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sábado, 7 de septiembre de 2019

A Vicente Pastor también lo retiró Joselito

Por Jose Morente

Vicente Pastor en un pase de pecho (Fotografía publicada en el Ruedo en 1945)

Es cosa sabida, y ya lo contamos por aquí, que Joselito era una tijera de cortar coletas. Por su empeño se retiró Bombita y, de rebote, también se retiró Machaquito.


La retirada de Bombita y Machaquito en la revista Blanco y Negro del 26 de octubre de 1913.
Lo que casi nadie sabe es que Vicente Pastor "el Chico de la Blusa" también se retiró por culpa del diestro de Gelves. O eso, al menos, es lo que decía el propio torero. Recordemos esa historia contada por Vicente a un periodista, el Caballero Audaz.
"Un buen día, precisamente después de un gran triunfo en Madrid, Vicente Pastor llegó a su casa y le dijo a su apoderado, el simpático Gallardo:
-No me firme usted más corridas y ponga un telegrama a las Empresas con las que tengo compromiso anunciándoles que no toreo más.
-Pero eso es una locura y precisamente hoy que ha tenido usted un éxito enorme, ¡que le ha dado un baño a Joselito!
-Pues por eso -dijo Vicente-. Solo yo sé lo que me ha costao poderle esta tarde a José... Y como yo ya no estoy en edad ni me encuentro con fuerzas para hacer todos los día lo que hoy, y el no hacerlo sería quedar en ridículo, no vuelvo a coger un capote ni una muleta en todo lo que me resta de vida."
(1)
Vicente Pastor se cortó la coleta el 23 de mayo de 1918, después de una gran tarde en la plaza de Madrid, en efecto, pero esa tarde no había toreado con Joselito

Pasquín del cartel de abono de 1918. En el cartel figura Belmonte -que no toreó esa temporada- y Joselito, pero no Vicente Pastor quien no entró en el abono de ese año, aunque si lo hizo en Madrid en la corrida del Montepio que fue la de su retirada..

De hecho, Pastor no toreaba con José desde la temporada anterior. La última corrida en la que coincidieron fue en Málaga, el 31 de agosto de 1917, un año antes ¿Entonces, porqué ese comentario del "baño" a Joselito?

La respuesta (si es que la hay) puede que esté en la Prensa. Por ejemplo, en el número 1.139 de la revista Sol y Sombra, donde se reseñan las corridas madrileñas del mes de mayo de 1918. Joselito toreó en Madrid ese mes y Pastor también, pero no coincidieron: José lo hizo los días 15, 16 y 17 y Pastor, una semana después, el 23 en la corrida del Montepio, sustituyendo a José que había sido cogido en Zaragoza el día 19, toreando toros de Santa Coloma, uno de los cuales le había fracturado el hueso metacarpio de la mano derecha.

En Madrid, Joselito  había estado más que sensacional una de sus tardes (de "éxito resonante de Joselito en Madrid" hablaba el Sol y Sombra). Fue el día 16 de mayo cuando, tras ser cogido por un toro de Gamero Cívico, se "excedió" toreando. Lo contaba Corrochano con su magnífico estilo:
"Pues otra tarde, que le cogió un toro de Gamero Cívico en el último quite, cuando le sacaron como se saca a un picador debajo de un caballo, porque el toro no abandonaba su presa, como en aquel momento tocaron a banderillas, corrió a coger banderillas sin mirarse el traje roto, con el pelo alborotado, con nerviosidad, con rabia, con eso que en el deporte llaman furia española; puso tres pares hasta con desorden-lo que mantuvo la emoción al rojo- él que banderilleando era todo método, sin cuidarse si el toro estaba en un terreno o en otro, sin otra preocupación que ir al toro, sin intervención de nadie de su cuadrilla a los que metió entre barreras. Primero puso un gran par; luego medio porque en la precipitación se le cayó un palo, cosa rara en él; cogió otro par y el palo caído y colocó las tres banderillas de manera soberbia. Y sin hacer caso de las ovaciones, salió corriendo hacia la barrera, cogió la espada y la muleta, se fué en busca del toro que andaba allá por los terrenos del 3. Y nada de "tráelo aquí", "ábrele un poco", "ciérrale". Nada de preámbulos. ¿Dónde está el toro? ¿Allí? Pues allí.
La plaza ardía de entusiasmo. La gente que se puso en pie durante la angustiosa cogida, porque no podían hacerle el quite, ya no tuvo tiempo de sentarse. Salió Gallito de rodillas; el toro escarbó y dudó; avanzó desafiando más el torero; no era tarde para desistir. Se arrancó el toro veloz, lento, imponente. Joselito le aguantó un pase por alto en el que expuso más que cuando le cogió. El toro le pasó tan ceñido, que el pase resultó con el pico de dentro de la muleta. Se levantó y dió un estupendo pase natural y ya toda la faena fue de un valor extraordinario, una lucha a muerte de un hombre con un toro, provocada por el hombre que, sin dar tregua al toro, le buscaba, se le iba encima acosándole, metiéndose en su terreno, no dejándole respirar. Y todo a base de pases naturales a cual más valientes y emocionantes, a cual más completos, largos y bien rematados. Faena donde el buen estilo y el valor iban tan unidos que que es una de las faenas más impresionantes que recuerdo. No bien acabado de cuadrar, entró Gallito, con el mismo coraje que no le abandonó en toda la lidia de este toro, dió una estocada y descabelló. Ni muerto el toro acabó la emoción. El público, todo el público sin distinción de partidos, gritó entusiasmado por descongestionarse un poco. Se le concedió la oreja y ya iba mediada la lidia del otro toro y aún le aplaudían." (2)
Lo he copiado entero porque realmente la faena y el texto merecen la pena (3). Veamos ahora algunas imágenes de la lidia de ese toro.


La cogida de Joselito en el quite a su toro (Fotografía de Sol y Sombra)

"Y colocó las tres banderillas de manera soberbia" (Fotografía de Mundo Gráfico)

Joselito empezó la faena de rodillas (Fotografía de Sol y Sombra)
"Y todo a base de pases naturales a cual más valientes y emocionantes" (Fotografía de Mundo Gráfico)
El caso es que José estuvo muy, muy bien. Tan valiente estuvo que la Lidia lo nombró catedrático de "vergüenza torera". Vicente que escuchó palmas unos días más tarde cuando mató a su último toro, el de la despedida, no pudo alcanzar las cotas de "Maravilla(4).


La tarde del Montepio, el que realmente estuvo bien fue Saleri que abrió la Puerta Grande tras cortar la oreja del sexto, toro que había brindado a Vicente Pastor y al que regaló el apéndice (Fotografía de Sol y Sombra).


Leyendo la prensa no parece, ni mucho menos, que Pastor estuviera por encima de Joselito ni, por tanto, que le diera ningún baño, ni siquiera en diferido pues no coincidieron, pero no estuvo mal ese día de su despedida (aunque tuvo que hacer un último esfuerzo con un manso) y no estar mal le debió parecer todo un éxito al torero de Embajadores. Máxime cuando ya andaba con pocas facultades desde la cogida de Madrid del año 16. 

Sin alternar con José y sin ganarle la partida, Pastor llevaba a Joselito metido en la cabeza y a Joselito achacaba su retirada en su entrevista con el Caballero Audaz.

 La retirada de Pastor en Mundo Gráfico (Fuente: BNE).

Lo cierto es que Joselito andaba intratable ese año, en el que lo tocó llevar todo el peso del toreo por la ausencia de BelmonteDon Ventura analizó así esa temporada del diestro de Gelves.

"Con veintitrés años de edad y seis de espada de alternativa, parece haber llegado a la estación del logro y de la madurez, y, sin embargo, nadie sabe hasta dónde puede ir este torero verdaderamente fenomenal.
No es posible en manera alguna estar más cerca de los toros de lo que él está; no es posible dominar más a los cornúpetos, sean grandes o chicos, duros o blandos, tuertos o derechos; no es posible arrimarse más, ni hacerle más cosas al toro, todas ellas de torero grande, de torero inconmensurable y consciente de lo que realiza." (3)
Portada del anuario de Don Ventura de 1918. Lo curioso es que precisamente falta el que partió el bacalao ese año (Fuente: BDCyL).
Un comentario de Vicente Pastor al hilo de su retirada, nos ha llevado a una de las tardes más importantes de Joselito en Madrid. Está claro que el de Gelves tenía, visto lo dicho por Pastor, obsesionado a todo el escalafón ¡Era mucho torero Gallito!

¡Maldito Bailaor!

Joselito con el capote, el 16 de mayo de 1918, en un exquisito delantal. El día en el que, para el público, afloró la valentía del más poderoso (Fotografía de Sol y Sombra)

NOTAS:
(1) CABALLERO AUDAZ, El libro de los toreros-De Joselito a Manolete (1ª ed., Madrid, Ediciones Caballero Audaz, 1947. Pág. 141)
(2) CORROCHANO, Gregorio. "¿Qué es torear?-Introducción a la tauromaquia de Joselito (1ª ed., Madrid, 1953. Págs. 186 y 187)
(3) Aunque la reseña de Corrochano es magnífica, tengo que hacer una pequeña precisión. Dice el revistero de ABC que "Se levantó y dió un estupendo pase natural y ya toda la faena fue de un valor extraordinario, (...) todo a base de pases naturales a cual más valientes y emocionante..." En realidad, Joselito tras el pase de rodillas, que fue un pase de pecho, siguió con sus clásicos y habituales tres naturales ligados: el toreo en redondo.
(4) DON VENTURA, Toros y toreros en 1918 (1ª. ed., Madrid, 1918. Pág. 109)

jueves, 4 de febrero de 2016

Belmonte, joselista

Por José Morente

El partidario número uno de Joselito fue Juan Belmonte (Fotografía de portada de Arte Taurino-1915)

Belmonte, joselista

La amistad entre Joselito y Belmonte, entre José y Juan, fue proverbial.

Dentro de la plaza no se concedían cuartel pero fuera era distinto. Y los comentarios elogiosos del uno sobre el otro, abundan. Algo que con la retranca de Belmonte y el orgullo de Gallito no puede dejar de sorprendernos.

Repasando estos días las crónicas de la temporada de los mano a mano de los dos colosos (la del año 15) me encuentro con unas declaraciones de Belmonte que me parece interesante recuperar. Pero antes conviene que nos pongamos en situación.

José y Juan habían toreado juntos en Valencia el día 22 de junio, con toros de Campos Varela, bien presentados pero escasos de bravura. Aunque sin problemas pues con esos dos torerazos, lo que no ponían los toros, lo ponían ellos (que dicho sea de paso, es lo mismo que ha ocurrido en todas las épocas con todos los buenos toreros).

Belmonte estuvo muy bien y si -en algún toro- no estuvo mejor fue porque, realmente, no tuvo material para más lucimiento. El caso es que gustó mucho a los valencianos, saliendo a hombros. 

Pero si Belmonte estuvo muy bien, Joselito estuvo realmente superior. Su faena al tercero fue -según todos los revisteros- un derroche de torería y buen hacer. Leamos lo que decía de esa faena el corresponsal de Arte Taurino:
"Joselito. Al tercer toro lo capoteó muy ceñido y valiente (ovación) En quites, colosal (Ovaciones). Y con la muleta llevó a efecto una faena MONUMENTAL, COLOSAL, ASOMBROSA, Cuanto se diga es poco lector amigo. Por "acá" no recordamos cosa parecida ni creo que ningún torero la pueda mejorar. Fue una faena torera, artística, de valiente, de maestrazo. MARAVILLOSA. El nene templó, mandó y dominó a la res con una sabiduría y un lucimiento tal que volvió al público loco de entusiasmo, el cual no cesaba de aplaudir, olear y aclamar al grandioso Joselito. ¡Extraordinario! ¡Extraordinario! Atacando con coraje arreó cuatro buenos pinchazos que valieron por otras tantas estocadas (Ruidosa ovación al final)"
Confieso que al leerlo me pareció la crónica un pelín exagerada sobre todo, sabiendo como las gastaba -salvo honrosas excepciones- los "chicos" de la prensa. Eso, o que el revistero era más gallista que Menchero, lo que ya es decir.

Pero sigo leyendo y un par de números después me encuentro, en la misma revista, un titular cuando menos sorprendente: "Belmonte, Joselista"..

Titular del artículo publicado en Arte Taurino el 12 de julio de 1915

Al principio me quedé perplejo. ¿Como se mastica eso de un Belmonte partidario de Joselito el Gallo, su máximo rival y competidor?

Luego, me acordé de lo que nos dijo Rafaelito Chicuelo en la Alameda debajo de la estatua de su padre a Salomé Pavón, a un servidor y a todo el grupo de gallistas allí reunidos. Chicuelo decía que todos los toreros de aquella época -su padre incluido, por supuesto- eran partidarios de Joselito y que el más gallista de todos ellos era Juan Belmonte.

Con Salomé Pavón y Rafael Chicuelo en la Alameda

Algo más predispuesto pero todavía cierta suspicacia, empiezo a leer, lo que supongo divagaciones de un revistero partidista del menor de los Gallos y me encuentro con la sorpresa.

En realidad, el artículo lo que hace es una magnífica defensa de ambos toreros contra esos partidarios estériles y cerriles que tanto han abundado siempre en el toreo. Lo mejor de todo, es que el artículo recoge la opinión del propio Juan Belmonte sobre la faena de Gallito al tercer toro de la corrida de Valencia del día 22 de junio. Aquella cuya reseña acabamos de copiar.

Dice Juan de esa faena:
"Yo no he visto a José hacer una faena tan grande y tan sublime como la que hizo ¡Qué dos pases dió de rodillas, chipén! Rozándole los pitones en el cuerpo; un asombro de valentía y de arte; cuanto se diga es poco. A mí me dejó asombrado, hasta el punto de que el toro siguiente el mío, yo no acerté a torearlo, y salí del paso únicamente; me encontraba sugestionado por lo que acababa de ver hacer a Joselito..."
Recorte del artículo "Belmonte, joselista" publicado en Arte Taurino el 12 de julio de 1915.

Resulta que, al final, el revistero de Arte Taurino que había firmado la reseña de la corrida del día 22, se había quedado corto en los elogios.

Joselito en Valencia el 22 de junio de 1915, con las dos rodillas en tierra (Fotografía publicada en Sol y Sombra. Aunque el pie de foto dice que se trata del 5º toro, estoy convencido que la foto corresponde al 3º de la tarde, el de la crónica de Arte Taurino y el comentario de Belmonte. En cualquier caso, el muletazo es magnífico. El toro va metido en la muleta -pero no tapado por ella- y el aguante del torero -que sin embargo, no denota crispación- resulta evidente. Una "fotaza".

Admiración mutua 

Las opiniones de Belmonte sobre Joselito, me parecen muy reveladoras del clima de respeto y admiración mutua que existía entre esos dos toreros que se encuentran sin duda entre los más grandes de toda la historia. Por si fuera poco, se conocen muchas otras declaraciones de ambos en la misma línea elogiosa y admirativa hacia el competidor y compañero.

Creo que es importante destacar esas elegantes maneras, especialmente en nuestros días cuando son tantos los aficionados que achacan falta de torería a los toreros actuales por la forma educada, correcta y amable que tienen de relacionarse entre ellos. Lo cierto es que se nos pone como ejemplo y contrapartida a los toreros del pasado. Unos toreros del pasado que, nos dicen, andaban siempre a la greña, escupiéndose a la cara y lazándose miradas asesinas dentro y fuera de las plazas. Una actitud que, a la vista de la opinión de Juan sobre José y viceversa, cada vez me resulta más increíble.

Y es que una cosa es el comportamiento de los toreros (de ayer y hoy) dentro del ruedo donde nadie se deja (ni ayer ni hoy) ganar voluntariamente la partida y otra, muy distinta, su actitud fuera de la plaza donde la educación no está reñida con la torería, antes al contrario. Y eso, tanto ayer como hoy.

La competencia feroz no excluye las buenas formas (Tomás y Juli en Badajoz en 2012)

Defensa del toreo de rodillas

Otro detalle que me ha llamado bastante la atención es que lo que a Belmonte le llamó la atención, en la faena que hizo Joselito en Valencia, lo que en verdad más valoró de esa faena, fue la forma de Joselito de salir de rodillas al toro de Campos Varela.

Hoy, cuando un falso concepto del purismo ha casi desterrado el toreo de rodillas de las plazas, la opinión de Belmonte puede resultarnos bastante chocante

Sin embargo, el toreo de muleta de rodillas ha gozado de gran predicamento a lo largo de la historia del toreo. Sin ir más lejos, su practica era muy habitual y celebrado  en la Edad de Oro del toreo.

Por eso, leídas las declaraciones de Belmonte sobre el toreo de rodillas de Joselito, me hubiera gustado saber lo que hubiera pensado y dicho el Pasmo de Triana de la arrucina de rodillas que Alejandro Talavante le pegó en la plaza de las Ventas a un torazo de los de nuestra época.

Un alarde al que, sin embargo, nosotros no le hemos dado la importancia que realmente tiene.

Talavante en las Ventas. Arruizina de rodillas (Captura de pantalla de Canal+)
Personalmente estoy convencido que Belmonte se hubiese emocionado con ese alarde de valor verdadero del torero extremeño, tanto como se emocionó cuando se arrodilló Joselito en Valencia, jugándose de verdad el tipo.

Y es que Belmonte era una persona cabal y sensata. Toreando y opinando.

Juan Belmonte en Valencia el 22 de junio de 1915. Un torero cabal y sensato, toreando y opinando


viernes, 8 de enero de 2016

La fábula de Antonio Fuentes (II) Nuestros dioses providentes

Por Jose Morente

Antonio Fuentes. El más elegante después de Lagartijo y con permiso de Guerrita (Del fichero biográfico-taurino de Curro Meloja)

Aún nací a tiempoOh dioses providentes(Gerardo Diego)

Nuestros dioses providentes

Cuando hablamos de toreros de otras épocas a los que no hemos podido ver en la plaza, nuestra imaginación se desboca leyendo las crónicas de sus tardes de gloria. Crónicas que intentamos completar con viejos grabados o con amarillentas fotografías, En algunos casos (Manolete, Pepín) tenemos además sus películas, unas películas que devoramos una y otra vez, algunas muy viejas y aceleradas, como las de José y Juan, pero suficientes para saber cuales eran sus gestos y sus actitudes en los ruedos. Porque con los otros, con esos diestros que no hemos podido ver en la plaza, nos tenemos que conformar con soñarlos.

A Gerardo Diego, niño aún, le pasó algo parecido con Antonio Fuentes como pudimos saber en la primera entrega de esta serie. Retirado este diestro de los ruedos, el que luego sería gran poeta creía haber perdido su oportunidad de poder verlo en una plaza de toros. Pero, para su fortuna, el santanderino encontró sus "dioses providentes" en las figuras del revistero Alegrías (alías Gregorio Corrochano) y del resto de revisteros de la prensa taurina madrileña. Gracias a la intervención de esos dioses providentes (y también, todo hay que decirlo, gracias a la voluntad del propio torero de reaparecer), Fuentes volvió a los ruedos y Gerardo Diego pudo cumplir su sueño de niño y disfrutar contemplando la elegante figura  de uno de los toreros más elegantes de toda la historia. Resumiendo, los dioses providentes de Gerardo Diego fueron Alegrías y el resto de los revisteros madrileños.



Un Gerardo Diego muy joven. Poco antes de esa fotografía, sus dioses providentes le habían permitido ver en la plaza de Santander al más elegante de los elegantes, a Antonio Fuentes.
Nosotros hemos nacido mucho tiempo después que Gerardo Diego y por tanto, aparentemente, sin posibilidad de "ver torear" a Antonio Fuentes. Sin embargo, hemos tenido la fortuna de encontrar también nuestros dioses providentes que nos permitirán cumplir ese sueño. Unos dioses providentes que, en nuestro caso, se llaman Silvia Caramella y la Filmoteca Nacional de España.

El edificio donde se ubicó el Cine Doré es hoy la sede de la Filmoteca Española
Gracias a la primera, gracias a la investigadora italiana, hemos sabido que la Filmoteca Nacional de Epaña había subido a la red la colección Sagarminaga, dentro de la cual se incluye un joya de valor incalculable para los que soñamos el toreo: "Corrida de Fuentes (1902-1906)"

¡Albricias! ¡Aleluya! ¡Igual que Gerardo Diego, nosotros también hemos nacido a tiempo de ver torear al más elegante de los toreros elegantes, a Antonio Fuentes! ¡Gracias Silvia Caramella! ¡Gracias Filmoteca Nacional! ¡Gracias a nuestros dioses providentes!





Sueños, rigor y precisión.

Además de aficionados soñadores somos también apasionados entusiastas de la investigación y la documentación, de la búsqueda del dato preciso y del rigor histórico.

Por ese prurito de precisión, no nos podíamos quedar en el mero disfrute de unas imágenes por muy interesantes que fueran. Son muchas las preguntas que nos sugieren esos metros de celuloide ¿Cuando y donde tuvo lugar la corrida de esa película rescatada por la Filmoteca? ¿Como estuvo Fuentes esa tarde o mejor, como lo vieron los críticos y los aficionados de la época? ¿Y los toros, dquien eran y como fueron según los gustos de entonces? ¿Que toreros alternaban con Fuentes? ¿Quienes componían las cuadrillas y como estuvieron? y así mil y un interrogantes más cuyas respuestas nos permitirían reconstruir la historia de una tarde quizás sin demasiada historia.

Después de una, no dura pero si ardua, labor de investigación. creemos poder responder a la mayoría de esas preguntas. Vamos a explicar los pasos que hemos dado para datar la película, identificar a los protagonistas de esas imágenes y, en resumen, conocer lo que pasó esa tarde y como la vivieron los públicos y los revisteros de aquel ya lejano mil novecientos y poco.

Un plaza

La mejor manera de empezar, para situar la acción, es identificar la plaza.

En este caso, la plaza donde torea Fuentes tiene un dibujo de contrabarrera muy peculiar. Un dibujo que no tiene ninguna otra plaza de aquella época que nosotros conozcamos. Una serie de rombos blancos. Tan peculiar es ese dibujo que podemos afirmar, casi sin ningún género de dudas, que se trata de la plaza de Aranjuez.


Fotograma del paseíllo extraído de la película "Corrida de Antonio Fuentes (1902-1906)" de la Filmoteca Nacional. Son muy llamativos los rombos dibujados en la contrabarrera.
Escena de la Plaza de Aranjuez, el 30 de mayo de 1901. Domingo del Campo "Dominguín" saca del caballo a un bravo y noble jabonero de Trespalacios (encaste Vazqueño). El infortunado diestro estuvo muy afortunado, ese día y con ese toro, alternando en quites con Quinito. Como se puede apreciar en la fotografía de Sol y Sombrael dibujo de la contrabarrera es el mismo que el de la plaza de la película de la Filmoteca.

Aranjuez en nuestros días. El dibujo de la contrabarrera sigue siendo similar..
Una fecha

Identificada la plaza, lo siguientes es datar la tarde. Localizar la fecha en la que se celebró esa corrida.

El punto de partida que tenemos es el dato que aparece en el Título de la película difundida por la Filmoteca: 1902-1906. Un dato que, a priori, podríamos dar por válido  y que nos acota la investigación. Vamos a empezar, por tanto, listando las corridas que entre esos años se dieron en Aranjuez y que corresponden a la festividad de San Fernando.

1902. No hubo toros en esa fecha.
1903. Toros de Veragua para Fuentes y Algabeño
1904. Toros de Veragua para Mazzantinito y Quinito
1905.Toros de Veragua para Fuentes y Machaco
1906. Toros de Olea para Fuentes y Vicente Pastor

Fuentes era habitual en los carteles de Aranjuez (quizás porque gozaba de mucho predicamento entre los aficionados de Madrid, una ciudad muy cercana a la del Real Sitio). Aquí vemos un cartel de septiembre de 1900. Una tarde en la que Fuentes alternaba con Ricardo Bomba en la lidia de 6 toros de Arribas.(Cartel de la Biblioteca Digital de Madrid)
Las tardes que Fuentes toreó en Aranjuez entre esas 1902 y 1905 fueron tres: 1903, 1905 y 1906. En 1903, Fuentes toreó con Algabeño, toros de Veragua. En 1905, lo hizo con Machaco y con toros de la misma ganadería. Al año siguiente, con toros de Olea hizo el paseíllo con Vicente Pastor. Las tres fueron mano a mano por lo que cualquiera de las tres tardes puede corresponder a nuestra película (y es que -otro dato a considerar- en el paseíllo se puede ver claramente que se trataba de un mano a mano).

Viendo las películas, resulta que el torero que acompaña a Fuentes no es ni Machaco ni Vicente Pastor ya que ambos son inconfundibles. Por tanto y por descarte, la hipótesis de partida -y que tendremos que verificar- es que la película de la Filmoteca, corresponde a la tarde del 30 de mayo de 1903, tarde en la que Antonio Fuentes hizo el paseíllo en Aranjuez con José García el Algabeño.


El torero que alternó con Fuentes en Aranjuez era José García el Algabeño (a quien vemos en una fotografía publicada en el número de Sol y Sombra de 16 de noviembre de 1899). El Algabeño era el padre de ese otro Algabeño (el "señorito Pepe" de Clarito) más cercano y por tanto, más conocido por nosotros
Una tarde de toros en Aranjuez

Sólo nos falta cruzar datos para verificar nuestra hipótesis. Para ello, nada mejor que recurrir a la Prensa de la época.

En nuestro caso, hemos acudido al Sol y Sombra de ese año (1903). Hemos repasado la reseña y las fotografías de esa tarde para cotejarlas con las escenas de las película de la Filmoteca y hemos podido constatar que, efectivamente, nuestra hipótesis parece correcta. La película de la Filmoteca correspondería, por tanto, a esa tarde del 30 de mayo de 1903 en la plaza de toros de Aranjuez.

Entradilla de la reseña de esa corrida publicada en el Sol ySombra del 4 de junio de ese año
Vamos a revisar, la filmación, al hilo de la reseña. Para ello, cuestión previa es precisar que,, aunque la narración cinematográfica sigue el guion secuencial de una faena tipo (Toros en los corrales-Paseíllo-Suerte de varas-Tercio de banderillas-Faena de muleta-Estocada-Ovación y saludos del diestro) es evidente que no se trata de la lidia de un sólo toro sino de la lidia de varios toros diferentes. Los diversos pelajes de las reses que aparecen en pantalla delatan que nos encontramos ante fragmentos reordenados y montados para lograr contar una historia.  Una historia cinematográfica: La lidia de "un" toro por Antonio Fuentes.

Teniendo eso en cuenta, vamos a revisar comentar una por una -apoyándonos, en su caso, en la reseña del Sol y Sombra-  las escenas de la película.

1ª secuencia: Los toros en los corrales (00:05 a 00:32)


Los toros en los corrales conducidos por los cabestros (Imagen de la película de la Filmoteca Española)
Los toros conducidos por los cabestros y azuzados por un vaquero pasan de un corral a otro. Se aprecia perfectamente la diversidad de pelajes que presentan, una característica propia de ese encaste vazqueño. Hasta tal punto las pintas de los Veraguas son tan variadas que, en esa ganadería, no ponían número a las reses pues bastaba con reseñar el pelaje y con la orientación del hierro para distinguir unas de otras, lo que, junto a otros detalles de la lidia, nos ha permitido identificar claramente a que toro corresponde cada una de las escenas de esa película.

Según el Sol y Sombra citado, los toros lidiados (superiores de presentación según el cronista) fueron:

  1. Bravío. Colorado Girón
  2. Campechano, Negro, con baga y bien puesto
  3. Palomito. Jabonero sucio
  4. Burlador. Jabonero claro
  5. Yegüerizo. Mulato sardo
  6. Rubillo. Jabonero claro y casi ciego.
  7. Botinero. Cárdeno ensabanado (sustituto del anterior que fue retirado, ante la colosl bronca que se armó, cuando los picadores ya estaban en la fonda desvistiéndose)


Un toro célebre, Regalón del Duque de Veragua, jabonero sucio, el último toro que mató Frascuelo en Madrid el día de su despedida. El hierro ducal tumbado no es un error del encargado de ponérselo sino la manera de distinguir (junto con el pelo o pinta) a ese toro de sus hermanos de camada (Imagen del Cossío. Tomo I. Página 389

2ª secuencia: Paseíllo (00:33 a 00:49)

El paseíllo del 30 de mayo en Aranjuez: Fuentes y el Algabeño encabezan la marcha.
La temperatura primaveral y agradable y el atractivo del cartel ayudaron a llenar la plaza el día de San Fernando de 1903. Fuentes, de tabaco y oro y el Algabeño, de verde bronce y oro, encabezan el paseíllo.

3ª secuencia: Suerte de varas (00:50 a 1:22)

Fuentes y el Algabeño alternan en quites en el toro 2ª (que correspondía al diestro de la Algaba)



La tercera secuencia recoge diferentes momentos de la suerte de varas del toro 2º, del Algabeño. Vemos a ambos diestros alternando en quites y también vemos a ese toro (Campechano, negro bragao, bien puesto) entrando certero a varas.

Según Don Hermógenes, en Sol y Sombra, "el toro mostró coraje y acierto al herir" pero el tercio no fue bueno pues durante el mismo "reinó en el redondel la más deliciosa anarquía". Ambas cosas se pueden comprobar en las escenas que aparecen en la película.


Arriba, imagen de la secuencia de la suerte de varas de la película de la Filmoteca. Abajo, detalle de fotografía publicada en Sol y Sombra de la lidia del 2º toro (corresponde a la faena de muleta del Algabeño con el toro aquerenciado entre dos caballos muertos). La similitud de hechuras es evidente.
4ª secuencia: Tercio de banderillas-Primera parte  (01:22 a 01:34)


Esta secuencia corresponde al tercio de banderillas del toro 4ª, Burlador, jabonero claro, de irreprochable lámino, con poder pero con poca voluntad por lo que hubo que acosarle en varas.

Según Don Hermógenes, los banderilleros de Algabeño, Moyano y Zurdo, le pusieron tres buenos pares.

5ª secuencia: Tercio de banderillas-Segunda parte (01:35 a 



Sigue el tercio de banderillas pero ahora se trata del toro tercero, Palomito, jabonero sucio, que salió al ruedo con velocidad de "automóvil estrellable".

Lo banderillearon Malagueño que no estaba en vena y puso sólo dos medios pares y Americano que puso un buen par previo cite de montera. Ambas circunstancias (la banderilla cayendo de uno de los pares de Malagueño y el par desmonterado del Americano) se aprecian perfectamente en la película.

6ª secuencia. Faena de muleta de Fuentes y estocada



Arriba, fotograma de la película de la Filmoteca. Abajo, fotografía publicada en Sol y Sombra. Ambas parecen corresponder al mismo momento de la lidia aunque captadas desde ángulos opuestos.
Las imágenes de esta secuencia corresponden a la faena de muleta de Fuentes al primer toro de la tarde, colorao girón (detalle este fácilmente apreciable en la película especialmente en las tomas del final de la faena con el toro cercano a la barrera).

Fuentes comienza como en él era habitual muy erguido y parado pero termina movido e inseguro (como también era en él habitual).

Según el revistero Don Hermógenes, Fuentes toreó de muleta con demasiadas precauciones pese a que el toro llegó al último tercio noble y acudiendo bien al engaño. La razón podría ser, según apuntaba, a no encontrarse el diestro aún totalmente recuperado de su última cogida en Madrid.

Fuentes reaparecía en Aranjuez después de haber sido cogido en Madrid en la corrida inaugural de esa temporada (12 de abril de 1903). En la imagen, publicada en Nuevo Mundo el 27 de mayo de 2003, vemos al doctor Puello, en la famosa Finca la Coronela, curando al torero de la luxación en la clavícula izquierda que le había producido el toro de Palha.
7ª secuencia: La estocada


Añadir leyenda

Según Sol y Sombra, Fuentes con enorme prudencia, pinchó una vez en lo alto aunque saliéndose de la suerte y arqueando el brazo (lo que se aprecia muy bien en la película).

Después de muchos muletazos, achuchón incluido, que no vemos, agarró una estocada trasera (que tampoco vemos rematar) entrando desde lejos. Descordó el toro al descabellarlo.




8ª secuencia: Ovación y saludos

Fuentes devuelve las prendas que le lanzan los espectadores
A continuación, vemos a Fuentes saludando y devolviendo prendas mientras caen al ruedo algunos sombreros. Como la faena de muleta no fue buena, suponemos que estas imágenes corresponden al toro tercero, en el que Fuentes estuvo bastante mejor, parando y consintiendo mucho, aunque necesitó cuatro pinchazos y una estocada corta para finiquitarlo. Como detalle, anotemos que ese toro lo había brindado el diestro de Sevilla precisamente a su ganadero, al Duque de Veragua.

Por lo que respecta a la película resulta llamativo que siendo mejor la faena del toro tercero, se utilizasen imágenes de la faena al toro primero en la que Fuentes no estuvo bien, según la Prensa. Puede que el operador no captase imágenes de ese toro o que las captadas no tuviesen calidad suficiente. Tampoco se incluyen tomas de la trifulca que se montó en el último toro de la tarde. En este caso, la falta de luz (tampoco la Prensa publicaba fotografías de los últimos toros) parece ser la explicación más plausible. En cualquier caso, estas imágenes son las que tenemos y con ellas debemos conformarnos. A mí me basta con lo visto (con el detalle de determinados capotazo en los quites, con algún gesto, con cierto desplante y con esos -pocos- muletazos con la figura erguida) para confirmar esa elegancia de la que tanto había leído y nunca había podido ver... hasta ahora.

Antonio Fuentes. Elegante dentro y fuera de los ruedos (Fotografía publicada en Nuevo Mundo en 1901)


Colofón: Un montaje cronológico

Como remate, me ha parecido interesante volver a montar la película tal y como fueron filmados los fragmentos disponibles o sea, siguiendo su orden cronológico. El resultado es el que vemos a continuación. Además, le hemos intentado dar algo más de contraste y nitidez. La música de fondo corresponde al pasodoble dedicado al torero sevillano. Este es el resultado.



domingo, 20 de diciembre de 2015

Cuadermo de notas (LXX) No hay recompensa mayor para premiar las buenas acciones de los toreros


Antonio Montes, la tarde del 24 de septiembre de 1905 en Zaragoza, citando a recibir a un toro de casta Navarra de Pobes y Santos (antes de Jorge Díaz). Su éxito, esa tarde fue apoteósico, saliendo en hombros -según decía Sol y Sombra, que publicó la foto- "no de los golfos de costumbre, sino de los señoritos de kaki y jipi"

"Ahora descúbranse ustedes respetuosamente, y guarden silencio. Antonio Montes se va hacia el toro, le da un soberbio pase en rodillas, varios de pecho superiorísimos, entre bravos y olés, y metiendo el pie, cita al Contrabandista, se arranca el toro y, recibiendo, clava una estocada inmensa en lo alto y cae lo mismo que si hubiera producido un terremoto en el suelo. (Ovación inenarrable)

Allá arriba se oye el rasgueo de una guitarra. Es Paquiro que canta:

El arte de los toros
vino del cielo...

A Montes se le dio la oreja, porque no hay recompensa mayor para premiar las buenas acciones de los toreros." 
Reseña. publicada en la Prensa de Zaragoza, de la faena de Montes a su segundo toro en la corrida celebrada el 24 de septiembre de 1905. Reproducida en el número de Sol y Sombra de 14 de febreo de 1907, tras la muerte de Montes en México

lunes, 14 de diciembre de 2015

La fábula de Antonio Fuentes (I) Aún nací a tiempo

Por Jose Morente

5 de abril de 1908. Antonio Fuentes torea la que se suponía corrida de su despedida de Madrid. Fuentes se iba"cansado de tanto bregar" según confesó ese día a la Infanta doña Isabel, una gran aficionada a los toros, a la que llamaran castizamente "La Chata"

El era un veterano, era una sombra
de lo que fue, y yo era todavía
un niño de calzón corto, una cría
de terco aficionado que leía, 
recitaba de coro el "Sol y Sombra"
 ...
Y un día en el cartel "Antonio Fuentes"
No lo quise creer. Y era posible.
Aún nací a tiempo. Oh dioses providentes.
...
(Gerardo Diego. Fragmento de "La fábula de Antonio Fuentes")


Aún nací a tiempo

Pese a todos los reparos que se le quieran hacer, la reaparición de uno de esos toreros retirados que fueron capaces de dejar huella entre los aficionados de su época, les permite, a esos "viejos" aficionados, revivir la nostalgia de las tardes de gloria pasadas. Pero, sobre todo y esto es lo más importante, permite que aficionados más jóvenes puedan llegar a ver en la plaza a sus idolatrados toreros.

Eso último es lo que le ocurrió a un jovencísimo Gerardo Diego cuando allá por 1910-11, el diestro Antonio Fuentes, retirado en 1908 y elegante donde las haya, decidió regresar a los ruedos

Fuentes fue portada de la revista Toreros con motivo de su reaparición en Madrid el 24 de junio de 1911 (nº publicado el 25 dicho mes y año)
Antonio Fuentes fue el único torero del fin de siglo al que Guerrita concedió algo -no mucho-de cuartelillo. Retirado el Guerra (que ese sí que se fue para no volver), Fuentes se alzó a los primeros puestos de la torería. Sin embargo, la dicha nunca es completa y, a finales de 1903, un toro de Saltillo en Zaragoza le destrozó la rodilla derecha.

Fuentes frente a Corredor de Saltillo, negro zaíno. El toro le cogió cuando se le arrancó de improviso al intentar fuentes sacarle el estoque con una banderilla para poder descabellar (Fotografía del número del 25 de octubre del semanario Sol y Sombra, el que leía el niño Gerardo Diego)

Fuentes arrastró su cojera por los ruedos durante las siguientes temporadas, hasta que en 1908, decidió retirarse del toreo organizando una campaña de despedidas en la principales plazas españolas y francesas (Madrid, Valencia, Nimes, el Puerto, Barcelona, Bilbao, etc.)

La despedida de Antonio Fuente provocó una tremenda expectación. En Madrid donde se dio la primera corrida de las 13 celebradas ese año para su despedida, el publicó se arremolinaba para ver salir al torero del Hotel donde se alojaba.

Sólo, un par de años después, en 1910, cuando ya nadie lo esperaba, toreó tres corridas en Lisboa y una en Murcia. Y, en 1911, regresaba formalmente para gozo y dicha de los ojos juveniles del pasiego Gerardo Diego quien lo vería torear un año después, en Santander.

Antonio Fuentes volvió por su propia voluntad. Por necesidad, posiblemente. Pero ¿quien o quienes hicieron posible su regreso?. Dicho de otro modo ¿quien o quienes fueron esos "dioses providentes" de los que nos hablaba Gerardo Diego en su fabulosa poesía?


El dios providente

El dios providente de Gerardo Diego existió y se llamaba Alegrías. Mejor dicho, se llamaba Gregorio Corrochano pues Alegrías era el seudónimo que utilizaba Corrochano cuando hacía sus primeros pinitos como segundo de Blanquito, el revistero taurino titular del diario la Mañana.

La historia la contaba el propio Corrochano muchos años despues con motivo de una tarde en la que la seguridad y elegancia del toreo de Antonio Ordoñez en Aranjuez le traía a la memoria la seguridad y elegancia del toreo de Antonio Fuentes también en Aranjuez.

Una tarde de Ordoñez en Aranjuez le traía a Corrochano, recuerdos de otra tarde en la misma plaza. Aquella en la que Antonio Fuentes le confesaba -después de la corrida- su intención de reaparecer (Titular del Blanco y Negro del 6 de junio de 1959).
Seguridad y elegancia en el capote de Antonio Fuentes (precursor del de Ordoñez) rematando un quite en Aranjuez la tarde del 30 de mayo de 1911 (Fotografía publicada en el semanario Toreros del día  4 de junio)
Fuentes andaba dándole vueltas a la idea de reaparecer pero sin acabar de decidirse. Había toreado -como hemos comentado- el año anterior en Lisboa y en Murcia y estaba en Aranjuez el 30 de mayo de 1911 para sustituir a Ricardo Bombita que había sido cogido días antes.

En los jardines del hotel donde se alojaba el torero, Corrochano conversó -después de la corrida- con Fuentes sobre su retirada y sus deseos de volver y luego trasladó la conversación al periódico donde escribía como sustituto. Con gran sentido periodístico, preguntó a los revisteros de mayor prestigio de la época  sí Fuentes podía o no volver al toreo en las condiciones en las que deseaba volver (limitar sus actuaciones a 15 ó 20 corridas en las plazas de más importancia).


Cuando Corrochano no era Corrochano sino Alegrías y no ejercía de titular de la sección taurina de ABC sino como secundario en la Mañana, publicó una entrevista con Antonio Fuentes en la que finalizaba llamando a consulta al resto de la crítica taurina pidiendo opinión sobre la conveniencia de que reapareciese Antonio Fuentes (La Mañana, 31 de mayo de 1911)
La Prensa contestó dando el plácet (sólo Don Modesto mostró alguna reticencia) y poco después, el día de San Juan concretamente, Fuentes reaparecía en Madrid, acompañado por el Papa Negro y Rodolfo Gaona, para lidiar una corrida de Guadalest.

Esa temporada de su reaparición, Fuentes llegó a torear 22 corridas y mató 51 toros. En la siguiente, toreó sólo 16 corridas y 34 toros pues, aunque tenía contratadas bastantes más, fue cogido en su segunda tarde en Santander, precisamente la plaza donde le pudo ver Gerardo Diego.


¿Y nosotros?

Gracias a un dios providente, Gerardo Diego nació a tiempo de poder ver en los ruedos la elegante figura de Antonio Fuente pero ¿Y nosotros? ¿Hemos nacido a tiempo de ver a ese torero?

La respuesta en la siguiente entrega de esta (elegante) serie.

Antonio Fuentes brinda un toro con su proverbial torería y elegancia (Fotografía publicada en Nuevo Mundo el día 22 de junio de 1911 anunciando su reaparición en Madrid). De Fuentes tenemos algunas fotografías amarillentas y el relato de sus contemporáneos pero no hemos podido, al contrario que Gerardo Diego- verlo torear en las plazas quizás porque no hemos nacido a tiempo ¿O sí?.
(Continuará,,,)