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miércoles, 17 de mayo de 2017

Los tópicos (I) Las vías del tren

Por Jose Morente




Dibujo de Portada del libro de Julio de Urrutia "Toreo paralelo" donde desarrolla y critica el toreo al hilo utilizando el tópico de las vías del tren. Hay tópicos taurinos que llevan demasiado tiempo circulando entre los aficionados lo que explica que estén tan arraigados y hayan acabado convertidos en dogmas de fe.
Lo de las vías del tren es uno de esos tópicos que tanto equivocan. En el ruedo no hay carriles y el toro no es un tren que tenga que ir por un camino determinado.

Al contrario, el toro es un animal hipersensible al movimiento y tiende a cortar terreno (a anticiparse al enemigo) y mientras más se le marca el terreno de afuera (mientras más cruzado está el torero y más adelanta la pierna) más se "abre" el toro hacia afuera.

Los toreros aprovechan esa condición del animal, igual que los niños jugando al pilla-pilla o igual que el recortador que recorta al toro en la carrera y le marca  a este una dirección para tomar enseguida la contraria. Es también, el mismo mecanismo que se utiliza en el quiebro, donde basta desplazar la pierna y el cuerpo hacia un lado para, recuperando al instante la posición, conseguir salir airoso de la suerte. El toro se desplaza hacia donde se le marca la salida y luego, por pura inercia, es incapaz de rectificar.

Adelantar la pierna de salida en los lances de capa y muleta (lo que algunos llaman cargar la suerte) es, en realidad, utilizar el mismo mecanismo que en el quiebro: señalar al toro un punto donde el torero no llegará. Solo que en este caso, el diestro no tiene que recuperar la posición inicial pues, al utilizar el engaño, el toro centra y ceba en el su acometida.

Meterse en las vías del tren (cruzarse al pitón contrario) no es más heroico que mantenerse al hilo, al rafe de los pitones. Es un movimiento necesario con determinados toros pero un abuso o ventaja -como explicaba Manolete- con otros. Una ventaja necesaria cuando se practica el toreo cambiado (cuando al toro se le cita por un lado y se le da salida por el otro) porque, en ese caso, se precisa acentuar el desplazamiento con ayuda de la pierna, pero cuando se torea al natural (cuando al toro se da salida en la muleta por el mismo lado por el que se cita) es una ventaja excesiva porque ahí el diestro puede y debe contar solo con sus brazos y no ayudarse con las piernas.

Lo ideal y lo más difícil (pero eso sólo es posible con toros de buena condición) es llevar al toro sin menear los pies mandando solo con el movimiento del brazo. Pero el verdadero mérito, lo heroico, es torear bien, ya sea adelantando la pierna de salida en el toreo cambiado o situándose al hilo en el toreo natural. 

Torear bien -se toree como se toree- es lo más complicado y lo más meritorio

Es un contrasentido que se califique de poco meritoria y poco arriesgada, la forma de torear de los toreros más valientes y arriesgados que en la historia del toreo han sido. En la imagen, Manolete toreando al natural con la derecha a un toro de Miura en Sevilla. ¿Fuera de cacho? ¡Vamos, anda!
Addenda. Acuciados y preocupados por este problema, la Razón Incorpórea ha decidido contratar al sagaz Inspector Clouseau para que localice en los ruedos españoles y de todo el mundo esas supuestas vías del tren. Por desgracia, la búsqueda está siendo infructuosa.


lunes, 4 de abril de 2016

Cuaderno de notas (LXXVIII) Retirando el pie hacia atrás-dos mil suertes le harás

El manuscrito de la Cartilla de Osuna (alrededor de 1700) es la primera Tauromaquia dedicada al Toreo a pie de la historia. La Regla XI describe (tal y como hizo notar Cossío) la fundamental acción de "cargar la suerte".Lo curioso es que el mecanismo que describe (retrasar la pierna de salida a modo de campanela) se asemeja mucho más a como se practica en la actualidad el toreo en redondo (usando lo que algunos llaman la pierna escondida) que a las artificiosas definiciones elaboradas por los tratadistas modernos más teorizantes.

REGLA XI

Si os pareciere que es fuerte
no rehusarás salir
que es tiempo de lucir
pues es muy clara la suerte.
En esta ocasión advierte,
que a la moción de un compás
retirando el pie hacia atrás
y más si fuere el siniestro,
usarás como el más diestro,
y dos mil suertes le harás

No hay duda que este animoso ejercicio [el toreo] siempre no deja de tener dificultad en sus principios, y así deben observar los que se aplican a esta diversión, pues sabiendo que es compás, junto con el ánimo, siendo el toro vivo y sin malicia, no dudo podrá salir con algún lucimiento.

El compás es estar derecho y moviendo un pie, sea el que fuere, hacia atrás a modo de campanela, pudiendo de esta suerte torear a un lado y a otro, advirtiendo ser conveniente a los principiantes que se saque la capa por debajo, hasta que lleguen a saber de todas suertes, sabiendo asimismo que el compás quebrado se hace con todo el cuerpo, quedándose mirando al toro para repetir más suertes.

Anónimo (hacia 1700) Cartilla en que se notan algunas reglas de torear a pie (en verso y prosa). Biblioteca de Osuna

La Regla XI de la Cartilla de Osuna aconseja retrasar la pierna de salida al torear. Luego Pepe-Hillo en su Tauromaquia (un siglo después) aconsejaría cargar la suerte "sin menear los pies".

martes, 17 de noviembre de 2015

Del dicho al hecho...

Por Jose Morente

Mientras los toreros hablan de cosas concretas, de problemas prácticos (comportamiento del toro, determinadas maneras de mover los engaños, sus propios sentimientos, etc.) hay que oírles atentamente y sus enseñanzas no deben caer en saco roto pero cuando pontificanteorizan, al estilo de como pontifican y teorizan los aficionados, tomando como referencia los cánones del toreo,  lo que dicen no tiene mucho que ver con lo que luego hacen en las plazas. Como dice el refrán, del dicho al hecho hay un buen trecho.

Y es que el lenguaje hecho a base de tópicos, resulta confuso y engañoso ya que, en la mayoría de las ocasiones, lo que esos términos significan para el torero no se corresponde con el significado que el aficionado les atribuye... Lo que es fuente de frecuentes errores.

Por eso, cuando queremos identificar o juzgar a los toreros por lo que dicen y no por lo que hacen, casi siempre nos equivocaremos.

Vemos un ejemplo...

jueves, 22 de octubre de 2015

Para torear bien no es preciso ni necesario "cargar la suerte"

Por Jose Morente

López Simón toreando SIN cargar la suerte (con la pierna de salida retrasada, la pierna escondida) pero con máxima entrega y verdad (Fotografía del blog "Pureza y Emoción")


O bien cargar la suerte es la piedra angular del toreo (como sostenía Domingo Ortega) o no lo es.

En la primera hipótesis, si no se carga la suerte no se torearía. En la segunda, se admitiría que se puede torear bien sin cargar la suerte.

Descartada la primera opción pues es evidente que, López Simón y otros muchos toreros, torean bien sin cargar la suerte, caben dos posibilidades:

a) Que ese torear bien se deba a mandar en el toro. Torear bien sería mandar en el toro o
b) Que ese torear bien se deba al sitio donde se coloca el torero, en este caso López Simón.

La opción "a", mandar sobre el toro, explicaría porqué muchos toreros (la mayoría de los de ahora) torean bien o muy bien sin cargar la suerte (más bien al contrario pues se torea retrasando la pierna de salida, lo que choca y descoloca a los aficionados ortodoxos).

La opción "b", o sea colocarse donde se coloca López Simón, explicaría el impacto que el toreo de este torero está provocando. El mismo impacto que provoca el toreo de Saúl Jimenez Fortes o que en su día provocaba José Tomás.

Lo primero (mandar en el toro) tiene que ver con la técnica y provoca la admiración del buen aficionado. Lo segundo (colocarse en "ese" sitio) tiene que ver con la entrega y provoca la emoción del público.

Ambas opciones son dos caras de una misma moneda: torear bien. Aunque no son lo mismo.

En cualquier caso, la única conclusión posible es que cargar la suerte no es imprescindible para torear bien. Ni siquiera necesario....

Parece que los aficionados estamos empezando a entender ya algo tan sencillo... Gracias a López Simón.

Ahora sólo hace falta aplicar y extender ese mismo criterio a los demás toreros que torean como torea López Simón aunque, eso sí, no siempre en el sitio en el que se coloca López Simón.

Por eso no todos los toreros de hoy provocan la misma emoción que López Simón, aunque si que tienen todos nuestra cabal admiración.

Potdata 1. Aclaración para aficionados "conocedores".

En este pequeño post, hemos utilizado la expresión "cargar la suerte" en su sentido vulgar de "adelantar la pierna de salida" con el fin de hacernos entender.

Sin embargo, esa es una utilización impropia e incorrecta de ese término pues, de todos es sabido, que -desde Pepe-Hillo en adelante o sea, desde siempre- la suerte se carga con los brazos, no con las piernas.

La confusión, que viene de antiguo, se consolida a partir de la Conferencia de Domingo Ortega en el Ateneo de Madrid. No caigamos nosotros en ese trampa.
Por ello, conviene aclarar y precisar el título de este post: "Para torear bien no es preciso ni necesario cargar la suerte con las piernas... pero sí con los brazos".

Postdata 2. Un artículo de interés

La reflexión de este post surge a partir de la lectura de un interesante artículo de Joan Adell Mas en el blog Pureza y Emoción titulado "La paradoja de López Simón". Si bien algunos afirmaciones suyas pueden ser discutibles, el texto el artículo es, en mi opinión y en lo esencial, sugerente y recomendable.