Mostrando entradas con la etiqueta Cine y toros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine y toros. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de noviembre de 2019

Descubriendo a Reverte

Por Jose Morente

Antonio Reverte saltando a la salida de un quite
La dinastía de los Gallos, la inauguró José  Gómez García, tío de Joselito el Gallo y hermano, por tanto del señor Fernando el Gallo.

José Gómez, fue banderillero de la cuadrilla de Lagartijo. Un buen banderillero, pues en caso contrario no se explicaría que estuviera 18 años a las órdenes del Califa cordobés. El caso es que el apelativo, que luego hizo escuela (nunca mejor dicho), se lo pusieron por unos saltos muy característicos que daba al banderillear. Parece "un gallito cuando clava", decían los aficionados de la época.

El tío de Joselito. El primero de la dinastía. El torero que saltaba al poner banderillas. Igual que unos años después lo haría Reverte.

Un salto parecido es el que da, en la fotografía que nos sirve de entrada, un torero carismático, mediático diríamos ahora, Antonio Reverte. Un diestro nacido en Alcalá del Río, en 1868, que hizo furor en su época, la última década del siglo XIX. Todo el mundo lo admiraba y todo el mundo lo imitaba. La gente vestía a lo Reverte, se peinaba a lo Reverte y gesticulaba a lo Reverte. Su nombre estaba en boca de todos. El público idolatraba a Reverte. Un torero valiente a carta cabal que sufrió demasiadas cornadas, aunque volvía a los ruedos tras cada una de ellas con más ímpetu si cabe que antes.

De Reverte conocemos su fama y sus fotografías. La revista ilustrada Sol y Sombra está llena de esas viejas fotografías donde aparece un Reverte toreando toros imposibles, citando con la muleta plegada, arrodillado de espaldas al toro, haciendo el quite del teléfono del que fue precursor, cogido en Bayona por el toro que le destrozó la pierna. 

Pero también fotografías de un Reverte de paisano, ora disfrazado de moro con su cuadrilla en la Alhambra, ora posando de paisano ora conduciendo su coche a la terrorífica velocidad de 30 km/hora, acompañado de Braulio Pizarro el empresario de Badajoz. 

Fotografías de Reverte en el ruedo y fuera de los ruedos. Siempre Reverte.

Reverte y su cuadrilla en la Alhambra. Corría el año de 1898
De Reverte conocíamos sus fotografías pero no teníamos películas suyas toreando o eso pensábamos. Si acaso haciendo el paseíllo, pero de soslayo o refilón tapado por el caballo de un alguacilillo. 

Sin embargo si que existe un documento fílmico de Reverte toreando. Se trata de una película de la casa Lumiére. Lo que tiene bastante lógica pues Reverte, cosmopolita, estuvo en París donde parece que trabó amistad con los inventores del cinematógrafo, Augusto y Luis.


Quizás por esa amistad, el 8 de mayo de 1898 un operador de los Hermanos Lumiére se desplazaba a la plaza de Nimes, en un mano a mano de Reverte con don Luis Mazzantini, los dos más decididos opositores al no-sorteo de Guerrita, para filmar varios rollos de película. Uno de ellos, era el paseíllo antes citado. En otro, llamado "los picadores" se ve tras una vara y una larga cordobesa, un diestro que entra al quite por la derecha de la cámara y cita al toro con el capote al brazo. Le hace el quiebro con el capote y sale ufano y feliz del lance, avanzando hacia la barrera y dando un saltito característico que transmite alegría por el éxito. Un salto que no le haría mucha gracia a los aficionados rigoristas de entonces. Allá ellos.

El diestro que aparece en esa cinta, el diestro que hace el quite capote al brazo, es (de eso no tengo ninguna duda) Antonio Reverte, el torero de leyenda.








Antonio Reverte hace un quite capote al brazo en Nimes (Fotogramas extraídos de una cinta de los hermanos Lumiére)

El salto tiene mucho ángel pero el quite capote al brazo que da Antonio Reverte vale un potosí y poder verlo en película (han pasado más de 120 años) mucho más.

¡Viva Reverte!

Reverte capote al brazo

Datos técnicos de la película (Catálogo Lumiére):
Título: Picadors
Nº 864 (catálogo Lumiére)
Operador: Desconocido
Fecha: 8 mayo 1898
Lugar: Francia, Nimes, arenas
Proyecciones: Programada el 15 de mayo de 1898 en Lyon bajo el título "Corridas de toros en Nimes. Núm. 2 Picadores" (Lyon républicain, 15 de mayo de 1898)
Técnica: 2 cámaras
Elementos: Negativo Lumiére





sábado, 10 de febrero de 2018

Así toreaba Luís Fuentes Bejarano

Por Jose Morente

Luis Fuentes Bejarano, madrileño, recriado en Málaga y afincado en Sevilla en la portada de un número del Ruedo de 1975 que incluía una entrevista con el torero retirado (Detalle de foto de portada del Ruedo de 9 de diciembre de 1975)

Hay toreros archiconocidos de los que no es necesario comentar nada. De otros, su memoria se ha ido perdiendo en el olvido. Uno de ellos es Luis Fuentes Bejarano, madrileño de nacimiento pero andaluz de adopción y por decisión propia. Antes de comentar su toreo y, lo que es más interesante, verlo torear, vamos a rescatar su biografía del baúl de los recuerdos.


Trayectoria profesional

Luís Fuentes Bejarano nació en Madrid en 1902 pero muy niño se fue a vivir a Málaga donde se inició su vocación por el toreo(se tiró de espontáneo en un toro de Manuel Granero). Tomó la alternativa en Vitoria, el 5 de agosto de 1923, de manos de Valencia II con toros de Antonio Pérez de San Fernando, siendo testigo el Algabeño. El año 24, le acompaña la desgracia resultó cogido en su primera corrida en Málaga. Ya no levantaría cabeza en toda la temporada. Un par de años después recuperará su crédito profesional aunque, a partir de 1931, otros toreros concitan la atención de la afición y sus actuaciones bajan en número gradualmente (2 corridas en 1934 y una en 1935). Toreando muy poco, permaneció en activo desde 1936 a 1940, retirándose el 12 de octubre de dicho año en Madrid. Falleció en Sevilla en abril de 1999. Está enterrado en el cementerio de San Fernando.

Torero de no depurado estilo, cimentó su trayectoria profesional en su pundonor, en su capacidad lidiadora y, sobre todo, en su dominio de la suerte suprema de la que fue considerado un especialista en su época. Gustaba de ir muy bien vestido, dentro y fuera de la plaza.


El toreo recio y seco de Fuentes Bejarano en una fotografía publicada en el semanario Estampa (22 de julio de 1930)
Carmen la de Triana.

Es curioso que, hasta la fecha, nadie haya reparado y analizado las imágenes taurinas de la película "Carmen la de Triana" de Florián Rey.

Carlos Fernández Cuenca, una de las máximas autoridades en la materia, ignora incluso la existencia de la película tanto en su libro "Toros y toreros en la pantalla" (1963) como, más tarde, en su artículo "Los toros en el Cine" publicado en el Tomo VII del Cossío (1982). Otros autores indican incluso que, como la película se rodó en la alemania nazi, no se incluyeron escenas taurinas en la misma. Craso error.

La película, que tuvo dos versiones, una española y otra alemana con distinto elenco salvo en lo que respecta a su protagonista femenina, la genial y versátil Imperio Argentina, se rodó -en efecto- en Alemania pero se intercalaron una "escenas naturales" rodadas ex-profeso en la Maestranza de Sevilla.


Cartelería de la versión española y la versión alemana de "Carmen la de Triana"

Una corrida de toros en la Maestranza sevillana.

Según contaba el diario ABC del día siguiente, el jueves 7 de octubre de 1938 y en la España de Franco, se celebraba en la Maestranza sevillana una función de toros gratuita para el rodaje de Carmen la de Triana.



En ese corrida intervinieron Antonio Díaz, vaquero de Miura, de quien Camero aprendió a echar el palo por consejo de Gallito, que rejoneó un novillo de Belmonte; su hermano Pepe Díaz, también vaquero en la casa Miura, que picó con primor al primero de los dos toros de Pallarés lidiados esa tarde y, como matador y, aquí viene lo interesante, Luis Fuentes Bejarano. Y digo interesante porque, de este torero, solo teníamos imágenes en algún festival, ya retirado y con muchos años a cuestas.

Ahora gracias a la película hispano-alemana vamos a poder ver torear a Fuentes Bejarano.



Las imágenes taurinas en "Carmen la de Triana" 

En la película, tanto en la versión española como en la alemana, se descartaron las escenas correspondientes a los tercios de varas, las banderillas y la estocada. O sea, todo aquello que tuviese que ver con la sangre.

Si se incluyeron, por contra, la escena de la salida al ruedo de uno de los toros de Pallarés recibido por los peones y las faenas de capa y muleta (probablemente, una faena completa de muleta) de Luis Fuentes Bejarano.

Hemos reconstruido y ordenado esas escenas en el orden lógico de la lidia y ahora podemos verlas, eliminando la parte de ficción.



Cómo toreó y toreaba Luis Fuentes Bejarano 

Ese día, el madrileño afincado en Sevilla, estuvo "pundonoroso y valiente". Bejarano, "magnífica silueta de la antigua Lidia", según el crítico de ABC, puso más de lo estrictamente requerido por la ocasión. Ceñido con el capote, impecable en la briega, eficaz en los trasteos de muleta y con impecable estilo en el volapié (sobre todo en el segundo que, partida la herradura, cayó sin puntilla a sus piés) entusiasmó a la concurrencia cortando las orejas de las reses lidiadas.

A la vista de las imágenes que hemos rescatado, se puede confirmar la valoración que, de este torero , ha hecho la historia. Luis Fuentes Bejarano, aparece en la película de Carmen como un torero de valor pero de poco depurado estilo. Su toreo de capa es sobrio y eficaz pero no artístico. En el toreo de muleta se atiene a los viejos y caducos cánones del toreo en ochos para estructurar una faena corta, dirigida casi exclusivamente a preparar al toro para la muerte tras algún desplante de valor. Lástima que -por exigencias del guión y la sensibilidad alemana- no se haya podido incluir la estocada en la película. Estoy seguro que ahí si hubiésemos disfrutado de lo lindo.

Fuentes Bejarano enfrontilado cita para la estocada. Curiosamente, la mano derecha no se sitúa a la altura del pecho como aconsejaba el propio torero en la entrevista del Ruedo antes citada sino más bien alta. En cualquier caso, su estilo como estoqueador fue reconocido por los aficionados y, lo que es más importante, por sus propios compañeros (Fotografía de la época publicada en Todocolección)
Anécdota sobre una estocada de Fuentes Bejarano a un toro de Miura que entusiasmó a Emilio el Bomba, Machaquito y Algabeño (Entrevista al Algabeño publicada en el Ruedo el 25 de julio de 1944)
Su toreo arcaico resultaba desfasado pues ya se había impuesto el moderno toreo en redondo (Manuel Jiménez Chicuelo había firmado en Madrid su faena a Corchaíto una década antes). El toro de Pallarés que vemos en la pantalla es noble y embiste por derecho, apto posiblemente para ese toreo en redondo que Luis Fuentes Bejarano sentiría como ajeno. Eso quizás explique su decadencia y el escaso interés que, en esos postreros años de su carrera, despertaba su toreo. No ocurrió así en la tarde que estamos rememorando. Los aficionados sevillanos aplaudieron lo que probablemente fue el canto del cisne de este torero. 

Un canto del cisne que había tenido su contrapunto ese mismo año y en esa misma plaza unos meses antes pues el 26 de mayo había debutado en Sevilla un novillero que haría cambiar el toreo para siempre: Manuel Rodríguez Manolete

Acababa una época del toreo pero se abría otra nueva, esplendorosa y genial.

Fuentes Bejarano en una tarde de triunfo sale de la plaza a hombros de los espectadores (Postal publicada en Todocolección)
Nota de LRI: Este trabajo es parte de la Ponencia "Toreros y grandes faenas en el world cinema. La historia de la tauromaquia contada a través del cine" impartida el pasado 8 de febrero en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, dentro del ciclo "El cine y los toros-Géneros y lenguajes cinematográficos de la tauromaquia" organizado por la Fundación de Estudios Taurinos de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la Universidad hispalense.
No obstante, conviene que precisar que la película que acompaña a este post pertenece a un montaje especialmente realizado para este blog. En la película que proyectamos en la charla del pasado jueves mantuvimos también imágenes de la ficción cinematográfica (Imperio Argentina, Manuel de Luna, etc.) junto a las estrictamentes taurinas.

sábado, 3 de junio de 2017

La tesis de Silvia (cine y toros)

Por Antonio Lorca

La investigadora italiana Silvia Caramella. Cine y Tauromaquia centran ahora su trabajo (Fotografía de El País(
“El cine taurino español es un patrimonio fílmico de gran calidad que comienza con el nacimiento del cine y es parte integrante de toda su historia desde 1896”.
“Se han realizado buenísimas películas, como ‘Los golfos’, de Carlos Saura, ‘El momento de la verdad’, de Francesco Rossi, ‘A las cinco de la tarde’, de Juan Antonio Bardem, o ‘Torero’, de Carlos Velo, película mejicana de un director español exiliado. Y existen películas muy dignas del cine popular, dirigido por grandes artesanos, como Rafael Gil, Pedro Lazaga o Luis Lucia, entre otros”.
“Ha habido toreros que se han revelado como grandes actores, como El Cordobés o Miguel Mateo Miguelín, protagonista de ‘El momento de la verdad’, que es para mí la película taurina por excelencia”.
“No resulta fácil definir qué es una película taurina (creo que 'Carmen’ lo es), pero podemos afirmar que la producción alcanza a 300 películas, o quizá, algunas más en todo el mundo”.
Estas reflexiones pertenecen a Silvia Caramella, italiana nacida en un pueblo cercano a Milán, diplomada en Magisterio y licenciada en Teología, especialista en cine y enamorada del toro bravo y su cultura.

Viajó hasta la universidad inglesa de Sunderland, al norte de Inglaterra, para hacer un master en productos culturales, y allí se encontró con la posibilidad de elaborar un estudio sobre ‘Matador’, la película de Pedro Almodóvar. De aquel primer ensayo nació una tesis doctoral que lleva por título ‘Génesis, evolución y revolución de las imágenes taurinas en el cine español, en la que ha trabajado durante cuatro años y medio, y le ha obligado a viajar a Portugal y México e investigar un género que carecía de bibliografía y publicaciones.

Caramella procede del cine y la televisión. Trabajó durante cinco años en Cinecittà como responsable de la ocupación de sus 22 platós, y en Sevilla en una productora de televisión. En Roma se casó con un sevillano y en su posterior estancia en la capital andaluza conoció y se enamoró de la cultura taurina.

En 2005 pisó por vez primera la plaza de la Maestranza y asistió a una novillada. “Ese bautizo fue impresionante”, afirma. “Me fascinó el toro bravo y todo lo relacionado con su entorno y su historia. Leí mucho sobre la cultura taurina, indagué en las biografías de grandes toreros, y me convertí en una defensora del toro y del ecosistema en el que vive” (...)

“Fui a Inglaterra con la intención de unir el cine y la teología”, añade, “y sobre ese tema versó la tesis del master, pero me encontré con la posibilidad de investigar el cine taurino, sobre el que solo se han publicado cuatro o cinco libros, y solo dos ellos están escritos por un experto en cine como es Carlos Colón” (...)

“En el caso español, -continua Caramella-, “el análisis de los elementos principales (la plaza, el campo bravo, la corrida, el torero, el toro, la mujer) me ha permitido concluir que se trata de una riqueza cultural, basada en un cinematografía históricamente ignorada y culturalmente menospreciada con definiciones genéricas y generalizadoras, adscritas normalmente a la tan vituperada españolada".

A su juicio, aunque el cine de toros es “rico y variado por tratarse de un género y subgénero cinematográfico trans-histórico y trans-nacional, el cine español es el que más matices encierra, muchos de los cuales obviamente necesitan investigaciones más profundas”.

Según la tesis de Silvia Caramella, “el cine producido en España tiene una gran riqueza de fuentes (novelas, teatro, zarzuelas, pasodobles y biografías -o leyendas- de toreros), visible desde el cine de los pioneros y de la época muda, y presenta una variedad de arquetipos del matador que en otras cinematografías, como la portuguesa y la mexicana, están ausentes o poco desarrolladas”.

“El matador en la historia del cine español”, prosigue, “puede ser tanto un modelo de seducción (‘¡Viva Madrid que es mi pueblo!’, de Fernando Delgado), como de castidad (el virginal ‘Currito de la Cruz’ de Luis Lucia, o el angélico-divino Manolete de ‘Brindis a Manolete’ de Florián Rey); de lucha de clases (‘El momento de la verdad’, de Francesco Rosi) o de más o menos defensa del status quo (hay toreros aristócratas o terratenientes en algunas películas, como en el caso de ‘Un caballero famoso’, de José Buchs o ‘Un caballero andaluz’, de Luis Lucia)”.

“El cine nacional propone, también, discursos políticos apologéticos del régimen de la época (‘Aprendiendo a morir’ y ‘Las cicatrices’, ambas de Pedro Lazaga), o de crítica antifranquista y anticostumbrista (los dramas ‘A las cinco de la tarde’, de Juan Antonio Bardem, ‘Los golfos’, de Carlos Saur, o la deliciosa short-comedy ‘El hambrientito de Cuenca’, de Edgar Neville)”.

Caramella hace, asimismo, hincapié en la importancia de la figura de la matadora en la etapa democrática, como una ‘constante histórica’ de la representación de la nueva España. La matadora retorna en cada década, y representa el espíritu de su tiempo: Antoñita Linares, en ‘El monosabio’, de Ray Rivas en los años setenta; el personaje de María en ‘Matador’, de Pedro Almodóvar, y Silvia, en ‘Jamón, jamón’, de Bigas Luna son la España de los ochenta y noventa (aunque sean matadoras simbólicas, porque ‘torean’ al macho ibérico en decadencia); Lydia, en ‘Hable con ella’, de Almodóvar, es la matadora del nuevo siglo; y Carmen, de ‘Blancanieves’, de Pablo Berger, encarna la melancolía y la desilusión de la crisis de la primera década del nuevo siglo.

La tesis doctoral de Silvia Caramella también se ocupa del cine antitaurino, “una producción de calidad”, en su opinión, y cita ‘Animal’, de Ángel Mora (2007) y ‘Santa Fiesta’, de Miguel Ángel Rolland (2016). Y termina con un apunte sobre el cine experimental: ‘Sobrenatural’, de Juan Figueroa, protagonizado por el matador Andrés Vázquez, es el más reciente (2017). Esta película fue premiada en el Festival de Cine Experimental de Sydney, y ofrece una curiosa e interesante analogía entre el torero y el samurai.

(Este articulo de Antonio Lorca fue publicado en el blog del diario El País, el 20 de mayo de este año)

Nota final de LRI: En La tesis de Nancy de Ramón J. Sender, una estudiante americana se hacía verdaderos líos con la peculiar fonética andaluza. Silvia Caramella por el contrario ha calado de verdad en el sprit de la tauromaquia, que entiende, ama y comprende. El periodista y buen amigo Antonio Lorca, otro amante del toreo, ha sabido también transmitirnos la tesis de Silvia, con el rigor y la precisión que le caracterizan.