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sábado, 7 de septiembre de 2019

A Vicente Pastor también lo retiró Joselito

Por Jose Morente

Vicente Pastor en un pase de pecho (Fotografía publicada en el Ruedo en 1945)

Es cosa sabida, y ya lo contamos por aquí, que Joselito era una tijera de cortar coletas. Por su empeño se retiró Bombita y, de rebote, también se retiró Machaquito.


La retirada de Bombita y Machaquito en la revista Blanco y Negro del 26 de octubre de 1913.
Lo que casi nadie sabe es que Vicente Pastor "el Chico de la Blusa" también se retiró por culpa del diestro de Gelves. O eso, al menos, es lo que decía el propio torero. Recordemos esa historia contada por Vicente a un periodista, el Caballero Audaz.
"Un buen día, precisamente después de un gran triunfo en Madrid, Vicente Pastor llegó a su casa y le dijo a su apoderado, el simpático Gallardo:
-No me firme usted más corridas y ponga un telegrama a las Empresas con las que tengo compromiso anunciándoles que no toreo más.
-Pero eso es una locura y precisamente hoy que ha tenido usted un éxito enorme, ¡que le ha dado un baño a Joselito!
-Pues por eso -dijo Vicente-. Solo yo sé lo que me ha costao poderle esta tarde a José... Y como yo ya no estoy en edad ni me encuentro con fuerzas para hacer todos los día lo que hoy, y el no hacerlo sería quedar en ridículo, no vuelvo a coger un capote ni una muleta en todo lo que me resta de vida."
(1)
Vicente Pastor se cortó la coleta el 23 de mayo de 1918, después de una gran tarde en la plaza de Madrid, en efecto, pero esa tarde no había toreado con Joselito

Pasquín del cartel de abono de 1918. En el cartel figura Belmonte -que no toreó esa temporada- y Joselito, pero no Vicente Pastor quien no entró en el abono de ese año, aunque si lo hizo en Madrid en la corrida del Montepio que fue la de su retirada..

De hecho, Pastor no toreaba con José desde la temporada anterior. La última corrida en la que coincidieron fue en Málaga, el 31 de agosto de 1917, un año antes ¿Entonces, porqué ese comentario del "baño" a Joselito?

La respuesta (si es que la hay) puede que esté en la Prensa. Por ejemplo, en el número 1.139 de la revista Sol y Sombra, donde se reseñan las corridas madrileñas del mes de mayo de 1918. Joselito toreó en Madrid ese mes y Pastor también, pero no coincidieron: José lo hizo los días 15, 16 y 17 y Pastor, una semana después, el 23 en la corrida del Montepio, sustituyendo a José que había sido cogido en Zaragoza el día 19, toreando toros de Santa Coloma, uno de los cuales le había fracturado el hueso metacarpio de la mano derecha.

En Madrid, Joselito  había estado más que sensacional una de sus tardes (de "éxito resonante de Joselito en Madrid" hablaba el Sol y Sombra). Fue el día 16 de mayo cuando, tras ser cogido por un toro de Gamero Cívico, se "excedió" toreando. Lo contaba Corrochano con su magnífico estilo:
"Pues otra tarde, que le cogió un toro de Gamero Cívico en el último quite, cuando le sacaron como se saca a un picador debajo de un caballo, porque el toro no abandonaba su presa, como en aquel momento tocaron a banderillas, corrió a coger banderillas sin mirarse el traje roto, con el pelo alborotado, con nerviosidad, con rabia, con eso que en el deporte llaman furia española; puso tres pares hasta con desorden-lo que mantuvo la emoción al rojo- él que banderilleando era todo método, sin cuidarse si el toro estaba en un terreno o en otro, sin otra preocupación que ir al toro, sin intervención de nadie de su cuadrilla a los que metió entre barreras. Primero puso un gran par; luego medio porque en la precipitación se le cayó un palo, cosa rara en él; cogió otro par y el palo caído y colocó las tres banderillas de manera soberbia. Y sin hacer caso de las ovaciones, salió corriendo hacia la barrera, cogió la espada y la muleta, se fué en busca del toro que andaba allá por los terrenos del 3. Y nada de "tráelo aquí", "ábrele un poco", "ciérrale". Nada de preámbulos. ¿Dónde está el toro? ¿Allí? Pues allí.
La plaza ardía de entusiasmo. La gente que se puso en pie durante la angustiosa cogida, porque no podían hacerle el quite, ya no tuvo tiempo de sentarse. Salió Gallito de rodillas; el toro escarbó y dudó; avanzó desafiando más el torero; no era tarde para desistir. Se arrancó el toro veloz, lento, imponente. Joselito le aguantó un pase por alto en el que expuso más que cuando le cogió. El toro le pasó tan ceñido, que el pase resultó con el pico de dentro de la muleta. Se levantó y dió un estupendo pase natural y ya toda la faena fue de un valor extraordinario, una lucha a muerte de un hombre con un toro, provocada por el hombre que, sin dar tregua al toro, le buscaba, se le iba encima acosándole, metiéndose en su terreno, no dejándole respirar. Y todo a base de pases naturales a cual más valientes y emocionantes, a cual más completos, largos y bien rematados. Faena donde el buen estilo y el valor iban tan unidos que que es una de las faenas más impresionantes que recuerdo. No bien acabado de cuadrar, entró Gallito, con el mismo coraje que no le abandonó en toda la lidia de este toro, dió una estocada y descabelló. Ni muerto el toro acabó la emoción. El público, todo el público sin distinción de partidos, gritó entusiasmado por descongestionarse un poco. Se le concedió la oreja y ya iba mediada la lidia del otro toro y aún le aplaudían." (2)
Lo he copiado entero porque realmente la faena y el texto merecen la pena (3). Veamos ahora algunas imágenes de la lidia de ese toro.


La cogida de Joselito en el quite a su toro (Fotografía de Sol y Sombra)

"Y colocó las tres banderillas de manera soberbia" (Fotografía de Mundo Gráfico)

Joselito empezó la faena de rodillas (Fotografía de Sol y Sombra)
"Y todo a base de pases naturales a cual más valientes y emocionantes" (Fotografía de Mundo Gráfico)
El caso es que José estuvo muy, muy bien. Tan valiente estuvo que la Lidia lo nombró catedrático de "vergüenza torera". Vicente que escuchó palmas unos días más tarde cuando mató a su último toro, el de la despedida, no pudo alcanzar las cotas de "Maravilla(4).


La tarde del Montepio, el que realmente estuvo bien fue Saleri que abrió la Puerta Grande tras cortar la oreja del sexto, toro que había brindado a Vicente Pastor y al que regaló el apéndice (Fotografía de Sol y Sombra).


Leyendo la prensa no parece, ni mucho menos, que Pastor estuviera por encima de Joselito ni, por tanto, que le diera ningún baño, ni siquiera en diferido pues no coincidieron, pero no estuvo mal ese día de su despedida (aunque tuvo que hacer un último esfuerzo con un manso) y no estar mal le debió parecer todo un éxito al torero de Embajadores. Máxime cuando ya andaba con pocas facultades desde la cogida de Madrid del año 16. 

Sin alternar con José y sin ganarle la partida, Pastor llevaba a Joselito metido en la cabeza y a Joselito achacaba su retirada en su entrevista con el Caballero Audaz.

 La retirada de Pastor en Mundo Gráfico (Fuente: BNE).

Lo cierto es que Joselito andaba intratable ese año, en el que lo tocó llevar todo el peso del toreo por la ausencia de BelmonteDon Ventura analizó así esa temporada del diestro de Gelves.

"Con veintitrés años de edad y seis de espada de alternativa, parece haber llegado a la estación del logro y de la madurez, y, sin embargo, nadie sabe hasta dónde puede ir este torero verdaderamente fenomenal.
No es posible en manera alguna estar más cerca de los toros de lo que él está; no es posible dominar más a los cornúpetos, sean grandes o chicos, duros o blandos, tuertos o derechos; no es posible arrimarse más, ni hacerle más cosas al toro, todas ellas de torero grande, de torero inconmensurable y consciente de lo que realiza." (3)
Portada del anuario de Don Ventura de 1918. Lo curioso es que precisamente falta el que partió el bacalao ese año (Fuente: BDCyL).
Un comentario de Vicente Pastor al hilo de su retirada, nos ha llevado a una de las tardes más importantes de Joselito en Madrid. Está claro que el de Gelves tenía, visto lo dicho por Pastor, obsesionado a todo el escalafón ¡Era mucho torero Gallito!

¡Maldito Bailaor!

Joselito con el capote, el 16 de mayo de 1918, en un exquisito delantal. El día en el que, para el público, afloró la valentía del más poderoso (Fotografía de Sol y Sombra)

NOTAS:
(1) CABALLERO AUDAZ, El libro de los toreros-De Joselito a Manolete (1ª ed., Madrid, Ediciones Caballero Audaz, 1947. Pág. 141)
(2) CORROCHANO, Gregorio. "¿Qué es torear?-Introducción a la tauromaquia de Joselito (1ª ed., Madrid, 1953. Págs. 186 y 187)
(3) Aunque la reseña de Corrochano es magnífica, tengo que hacer una pequeña precisión. Dice el revistero de ABC que "Se levantó y dió un estupendo pase natural y ya toda la faena fue de un valor extraordinario, (...) todo a base de pases naturales a cual más valientes y emocionante..." En realidad, Joselito tras el pase de rodillas, que fue un pase de pecho, siguió con sus clásicos y habituales tres naturales ligados: el toreo en redondo.
(4) DON VENTURA, Toros y toreros en 1918 (1ª. ed., Madrid, 1918. Pág. 109)

viernes, 30 de agosto de 2019

Toreros y matadores

Por Jose Morente

Lámina publicada en la Lidia el 18 de noviembre de 1895. El diestro remata un pase en redondo, cuando el toreo en redondo (inefable en nuestros días) era un ideal casi inalcanzable.
Toreros y matadores

Desde Manolete a la fecha el toreo en redondo es la base incontestable del toreo de muleta, pero a finales del XIX, el toreo en redondo (pase en redondo llamaban al conjunto de tres naturales ligados) era un ideal casi inalcanzable y que pocas veces se realizaba en las plazas.

El 18 de noviembre de 1985, la Lidia publicaba esta curiosa lámina de Daniel Perea, donde un diestro sin nombre, remataba un pase en redondo. Remate por bajo, que no mediante un pase de pecho como hoy es habitual.

Pero lo curioso, con serlo, no es esta interesante lámina de una suerte entonces incipiente, sino el comentario que acompañaba al texto, firmado por Mariano del Todo y Herrero que, bajo el epígrafe recurrente de "Nuestro dibujo", analizaba una distinción que todavía hoy es de rabiosa actualidad: la distinción entre toreros y matadores. Dice la Lidia:
"Tendencia, no de ahora, sino de bastantes años atrás, es la de marcar la linea divisoria, tratándose de la más caracterizada representación de los lidiadores de reses bravas, en virtud de la cual, unos son considerados como más toreros y otros como más matadores de toros, dentro de la misma categoría de espadas ó jefes de cuadrilla. Esta subdivisión aparece indudablemente, cuando un arte ó profesión cualquiera cuenta con pocos representantes completos, y por consiguiente, la mayoría adolece de defectos que encuentran compensación en el extremo que da origen á que se les considere en uno ú otro sentido.
Entendemos que en buena conciencia artística no debía existir tal diferencia; pero atendiendo á lo difícil que es reunir ambas condiciones, y á la laudable costumbre de atenuar las deficiencias de los ídolos populares de modo más ó menos directo, entramos por la jurisprudencia establecida, y admitimos pacientemente la raya tirada por la afición sobre la entidad espada, colocándole según sus aptitudes, bien en la parte designada á los toreros, ó bien en la correspondiente á los matadores de toros.
Tenemos, pues, y es ahora fruta de todo tiempo, que un maestro puede ignorar en absoluto el manejo ó aplicación de la muleta, pero que por consecuencia de reunir serenidad suficiente para colocarse entre los cuernos de una fiera y ánimo sobrado para sepultar el estoque en su morrillo, desplomándola sobre la arena, justifica aquel concepto ante los partidarios de ese espectáculo, ó por el contrario, que un diestro puede pasarse lo mejor de su vida agujereando el pellejo de una res, y en el mero hecho de jugar con soltura y elegancia el rojo trapo, adquirir igualmente aquella preponderancia y categoría.
Hecho ya este deslinde convencional, justo es convenir en que para los aficionados libres de parcialidad y apasionamiento, tanto mérito encierra una faena de muleta, desempeñada á conciencia y con arte, como una muerte dada á un toro con valentía y oportunidad, siquiera en uno ó en otro caso falte el complemento que, de existir, llegaría á constituir la perfección".
Como bien dice el articulista de la Lidia, la división entre toreros y matadores viene de antiguo, pues raro será el diestro que reúna condiciones para desenvolverse con igual perfección en ambos campos. Siendo esto último lo ideal, lo habitual será que los diestros se encuadren en una u otro categoría. 

El caso es que un maestro puede ignorar en absoluto el manejo de la espada pero ser considerado tal por su perfecto manejo de las telas. Tal es el caso de toreros dominadores y largos, que no han solido ser buenos estoqueadores. Eso de perder la vista de los pitones es, para los toreros de cabeza, superior a sus fuerzas. Paquiro, Guerrita y Joselito son los mejores ejemplos.

La suerte para ellos es que siempre han encontrado algún tranquillo para resolver ese trance. La mucha salida que daba Paquiro, el ataque eléctrico de Guerrita y el brazo suelto de Joselito, son paradigmáticos.

Peor lo tienen en general los artistas, pues para ellos y salvo honrosas excepciones, la suerte suprema puede acabar en debacle.

Los toreros artistas -aunque hay egregias excepciones- han sido tradicionalmente medrosos y, por tanto, malos matadores. En la foto Rafael el Gallo mechando a un toro. 
Sin embargo, a la hora de torear, la cosa cambia y el estoqueador chapucero se transmuta en torero sublime.
Igual que al Gallo le pasaba a Curro Romero al que vemos en un alevoso y horroroso bajonazo

 Tras la bronca venía el quite redentor y magnífico. El caso es que hoy (y creo que siempre ha sido igual) se magnifica lo pasado y se mira con lupa lo presente. Las redes están llenas de fotos magníficas de Curro Romero (artista genial) toreando de capa y de muleta pero que, salvo excepciones, mataba de la fea manera que se ve en la anterior fotografía. La consecuencia de esta manipulación de la historia (del pasado se cuenta solo lo bueno y se omite lo malo) es que hoy proliferan los partidarios del torero cuando, en su momento, el currismo era religión de pocos adeptos.

Todo lo contrario ocurre con los buenos estoqueadores. Si el que es buen torero a secas no tiene que ser un gran matador, resulta que el estoqueador no suele derrochar arte.

El estilo eficaz pero poco depurado de Curro Martín Vázquez con el capote

Curro Martín Vázquez fue, por contra, un valiente y gran estoqueador, tanto que la prensa antigallista quiso utilizarlo contra Joselito al principio de la carrera del de Gelves pues José mataba echando la carta al buzón.
Toreando corridas "duras" es casi imposible desarrollar el toreo de calidad que se exige hoy. El Fundi ha sido un gran torero de una absoluta dignidad y profesionalidad.
Pero en lo que realmente destacó fue en la suerte suprema. Aquí ejecuta la suerte con radical verdad y tremenda entrega (Foto: Pepe Pastor)
Son evidentemente cosas distintas. Por eso, en la historia del toreo son contados los diestros que han alcanzado un gran nivel en ambas disciplinas como torero y como matador. El caso más señalado ha sido probablemente el de Manolete.

Pero Manolete fue punto y aparte.


Manolete toreaba y mataba
Y puesto que Manolete es caso aparte, nada mejor que aceptar el consejo de Mariano del Todo y Herrero dirigido a esos aficionados imparciales y desapasionados (que tan poco abundan, añado yo) y aprendamos a reconocer que "tanto mérito encierra una faena de muleta, desempeñada a conciencia y con arte, como una muerte dada a un toro con valentía y oportunidad".

Aunque en ambos casos falte el complemento de la buena estocada o la buena faena, complemento que "de existir llegaría a constituir la perfección" pero, como diría Billy Wilder...

¡Nadie es perfecto!

domingo, 25 de agosto de 2019

El salto de un miura en Valencia

Por Jose Morente

Lámina de Daniel Perea publicada en La Lidia el 16 de septiembre de 1895. Uno de los Miuras salta en busca de los imprudentes espectadores.
Famosas son las láminas de La Lidia, especialmente las dibujadas por Daniel Perea pues nos transportan con todo lujo de detalles y colores a tiempos pasados. Tan famosas que cuando aparece en los ruedos un toro de bella estampa y, sobre todo, si es de raro pelaje, rápidamente lo calificamos como un toro de La Lidia, un toro de Perea, quien fue calificado por Pascual Millán como "el mejor dibujante de escenas taurinas que tenemos, el que ilustra continuamente La Lidia con primorosos trabajos". Y tenía razón. 

Repasando sus dibujos, me he encontrado la curiosa lámina que encabeza este post, publicada en La Lidia el 16 de septiembre de 1895, titulada "Un Miura en Valencia" y cuya explicación se contiene dentro de la sección "Nuestro dibujo" de la propia revista:
"No solamente en el redondel es donde ocurren incidentes que excitan la atención de los aficionados á las corridas de toros. También en las operaciones que preceden á su celebración, suelen abundar las peripecias y detalles que constituyen otros tantos atractivos, para los que asisten á aquellos actos; y muchos hay que prefieren un encierro ó un apartado con todas sus consecuencias, á la lidia en Coso, cerrado de las reses, cuyas condiciones y circunstancias han apreciado y discutido antes en los corrales.
De encierros y apartados célebres, dan cuénta las crónicas taurinas; y en la memoria de los asiduos concurrentes a ellos, hay siempre algún recuerdo de sucesos de esa índole, que los testigos presenciales relatan y comentan en sus reuniones y tertulias.
Frecuente es en los apartados que los espectadores desde los balconcillos que dan á los corrales, y desde los que se ven los toros, llamen la atención dé los mismos, ya con pañuelos, ya con bastones ó á voces, y que las reses inquietadas con estas demostraciones, den pruebas más ó menos ostensibles de su bravura ó codicia.
Tal sucedió últimamente en las corridas de feria, celebradas en Valencia en Julio anterior. Al apartarse la corrida de Miura que se lidió en una de aquellas tardes, alguien hubo de llamar la atención de uno de los bichos de una manera más acentuada que lo conveniente, y lares, en una de esas arrancadas violentas, propias de su coraje, díó tan tremendo salto hacia el sitio de donde la citaban, que poco faltó para que, á pesar de la altura considerable á. que se encuentran los balconcillos, llegase con los cuernos á la barandilla, con lo que ya que no le hubiese causado mayor daño, hubiese metido el resuello en el cuerpo al que tan impunemente se atrevía á desafiarla.
A este episodio hace referencia la nota artístico taurina que para el número de hoy nos ha facilitado nuestro dibujante Daniel Perea, valiéndose, para su ejecución de apuntes tomados del natural en su última excursión á la ciudad del Turia".
El Miura del salto se lidió en la feria de Valencia el domingo 28 de julio de 1895.

Años antes, en 1878, otro toro, pero este de Saltillo, llamado Bolero ya se le había adelantado. A lo que parece, el salto de Bolero lo causó el que lo apartaran de sus hermanos con los que intentó reunirse alcanzando la tapia de los corrales. Tanto saltó el Saltillo, que el suceso mereció placa.

El lugar donde saltó Bolero indicado con una placa
La inscripción dice lo siguiente:
"El toro BOLERO perteneciente a la ganadería del Marqués de Saltillo dió un salto de 14 palmos a pie parado en el corral de los chiqueros el día 23 de julio del año 1878 saliendo al redondel sobresaliente. Recuerdo de los carpinteros de la plaza"
Un salto de 14 palmos (=3,20 metros)

Bolero se lidió en la segunda de feria en Valencia ese año, en séptimo lugar de un mano a mano de ocho toros, de Rafael Molina y Salvador Sánchez. Bolero, bien presentado, fue un bravo toro que hizo una buena pelea en varas. Lagartijo le hizo una gran faena, tanto que le regalaron el toro o sea, que le concedieron la oreja. Esta es la reseña que se publicó en la revista El Toreo el día 29 de julio.


El caso por tanto aunque infrecuente no es tan extraordinario. En la Enciclopedia Los Toros de Don Antonio y Paíto, he encontrado esta foto ya más reciente (creo que de los años 50) de otro toro saltarín.

Un buen salto de un toro en los corrales de Valencia
La foto no tiene desperdicio pues, curiosamente, se trata del mismo rincón de los corrales donde saltó en 1895 el Miura de La Lidia, aunque sin alcanzar la altura de aquel ni la del toro de Saltillo de 1878.


miércoles, 2 de enero de 2019

Postales taurinas (XXVI) A Joselito


Joselito tras una estocada en la Maestranza (Detalle)
Poesía publicada en La Lidia el 30 de junio de 1914


¡¡¡¡¡¡¡Feliz año 2019!!!!!!



lunes, 29 de febrero de 2016

Siempre se ha dicho lo mismo (I) Voto en contra

Por Jose Morente
Curro Cúchares. Uno de los toreros más criticados por los aficionados intransigentes de su época. Cúchares era un torero imaginativo y creativo, en el que predominaba el conocimiento de las reses sobre el de las suertes. Esa capacidad de adaptación a las condiciones de los toros era entendida por esos aficionados como falta de pureza: Sin embargo, al margen de las críticas, Cúchares fue un referente del toreo de su época y su herencia fecunda y fértil (Fotografía: J. Laurent)
En la fiesta de los toros, llama la atención, en todas las épocas, la recurrente crítica de algunos aficionados al toreo de sus contemporáneos y la también recurrente nostalgia por el toreo y los toreros de épocas pasadas.

De hecho, si nos adentramos en las Hemerotecas leeremos las mismas críticas hechas casi con las mismas palabras a lo largo de toda la Historia del Toreo.

Algunos justifican esa tendencia en la existencia de un, según ellos, fraude estructural en la Fiesta. La Fiesta sería corrupta por naturaleza (naturaleza humana, por supuesto) y la obligación del buen aficionado sería la de denunciar sin desmayo esas corruptelas.

Si los artículos (de ayer y de ahora) fuesen denuncia de fraudes, estaría de acuerdo. Me parece bien que se denuncie el afeitado o la lidia de utreros en corridas de toros. 

El problema es que lo que se denuncia (ayer y hoy), no es lo denunciable sino "la forma de torear". Los denunciantes siempre dan por hecho que el toreo que a ellos les gusta es el más puro, el más correcto y el que más verdad encierra. Y que el toreo que no les gusta ni es puro, ni verdadero, ni correcto. Se creen (y se han creído siempre) en posesión de la verdad absoluta.

Creo que ese planteamiento (creerse en posesión de la verdad absoluta) es esencialmente erróneo. En mi opinión, era un error hace 100 años y lo sigue siendo hoy. Y creo que ese error se debe a ese tradicionalismo recalcitrante que impregna la mentalidad de algunos aficionados. A su resistencia y su miedo a las innovaciones. Los cambios nunca les satisfacen y, por tanto, añoran lo antiguo que se propone como modelo de perfección. Sin percatarse que lo que hoy es antiguo fue moderno y, por eso, criticado y mucho, en su día. 

Es una falta de perspectiva histórica que va unida a la carencia de conocimientos técnicos reales (pues conocimientos teóricos en el toreo siempre han sobrado)

El artículo que viene a continuación lo escribió Sánchez de Neira en 1891 y se publicó en el número de la Lidia del 20 de abril de ese año


O sea, que según Sánchez de Neira:

1. La fiesta nacional era una farsa en 1891 (igualito que hoy)

2. La culpa la tienen los públicos, los ganaderos y los toreros (no el articulista, claro. Ni los aficionados puristas. Esos, no tienen ninguna culpa, por supuesto)

3. El arte va desapareciendo y camina por una mala senda (¿Será la senda del destoreo?)

4. Los que deben impedir que degenere no lo hacen (¿Se referirá Neira premonitoriamente a José Tomás quien, según algunos aficionados actuales, no se echa el toreo a sus espaldas?)

5. Hay toreros de cualidades excepcionales que practican un toreo equivocado pues piensan que el toreo es una cuestión de jugueteo y no una lucha con una fiera (Está claro que Neira se refiere a las figuras actuales y al toreo actual ¿O no?)

6.Lo peor es que esos toreros acuden a rastreros procedimientos técnicos (Otra vez se alude al destoreo. Posiblemente se refiera al toreo en redondo, hecho al hilo y con la pierna retrasada y sin cargar la suerte ¡La caraba!)

7. La muestra de lo mal que está la Fiesta: La temporada pasada en Madrid (Aquí sin comentarios)

Tiene mérito ¡Llevan más de cien años diciendo lo mismo y no se aburren! 

(Desde luego constancia no les falta a algunos... y paciencia a los demás, tampoco)

domingo, 15 de noviembre de 2015

Cuaderno de notas (LXVII) La mentira impera en el toreo moderno

Cuando se publicó el Reglamento Taurino de don Ramón Sánchez y Jara, Antonio Peña y Goñi a la sazón director de la Lidia, le envió una atenta misiva de felicitación. En ella, además, Goñi explicaba como el toreo había sufrido una importante transformación en los últimos 20 años, y todo se reducía ya a divertir al público sin exposición alguna por parte de los toreros. La mentira -seguía diciendo- se había impuesto a los aficionados modernos. Lo curioso es que eso lo decía Peña y Goñi en 1888. Lo penoso es que todavía algunos aficionados de nuestros días siguen diciendo lo mismo ¡127 años después!, sin que ninguna de estas evidencias históricas consigan hacerles reflexionar ni recapacitar.

Madrid. Mayo 21/88

Sr. D. Ramón Sánchez y Jara:


Muy señor mío: en contestación a la consulta que se sirvió V. hacerme en términos que agradezco mucho, me apresuro a manifestar a V. que los toros demasiado cornivueltos, son, en mi concepto, inadmisibles para la lidia por la sencilla razón de que las defensas, colocadas de ese modo, ponen al lidiador fuera de todo riesgo y convierten al toro en mogón de necesidad.

El animal cornivuelto excesivamente no puede ofender sino con la pala del cuerno y se halla, por lo tanto, desprovisto de sus naturales medios de defensa, por lo cual debería prohibirse su lidia en una corrida formal; pero como el toreo ha sufrido una transformación radical y hoy se reduce a divertir al público sin ningún género de exposición por el torero, los toros demasiado cornivueltos resultan ideales para los maestros que entusiasman actualmente al público de Madrid.

Hoy día la mentira impera en el toreo, se la han impuesto a los aficionados modernos y no hay más remedio que aguantarla y aplaudirla que es lo que hacen los más, ó sufrir lo que yo sufro resignado desde hace 20 años por defender los fueros de la verdad, lo mismo en el toreo que en todas partes.


Mande V. otra cosa a su afmo. s.s.

Antonio Peña y Goñi (firmado y rubricado)

martes, 13 de octubre de 2015

Luis Miguel cierra el círculo (I) El sueño del pase circular

Por Jose Morente


En 1900, la Lidia publicaba este dibujo de Perea con el título de "pase en redondo por bajo". La lámina parece representar el inicio de un pase en redondo con la muleta muy baja, arrastrando por el albero. El torero está más encorvado que para los pases naturales, lo que es lógico si se piensa que tiene que traer al toro toreado desde más lejos y llevarlo más lejos que en el natural, un pase de por sí, de menor recorrido, de menor. Salvo la posición de frente, el muletazo de Perea recuerda en cierto modo, al toreo de nuestros días.

El pase en redondo

José Sánchez de Neira en su monumental obra "El Toreo" (1ª ed., Madrid, 1879) decía:
"Los pases que siendo regulares, son, como hemos dicho, á una mano y continuados, se llaman en redondo; pero entiéndase que no puede decirse 'en redondo' á un solo pase, porque éste sólo describe, cuando más, medio círculo, y ha de formarle entero con dos o más pases".
Sánchez de Neira utilizaba el término de pase en redondo pero, en realidad, se estaba refiriendo a lo que hoy conocemos como toreo en redondo. Hoy llamamos toreo en redondo (que no pase en redondo) a la sucesión de varios naturales o derechazos seguidos y continuados.

En nuestros días, la cosa está clara y hablamos de "toreo en" redondo y no de "pase en" redondo pero en tiempos de Neira y hasta bastantes años después de Neira, existió cierta confusión terminológica.


Ramírez Bernal replica a Neira

En 1896, el tratadista malagueño Aurelio Ramírez Bernal, en Sol y Sombra, discrepaba de lo que decía Sánchez de Neira sobre el pase en redondo.  

Para Ramírez Bernal, no puede llamarse "pase en redondo" al conjunto que forman varios de ellos. Serán, en cualquier caso, varios pases diferenciados pero nunca uno sólo.

Por otro lado, y eso es lo más importante, en su opinión no es posible físicamente conseguir que el toro trace un círculo completo en pos de la muleta (algo en lo que coincide con Neira) en consecuencia, el pase en redondo es un imposible.

 

El aficionado malagueño Aurelio Ramírez Bernal, tratadista tradicionalista, daba la réplica a Sánchez de Neira en un artículo publicado en noviembre de 1898 en el semanario Sol y Sombra. Sólo un par de años antes había salido a la luz la segunda edición (corregida y aumentada) de "El Toreo", la obra magna de Sánchez de Neira y que puede considerarse el Cossío del siglo XIX. 

Para afirmar que no es posible conseguir que el toro trace un círculo completo en un mismo pase, Ramírez Bernal se apoyaba en una carta que decía poseer escrita de puño y letra por el torero Manuel Domínguez quien hablaba de media vuelta y no de cerrar el círculo entero. Decía Domínguez en su carta:
"Los pases de muleta en redondo son aquellos que se dan al natural llevando la muleta por bajo y el diestro va ocupando el terreno que deja el toro y concluyen en media vuelta, quedándose el  diestro en el terreno que antes ocupara el toro, y por tanto preparado para dar el pase de pecho si el toro se prestara para ello".

El círculo completo ¿un imposible?

Lo curioso con esas afirmaciones es que, en el Arte de Torear (Una especie de Tauromaquia autorizada por Domínguez aunque firmada por José Blanc y publicada pocos años antes, en 1890) se podía leer lo siguiente:
"Pase en redondo.- El que da el diestro moviendo poquísimo los pies trazando un círculo completo y llevando al toro tras la muleta, Hasta quedar en la situación en que comenzó el pase. Son de mucho castigo cuando se dan bien".
Domínguez, en su Tauromaquia,  defendía lo que, según Ramírez Bernal, negaba en privado: que el toro puede seguir la muleta más allá de media vuelta hasta completar el círculo.

En noviembre de 1951, Don Justo publicaba en el Ruedo un interesante artículo sobre el tema que estamos tratando e incluía este sugerente y pertinente gráfico (pertinente pues no debemos olvidar que el toreo es geometría aplicada) donde se demuestra que la ligazón de tres o dos pases naturales constituyen el llamado toreo en redondo (Esquemas I y II) . Sólo se podría llamar en propiedad pase en redondo a un único natural continuado y largo (Esquema III)

Un pase perdido.

Hoy sabemos que hacer recorrer al toro un círculo completo en un sólo muletazo, es perfectamente posible pero entonces, el tema se prestaba a discusión. Y es que, ese pase en redondo completo, hasta completar el círculo, que define José Blanc sólo existía posiblemente en los textos escritos. y, quizás, también en la memoria de los viejos aficionados que decían haberlo visto practicar al mítico Cayetano Sanz.

[Nota al margen: En aquellos tiempos fini y primiseculares, se hablaba de pases en redondo pero para referirse a otros muletazos diferentes y que nada tienen que ver con estos que estamos comentando]

Lo cierto es que, a finales de siglo XIX, tanto el pase en redondo (hasta completar el círculo) como el toreo en redondo (dos o más naturales seguidos cerrando el círculo o los círculos), estaban prácticamente perdidos.


El pase y el toreo en redondo andaba -a finales del XIX y principios del XX- perdidos o eran desconocidos. En 1912. Mundo Gráfico incluía esta foto de un genial muletazo en silla de Rafael el Gallo, muletazo que se etiquetaba de forma sorprendente como "pase en redondo" cuando se trata evidentemente de un pase cambiado por bajo: De igual modo, en el texto de La Lidia que acompañaba al grabado del pase en redondo que encabeza este post se hablaba confusamente de pases ayudados.

Joselito el Gallo reinventa el toreo en redondo

Hacia 1914, o sea pocos años después de la réplica de Ramírez Bernal a Neira, Joselito el Gallo recuperaba el toreo en redondo al convertir en habitual en sus faenas (lo haría muchísimas tardes), iniciarlas con un pase por alto (cambiado, ayudado o de la muerte) al que seguían engarzados 3 naturales seguidos cerrando el círculo. Eran tres naturales que, a veces, se convertían en 4, 5 ó 6 si el toro lo permitía.
Frente al toreo derechista y conceptualmente arcaico de Belmonte (natural o derechazo ligados invariablemente al de pecho). Joselito hizo del natural, la marca de la casa. José dio naturales de todos los estilos: erguido o encorvado; encajado o natural, dando salida o recogiendo al toro, a media altura o por bajo. Su natural nunca era el mismo pues se adaptaba a las condiciones de cada res. Pero lo importante era su obsesión por ligarlos en tandas de, como mínimo, tres (3) naturales seguidos. Ese era, después de un pase por alto, su inicio de faena. Un inicio de faena que hizo furor entre los toreros. Los críticos de la época, igual que en nuestros días y como siempre ocurre, más atentos al fondo que a la forma, no supieron ver el germen de futuro que ahí se encerraba. 

El "invento" de Joselito fue seguido por casi todos los toreros que le siguieron (aunque algunos pocos como Belmonte o Domingo Ortega permanecieron al margen de esa verdadera revolución).

Pocos años después de la muerte de JoséChicuelo, gallista hasta la médula, convirtió la sucesión de naturales -con sus faenas a Dentista en México y a Corchaíto en Madrid- en paradigma de su toreo.

Uno de los naturales que Chicuelo dio a Dentista (1925). Un natural de legítimo cuño gallista pero ejecutado con ese pellizco que solo atesoran los verdaderamente artistas. Chicuelo lo era. Y de los más grandes.

De Chicuelo, el concepto del toreo en redondo pasó a Manolete quien erigió el toreo en redondo construido mediante tandas de muletazos, como base de su faena y de la faena moderna.

Un natural de Manolete en Madrid (1944). Manolete redondea (y nunca mejor dicho) la senda iniciada técnicamente por Gallito y elevada a pura creación artística por Chicuelo (en cuya línea estaba). Con él, el toreo por tandas de naturales (y derechazos ) se convierte en la base y esencia de la faena moderna.
El pase en redondo cerrando el círculo.

Por lo que respecta al pase en redondo completo -el que se describe en la Tauromaquia de Manuel Domínguez o el que dicen que hacía en los ruedos Cayetano Sanz- hubo que esperar algo más de tiempo para poder volver a verlo en las plazas.

Pero eso lo contaremos en la próxima entrega

(Continuará...)