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martes, 7 de diciembre de 2021

Otro Quiz (2ª parte. La respuesta)... La cuadrilla de Joselito

Por Jose Morente

Este post se me había quedado en el tintero desde el pasado mes de junio. Planteada la cuestión no había publicado la respuesta.

La foto es magnífica por su sabor de época. Joselito sentado en el callejón y acompañado de su cuadrilla. Esa cuadrilla que funcionaba como un reloj de precisión. Con una disciplina de hierro y en la que todo se subordinaba al rigor que, en "la lidia toda, atada y previsora", ponía el mejor de los toreros.


Pero basta de preámbulos y deshagamos el enigma de quienes son los miembros de la cuadrilla de Jose. Sobre todo el numerado con el 4 que los amigos gallistas de facebook (salvo uno) no han conseguido identificar. Son de derecha a izquierda:

1. Enrique Belenguer "Blanquet" (Valencia, 17 de enero de1881-Sevilla, 15 de agosto de 1926)

 Blanquet (Fotografía publicada en Mundo Grafico el 18.08.1926)

Debutó un 21 de junio de 1896, con quince años, como banderillero en una cuadrilla de niños valencianos. Figuró en las cuadrillas de José Pascual “Valenciano”, Regaterín, Machaquito y Rafael El Gallo, pero pronto pasa a la de Joselito convirtiéndose en su hombre de confianza, hasta la tarde de Talavera. 

Joselito peón de confianza del matador Blanquet en el Festival del Club Gallinero. Valencia 21 de noviembre de 1916 (Fotografía publicada en la Lidia  el 6.12.1916). El mismo detalle tuvo Joselito con Blanquet en Madrid en el tercio de banderillas del sobrero, la tarde de los 7 toros de Martínez.

Tras la muerte de Joselito, Blanquet militó en las filas de Manuel Granero. La muerte de Granero le marca y decide retirarse aunque se arrepiente y vuelve con Ignacio Sánchez Megías.

Toreando con Ignacio en Sevilla el 15 de agosto de 1926 vuelve a oler a cera (igual que los días de las muertes de Joselito y Granero) pero en la corrida no pasa nada. Sin embargo, al coger el tren en la Plaza de Armas camino de Ciudad Real sufre un infarto y fallece en la misma estación... El olor a cera era por su propia muerte.


2. Ignacio Sánchez Megías (Sevilla, 6 de junio de 1891-Madrid, 13 de agosto de 1934)

Ignacio: "Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza"

El "cuñado" de José. Casado con su hermana Lola. Una figura que trasciende -con mucho- a lo taurino. Personaje poliédrico y singular. Aventurero, deportista, torero, gentleman, empresario flamenco, mecenas de la generación del 27, revistero, novelista, autor teatral, etcétera, etcétera, etcétera... Con Ignacio todos los etcéteras son pocos.

Ignacio surrealista y moderno. Acoso y derribo desde un coche

En la taurino, un novillo le desgarró la femoral en Sevilla. Luego decide hacerse banderillero e ingresa en la cuadrilla (mítica) de Joselito. 

Sus relaciones fueron complejas y nada fáciles pues, siendo Ignacio gente de mucho carácter, no podía someterse sin más a la disciplina que imponía Gallito. Parece que lo del patio de la casa de Belmonte que denunció Corrochano en ABC fue, en realidad, un comentario de Joselito en relación a la relación de Belmonte con la Maestranza. El cronista tuneó el comentario y convirtió a la Monumental en patio de la casa de José. Corría el año 19 y el monárquico ABC había tomado causa a favor de los maestrantes en contra del diestro de Gelves (una deuda que todavía no está pagada). Fue el mismo año en el que Ignacio, que había vuelto como novillero, tomaría la alternativa en Barcelona de manos de Joselito y con toros de Vicente Martínez.

Barcelona. 16.03.1919. Alternativa de Ignacio de manos de Joselito. Al fondo, el toro de Martínez, Berrendo en negro ¿Cómo no?

Muere en Manzanares, en agosto de 1934, el año de las reapariciones de las viejas glorias (Belmonte, el Gallo y el propio Ignacio). Su muerte le convierte en leyenda mundial gracias al poema de Federico García Lorca del que copio este fragmento.

No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.

Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.

Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.

¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Ignacio banderilleando en tablas. ¡banderillas de tinieblas! (Fotografía publicada en el Ruedo el 2.05.1944)


3. Enrique Ortega Monge "El Almendro" (Sevilla, 24 de diciembre de 1892 - Sevilla,1959)


Primo hermano de Joselito (era hijo de Manolo Ortega Feria, hermano de la Gabriela, y de Manuela Monge Fernández, una nieta de El Planeta, hermana pequeña de El Guarrirro). El Almendro ingresó en la cuadrilla de su primo José en 1912 y con el estuvo hasta su muerte en Talavera. Luego acompañó a Ignacio Sánchez Mejías, Maera, Algabeño y Cagancho. Se retiró en 1931, dedicándose al trato de ganados y a representar a una casa de vinos jerezanos.

Le pusieron el apodo para no confundirlo con su primo "El Cuco", que también se llamaba Enrique Ortega, como explicaba en una entrevista para El Ruedo publicada el 27 de noviembre de 1958. El apodo -decía- era un homenaje a un banderillero de Guerrita: Miguel Almendro. Enrique lo asociaba a las "Coplas del Almendro" que cantaba doña Concha Piquer, aunque el Almendro de esa copla (gitano y de Osuna) no tenía nada que ver con el Almendro de la cuadrilla del Guerra (payo y de Carmona). No obstante, vamos a escuchar  esa copla del Almendro ("Cuando el Almendro torea/la plaza se bambolea...") en la versión más flamenca de Carmen de la Jara.


Enrique Ortega, por su parte, cantaba flamenco con mucho gusto. No en balde el arte le venía de casta.  Su fandango (el conocido Fandango del Almendro) lo popularizó su sobrino Manolo Caracol. Hoy todavía se canta. Por ejemplo: Curro Romero que gusta de cantar ese estilo cuando está a gusto.

El Almendro era -lo recuerda Bohórquez en La Gazapera- bisnieto de El Planeta, nieto de Enrique Ortega Díaz El Gordo, primo hermano de Joselito y Rafael el Gallo, sobrino de Gabriela Ortega, Enrique Ortega y Paquiro (el bailaor de esa misma saga), y así hasta aburrirnos.

El Almendro (a la derecha) junto a Joselito. En el medio, Caracol el del Bulto, primo de ambos.

4. "Pollo Posturas" (Sevilla, 13 de enero de 1876 - Sevilla, 22 de diciembre de1961)

El Pollo Posturas (fotografía publicada en El Ruedo en 1944)

Manuel Álvarez, el cuarto protagonista de la foto que ha dado lugar a este quiz, era conocido como "Posturas" o "El Pollo Posturas". 

Figuró en las cuadrillas de Bienvenida, Minuto, José Claros "Pepete" y -de 1910 a 1922- en la de Rafael "El Gallo". No pasó de mediano banderilleando pero era -dicen- muy eficaz en la brega. 

De el nos queda esta fotografía publicada en el Ruedo en la que aparece junto a Joselito que lo llevaba en su cuadrilla ocasionalmente cuando su hermano Rafael no tenía toros.


Epílogo. Joselito: Cien veces mejor que el mejor...

No por sabida me parece menos interesante recoger esta opinión del Almendro sobre su jefe de filas. Decía Enrique Ortega en El Ruedo citado:



miércoles, 15 de octubre de 2014

Un reparto de lujo

Por Jose Morente

matador

Rodolfo Valentino en una de las escenas finales de Sangre y Arena (1922) de Fred Niblo. Esta fue la película que le consagró como estrella en Hollywood. Era la segunda versión cinematográfica de la famosa novela de Vicente Blasco Ibáñez.

 

Las escenas naturales en el cine taurino

Las películas de temática taurina suelen incluir las antaño denominadas “escenas naturales” o sea, imágenes tomadas en directo en la plaza de toros.

Cuando los actores son toreros profesionales (Mario Cabré, Capetillo, Bienvenida, Domingo Ortega, Pepín Martín Vázquez, etc.) estas escenas no plantean problema alguno.

Cosa distinta es cuando el protagonista es un actor desvinculado del mundo del toreo. En esos casos, se recurre a documentales existentes o se acude a algún torero para que “doble” al actor y, además, para que le proporcione el adecuado asesoramiento.

 

Rodolfo Valentino

Esto último fue lo que se hizo en la versión cinematográfica de “Sangre y Arena” rodada en 1922 y protagonizada por Rodolfo Valentino.

Sangre_y_arena-1922

Cartel de la película con sus protagonistas Rodolfo Valentino (Juan Gallardo), Lila Lee (Carmen) y Nita Naldi (la pérfida doña Sol)

Según Carlos Fernández Cuenca (Toros y toreros en la pantalla. 1ª ed,. San Sebastián, 1963), Rodolfo Valentino fue quien pagó directamente de su bolsillo, el asesoramiento del torero mexicano Rafael Palomar.

Según este autor, las escenas taurinas se rodaron en Hollywood con tres toros adquiridos en México de las prestigiosas vacadas de Miura, Veragua y Saltillo. Palomar fue quien “dobló” al actor además de darle las pertinentes lecciones de como comportarse en el ruedo para hacer más creíble su interpretación.

Sin embargo, al visionar la película las cosas resultan ser muy distintas.

Las escenas donde aparece Valentino corresponden claramente a escenas rodadas en Estudio con un decorado montando ex-profeso.

Plaza Hollywood

El decorado de estudio montado para las escenas donde aparece Valentino

 

Estas escenas están intercaladas con otras rodadas “al natural”. Aunque siempre se ha escrito que esas escenas naturales estaban rodadas en Hollywood y protagonizadas por un tal Rafael Palomar, lo cierto es que están rodadas en plazas españolas y mexicanas y protagonizadas por toreros de postín.

 

Las escenas mexicanas

Por lo que respecta a la plaza de toros mexicana que aparece en el film, hemos tenido una suerte tremendo pues al enviar algunas imágenes fijas a mi amigo José Francisco Coello Ugalde, uno de los mayores eruditos en Tauromaquia de ambos lados del Océano, ha sido capaz no sólo de identificar la plaza (lo que tiene mérito) sino también concretar la fecha en que se filmaron esas imágenes (lo que tiene más mérito aún.

La Plaza de toros es la Plaza de “el Toreo” ubicada en la Colonia Condesa de la capital mexicana. La fecha en la se tomaron las imágenes es la del 12 de marzo de 1922 (lo que concuerda perfectamente con el año de filmación de la película).

Toro en la plaza

Imagen de “Sangre y Arena” que corresponde a la mítica plaza del Toreo de la Condesa de la capital mexicana.

El toreo de la Condesa (2)

 Vista exterior de la plaza “El Toreo de la Condesa

Según el profesor José Francisco Coello Ugalde, la corrida mexicana de la película tiene que corresponder bien al 12 de marzo de 1922, día en el que Juan Silveti e Ignacio Sánchez Mejías se enfrentaron a 6 ejemplares del Duque de Veragua (Festejo en honor de la Cruz Roja y de la Sociedad Protectora del Niño),o bien a la corrida del 2 de abril del mismo año, en la que los diestros antes citados estuvieron acompañados por Gaona y Belmonte con reses del mismo hierro (tarde conocida como la Corrida de Covadonga).

En ambas se colocaron las colgaduras y adornos que se ve en la película, ya que en ambas se contó con la presencia del Presidente de la República en turno, el General Álvaro Obregón (un gran aficionado).

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El general Álvaro Obregón, un gran aficionado, en los toros (Del blog Romacondesa)

 

José Francisco se inclina por la primera de las dos fechas citadas tanto por corresponder con los detalles de las colgaduras como, además por la circunstancia de la cogida de Ignacio Sánchez-Mejías que es probablemente la que se recoge en la película de Valentino.

Plaza Mexicana 02

Las colgaduras de la barrera y, sobre todo, la cogida de Ignacio Sánchez-Mejías han sido los detalles claves para ubicar la fecha de esa filmación incluida en la película de Valentino.

Por lo que respecta a lo que ahora más nos interesa que son las imágenes taurinas filmadas en México, tengo que señalar que cuando las vi por vez primera me impresionó la forma en la que el diestro (entonces un desconocido) salía de la barrera teniendo el toro muy pero que muy cerca y se dirigía hacia el tercio. Un valiente. Demasiado valiente y osado para tratarse de un torero desconocido.

Y, en efecto, el diestro que aparece en la cinta es nada más y nada menos que Juan Silveti “El Tigre de Guanajuato” a quien vamos a poder contemplar en acción y entrando a matar con su proverbial valentía.

Juan Silveti

El  estilo inconfundible del Tigre de Guanajuato. ¡Vaya manera de empezar una faena!

Entrando a matar porque la salida de la suerte corresponde (por exigencias del montaje) a la cogida de Ignacio Sánchez-Mejías que nos comentaba José Francisco Coello.

Una cogida que no es una cogida cualquiera sino el producto de aquel famoso desplante de Ignacio cuando decidió que la mejor manera de acallar a la “Porra”, que no paraba de hostigarlo, era dejándose cornear adrede por el toro. Instante este del que disponemos de esta espectacular fotografía facilitada por nuestro amigo José Francisco.

Sanchez Mejias

El momento previo a la cogida de Ignacio, donde el diestro está a punto de ser levantado por el toro, lo podemos apreciar en la imagen adjunta facilitada por José Francisco Coello Ugalde. A la izquierda aparece el peón de brega, probablemente Luis Suárez "Magritas" quien se acerca para intervenir en el precipitado "quite". En un segundo plano puede apreciarse al popular Monosabio" Simón Cárdenas.

 

Sanchez Mejias (2)

Por sugerencia de José Francisco Coello, hemos volteado horizontalmente la fotografía de la cogida de Ignacio Sánchez-Mejías (pues invertir las imágenes era algo muy habitual en el revelado de negativos de vidrio). La comparación con el fotograma de la película es sorprendente. La situación de monosabio y peón la misma. Sólo faltan los dos auxiliares situados en el callejón. ¿Será la misma cogida?.

 

Las escenas españolas

Pero hay más.

No sé cuantos aficionados habrán visto esta versión de Sangre y Arena. Me imagino que muchos pues la película circula libremente por Internet.

Lo curioso es que nadie se haya percatado hasta la fecha (yo al menos no tengo constancia de ello) de que además de las escenas rodadas en México, y que también han pasado desapercibidas, en esta película aparecen escenas rodadas al natural en la plaza de toros de Barcelona. Concretamente, en las Arenas.

Salida de la plaza

Fotograma de Sangre y Arena con la salida de los espectadores de la plaza. Se identifica perfectamente que se trata de la plaza de las Arenas de Barcelona, hoy reconvertida en Centro Comercial

Y lo tremendo es que, en esas escenas, aparecen como “extras” toreros de la talla de Maera, Enrique Ortega El Almendro, Ignacio Sánchez-Mejías, Juan Belmonte

 

Cartelas 11

Fotograma de “Sangre y Arena” con unos extras de lujo: Maera, Belmonte y el Almendro.

 

De remate Joselito el Gallo aparece como secundario de categoría, y le vamos a poder ver jugando con el toro en banderillas, toreando de muleta (a su estilo o sea, con mucho aplomo y seguridad, en los medios de la plaza) y matando (aunque eso sí, con cierto alivio)

Joselito el Gallo

Atención. Torea Joselito (en realidad lo lleva haciendo en el anonimato desde hace más de 90 años)

 

Un despiste significativo

Que estas escenas tan interesantes hayan pasado desapercibidas a tantos y tantos aficionados plantea un curioso problema.

Creo que la clave de este sorprendente y monumental “despiste”, de este olvido, puede estar en nuestra peculiar manera de ver los toros. En realidad,  en nuestra peculiar manera de ver y consumir cualquier espectáculo.

Vamos a la plaza (o al cine, tanto da) predispuestos  a ver lo que se supone que tenemos que ver. A que nos guste lo que nos tiene que gustar y a que nos disguste lo que nos tiene que disgustar. Hemos perdido la ingenuidad y la frescura tan necesarias para disfrutar de cualquier manifestación cultural (el toreo lo es) y, en vez de observar lo que realmente pasa en el ruedo, nos limitamos a buscar en ese espacio circular lo que, de antemano, sabemos y esperamos encontrar.

Para nosotros, los espectadores actuales, la corrida no es ya un acontecimiento mágico y maravilloso repleto de oportunidades y sorpresas sino un mero pretexto para reafirmar prejuicios, confirmar caducas teorías y exponer (a veces, a voz en grito) nuestras erráticas convicciones. Y ya puede torear delante de nuestras narices el mismísimo Joselito el Gallo que nosotros no estaremos dispuestos a reconocerlo ni a reconocerle.

No es este un problema que afecte únicamente a los aficionados a los toros pues, en eso, nos asemejamos y comportamos como el consumidor de cualquier otro espectáculo de masas, fácilmente manejable y manipulable.

Así nos va.

Violinista

Posiblemente seríamos incapaces de reconocer al mismísimo Joselito el Gallo si torease delante de nuestras narices. Este curioso experimento del Washington Post confirma esa tesis.

 

Las escenas naturales de “Sangre y Arena”

Lo mejor será que dejemos de atormentarnos con esta (¿irreversible?) situación y nos centremos en lo que, de verdad, nos interesa que es el toreo.

Vamos a la plaza que, en este caso son dos: El Toreo de la Condesa y las Arenas de Barcelona. Y vamos a ver a Juan Belmonte, Ignacio Sánchez-Mejías, Maera y El Almendro. Toreando, veremos a Juan Silveti y a Joselito el Gallo. ¡Casi ná!

¡Silencio!…¡Se rueda!….¡Acción!

Agradecimiento.

Esta entrada no hubiera sido la misma sin la colaboración y sagacidad del Catedrático del toreo José Francisco Coello Ugalde quien, cual moderno Hércules Poirot, se mueve entre las imágenes antiguas con la misma solvencia y soltura con la que los jóvenes de hoy lo hacen en las redes sociales (o quizás más).