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miércoles, 12 de noviembre de 2014

El cite (4ª parte) El acento personal

Por Jose Morente

2006-05-17 Madrid Rincon cite

Rincón en Madrid en el año 2006. Más que la técnica la clave en el cite es el acento personal que en él pone el torero.

 

A modo de resumen

En las tres entradas anteriores dedicadas a este tema (El cite 1ª parte; el cite 2ª parte y el cite 3ª parte), analizábamos la colocación del torero en el cite del primer muletazo de la tanda.

Una colocación que había ido evolucionando a lo largo de la historia desde el iniciático cite de frente hasta el más moderno y actual cite de perfil.

De igual modo, hoy día es posible que veamos reflejada esa evolución en un mismo toro  pasando, del cite de frente en los primeros compases de la faena al cite de perfil en las postrimerías (o viceversa, que de todo hay en la Viña del Señor), adaptando el torero su colocación, en función de las cambiantes condiciones del astado a lo largo de la lidia.

 

La personalidad del torero

Sin embargo, y con independencia de esto que podríamos denominar pautas generales del cite, lo cierto es que, al final, acaba imponiéndose la personalidad del torero.

Así, en plan propuesta y apuesta, podremos ver citar más que de frente y también, de forma opuesta, citar casi de espaldas, en un “tour de force” que, aunque discutible, reúne todo el mérito que tiene todo lo que se sale del camino trillado.

Esa personalidad del torero, ese acento personal es tan fuerte que, a veces, va más allá de toda lógica y se traduce no sólo en forzar las situaciones sino convertir el cite (ya sea frontal, de tres cuartos o de perfil) en toda una declaración de intenciones y conceptos. Un verdadero manifiesto taurino.

Así, podemos encontrarnos a toreros que gustan del cite de frente, incluso en los compases finales de la faena, aún a riesgo de perder ligazón en los muletazos que se sucederán, necesariamente, de uno en uno.

El Cite Jose Tomas_thumb[2]

Un cite no ya de frente sino exageradamente de frente. El torero (en este caso, José Tomás) ha colocado su cuerpo con un ángulo por debajo de los 0º respecto al eje del toro. Lo que si resulta evidente es que, en esta posición, la muleta se puede adelantar lo indecible pero, también, que el remate será necesariamente forzado y carente de control. Sólo la inercia del toro evitará el embarullamiento o la cogida en ese tramo final del muletazo. Es un cite muy espectacular (por lo sorprendente y exagerado del embroque) pero poco eficiente técnicamente, incluso en los compases iniciales de la faena.

 

Pero el toreo es infinito y. por el otro lado, podemos encontrar toreros que, al contrario, gustan citar de perfil incluso en los primeros compases de la faena o cuando el toro viene arrancado desde lejos, aumentando el riesgo y asumiendo la pérdida de control del inicio del muletazo que conlleva esa forma de citar, sacrificando seguridad en pos de incrementar la longitud y temple del remate.

 

Paco Camino con Sto Domingo 01_thumb[3]

En el extremo opuesto a José Tomás, podemos ver aquí a Paco Camino en México citando, exageradamente de espaldas, a uno de los Berrendos de Santo Domingo. En México, donde lo que siempre ha primado es la búsqueda de un muletazo lo más largo y templado posible, se había impuesto, por aquella época, la moda (moda que copió el camero y que vuelve cíclicamente a nuestras plazas) de citar casi “de culo” en una búsqueda de un mayor control del último tramo del muletazo. Sin embargo, para algunos autores, más allá de los 90º no se consiga ninguna mejora técnica apreciable y si una merma significativo de la estética. 

 

En el toreo, pese a la lógica aplastante de las soluciones sancionadas por la experiencia e impuestas por el comportamiento cambiante de los toros (el toreo es, a fin de cuentas, un arte pragmático), siempre acaba por imponerse el acento personal de cada torero. Sus gustos personales y su peculiar concepto.

En el toreo, no caben, en resumen, recetas ni reglas fijas…Esa sería la moraleja de esta pequeña historia.

 

M14

Diego Urdiales en un magnífico natural a un toro de Adolfo Martín la pasada Feria de Otoño. El cite de Urdiales, magnífico y emotivo, tan cruzado y enfrontilado, pone en valor el riesgo que asume, lo que provoca una fuerte emoción en el espectador aunque, quizás, a costa de sacrificar la longitud del muletazos y su ligazón. Urdiales va en busca de una cierta idea de pureza toreando que, hoy por hoy, engrandece a la par que limita en parte su toreo (Fotografía de Miguel Pérez Adradas)

 

Antoñete citando izquierda 03-01

El Antoñete de los años 60. Un torero muy puro (y con muy mala suerte) pero sobre todo, un torero muy influenciado por el toreo de Manolete como se comprueba en esta imagen de un cite para un muletazo inicial de una de las tandas de de naturales al toro blanco de Osborne. Una faena, por todos los conceptos, ya mítica.

 

 

Tauroteca. De lo convencional al acento personal

sábado, 2 de agosto de 2014

El cite (3ª parte) Del frente al perfil

Por Jose Morente

El litrazo

Uno de los cites más impactantes de la Historia del toreo. El Litrazo  Un cite donde se daba mucha distancia a los toros y donde además, el torero se presentaba con la muleta escondida detrás de su cuerpo. Emoción en estado puro.

 

Cuando Miguel Baez Litri salía de novillero, con la muleta detrás del cuerpo y citando a las reses desde un extremo a otro de la plaza, para dar su litrazo, en los tendidos se armaba una verdadera tremolina.

Una tremolina que era, en cierto modo, la herencia de aquel cite de Manolete, citando de perfil pero muy de cerca, que tanto emocionó a quienes tuvieron la suerte de verlo en directo.

Y es que el cite del primer muletazo (e incluso el de inicio de una tanda cualquiera) es como la tarjeta de presentación del torero. Toda una declaración de intenciones.

Quizás por eso, por ese carácter emblemático y simbólico que tiene el cite, los aficionados tendemos a concederle una importancia desmedida que trasciende a sus meros aspectos técnicos e instrumentales aunque sean estos últimos los que más nos interesan a nosotros y de los que hablaremos en esta entrada.

 

1896-05-31  (p. 06-08 Pan y Toros) Reverte citando

Reverte armó también un lío tremendo, en las plazas de España y Francia, con sus alardes toreros entre los que destacaba ese cite a cuerpo gentil y muleta plegada que, muchos años después, dio en llamarse “el cartucho de pescao” (Fotografía de Sol y Sombra. 1896)

 

Un largo trecho histórico

Entrando de lleno en las cuestiones técnicas o de fondo, y dejando al margen las cuestiones formales o simbólicas, en  la primera entrega de esta serie veíamos como la colocación del torero frente al toro, había ido cambiando, de forma paulatina, a lo largo del tiempo.

Desde el iniciático cite de frente que permite adelantar al máximo la muleta para controlar el primer tiempo del muletazo (algo clave cuando el muletazo sólo tiene un tiempo) al cite de perfil, con la muleta retrasada, que permite alargar el trazo de este y asegurar un buen remate (algo clave cuando el muletazo gana extensión y profundidad y se pretende ligarlo con el siguiente), el toreo tuvo que recorrer un largo trecho.

Un trecho que documentábamos fotográficamente en nuestra segunda entrega, pues una imagen no sólo vale más que mil palabras sino que, además, como el algodón, nunca engaña (lo que no siempre se puede decir de aquellas).

4 cites 4

Secuencia histórica. Lagartijo-Antonio Fuentes-Belmonte y Manolete. Del cite de frente al cite de perfil, el toreo ha recorrido un largo trecho

El problema del torero

Mientras los aficionados nos perdemos en nuestros eternas discusiones bizantinas y montamos teorías más sofisticadas que la de la relatividad, en menos que canta un gallo, sobre cualquiera de estas cuestiones, los toreros tienen una aproximación, a estos temas, mucho más sencilla y pragmática.

Al diestro lo que le urge no es resolver, en cada muletazo, abstrusas cuestiones filosóficas, sino solventar -con eficiencia y garantías- el problema de cada embestida. Por eso, para el torero el cite, así como todas los demás cuestiones técnicas vinculadas al muletazo son, esencialmente, un problema práctico.

 

Rafael Gómez Ortega (EL GALLO). Nació en la madrileña calle de la Greda (hoy de los madrazo) el 17 de julio de 1882, pero se le ha considerado siempre sevillano porque de Sevilla fué toda su estirpe y a la vera de la Giralda se crió y residió toda su vida.<br />  Tomó la alternativa en la ciudad de Sevilla de las manos de Bombita (Emilio), el 28 de septiembre de 1902, con toros de Otaolaurruchi.<br />  este doctorado se lo confirmó Lagartijo-chico en Madrid el 20 de marzo de 1904, por cesión del toro Barbero, negro y de buen tipo, de la ganadería de Veragua.<br />  Su apogeo fué desde 1910 a 1914, en cuyos años se le considero imprescindible en todo cartel de altura; siguio toreando hasta el año 1935, en varios ciclos.

Acostumbrados como estamos a ver a los toreros de hoy citar con el máximo aplomo y firmeza, esta imagen de un Rafael el Gallo dubitativo e inseguro, con la muleta por delante y bajo la atenta mirada de su hermano José, nos sitúa en el meollo del problema del cite: Un problema complejo cuya resolución, que debe hacerse sobre la marcha, se convierte -muchas veces- en un verdadero milagro.

Dos precisiones previas

Una precisión importante es que, esta discusión sobre la colocación del torero (de frente, de tres cuartos o de perfil), se refiere exclusiva y únicamente al primer muletazo de la tanda cuando se torea en redondo.

Cuando se da ese primer muletazo (o cuando los muletazos se dan de uno en uno, lo que viene a ser lo mismo), es cuando el torero debe optar por cruzarse más o menos o por colocarse más o menos de frente o perfil.

A partir del segundo muletazo, la colocación óptima (si el toro repite) será ya siempre la de perfil, con ambas piernas en línea o con la segunda ligeramente retrasada respecto a la trayectoria del toro.

Sobre la colocación, para simplificar el análisis, y dentro de la posible gama que va desde el cite de frente al cite de  perfil, vamos a referirnos exclusivamente a estas dos posiciones extremas, dejando al margen las soluciones intermedias (como el cite de tres cuartos) cuya valoración y encaje  dejamos en manos y al buen criterio de nuestros lectores.

 

El cite de frente

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Cite de frente. Luís Bolívar cita de frente, a un veleto de Guachicono, en Calí (Foto del blog Toros, Literatura y más).

El cite de frente permite lanzar más adelante la muleta para tapar el cuerpo y, por tanto, controlar con más seguridad el primer tramo del muletazo, el del momento del encuentro con el toro. Si bien, por lo forzado de la postura, se pierde algo de control en el remate.

Esta será, por tanto, la colocación más adecuada cuando se cite al toro de largo, lo que se producirá generalmente en los primeros compases de la faena.

Y será la más adecuada, no solo porque en esos momentos, el diestro no tiene todavía seguridad absoluta sobre como se comportará el toro en la muleta (como será su embestida) y para ello es bueno taparse sino, sobre todo, porque al conservar el toro sus fuerzas casi intactas, el problema de que rebase o no el cuerpo del torero (el problema del remate) se convierte en un problema menor ya que la inercia derivada de la propia velocidad que, en esos primeros compases, trae el toro en su arrancada (especialmente si se le cita muy de largo) le permite rebosarse y salir de la muleta sin problemas para el diestro.

En el inicio de faena o con un toro pronto, el torero lo que necesita es controlar el primer tramo del muletazo, no el tramo final, y la colocación de frente es la que le permite hacerlo de la forma más eficiente.

 

El cite de perfil

Belmonte acortó las distancias lo que le obligó a forzar algo su posición en el cite. Si bien, generalmente citaba de tres cuartos, llegado el caso podía posicionarse totalmente de perfil como vemos en esta curiosa y antigua postal.

Por el contrario, cuando la faena avanza, la arrancada del toro se torna más corta y lenta y desaparecen las inercias, por lo que empieza a resultar más complicado conseguir que el toro rebase el cuerpo del torero.

En esa situación, el problema no está ya en controlar el primer tramo del muletazo (pues la poca distancia a la que se cita y la menor velocidad del toro ayudan al torero en ese trance) sino en conseguir controlar y alargar el tramo final del muletazo, el remate. Y ello, no sólo por seguridad y para que el toro no se quede debajo del cuerpo del diestro sino, sobre todo, para poder ligar correctamente cada muletazo con el siguiente de la tanda cuando se torea en redondo.

En esas condiciones (tramo final de la faena con el toro más agotado o parado), la posición de perfil con la muleta retrasada a la altura del cuerpo del torero será, por tanto, la más correcta y adecuada pues permite controlar mejor el remate del muletazo.

 

De frente al perfil durante la misma faena

La posición de la huella de los pies del torero en el cite, ha ido cambiando paulatinamente a lo largo de la historia, pasando del cite de frente al cite de perfil, paulatinamente, como veíamos en las entradas anteriores..

La ancestral identificación entre toreo puro y cite de frente (y la del toreo de ventaja con el cite de perfil) no es correcta y responde, por tanto, a una concepción superficial, arcaizante y ahistoricista.

Hoy día, esas diferentes formas de citar, se pueden observar en cualquier faena pues no resulta extraño que el torero pase del cite de frente al cite de perfil en la misma faena, atendiendo así a las cambiantes condiciones de los toros.

El cite de frente es idóneo en los toros prontos y que vienen de largo (lo que es habitual en los primeros compases de cada faena), pues permite controlar el inicio del muletazo. El menor control del remate se compensa por la inercia que trae el toro en su arrancada.

El cite de perfil es idóneo en los toros tardos a los que hay que citar en corto y pisarles su terreno para que se arranquen (lo que es habitual en los tramos finales de cada faena), pues permite un mejor control del remate y facilita ligar cada muletazo con el siguiente de la tanda cuando se torea en redondo.

 

 

En el toreo, todo es relativo

Entre el cite de frente y el cite de perfil, desde el inicio al final de la faena y de un toro a otro, caben todas las posiciones intermedias  (como el cite de tres cuartos) que puedan imaginarse. Posiciones que deben adoptarse en función de las concretas condiciones del toro en cada momento de su lidia.

Sin embargo, en el toreo todo es relativo y, sobre las condiciones del toro prevalecen, la mayoría de las veces, las modas de cada época y, muy especialmente, los gustos personales y los conceptos de cada torero concreto.

Que es lo que tendremos ocasión de comprobar en la siguiente entrada de esta serie.

 

(Continuará…)

miércoles, 23 de julio de 2014

El cite (2ª parte) Álbum fotográfico

Por Jose Morente

El Cite Perea

Cite para el pase natural. Dibujo de Manuel Perea. 1855 (Biblioteca Nacional)

En la primera entrada de esta serie analizábamos la colocación del torero en el cite para el toreo de muleta. Una colocación que, a lo largo de la historia había ido pasando del cite de frente al cite de perfil.

Nada mejor que revisar este proceso abriendo las imaginarias páginas de este añejo álbum de fotografías.

Unas fotografías que, si se miran atentamente con los ojos de la ilusión y dejando volar nuestra imaginación, pueden incluso, llegar a cobrar vida (Algo que está garantizado para aficionados soñadores).

 

1. El cite clásico. Rafael Molina Lagartijo

 

24 El_Cite_Lagartijo_thumb[3][1]

El cite clásico. Lagartijo cita totalmente de frente, con el compás cerrado o sea, a pies juntos, con la muleta en la izquierda, la espada en la derecha y, como diría Sassone, con el corazón en el centro.

Es el cite más gallardo y corresponde a un muletazo de muy corto trazo donde lo importante es controlar su inicio que es, también casi su final.

Y es que, en esta época, los muletazos, de escaso número, se dan sueltos y aislados. El embroque es fugaz y el torero todavía no controla adecuadamente el manejo de la tela que no pasa de ser un trapo rojo que ondea al viento. Eso durante el muletazo, cuando todo cobra un aire de barullo y desorden aunque antes, en el cite, como vemos en esa vieja fotografía, hay un momento en el que el tiempo se ha parado.

 

2. El cite clásico. Antonio Fuentes

El Cite Antonio Fuentes 2

El torero, en este caso un elegante Antonio Fuentes, empieza ya, en esta época, a querer torear, no sólo a hacer pasara al toro. Por eso aunque da el pecho, comienza a abrir el compás y a retrasar la pierna de salida (una pierna tapada por una muleta cuyo tamaño no tiene ya nada que envidiar a las muletas actuales) para ganar profundidad y longitud en el muletazo. Muletazo que, no obstante, seguirá siendo todavía corto y sesgado.

 

3. El cite de tres cuartos. Juan Belmonte

 El Cite Belmonte 2

El cite de Juan Belmonte, va a mantener las características que señalábamos en el cite de Antonio Fuentes: Ofrecer el medio pecho y colocar retrasada la pierna de salida (aunque avanzará luego hacia el lado que no hacia delante).

Además de la estética (mientras Fuentes está erguido y natural, Juan se presenta encorvado y crispado) existen diferencias sustanciales. En concreto, las que se refieren a la situación o posición del cuerpo del torero en relación al toro.

En efecto, Belmonte cita mucho más cruzado y mucho más cerca del burel. Aunque parezca increíble (y el personal tardó mucho en creérselo) en esa posición los toros cogían menos. En realidad, cogían lo mismo pero al arrancar en curva y desde más cerca, lo hacían con menos velocidad. Belmonte rodó mucho por los morrillos de los toros pero, al cruzarse tanto y tan de cerca, le calaron pocas veces.

Al lograr que el toro se arrancara cambiando su dirección y más despacio se conseguía, si no alargar la embestida, si templarla. Y es que, ahí en esa colocación del torero, nace el temple.

 

4. El cite de perfil. Manolete

 El Cite Manolete

Manolete da una vuelta de rosca al toreo, al colocarse de perfil y al hilo pero muy cerca. Tanto como hiciera falta para que el toro se arrancase (y hacia falta acercarse muchísimo pues las faenas son cada vez más largas).

Al no cruzarse y citar al hilo, renuncia a las ventajas de irse al pitón contrario. La  arrancada del toro se produce en su trayectoria natural, en línea recta y, por tanto, con mayor violencia y velocidad.

Como, además, la muleta no está adelantada tapando al torero sino a su altura, al estilo clásico, el embroque es, quizás por eso, el más emocionante pues el público tiene la sensación de que el torero ofrece al toro la posibilidad de elegir entre su muleta o su pierna.

Finalmente, al estar de perfil, el torero puede controlar mejor el final del muletazo, su remate, y alargarlo lo que sea necesario (un detalle que curiosamente sorprendió mucho a la crítica de entonces), lo que, de rebote, le permitirá ligar, hilvanar o engarzar ese pase con el siguiente.

Ya no hay pases sueltos, sino muletazos que forman parte de un todo, de una sinfonía. Ha nacido el toreo en redondo.

 

(continuará…)

domingo, 20 de julio de 2014

El cite (1ª parte) ¿De frente o de perfil?

Por Jose Morente

Excelente natural de frente, de Yiyo en Bilbao


El toreo de frente y la verdad del toreo

De forma harto frecuente, los aficionados suelen identificar el toreo de frente con el toreo puro y de verdad y el toreo de perfil con un toreo más ventajista y mentiroso.

Por un prurito de precisión (y para evitar que se malinterpreten los términos que usamos, como nos ocurría ayer en facebook), conviene señalar que llamo toreo de frente, al que se hace citando al toro de frente o sea, con las puntas de las zapatillas mirando a las pezuñas del toro (Siguiendo esa gráfica descripción que tanto le gusta repetir al torero Emilio Muñoz en sus retransmisiones de Canal+).

Un magnífico ejemplo de este modo de toreo lo proporciona el derechazo del Yiyo en Bilbao con el que abrimos esta entrada. Un muletazo excepcional por su planteamiento y por la postura y la apostura del llorado torero madrileño.

Otro ejemplo, también magnífico, lo proporcionan esos muletazos citando de frente a pies juntos que recuperó, en los años 50, Manolo Vázquez y que se convirtieron en su sello propio. Una forma de torear a la que se conoce con el calificativo de “toreo de frente”.

manolo_vazquez_de_frente[1]
El toreo de frente, según Manolo Vázquez. Cite de frente y a pies juntos.
Que la forma de citar de Manolo Vázquez es la más clásica nadie debería dudarlo pues es la forma que preconizan las viejas tauromaquias. Que ese es un toreo de muchos quilates tampoco parece discutible.

Pero que sólo puede ser puro y verdadero el modo de citar de frente o, peor aún, que su opuesto, el cite perfilero, es impuro y falso, es un grave error de apreciación en el que incurrimos, a veces, los aficionados..

La escuela de Tauromaquia de sevilla 001
Clase en la Escuela de Tauromaquia de Sevilla según una Lámina de La Lidia. Pedro Romero enseña a Cúchares a colocarse. Lo interesante para nosotros es la posición del genial Curro. De frente con el compás cerrado, las puntas de las zapatillas mirando a las pezuñas de la res, la muleta en la izquierda, la espada en la derecha y el corazón en el centro, como cantara Felipe Sassone. Un cite clásico al que nunca le han faltado cantores.
El cite clásico

Según comenta Fernando Galindo, en su libro “El toreo, en teoría”, esos prejuicios de los aficionados contra el cite de perfil, provienen de la época antigua del toreo, cuando sólo el mero hecho de quedarse quieto ante el toro, era un atrevimiento y una hazaña.

Frascuelo (Laurent detalle)
En el toreo antiguo quedarse quieto era un atrevimiento y una osadía, incluso en el caso de los toreros más atrevidos y osados. como era el caso del valiente diestro Salvador Sánchez Frascuelo, a quien vemos pasando de muleta sin quietud alguna (Detalle de una fotografía de Laurent).
Citando de frente y dando el pecho, la impresión que recibe el espectador que está en el tendido es que el torero, en esa posición, no tiene escapatoria, no tiene opción de rectificar. Por eso, citando de frente cuando el toro arranca y pasa junto al torero, el muletazo tiene siempre una gran emoción… para el público.

Como solemos identificar el “huy” con la “verdad”, esos muletazos citando de frente, se consideran, por algunos aficionados, como el exponente máximo de la verdad y la pureza en el toreo.

Los tiempos cambian


Sin embargo, los tiempos cambian y la emoción del muletazo se ha desplazado desde el momento del cite hasta el momento del remate. O, como bien dice Fernando Galindo, a quien seguimos en estas reflexiones, en su libro “Ei toreo, en teoría”:
“Lo que ocurre hoy es que no es este [el del cite] el tramo del muletazo que más importa, no emociona ya tanto ver pasar al toro junto al torero como la profundidad del remate del muletazo. Digamos que el tramo que emociona, hoy se postergado

Manolete Citando al natural (blog)
Manolete trajo la posición de perfil en el cite, lo que, según la opinión de la crítica de la época, le permitió dar los muletazos más largos que se habían dado hasta entonces. Y, además, esa posición le permitía ligarlos en series de número cada vez más creciente. 
Como señala el antes torero y ahora también tratadista taurino, hoy el torero necesita algo más que quedarse quieto pues tiene que mandar en el toro desde el principio hasta el fin. El toreo puro de hoy exige un buen trazo y un buen remate. Y, sobre todo, añado yo, un remate que permita ligar adecuadamente cada muletazo con el siguiente.

Se ha sustituido la emoción del atragantón en el embroque, por la emoción que despierta el torero capaz de llevar toreado al toro en un muletazo lo más largo y lo más lento posible.

Luis Miguel Dominguin derechazo largo (Cuando suena el clarin) 001
Gracias al cite de perfil, se pudieron ver en las plazas muletazos como este muletazo largo, muy largo, y mandón, muy mandón, de Luis Miguel Dominguín. (Fotografía del libro de Corrochano “Cuando suena el clarín”).
Es un objetivo, ese de ligar muletazos largos y lentos, que toreando de frente se torna en tarea casi imposible. Por pura geometría.  

Lo vemos en un fragmento de video que corresponde a un momento mágico y emocionante. Corresponde a la tarde de la despedida de Manolo Vázquez en Sevilla, cuando el maestro de San Bernardo, al final de la faena a su segundo toro, regaló a la Maestranza varios muletazos característicos de su personal estilo: De frente y a pies juntos. No hay ligazón y el torero tiene que rectificar entre pase y pase pero la emoción del cite unida a la emoción del momento (histórico) es indescriptible.



Recapitulando y concluyendo

El aficionado considera más puro y, sobre todo, más verdadero, el cite de frente.que el de perfil.

Es un percepción, en mi opinión errónea, que se explica por la pervivencia de arcaicos conceptos correspondientes al toreo antiguo cuando el torero se situaba frente al toro y se limitaba a dejarlo pasar en un encuentro fugaz pero emocionante.

Sin merma de emoción, hoy los públicos dan más importancia a la longitud y profundidad del muletazo. Ya no se trata solo de que el toro pase en un embroque vibrante, sino de que el toro pase por donde y como quiera el torero, en un muletazo lo más largo y lento posible. Y, sobre todo, que se engarce o hilvane cada muletazo con el siguiente. Lo que se llama ligar los pases.

Ahí es donde radica la emoción del toreo moderno. Una emoción que no nace sólo de la bragueta (aunque hace falta tener mucha para ver pasar el toro por todo el frente del torero no sólo por su costado) sino también de la capacidad de los toreros. De su capacidad y de su conocimiento de las reses y de las suertes.

natural de frente Litri 001
Relatividad de conceptos: Al torero que se pone de frente, el toro le pasa por su costado…. (Fotografía del libro “El toreo” de Luis Bollaín).

1944-07-25 (p. Ruedo) Valencia Manolete derechazo - copia
…. Mientras que al torero que se pone de costado, el toro le pasa por todo su frente (Manolete en Valencia en la feria de Julio de 1944. Fotografía de El Ruedo).

En el toreo moderno, por tanto y concluimos, la emoción y el interés del muletazo se ha desplazado desde el instante fugaz del cite hasta el momento eterno de su propio trazo. Hemos pasado del instante al movimiento. De la fotografía al celuloide.

El Cite Lagartijo
La emoción del toreo antiguo estaba en el pase suelto y, dentro de éste, el instante cumbre era el cite o sea, en el modo y momento de enfrentarse el hombre con el toro.

Yiyo derechazo a Burlero
La emoción del toreo moderno (De Manolete para acá) no se centra ya solo en el muletazo aislado sino en la sucesión de ellos pero, además, dentro del muletazo, el interés no se encuentra ya en el cite sino en la longitud y duración de cada uno de esos muletazos. O sea, en la capacidad del torero para llevar bien toreado al toro. Un logro irrenunciable y que explica esa sensación de obra incompleta o fallida que se tiene cuando el toreo en redondo no surge en plenitud (cuando falta la ligazón y los pases se dan sueltos, por ejemplo, o cuando los muletazos resultan cortos o no rematados), algo que puede ser debido tanto a las condiciones de las reses como a incapacidad o error de planteamiento del propio torero.
Empezamos con una imagen de Yiyo y cerramos la entrada con otra del mismo torero pero ahora con un aire más actual. En la fotografía, un excelente muletazo de Yiyo a Burlero, el toro que le mató.
(Continuará)