Este toro que salió de sobrero (3º bis) fue aplaudido de salida
Aceptan bastantes aficionados como premisa que el toro de Miura no es bravo sino manso. Yo a la vista de lo de ayer, no puedo estar de acuerdo. Los Miuras que salieron al ruedo de la Maestranza para cerrar la feria, fueron bravos atendiendo a su comportamiento en varas (hablo de la corrida en general y no de tal o cual toro), cuestión distinta es que pese a lo que pesaron, la corrida no luciera más en el caballo por falta de fuerza y, en algún caso, de raza.
En cualquier caso, bravos o mansos, nobles no son. El toro de Miura desarrolla sentido muy pronto por propia iniciativa o al mínimo error del torero. Con lo cual, quien se anuncia con ellos nunca acaba de confiarse de verdad y por muy bien que embistan (ayer lo hizo alguno), siempre tiene que estar ojo avizor y presto a esquivar el hachazo que surge inopinadamente.
El quinto. Segundo del lote de Rafaelillo fue un toro complicado
Y puesto que su comportamiento, no tiene nada que ver con el del toro de hoy día sino con el del toro del XIX (y eso que esta ganadería se ha dulcificado mucho), la lidia que hoy se estila y se les da no suele ser tampoco la más apropiada. En realidad, son toros para darles una docena o poco más de pases, sin obligarles, dejándolos ir a su aire y, si se puede, pegarles un estoconazo antes de que aprendan y se orienten.
La forma de torearlos.
Puedo estar equivocado pero me parece que, pese a lo que opinan algunos aficionados, esto no son toros para doblarse con ellos, ni para hacerlos humillar y mucho menos para cortarles los viajes.
En cuanto al toro de Miura se le fuerza un poco, protesta y se para, alarga el cuello (¡Vaya longitud de cuello la de los Miuras!) y pega el tornillazo.
A su aire, a media altura (les cuesta un mundo descolgar) si se puede conseguir que este toro vaya, al menos hasta que diga basta y pida la muerte.
La forma de matarlos
Porque esta es otra. El Miura se comporta como el toro antiguo, aquel del que se decía que "pedía su muerte" y que como no se le matara en su momento ya no se le podía matar.
Esto que se dice hoy de algunos toros, no suele ser verdad casi nunca. Sin embargo, con el toro de Miura es axioma fundamental, ya que hay que matarlo en el momento que iguala. No se puede dejar pasar la ocasión como le ocurrió al mexicano Israel Téllez que hizo buena faena pero larga, pues dio muchos pases y que por no matar en su momento, el toro se le rajó y se lió a dar vueltas al ruedo en el sentido de las agujas del reloj. Cinco completas le contaron y tres avisos le dieron al diestro que vio como el último de la Feria se iba solito al corral.
El último toro de esta Feria
Israel Téllez
Antes, el diestro mexicano había estado bien, pues es torero de cierto oficio, muy puesto, que sabe y hace bien el toreo de ahora. Sobó mucho al toro, al estilo de su tierra y la faena de muchos pases fue de menos a mas, hasta que el Miura dijo basta por olvidar las reglas de la lidia antigua. Ahí tuvo su pecado y su penitencia.
Un buen par (quizás el único) fue el que puso el torero Israel Téllez por los adentros.
El torero mexicano dio muy buenos pases a su segundo, pero la faena fue demasiado larga para el toro de Miura que fue devuelto por transcurso del tiempo reglamentario.
José Luís Moreno
José Luís Moreno no es torero para estas corridas. El diestro de Córdoba es fino y elegante, pero torea pocas corridas al año, como su cuadrilla. Sus toros no fueron malos pero la lidia que se les dio no fue la correcta. Mientras se dejaron los toreó con cierta clase y estilo. Faltó quizás el ánimo que da la costumbre.
Rafaelillo
Me gustó mucho este torero. Cuajó en el capote a su primer Miura, que se dejó torear (lo de “dejó” entre comillas) como no se suelen dejan los toros de esta ganadería.
Cuido la dirección de lidia, y su cuadrilla estuvo muy bien, pero con la muleta el toro se le puso muy complicado. Puede que por los fuertes doblones que le pegó de salida. Mató de pinchazo y una sensacional estocada en terrenos muy comprometidos. Vuelta al ruedo y eso que siempre se ha dicho que una estocada vale una oreja.
Sin embargo, se ve que el público de la sombra de Sevilla no comparte este criterio (al menos con los toreros modestos) y no parece que guste del toreo viril como el que ayer hizo este torero. Ellos se lo pierden.
En su segundo, el diestro estuvo hecho un jabato. El toro le cogió de salida de mala forma arrollándole y desarrolló sentido.
Este si parecía un miureño legítimo, de los de la época de Joselito y Belmonte. Rafaelillo le trasteó por bajo y le mató con valor. Bien el torero.
La vuelta al ruedo de Rafaelillo en el primero suyo. Mereció más