Mostrando entradas con la etiqueta (s) Un paseo por las fuentes del cante de Antonio Mairena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (s) Un paseo por las fuentes del cante de Antonio Mairena. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de mayo de 2017

Viaje a las fuentes del cante de Antonio Mairena (III) Las soleares de Joaquín el de la Paula

Por Manuel Martín Martín

Joaquín el de la Paula, en un dibujo de Capuletti

"Como ya he dicho, los gitanos andaluces, y entre ellos muchos trianeros, se instalaban en Mairena, y en los pueblos próximos, atraídos por la feria mairenera, y luego se quedaban viviendo muchos de ellos en Mairena y en otros pueblos, como Alcalá, normalmente en las afueras de la población, al abrigo de los montes o en cuevas. De este modo, escapaban al control de las autoridades, cosa que sería más difícil en Triana"
MAIRENA, Antonio. " Las confesiones de Antonio Mairena" (1ª ed., Secretariado de Ediciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla, 1976. Págs. 57-58)



INTERVENCIÓN IMPROVISADA DE MANUEL MARTÍN MARTÍN
Mairena del Alcor. 13-05-2017

Cuando en 2006 publiqué ‘Alcalá de la soleá, un museo abierto’, he de confesar que tuve por confidentes a Antonio Mairena y a Hiniesta Fernández, la hija de Joaquín el de la Paula, con la que me unió una gran amistad y a la que durante más de un año estuve visitando en su casa de Lora del Río. De ellos recuperé todo el trabajo de campo (notas, entrevistas, etc.) que había hecho para biografiar a Joaquín el de la Paula y buena parte de ello se plasmó en el libro que hoy, de reeditarse, albergaría nuevos datos y nuevas sorpresas.

Del primero, Antonio, recuerdo una frase que, al hilo del anecdotario de Luis Soler que me ha precedido en el uso de la palabra, lanzo al aire: “La Venta Platilla es una encrucijada de caminos (Triana, Utrera, Alcalá) que tienen un punto de confluencia: la Feria de Mairena del Alcor”. A la que yo añadí: Y un lugar de destino, un alfa y omega llamado Antonio Mairena.

Lamentablemente, la Venta de Juan Platilla, cuando yo la conocí era una casa de meretrices, de prostitutas, una alerta de que fueron muchos los que entregaron sus vidas para conformar y preservar la identidad sonora de un pueblo. Y entre ellos, Joaquín el de la Paula, el rey de la soleá que murió en un trono de miseria y del que al tiempo presente el Ayuntamiento ya no le reconoce ni el mosaico del ‘Camino de Joaquín el de la Paula’, no sólo fuera de su emplazamiento en la actualidad, sino que después de las obras de rehabilitación del entorno, se encuentra, al parecer, desaparecido.

La rotulación del Camino de Joaquín el de la Paula con ese mosaico fue sugerida por Antonio MairenaManuel Rodríguez Granado, nuestro dilecto y querido amigo, por entonces teniente de alcalde de Alcalá de Guadaíra, y se inauguró en los previos al I Festival Joaquín el de la Paula el año 1967, siendo el costo de 448 pesetas.

En cualquier caso, apuntaba lo de la Feria de Mairena, que data de primeros del siglo XV y es, por tanto, la más antigua, donde se reunían los gitanos procedentes de esos tres enclaves flamencos, reuniones que nutrieron las vivencias que serían determinantes en las obras ulteriores de Mairena.

Pero sin apartarme del hilo conductor que me propongo, Antonio aprende los cantes de Joaquín en la Taberna Cachito, en la alcalareña calle de la Mina, a donde acompañaba al padre, que era su gran admirador, amigo y pariente, ya que, cuando en 1914, Joaquín enviudó de Caridad la Cholona, se juntó con Rosario, prima hermana de la madre de Antonio Mairena. Pero Joaquín, tan imaginativo, se buscaba la vida tanto en la pelada en los cortijos como en Mairena del Alcor, a la que visitó entre 1910 y 1930, bien como director de la comparsa que el mismo fundara o invitado a las fiestas por sus amigos Rafael Cruz, padre de Antonio, y José Monte.

Pero además, como digo, en la Feria de Mairena, donde cada año Joaquín ponía una caseta llamada El Descrédito, y de ayudantes tenía al Enriquillo, su hijo; su sobrino, Manolito el de María, además de El Sevillano y Luís Candela.

Además de feriante, Joaquín de la Paula era un carnavelero de pro. En la imagen, aparece con su murga alcalareña. Invito al lector a que intente descubrir quien entre estos simpáticos individuos es el emblemático cantaor Joaquín el de la Paula.
Tenemos que considerar, además, cómo el 23 de agosto 1924, Antonio acude como el Niño de Mairena al Concurso de Alcalá, celebrado en la Plaza del Duque, y con 14 años se alza con el primer premio, teniendo por competidores a El Sordillo de Triana, El Curilla, Eloy Curraga y Agustín Callejón, entre otros. Antonio vocalizaba entonces como Manuel Torre pero hacía los cantes de Joaquín, escuchados tantas veces en la Taberna de Cachito, en la calle de la Mina, a donde iba su padre.

Curiosa fotografía de Luís el Curilla en la época en la que hacía el servicio militar. El apodo del Curilla le viene -según nos enseña Manuel Martín- del oficio de su padre (curador de jamones) y no de ningún tipo de vocación eclesiástica (Fotografía obtenida del libro de Manuel Martín Martín "Alcalá de las soleá"
Andando el tiempo, es evidente que Antonio mostró su afecto a su maestro Joaquín en innumerables ocasiones, no sólo rescatando sus cantes y poniéndolos en valor, sino también con publicaciones como ‘En el centenario del nacimiento de Joaquín el de la Paula’, publicada en la revista Flamenco en julio 1975, un texto que fue el que leyó precisamente en el homenaje que le tributó ese año en la alcalareña Discoteca Zalima junto a su amigo y ya alcalde, Manuel Rodríguez Granado. Recuérdese, además, el papel que Antonio dio a su maestro Joaquín un año después en sus ‘Las confesiones de Antonio Mairena’, luego más tarde en los ‘Apuntes para la historia y Evolución del cante por soleá de Alcalá de Guadaíra’, artículo publicado en la revista Candil en 1982 y revisado más tarde, en 1984, en la monografía ‘Joaquín  el de la Paula. Gran artífice del cante por soleá de Alcalá’, y así hasta 2001 en que Antonio recibió los honores del XXIII Festival Joaquín el de la Paula.

Claro que lo más sustancial, lo que queda para la historia sonora del cante, es el legado de Joaquín, que se bifurca entre las letras por él elaboradas, como así difundieron tanto Vallejo como el Sevillano o el propio Antonio, y sus propios cantes, que en Antonio Mairena se centran en tres estilos y aunque se habla de un cuarto (‘Yo te tengo compará’), es muy probable que éste sea una recreación del propio Antonio.

En cualquier caso, sí quiero reseñar, por último, dos cuestiones. La primera es que fue Antonio Mairena el que le imprime solemnidad y excelencia al cante de Joaquín, como así me confesó su hija Hiniesta, que incluso me cantaba los cantes de su padre que, al compararlo con el desarrollo melódico que les imprimió Mairena, se ratificaba esa afirmación.

La segunda es que fue la propia Hiniesta la que en 1983 me despejó toda duda sobre el repertorio de Joaquín. “Su cante -decía- era la soleá, pero también cantaba las bulerías -se refería a las bulerías de escuche-, martinetes, saetas, seguiriyas,… pero bailaba mejor que cantaba”.

Finalmente, sólo dejar en el aire de Mairena del Alcor, un recuerdo: hace unos días dimos cristiana sepultura a un miembro de la Fundación Antonio Mairena, aficionado cabal y muy querido en la encrucijada de caminos de la Venta Platilla, me refiero a Antonio Torres. Vivirá siempre en nuestros corazones y para él nuestro reconocimiento.

Luis Soler y Manuel Martín Martín durante su charla, acompañados por Manuel Rodríguez Pallarés quien presentó el acto que se celebró en la Casa del Arte Antonio Mairena (Foto de Carmelo Camino).
Bibliografía recomendada

MARTÍN MARTÍN, Manuel. "Alcalá de la soleá-un museo abierto" (1ª ed., Sevilla, Ediciones Giralda, 2006)



Quien quiera adentrarse en el solvente mundo de las soleares de Alcalá (los llamados cantes de Alcalá) no tendrá más remedio que visitar ese museo abierto que es el libro de Manuel Martín Martín. "Alcalá de la Soleá. Manuel Martín estructura su obra, no por capítulos, sino en salas virtuales de ese peculiar museo singular y fantástico cuya acceso nos permitirá conocer y profundizar en el legado cantaor del municipio sevillano. 

Las influencias y las herencias, los territorios y los repertorios vinculados a los cantes alcalareños son desgranados de forma magistral por Manuel Martín quien adereza el libro con sabrosas anécdotas y precisos datos biográficos recogidos de primera mano entre los herederos de aquellos cantaores que hicieron grandes estos cantes, Una familiaridad no exenta del rigor y conocimiento que requiere un trabajo enciclopédico de este calado.

Un libro monumental, como ese Castillo de Alcalá que tanto y tan buen cante cobijó a su sombra, pero que se lee con la facilidad y amenidad con la que se leen todos los escritos de este gran escritor. Un verdadero placer, por tanto, el de este viaje -iniciático y museístico- a los cantes por soleares de Alcalá de los Panaderos que nos regala Manuel Martín Martín.


---ooo0ooo---

Nota de LRI. El recorrido a las Fuentes del Cante de Antonio Mairena,del pasado sábado 13 de mayo, tuvo uno de sus momentos más culminantes en la Casa del Arte Antonio Mairena con la doble intervención de Luis Soler, quien habló de las seguiriyas del inolvidable Manuel Torre, y de Manuel Martín Martín quien nos transportó a esa cueva de Alcalá de los Panaderos donde vivió el mítico Joaquín el de la Paula.

Luis Soler y Manuel Martín, dos estudiosos del flamenco de la máxima categoría, nos regalaron un singular y sugestivo mano a mano que nos hizo vibrar y emocionarnos.

El broche de oro a sus interesantes y amenas palabras, lo pusieron otros dos flamencos de categoría, el cantaor Antonio Hermosín y el guitarrista Jose de Pura, quienes llenaron la sala con los aromas de la soleá más aromática, la de más sabor: las soleares de Alcalá de los Panaderos, de Alcalá de Guadaira, aquellas que se guardaban en la casa de Joaquín el de la Paula...



jueves, 25 de mayo de 2017

Viaje a las fuentes del cante de Antonio Mairena (II) Los tangos de Faíco

Por Pepa Sánchez


Faíco (Detalle de la fotografía del bailaor trianero publicada en el libro "Las Confesiones de Antonio Mairena")
"Recuerdo la primera vez que salí cantando en presencia de otras personas. Fue en una fiesta gitana familiar. Hasta entonces ni mis padres me habían oído. Esto fue hacia el año 1920 y en una fiesta que se organizó con motivo de la estancia del bailaor Faíco en Mairena. Faíco, que era de Triana y se llamaba Francisco Mendoza, había estado en Rusia, donde le cogió la Primera Guerra Mundial, y creo que se tuvo que quedar allí hasta que acabó la contienda. Cuando volvió a España traía con él una gitana rusa, con la que se había casado. En sus buenos tiempos, Faíco fue uno de los grandes puntales del baile gitano.
MAIRENA, Antonio. " Las confesiones de Antonio Mairena (1ª ed., Secretariado de Ediciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla, 1976. Pág. 51)

Como hija de un ilustre trianero y como amante del flamenco del arrabal sevillano, me ha tocado rememorar brevemente uno de los sustratos de los que nuestro homenajeado se nutre, a tempranisima edad, para cantar por tangos. Y en concreto, me corresponde traer al presente aquella fiesta gitana celebrada aquí, hacia 1920, en la que Antonio Mairena cantó por primera vez públicamente, sentado en las faldas de su madre, nada más y nada menos que al baile del gran Faíco. Se dice que lo entonces interpretó fueron unos tangos que Pastora Imperio popularizó en aquella época.

La pronta conexión del maestro mairenero con el universo flamenco trianero nos la desvelaba él mismo en sus memorias. Dejó escrito que su tía Pilar, que era buñolera, estaba casada con El Moreno, hermano de Faíco y de Baldomero, todos hijos de una gitana de Triana llamada Josefa Ríos y apodada La Guaracha.

Nos cuenta Rafael Pareja, que la madre de El Faíco era a su vez sobrina de un puntal en el cante trianero, el Tío Martín de Triana, y como buena trianera, fue especialista en seguiriyas, soleares y, por supuesto, en tangos.

Ese rumboso sobrenombre, La Guaracha, apunta con gran probabilidad –como bien pueden imaginar- hacia esa notable herencia negroide afroamericana que atesora desde antaño el trianero, y en especial, el gitano de Triana desde que El Muelle del arrabal se convierte en Puerto principal de Indias

Déjenme añadir, volviendo a la figura del gran Faíco, por si aún quedara algún resquicio de duda del legado “afroandaluz”, que -según las pesquisas de Ángel Vela- el insigne bailaor fue a su vez primo y compañero de escenarios de otro extraordinario bailaor gitano de Triana, llamado Manuel Ríos y apodado nada más y nada menos que Mojigongo

Antonio Mairena bebió y admiró esa herencia sandunguera de los gitanos trianeros; una herencia que fue materializándose poco a poco en contacto directo con la etnia de ascendencia africana presente en el arrabal y que culminó en el siglo XX con los que hoy se pueden englobar bajo el epígrafe de “Los Flamencos Trianeros de la Fiesta” o incluso mejor, “Los últimos de la Fiesta” como muy bien definió, en 1987, el espectáculo organizado por José Luis Ortiz Nuevo, en un intento de capturar el genio de la creación en acto. 

Antonio Mairena admiró a esos gitanos que sufrieron la diáspora de los años 60 del siglo pasado y fueron más tarde “rescatados” por la memoria flamenca. Les hablo de Juan El Tumba y su hijo, El Mani de Triana; de Manolito el de Aguasantas (padre de Curro Vélez); de Tragapanes; de El Bengala y su hija Amparo; de El Pati y su mujer Pastora La del Pati; de El Maera y su célebre esposa Esperanza la del Maera. Les hablo de Los Titis de Triana, rama gloriosa de los Cagancho (Titi el Viejo, el Titi de Triana y Carmen la del Titi), Los Filigrana de Triana (Pepa la Calzona y Manolo…), El Pioja, El Herejía, El Coco… entre tantos otros gitanos depositarios indirectos de aquellas danzas prohibidas que tanto solicitaban las señoras de las fiestas privadas de alta alcurnia. Ellos son los últimos de la cadena en la transmisión de una mezcla de ditirambos, danzas tribales, rituales de cortejo y apareamiento, sandunga y son.

Unos gitanos abiertamente receptivos a la negociación cultural y a la hibridación. Al gitano trianero no le gusta poner naftalina en los cajones para preservar intacto un tesoro que nadie disfruta. Lo saca a la calle para que lo oree la brisa que trae su Guadalquivir; una brisa cargada del aroma de otras tierras lejanas y exóticas.


Esta es, sin duda, una de las fuentes del cante de Antonio Mairena, y aunque no llegó a registrar mucha variedad de tangos trianeros, todos sabemos a ciencia cierta cuánto admiraba esta escuela flamenca. Tampoco llegó a registrar aquellos tangos que le cantara al gran Faíco. Hoy sólo contamos con una adaptación por bulerías en la voz del genial Camarón de la Isla, donde sentenciaba aquello de “Soy grande por ser gitano, yo no negaba mi ley por vida”.

Pepa Sánchez ilustrando a la concurrencia con su interesante disertación sobre los tangos trianeros, Faíco y Mairena (Fotografía de José Cenizo)
---oo0oo---


Nota de LRI. El recorrido que, a las Fuentes del Cante de Antonio Mairena, hicimos el pasado sábado 13 de mayo, se inició (en lo que a estilos se refiere) con el recuerdo de los tangos trianeros que bailaba el genial Faíco a principios del pasado siglo. A él fue a quien el maestro de los Alcores cantó por primera vez en su vida en público.

En un corralón de vecinos cerca de la Alameda donde se celebraba el Festival anual de Mairena, Pepa Sánchez Garrido (hija del gran cantaor Naranjito de Triana) nos deleitó con el texto que acabamos de reproducir. Para remate de ese mágico momento, José el Pañero, cantó y bailó por tangos, con la guitarra de Rubén Lara, como solo saben cantar, bailar y tocar los flamencos puros y con personalidad.

Palabra y cante y baile y toque -en homenaje a Triana- que fueron arte puro y puro arte. 

Tangos de Triana. José el Pañero y Rubén Lara. Cante, baile y toque, flamenquísimos (Fotografía de Carmelo Camino Camino) 


Bibliografía recomendada

SÁNCHEZ GARRIDO, Pepa "Cantes y cantaores de Triana (1ª Ed, Sevilla, Bienal de Sevilla, 2004)

Para conocer en profundidad el acervo flamenco de tonás, seguiriyas y soleares, acumulado en ese genial y flamenquísimo barrio sevillano de Triana.  resulta imprescindible la lectura del libro de la propia Pepa Sánchez, "Cantes y Cantaores de Triana". Uno de los mejores textos que sobre repertorio de cantes he leído en mi vida de aficionado. No sólo se recopilan, en esta obra, todas las variantes estilísticas de los palos citados, destripadas y desmenuzadas, sino que estas se agrupan y ordenan con el mejor criterio posible. Un libro que, a fuer de ilustrativo es, por eso, sumamente didáctico y que permite tanto al aficionado como al meramente curioso, adentrarse con solvencia en esa frondosa selva de los cantes trianeros más jondos.




Un libro imprescindible en cualquier biblioteca flamenca

Addenda cantaora, bailaora y tocaora. 

Todo recorrido o acercamiento al cante carece de sentido sin el cante mismo. Por eso, lo mejor es finalizar este post con esos tangos trianeros que, ilustrados por Pepa Sánchez, nos regalaron, el pasado sábado 13 de mayo, José el Pañero y Rubén Lara. Para los tres nuestro infinito agradecimiento.


domingo, 14 de mayo de 2017

Viaje a las fuentes del cante de Antonio Mairena (I)

Por Jose Morente



Con un formato similar a aquel con el que, hace ya cinco años, Antonio Pineda y yo, organizamos en Sevilla la Evocación a Joselito el Gallo en el Centenario de su alternativa (Ver Tras las huellas de Joselito I y Tras las huellas de Joselito II), Ramón Soler, flamante nuevo Presidente de la Fundación Antonio Mairena, ha conseguido congregar a un grupo de aficionados, cantaores, guitarristas y estudiosos del flamenco para evocar la figura de ese otro gran maestro gitano que se llamó don Antonio Mairena.

El itinerario, cuidadosamente diseñado y la categoría de los participantes que han acudido desinteresadamente al llamamiento de Ramón, han propiciado que este fin de semana se pudiera vivir en Mairena, intensamente y en un clima extraordinario, el recuerdo del Maestro de los Alcores y el de su defensa y puesta en valor de lo que es y significa el cante gitano-andaluz y el arte flamenco en general.

Algo necesario pues, con Antonio Mairena ocurre lo mismo que con Joselito el Gallo, y es que, pese al generalizado reconocimiento a la obra de estos dos grandes genios, todavía no se les ha dado a ninguno de ellos, el sitio y lugar que realmente merecen en sus respectivos artes.

Pero todo se andará pues el tiempo, que es sabio, acaba poniendo a cada uno en su lugar. En el lugar que le corresponde.

En ese loable y justo empeño, se encuadraba la doble jornada de este fin de semana. Doble jornada que comenzaba el viernes por la noche, con la presentación del acto y con la actuación en la Casa del Arte Antonio Mairena, de un solvente y acerado Fernando Canela, sensacional en seguiriyas, soleares y bulerías.

Lo mejor, pese a todo y como es habitual y obligado, vino después con la inevitable fiesta flamenca, donde se encontraron y lucieron representantes de esas dos casas señeras del campo de Gibraltar que son la Casa de los Canela de San Roque y la Casa de los Pañeros de Algeciras.

Al día siguiente, el sábado por la mañana, el grupo, con el amparo de Ricardo Sánchez, alcalde de este municipio y de Antonio Cruz Madroñal, sobrino del artista y depositario de su legado, recorrió las calles de Mairena del Alcor en una búsqueda de las raíces del cante de don Antonio. Se trataba de evocar aquellos cantes y aquellos cantaores que constituyeron las fuentes primeras en las que bebió y se inspiró el maestro: los tangos de Faíco, las seguiriyas de Manuel Tore, las soleares de Joaquín el de la Paula, los Romances de Diego el de Brenes, las seguiriyas del Nitri y las saetas de Mairena, Jerez y Sevilla.

Y ello, partiendo del Monumento al Cante Grande y pasando por la Alameda, por la casa donde estuvo la fragua de los Mairena, por la Casa del Arte Flamenco "Antonio Mairena", por el Castillo de Mairena, por la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y por la Casa de la Cultura, para desembocar en el Cementerio ante el Mausoleo donde reposan sus restos.

En cada uno de estos lugares, la palabra, el cante y el toque fueron subrayando y desvelándonos las claves del aprendizaje de quien, con el tiempo, se convertiría, por muchas razones, en el mejor cantaor de la historia (dicho sea con todo respeto y admiración a esos otros grandes cantaores sin los cuales no se podría entender este arte: Caracol, los Pavones, el Torre, el de la Paula, el Fillo, Silverio, el Nitri, Marchena, Chacón, etc.). 

Y es que la cuestión primordial -en mi opinión. no estriba sólo en cantar bien o muy bien sino también en vivir por y para el flamenco, en dignificar una profesión, en tener capacidad para recibir un legado y ser capaz de transmitirlo, engrandecido y aumentado, en poseer visión de futuro y, sobre todo, en concebir el flamenco como lo que es, arte y cultura, con el mismo nivel y categoría que cualquier otra manifestación cultural de altura.

Pues, en efecto, el flamenco es arte mayor, un arte de enorme complejidad y calado, tal y como nos enseñó el maestro de los Alcores, don Antonio Mairena.

(Continuará...)