerse en el tiempo y en las plazas mas exigentes porque las figuras deben dar la talla en las ferias grandes.

Creo que la condición esencial de una figura del toreo, que lo diferencia del resto, es la capacidad de resolver a la mayor cantidad de toros (regularidad) y para eso, no sólo se requiere arte. Se debe tener una inteligencia privilegiada (el toque divino o don) para saber que hacer y como resolver. Pero sobre todo, hacerlo: cortar las orejas.

Si analizas a las figuras del toreo, todas tienen ese don. Por eso a las figuras, es menos frecuente que se le vaya un buen toro. Comparativamente, Morante lo tiene por mayor técnica, en relación a sus referentes artísticos históricos. Ninguna de esas figuras está ahí de casualidad, como tampoco hay figuras ni figurones perdidos por 10 o 15 años en el fondo del escalafón. Eso no quita que estos últimos no sean buenos toreros.

Los tres últimos años me han servido para definir el criterio, con los dos últimos intentos de la prensa por crear figuras donde no las había. Cayetano (que ni merece comentar) y sobre todo Fandiño, quienes a pesar de los esfuerzos (y la publicidad) no tienen esa inteligencia para resolver. Ahora la posta la recibe Urdiales, casi casi la recibe Rafaelillo, pero ambos adolecen de esa regularidad y sobre todo en plazas de primera, lo que no quita que sean buenos toreros.

Saludos,





Jose Morente dijo...

Jaime de Rivero B:

Efectivamente, los criterios numéricos son importantes, quizás y sobre todo, porque ser una figura del toreo tiene que ver con la cantidad. El que más torea, el que más cobra, el que más gente lleva a las plazas.

Por lo que respecta a la importancia de las plazas resulta evidente si bien las grandes figuras en un momento dado y pasada la época de auge suelen alargar su carrera toreando en cosos de menor importancia o, mejor dicho, eludiendo las plazas de mayor compromiso. Es el caso de José Tomás aunque no es la falta de compromiso (entendida desde el punto de vista ético) sino otras razones bien diferentes las que lo alejan de Sevilla, Madrid o Bilbao.

También la regularidad es buen baremo. Si bien no lo dice Sureda, los toreros irregulares los clásicos artistas pueden torear en buenas plazas y con un fuerte caché pero rara vez mandan en el toreo. La falta de continuidad en el triunfo como apunta puede ser la clave.

En ese sentido, creo que la medida la da el toro medio que sale a las plazas. Con el toro bueno, todos están bien (no necesariamente muy bien, pero están bien). Con el malo, todos se justifican: las figuras marcan la diferencia con ese toro medio (ni bueno, ni malo) cuyas teclas sólo ellos saben encontrar con tanta frecuencia y regularidad.

Cayetano no es figura por falta de ambición o de interés o por su irregular dedicación al toreo y eso que, en mi opinión, le sobran cualidades para ser un grandísimo torero.

Urdiales y Fandiño no tienen hoy por hoy ese diferencial que distingue a una figura pese a su clase (Urdiales) o a su empeño (Fandiño). Son dos perfiles de toreros que siempre han existido y que concitan el interés de los aficionados. El problema viene, precisamente, de esos aficionados que los han pretendido empujar a una guerra y a una lucha (la lucha por las primeras posiciones) que no es la suya. Y es que el nivel al que se mueven los toreros punteros da, hoy y siempre, vértigo. Es otra película.

Un cordial saludo

Enrique Píriz dijo...

Querido Jose´qué sentido tiene hablar de José T. Martín en esta entrada? No cumple ninguno de los requisitos comentados. Tienes que ser mas ecuanime. Un abrazo grande.
ENRIQUE PIRIZ

Jose Morente dijo...

Enrique:

No creo que sea falta de ecuanimidad considerar a José Tomás como figura del toreo pues cumple las condiciones de Sureda que es de lo que se trata (aunque lo de Sureda, no deja de ser una apreciación personal de un crítico concreto me parecía suficientemente objetivo para darle entrada en el blog), a saber. Torear un número alto de corridas durante un número suficiente de años con un caché por encima de la media y con el reconocimiento del público.

Todas esas condiciones las ha cumplido con creces, José Tomás por lo que negarle la condición de figura me parece negar una evidencia (Que guste o no su toreo es otra cuestión).

Cuestión distinta es que hoy día y voluntariamente haya reducido sustancialmente el número de tardes toreadas cada temporada. Pero eso también lo asemeja a otras figuras históricas.
Un abrazo